1 sept 2014

Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre

Por Fidel Castro Ruz

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La sociedad mundial no conoce tregua en los últimos años, particularmente desde que la Comunidad Económica Europea, bajo la dirección férrea e incondicional de Estados Unidos, consideró que había llegado la hora de ajustar cuentas con lo que restaba de dos grandes naciones que, inspiradas en las ideas de Marx, habían llevado a cabo la proeza de poner fin al orden colonial e imperialista impuesto al mundo por Europa y Estados Unidos.
En la antigua Rusia estalló una revolución que conmovió al mundo.
Se esperaba, que la primera gran revolución socialista tendría lugar en los países más industrializados de Europa, como Inglaterra, Francia, Alemania y el Imperio Austrohúngaro. Ésta, sin embargo, tuvo lugar en Rusia, cuyo territorio se extendía por Asia, desde el norte de Europa hasta el Sur de Alaska, que había sido también territorio zarista, vendido por unos dólares al país que sería posteriormente el más interesado en atacar y destruir la revolución y al país que la engendró.
La mayor proeza del nuevo Estado fue crear una Unión capaz de agrupar sus recursos y compartir su tecnología con gran número de naciones débiles y menos desarrolladas, víctimas inevitables de la explotación colonial. ¿Sería o no conveniente en el mundo actual una verdadera sociedad de naciones que respetara los derechos, creencias, cultura, tecnologías y recursos de lugares asequibles del planeta que a tantos seres humanos les gusta visitar y conocer?¿Y no sería mucho más justo que todas las personas que hoy, en fracciones de segundo se comunican de un extremo a otro del planeta, vean en los demás un amigo o un hermano y no un enemigo dispuesto a exterminarlo con los medios que ha sido capaz de crear el conocimiento humano?
Por creer que los seres humanos podrían ser capaces de albergar tales objetivos, pienso que no hay derecho alguno a destruir ciudades, asesinar niños, pulverizar viviendas, a sembrar terror, hambre y muerte en todas partes. ¿En qué rincón del mundo se podrían justificar tales hechos? Si se recuerda que al final de la masacre de la última contienda mundial el mundo se ilusionó con la creación de las Naciones Unidas, es porque gran parte de la humanidad la imaginó con tales perspectivas, aunque no estuviesen cabalmente definidos sus objetivos. Un colosal engaño es lo que se percibe hoy cuando surgen problemas que insinúan el posible estallido de una guerra con el empleo de armas que podrían poner fin a la existencia humana.
Existen sujetos inescrupulosos, al parecer no pocos, que consideran un mérito su disposición a morir, pero sobre todo a matar para defender privilegios bochornosos.
Muchas personas se asombran al escuchar las declaraciones de algunos voceros europeos de la OTAN cuando se expresan con el estilo y el rostro de las SS nazis. En ocasiones hasta se visten con trajes oscuros en pleno verano.
Nosotros tenemos un adversario bastante poderoso como lo es nuestro vecino más próximo: Estados Unidos. Le advertimos que resistiríamos el bloqueo, aunque eso podía implicar un costo muy elevado para nuestro país. No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón ni derecho te agrede. Era el sentimiento de un pueblo pequeño y aislado. El resto de los gobiernos de este hemisferio, con raras excepciones, se habían sumado al poderoso e influyente imperio. No se trataba por nuestra parte de una actitud personal, era el sentimiento de una pequeña nación que desde inicios de siglo era una propiedad no solo política, sino también económica de Estados Unidos. España nos había cedido a ese país después de haber sufrido casi cinco siglos de coloniaje y de un incalculable número de muertos y pérdidas materiales en la lucha por la independencia.
El imperio se reservó el derecho de intervenir militarmente en Cuba en virtud de una pérfida enmienda constitucional que impuso a un Congreso impotente e incapaz de resistir. Aparte de ser los dueños de casi todo en Cuba: abundantes tierras, los mayores centrales azucareros, las minas, los bancos y hasta la prerrogativa de imprimir nuestro dinero, nos prohibía producir granos alimenticios suficientes para alimentar la población.
Cuando la URSS se desintegró y desapareció también el Campo Socialista, seguimos resistiendo, y juntos, el Estado y el pueblo revolucionarios, proseguimos nuestra marcha independiente.
No deseo, sin embargo, dramatizar esta modesta historia. Prefiero más bien recalcar que la política del imperio es tan dramáticamente ridícula que no tardará mucho en pasar al basurero de la historia. El imperio de Adolfo Hitler, inspirado en la codicia, pasó a la historia sin más gloria que el aliento aportado a los gobiernos burgueses y agresivos de la OTAN, que los convierte en el hazmerreír de Europa y el mundo, con su euro, que al igual que el dólar, no tardará en convertirse en papel mojado, llamado a depender del yuan y también de los rublos, ante la pujante economía china estrechamente unida al enorme potencial económico y técnico de Rusia.
Algo que se ha convertido en un símbolo de la política imperial es el cinismo.
Como se conoce, John McCain fue el candidato republicano a las elecciones de 2008. El personaje salió a la luz pública cuando en su condición de piloto fue derribado mientras su avión bombardeaba la populosa ciudad de Hanói. Un cohete vietnamita lo alcanzó en plena faena y nave y piloto cayeron en un lago ubicado en las inmediaciones de la capital, colindante con la ciudad.
Un antiguo soldado vietnamita ya retirado, que se ganaba la vida trabajando en las proximidades, al ver caer el avión y un piloto herido que trataba de salvarse se movió para auxiliarlo; mientras el viejo soldado prestaba esa ayuda, un grupo de la población de Hanói, que sufría los ataques de la aviación, corría para ajustar cuentas con aquel asesino. El mismo soldado persuadió a los vecinos que no lo hicieran, pues era ya un prisionero y su vida debía respetarse. Las propias autoridades yankis se comunicaron con el Gobierno rogando que no se actuara contra ese piloto.
Aparte de las normas del Gobierno vietnamita de respeto a los prisioneros, el piloto era hijo de un Almirante de la Armada de Estados Unidos que había desempeñado un papel destacado en la Segunda Guerra Mundial y estaba todavía ocupando un importante cargo.
Los vietnamitas habían capturado un pez gordo en aquel bombardeo y como es lógico, pensando en las conversaciones inevitables de paz que debían poner fin a la guerra injusta que le habían impuesto desarrollaron la amistad con él, que estaba muy feliz de sacar todo el provecho posible de aquella aventura. Esto, desde luego, no me lo contó ningún vietnamita, ni yo lo habría preguntado nunca. Lo he leído y se ajusta completamente a determinados detalles que conocí más tarde. También leí un día que Mister McCain había escrito que siendo prisionero en Vietnam, mientras era torturado, escuchó voces en español asesorando a los torturadores qué de­bían hacer y cómo hacerlo. Eran voces de cubanos, según McCain. Cuba nunca tuvo asesores en Vietnam. Sus militares conocen sobradamente cómo hacer su guerra.
El General Giap fue uno de los jefes más brillantes de nuestra época, que en Dien Bien Phu fue capaz de ubicar los cañones por selvas intrincadas y abruptas, algo que los militares yankis y europeos consideraban imposible. Con esos cañones disparaban desde un punto tan próximo que era imposible neutralizarlos sin que las bombas nucleares afectaran también a los invasores. Los demás pasos pertinentes, todos difíciles y complejos, fueron empleados para imponer a las cercadas fuerzas europeas una bochornosa rendición.
El zorro McCain sacó todo el provecho posible de las derrotas militares de los invasores yankis y europeos. Nixon no pudo persuadir a su consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger, de que aceptara la idea sugerida por el propio Presidente cuando en momentos de relajamiento le decía ¿Por qué no le lanzamos una de esas bombitas Henry? La verdadera bombita llegó cuando los hombres del Presidente trataron de espiar a sus adversarios del partido opuesto ¡Eso sí que no podía tolerarse!
A pesar de eso lo más cínico del Sr. McCain ha sido su actuación en el Cercano Oriente. El senador McCain es el aliado más incondicional de Israel en las marañas del Mossad, algo que ni los peores adversarios habrían sido capaces de imaginar. McCain participó junto a ese servicio en la creación del Estado Islámico que se apoderó de una parte considerable y vital de Irak, así como según se afirma, de un tercio del territorio de Siria. Tal Estado cuenta ya con ingresos multimillonarios, y amenaza a Arabia Saudita y otros Estados de esa compleja región que suministra la parte más importante del combustible mundial.
¿No sería preferible, luchar por producir más alimentos y productos industriales, construir hospitales y escuelas para los miles de millones de seres humanos que los necesitan desesperadamente, promover el arte y la cultura, luchar contra enfermedades masivas que llevan a la muerte a más de la mitad de los enfermos, a trabajadores de la salud o tecnólogos que según se vislumbra, podrían finalmente eliminar enfermedades como el cáncer, el ébola, el paludismo, el dengue, la chikungunya, la diabetes y otras que afectan las funciones vitales de los seres humanos?
Si hoy resulta posible prolongar la vida, la salud y el tiempo útil de las personas, si es perfectamente posible planificar el desarrollo de la población en virtud de la productividad creciente, la cultura y desarrollo de los valores humanos ¿Qué esperan para hacerlo?
Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre.

31 ago 2014

EL SOCIALISMO NO SE HA IDO AL LIMBO

29/08/2014


LEONARDO BOFF

En memoria del lider socialista Eduardo Campo, candadato a la Presidencia de Brasil, muerto en un accidente aereo.
Nuestra generación ha visto caer dos muros aparentemente indestructibles: el muro de Berlín en 1989 y el muro de Wall Street en 2008. Con el muro de Berlín se derrumbó el socialismo que existía realmente, marcado por el estatismo, el autoritarismo y la violación de los derechos humanos. Con el muro de Wall Street, se deslegitimó el neoliberalismo como ideología política y el capitalismo como modo de producción, con su arrogancia, su acumulación ilimitada (greed ist good = la ganancia es buena), al precio de la devastación de la naturaleza y de la explotación de las personas.
Se presentaban como dos visiones de futuro y dos formas de habitar el planeta, incapaces ahora de darnos esperanza y de reorganizar una convivencia planetaria en la cual puedan caber todos y que asegure las bases naturales que sustentan la vida en grado avanzado de erosión.
En este contexto resurgen, ya sean las propuestas vencidas en el pasado pero que pueden tener ahora posibilidad de realización (Boaventura de Souza Santos), tales como la democracia comunitaria y el “buen vivir” de los andinos, ya sean las del socialismo originario, pensado como una forma avanzada de democracia.
El capitalismo realmente existente (la sociedad de mercado) lo descarto de antemano, porque es tan nefasto que de continuar con su lógica devastadora puede liquidar la vida humana sobre el planeta. Hoy funciona solo para una pequeña minoría: 737 grupos económico-financieros controlan el 80% de las corporaciones transnacionales y, dentro de ellos, 147 grupos controlan el 40% de la economía mundial (según datos del famoso Instituto Tecnológico Suizo), o los 85 más ricos que acumulan el equivalente de lo que ganan 3.057 millones de pobres del mundo (Informe de Oxfam Intermón de 2014). Tal perversidad no puede prometer nada para la humanidad sino depauperación creciente, hambre crónica, sufrimiento atroz, muerte prematura y, en el límite, el armagedón de la especie humana.
El socialismo, asumido en Brasil por varios partidos, particularmente el PSB del lamentado Eduardo Campos, tiene algunas oportunidades. Sabemos que su nacimiento se encuentra entre activistas cristianos, críticos de los excesos del capitalismo salvaje, como Saint-Simon, Proudon y Fourier, que se inspiraron en los valores evangélicos y en lo que se llamó «La Gran Experiencia» que fueron los 150 años de la república comunista cristiana de los guaranís (1610-1768). La economía era colectivista, primero para las necesidades presentes y futuras y el resto para la comercialización.
Un jesuita suizo Clovis Lugon (1907-1991) expuso apasionadamente el intento en su famoso libro: “La república guaraní: los jesuitas en el poder” (Paz y Tierra 1968). Un procurador de la república, el brasilero Luiz Francisco Fernandez de Souza (*1962) escribió un libro de mil páginas: “El socialismo: una utopía cristiana”. Personalmente vive los ideales que predica: hizo voto de pobreza, se viste sencillísimamente y va al trabajo en un viejo Volkswagen escarabajo.
Los fundadores del socialismo (Marx pretendió darles un carácter científico contra los otros a los que llamaba utópicos) nunca entendieron el socialismo como simple contraposición al capitalismo, sino como la realización de los ideales proclamados por la revolución burguesa: la libertad, la dignidad del ciudadano, su derecho al libre desarrollo y la participación en la construcción de la vida colectiva y democrática. Gramsci y Rosa de Luxemburgo veían el socialismo como la realización plena de la democracia.
La pregunta básica de Marx (abstrayendo la construcción teórico-ideológica discutible que creó alrededor de eso) era: ¿por qué la sociedad burguesa no consigue realizar para todos los ideales que proclama? Produce lo contrario de lo que quiere. La economía política debería satisfacer las demandas humanas (comer, vestir, vivir, instruirse, comunicarse etc.), pero en realidad atiende a las necesidades del mercado, en gran parte inducidas artificialmente y su objetivo es el lucro creciente.
Para Marx la no consecución de los ideales de la revolución burguesa no se debe a la mala voluntad de los individuos o de los grupos sociales. Es consecuencia inevitable del modo de producción capitalista. Este se basa en la apropiación privada de los medios de producción (capital tierras, tecnología etc) y en la subordinación del trabajo a los intereses del capital. Tal lógica desgarra la sociedad en clases, con intereses antagónicos, repercutiendo en todo: en la política, en el derecho, en la educación etc.
En el orden capitalista, las personas tienden fácilmente, lo quieran o no, a volverse inhumanas y estructuralmente «egoístas», pues cada cual se siente urgido a cuidar primero de sus intereses y solamente después de los intereses colectivos.
¿Cual es la salida pensada por Marx y seguidores? Vamos a cambiar de modo de producción. En lugar de la propiedad privada, vamos a introducir la propiedad social. Pero cuidado, advierte Marx, el cambio del modo de producción todavía no es la solución. No garantiza la nueva sociedad, solo ofrece posibilidades de desarrollo de los individuos, que ya no serían medios y objetos sino fines y sujetos solidarios en la construcción de un mundo con verdadero rostro humano. Incluso con estas condiciones previas, las personas tienen que querer vivir según las nuevas relaciones, de lo contrario, no surgirá la nueva sociedad. Dice todavía más: «la historia no hace nada; es el ser humano concreto y vivo el que hace todo…; la historia no es otra cosa que la actividad de los seres humanos buscando sus propios objetivos».
Mi valoración es: iremos hacia una crisis ecológico-social de tal magnitud que, o asumimos el socialismo con modo humanístico o no tendremos como sobrevivir.
http://leonardoboff.wordpress.com/
Traducción de MJ Gavito Milano

¿Arde París?

JOSEP BORRELL / 

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JOSEP BORRELL  – La crisis del Gobierno socialista francés coincide con el aniversario de la liberación de París (25 de agosto de 1944). Hace 70 años los aliados temían que la ciudad sufriese la misma trágica suerte que Varsovia (¿Arde París?, título de una famosa película). Afortunadamente, ni la sublevación de los combatientes del interior ni la capacidad destructiva de los alemanes en retirada tuvieron la misma fuerza y París quedó intacto. Pero el socialismo francés no saldrá indemne de esta crisis, que tendrá graves consecuencias sobre la crisis del euro y la construcción europea.
Arnaud Montebourg, el ya exministro de Economía que, con sus críticas a la política de François Hollande y Manuel Valls, ha provocado la formación de un nuevo Gobierno, se califica también de «combatiente del interior» por haber querido cambiar desde dentro del Gobierno francés una política dictada por Alemania que arrastra a Europa hacia una espiral deflacionaria. Los datos económicos conocidos este mes de agosto -crecimiento cero en la eurozona, con caída en Alemania, Italia de nuevo en recesión, Francia estancada y una inflación próxima a cero- han sido la gota que desborda el vaso del rechazo a esas políticas de austeridad fiscal y de restricción monetaria que desde hace tiempo han sido criticadas por organismos como el FMI o la OCDE, nada sospechosos de ser portavoces de la izquierda.
Así, el Gobierno que formó Valls, fuertemente apoyado en la pareja Montebourg-Hamon (este, ministro de Educación) tras el desastre de las elecciones municipales, y que debía ser un «Gobierno de combate destinado a durar unido», no habrá aguantado ni cinco meses. Todo un récord en Francia. También es la primera vez que discrepancias individuales de ministros dan lugar al cambio de todo un Gobierno. Son indicadores de la gravedad del momento y de la ruptura del frágil consenso entre las alas derecha e izquierda del socialismo francés. Está por ver con qué mayoría parlamentaria cuenta Valls cuando haya que votar la confianza del nuevo Gobierno. Hollande debe confiar en que los socialistas no se disparen un tiro al pie, porque negársela equivaldría a disolver el Parlamento e ir a unas elecciones que serían una debacle para ellos.
Es difícil no estar de acuerdo con Montebourg cuando advierte de que la reducción acelerada y simultánea de los déficits públicos agrava el paro, imposibilita recuperar los equilibrios públicos y no reduce la ratio de endeudamiento porque reduce el crecimiento. Y de que se está creando el caldo de cultivo de extremismos y populismos que acabarán destruyendo la idea de Europa. Su demanda de soluciones alternativas a las que impone la derecha alemana que apoya a Merkel es también pertinente. Pasan por un mejor equilibrio entre la reducción de los déficits y el apoyo a las empresas para ganar competitividad y a las familias consumidoras para mantener la demanda y el crecimiento. Y por una política monetaria que combine mejor el control de la inflación y el apoyo al crecimiento y el empleo. Cuando Mario Draghi reprocha a Matteo Renzi que no vaya más deprisa en sus reformas, el primer ministro italiano tiene razón al replicarle que si hiciese bien su papel de banquero central y mantuviese la inflación cerca del 2%, o si, como todos los bancos centrales del mundo, interviniera en los mercados de activos públicos y privados, haría más fácil la solución a la crisis.
El debate sobre la política económica francesa se ha presentado de forma caricaturesca como entre un socialismo de la oferta basado en ganar competitividad y el más clásico socialismo de demanda. Pero la oferta y la demanda no son categorías políticas, sino conceptos económicos cuya adecuada combinación no es un problema ideológico sino de eficacia económica. Y, como defendía el economista y diputado socialista francés Pierre-Alain Muet mucho antes de la espantada de Montebourg, no se sale de una recesión (cuya gravedad se ha subestimado en Europa) con una política solo de oferta. Hollande no puede reconocer que son las políticas de austeridad las que han hundido a Europa en la recesión y a la vez basar su política nacional únicamente en medidas de aumento de la oferta. ¿Es razonable acordar 40.000 millones de euros para reducciones fiscales a las empresas, en un contexto de reducción del déficit, sin evaluar adecuadamente la eficacia relativa sobre el empleo de esos apoyos fiscales y de los 50.000 millones de reducción de gasto necesarios para financiarlos? Muet recordaba que el coste de las políticas de oferta decididas por Valls duplica los 20.000 millones de las 60 propuestas del programa electoral de Hollande. Por encima de las peculiaridades de cada país, el debate y la crisis en Francia son de enorme importancia para toda Europa, porque a todos nos afectan y porque el problema solo tiene una solución europea.

Vivienda sindical: la Justicia penal citará a Castillo, Abdala y Polgar


FISCALÍA QUIERE ACLARAR VINCULACIÓN DEL BANCO HIPOTECARIO CON EL PLAN
El subsecretario de Economía, Jorge Polgar, el vicepresidente del Frente Amplio, Juan Castillo, y el coordinador del Pit-Cnt, Marcelo Abdala, fueron citados por la Justicia penal por una denuncia vinculada al plan de vivienda sindical.

PABLO MELENDREZdom ago 31 2014





Abdala y Castillo firmaron acuerdo entre el Pit-Cnt y el BHU. Foto: A.Colmegna.

A fines de julio la empresa Walltech S.A., propiedad del magnate ecuatoriano Isidro Romero Carbo, presentó una denuncia penal por una estafa de US$ 150.000 contra un gestor vinculado al Plan de Vivienda Sindical del Pit-Cnt. Se trataba de la tercera denuncia penal contra el mismo privado, quien tenía contratos firmados con el encargado del plan, el dirigente sindical Eduardo Burgos.

En los últimos días, la fiscal Sandra Boragno pidió a la jueza Fanny Canessa las citaciones de Polgar, Castillo y Abdala. La magistrada fijó las audiencias para mediados de septiembre.

El 1° de septiembre de 2011, el Banco Hipotecario del Uruguay y el Pit-Cnt firmaron un convenio para que la institución estatal participara del financiamiento para la adquisición de viviendas comprendidas en el Plan de Vivienda Sindical. Los créditos serían otorgados "en forma individual". Polgar en calidad de presidente del Banco Hipotecario, mientras que Castillo y Abdala lo hicieron en nombre del Pit-Cnt.
Lo primero que quiere despejar la Justicia es la vinculación del Banco Hipotecario con el Plan de Vivienda Sindical.

Según el convenio en poder de El País, la financiación de la construcción corría por cuenta del promotor privado. Luego, el BHU realizaría el análisis y la precalificación de los posibles sujetos de crédito. "Una vez realizada la precalificación, el promotor privado procede a construir las viviendas de acuerdo al cronograma acordado con el Pit-Cnt. El BHU realiza la tasación de la vivienda y la calificación definitiva de los sujetos de crédito. Cuando las viviendas estén en condiciones de hipotecarse, el BHU aprobará y otorgará los créditos solicitados por los beneficiarios (para pagarle a los promotores privados) y a los 30 días comienza a pagar las cuotas". El convenio era por un año pero se prorroga automáticamente.

La fiscalía también solicitó al Pit-Cnt que envíe al juzgado el informe sobre la investigación del Plan de Vivienda Sindical que realizó el año pasado, luego de que se conocieron las denuncias en la Justicia.

Ese informe consideró que Burgos, que firmó contratos sin autorización del secretariado de la central, cometió "errores".

La denunciante en este caso, Walltech, una multinacional con presencia en España, Ecuador y México, ingresó al negocio de las viviendas sindicales en 2012, cuando firmó con una sociedad anónima un acuerdo para proveer el sistema constructivo para 4.000 viviendas. Esa sociedad anónima tenía, a su vez, un contrato con el Pit-Cnt firmado por Burgos que la autorizaba a gestionar tal cantidad de unidades.

El abogado de la empresa, Jorge Pereira Shurmann, dijo a El País que los gestores recibieron US$ 150.000, pero el negocio nunca prosperó.

Sobre los mismos gestores hay otras dos denuncias penales presentadas por empresarios uruguayos. Entre 2011 y 2013, los privados actuaron en representación de al menos tres sociedades anónimas que oficiaban como promotoras, cada una de ellas tenía un contrato con el Pit-Cnt firmado por Burgos, quien decía representar a la central de trabajadores.

No obstante, a fines de 2013, cuando salieron a luz las irregularidades y denuncias, el Pit-Cnt formó una comisión investigadora y concluyó que Burgos no tenía facultades para conceder ninguno de esos contratos, que además los integrantes del Secretariado desconocían. Las tres denuncias coinciden en señalar que las presuntas maniobras no podrían haberse ejecutado sin los contratos del Pit-Cnt que avalaban a los gestores para negociar viviendas y le daban un viso de credibilidad al negocio.

Conciliación.

Por otra parte, en el marco de una demanda civil presentada por una empresaria de Rocha, el Secretariado del Pit-Cnt resolvió el pasado martes que los 37 gremios que fueron citados a una audiencia de conciliación deben presentarse. La mayoría de ellos dirá que desconoce los detalles del Plan de Vivienda Sindical. La empresaria reclama a la central obrera y los privados la suma de US$ 2.850.000.

“La orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera”


GILBERTO VÁZQUEZ – CORONEL RETIRADO entrevista de María José Frías

 Coronel (r) Gilberto Vazquez con y sin peluca de los servicios de inteligencia

“La orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera”
El coronel (r) Gilberto Vázquez aseguró que la decisión de desaparecer gente durante la dictadura respondió a “razones económicas” y que la tortura era “útil” y “necesaria”. Un día antes de que la Justicia inicie las citaciones a militares por su participación en torturas, Vázquez dijo a Ultimas Noticias que “no había más remedio” que recurrir a ese método de interrogación y admitió que “con algunos se nos fue la mano”. Con una condena de 25 años que cumple en la cárcel de Domingo Arena, el militar afirmó que los uruguayos que retornaron desde Argentina en el “primer vuelo” no fueron “rescatados” por “cuestiones humanitarias” sino porque “eran fuente de información”. Calificó la muerte de María Claudia García como un “daño colateral” y dijo estar “orgulloso” de haber participado en la dictadura.
Por María José Frías
-¿Por qué empezó la tortura?
-Era útil. Cambió la cosa porque la realidad era que al principio no se podía prender a nadie. Una vez agarramos a una mujer que tenía una pistola. Cuando llegó al juez le dijo: “Me la pusieron”. Nosotros sabíamos a cara de perro de leyes militares pero no de leyes civiles. Al final, los culpables éramos nosotros. Así no podíamos hacer nada. Después se nos escaparon los tupamaros de Punta Carretas y la sensación de derrota fue total. No se podía con aquella gente, no había forma.
-¿Y torturarlos los detuvo?
-Claro. Cuando los empezamos a cascar y los tipos entraron a hablar, ellos nos enseñaron cómo funcionaba el MLN (Movimiento de Liberación Nacional) y dónde estaba cada uno. En un año se vinieron abajo. Pasamos de estar achicados a achicarlos a ellos. Andaban a los saltos. Agarrábamos a uno y el tipo ya llegaba al cuartel pensando: “Acá me van a hacer pelota”. Entonces muchos llegaban y decían: “Vamos a hablar bien” y no precisaba mucha tortura.
-Pero igual los torturaban…
-Sí. Se hacía lo que hiciera falta para tener la información porque del otro lado estaba la vida de nuestros soldados y la paz de la República. Se vivía en un estado de inquietud permanente.
-¿Cómo torturaban?
-Nosotros antes de aplicar la tortura entera, nos dábamos unos choques eléctricos. Nos metíamos picana para ver lo que era y no es tanta cosa. Lo que pasa es que era entre nosotros. Uno sabe que no lo van a matar pero cuando es el enemigo, la cosa cambia radicalmente. Uno no va a traicionar las ideas y los compañeros por un dolorcito, pero cuando la cosa viene de que lo van a matar, cambia.
Igual se ha hecho una historia negra de que además se robaba y se violaba y no era así. Nosotros no permitíamos que esas cosas pasaran. Si pasaba, iba preso.
-Pero no solo se denunciaron torturas, también se denunciaron violaciones.
_No. No se permitía ni reírse. Era algo doloroso, triste y lamentable. A uno torturar le pesa en la conciencia toda la vida pero no había más remedio. Terminaron en el psicólogo los torturados y los torturadores porque es llegar al último nivel de violencia. La guerra es brutal.
-¿Torturadores fueron todos? ¿Esto abarcó a todas las Fuerzas Armadas?
-Yo no le voy a decir quiénes, ni cómo, ni dónde pero parece que tienen listas de cientos de tipos (la Justicia). Lo que pasa es que a todos les tocaba algo que tenía que ver. De repente le tocaba estar preparando soldados, o haciendo la comida para los que iban a combatir. Es como hacer un informativo. Uno pone la cara pero atrás hay un montón de gente que colabora. La guerra es obediencia y por las buenas o las malas, el mando se impone. Cada uno hacía su parte.
-¿Por qué desaparecieron gente?
-Fueron casos mínimos. No se mataba a nadie. En Chile los mataban, en Argentina el sistema era hacer desaparecer. Acá está (José) Mujica presidente, el Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro) senador, (Eduardo) Bonomi de ministro. Acá fueron veinte. Con algunos se nos fue la mano y otros eran tipos enfermos, que de repente llegaban y sin tocarlos, les daba un infarto. El tema fue que entre miles de tipos, alguno se quedaba. Ese desaparecía.
-¿Por qué no devolvían los cuerpos?
-Al principio se entregaban. Después los altos mandos nos explicaron que el país tenía un drama económico. El petróleo había subido, la carne había bajado a la mitad, lo mismo pasaba con la lana. El problema económico era tremendo y el país se salvaba por el turismo y se necesitaba dar una sensación de tranquilidad para favorecer la inversión. ¿Quién va a invertir en el Congo? Entonces, la orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera. Eso vino de arriba. Fue por razones económicas y parecía razonable.
-Usted actuó también en Argentina, ¿ahí que hizo?
-Estuve allá. Yo traje a una muchacha en un avión de línea. Nos vinimos en Pluna sin ningún drama. Era Pilar Nores Montedónico. Acá la tuvimos un tiempito y la largamos.
-¿Y los del primero y el segundo vuelo?
-El segundo vuelo es un invento. Yo nunca supe nada. En el primero los trajimos porque allá los iban a matar. Los salvamos, no por cuestiones humanitarias sino porque para nosotros eran fuente de información importante. Nos servían, pero nos trajo terribles problemas con Argentina porque el sistema de ellos era otro.
-Más allá de lo que les hicieron a los adultos, ¿por qué robaron niños?
-Acá no lo hicimos. Eso fue en Argentina.
-Acá se quedaron con Macarena Gelman, por ejemplo…
-Eso fue una cosa rara. Cuando nosotros teníamos a un argentino, se lo dábamos a ellos porque les podía servir como fuente de información y nos traíamos a los uruguayos pero traerse a una argentina para acá, no tiene la menor lógica.
-¿Y por qué lo hicieron?
-Cosas que pasan en la guerra. Son daños colaterales, como cuando tiramos para matar en un lado y uno se tara o le erra y encaja un bombazo en una escuela. Son cosas que salen del objetivo militar. Nunca pude entender para qué la trajeron.
-¿Dónde está ella? ¿La incluyeron en la Operación Zanahoria?
-Ni idea porque yo no estaba. No lo hubiera permitido porque esas cosas no se hacían. Yo me enteré cuando ya estaba retirado y no tuvo sentido que fuera por la niña porque en el Consejo del Niño hay niños a patadas.
-¿A qué atribuye que hayan terminado presos después de haber pasado veinte años sin que fueran juzgados por estos delitos?
-A una venganza del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), que fueron los que tuvieron más desaparecidos en Argentina. Los tipos fueron a la guerra con la mujer y niños chicos. Encima la embarazaban y la metían en el baile, una cosa que a un militar no se le pasa por la cabeza. Mi mujer no sabe nada de nada, y mis hijos menos. Nosotros con los tupa tuvimos contacto hasta que nos metieron presos y siempre quedó claro que ellos no guardan rencor. Los tupa no hicieron denuncias, las denuncias son las del PVP y parte del PCU.
-¿Usted se arrepiente de lo que pasó?
-No, al contrario. Yo estoy orgulloso de haber podido participar en la salvación del país. ¿Se imagina lo que hubiera sido un Uruguay comunista en medio de la guerra fría? ¿Vio lo que pasó en Vietnam? Acá hubiera sido espantoso. Era una cuestión práctica.
-Y de haber torturado y desaparecido gente, ¿tampoco se arrepiente?
-No había más remedio. Lo otro era permitir que me siguieran matando los soldados y por omisión, hubiera sido cómplice. Ni muerto. Yo tengo en mi celda las fotos de los camaradas muertos y viene gente joven del Ejército y no saben quiénes son. En cambio, por los que murieron del otro lado han hecho calles y plazas y son héroes nacionales. Yo no iba a dejar que los siguieran matando aunque me tuviera que embarrar las manos hasta la manija. Me dolía en el alma y me sigue doliendo pero no había otra. Lamentablemente la vida tiene una parte de guerra, violencia y brutalidad. Cuando a uno le toca, tiene que elegir el mal menor. O los reventaba a palos o dejaba que siguieran matando a mis camaradas. Hicimos las cosas lo mejor que pudimos. Algunas cosas lamentables, las tuvimos que hacer. Fue como cuando un cirujano tiene que amputar una pierna porque con la gangrena, la persona se muere. No corta la pierna porque le guste. Había que hacerlo. Nosotros salvamos al país y estamos orgullosos.
UN CONFLICTO EVITADO CON EL MLN EN 1993
El coronel (r) Gilberto Vázquez dijo a Ultimas Noticias que el contacto de los ex represores con las principales figuras del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) se mantuvo hasta que terminaron presos. Agregó que en el año 1993, ambas partes evitaron un nuevo enfrentamiento al investigar en conjunto el asesinato de Ronald Escarzella, un ex tupamaro asesinado en Rocha el 23 de abril de ese año.
“Cuando pasó eso me llamó el Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro) y me dijo: ‘La información que tenemos es que es del lado de ustedes’. Yo le contesté que si era del lado nuestro, le rompía los dientes y le pedí que no se metieran porque si nos mataban a uno, la cosa no paraba más. Al final se arregló porque se vio que no venía del lado militar y nos evitamos un segundo enfrentamiento porque esas cosas empiezan y no se sabe cuándo paran”.
Aclaró que el intercambio se mantuvo con el MLN pero no con el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), a cuya “venganza” atribuyó los procesamientos de militares. “Son distintos. Los anarquistas son bravísimos”, afirmó. A modo de ejemplo, aseguró que “no dejaban entrar profesionales en la organización para que no se aburguesara. Entonces lo llevan a (Sergio) Molaguero, lo atan con alambre y lo lastiman y no tenían un médico para curarlo. Lo curaba Jorge Vázquez (subsecretario del Interior) con alcohol iodado, pero no era que lo quisieran torturar. Era que no tenían médico. Los tupas tenían médicos por todos lados”.
MIRANDA Y CHÁVEZ SOSA APARECIERON
PORQUE LA “LIMPIEZA” NO FUE “PERFECTA”
-Ya está preso y no pierde nada si dice la verdad. ¿Dónde están los desaparecidos?
-No están. Vino la Operación Zanahoria. A fines de 1984 se desenterraron los que había, se quemaron y se tiraron las cenizas a un arroyo, creo que en Manga. No hay nada. Lo saben en las Fuerzas Armadas, en el MLN y en el Partido Comunista.
-¿Pero aparecieron los cuerpos de Miranda y Chávez Sosa?
-Porque en la limpieza, alguno quedó. Como todas las cosas, nunca es perfecto. No hay más. Los reclamos son por desaparecidos en Argentina, que tenían otro sistema. Ahí desaparecían.
-¿Quién ordenó la Operación Zanahoria?
-La orden la dio el general Washington Varela, que era el director del Servicio de Información y era el que sabía los detalles. Ahora está muerto. Éramos amigos y en aquel momento me dijo que era una decisión política porque había gente que ya estaba muy cerca y entre los militares algunos querían seguir y volver a la democracia. Había políticos muy próximos a la gente que quería volver a la democracia.
-¿Qué pidieron los políticos, según lo que le dijo Varela?
-Me dijo que la idea era salir con todo limpio y el tema de los desaparecidos era el más complicado. Todavía es difícil, porque es complicado ver a la familia esperando que pueda volver un hijo. Es espantoso pero no hay más que decir. En la Operación Zanahoria se sacó todo lo que estaba enterrado y ya no hay más.
-¿Usted participó personalmente en los desenterramientos?
-No, porque yo estaba en Estados Unidos haciendo un curso, pero no era un secreto. Esas cosas se conversaban entre los camaradas. Yo era teniente coronel en aquella época y me pareció razonable.
“TODO ESTO YA FUE NEGOCIADO CON EL GOBIERNO”
-¿No ha pensado en dar alguna información de lo que se reclama para ver si puede mejorar su situación?
-Es que esto ya fue negociado. Para el gobierno esto no es un tema de Justicia. Es un negocio. Al principio nos dijeron: “Si aparece algo de la Gelman (María Claudia García), el fiscal tranca las cosas, desactiva el caso y el presidente (Tabaré Vázquez) hace un discurso para decir que se da vuelta la página y esto se terminó”. El tema fue que en el lugar que marcaron no estaba la Gelman y ahí volvió a empezar la cosa.
No sé si estuvo en la Operación Zanahoria porque eso fue todo compartimentado. Nadie conoce los detalles y además pasó hace treinta años. La mayoría están muertos.
-¿Quién les hizo la oferta desde el gobierno? ¿Quién habló con usted?
-El comandante en jefe del Ejército, que al principio fue (Ángel) Bertolotti y después (Carlos) Díaz. Él me dijo: “Lo quieren preso sí o sí. Son ocho años y hay que hacerse cargo del caso Soba”. Uno de los camaradas que estaba ahí, dijo: “Yo estuve en miles de operativos, ¿me tengo que hacer cargo de alguien que no se quién es?”. Y además ocho años a nuestra edad, es como perpetua.
Así se empezó a generar un espíritu de resistencia, que ahora florece de nuevo porque ahora no se negocia.
-Usted dice que negociaron, pero los metieron presos igual…
-Claro, pero con comodidades y en la Fuerza Aérea, por ejemplo, no fue nadie. Lo que pasa es que cambiaron los que hicieron el negocio. No está (el comandante Enrique) Bonelli y no está Tabaré y la cosa cambió.
CONTRARIO A LA CADUCIDAD
El coronel (r) Gilberto Vázquez es contrario a la Ley de Caducidad y asegura que siempre se opuso. “A mí nunca me gustó. No estaba de acuerdo. Siempre dije que si cometí errores, me tenían que juzgar porque a cada error, le corresponde una sanción”. Sin embargo, está convencido que aún sin Ley de Caducidad, no debió terminar en la cárcel porque aunque admite las torturas y las desapariciones, no se siente culpable. “Creo que no merezco estar preso. Di lo mejor de mí mismo, hice lo mejor que pude, asumí responsabilidades”, argumentó. Por otra parte, señaló que la realidad que viven los militares procesados por violaciones a los derechos humanos constituye “una fantasía, una payasada” porque Domingo Arena “no es una cárcel. Acá estamos como en un geriátrico”.
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