Kristalina en Vaca Muerta
Por Milei, pero también por Macri, la Argentina depende del FMI y su directora
Por Luis Bruschtein
01 de agosto de 2026 - 00:01

Kristalina Georgieva en Vaca Muerta. Prensa
La presentación de Cristina Kirchner ante la ONU pondrá bajo la lupa de todo el mundo la corrupción extendida en el sistema judicial argentino justo cuando empieza el año electoral y al presidente las encuestas no le dan para ganar en primera ni en segunda vuelta. Pero la oposición no termina de capitalizar esa caída por el desorden del que forma parte la prisión de la exmandataria, además de un enredado debate interno y la deserción de varios gobernadores.
El consumo cayó en promedio 20 por ciento desde que asumió Milei, y el consumo de pan, por ejemplo, se desplomó 50 por ciento. Pero casi 21 millones de argentinos mayores de edad están endeudados y, de esos, casi seis millones son morosos. Si cayó el consumo, pero la gente está endeudada, quiere decir que se endeudó para comprar elementos de primera necesidad. Y en menor cantidad que lo normal. Es la medida más clara del desastre y aun así todavía hay resentidos que lo volverían a votar y la oposición sigue a las escondidas.
No hay nada que rescatar. Mientras la gente se endeudó para comer o pagar servicios y abandonar otras necesidades, el personaje presidencial usó la cadena nacional para anunciar medidas sobre el Banco Central que no le arreglarán la economía a los millones de argentinos que sufren para llegar a fin de mes. Pero esas medidas engordarán los bolsillos de los que especulan en el mercado de capitales.
Suelen venir los técnicos del FMI o los encargados del área, pero en una actitud insólita para una titular del Fondo Monetario Internacional, esta semana Kristalina Georgieva visitó el país. Argentina depende de ella y del Fondo Monetario. No existe en el mundo un banco donde el 30 por ciento de su cartera dependa de un solo cliente como pasa entre este país y el Fondo. Si cambiara el gobierno por otro que defienda los intereses nacionales, que son los de sus ciudadanos, la ecuación se daría vuelta: Kristalina y el Fondo dependerían de la Argentina.
Los riesgos financieros que tomaron en el Fondo para apuntalar los gobiernos derechistas de Mauricio Macri y de Milei no tienen sustento técnico porque los préstamos fueron de carácter político. El nivel de exposición y la vulnerabilidad que representa para el Fondo esa relación con Argentina es la evidencia indiscutible de la absoluta irregularidad de esos préstamos.
El proyecto de ley que presentó Máximo Kirchner para revisar esos acuerdos y pagar solo aquello que se prestó de manera reglamentaria y poner el resto en discusión se justifica por el trámite ilegal de esos préstamos. El Fondo entregó a la Argentina una suma diez veces mayor que un préstamo normal y tres veces mayor que la permitida por su reglamento en casos excepcionales. Y además ignoró que el gobierno del país que recibía esa suma tampoco siguió el trámite legal que debía ser aprobado por el Congreso local.
La cabeza de Kristalina al frente del Fondo depende de la reelección de Milei, que mantendrá el status colonial de entrega. El candidato opositor que gane tendrá la obligación material y moral de renegociar esa deuda en términos rigurosos. Tras la salida del gobierno macrista, el Fondo reconoció su responsabilidad. Corrieron a los directivos que concedieron esa enormidad, pero solo aceptaron negociar plazos. Si Milei es derrotado en 2027, tendrá que aceptar más que eso.
Kristalina viajó a Vaca Muerta porque es lo único que puede mostrar como garantía de pago. Pero el yacimiento no hace más legal el préstamo desproporcionado que financió la fuga de capitales y solo sirvió para poner al país bajo los ajustes y la desprotección legal para trabajadores, jubilados y discapacitados que impone el Fondo.
Los índices de la economía real, la que sienten los ciudadanos, siguen a la baja y la imagen del gobierno los acompaña. Según la publicación médica The Lancet Regional Health-Americas, en Argentina, los suicidios aumentaron el 22 por ciento (más de cinco mil en un año); el 80 por ciento de ellos eran varones de entre 18 y 29 años, en gran parte por la desocupación, la precarización laboral y la falta de futuro. Los suicidios triplicaron a las muertes por causas dolosas. Aumentó la tasa de mortalidad infantil, cuando en todos los años anteriores iba en descenso. Y aumentó un 9,5 por ciento (22 mil decesos más que el año anterior) la tasa de mortalidad de personas mayores de 65 años. Todos los problemas relacionados con el deterioro de la salud pública.
El altísimo rechazo tiene a su vez un núcleo duro mayoritario que será muy difícil que cambie. Además de la economía, de los fanáticos y de los rotos que aún respalden este proyecto de destrucción, la suerte de Milei también está atada a las elecciones en Brasil y en Estados Unidos en octubre y en noviembre próximos, respectivamente. En ninguna de las dos, los pronósticos son favorables para Milei.
Las chances más altas que tiene el oficialismo provienen de la oposición. No porque no exista, como se ha afirmado, sino por la dispersión. El dirigente que tiene más respaldo, con mucha diferencia sobre los demás, es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. En una situación normal, debería ser el candidato de la alianza que realice el peronismo.
Sin embargo, la persecución a Cristina Kirchner, su prisión y la inhabilitación para ocupar un cargo público para toda la eternidad atraviesan el sistema político y, sobre todo, al peronismo y la alianza que nuclea. No debería haber contradicción entre la exigencia de la libertad de la expresidenta y la construcción de una candidatura sobre la base de la aprobación ciudadana.
El retraso en esa dirección, enroscarse en una interna sanguinaria o en un proceso de fragmentación, donde las agresiones sobrepasen un punto sin retorno, favorecería la reelección de Milei y la consecuente desgracia para el país en todos los aspectos. El objetivo del gobierno con la suspensión de las PASO es la fragmentación de sus opositores al cerrar la posibilidad de dirimir las diferencias en una interna.
En la provincia de Buenos Aires, Karina Milei cambió los operadores que venían del peronismo por los del PRO que responden a Diego Santilli. Pero en otras provincias trata de cerrar alianzas con los gobernadores, incluidos algunos del PJ.
El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, organizó una ceremonia importante, al cumplirse 50 años del asesinato del obispo Enrique Angelelli por la dictadura, el 4 de agosto de 1976. El gobernador convocó a los principales dirigentes para ofrecer una imagen de fuerza del peronismo. El recordatorio de Angelelli puede ser una ocasión para ablandar rispideces.
Dos días después, el Congreso abrirá el debate de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que busca abrir la extranjerización de la tierra. Como su aprobación implica de hecho una entrega vergonzosa de derechos soberanos, no pudo ser discutida el día después de que los jugadores de la selección nacional desplegaron la pancarta que reivindicaba que “Las Malvinas son argentinas”.
Las dos CTA, los movimientos sociales con la CGT y distintas agrupaciones convocaron a una movilización el 6 de agosto frente al Congreso. La coexistencia en la calle contra la extranjerización de la tierra confirma la necesidad de una confluencia también en el plano de la política.
La presentación de Cristina Kirchner ante la ONU pondrá bajo la lupa de todo el mundo la corrupción extendida en el sistema judicial argentino justo cuando empieza el año electoral y al presidente las encuestas no le dan para ganar en primera ni en segunda vuelta. Pero la oposición no termina de capitalizar esa caída por el desorden del que forma parte la prisión de la exmandataria, además de un enredado debate interno y la deserción de varios gobernadores.
El consumo cayó en promedio 20 por ciento desde que asumió Milei, y el consumo de pan, por ejemplo, se desplomó 50 por ciento. Pero casi 21 millones de argentinos mayores de edad están endeudados y, de esos, casi seis millones son morosos. Si cayó el consumo, pero la gente está endeudada, quiere decir que se endeudó para comprar elementos de primera necesidad. Y en menor cantidad que lo normal. Es la medida más clara del desastre y aun así todavía hay resentidos que lo volverían a votar y la oposición sigue a las escondidas.
No hay nada que rescatar. Mientras la gente se endeudó para comer o pagar servicios y abandonar otras necesidades, el personaje presidencial usó la cadena nacional para anunciar medidas sobre el Banco Central que no le arreglarán la economía a los millones de argentinos que sufren para llegar a fin de mes. Pero esas medidas engordarán los bolsillos de los que especulan en el mercado de capitales.
Suelen venir los técnicos del FMI o los encargados del área, pero en una actitud insólita para una titular del Fondo Monetario Internacional, esta semana Kristalina Georgieva visitó el país. Argentina depende de ella y del Fondo Monetario. No existe en el mundo un banco donde el 30 por ciento de su cartera dependa de un solo cliente como pasa entre este país y el Fondo. Si cambiara el gobierno por otro que defienda los intereses nacionales, que son los de sus ciudadanos, la ecuación se daría vuelta: Kristalina y el Fondo dependerían de la Argentina.
Los riesgos financieros que tomaron en el Fondo para apuntalar los gobiernos derechistas de Mauricio Macri y de Milei no tienen sustento técnico porque los préstamos fueron de carácter político. El nivel de exposición y la vulnerabilidad que representa para el Fondo esa relación con Argentina es la evidencia indiscutible de la absoluta irregularidad de esos préstamos.
El proyecto de ley que presentó Máximo Kirchner para revisar esos acuerdos y pagar solo aquello que se prestó de manera reglamentaria y poner el resto en discusión se justifica por el trámite ilegal de esos préstamos. El Fondo entregó a la Argentina una suma diez veces mayor que un préstamo normal y tres veces mayor que la permitida por su reglamento en casos excepcionales. Y además ignoró que el gobierno del país que recibía esa suma tampoco siguió el trámite legal que debía ser aprobado por el Congreso local.
La cabeza de Kristalina al frente del Fondo depende de la reelección de Milei, que mantendrá el status colonial de entrega. El candidato opositor que gane tendrá la obligación material y moral de renegociar esa deuda en términos rigurosos. Tras la salida del gobierno macrista, el Fondo reconoció su responsabilidad. Corrieron a los directivos que concedieron esa enormidad, pero solo aceptaron negociar plazos. Si Milei es derrotado en 2027, tendrá que aceptar más que eso.
Kristalina viajó a Vaca Muerta porque es lo único que puede mostrar como garantía de pago. Pero el yacimiento no hace más legal el préstamo desproporcionado que financió la fuga de capitales y solo sirvió para poner al país bajo los ajustes y la desprotección legal para trabajadores, jubilados y discapacitados que impone el Fondo.
Los índices de la economía real, la que sienten los ciudadanos, siguen a la baja y la imagen del gobierno los acompaña. Según la publicación médica The Lancet Regional Health-Americas, en Argentina, los suicidios aumentaron el 22 por ciento (más de cinco mil en un año); el 80 por ciento de ellos eran varones de entre 18 y 29 años, en gran parte por la desocupación, la precarización laboral y la falta de futuro. Los suicidios triplicaron a las muertes por causas dolosas. Aumentó la tasa de mortalidad infantil, cuando en todos los años anteriores iba en descenso. Y aumentó un 9,5 por ciento (22 mil decesos más que el año anterior) la tasa de mortalidad de personas mayores de 65 años. Todos los problemas relacionados con el deterioro de la salud pública.
El altísimo rechazo tiene a su vez un núcleo duro mayoritario que será muy difícil que cambie. Además de la economía, de los fanáticos y de los rotos que aún respalden este proyecto de destrucción, la suerte de Milei también está atada a las elecciones en Brasil y en Estados Unidos en octubre y en noviembre próximos, respectivamente. En ninguna de las dos, los pronósticos son favorables para Milei.
Las chances más altas que tiene el oficialismo provienen de la oposición. No porque no exista, como se ha afirmado, sino por la dispersión. El dirigente que tiene más respaldo, con mucha diferencia sobre los demás, es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. En una situación normal, debería ser el candidato de la alianza que realice el peronismo.
Sin embargo, la persecución a Cristina Kirchner, su prisión y la inhabilitación para ocupar un cargo público para toda la eternidad atraviesan el sistema político y, sobre todo, al peronismo y la alianza que nuclea. No debería haber contradicción entre la exigencia de la libertad de la expresidenta y la construcción de una candidatura sobre la base de la aprobación ciudadana.
El retraso en esa dirección, enroscarse en una interna sanguinaria o en un proceso de fragmentación, donde las agresiones sobrepasen un punto sin retorno, favorecería la reelección de Milei y la consecuente desgracia para el país en todos los aspectos. El objetivo del gobierno con la suspensión de las PASO es la fragmentación de sus opositores al cerrar la posibilidad de dirimir las diferencias en una interna.
En la provincia de Buenos Aires, Karina Milei cambió los operadores que venían del peronismo por los del PRO que responden a Diego Santilli. Pero en otras provincias trata de cerrar alianzas con los gobernadores, incluidos algunos del PJ.
El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, organizó una ceremonia importante, al cumplirse 50 años del asesinato del obispo Enrique Angelelli por la dictadura, el 4 de agosto de 1976. El gobernador convocó a los principales dirigentes para ofrecer una imagen de fuerza del peronismo. El recordatorio de Angelelli puede ser una ocasión para ablandar rispideces.
Dos días después, el Congreso abrirá el debate de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que busca abrir la extranjerización de la tierra. Como su aprobación implica de hecho una entrega vergonzosa de derechos soberanos, no pudo ser discutida el día después de que los jugadores de la selección nacional desplegaron la pancarta que reivindicaba que “Las Malvinas son argentinas”.
Las dos CTA, los movimientos sociales con la CGT y distintas agrupaciones convocaron a una movilización el 6 de agosto frente al Congreso. La coexistencia en la calle contra la extranjerización de la tierra confirma la necesidad de una confluencia también en el plano de la política.