Por Jorge Elbaum
2 de noviembre de 2025

. Imagen: AFP
El ejercicio transaccional de Donald Trump continúa su derrotero de amenazas, negociaciones y contradicciones. Sus reiteradas vacilaciones y la incertidumbre que provoca, no son el resultado, como pretenden describir sus acólitos, el resultado de una estrategia calculada. Es la consecuencia de una debilidad relativa que busca sustituirse con una presión cotidiana sobre la agenda geopolítica. Los golpes de efecto y los mandobles autoritarios –más allá de su obvia peligrosidad bélica– denotan las costuras de una unilateralidad hegemónica perdida.
El ejercicio transaccional de Donald Trump continúa su derrotero de amenazas, negociaciones y contradicciones. Sus reiteradas vacilaciones y la incertidumbre que provoca, no son el resultado, como pretenden describir sus acólitos, el resultado de una estrategia calculada. Es la consecuencia de una debilidad relativa que busca sustituirse con una presión cotidiana sobre la agenda geopolítica. Los golpes de efecto y los mandobles autoritarios –más allá de su obvia peligrosidad bélica– denotan las costuras de una unilateralidad hegemónica perdida.



