23 mar 2015

ARGENTINA : La clase media en su laberinto

¿Por qué las clases medias (o por lo menos algunos sectores de las clases medias) tienden a ser autodestructivas? ¿Por qué suelen apoyar proyectos políticos que son contradictorios a sus intereses? ¿Por qué, en una palabra, son funcionales a aquellos que la quieren eliminar, que la quieren empobrecer? Estas cuestiones son centrales en el análisis del comportamiento político de las clases sociales.



Las denominadas clases medias ―como su propio nombre lo indica― podrían definirse como una categoría social intermedia entre las élites oligárquicas y burguesas y las clases populares o trabajadoras. Forman parte de ellas individuos de muy diversa posición: profesionales acomodados, propietarios de medios de producción pequeños y medianos, comerciantes, rentistas e intelectuales, entre otras tantas categorías. Tal heterogeneidad, desde ciertos puntos de vista, podría ser contradictoria con un carácter de clase social y debería discutirse con más profundidad. No obstante, aquí se pretende hablar de comportamientos políticos y, para ello, es suficiente la definición más amplia y superficial, que es la aquí propuesta: un sector intermediario entre los dominantes y los subalternos.

Esas clases medias tan heterogéneas ―precisamente por serlo― tienen intereses muy diversos, es cierto. No quieren, ni pueden querer, lo mismo el mediano industrial y el rentista, desde luego, pero todos tienen en común que su éxito está íntimamente relacionado a la suerte de las clases populares. Las clases medias en el capitalismo dependen de una demanda y de un consumo en constante aumento. Y esto es lo que suelen perder de vista a la hora de buscarse representación política y proyecto de país.

En el año 2001, durante el auge de la crisis económica, social y política, las clases medias estuvieron en peligro de extinción. Con más del 50% de la población por debajo de la línea de pobreza, se concentró como nunca la riqueza en pocas manos. El consumo popular se redujo al trueque y los comerciantes no tenían a quién vender, la industria nacional había muerto. El rico nunca compra en los almacenes de barrio y además prefiere lo importado. Las clases populares se morían de hambre y las clases medias, en consecuencia, se fueron al tacho.

Ha pasado más de una década desde entonces. Los gobiernos populares han logrado reactivar la economía con el aumento de la demanda por parte de las clases trabajadoras y las clases medias florecieron: expandieron sus negocios y abrieron nuevos; aumentaron inversiones y ganancias, produjeron y vendieron como nunca sus mercancías; la demanda por servicios y educación creció otro tanto, beneficiando también a los profesionales e intelectuales; volvió también la renta y así todos los sectores medios se vieron beneficiados. Pero poco más de una década después, algunos parecen haber perdido de vista el proceso y piden volver al pasado.

Hay en Caseros un vecino comerciante, propietario de una rotisería de barrio. En los últimos diez años viene contratando personal tanto para la cocina como para el despacho. Nunca vendió tantas pizzas, milanesas y empanadas como en la última década y como resultado de esto se ha comprado recientemente su tercer automóvil, una camioneta Volkswagen Amarok cero kilómetro que, de tan grande, no le entraba a la cochera. Porque la cochera le resultó chica, aprovechó para ampliar y mejorar toda la casa, en lo que invirtió unas cuantas decenas de miles de pesos. Todos los hijos de este vecino comerciante, que son cuatro, o están estudiando o ya son profesionales egresados de universidades públicas. La rotisería cierra durante todo el mes de enero (sí, el vecino se puede tomar 30 días de vacaciones de su propio negocio) para que propietario pueda irse a la Costa Atlántica con toda su familia.

Aquí está la paradoja: este comerciante es cacerolero, discute con pasión y suele protestar enérgicamente contra las políticas sociales de redistribución de ingreso (asignaciones universales, familiares). Considera que esas políticas solo sirven para “mantener vagos”. Tiene su negocio en un barrio popular, a pocas cuadras del famoso Ejército de los Andes/Fuerte Apache, pero no logra comprender que el dinero de los “vagos” termina ingresando a su caja, puesto que son ellos, los “cabezas” que “tienen hijos para cobrar la asignación”, los que consumen sus productos. La oligarquía y la burguesía no frecuentan su rotisería, pero el vecino ya ha declarado que vota a Mauricio Macri, “por la excelente gestión que realizó en la Ciudad de Buenos Aires”.

¿Por qué esto es así? Ciertamente hay un componente de mediocridad, por el que algunos individuos de las clases medias miden su éxito no por el progreso que puedan alcanzar, sino por el fracaso de los demás. Ya dijimos en este espacio que el mediocre no mide su éxito por lo que logra conquistar, sino más bien por el fracaso de los que socialmente están por debajo suyo. Además existe mucha manipulación mediática, que abstrae la realidad y crea una paralela, en la que un individuo puede estar muy bien y tener, a la vez, la falsa impresión de que el país está muy mal. Lo dijo Cristina hoy, en El Calafate: “Los medios te aíslan a vos de tu realidad y cuando miras el mundo a tu alrededor, no existe.”

Los argentinos y los americanos de clase media en general deben empezar a vivir la realidad real y a construir desde allí, porque la realidad virtual de los medios de comunicación dominantes es una invitación a retroceder a un pasado que ellos mismos necesitan dejar bien atrás.

http://www.labatallacultural.org/2015/03/las-clases-medias-en-su-laberinto.html

22 mar 2015

El hombre que se fugó de la ESMA

Relató las torturas y los asesinatos que había visto en su cautiverio

A Horacio Maggio lo secuestraron en febrero de 1977. Fue el único hombre que logró escapar de la ESMA, el 17 de marzo de 1978, en el descuido de un guardia, cuando los dos habían salido a hacer un trámite. Una vez afuera, hizo una carta pública en la que denunció los crímenes y mencionó a 23 represores por sus nombres o apodos. Lo buscaron y lo acribillaron siete meses después. Su cuerpo fue exhibido a los detenidos-desaparecidos.


Foto: Infojus Noticias.


Entre el 10 y el 12 de abril de 1978, en su casa de Caseros, “El Nariz” garabateó: “El que suscribe, Horacio Domingo Maggio, argentino, con Documento Nacional de Identidad N° 6.308.359, ex delegado general, miembro de la Comisión Gremial Interna del Banco Provincial de Santa Fe, Caja Central, se dirige a ustedes a efectos de relatarles mi amarga experiencia que tuve en calidad de secuestrado por la Marina Argentina”. El hombre sentado a la máquina de escribir no era cualquier hombre: hacía 23 días que era el primer –y hasta el momento- único prófugo de la ESMA. La Marina lo buscaba por todas partes. En el despacho urgente que preparaba, relataría al mundo las torturas y los asesinatos que había visto y sabido en su cautiverio de un año y un mes en el infierno. Con el tiempo, se convirtió en el primer testimonio público que contó un centro clandestino por dentro y los hombres que lo manajaban.

“Las condiciones en las que desarrollábamos nuestras vidas son dignas de la época anterior a la Asamblea del Año XIII. Estábamos o están acostados (no se lee) horas del día sobre un colchón en el piso, separados éstos, por tabiques de madera aglomerada, en celdas de hasta cuatro personas. A todos nos colocaban grilletes en las piernas, capucha o anteojito, que no nos permitiera ver, además de estar el lugar poblado de ratas”. Maggio detalló que regularmente él y unas 150 personas más habían sido sometidas al suplicio de la picana eléctrica y el submarino.

En la denuncia había señalamientos concretos, además, de víctimas y de asesinos. Como el caso de Léonie Duquet y Alice Domon, las monjas francesas que habían sido entregadas por el capitán Alfredo Astiz, y con quienes Maggio habló y vio muy lastimadas. Norma Arrostito, la dirigente montonera, quién resistió “estoicamente” durante un año la presión psíquica y física de los oficiales de marina. “El 15 de enero, en modo poco claro se desmaya, luego que se le coloca una inyección, y fallece”, escribió. También vio, semi inválida por un balazo, a la joven sueca Dagmar Hagelin. También mencionó a 23 represores por nombres o apodos.

Maggio escribió la carta a mano, pero hizo varias copias a máquina y en papel carbónico. En cada una de ellas, fue cambiando el destinatario: al embajador de Francia, al consejero de prensa de la embajada francesa, al embajador de los Estados Unidos, Raúl Castro, a monseñor Raúl Primatesta, a monseñor Vicente Zaspe, a monseñor Juan Carlos Aramburu, a la Conferencia Episcopal Argentina, a la agencia France Press, al periodista Richard Boudreaux de Associated Press, a las agencias nacionales, sindicatos y comisiones internas, periodistas, políticos, y a la propia Junta Militar, como dos años antes lo había hecho Rodolfo Walsh.

La carta no tuvo el impacto que merecía tamaña revelación. Pero el “Nariz” no se quedó quieto: el 27 de abril pactó una larga entrevista al subdirector de la Associated Press, Richard Boudreaux, ante quien reiteró las atrocidades que había ventilado epistolarmente. Se publicó antes del Mundial ’78, y fue un duro golpe para el poder inquisitorial.

Durante su cautiverio en la ESMA, Maggio logró hacer dos inscripciones en una viga de Capucha.

La caída

Maggio fue secuestrado el 15 de febrero de 1977, mientras caminaba por la avenida Rivadavia, a una cuadra de Plaza Flores. Cuando la patota se le echó encima, tenía una vida hecha y otra por delante: con sólo 29 años tenía un matrimonio con Norma Valentinuzzi, una profesora de expresión corporal, una hija de dos años, María Eva, y un hijo de cuatro, Juan Facundo. Maggio militaba en Montoneros –había comenzado en las Fuerzas Armadas Revolucionarias-, además de su rol combativo como delegado gremial.

Tal vez por eso, no era la primera vez que las Fuerzas Armadas tocaban a su familia. Su casa en Santa Fe había sido allanada en el verano de 1975, y el “Nariz” había vuelto a la casa saqueada disfrazado, aprovechando los corsos, para recuperar papeles. A su suegra, Elsa Valentinuzzi, y su cuñada Marta, las habían arrestado un fin de semana sin darles explicaciones. Lo que siguió fue peor: su hermano Roque Maggio fue asesinado en Rosario el verano de 1977. Roque venía huyendo de la muerte: su esposa María Adriana Esper había sido ejecutada en Córdoba un año antes.

Cuando Horacio cayó en manos de los marinos, aún sin entender bien lo que había pasado, Valentinuzzi decidió que lo mejor era irse. El destino fue Guaruja, una isla remota en Santos, Brasil.



La fuga

El 17 de marzo de 1978, los marinos mandaron a Maggio a enviar unos sobres fuera de la ESMA, acompañado de un guardia. El “Nariz” apeló a su astucia, y logró que el marino lo dejara sólo. Las versiones son dos y difieren levemente: una, que le pidió permiso para ir al baño y logró evadirse. La segunda, que lo convenció de iniciar el trámite mientras el guardia buscaba dónde estacionar.

“Mi papá logró fugarse de la ESMA y se fue a vivir con nosotros a Caseros”, dijo su hija María, querellante y testigo del tramo de la causa judicial de la ESMA que está cerca de terminar. “Esa misma noche, en Santa Fe, se presentaron dos o tres personas en el domicilio de mi abuela paterna para decirle que querían hablar con ella de mi papá, que había cometido un grave error”.

Unos días después, Maggio se sentó a redactar la carta en la que denunció sus trece meses en el inframundo. Allí contó las sucesivas formas que los marinos tenían de matar, anticipando “los vuelos de la muerte”: acribillados en un auto, luego incendiado y abandonado en la ruta Panamericana; ahorcados en la ESMA, dopados con “somníferos” y arrojados al río.

Desde teléfonos públicos, llamó al chupadero y les presagió a sus verdugos un nuevo Nüremberg para ellos. El 4 de octubre de 1978, un pelotón del Ejército lo arrinconó en una obra de construcción. Lo acribillaron mientras el “Nariz” repelía el ataque con los escombros que tenía a mano. Su cuerpo masacrado fue exhibido por el jefe de la Escuela, Jorge “El Tigre” Acosta.

-El que lo imite va a terminar como él- dijo el represor a los secuestrados.

Norma y los niños salieron al segundo y largo exilio a Perú, a Ecuador, México, Cuba y España. El 11 de septiembre de 1979, en la misma casa de Caseros, Norma fue secuestrada. Hay pistas de su presencia en Campo de Mayo, en 1980. Muchos años después, en 2008, un grupo de antropólogos descubrieron dos escrituras de Maggio en una viga metálica de la “Pecera”, en el casino de oficiales de la ESMA. Se alcanzaba a leer su nombre, borroneado por el tiempo, y dos fechas: “27/12/77” y ”3/3/78”. Su rastro había quedado fuera y dentro de la ESMA.

Fotos de la marcas en la ESMA: Gentileza del Equipo de Conservación de la Coordinación General de Sitios de Memoria pertenecientes a la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación.

LB/RA
http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/el-detenido-que-se-fugo-de-la-esma-y-denuncio-las-desapariciones-7909.html

COINCIDENCIAS


Corrupción judicial: Patricia Bullrich alias Carolina Serrano

La Redacción 21/03/2015


Patricia Bullrich – Miente, miente que algo quedará –

Ella estaba a las 2 de la mañana en la puerta de la casa del Fiscal Nisman al conocerse la noticia de su muerte. Dio datos sobre los llamados que habían intercambiado el día sábado para ponerse de acuerdo con la presentación de la denuncia por encubrimiento que debía exponer ante el Congreso.Es una de las últimas personas que habló con el occiso. Aparece en la puerta de su casa al conocerse la noticia.Patricia Bullrich en la casa de Nisman



No dejó canal de TV sin visitar para hablar sobre el supuesto encubrimiento del gobierno hacia los supuestos iraníes, sin aportar más datos que su palabra que proviene de lo dicho por el fiscal que ya no puede hablar.Conferencia de prensa TN


Carolina Serrano era el nombre de “guerra” de Patricia Bullrich en la organización Montoneros.
Era la hermana de Julieta Bullrich la pareja de Rodolfo Galimberti, jefe montonero encargado junto a Mario Montoto de la compra de armas.
Se las compraban a Monzer Al Kassar, el traficante de armas y drogas que en los 70 les fue presentado por el empresario Jorge Antonio.

Monzer Al Kassar

Al Kassar, el traficante estaba vinculado no sólo al gobierno de Carlos Saúl Menem, sino también a su ex ministro del Interior José Luis Manzano (hoy en el Grupo UNO, junto a Vila y De Narváez) y a Emir Yoma, con quienes realizaron la venta de armas a Croacia y Ecuador.

Manzano y Vila

Estas transacciones de armas fueron prolijamente descriptas por Mariano Perel (asesinado ) y por Lourdes di Natale (“suicidada”) cuya causa por su extraña muerte fue juzgada y archivada por la jueza Fabiana Palmaghini (la misma que hoy debe investigar la dudosa muerte de Nisman).
El financista de esas maniobras, según dijo Perel , era Rubén Beraja, titular de la DAIA en el momento de la explosión.

Ruben Beraja

Jorge Antonio, además de ¿amigo? de Monser Al Kassar era muy amigo, de la jueza Riva Aramayo.
Jueza que junto al juez Galeano pergeñaron desviar la investigación plantando pistas falsas, y para eso coimearon a Telleldín, y al policía bonaerense Ribelli.

Jueza Riva Aramayo

Riva Aramayo es la que hizo nombrar juez a Gabriel Cavallo, hoy abogado de Clarín al igual que Jorge Anzorreguy, el hermano de Hugo, que cuando explotó la AMIA-DAIA, era jefe de la SIDE; de donde salió el dinero para esas coimas.

Jorge Anzorreguy


Cavallo es el juez que sobreseyó a los involucrados en la causa ARMAS (Jorge Orlando Pacífico, procesado en la causa AMIA y en el robo de armas al ejército).

Juez Gabriel Cavallo

Riva Aramayo, alias la Piru, falleció. En esos años, tenía como secretario a Ariel Lijo. El mismo juez que debe juzgar el encubrimiento de la causa.El mismo juez al que Nisman le llevó esta denuncia por el supuesto encubrimiento, de la que hoy nadie habla, pero sigue en el despacho del juez que habilitó la feria para darle curso.
El mismo juez que visita la embajada de EEUU y cuyo hermano era auditor en las reuniones de Galeano con Telleldín y Ribelli.

La Cámara le había pedido a Lijo que eleve a juicio oral este año, dicha causa. Al agregar una nueva denuncia con muchos involucrados y 350 fojas, podría estirar un poco los plazos y así no verse comprometido a resolver este nudo gordiano de pistas falsas que es esta causa.En la misma causa se juzga por encubrimiento a Fino Palacios, que salvó del allanamiento a los sirios; a Galeano por sembrar pruebas falsas con Telleldín y Ribelli; y ahora el mismo fiscal que investigó todo eso, agrega al estofado el supuesto encubrimiento de los iraníes que la CIA y la SIDE de Anzorreguy le dijeron que debía culpar , pero no presentó nunca una prueba concreta de su responsabilidad en el atentado.

Fino Palacios -Nombrado por MACRI jefe de la Metropolitana-.

Es extraño que Patricia Bullrich ponga tanto énfasis en culpar a los iraníes, ya que su primo, Abdul Karim Paz, es el imán de la mezquita at Tauhid, donde iba Yusuf Khalil, el de las escuchas telefónicas que motivaron la denuncia de Alberto Nisman contra la presidenta de la nación.
Bueno, el nombre legal no es Abdul Karim Paz, es Santiago Ricardo Paz Zuberbühler Bullrich.
Santiago Ricardo Paz Zuberbühler Bullrich. (Alias Abdul Karim Paz)



Publicado en Taringa

LAS CONSECUENCIAS ECONOMICAS DEL 24 DE MARZO DE 1976


Plan regresivo

 Por Rubén Ernesto Seijo *

Si bien el golpe se produjo el 24 de marzo de 1976, fue el 2 de abril el día que eligió José Alfredo Martínez de Hoz, el ministro de Economía, para anunciar un plan económico que sin dudas tuvo más víctimas que el terrorismo de Estado. Las primeras acciones de la dictadura fueron de intervención en las relaciones de trabajo, eliminando todos los derechos conquistados desde 1945 en adelante; el mismo 24 de marzo de 1976 se suspendió el derecho de huelga y se prohibió la actividad política y sindical.
En las primeras medidas llevadas a cabo por el ministro de Economía había una dirección clara: congelamiento de salarios, liberación de precios y devaluación del peso nacional en relación con el dólar. En menos de un mes se hizo desaparecer varios artículos de la Ley de Contrato de Trabajo y se modificaron otros, quedando básicamente anulados todos los principios que establecían usos y costumbres más favorables al trabajador, se eliminó la actualización periódica del Salario Mínimo, Vital y Móvil, se anuló la obligación de hacer conocer al trabajador los instrumentos de control del personal que usaba cada empresa y se generaron las condiciones para favorecer la tercerización.
Se desreguló la inversión extranjera otorgando los mismos derechos al capital nacional respecto del extranjero, se eliminaron subsidios y regulaciones a las exportaciones y aranceles a las importaciones, produciendo una apertura sin medidas complementarias de protección para la industria y el empleo nacional. Eran los años de la famosa propaganda televisiva donde había dos personas sentadas en dos sillas, una nacional y una importada; mientras la nacional se rompía, la importada permanecía intacta. Desde la propia televisión comandada por el Estado se instalaba que los productos extranjeros eran superiores a los nacionales.
En 1977 se inició la reforma financiera que cambió el patrón de acumulación de la economía nacional a favor de los sectores financieros especulativos. La reforma aumentaba el rol del sector financiero privado, disminuía la participación del Estado, liberaba los movimientos de fondos tanto nacionales como extranjeros y las tasas de interés. Esta reforma tuvo un papel determinante en el conjunto de la economía, modificando la rentabilidad de los distintos sectores, aumentando en forma importante las tasas de interés, afectando en forma negativa a las industrias e incentivando la valorización especulativa y generando una hipertrofia del sector: entre 1978 y 1979 se autorizó la apertura de 1179 sucursales financieras, mientras el PBI estaba estancado.
El resultado de esta reforma fue un profundo cambio en la conducta de las empresas industriales, que se vieron obligadas a tener una lógica de acción más orientada al corto plazo y a pensar en los aspectos financieros que en la cuestión productiva, afectando las decisiones en materia de inversión e incorporación de tecnología. Aquellas empresas que por su tamaño podían obtener créditos en el exterior tenían posiciones mucho más competitivas que aquellas que no tenían otra opción que financiarse con los bancos locales que tenían altísimas tasas de interés.
Los resultados generales de este plan fueron muy claros: la participación de los trabajadores en el Ingreso Nacional bajó del 45 por ciento en 1974 al 26 por ciento en 1983, la deuda externa evolucionó de 9738 a 45.038 millones de dólares, la población en hogares pobres aumentó del 3,2 al 28,0 por ciento del total entre 1974 y 1982 y las pequeñas y medianas industrias quebraron en forma masiva, concentrándose la actividad económica en los grandes grupos, como los Macri, Ledesma, Acindar, Techint.
Muchos de los grupos económicos nombrados en el párrafo anterior que fueron claros beneficiarios de la política económica de esos años no fueron actores pasivos, sino que cumplieron diferentes roles de complicidad. En algunos casos están sospechados de entregar trabajadores que luego fueron desaparecidos, así como de extorsiones a empresarios poco afines para expropiar sus bienes, como sucedió con Papel Prensa. Por eso es fundamental que, así como están avanzando los juicios por crímenes de lesa humanidad, se profundicen las investigaciones a aquellos actores económicos que interesadamente promovieron/facilitaron a la dictadura militar. Los resultados de juicios como los de Blaquier o de Massot son preocupantes en ese sentido, pero como contrapartida son muy auspiciosos los trabajos encarados por Alejandro Vanoli, en la Comisión Nacional de Valores, y recientemente en el Banco Central de la República Argentina, donde a sus tareas diarias en cada uno de los organismos le sumó la dirección y conformación de equipos de trabajo cuyo objetivo es desentrañar la información existente para poder conocer mejor el rol cometido por el poder económico y financiero durante esos oscuros años
* Subsecretario de Administración. Universidad Nacional de Quilmes. Profesor. UNQ y UBA.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-8378-2015-03-22.html

Un cambio histórico en el modo de fijar el precio del oro

Al precio lo decidían cuatro bancos de Londres en un llamado telefónico. Desde ahora, el mecanismo será más transparente.
Bloomberg

Casi un siglo de tradición desapareció del mercado del oro el viernes, cuando la tecnología tomó el mando.

El jueves fue el último día en que los operadores de cuatro bancos acordaron por teléfono los precios que mineras y bancos centrales usan para negociar y valuar el lingote. El oro fue el último metal en dejar el sistema clásico de fijación en Londres después de que el año pasado la plata, el platino y el paladio les abrieran la puerta a las subastas electrónicas.

Que más firmas participen en el benchmarking dará más transparencia al mercado mundial, de US$18 billones, dijo ICE Benchmark Administration, que desde el viernes es la que proporciona el Precio del Oro de la LBMA (London Bullion Market Association). Cualquier persona puede seguir online las subastas online en vez de verse obligada a tener una línea con uno de los fijadores del precio.

“Lo importante es que la información se transmita a un público más amplio”, dijo Ross Norman, CEO de la casa de bolsa Sharps Pixley que trabajaba en N.M. Rothschild Sons en los 90, cuando esta firma intervenía en la fijación.

La primera fijación del precio del oro tuvo lugar en 1919.

Las reuniones se celebraban en una sala con boisserie de las oficinas de Rothschild en St. Swithin’s Lane, hasta que el proceso empezó a llevarse a cabo por medio de una llamada en conferencia, en 2004. Los operadores que se reunían en la sala tenían pequeñas banderitas británicas para indicar la necesidad de modificar las órdenes.

Era sabido que los participantes de las reuniones guardaban las predicciones anuales de precios en papelitos en la vieja caja de un reloj. El café y las galletitas que habitualmente se servían iban acompañados de una copa de jerez después de la fijación del precio en Año Nuevo, contó el año pasado Steve Garwood, operador de Baird Co., firma de metales preciosos de Londres, que participó por primera vez en las fijaciones de precios hace más de tres décadas.

Deutsche Bank impulsó las reformas el año pasado cuando se retiró de las referencias de los metales preciosos. La fijación del precio del oro entonces quedó en manos sólo de Société Générale, Bank of Nova Scotia, HSBC Holdings y Barclays.
El nuevo proceso se sigue haciendo a las mismas horas, las 10.30 y las 15.00 hora de Londres; las órdenes de comprar y vender se procesan electrónicamente en rondas hasta que se encuenta un precio. El metal también se negocia durante el día en mercados al contado y futuros.