Por José Luis Lanao
10 de enero de 2025

Juliana Santillán, la diputada que quiere privatizar el fútbol. Imagen: Redes sociales
Nada justifica un asesinato, pero hay crímenes que son el retrato de un país. Las palabras grabadas en los casquillos de las balas que acabaron con la vida de Brian Thompson, consejero delegado de la mayor aseguradora sanitaria privada de Estados Unidos, United Healthcare, transmitían un mensaje de rabia: “denegar, defender, declarar”, un remedo del lema de las compañías aseguradoras. El asesinato es mucho más que una noticia de sucesos, es una sangrienta radiografía de como funciona la privatización de la sanidad en EE UU. Un sistema perverso que ha llevado a la bancarrota a miles de familias incapaces de afrontar la factura de una enfermedad.
Nada justifica un asesinato, pero hay crímenes que son el retrato de un país. Las palabras grabadas en los casquillos de las balas que acabaron con la vida de Brian Thompson, consejero delegado de la mayor aseguradora sanitaria privada de Estados Unidos, United Healthcare, transmitían un mensaje de rabia: “denegar, defender, declarar”, un remedo del lema de las compañías aseguradoras. El asesinato es mucho más que una noticia de sucesos, es una sangrienta radiografía de como funciona la privatización de la sanidad en EE UU. Un sistema perverso que ha llevado a la bancarrota a miles de familias incapaces de afrontar la factura de una enfermedad.






































