Los monstruos, Ben-Gvir y la condición humana
Por Gustavo Veiga
23 de agosto de 2026

EFE
No hay monstruos mejores ni peores que otros. Existen monstruos de apariencia humana que deberían ser condenados cada día que pasa con más énfasis. Este presente distópico requiere frenar la secuencia indetenible de crímenes que cometen. El mundo es hoy un semillero de monstruos con distintas trayectorias de poder. Los hay al frente de estados, de corporaciones, de monarquías. Fungen de ministros, tecnócratas, fabricantes de armas y señores feudales del algoritmo y la inteligencia artificial al servicio de los asesinatos masivos. Son propaladores de fake news, mercenarios mediáticos y todos se creen impunes mientras no caigan.
No hay monstruos mejores ni peores que otros. Existen monstruos de apariencia humana que deberían ser condenados cada día que pasa con más énfasis. Este presente distópico requiere frenar la secuencia indetenible de crímenes que cometen. El mundo es hoy un semillero de monstruos con distintas trayectorias de poder. Los hay al frente de estados, de corporaciones, de monarquías. Fungen de ministros, tecnócratas, fabricantes de armas y señores feudales del algoritmo y la inteligencia artificial al servicio de los asesinatos masivos. Son propaladores de fake news, mercenarios mediáticos y todos se creen impunes mientras no caigan.


