16 oct 2015

Destabilization: Made in USA

Los gringos no inventan conflictos internos, los estimulan cuando les conviene. Y para ello cuentan con una gran billetera.

Por Andrés Sal.lari




Estas informaciones molestan, la gente las cree poco porque no forman parte de la agenda informativa y a mí en lo particular me aburren, pero lamentablemente existen y son bien verídicas.

Cuando se afirma que Washington designó a Philip Goldberg como su embajador en Bolivia en octubre de 2006 con el objetivo de promover un conflicto étnico entre bolivianos, no se está descubriendo la pólvora.

Hago la aclaración porque desde aquella época la oposición a Evo Morales pretende afirmar que ese proceso de desestabilización sólo existió en las mentes afiebradas de algunos colaboradores cercanos al Presidente. Con esto pretenden lavar la cara injerencista de sus mandantes norteamericanos y borrar de un plumazo un capítulo dramático de la historia del proceso de cambio actual y del país en general, donde el intervencionismo estadounidense ha sido protagonista exageradamente principal.

Aquí mostraremos algunos datos que les propongo tengan en cuenta para contextualizar lo vivido en aquellos años en Bolivia.

Como una valoración adicional, quisiera mencionar que los ideólogos de los procesos de desestabilización que Estados Unidos impulsa en todos los países del mundo donde los gobiernos no responden a sus intereses geopolíticos, lo hacen sobre la base de los caldos de cultivo que puedan identificar en cada una de nuestras sociedades. Quiero decir que si Washington excitó el conflicto separatista de Bolivia en 2006, 2007 y 2008; lo hizo porque existían las condiciones necesarias para ello.

Desobediencia civil

En 1983, el filósofo, político y escritor estadounidense Gene Sharp, crea el Instituto Albert Einstein con el objetivo de fomentar la desobediencia civil no violenta como estrategia de lucha en contra del comunismo.

Durante la segunda mitad de la década del ‘90 y principios de los 2000, la estrategia de desobediencia civil (supuestamente) no violenta, gana gran protagonismo en el Este de Europa.

Las conexiones entre lo sucedido en los Balcanes durante los ‘90 y el proceso separatista impulsado por Goldberg en Bolivia erizan la piel. Preste atención.

Derrumbada la Unión Soviética, la mayoría de países que estaban bajo su órbita entran en crisis políticas de diversa índole. Washington se da a la tarea de recolonizar la región y borrar cualquier vestigio de influencia rusa.

En los países de la ex Yugoeslavia, desmembrada tras la desaparición de la URSS, emerge un líder contrahegemónico que no responde a los intereses de EE.UU., Slobodan Milosevic.

En la zona de influencia de Milosevic, Washington impulsa un conflicto étnico y una vez desatada la matanza justifica su intervención militar junto con la OTAN. En todo ese proceso uno de los principales operadores políticos en los Balcanes es Philip Goldberg. Asistente especial del embajador en Bosnia, parte del equipo negociador para poner fin al conflicto y jefe diplomático en la provincia separatista de Kosovo.

Una vez finalizado el etnocidio y cuando Goldberg pasó a ser asistente ejecutivo del Departamento de Estado, todavía permanecía en el poder el molesto Milosevic. Entonces Washington creó con fondos de la NED y la CIA una organización llamada Otpor (recuerde el nombre), dirigida por jóvenes estudiantes quienes mediante la mencionada estrategia de una supuesta desobediencia civil no violenta lograron derrocar a Milosevic en octubre de 2000.

¿Anotó la sucesión de hechos?

Estados Unidos impulsa un conflicto étnico con fines separatistas, luego financia a grupos armados para atizar el conflicto; posteriormente negocia la paz y finalmente organiza a un grupo de jóvenes bajo la estrategia de desobediencia civil para desacreditar a un gobernante que no responde a sus intereses y logra removerlo del cargo. Le llamaron la Revolución de Terciopelo.

En todo este proceso uno de sus principales operadores fue Philip Goldberg. Y de yapa, uno de los tantos grupos de mercenarios contó con la activa participación de Eduardo Rozsa Flores.

Hasta ahora nadie ha podido establecer una relación directa entre Goldberg y Rozsa. Para descubrir si fue Goldberg quien reclutó o recomendó al terrorista Rozsa a los separatistas bolivianos, habrá que esperar algunas decenas de años a que se desclasifiquen documentos de inteligencia estadounidense, aunque su ubicación en el mismo espacio y tiempo es demasiado sospechosa.

Si agregamos adicionalmente que Goldberg no es un diplomático cualquiera, sino que su perfil está más emparentado a los servicios de inteligencia, y que siempre son estos los encargados de reclutar a los grupos de mercenarios que operan en su favor, cuesta mucho creer que cuanto menos Goldberg no supiera quién era Rozsa, o que no lo conociera.

Un dato final no ayuda al espía embajador. Rozsa ingresó a Bolivia el mismo día (15 de septiembre de 2008) que Goldberg abandonaba el país y mientras mantenía una reunión secreta con Rubén Costas.

En su misión inmediatamente anterior a Bolivia (2004-2006), Goldberg fue el jefe de la legación diplomática en Pristina, capital de Kosovo; y en 2008 Estados Unidos fue el impulsor de la declaratoria de independencia de esta provincia perteneciente a Serbia, independencia que Washington reconoció inmediatamente.

Nótese además que la inclusión de grupos armados en la estrategia separatista en Bolivia, hubiera seguido la misma correlación de la escalada del conflicto impulsada por Estados Unidos y Goldberg en los Balcanes, los pasos son calcados.

Sólo que Evo Morales expulsó a Goldberg y este no tuvo el tiempo necesario para consolidar y reconocer la independencia de Santa Cruz, mucho menos para lograr su derrocamiento.

Revoluciones de colores

Pero volvamos a Europa del Este; ya vimos que Estados Unidos está en campaña para barrer la influencia rusa, comienza el siglo XXI y la estrategia de desobediencia civil no violenta (podemos llamarla también revolución de colores, golpe suave o golpe blando) ha funcionado contra Milosevic.

Los próximos años consolidan estas revoluciones en las que lo fundamental es el protagonismo de jóvenes estudiantes que cuestionan a unas autoridades cuidadosamente desacreditadas, a sus regímenes políticos y, muy particularmente, a los procesos electorales de esos países.

En noviembre de 2003 es el turno de Georgia, su presidente Eduard Shevardnadze, ex secretario del Partido Comunista y canciller de la Unión Soviética, es removido del cargo en lo que se conoce como la Revolución Rosa.

El 21 de noviembre de 2004 en Ucrania, se celebró una segunda vuelta electoral entre el pro occidental Viktor Yushchenko y el pro ruso Viktor Yanukovich, quien según los cómputos resultó ganador.

Sin embargo, se declaró que hubo fraude y se produjo una gran movilización ciudadana con las mismas características que las organizadas por Estados Unidos y Otpor. Se le conoció como Revolución Naranja y, finalmente, se impuso en una tercera ronda electoral el candidato favorito de Washington.

En Ucrania la batalla política continuó durante muchos años entre pro rusos y pro estadounidenses. En 2013, la subsecretaria de Estado para Europa y Eurasia, Victoria Nuland, participó de una reunión en Washington en la que reveló:

“Los ucranianos están saliendo a las calles a exigir un futuro europeo, lo hacen pacíficamente pero con gran coraje y con un enorme restricción personal. Desde la independencia de Ucrania en 1991, Estados Unidos ha apoyado a los ucranianos a construir capacidades e instituciones democráticas y a promover la participación ciudadana y el buen gobierno, todos los cuales son condiciones previas para las aspiraciones ucranianas de entrar en Europa. Hemos invertido más de 5 mil millones de dólares para asistir a Ucrania en estos objetivos para asegurar un futuro próspero y democrático.”

Meses después de este discurso, el entonces presidente ucraniano Yanukovich (quien se había presentado nuevamente a elecciones en 2010 resultando triunfador) fue derrocado por un golpe de Estado avalado por Washington.

Cinco mil millones se lee fácil, pero es muchísimo dinero de los contribuyentes estadounidenses despilfarrado en desestabilizar un país para evitar que sea gobernado por un aliado de Moscú.

Made in USA

Puede demostrarse que todas estas revoluciones de colores están relacionadas entre sí, y que la mano de Washington las enlaza.

El 24 de febrero de 2005, el entonces presidente George W. Bush visitó Bratislava, la capital de la República de Eslovaquia; allí mantuvo un encuentro bilateral con su homólogo Vladimir Putin, se la conoció como la cumbre de la reconciliación, ya que se produjo pocos meses después de la batalla geopolítica que Moscú perdió ante Washington por la Revolución Naranja de Ucrania. Pero el encuentro bilateral no fue lo único que ocurrió en Bratislava.

La noche anterior a la llegada de Bush, la delegación estadounidense organizó una cena en el Hotel Marriot en la que se festejó en la intimidad la victoria en Ucrania. Para esta ocasión Washington trasladó especialmente a todos los dirigentes juveniles de las revoluciones de colores que se habían impuesto desde diciembre de 2000 en la Serbia de Milosevic.

Uno de los dirigentes juveniles que ya sobrepasaba los 30 levantó la copa y ofreció un brindis:

“Quería darle las gracias a todos por haber venido aquí, lo que nos une es nuestra causa común, la libertad. Es importante que podamos discutir entre serbios, ucranianos, georgianos.”

En la cena participó Ivan Marcovic, el líder de Otpor; Giga Bokeria, referente de los estudiantes de Georgia y Vladislav Kaskiv, líder juvenil de la Revolución Naranja. Durante la cena soñaron con llevar su revolución de colores a Cuba. No lo lograron pero hicieron un buen intento en Venezuela. (en fotografía, una manifestante venezolana con el puño de Otpor el 2007)

Al día siguiente, durante un acto público, el Presidente de Estados Unidos afirmará:

“Hemos encendido un fuego, un fuego en la memoria de los hombres, calienta a los que sienten su poder, quema a los que intentan frenar su progresión, y un día este incontrolable fuego de libertad alcanzará a los lugares más oscuros de nuestro mundo.”

Los jóvenes combatientes de la libertad observan desde el palco. Su unión con Washington es umbilical.

Exportación a Suramérica


Un año y medio después de su exposición en Bratislava y en medio de un potencial conflicto étnico entre collas y cambas, Bush designa a Goldberg como embajador en La Paz. Algunos de los millones de dólares que fluyeron para desestabilizar el país están documentados y serían materia de otro análisis.

No hay que ser Jean Paul Sartre para deducir que los halcones de Bush enviaron a Golberg a Bolivia para replicar toda la destrucción lograda en los Balcanes, rematada con la remoción de líderes opuestos a sus políticas.

Durante 2007 Hugo Chávez convocó a un referéndum para realizar una profunda reforma a la constitución venezolana. Los jóvenes estudiantes de las universidades privadas de Caracas asumieron un gran protagonismo como líderes opositores a esta reforma. Su puesta en escena y su identificación con los principios de desobediencia civil no violenta fue idéntica a la de Otpor y la Fundación Einstein.

En el intento por trasladar sus exitosas revoluciones de colores a Suramérica ganaron una batalla. Los jóvenes opositores a Chávez obtuvieron una victoria por el mínimo margen en diciembre de 2007, pero una victoria al fin.

Uno de los líderes estudiantiles venezolanos fue Yon Goicochea, quien luego de esta batalla fue premiado por la ONG estadounidense CATO (una tapadera de los servicios de inteligencia de Estados Unidos) con 500 mil dólares por su lucha por la “libertad económica”.

El 15 de enero de 2008, seis semanas después del triunfo de los jóvenes venezolanos, en uno de los momentos más álgidos del proceso separatista en Bolivia, Yon Goicochea se apareció por Santa Cruz de la Sierra y comentó durante una reunión con estudiantes:

“Lo que pasa aquí en Bolivia definitivamente nos importa y nos importa porque no creer en Bolivia es no creer en Venezuela, vivimos situaciones muy similares. Estoy seguro que en Bolivia insurgirá un movimiento juvenil que pueda liberar las cadenas históricas que este país ha sufrido y que sigue sufriendo.”

No quisiera afirmar que el pasaje se lo pagó Goldberg para que no me demande por difamación. A propósito, el expulsado embajador terminó asumiendo el cargo de director de una de los 16 organismos de inteligencia de Estados Unidos, en este caso del que se encarga de proveerle información al Departamento de Estado.

Epílogo


La iniciativa de Revolución de Colores no obtuvo nuevas victorias en Venezuela ni pudo prosperar en Bolivia, pero las intenciones desestabilizadoras no cesaron. La estrategia de cuestionar la legitimidad de los procesos electorales, tal como fue implementada en Serbia, Ucrania y Georgia continúa siendo uno de los ejes de la campaña contra los procesos de cambio en Suramérica. La guerra económica contra Venezuela y el intento de ensuciar la imagen de Evo Morales con el narcotráfico se mantienen como pilares fundamentales para desgastar y deslegitimar la imagen de estos gobiernos contrarios a las aspiraciones geopolíticas de Washington.

La inteligencia estadounidense tardó 15 años y gastó 5 mil millones de dólares en sacarse de encima a Viktor Yanukovich en Ucrania; que nadie piense que le van a perdonar tan fácilmente a Evo Morales –a quien preferirían haber asesinado antes de su llegada a la presidencia– la expulsión de uno de sus agentes y la derrota de su estrategia golpista. Seguirán conspirando.

Andrés Sal.lari. Periodista, conductor del programa de Abya Yala Ojos con los medios.

La Época

América Latina: La aventura económica, en el torbellino de los tratados

Por Eduardo Camin




Una mirada atenta sobre el acontecer de América Latina, pone de manifiesto rápidamente que existe en el actual proyecto de globalización una batalla por la redistribución del mundo en el terreno económico, productivo y financiero.

La aventura económica de nuestra América proporcionada por los atajos del gran capital y aceptada por mediaciones externas se convierte en distracción .. pero ¡que peligroso destino el de las colectividades, que dejan a la aventura las claves humanas de su convivencia ¡ Frente a la distracción , capaz de enfrascarnos en la aventura pauperizarte y excluyente, nosotros preferimos la hondura responsable de las vocaciones autenticas.

Actualmente una gran mayoría de los países latinoamericanos recorre los senderos trazados por las instituciones internacionales, pero en virtud de la inquietud que origina a nivel mundial estas políticas económicas y el libre comercio deberíamos interpelarnos sobre sus consecuencias sociales.

Lo que nos lleva a preguntarnos ¿en qué medida la liberalización del comercio y de las inversiones directas extranjeras promueve el empleo y la productividad en el mundo, en particular en nuestros países, y que tipo de políticas, internacional y nacionales se requiere para reforzar esos efectos? La Organización Mundial del Trabajo (OIT) reconocía recientemente que la experiencia de los últimos 20 años ha suscitado en todo el mundo una inquietud general por el impacto de unos flujos más libres de comercio y de capital en el empleo y los salarios. En los países industrializados se advierte que un comercio más libre está destruyendo puestos de trabajo no calificados y aumentando la desigualdad salarial. Además de que la liberalización del comercio ha suprimido puestos de trabajo de una gran calidad y creado otros de menos calidad, incluso en aquellos países mas adaptados a la nueva situación.

Lo que no deberíamos olvidar de los Tratados
Aquellos que creían que esta es historia pasada, deberían estar más atento a toda la nueva parafernalia puesta en marcha con el objetivo claro de volver a impulsar el ALCA.

La formación del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), es un instrumento que busca apalancar el control hegemónico de Estados Unidos y apropiarse de las fuentes excedentes de las actividades primarias de América Latina.

Por medio de este acuerdo EEUU pretende institucionalizar los instrumentos de control de corte policiaco y militar en la región; acentuar el saqueo de los recursos naturales del continente, regulando de manera racista los flujos de migración; extender el libre flujo de capitales, pero impidiendo el libre mercado laboral; destruir la incipiente cadena industrial y productiva de los países de la región, privatizar el petróleo, el agua y la biodiversidad; mantener el control de la inversión científica de la región, etc.

Con el ALCA se pretende dar a las compañías multinacionales y a los bancos estadounidenses un acceso incontrolado a los mercados, las materias primas y a la mano de obra, mientras que se limita la penetración europea, protegiendo los mercados de EEUU.

En síntesis, el área de libre comercio, lejos de impulsar el desarrollo de los países latinoamericanos, representa un asalto a su economía. Debido a los tantos compromisos que los Gobiernos de América Latina tienen con EEUU, usualmente se siguen de manera servil sus posiciones en los foros internacionales, proporcionando fuerzas militares nominales para sus excursiones intervencionistas, y suministrando así una hoja de parra para lo que en realidad son acciones unilaterales, muchas veces con la complicidad de la ONU o en la nebulosa de la comunidad internacional del “mundo libre”. O casualidad que el terreno de las conflagraciones armadas son en aquellas naciones que desbordan de materias primas.

El control de recursos: El oro negro

Quien detente el control de la producción, la circulación y los precios del petróleo tiene en sus manos el mayor poder dentro del sistema imperialista.

Por eso Estados Unidos está en el centro de todas las redes de dominación del oro negro e implicado a sangre y fuego en la lucha por la dominación y control sobre los países productores del combustible desde los albores del pasado siglo.

El Medio Oriente, el Magreb, Irán y diversos países del Asia musulmana concentran ellos solos la mayor parte de las reservas petrolíferas y de gas. Esa ha sido la causa que ha puesto durante muchos años a esa región en el punto de mira de las grandes potencias que buscan espacio en el sistema de dominación planetaria.

Hoy Estados Unidos, basado sobre todo en su poderío militar, que supera con creces a cualquiera de sus competidores imperiales, lleva claramente la ofensiva por apoderarse del petróleo mundial.

Las genocidas invasiones de Afganistán y de Irak, – bajo la fabula de las armas de destrucción masiva- el sostenimiento de Israel y su guerra contra Palestina, la satanización de Sudán, Siria e Irán y la conversión en vasallos a otros países del área, es el espejo en que pudiéramos vernos los latinoamericanos y caribeños. La vida ha demostrado que el orden mundial que ha creado el capitalismo no posee realmente ningún contrapeso efectivo.

Por eso debemos estar muy atentos a la recolonización de América Latina y el Caribe que es un objetivo estratégico para Estados Unidos que cuenta para ello con los exacerbados mecanismos de dominio y superexplotación económica que propone el ALCA y los TLC; con la creciente e intensa militarización regional; y con el omnipresente poder del FMI y del Banco Mundial, agentes del interés imperial sobre la multitud de países entrampados por la deuda externa. Detrás de cualquiera de esos proyectos de dominación está el afán de apropiarse y controlar en el máximo grado los potenciales energéticos del continente.

En América Latina y el Caribe se localiza el 11 por ciento de las reservas mundiales de petróleo y se produce cerca del 15 por ciento del crudo que se extrae en el planeta.

Además, América Latina cuenta con cerca del 6 por ciento de las reservas internacionales de gas natural, grandes reservas de carbón mineral –suficientes para unos 288 años de explotación– y abundantes recursos hidro-energéticos, calculados en más del 20 por ciento del potencial mundial.

Parecería poco si se compara con el Medio Oriente, donde se ubican dos terceras partes de las reservas petroleras mundiales, pero esa es un zona de interés para todos los países industrializados e históricamente conflictiva, mientras el área de América Latina y el Caribe continúa viéndose como el patio trasero de los Estados Unidos y su riqueza energética está mucho más cerca geográficamente y es supuestamente más segura.

Por todo lo anterior, el interés por la energía latinoamericana no puede ser menospreciado, porque las menguadas reservas petroleras de EE.UU. apenas alcanzarían para diez años más, y porque es evidente la intención imperial de controlar al mundo a través de la total monopolización de las fuentes energéticas. Es obvio que uno de los pilares del “área de libre comercio” promovida por los EE.UU., aunque se oculte en las negociaciones, es el avance sin límite alguno en la privatización y desregulación de los sectores energéticos, y en el desplazamiento total de los Estados nacionales en el manejo de ese sector.

Con el ALCA habría que olvidar cualquier proyecto de cooperación energética regional, que ayude a paliar los agudos problemas socioeconómicos que se relacionan con el encarecimiento del petróleo, como por ejemplo el hecho de que el 30 por ciento de la población carezca de servicios de electricidad.

Esperando a Marte … explotación de los recursos hídricos
Según cálculos de la ONU, cerca de 1000 millones de personas no tienen acceso a agua potable segura; 2,5 mil millones carecen de sistemas sanitarios adecuados, y más de 5 millones de personas fallecen anualmente a causa de enfermedades relacionadas con el agua, diez veces más de quienes mueren en conflictos armados cada año.

Pero si la lógica del capitalismo neoliberal y la globalización imperialista siguen reinando, en unos años la gente morirá no solo por falta de agua, sino también por las guerras y conflictos violentos que se generarán entre países y bloques de países por el dominio de los recursos acuíferos. Se ha dicho pertinentemente, que las guerras del futuro ya no serán más por el petróleo, sino por el agua. Observando la crisis del agua que avanza a pasos agigantados, como parte de la degradación general que el actual sistema capitalista le crea al medio ambiente planetario, se alcanza otro punto de vista para comprender la importancia y la urgencia que Estados Unidos le concede a su actual proyecto recolonizador de América Latina y el Caribe.

América Latina y el Caribe, con 12 % del área terrestre total y 6 % de la población mundial, poseen alrededor de 27 % del agua dulce del planeta, aunque, no obstante, casi un tercio de los habitantes de la región carece de acceso al agua potable y una proporción similar no cuenta con servicios de alcantarillado y acueductos.

Si los pueblos latinoamericanos y caribeños no pudiéramos detener la avalancha de dominación imperialista que se nos viene encima, acrecentada y violenta como nunca antes, se habrá de ver cómo se vende por todo el mundo nuestra riqueza hídrica, a precios fabulosos, bajo el rótulo de firmas norteamericanas, mientras que en la región la gente se morirá de sed si no tuviera para comprar lo que siempre fue suyo, un don de la tierra y de la vida. Estados Unidos ha escogido la militarización de la globalización porque no puede actuar de otro modo.

Si el proceso privatizador, que los tratados llevarán al extremo, concentrara al máximo, en manos norteamericanas, el control de la exploración, explotación y distribución de la energía latinoamericana y caribeña, la vulnerabilidad energética se convertiría por sí misma en otro instrumento decisivo para que el imperio asegure la recolonización de toda la región.

Pero así como la administración norteamericana está precipitando la institucionalización y la concertación de Tratados bilaterales de Libre Comercio, los pueblos deben apurarse para impedir que los gobiernos eternicen mediante acuerdos y componendas los deseos del verdugo, quien pretende ejecutar una sentencia terrible: la extinción de nuestras naciones y sus humanos sueños de progreso bolivariano.

*Periodista uruguayo, fue director del semanario Siete sobre Siete y colaboró en otras publicaciones uruguayas y de America Latina. Corresponsal en Naciones Unidas y miembro de la Asociacion de Coresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Miembro de la Plataforma Descam de Uruguay para los Derechos Economicos sociales y medio ambientales. Docente en periodismo especializado sobre Organismos Internacionales.

http://www.nodal.am/

ANIVERSARIO

17 de octubre de 1945, la Patria sublevada 
Por Raúl Scalabrini Ortíz

Raúl Scalabrini Ortiz: Filósofo, ensayista y periodista argentino, y uno de los pensadores más agudos sobre el movimiento peronista



“Es increíble y hasta admirable el poder de persuaden y de ejecución de nuestra oligarquía. En el mes de octubre de 1945, el coronel Perón fue destituido y encarcelado. El país azorado se enteraba de que el asesor de la formación del nuevo gabinete era el doctor Federico Pinedo, personaje a quien no puede calificarse sino con la ignominia de su propio nombre. El Ministerio de Obras Públicas había sido ofrecido al ingeniero Atanasio Iturbe, director de los Ferrocarriles británicos, que optó por esconderse detrás de un personero. El Ministerio de Hacienda sería ocupado por el doctor Alberto Hueyo, gestor del Banco Central y presidente de la Cade, entidad financiera que tiene una capacidad de corrupción de muchos kilovatios.

“La oligarquía vitalizada reflorecía en todos los resquicios de la vida argentina. Los judas disfrazados de caballeros asomaban sus fisonomías blanduzcas de hongos de antesala y extendían sus manos pringadas de avaricia y de falsía. Todo parecía perdido y terminado. Los hombres adictos al coronel Perón estaban presos o fugitivos. El pueblo permanecía quieto en una resignación sin brío, muy semejante a una agonía.

“Con la resonancia de un anatema sacudía mi memoria el recurso de las frases con que hace muchos años nos estigmatizó al escritor Kasimir Edschmidt. “Nada es durable en este continente, había escrito. Cuando tienen dictaduras, quieren democracias. Cuando tienen democracia, buscan dictaduras. Los pueblos trabajan para imponerse un orden, articularse, organizarse y configurarse, pero, en definitiva, vuelven a combatir. No pueden soportar a nadie sobre ellos. Si hubieran tenido un Cristo o un Napoleón, lo hubieran aniquilado”.

“Pasaban los días y la inacción aletargada y sin sobresaltos parecía justificar a los escépticos de siempre. El desaliento húmedo y rastrero caía sobre nosotros como un ahogo de pesadilla. Los incrédulos se jactaban de su acierto. Ellos habían dicho que la política de apoyo al humilde estaba destinada al fracaso, porque nuestro pueblo era de suyo cicatero, desagradecido y rutinario. La inconmovible confianza en las fuerzas espirituales del pueblo de mi tierra que me había sostenido en todo el transcurso de mi vida, se disgregaba ante el rudo empellón de la realidad.

“Pensaba con honda tristeza en esas cosas en esa tarde del 17 de octubre de 1945. El sol caía a plomo cuando las primeras columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente de sus fábricas y talleres. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade los parques de diversiones con hábito de burgués barato. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pingües, de restos de breas, grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando, unidos en la impetración de un solo nombre: Perón. Era la muchedumbre más heteróclita que la imaginación puede concebir.

“Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. El descendiente de meridionales europeos, iba junto al rubio de trazos nórdicos y el trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún. El río cuando crece bajo el empuje del sudeste disgrega su enorme masa de agua en finos hilos fluidos que van cubriendo los bajidos y cilancos con meandros improvisados sobre la arena en una acción tan minúscula que es ridícula y desdeñable para el no avezado que ignora que es el anticipo de la inundación. Así avanzaba aquella muchedumbre en hilos de entusiasmos que arribaban por la Avenida de Mayo, por Balcarce, por la Diagonal.

“Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de la Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor mecánico de automóviles, la hilandera y el peón. Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto.

Era el substrato de nueva idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin reatos y sin disimulos. Era el de nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por una misma verdad que una sola palabra traducía: Perón.”

DENUNCIA POR ESTAFA REVELA FALTA DE PROYECTO DE OBRA Y SUPUESTA MANIOBRA

URUGUAY
Se "enturbia" el negocio de la proyectada regasificadora

El consorcio GNLS (integrado en partes iguales por la firma belga GDF Suez y la japonesa Marubeni) "engañó", "jugó su partido, al límite más allá de la legalidad", montó "una estratagema" y una "maniobra meticulosa y sofisticada" con "el objetivo principal de obtener un provecho injusto de sumas millonarias en dólares".
15 oct 2015


La obra ya debería estar operativa, pero el avance en dos años es muy escaso y está parada.

15 oct 2015

Ese es el resumen de la denuncia penal por estafa que la empresa Costa Fortuna presentó contra ejecutivos de GNLS en un Juzgado de Crimen Organizado.

El pasado domingo, el diario El Observador dio cuenta que hace dos meses se presentó la denuncia y "está siendo tramitada por la jueza especializada en crimen organizado Adriana de los Santos y el fiscal Juan Gómez".
El País accedió a la demanda y a las consultas que la empresa Costa Fortuna —constructora de estructuras de pilotaje para obras de gran porte— realizó con los catedráticos en derecho penal Gastón Chaves y Gonzalo Fernández.

En la denuncia patrocinada por los abogados Carlos Mosqueira y Florencio Macedo, se pone en blanco sobre negro que la firma GNLS y la constructora designada por esta (la brasileña OAS) nunca llegaron a tener el "Proyecto Ejecutivo" final de la obra de la regasificadora en casi dos años. También se denuncia que GNLS realizó una estratagema por la que se embolsó US$ 140 millones (ver aparte).

El País intentó consultar a los representantes de GNLS quienes por ahora prefieren no hacer declaraciones al entender que el tema está en el ámbito jurídico.
Los hechos.

El 1° de octubre de 2013 se suscribió el contrato entre Gas Sayago (la empresa conformada por UTE y Ancap para licitar y adjudicar la regasificadora) y GNLS (quien resultó adjudicatoria tras un llamado internacional).

Así GNLS se comprometía a construir una escollera y dos muelles para un barco regasificador. Además, GNLS iba a operar la regasificadora y por 15 años, Gas Sayago le iba a pagar unos US$ 14 millones por mes (unos US$ 2.520 millones en total). Días después, GNLS contrató a la brasileña OAS que se encargaría de la ejecución de las obras y de la elaboración del "Proyecto Ejecutivo" de la misma. Según la denuncia, OAS encomendó ese proyecto a EGT, una de las tres empresas proyectistas que había elaborado para GNLS el anteproyecto con el que ganó la licitación.

A su vez, "GNLS se reservó las más estrictas y completas facultades de supervisión constante de los trabajos realizados por OAS y por las empresas que ésta subcontratara".

El 20 de diciembre de 2013, OAS contrató a Costa Fortuna para realizar "pilotes tubulares metálicos y pinos en roca" por lo que iba a pagarle US$ 23 millones. OAS podía rescindir unilateralmente el contrato "solo a partir de que el mismo tuviera un avance equivalente al 70% de los servicios", esto es US$ 16,1 millones, según el escrito.

Al 1° de abril de 2014, OAS debía entregar a Costa Fortuna el "Proyecto Ejecutivo" de la obra, lo que no ocurrió. El 1° de agosto de 2014 se autoriza a Costa Fortuna el inicio del "hincaje de los pilotes". El 24 de octubre terminó con los dos necesario para una prueba de carga. En todo ese período fueron intercambiados varios "borradores" de planos.

El 19 de noviembre de 2014 se entrega a Costa Fortuna un nuevo plano preliminar "que tampoco nunca se convirtió en Proyecto Ejecutivo" y que "cambió sustancialmente" los preliminares. Estos nuevos planos fueron elaborados, ya no por EGT sino por Tractebel "una prima hermana de GNLS". Según la denunciante esto "evidencia que a partir de ese momento, (...) GNLS también pasa a asumir, participar y/o tener injerencia abierta y directa en la elaboración del proyecto ejecutivo de la obra de pilotaje".

El 29 de diciembre "GNLS pagó a Costa Fortuna en forma directa, vía transferencia bancaria, sus dos certificados de obra por US$ 1.368.506,35 y el 5 de febrero de 2015 "pagó nuevamente" su certificado de obra por US$ 641.660.

Eso llevó a pensar a Costa Fortuna que GNLS tenía interés en continuar el proyecto. Pero, el 20 de marzo de 2015 OAS noticia a Costa Fortuna que "fue sorprendida" por una notificación de GNLS que prevé el termino anticipado del contrato. A fin de marzo, trasciende que GNLS notificó su voluntad de rescindir el contrato de forma unilateral porque OAS incumplió en elaborar el proyecto ejecutivo y de inmediato le ejecutó una garantía de US$ 126 millones y no le pagó el último certificado de avance de obra de US$ 15 millones. El 2 de abril, OAS notifica a Costa Fortuna la rescisión del contrato y cuatro días después se presentó a Concurso Voluntario de acreedores.

"Antes del período marzo/abril nunca GNLS ni OAS avisaron a Costa Fortuna y/o a demás subcontratistas la posible ruptura contractual total" sino que "por el contrario" entre fines de octubre y febrero de 2015, "los múltiples actos e injerencias materiales y contractuales directas de GNLS" buscaron "generar en forma objetiva y razonable en Costa Fortuna (y demás subcontratistas), la fuerte y ficticia apariencia y creencia opuestas", dice el escrito.

"Apariencia objetiva de delito de estafa".

Tanto las consultas con Chaves como con Fernández establecen que la maniobra que habría realizado GNLS consistió en embolsarse US$ 126 millones de la garantía que le ejecutó a la brasileña OAS, más US$ 15 millones que no le pagó del último certificado de avance de obra. La excusa de GNLS para rescindir el contrato de OAS y ejecutarle la garantía es "poco creíble", según la denuncia ya que aduce diferencias técnicas. Fernández expresa que esto parece "un proceso meticulosamente planificado para que GNLS de buenas a primeras se embolsara más de US$ 140 millones, en tanto Costa Fortuna y los demás subcontratistas que confiaron en ella quedaban en la ruina económica". Como luego le abonó US$ 100 millones al Estado (por la rescisión del contrato que ocurrió días atrás), le quedan "US$ 40 millones" de "suculenta y apetecible ganancia", afirma el catedrático. Para Fernández, los hechos "configuran" la "apariencia objetiva de un delito de estafa".
Embargo y consultas a Japón y Francia.

En la denuncia que realiza Costa Fortuna se afirma que “GNLS (a través de sus operadores personales), cambió la vieja y gráfica ‘ecuación’ de la época colonizadora europea (‘dar a nativos espejitos de colores a cambio de oro’), por otra ‘ecuación’ más moderna y sofisticada, pero igual de efectiva (cambiar un mega proyecto de ingeniería energética realizable, visible y rentable solo en el papel o en animaciones fílmicas de computadora, por muchos millones en dinero fresco y por la ruina de empresarios uruguayos, pero sin construir ese mega proyecto ofertado)”.

Según la denuncia, GNLS, directa e indirectamente a través de OAS, le ocasionó “un perjuicio” a Costa Fortuna “por US$ 4.304.618,38 por obras realizadas y no pagas”, así como “más de US$ 5.416.736,64 por lo que faltaría abonar por OAS como mínimo para poder rescindir unilateralmente el contrato suscrito con Costa Fortuna”. Por eso, pide como medida “cautelar” la “inmovilización de fondos por hasta US$ 10 millones” a GNLS.

A su vez, solicita oficios e intimaciones varias. Entre ellas al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y al Banco de Cooperación Internacional de Japón (JBIC por sus siglas en inglés) pide información sobre el crédito solicitado por GNLS por US$ 500 millones y que le habría sido otorgado y al estudio Jiménez de Aréchaga, Viana y Brause que actuó como asesor de los organismos. También pide que se solicite información al Ministerio de Hacienda o Economía de Francia y Japón para que informen si GDF Suez y Marubeni declararon en sus balances la financiación a largo plazo antedicha y si la misma impactó fiscalmente (como forma de reducción de ingresos o ganancias). Por otro lado, solicita que la Justicia pida “al banco Santander (casa central de Uruguay) “listado de las cuentas bancarias individuales de las empresas Riklur hoy GNLS S.A., GDF Suez y Marubeni” y si en el banco “ingresó a partir del 15 de marzo de 2015 una transferencia del exterior por un importe superior a US$ 110 millones” como pago a GNLS de la garantía de OAS. Al Banco Central que se le pida también información de esa transferencia en el “circuito bancario nacional”.

15 oct 2015

El kirchnerismo, según Ricardo Forster

Buenos Aires.- 

A días de que el fundador y líder del Frente para la Victoria (FPV) Néstor Kirchner, asumiera la presidencia con un exiguo caudal de votos (22 por ciento), el diario oligárquico La Nación vaticinó: “La situación es tal que vale la pena registrarla: la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año” (15/5/03).

15 octubre 2015 |
Ricardo Forster (1957), sostuvo una larga entrevista con La Jornada.
Ricardo Forster (1957), sostuvo una larga entrevista con La Jornada.

Cuatro años y medio después, Kirchner se retiró con una imagen positiva de 70 por ciento, entregando el bastón de mando a su esposa, Cristina Fernández, quien ganó las elecciones con más de 45 por ciento de los votos. Triunfo que repitió en 2011 con creces (54 por ciento), y con logros económicos y sociales que hoy, a un mes de los comicios presidenciales, le han representado una imagen positiva cercana a 60 por ciento.
En diciembre de 2007, en el acto de asunción, Cristina dijo que su tarea no iba a estar terminada “…mientras exista un pobre en la Argentina”. A más de expresiones que movieron el esqueleto de los grupos dominantes: “No vine a ser la gendarme de la rentabilidad de los empresarios…”. Entonces, el multimedio monopólico Clarín lanzó esta vez el alerta: “Una militante de los tormentosos 70 llega al centro del poder” (12/12/07).
Con vacas gordas y una firme política de distribución del ingreso, el primer gobierno kirchnerista había conseguido sacar al país del hoyo negro de 2001-2003. Política que le permitió ensanchar su base social, con relativa estabilidad institucional. Sin embargo, la crisis económica mundial que arrancó en 2008 sacudió a los gobiernos de Cristina, junto con las crecientes y sostenidas agresiones de Washington, los fondos buitres de Wall Street, y la súbita muerte de su esposo en 2010.
La ininterrumpida ofensiva de las derechas contra el FPV, empezaron en marzo de 2008. La Sociedad Rural (enemiga histórica del pueblo argentino) declaró un paro agropecuario contra un proyecto de ley que establecía la movilidad de las retenciones a las exportaciones del sector, de modo que las mismas aumentaran cuando el precio internacional subiera, y disminuyeran cuando bajara. El “lock out” patronal duró cuatro meses teniendo, como nota de color, el eco de folklóricos grupos trosquistas que en las calles coreaban: “¡el pueblo unido, jamás será vencido!”.
Sometida a votación, la ley terminó empatada, tocándole el desempate al presidente del Senado y vice de la nación, Julio Cobos (radica). Insólitamente, y a pesar de haberse manifestado a favor de las retenciones móviles, Cobos votó en contra de la ley. Y fue durante esta crisis que surgió la formidable experiencia de Carta Abierta, espacio que nació en la Biblioteca Nacional, y allí empezó a funcionar sábado a sábado, a modo de asamblea sabatina.
Carta Abierta agrupó a intelectuales de trayectoria pública reconocida, o vinculadas a la cultura, la educación, las artes, el periodismo y las ciencias: Horacio González (ensayista), Ricardo Forster (filósofo), Nicolás Casullo (politólogo), David Viñas novelista), Horacio Verbitsky (periodista), Norberto Galasso (historiador), Fernando Birri (cineasta), José Nun (sociólogo), y un largo etcétera.
El primer análisis de Carta Abierta acuñó la expresión “clima destituyente”, y fue suscrito por 750 intelectuales de distinta filiación ideológica, que salieron en defensa del “gobierno democrático popular amenazado”, condenando “…el desprecio por la legitimidad constitucional”, y proponiendo dar la “batalla cultural” contra los medios de comunicación que “…gestan la distorsión de lo que ocurre, difunden el prejuicio y el racismo…sin la responsabilidad por explicar, informar, ni reflexionar con ponderación las mismas circunstancias conflictivas y críticas sobre las que operan”.
En su casa del barrio porteño de Coghlan, uno de los principales impulsores de “Carta Abierta”, Ricardo Forster (1957), sostuvo una larga entrevista con La Jornada. Exiliado en México a finales del decenio de 1970, doctor en filosofía, político, admirador de Hugo Chávez, autor de varios títulos sobre la coyuntura política argentina, o el pensamiento de Walter Benjamin, Forster encabeza hoy la “Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional” (SPN), entidad que depende del Ministerio de Cultura dirigido por Teresa Parodi.
II
“La aparición de Néstor Kirchner tuvo algo del azar, de lo inesperado y fortuito. Por esto me gusta una imagen de Walter Benjamin en el sentido de que la historia no es acumulación, evolución, progresión, sino que es un dislocamiento”. El titular de la SPN agrega: “Por supuesto que sin la lucha de los movimientos sociales, de los piqueteros, de la crisis del modelo neoliberal y el derrumbe del gobierno de Fernando De la Rua no hubiera pasado lo que pasó después. Pero el kirchnerismo fue la quiebra de un decurso”.
-¿”Dislocamiento” y “decurso” con respecto al peronismo?
RF: el kirchnerismo tiene, en efecto, un origen político con mucho detrás. Sin embargo, todo el proceso posterior fue una ruptura de cierta repetición de la vida social y política argentina. Una suerte de reinvención que trajo la novedad, la sorpresa, la conmoción.
-¿Cómo transcurrieron las distintas etapas del kirchnerismo?
RF: primero fue la política de derechos humanos. Una causa que sólo era reclamada por sectores minoritarios, pero que a Néstor le permitió interpelar éticamente a la sociedad, transformándola en acción. Otra etapa fue el conflicto con el sector agroexportador durante el primer gobierno de Cristina. Y la tercera se inició tras su muerte prematura, cuando las intuiciones y simpatías dispersas de su obra empezaron a tomar fuerza y consistencia.
-¿Por qué un político “tradicional” como Kirchner, quien llegó a la presidencia con poco más de 22 por ciento de los votos, priorizó en su agenda los derechos humanos, causa que no garantiza votos?
RF: Néstor fue un político singular. Sentía que estaba en deuda con su generación, con sus muertos, con su memoria política. Así comprendió, con mucha intensidad, que no era posible una reparación de la Argentina sin una nueva política de derechos humanos. Y por allí vislumbró la posibilidad de un fortalecimiento ético para un proyecto que necesitaba legitimidad y legitimación.
-¿Cuál fue la reacción la sociedad?
RF: La derogación de las leyes de “punto final” y “obediencia debida”, tuvieron un impacto emocional, político y cultural muy fuerte. La vuelta a la trama judicial, los juicios contra los genocidas, la decisión de reformar la Corte Suprema, sorprendieron a toda la sociedad. De repente, los argentinos oían a un presidente decir que venía en nombre de una “generación diezmada”, mientras en el Colegio Militar ordenaba al jefe del Ejército descolgar los cuadros de Videla y otros responsables del terrorismo de Estado (1976-83).
-¿Y la de los partidos políticos?
RF: la inmensa mayoría de la sociedad argentina había cerrado el expediente de los derechos humanos. Mal cerrado, pero cerrado. Para el alfonsinismo fue parte de una circunstancia histórica, y al peronismo institucional jamás le interesó el tema. Entonces, Kirchner rompió con una perspectiva, una línea, una historia del peronismo, introduciendo una mirada y acciones económicas, políticas, sociales y jurídicas que fueron perturbadoras para los partidos.
-¿En qué consistió su propuesta?
RF: todas las medidas del primer gobierno kirchnerista revistieron un carácter progresista, de ampliación democrática y de reparación, que iban dirigidas a salir de la noche social. Lo primero que hizo Néstor fue acercarse a los movimientos sociales, diciéndoles que el Estado no los iba a reprimir, sino que los iba a incorporar a un proceso de reconstrucción de la vida social.
- ¿Ahí es cuando surgen agrupaciones juveniles como “La Cámpora” y otras similares?
RF: No. “La Cámpora” empezó un poco después, a partir de la ofensiva golpista del sector agroexportador (inicios del primer gobierno de Cristina), junto con las asambleas de los intelectuales de “Carta Abierta”, el debate sobre la ley de Medios, y programas de la TV pública de gran audiencia como “678”.
-¿Cómo tomó Kirchner los análisis de Carta Abierta?
RF: Néstor llegó a nosotros cuando ya no era presidente, y una semana antes de la votación que terminó rechazando la ley de retención a las exportaciones agropecuarias. Allí comprendió que Carta Abierta era algo distinto, y de nuestros documentos tomó expresiones como “clima destituyente”, “restauración conservadora”, “nueva derecha”. Con Néstor se dio un diálogo, y en momentos de gran soledad se preguntó: “¿Quiénes son estos tipos? ¿Cómo es que me apoyan estos tipos que vienen del mundo universitario y de la cultura, y que al estilo de las clases medias argentinas, al modo venezolano, son todas antikirchneristas?”.
-¿Cristina lee los documentos de Carta Abierta?
RF: Me consta que sí. Pero no somos “usina ideológica” o interlocutores cotidianos que nos juntamos con la presidenta para discutir de política. Hubo una sola reunión importante con ella, a inicios de 2009, y por pedido nuestro.
III
Autor de “La anomalía kirchnerista” (Planeta, 2013), compilación de ensayos de alto voltaje conceptual, Ricardo Forster (RF) dice a La Jornada:
- Con la recuperación de la democracia (1983-89), el gobierno de Raúl Alfonsín sentó a los responsables del terrorismo de Estado en el banquillo de los acusados. Sin embargo, el alfonsinismo partía de la premisa de que la dictadura había borrado a la generación de la revolución. Y tanto la borró, que en los juicios contra los genocidas, las víctimas fueron invisibilizadas. No había habido compromiso político, militancia, resistencia, lucha guerrillera. Sólo “desaparecidos”. Y al empezar el decenio de 1990, cuando el neoliberalismo puso contra la pared a los proyectos de izquierda y nacional populares, el menemismo indultó a los responsables del terrorismo de Estado.
- ¿En qué consistió la anomalía kirchnerista que usted trata en su libro?
RF: El kirchnerismo no sólo ha sido una fuerza política, sino también un relato de la historia que liberó fuerzas que estaban obturadas en la sociedad. V.gr.: intelectuales críticos y luchadores sociales dispersos, fragmentados, desvinculados, con sus lenguajes destrozados, y que veían a la política como una actividad nauseabunda. Entonces, el kirchnerismo no se propuso tan sólo discutir únicamente el presente de la política, sino redefinirla con relación a las estructuras simbólicas y alegóricas de nuestra memoria.
- ¿Qué actitud asumieron las izquierdas no peronistas?
RF: Algunas sintieron que Kirchner les quitaba sus banderas, y otras entendieron que volvía a abrir aquellos debates ferozmente interrumpidos por el terrorismo de Estado. Para las izquierdas, Argentina es una anomalía. Los procesos de Bolivia, Ecuador, Venezuela se definen de izquierda, y uno diría que el de Argentina no lo es. Sin embargo, en varios aspectos, ha sido el más radical.
- Durante la crisis de 2008, frente a la ofensiva golpista del sector agroexportador, las izquierdas latinoamericanas guardaron silencio, reditando una conducta similar a la mostrada en la época del terrorismo de Estado…
RF: Claro. Pero ahí, el equívoco lleva el nombre de peronismo. Y también tiene que ver con cierto ombliguismo que piensa la realidad de manera autoreferencial. En los intelectuales europeos, y en muchos latinoamericanos, subyacen fuertes prejuicios hacía el populismo. Actitud que no han desmontado, ni piensan desmontar. Pues si el populismo está para ellos más cerca de la xenofobia derechista, nacionalista, fascistoide, el peronismo, que sería su más pura destilación, no puede ser de izquierda. Un pensamiento esquemático y propio de los que tienen resuelto todo de antemano.
-       ¿Ombliguismo argentino?
RF: En las izquierdas, y en la tradición del peronismo, el latinoamericanismo había sido una retórica en la que afirmar nuestra pertenencia a América Latina quedaba bien. La cultura hegemónica se sentía más cercana de los debates europeos. Por formación, salvo los que tuvieron la posibilidad de vivir en otros países latinoamericanos vía exilio o lo que fuere, pocos se ocupaban de América Latina. Los intelectuales permanecían más ligados a Estados Unidos o Europa, vistos como faros civilizatorios o emancipadores. Ahí estaba todo: los libros, los mitos, la revolución, el capitalismo, el socialismo, la cultura, la industria cultural. Y salvo en la forma del turismo, América Latina era un lugar desconocido. La mitologización de lo nacional popular vino después, con el encuentro de la mayoría de los militantes de la izquierda peronista con las tradiciones nacional-populares y el marxismo.
- ¿Cambió el kirchnerismo la percepción de lo latinoamericano desde Argentina?
RF: Del brutal desconocimiento de otras épocas, se avanzó bastante. Es verdad que en otros momentos de nuestra historia, hubo una relación más estrecha con fenómenos que acontecían en algunos países latinoamericanos. Pero con señales muy potentes, el kirchnerismo dio un giro espectacular, colocando a la Argentina en un lugar que nunca antes había estado: el “No” al ALCA en Mar del Plata (2005), las relaciones con Lula, Chávez, Evo, Correa, Mujica, fortalecieron nuestras relaciones con América Latina.
- ¿Cree usted que chavismo y kirchnerismo son vasos comunicantes?
RF: Hugo Chávez fue una figura fascinante y fantástica de este período histórico. El líder de la revolución bolivariana comprendió la necesidad de generar las condiciones de un pensamiento y de una historización latinoamericanista, que no existía. O que existía en los cenáculos de los eruditos, de los estudiosos de la literatura, del pensamiento y la historia.
IV
Conducido por Teresa Parodi, el nuevo Ministerio de Cultura (junio 2014), aspira a dejar atrás el histórico desencuentro que desde la época de la independencia alejó a Buenos Aires del “interior”. Dos meses después, se creó la “Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional” (SPN), entidad que junto con otras de Ministerio apuestan a generar un debate democrático, federal y plural sobre las tradiciones políticas de Argentina y América Latina, actualizando sus legados y “…aquellas ideas y acciones del presente que anhelan la emancipación social”.
El objetivo de la SPN apunta a recorrer el pasado y el presente que moldean el pensamiento político, cultural e ideológico argentino, organizando encuentros regionales, debates, y actividades que recuperen y potencien las herencias, hitos y producciones de las tradiciones políticas del país. Así, en los últimos meses hubo cuatro programas de trabajo: “Foros por la nueva independencia”; “Imaginación política”; “Imaginación cultural” y “Diálogos de América Latina y el Atlántico”.
La oposición atacó la creación de la SPN, y algunas vertientes del ultracompetitivo y nada generoso mundillo cultural argentino, criticaron también la designación de Forster.
RF: A ver…en primer lugar, yo no le hubiera puesto nunca ese nombre tan complicado, que se prestó inmediatamente a la reacción. Con todo… ¿qué es el “pensamiento nacional”? Nosotros nos formamos con sospechas de la palabra “nacional”, porque nos remitía al bando franquista contra la república española, y a la derecha del peronismo. La paradoja fue que, al mismo tiempo, esto le dio a la SPN una resonancia que no hubiera tenido de haber sido llamada Secretaría de “Acción Sociocultural”, o de “Pensamiento Argentino”.
-       ¿Qué manifestaban las críticas?
RF: La oposición mediática vio la SPN como un “comisariato político orwelliano”, con mezcla de Stalin, Hitler, Mussolini y Franco. Y luego, las críticas del nacionalismo pedorro con olor a naftalina, o las de la izquierda anacrónica que ven al kirchnerismo como cosa rara.
- ¿Resulta pertinente habar de un “pensamiento latinoamericano”?
RF: Yo creo que debemos de cuidarnos de construir nuevas esencias de lo latinoamericano. Porque no hay un pensamiento latinoamericano. Hay nombres, corrientes, inquietudes, construcciones teóricas. Un caleidoscopio en el que tenemos un Mariátegui, un Haya de la Torre, un Perón, un Che, un Fidel, un Rodolfo Walsh, y sentís que hay correspondencia. Pero no hay una esencia. La experiencia mexicana no es intercambiable con la argentina, la brasileña con la ecuatoriana, la haitiana con la chilena.
-¿Cuáles serían las semejanzas en lo latinoamericano?
RF: Bueno… provenimos de una conquista común, de una lengua, una evangelización común, de una territorialidad más o menos compartida. Pero cuando vemos cómo España diagramó la estructura virreinal, ahí ya se advierte la fragmentación posterior. Por esto creo que hay algo de proyección mítico utópica de la Patria Grande, o que hubo algo así como un proyecto “traicionado”. Pero cuando analizamos con rigor la historia, descubrimos las dificultades de un Bolívar, de un San Martín, Sucre, O’Higgins, un Artigas.
- ¿Hubo entre los libertadores un imaginario de independencia compartida?
RF: Por supuesto. Pero también hubo regionalismos, y burocracias estatales que ya diferenciaban una región de otra. Por otro lado, los mitos no están mal, ya que le dan a la política una densidad que, de lo contrario, se convertirían en una política neutralizada de manera liberal. Una cosa es decir que la UNASUR, la CELAC, el Mercosur, el ALBA construyen una política regional común frente a la globalización. Fantástico, ahí está el espíritu de Patria Grande. Pero a sabiendas de que no conviene producir nuevos mitos.
- ¿Qué impacto ocasionó el neoliberalismo en las culturas de América Latina?
RF: La globalización se llevó puesta aquella relación al interior de los países latinoamericanos, que a finales del siglo XIX empezaron a construir José Martí, Manuel Ugarte, Alfonso Reyes. El caso de la industria editorial es emblemático. España se convirtió en el gran árbitro de América Latina. Una editorial española publica a un autor boliviano en Bolivia, y si no lo edita en España o no se convierte en negocio, no sale de Bolivia aunque la editorial cuente con sucursales en cada uno de los países latinoamericanos. Esto marca una política, una decisión sobre la lengua, inclusive. Es una política imperial que le funcionó mucho a España. Hace unos días, hablaba con un autor uruguayo acerca de la relación inexistente entre Argentina y Uruguay. No nos leemos. Alfaguara edita a los autores uruguayos en Uruguay. Acá no llegan, salvo que sea un consagrado.
-¿Qué desafíos primordiales enfrenta América Latina hoy, en lo cultural?
RF: Acá, y ahora, la ofensiva conservadora, que está golpeando con planes de educación pensados para vaciar de criticidad el discurso latinoamericanista de los últimos años.
(Entrevista publicada en La Jornada, 23/30 de septiembre y 7/14 de octubre de 2015).