9 sept 2014

“Fondos buitre”: la ONU debatirá por primera vez un marco legal para reestructuración de deudas

El conflicto entre Argentina y los fondos buitre llegará a las Naciones Unidas

fondosbuitres
El canciller Héctor Timerman encabezará mañana la comitiva argentina que participará en Nueva York de un histórico debate en el ámbito de la Organización de Naciones Unidas (ONU), sobre la necesidad de la instauración de un nuevo marco legal para las reestructuraciones de deuda soberana.
Según Tiempo Argentino, la implementación de una Convención para el tratamiento de deuda de países es una iniciativa argentina que busca frenar las maniobras de los fondos buitre, y que cuenta con el respaldo del G77 + China, un grupo conformado por 133 países.
En este sentido, durante la jornada de mañana se discutirá y se votará una resolución sobre la necesidad de crear dicho marco, sobre la pauta inicial de que el nuevo esquema estaría creado en el lapso de un año. Según adelantó Timerman, Argentina presentará su propuesta concreta, antes de fin de año, adelantó Timerman hace un par de semanas.
El proyecto plantea que si un país reestructura su deuda, y ese plan es aceptado por el 66% de los tenedores de bonos, el otro 33% debe aceptar esas condiciones, como en cualquier proceso de reestructuración del ámbito comercial, precisó Kicillof durante la presentación, semanas atrás.
El G77 determinó de manera unánime que a fines de agosto elevará al ámbito de Naciones Unidas el debate sobre la deuda y la creación de una nueva Convención para el tratamiento de los pasivos de países, un tópico que históricamente había sido delegado por los países al ámbito de los organismos como el Fondo Monetario Internacional.
Sin embargo, el caso judicial que enfrenta la Argentina contra los fondos buitre en Estados Unidos y los coletazos de crisis de 2008, aún vigentes, fueron motivo de preocupación de este Grupo, que teme que el fallo del juez Thomas Griesa tenga un impacto nocivo en otro países. La deuda de países a nivel global alcanza la suma de 75 billones de dólares.
Luego de 12 años de litigio contra estos fondos especulativos que enfrenta Argentina, y de pedidos del gobierno argentino en varios foros internacionales, incluido el G20 y el FMI, el G77 logró trasladar el debate a Naciones Unidas, bajo la preocupación respecto del impacto económico, social, y en los Derechos Humanos de los países que podría tener la réplica del fallo de Griesa.
Se trata de un grupo mayoritario de países emergentes, pero que cada vez tiene más peso en el ámbito internacional. Por caso, los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), componen el Grupo, y también se expresaron en contra del accionar de los fondos buitre.
Según las previsiones, el debate en el seno de la ONU será acalorado, y si bien hay cierto consenso generalizado de que hay que ponerle un freno a los fondos buitre, existen países que ponen resistencia y quieren que el FMI siga con el monopolio de la tarea de conducir y condicionar las reestructuraciones.
Por estas razones y al ser la primera vez que se lleva el tema deuda a este foro, se esperan para las próximas horas, contactos y gestiones de encuentros con distintas delegaciones, antes de la votación que se producirá el martes por la tarde.
Quienes quieren llevar el tema de la deuda de países al ámbito de Naciones Unidas, argumentan que el FMI no pudo hacer nada en estos años, y que intentos de propuestas de sistemas de quiebras de países –como el de la ex del organismo, Anne Krueger–, fueron descartados por el FMI y por el gobierno de Estados Unidos.

Diputados convertirá en ley el proyecto de pago soberano este miércoles

La Cámara de Diputados se encamina a convertir en ley el miércoles el proyecto de ley de pago soberano de deuda a los bonistas con títulos reestructurados, con el fin de evitar que esos recursos  puedan ser bloqueados por el juez neoyorquino Thomas Griesa en el marco del litigio que el país mantiene con fondos buitre.

La secretaria parlamentaria de la bancada oficialista, Teresa García, confirmó que la iniciativa será debatida en una sesión especial que se realizará el próximo miércoles desde el mediodía y consideró que la iniciativa para defender el pago soberano de la deuda tendrá “un amplio consenso”.

Para conseguir ese objetivo,  el oficialismo convocó para el martes a las 12 una reunión plenaria de las comisiones de Presupuesto, de Finanzas, y Peticiones Poderes y Reglamento, que conducirá el economista Roberto Feletti, con el fin de firmar el dictamen que deberá ser analizado por el pleno del cuerpo.

De este modo, los diputados darán el último paso para tener sancionada esta ley que declara de interés público la reestructuración de la deuda 2005-2010 y el pago soberano local, que comprenda al cien por ciento de los Tenedores de Títulos Públicos de la República Argentina, en condiciones justas, equitativas, legales y sustentables.
El proyecto también introduce la posibilidad de que los tenedores de títulos de la deuda argentina puedan optar por solicitar un cambio en la legislación y jurisdicción aplicable a sus títulos.

Sobre el respaldo que esa iniciativa tendrá en la sesión del miércoles, la diputada bonaerense Teresa García vaticinó que  habrá un “respaldo contundente” a la propuesta del gobierno para lograr que los bonistas pueden percibir el dinero que les corresponde.

“Los diputados darán un fuerte respaldo en la votación al proyecto impulsado por el Gobierno para que los bonistas que ingresaron en los canjes 2005 y 2010 puedan cobrar en la sede que elijan”, apuntó la legisladora.

En ese sentido, en declaraciones a Télam, García cuestionó a los dirigentes opositores que rechazan esta iniciativa y dijo “que van a tener que explicar a la sociedad los motivos por los cuales no apoyaron esta iniciativa que busca la defensa nacional de la deuda soberana”.

De hecho, los bloques opositores volvieron a exhibir sus diferencias al no poder encolumnarse detrás de una sola iniciativa, como aspiraba el líder del Frente Renovador Sergio Massa, con lo cual algunos votarán con el oficialismo, otros lo harán en contra y algunos se abstendrán.

En tanto, el diputado radical Eduardo Santín ratificó a Télam que votará “a favor del proyecto del gobierno porque la reestructuración de la deuda es una política de Estado” y dijo que “es una buena propuesta cambiar la sede pago” para que los bonistas pueden percibir su dinero.

De todos modos, el Frente para la Victoria tiene garantizada la votación del proyecto dado que cuenta  117 diputados propios-dado que tiene uno de licencia- siete legisladores del Frente Cívico de Santiago del Estero, tres de Nuevo Encuentro, tres del Movimiento Popular Neuquino, uno del Pj La Pampa, otro del Movimiento Solidario Popular.

A esos 132 votos se sumarán el radical Santín, y hay expectativa que también puedan pronunciarse a favor el ex gobernador cordobés Juan Schiaretti, y el sindicalista Omar Plaini.

En tanto, la oposición puede reunir unos ochenta votos de los cuales 20 serán aportados por el macrismo, veintidós por los massistas, y unos 35 por el radicalismo, dado que la Coalición Cívica y el Fap aun no definieron si se abstendrán o votarán en contra.

En cambio, la bancada Unidad Popular, que conduce el economista Claudio Lozano, señaló que “no darán quórum y en la votación se abstendrán” dado que consideran que no hace falta una ley para poder cambiar la jurisdicción de pago.

La iniciativa que se votará el miércoles también crea en el  crea en el ámbito del Congreso una Comisión Bicameral Permanente de Investigación del Origen y Seguimiento de la Gestión y del Pago de la Deuda Externa de la Nación.

La Bicameral tendrá por finalidad investigar y determinar el origen, la evolución y el estado actual de la deuda exterior de la República Argentina desde el 24 de marzo de 1976 hasta la fecha, incluidas sus renegociaciones, refinanciaciones, canjes, megacanjes, blindajes y los respectivos pagos de comisiones, default y reestructuraciones.

EE.UU. cree necesario prepararse para actuar militarmente en megaciudades como México

El imperio contrataca

Publicado: 9 sep 2014 
Según el ejército estadounidense, las más grandes ciudades del mundo, como México, Nueva York o Sao Paulo, mañana mismo podrían convertirse en un campo de batalla para el ejército, así que ya va siendo la hora de prepararse para dicho escenario.
El grupo de investigadores del Estado Mayor del Ejército de EE.UU. ha realizado estudios de campo en 'megaciudades' tales como Nueva York, México, Bangkok, la capital de Nigeria, Lagos, y la capital de Bangladés, Daca, para estudiar la posibilidad de una intervención del ejército. También se han realizado estudios para casos virtuales de intervención militar en las ciudades brasileñas de Rio de Janeiro y de Sao Paulo. "Es plausible que el Ejército pueda ser llamado para actuar en uno de estos lugares mañana", dice el estudio.
 
La razón del estudio radica en el hecho de que el ejército estadounidense, si bien tiene cierta experiencia en zonas urbanas como Seúl y Bagdad, entre otras, "no ha operado en megaciudades: zonas urbanas con una población de más de 10 millones". Esto, según los jefes militares de EE.UU., podría cambiar "mañana", así que ha llegado la hora de prepararse. Según el estudio "es inevitable que en algún momento al Ejército de EE.UU. se le pida actuar en una megaciudad y, por el momento, el Ejército está mal preparado para hacerlo".
 
Según el estudio, entre los mayores problemas de las megaciudades, cuya solución requiere la intervención militar, figuran las tasas de crecimiento explosivas, la enorme disparidad de ingresos que sigue creciendo, y el entorno de seguridad que es "cada vez más atractivo para los políticamente desposeídos", así como los desastres naturales y las redes ilegales.
 
El informe salió a la luz en junio de este año, anticipando la creciente polémica dentro de EE.UU. por la militarización de la policía, que salió a relucir tras los disturbios por la muerte de un joven abatido por un agente en el estado de Misuri. El portal 'Infowars' cree que "muchos cuestionarían que el Ejército se enfocara en la ocupación interna de las ciudades, mientras la permeable frontera estadounidense representa una amenaza para seguridad mucho más fuerte", sobre todo teniendo en cuenta los informes sobre los yihadistas del grupo Estado Islámico que podrían entrar en EE.UU. por su frontera con México.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/139687-eeuu-ejercito-actuar-mexico-megaciudades

8 sept 2014

Violaciones y abuso sexual sistemático en la dictadura

Contra la impunidad y las "caducidades"

Quizás el aspecto más impactante de la denuncia que 28 ex presas políticas realizaron el viernes 28 ante un juez penal es la convicción de que la violación y el abuso sexual fue masivo y sistemático a lo largo de toda la dictadura. La agresión sexual en todas sus formas fue, como las prácticas de tortura, una herramienta para destruir al prisionero, para doblegar la voluntad, para lacerar el cuerpo y el espíritu.

Nunca hasta ahora se había presentado una denuncia colectiva sobre estas prácticas comunes en los centros clandestinos de detención. Ya no es posible argumentar -como en su momento se dijo de los asesinatos y las desapariciones forzadas- que se trató de un exceso puntual, de un episodio aislado. El informe elaborado por Sala de Redacción, los testimonios de las víctimas, las opiniones de psicológos, revelan el horror y la degradación de este costado todavía no asumido del terrorismo de Estado.


HAY QUE DENUNCIAR


Jorge Silveira

Manuel Cordero

Gilberto Vázquez

José Gavazzo

















¿Qué haría usted si mañana volviendo a su casa un hombre la mete en un auto y la viola? Probablemente al reunirse con su familia les cuente lo ocurrido y juntos vayan a hacer una denuncia. Seguramente se sentirá  ultrajada, humillada, dolida, impotente, por lo que le acaba de pasar, pero entenderá que realizar la denuncia es la única vía para que el hombre que la atacó pague por lo que hizo y no abuse a otras mujeres.
Ese es un razonamiento lógico al que seguramente muchos adhieran. Es una reacción acorde a las circunstancias. Imagínese ahora que el funcionario que le toma la denuncia es el mismo señor que la violó, y el juez que decidirá en la causa también tiene el mismo rostro de quien la violó. Y todo el sistema legal y político descansa en la moral de quien la violó.
En esas circunstancias puede entenderse que las víctimas de violaciones y abuso sexual durante la dictadura tuvieran miedo de denunciar a sus violadores, que también eran sus torturadores, sus carceleros, sus verdugos.
A 26 años del restablecimiento de la democracia y la liberación de los presos políticos aun hay cosas que no sabemos. Hay personas que siguen impunes por delitos cometidos hace más de treinta años. A partir del coraje de algunas mujeres se explicitan nuevos crímenes.
Son 28 ex presas de la dictadura, de varios sectores políticos, que estuvieran detenidas en diferentes momentos pero que sufrieron lo mismo: violencia sexual, otra cara del plan sistemático que operó en las dictaduras del Cono Sur. Denuncian a militares, policías, médicos y funcionarios del Hospital Militar, más de 150 acusados en total.
Por violencia sexual se entiende la desnudez impuesta, la tortura en los genitales, manoseo constante, amenazas de violación y violaciones consumadas. Según indica la denuncia presentada “la violación sistemática de los derechos humanos de las detenidas, con particular énfasis en su condición de mujeres, se traduce indudablemente en violencia de género ejercida por agentes del Estado sin que las detenidas pudieran recurrir a ningún tipo de autoridad en su defensa”.
Es triste decir que las violaciones no eran lo más grave, en el afán de destrucción de los detenidos y de los grupos sociales y políticos; las torturas sexuales se realizaban cumpliendo un plan minuciosamente elaborado, general y sistemático. Seguramente en el desarrollo de esa estrategia, los torturadores contaban con que frecuentemente las víctimas de violación no hablan de lo que les pasó, por vergüenza, por culpa, una culpa que instalan los mismos violadores.
Los abogados apelan en el escrito ―presentado el viernes 28 de octubre― a la jurisprudencia internacional y a los tratados multilaterales que nuestro país ha adoptado, acerca de los crímenes de lesa humanidad y en particular al fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Gelman, que insta al Estado a “investigar, perseguir y juzgar a los responsables (…) sin impedimento de ninguna ley de caducidad, prescripción, amnistía o institutos análogos”.
Es difícil de entender que una persona guarde durante tanto tiempo un secreto, amparando de esa manera al autor de un delito. Muchas de las víctimas no pudieron hablar ni siquiera con sus familias de lo que debieron padecer estando detenidas. Parece que como sociedad tampoco queremos saber qué pasó; ocasionalmente hemos oído de algún caso, un trascendido, algún comentario, alguna crónica, pero no nos ofrecemos para compartir la carga de la mochila. ¿Cuál sería el argumento para que un violador esté impune? Un pueblo sin memoria está condenado a repetir su pasado y la única manera de dar vuelta la página en algunas cuestiones es a través de la justicia.
Las consecuencias de lo que vivieron algunas mujeres prisioneras décadas atrás se pueden ver hasta el día de hoy. Muchas vieron afectada su vida sexual, su vida íntima, la culpa les generó depresión. Los abogados exigen que “la respuesta a las víctimas también debe darse desde la clase política mediante políticas públicas que garanticen la no repetición de estos hechos, de lo contrario el riesgo será que la violencia contra las mujeres se perpetúe”.
En el camino hacia la justicia el primer paso es la denuncia. El grupo de denunciantes ha pasado por un largo proceso de elaboración antes de poder acercarse al juzgado. Al hablar con ellas se podría decir que aun les cuesta nombrar lo que sufrieron, y que les sería muy difícil tener en frente a sus victimarios. Es comprensible que no quieran tener cerca a quienes les generaron tanto dolor. Pero entienden que es necesario, para que la justicia pueda ejercerse,  acusar claramente y citar los hechos con el mayor detalle posible.
Las violaciones y la violencia sexual en general se considera delito de lesa humanidad en tanto es un “delito cometido en masa contra la población civil, por agentes de Estado y amparados por dicho poder. Se dirigían a la intimidación de grupos identificados por ideas políticas y su comisión ofende gravemente a la humanidad en su conjunto”.
Puede que al llegar tan tarde no sea justicia, pero hay que ir sentando precedentes. Hay que denunciar.
Lucía Pedreira

Los denunciados

Esta es la lista de represores presentada por el equipo de abogados del colectivo de ex presas, según surge de los testimonios.
Jorge Silveira,José Nino Gavazzo, Gilberto Vázquez, Cap. Chiosi, Comandante “La Momia”, soldados enfermeros Sunna y Techera, soldados mujeres Rivero, Izmendi, Selva De Mello, Lestón; Coronel Barrabino, Abi Vique, Teniente Echeverría, Cap. Parisi, médicos Rosa Marsicano, Marabotto, Cap. Gustavo Criado, Sargento Díaz, Dr. Abu Arab, Cap. Herrera, soldado “Mosquito” Modernel , Uruguay Ortega, Cabo Luciano González, Dr. Simeone, Jefe del Batallón Laborde, Cabo Armando Paz, Alférez Abella, Mayor Bonilla, Ohannessian, ,Comandante Chialanza, Sargento Pérez, Miguel Dalmao, Teniente 1o. Araujo, Teniente Cuello, Cap. Segnini, Cap. Antonio Tucci, Teniente 1o. Mario Menjou, Alférez Altes, Alférez Castiglioni, Sub Oficial Mayor Bobadilla,, Teniente Casco, Cresci, Achavarría, Victorino Vázquez, Jorge Grau Olaizola (alías Gonzalo), Wellington Asarle (alías Simón, Sargento Siva, Dr. Serkisian, enfermero Techera, Sargento González (mujer), Cap. Martínez, Alférez Abella, Dr. Rivero, Sargento Silva, Jefe de la Unidad Taramasco, Ariel, Cap. Aguirre, Alférez o Teniente Silva de Caballería, ambos de la OCOA, Sargento Gómez y Cap. Aquines, Cap. Felipe Gómez, Teniente Viera, Teniente Braida, Sargento “El Gato”, Teniente Coronel Rodríguez, Mayor Lucero, Teniente Coronel Albornoz, Coronel Orozco, Mayor Kuster, Teniente Coronel Brasca, Teniente Coronel Alemán, Mayor Maurente, Teniente de Coraceros Centurión, Teniente de Coraceros Gau, Teniente de Artillería Bonaboglia, Teniente Ramón Barboza, Capitán Fernañdez, Comisario Lucas, Comandante González, Coronel Camps, Cap. Omar Lacaza, Dr. Herneder, Dr. Revetria, Pomoli, Gresi, Tuceli, Fons, Ariel Ubillos, Cap. Manuel Cordero, Comandante Washington Varela, Teniente Ramón Barboza, Cap. Fernández, Comandante o Sargento Lucas, Comandante González, Sargento Pedro Faliú, Durán, Sargento Mello, Rodríguez, Maurín, Wolf, Caballero, Juana González, Carlota Vázquez, Pyñeiro, Benítez, Leites, Sánchez, Suárez, Lito Vsky, Teniente Silva, Armando Méndez, Aguirre,
Y a todos los oficiales y suboficiales que entre el período 1972 y 1985 se encontraban en los siguientes establecimientos: Penal de Punta de Rieles, 300 Carlos, Regimiento de Caballería No. 9, Cuartel Km. 14 Cno. Maldonado, Establecimiento La Tablada, Casa de Punta Gorda, Cárcel de Pueblo (Parque Rodó), Regimiento de Caballería No. 4, Hospital Militar, Artillería No. 1 (Cuartel La Paloma), Batallón de Ingenieros No. 1, Batallón de Infantería No. 5 de Mercedes, Batallón 5o. de Artillería, Cuartel de Infantería No. 7 de Salto, Cuartel No. 13, Cuartel No. 6 de Caballería.

7 sept 2014

De eso no se habla


El de los transgénicos es un tema silenciado en la sociedad, dijo a Brecha Claudio Martínez Debat, doctor en biología molecular y celular y docente en la sección bioquímica del Instituto de Biología de la Facultad de Ciencias. No hablan de él los medios de comunicación, ni las instancias de regulación ni la comunidad científica. Y no está en la agenda de ningún gran partido a pesar de ser un asunto de primera importancia que tiene que ver con algo tan esencial como los alimentos que consumimos.


Claudio Martínez es biólogo, docente, académico, científico. Fotografía hecha en uno de los laboratorios de la Facultad de Ciencias. Foto: JUANJO CASTEL


Transgénicos, agrotóxicos, bioseguridad


—¿Por qué el silencio?

—Lo que pasa es que los organismos genéticamente modificados forman parte de un modelo que se aplica mejor si no hay discusión.
Es un asunto con muchas aristas. La que cito siempre en primer lugar es la económico-política, que tiene una base geopolítica: a cada lugar del mundo se le ha asignado desde los centros de poder un papel, una función en materia de producción de insumos, de commodities. Y a nosotros nos ha tocado ser parte de la república sojera del Sur.

Está luego la arista científica. De ahí surge el modelo, de las investigaciones científicas, pero en realidad es un nivel sin poder real de decisión. Quienes toman las decisiones son las grandes empresas biotecnológicas, a las cuales no les interesa discutir sobre la seguridad de los productos que generan, como tampoco les interesa hacerlo a los científicos que trabajan para ellas. Las otras aristas son la de la salud, la cultural, la medioambiental, la bioética…

—¿Hay gente trabajando en el tema en Uruguay?

—No mucha. Y menos aun desde un punto de vista independiente. Aquí en la Facultad de Ciencias hay dos grupos. Puede haber otro en Agronomía, y en el inia, pero en este caso no se trata de científicos independientes sino de gente que cree en el modelo. Tal vez no crean tanto en las compañías trasnacionales, pero ahí tendrán un problema, porque cuando logren un producto patentable, ¿quién les va a comprar la patente? ¿Hasta dónde uno es independiente al desarrollar un transgénico, vistas las enormes presiones que reciben de las grandes empresas?

Después estamos los científicos que abordamos el tema desde otra óptica. En mi caso particular lo abordo desde dos aspectos: uno es el de la materia prima y el otro el de la alimentación. En ambos casos lo he hecho a partir de demandas de la sociedad civil, de asociaciones que se nos acercaron con preocupaciones. Yo estaba trabajando en otro tema, cuando tomé contacto por primera vez con éste y encontré oportunidad de desarrollar experiencias en laboratorio. Fue cuando un grupo de productores orgánicos de maíz llegó a la facultad preocupado por saber si sus cultivos estaban siendo contaminados por el maíz transgénico. Las empresas semilleras les decían que no, les aseguraban que es perfectamente posible la coexistencia entre las dos producciones, la orgánica y la modificada genéticamente, y nosotros terminamos demostrando que no es así. Uruguay es un país muy ventoso, lo que facilita la difusión de las semillas trans por todos lados, pero en realidad el modelo de coexistencia regulada está en crisis en el conjunto del planeta. Y obviamente a las grandes compañías semilleras no les interesa en lo más mínimo si se da o no contaminación. ¿Por qué les interesaría? Paralelamente, los organismos estatales de regulación, a los que el tema debería sí importarles, se ven desbordados y reaccionan haciendo la del avestruz o pura y simplemente con inopia. El resultado de todo esto es que no hay herramientas para impedir la contaminación de la producción orgánica por la transgénica: se ha encontrado maíz modificado hasta en la Quebrada de los Cuervos, por intercambio de semillas. Y eso sucede también porque las empresas venden las semillas transgénicas sin etiquetado claro, lo que hace que un productor del Uruguay profundo no sepa con seguridad si la semilla que compró está o no genéticamente modificada: le pueden llegar a decir que no lo es, y sí lo es.

—Decías que en tu laboratorio trabajaban también sobre los alimentos.

—Sí, y es el aspecto en el que estamos actualmente más concentrados.
En 2008 vinieron a la facultad un grupo de asociaciones interesadas en saber si la polenta consumida en Uruguay tenía componentes transgénicos. Nos contactamos entonces con la división Salud de la Intendencia de Montevideo, que nos entregó un muestreo de 20 polentas, todas codificadas, sin que aparecieran las marcas. Cuando las analizamos en laboratorio, vimos que todas (pudimos extraerle el adn a 18) tenían componentes transgénicos. A partir de ahí empezamos a buscar transgénicos en otros alimentos, como quesos de cabra, hamburguesas de carne, snacks, cereales para el desayuno. En los quesos de cabra encontramos que el almidón de maíz es Bt, en los panchos y hamburguesas aparecieron adiciones con pasta de soja RR. También encontramos maíz transgénico Bt en los snacks y en los cereales.
Una cosa interesante: estas experiencias nos permitieron ir desarrollando recursos humanos de grado y de posgrado y afianzando infraestructura en esta materia, algo a lo que yo le doy especial prioridad. Y lo hicimos en colaboración estrecha con la división Salud de la Intendencia de Montevideo, que el año pasado concretó una fuerte inversión en aparatos de última generación para analizar la presencia de transgénicos en alimentos (véase recuadro).

—¿Notás una mayor sensibilidad respecto al tema en los últimos años en la Universidad?

—Sí. Una evolución positiva de los últimos años es que en la Udelar se ha ido extendiendo la preocupación por generar un debate. A nivel de rectorado y de pro rectorados (investigación, extensión, enseñanza) hay gente sensible al tema y hemos recibido apoyo. El problema es que la Universidad carece de recursos económicos suficientes.

Por otro lado, hemos ido generando un núcleo interdisciplinario interesado en los temas de transgénicos y bioseguridad. Allí hay gente de diversas facultades (Medicina, Química, Ciencias, Agronomía, Nutrición, Derecho), del Clemente Estable y de la sociedad civil.

Los científicos que estamos en este núcleo damos la cara, en el sentido de que nos interesa que haya un debate. Las compañías y algunos organismos reguladores, el poder político también en muchos casos, sostienen que los transgénicos son seguros desde el punto de vista sanitario y nosotros preguntamos de dónde sacan eso. La mayoría de las veces lo sacan de los estudios realizados por los científicos que trabajan para las propias compañías. Y resulta que hay otros experimentos, sobre animales, que van en sentido contrario. Los transgénicos, además, no vienen solos, vienen con un paquete asociado de productos agrotóxicos que nos preocupan sobremanera: sabemos de muchísimos casos de contaminación por fumigaciones con esos productos y sabemos igualmente que una parte de esos agrotóxicos quedan en el grano.

Este es un tema muy polarizado en el que muchos prefieren no intervenir. Los que están a favor no se pronuncian o lo hacen a través del gobierno.

Organizan debates, pero invitan a gente que tiene apoyos en las grandes compañías del sector, y el contenido de sus cursos está basado en una ciencia perimida, en la que se respaldan las propias trasnacionales para sacar sus productos.

—¿A qué te referís cuando decís que se basan en una “ciencia perimida”?

—La biología ha avanzado enormemente en los últimos años, al punto que las grandes verdades que dábamos en el salón de clases ya no las podemos sostener. Vos no podés aplicar un modelo como éste sin tener en cuenta que opera con interacciones complejas, en un contexto en el que cada componente incide en el otro. A mí no me pueden venir con un discurso del tipo: “introduje un gen en una planta y lo único distinto en la planta es ese gen y el resto es igual”. Es una mentira enorme. Las técnicas modernas consideran a la planta como un todo y la relacionan con el entorno en el que se desarrolla. En este caso no se la puede analizar sin tener en cuenta que vive en un entorno sometido a una alta presión de pesticidas, en el que sufre un cambio mucho mayor que la mera introducción de un segmento de adn. Cómo impacta ese cambio en la salud del consumidor es lo que no se sabe aún porque no hay demasiados estudios al respecto.

—¿La Universidad participa en alguna instancia de evaluación estatal de los productos transgénicos?

—Durante tres-cuatro años intervino en el Comité de Articulación Interinstitucional (cai), junto al msp, el latu, la Dinase, el Clemente Estable, entre otros. Pero hace dos años nos retiramos porque nuestro malestar era creciente respecto a su forma de funcionamiento. El cai no es vinculante, se puede opinar pero nada más. Reclamamos que la opinión de la Universidad fuera pública, cosa que no lo era. También que el Estado apoyara el trabajo en estos temas, y el trabajo sigue siendo honorario, lleva mucho tiempo y es como jugar con la cancha flechada, con el aditivo de que desde el punto de vista personal y profesional es muy frustrante.

Nuestra estrategia actual es fortalecer dentro de la Udelar un equipo interdisciplinario sobre bioseguridad, transgénicos y paquete asociado para luego eventualmente volver al cai bajo otras reglas del juego.

El sistema de evaluación, además, tiene una debilidad fundamental: se nos pedía que analizáramos la planta transgénica aislada del paquete tecnológico. Y al paquete tecnológico se lo dejaba de lado.

Lo que nosotros queremos es que se hable, que no se maneje el tema con la ley del silencio. A nivel científico, Uruguay tiene la oportunidad de generar toda la estructura necesaria alrededor del tema. Podemos ser referentes en la región montando laboratorios para analizar transgénicos en alimentos, en las semillas, cómo se comportan en el campo. Cuando se va a aprobar un transgénico y las compañías nos ofrecen un dossier deberíamos ser capaces de replicar esas pruebas: ¿es realmente como dicen las empresas? En Estados Unidos no hacen esos estudios y en otros lugares dicen: “como se aprobó en tal lado, también acá”. Tenemos una enorme oportunidad de distinguirnos y ya contamos con los recursos humanos necesarios.

—Cuando hablabas de investigaciones preocupantes sobre transgénicos, ¿te referías por ejemplo a las que llevó a cabo el francés Gilles Seralini?1

—Sí, a las de Seralini y a las del argentino Andrés Carrasco,2 entre otras. A Seralini se lo puede criticar por la espectacularidad mediática con que se movió, por el hecho de ser muy personalista, tal vez por alguna de sus conclusiones, pero el suyo fue un trabajo serio, llevado a cabo con los mismos protocolos que emplean los laboratorios de las grandes compañías, y fue el primero desarrollado a largo plazo. De su investigación se desprende que el consumo de transgénicos produce en las ratas envejecimiento acelerado prematuro, con lo cual los tumores que él ve aparecen más prontamente porque el glifosato, el herbicida asociado al transgénico, es un veneno potente. Se nos hizo pensar durante años que el glifosato era inocuo –yo mismo me tragué la pastilla–, hasta que Andrés Carrasco nos abrió los ojos con sus investigaciones. No sólo el glifosato, sino también los coadyuvantes que hacen que el glifosato entre a la planta y los productos de degradación del glifosato. Todos son recontratóxicos.

La campaña de desprestigio a la que fueron sometidos tanto Seralini como Carrasco por parte de las empresas fue tremenda.

Las denuncias sobre las presiones a científicos independientes que han llegado a conclusiones cuestionadoras del modelo han aparecido hasta en publicaciones académicas muy poco sospechosas de estar contra los modelos de gran producción. Es terrible lo que les ha sucedido: en Estados Unidos en su gran mayoría han sido obligados a cambiar de tema o a abandonar la ciencia.

Carrasco decía que estamos en un momento en que los científicos nos vemos obligados a demostrar la realidad en el laboratorio, cuando la realidad está ahí pero nadie la quiere ver.

—¿Y acá qué sucede? Sería raro que no hubiera presiones…

—No las conozco a un nivel tan grande. Estamos esperando el marronazo, sobre todo de parte de las empresas.

1. Véase Brecha, 28-IX-12.
2. Véase Brecha, 16-V-14.

Otra apuesta por la guerra

En la cita llovieron las amenazas a Moscú y las promesas de “ayudar a Ucrania”
Fueron dos días de sonrisas de un conjunto de jefes de Estado y de la OTAN, quienes parecían disfrutar del contexto internacional adverso, por el que apuestan a la guerra como solución.
El primer punto, como era de esperar, versó sobre la situación en Ucrania y la interpretación occidental. Plantea que la culpabilidad de lo que allí ocurre es de Moscú, acusado, además, de haber enviado hombres y medios militares para combatir contra fuerzas de Kiev, que bombardean a los poblados del este fronterizos con Rusia.
La “justificación” de las amenazas a Rusia nos recuerda lo sucedido cuando el entonces secretario general de la OTAN, Javier Solana, transmitió la orden —que había recibido de Estados Unidos— de bombardear Yugoslavia en 1999; el “motivo” era una supuesta ma­tanza serbia de desplazados kosovares.
También cuando se apretaron los gatillos para dejar caer miles de cohetes y bombas sobre Irak en el año 2003, ambos protagonistas —OTAN y Pentágono— encontraron co­mo “justificación” la tenencia de armas atómicas por parte del gobierno iraquí, que nunca aparecieron porque nunca existieron.
La Alianza y Washington usaron la misma táctica para bombardear, invadir y ocupar Afganistán en busca de un Bin Laden que no estaba allí. Atacaron Libia y mataron a su presidente para “estabilizar” a un país que han destruido desde todos los puntos de vista.
En fin, el prontuario letal de ambos participantes —sea quien sea el que esté al frente de la Casa Blanca y quien dirija la organización militar— es el mismo, de Cumbre en Cumbre se repite para crear más incertidumbre en un mundo convulso y caótico.
La OTAN debió desaparecer con la caída del campo socialista y la desintegración de la URSS y el Pacto de Varsovia; pero lejos de extinguirse, se ha fortalecido, ampliado y traspasado las propias fronteras geográficas de los países que la integraban.
Ahora realiza funciones tal si fuera un verdadero policía mundial.
Así las cosas, la organización amplió su membresía en 1999, con la entrada de ávidos gobiernos de países otrora llamados socialistas de Europa del Este: Polonia, la República Checa y Hungría.
Más tarde, en 2004, fueron acogidos en la organización belicista, los estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania; así como Bul­garia, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia.
En la actual Cumbre de Gales, a Ucrania se le permitió la prerrogativa de que su actual presidente, Petro Poroshenko, estuviese presente como parte de un coro anti-ruso.
En la cita llovieron las amenazas a Moscú y las promesas de “ayudar a Ucrania”.
Uno que estuvo más belicista que nunca en este cónclave es el secretario general de la Alianza, Anders Fgoh Rasmussen, quien hasta quiso “levantar la parada” y no solo llamar a nuevas y más fuertes sanciones contra Moscú, sino fortalecer la presencia militar de la OTAN en las cercanías de su territorio, para lo que se crearán cinco nuevas bases militares en Po­lonia, Rumanía, Letonia, Lituania y Estonia.
Obama afirmó que “Estados Unidos iba a enviar más unidades de la fuerza aérea a la zona báltica”.
“La OTAN —añadió— es firme ante este desafío. Hemos suspendido nuestra cooperación con Rusia. Hemos impulsado nuestra coo­peración con nuestro socio, Ucrania. Hemos reforzado nuestra defensa colectiva”.
Otros puntos de la agenda de la Cumbre de la OTAN en Gales, son la situación en Irak y las amenazas a ese país y a Siria por el grupo terrorista Estado Islámico. La desmovilización de las fuerzas militares que tiene Estados Unidos en Afganistán no ocuparon el auge mediático que se le dio a Ucrania, más que todo por haber tenido esta cita un contenido totalmente anti-ruso.