4 ago 2026

PARA EL CIPAYO, LA SOBERANIA NO EXISTE

ARGENTINA: LAS OLIGARQUIAS CRIOLLAS QUIEREN LATIFUNDIO

La rural, lo rural y la soberanía…

Por Pedro Peretti

03 de agosto de 2026


ENRIQUE GARCIA MEDINA. La Rural, Milei 


No sorprende, en absoluto, la posición de la Sociedad Rural a favor de la extranjerización de tierras. Es la histórica representante gremial del latifundio; verdadera rémora feudal, sin nacionalidad. Lo que sí me impactó fue lo ocurrido en la Exposición Rural; cuando una mujer le reclamó al Presidente que no extranjerice la tierra, y la respuesta fue desopilante: cipaya, vendepatria, kuka. Es el pato tirándole a la escopeta.

El ruralismo, (SRA), y especialmente CARBAP, fueron la infantería del Golpe de Estado. Empezaron a conspirar contra el gobierno electo en 1973 desde el minuto cero; pero hubo un hecho, que los enfureció más que todos, incluso más que pagar impuestos, ¡y miren que eso los enfurece!, ¿no?.. Bueno, pero hay algo que los enoja más...¡mucho más! Y que conecta aquel momento con éste; y es el concepto, de la tierra en función social. El 5 de marzo de 1974 el matutino La Nación filtra completo, el anteproyecto de Ley Agraria que había redactado el ingeniero Giberti. 

El primer artículo, define que la Tierra tiene que estar en función social; y en su artículo 5, plantea la indivisibilidad de las parcelas inferiores a las dos Unidades Económicas; define Unidad Económica. Además, limita a los extranjeros la compra de tierras en zonas de frontera, y pone un plazo de 5 años de residencia en el país para ser adjudicatarios de tierras del Consejo Agrario Nacional (CAN)...Esa fue la señal de largada para el Golpe de Estado.

Meses antes de la filtración, el 19 de septiembre de 1973, Perón recibió a las Ligas Agrarias que coordinaba el inclaudicable luchador chaqueño Osvaldo “Quique” Lovey. Ésta era la organización de mayor poder de convocatoria de la etapa. Ahí les dice que: “hay que relacionar la tenencia de la tierra con la soberanía nacional, reconociendo la existencia de grandes extensiones en poder de las empresas extranjeras que especulan con la riqueza mineral que existe en subsuelo y que en tales casos el Estado debe intervenir para recuperar”. ¿Qué habrán entendido los Jaldo, Jalil que posan de peronistas, o Sáenz que además se disfraza de gaucho de Güemes?

Hay que alinear este pensamiento de Perón, con lo hecho por CFK, cuando sancionó la ley 26.737, más conocida como Ley de Tierras Rurales y que ahora el gobierno quiere derogar.

A la luz de esta posición histórica del peronismo, hay que abrir una ventana para revisar lo que selló el acuerdo radical-menemista en la reforma de la Constitución de 1994; con el traspaso de la propiedad del subsuelo, a las provincias. ¿Dónde está más nítido el pensamiento de Perón: en la Ley de 26.737 que pone límites a la venta de Tierras a extranjeros o en darle la propiedad del subsuelo a las provincias ?...Y ahora, les quieren transferir -también- la potestad de determinar sobre la extranjerización de la tierra, estamos a un paso de la desintegración nacional.

El anteproyecto de Ley Agraria, que tanto inquietaba a la oligarquía, también definió que la tierra es un bien de trabajo por lo que se debe tender a que la propiedad coincida con el que la trabaja, y que la riqueza que de ella emana, sea aprovechada por la comunidad toda.

Estos conceptos sobre el uso y tenencia de la tierra fueron rescatados por el obispo de Chascomús Juan Liébana, (Comisión Episocpal Pastoral Social), durante las audiencias públicas en el Senado que organizó el senador Wado de Pedro: “Lo que está en juego con esta ley es el principio del destino universal de los bienes, el reconocimiento de la función social de la propiedad y la ecología integral. Principios de la doctrina social de la iglesia, para que nadie quede afuera del partido de la vida.” impecable.

Estas posiciones históricas del peronismo, sobre el uso y tenencia de la Tierra, son una explicación del por qué cada vez que gana el peronismo, los mercados se inquietan. Un dilema que atormenta a tantos “peronistas modernos”. La herencia difusa, que se pasa de generación en generación, tiene vivo el recuerdo de la “paliza” histórica que le pegó el gobierno de Perón al latifundio, entre 1943 a 1955. Éste fue un revulsivo que les quitó el sueño en 1973, y no los dejó dormir tranquilos, del 2003 al 2015.

 ¿Por qué les dura tanto la inquina, si se dieron todos los gustos en cuanto a venganza se refiere, incluidos intentos de asesinatos, desapariciones, etc? Lo explica José Pablo Feinmann: “un movimiento que reforma la Constitución y pone a la propiedad privada en función social, puede recuperar la memoria”...(.)...incumbe al estado fiscalizar la distribución del campo .(..).y procurar que cada labriego tenga la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva “ y de yapa le “estampa” un artículo, como el 40: “los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad inalienable de la Nación”; continúa José Pablo Feinmann: “quiero decir un gobierno que redacta un texto así nunca va ser confiable para la oligarquía argentina, para los defensores extremos de la propiedad privada” ¿ se entiende o hace falta un dibujito?

Tan definitorio y taxativo es el perfil izquierdiata del artículo 40, que en 1971, lo copia el socialista Salvador Allende y lo incorpora en la Constitución de Chile en su artículo 10: ”El Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas, las covaderas, arenas metalíferas, hidrocarburos…(..)...etc” ( José Pablo Feinmann)

Salvador Allende y Juan Perón fueron derrocados por sendos Golpes de Estado, con indisimulable participación Yankee; uno gobernó con el nombre de Socialismo, el otro en nombre del Justicialismo. La diferencia: ¿cuál fue ?...Ninguna.

Sólo que Allende es reconocido por todo el mundo como un hombre de izquierda, y acá, una parte del peronismo, cuando les preguntan si son de izquierda o derecha, no saben qué decir. Dicen que no son, ni una cosa, ni la otra, todo para no enojar a los mercados, ni a los medios hegemónicos. 

Con semejante crisis de identidad, infiltrarlo fue cosa fácil para la derecha. Así aparecieron los Menem, los Cavallo, los Duhalde, los Scioli, los Reutemann, los Palito Ortega, y largo etcétera.

Décadas de bombardeo mediático, por parte de las usinas ideológicas de la derecha, donde ocultaron y/o tergiversaron sistemáticamente, todo lo hecho por el peronismo en su lucha contra la extranjerización de la economía y el latifundio, a “varios” justicialistas les hizo perder el rumbo histórico, olvidaron sus raíces. 

Pero la oligarquía no olvida nada, tiene la memoria de un elefante y mucha conciencia de clase. Sabía que esas brazas en cualquier momento se volvían a encender. Y ese momento vino con Néstor y Cristina. Ahí dejó de ser el Partido del ajuste neoliberal, para volver a ser el Partido del Pueblo.

Por eso odian al kirchnerismo y especialmente a CFK, y cortejan a los que lo “liman”. Cuando el 10 de junio de 2025, la mafia política, mediática y judicial encarceló a CFK, en la Sociedad Rural se festejó con vítores y champagne. El recuerdo de la sanción de la Ley 26.737, limitando la extranjerización de tierras, y de la Nº 26.727, de Registro y Control del Trabajo Rural, no dejaban conciliar el sueño a las “almas nobles” de la oligarquía. Se viene el zurdaje, decían ¿Se acuerdan?

El aparato cultural de la derecha oculta con sistemático esmero las ideas del peronismo anti oligárquico, como la de la Función Social de la Tierra. Ésta fue la columna vertebral de la política agraria del peronismo, y sobre ella se asentaron el resto de las realizaciones. 

Significa que el pueblo de a pie, es el centro de gravedad de todas las acciones y preocupaciones políticas, económicas, ambientales, sociales, filosóficas y para poder desarrollarlas plenamente, la tierra tiene que estar en función social, al servicio de la comunidad, y no como uso exclusivo, de goce y disfrute de una minoría, sin compromiso social.

La Tierra es donde se producen el 97% de los alimentos que consumen los argentinos, por ahí corre o brota el agua que tomamos y el aire que respiramos. Por lo tanto, la plataforma donde se producen esos elementos imprescindibles para la vida, debe ser celosamente cuidada; porque es un bien, que no se “fabrica”, hay la que hay. Y no se puede extranjerizar, dilapidar ni concentrar en pocas manos, ésto es muy simple de entender.

A todas estas preocupaciones filosóficas y prácticas en torno al uso y tenencia de la tierra, incluidas las ambientales, Perón, como vimos, les dio rango Constitucional; y son fundacionales de la identidad peronista: ”El Partido Peronista, en uno de sus mejores aportes al constitucionalismo argentino, explicitó, justificando, defendiendo, los alcances que el concepto de propiedad privada en función social tiene. La Constitución del ’53 declara que la propiedad es inviolable (...) la propiedad no es inviolable ni siquiera intocable, sino simplemente respetable a condición de que sea útil, no solamente al propietario sino a la colectividad. Lo que en ella interesa no es el beneficio individual que reporta, sino la función social que cumple” (José Pablo Feinmann).

Hubo y hay, una ultra minoría latifundiaria, que cree que tiene el derecho divino de extorsionar al conjunto de los argentinos, en nombre de su sacrosanta propiedad privada, a la que ponen por encima del derecho mismo a la vida. Perón pensaba y actuaba en sentido contrario, respetaba la propiedad privada, pero en función social, mal que les pese a los derechistas que se peronizaron, cuando el peronismo dejó de ser peronista y se hizo menemista.

Braden o Perón no es sólo un slogan, sino un Programa de acción política en sí mismo. Su actualización doctrinaria es, Lamelas o Pueblo, tal como lo dijo Cristina.