26 mar 2015

Caravana con los 154 niños hijos de exiliados que arribaron al país en 1983.

Un documental retrata la historia de los 154 niños exiliados que llegaron al país en 1983.
Foto: Documental Tus Padres Volverán

marzo 24th, 2015


Caravana con los 154 niños hijos de exiliados que arribaron al país en 1983. Foto: Documental Tus Padres Volverán,
Siempre llegando

Una caravana multitudinaria se despliega a lo largo de la rambla. Un pueblo emocionado y cientos de niños que sonríen y saludan desde los ómnibus Leyland de la época. El motivo no era el acto del obelisco ni la proclama leída por Alberto Candeau. Tampoco la recordada Marcha del Estudiante o la celebración, después de tanto, del 1° de mayo, sino un vuelo de 154 niños hijos de exiliados que arribaban al país en medio del año 1983, instalando el desexilio en la agenda nacional e internacional.

Este hecho sin precedentes, que se llamó el “viaje de los niños”, se convirtió en un emblema: hoy volvían los hijos, pronto retornarían los padres. Pero aun así, con este cierre clave para un año fundamental en la lucha contra la dictadura militar, el hecho fue pasando a un segundo plano en la historia reciente, hasta tal punto que muchos de los que participaron en esa prolongada caravana (los ómnibus demoraron cuatro horas en llegar desde el aeropuerto a la sede de AEBU), hoy apenas lo recuerdan como una nebulosa fantasía. En 2013, cuando se cumplieron 30 años de aquel vuelo, tanto los medios de prensa como varios de los involucrados organizaron actividades que homenajearon aquella quijotesca cruzada.

Luego se sucedieron dos hechos significativos de manera paralela: por un lado, en diciembre se publicó el libro Los niños del reencuentro (de Isabel Collazo, María de los Ángeles Fein, Rosana Passeggi y Ana María Sosa), trabajo que reconstruye este hecho histórico mediante la memoria, y por otro, este mes de marzo la película Tus padres volverán, de Pablo Martínez Pessi, aguarda para circular por numerosos festivales internacionales: se exhibirá por primera vez el 4 y 10 de abril en el Festival Internacional de Cine de Cinemateca, dentro de la sección Derechos Humanos. El 13 se proyectará en Río de Janeiro y el 14 en San Pablo, dentro del Festival É tudo verdade. El viernes 17 del mismo mes se exhibirá en el Festival de Málaga, y si bien el estreno en Montevideo está previsto para julio, los días 24, 25 y 26 de abril se estrenará en la Cineteca de Madrid.

Candombe del recuerdo

“Tus padres volverán”. Ésa era la consigna que coreaba la multitud en medio de una de las tardes más calurosas del año, mientras de boca a boca comenzaba a circular una sola noticia: “reabrieron la 30”, en alusión a la clausura de la radio CX30 de José Germán Araújo. Y si bien la clausura se levantó unos días después, no faltaron los numerosos carteles que rezaban “Transmite CX 30”.

La película de Pablo Martínez Pessi se centra en seis de los 154 niños que volaron solos desde Europa a Uruguay para conocer a sus familiares o reencontrarse con ellos: Fernando de Meersman y Salvador Banchero residen actualmente en Uruguay, los demás volvieron a radicarse en el exterior: Cecilia Rodríguez (España), Marcos Medina (Bélgica), Jorge Garibaldi (Dinamarca) y Guzmán Tierno (Italia).

Cuando Martínez Pessi vio un informe de María Inés Obaldía al conmemorarse los 25 años del viaje, no podía creer que eso realmente hubiera sucedido. En 1983 el director vivía en Dolores y tenía sólo tres años, como varios de los niños que viajaron en aquel chárter proporcionado por el gobierno español.

En ese mismo momento comenzó a buscar información, y dos años después (2010) ya iniciaba una investigación junto al periodista Gabriel Farías, recabando los datos sobre el hecho concreto y la llegada de los niños a Uruguay.

En el proceso de gestación del viaje participó el dirigente sindical y militante socialista en el exilio Artigas Melgarejo, quien le propuso a Enrique Quico Mañero -secretario de la Juventud Socialista en España- organizar esta movilización. También el político uruguayo Víctor Vaillant, que luego de viajar a Europa para reunirse con las colectividades de exiliados uruguayos en varios países europeos, se encontró con Melgarejo en Madrid durante los primeros días de noviembre de 1983, cuando concibieron la idea de organizar un viaje a Uruguay que concentrara los hijos de los exiliados políticos. Pocos días después, de regreso en Montevideo, Vaillant escribió un editorial en el semanario Convicciónlanzando la idea. Sólo 24 horas después ya se creaba la Comisión del Reencuentro de los uruguayos, presidida por Vaillant, para organizar el viaje a nivel local. El 26 de diciembre, ante el desconcierto de la dictadura, un vuelo de Iberia llegaba a Montevideo con 154 niños, provocando una de las movilizaciones populares más importantes del año.

Cuando Martínez Pessi y Farías avanzaron en la investigación, se reunieron con algunos de los organizadores, como Melgarejo, Vaillant y Eduardo Lalo Fernández, “para tratar de armar la historia, ya que no estaba claro exactamente cómo había sucedido todo, en buena medida porque dependíamos del relato de cada uno de los protagonistas”, dijo a la diaria Martínez.

“Cuando veía esas imágenes en que la multitud se acercaba a los niños, me preguntaba cómo se sentiría un niño de tres años -que era la edad que yo tenía en 1983- viajando 11 horas. ¿Cómo estaba preparado? ¿Cuál era la historia que había detrás de cada uno?”, se pregunta el realizador.

Martínez recuerda que se han retratado y narrado historias sobre presos políticos, exiliados, militantes y desaparecidos, “relatos importantes para construir la memoria y la historia reciente del país”, pero se cuestiona qué sucedió con los niños: “¿Y la historia de esas personas que se vieron involucradas en la causa sin decidirlo? Esta historia de los otros no se ha contado”. Con respecto a esta perspectiva, el director sostiene que él podría haber decidido contar la historia del vuelo, del proceso para que se concretara, del diálogo con los militares para organizar el recorrido, o cómo lo ideó Melgarejo junto al grupo de exiliados y la colaboración española. En cambio, optó por tomar el hecho del viaje de los niños para hablar de la identidad, el exilio y la familia, tríada que definió como los tres ejes temáticos fundamentales de la película.

“Voy a contar la historia de cómo vivieron seis niños ese momento, y cómo el viaje influyó en el resto de sus vidas. Ellos comprendieron que eran hijos de exiliados políticos, y también por qué debieron irse sus padres”, sostiene. Consultado sobre cuándo asimilaron el exilio, Martínez no dudó en responder que los seis protagonistas lo asimilaron luego del viaje. “Porque ¿cómo interpretan y les llega el relato sobre el Uruguay de sus padres sin conocerlo? Es claro que para los más grandes fue distinto, ya que ellos sí sabían qué era Uruguay. Gabriel [Melgarejo, hijo de Artigas] ya entendía cuál era la lucha, qué eran los militares, la dictadura y la represión. Él lo comprendió y de alguna manera se acopló a esa lucha viviendo en Madrid. De hecho él era una de las personas que, en cada acto en el que participaron, tuvo un discurso para decir”.

El sorianense centró su interés en cómo vivieron estos niños la experiencia del viaje. Y si bien aclara que es una obviedad que los más grandes lo comprendían (el rango de edades iba de los tres a los 17 años), y para ellos sí se concretaba un reencuentro, para los más chicos era distinto, ya que considera que en estos casos, más que un encuentro se producía una suerte de primer acercamiento. “Partí desde este lugar para hablar sobre cómo ha sido la vida de estos niños luego del encuentro”, precisó.

La película también incluye imágenes de archivo y el testimonio de algunos organizadores. Pero el verdadero protagonismo recae en esas seis historias de vida. Tus padres volverán comienza a hablar de un supuesto viaje y una supuesta bienvenida ambientada en dictadura. El director adelanta que los espectadores irán -paulatinamente- construyendo la historia a partir del relato de esos niños. De este modo, los realizadores pensaron la película a partir de una estructura narrativa en la que, poco a poco, se devela toda la historia y su contexto: quiénes son los niños, de dónde vinieron, quiénes eran sus padres, qué significa el exilio para ellos hoy, cómo viven en sus países. “Claro que incluimos datos concretos de cómo fue la construcción del viaje, pero eso no se vuelve un tema protagónico.” Sobre esto, Martínez asegura que los seis testimonios representan lo que podrían haber sido las 154 experiencias: todos tienen historias de vida y puntos de vista diferentes, pero cree que ésta es la primera vez que se habla de los protagonistas del viaje.

Incluso, según cuenta Martínez, todos los personajes aceptaron participar en la película porque se iba a hablar de ellos mismos, porque interesaba suhistoria. Con respecto a esto, cuenta que después de participar en la película recibió muchos agradecimientos, ya que para ellos ha sido muy difícil poder hablar. Esta contrariedad llegó a tal punto que uno de los participantes se negaba a integrarse al proyecto, hasta que un día aceptó porque se dio cuenta de que ya era hora de poder hablarlo.

“Por un lado está el vuelo de los niños -reflexiona el cineasta-, y por otro el mensaje político y la reivindicación de los derechos humanos, además del mensaje sobre la existencia de los exiliados, gente que quería este país pero debió irse por luchar. Los padres querían estar en el lugar de sus hijos, y de ahí surge todo. En lugar de los padres volaron los hijos”.

El niño que fui

El conductor radial Salvador Banchero nació en Buenos Aires en 1976, y cinco años después se exilió junto a su familia en Madrid. El único uruguayo de su familia era su padre, quien en 1973 había viajado a Buenos Aires y pasado a la clandestinidad.

Banchero cuenta que en su casa el exilio siempre estuvo presente de un modo muy natural, sin que generara un clima denso. Incluso recuerda una infancia feliz y no una sensación de desarraigo, aunque justifica el hecho por la rápida adaptación que se logra en la infancia. Pese a los buenos recuerdos, hasta el día de hoy le sigue llamando la atención la conciencia que tenía sobre la situación que vivía su familia, sobre todo teniendo en cuenta lo que se podía esperar de un niño de su edad.

El periodista recuerda que cuando se abordaba el tema del exilio en su familia siempre estaba más presente Uruguay que Argentina, incluso cuando la única presencia uruguaya era la de su padre. Todo lo que Banchero conocía de Uruguay se reducía a los viajes que hacía junto a su madre a Carmelo, donde visitaba a su abuela paterna. Pero aun así, el viaje lo sumió en una emoción difícil de explicar.

“No recuerdo cuándo me propusieron el viaje, pero estoy seguro de que mis padres me preguntaron si quería venir, ya que en casa todo se democratizaba. Durante muchos años pensé que las imágenes que tenía de esos momentos estaban distorsionadas, o agrandadas por el recuerdo de la infancia. Varios años después, cuando vi algunas imágenes me impactaron mucho, porque comprobé que realmente había sido así. Tenía recuerdos de la gente como una especie de corso, que se extendía a lo largo de las cuatro horas que demoró la caravana, cosas de las que siempre había dudado”, dice.

Centrándose en la conciencia de lo que estaba viviendo, recuerda que cuando iba en la caravana le interesaban cosas extrañas. Da el ejemplo de una veterana que se subió al ómnibus llorando (las puertas estaban abiertas por el calor sofocante de ese 26 de diciembre), y entre la emoción repetía “reabrieron la 30”. Su curiosidad fue tal que se olvidó de la multitud que los rodeaba y le preguntó a alguien de qué hablaba esa señora. La respuesta tenía que ver con la clausura de la radio, que se suponía que en ese momento había reabierto y estaba transmitiendo la llegada. “Entendía perfecto qué era lo que hacíamos ahí, y no tengo el mínimo recuerdo de haber sentido miedo. Las autoras del libro [Los niños del reencuentro] me preguntaban si alguna vez había sentido miedo, y en realidad nunca me había puesto a pensar en eso, que tenía absoluta lógica”.

Como en el viaje coincidió con amigos suyos que se encontraban en la misma situación que él (estaban en el exilio pero no tenían familiares presos, muertos o desaparecidos), al comunicador le llevó mucho tiempo darse cuenta de que su realidad de viaje era diferente, y que había 154 viajes e historias distintas. Con respecto a su situación, cuenta que al llegar fue a visitar a su abuela en Carmelo, cuando otros visitaban a su padre preso, o quedaban en medio de familias maternas y paternas que se los disputaban. “Sabía intelectualmente que existían personas con otras realidades, pero no era consciente de eso. Esto me sucedió años después, sobre todo cuando comencé a hablar con otra gente que había viajado. Me di cuenta de que no todos tenían la misma percepción, y a otros no les gustaba hablar mucho del viaje, o no lo recordaban como algo positivo. Algunos, incluso, se sintieron usados. Yo sabía perfectamente a lo que venía, por más que tuviera siete años, y por eso también fue una decisión propia.”

Evocando esta experiencia movilizadora, Banchero cree que fue un acontecimiento “redondo”, ya que alcanzó una brillantez estratégica de comunicación sin fisuras. Tiene en cuenta que debían comunicar una situación, y para ello, a los organizadores se les ocurrió que viajaran niños junto a algunas instituciones, organizaciones y diplomáticos, y así poder blindar el asunto y quitarle el componente político (vinieron integrantes de la Cruz roja, Naciones Unidas, delegaciones del Partido Socialista Obrero Español -PSOE- y el PP). Por eso mismo al régimen militar le resultó un suceso que se le imponía de forma irrevocable.

Otro de sus recuerdos tiene que ver con que, durante muchísimo tiempo, creyó que ésta era una historia compartida con todos los que hicieron el viaje, cuando en general la gente de su edad no lo recuerda. Frente a esta situación, Banchero habla de la necesidad que sentía de poder comunicarlo, aunque le resultaba casi imposible transmitir la experiencia. “Comencé a hacerlo por estos proyectos que se están haciendo, y tal vez por eso mismo me resulta un poco más sencillo”.

Para amanecer

“Encontramos una filmación clandestina del acto del 1° de mayo en una feria barrial”, dice animado Gabriel Melgarejo ni bien recibe a la diaria en su oficina (es secretario ejecutivo del PIT-CNT y uno de los fundadores de la murga Contrafarsa). “¿Te das cuenta de cómo se cruza todo, no?”, pregunta antes de iniciar la charla.

Lo primero a lo que se refiere son las actividades de 1983, una movilización popular que -para los que estaban fuera del país- indicaba que algo estaba sucediendo. “Dentro de todo este abanico de sucesos importantes, el viaje de los niños, en términos de registro, pasó desapercibido. Creo que recién ahora se está comenzando a hacer justicia, al ubicar este hecho concreto -casi inédito a nivel mundial- en ese concierto de actividades de movilización”.

Melgarejo tenía 15 años cuando arribó al aeropuerto de Carrasco. Dice que cuenta con un recuerdo muy grato de la visita, porque ellos vivían en una suerte de fantasía, mientras se llevaba a cabo una fuerte movilización política y social. “No sabíamos a qué llegábamos porque no sabíamos qué iba a pasar. Tampoco éramos conscientes de la magnitud. Cuando salíamos del aeropuerto y veíamos toda esa gente en la calle nos dábamos cuenta de lo increíble que era, y que finalmente sería algo disfrutable”. Cuenta que cuando aterrizaron, todo el avión comenzó a cantar “Se va a acabar, se va a acabar la dictadura militar”, mientras los mayores a cargo se desesperaban por callar el cántico de los 154 niños.

Uno de los claros ejemplos de cómo la sociedad comenzaba a asumir más riesgos se vincula con el momento en que los militares y policías quisieron desviar la caravana por Avenida Italia, ya que estaban al tanto del número de personas que se desplegaba a lo largo de la rambla, pero la gente los enfrentó, impidiendo el cambio de rumbo.

“Vivimos esos 15 días como una suerte de fiesta, porque nos recibían y reconocían en todos lados, mientras la gente coreaba ‘tus padres volverán’. Por eso el título de la película de Pablo es muy sintomático, porque ésa era la consigna y lo que la gente nos transmitía en la calle. Recuerdo que íbamos al Prado, a las cooperativas, y todo era una fiesta de recibimiento. Tal vez era un contraste con lo que el país vivía en ese momento, pero la gente tenía una actitud tan propositiva de alegría, que era inevitable contagiarse. Cuando llegué a Madrid le dije a mi viejo ‘Preparate porque dentro de poquito volvemos, y si no, me vuelvo yo’”. En esta misma línea, reconoce que el viaje no sólo marcó a fuego su vida afectiva, sino también su formación política.

“Esto no tiene nada que ver con la política”, dice el quinceañero Melgarejo a El Diario, el 2 de enero de 1984, cuando el periodista le pregunta: “¿De qué forma calificarías la visita tuya y de los otros chicos al Uruguay?”. Él y otros compañeros eran, en cierto modo, la cara visible del viaje, y por eso mismo tenían muy claro qué le debían decir a la prensa. Sobre esto, el secretario de la central cuenta que venían adoctrinados, ya que debían transmitir un mensaje: la idea fuerza fue que ellos no eran 154 niños, sino que representaban a todos los uruguayos que no podían estar en el país por razones de exilio, y el mensaje era, precisamente, la necesidad del reencuentro de los uruguayos.

“Queríamos oponer la imagen que daba la dictadura de que esto era un operativo político -que obviamente lo era-, y en las declaraciones nosotros debíamos contrarrestar el concepto, ya que lo fundamental era lo humanitario de la misión, y la necesidad de plantear el problema latente de la cantidad de uruguayos que estaban en el exterior por no poder expresar sus ideas libremente. Hoy lo digo a 30 años de distancia, con 46 años y con plena conciencia de mi intelectualidad política, pero en aquel momento era un niño. Hay que trasladarlo a ese momento: un niño con un discurso político o con un marco de discurso político dentro del cual debía dejar un mensaje. Era una movida muy pesada y compleja. No sé si yo haría lo mismo con mis hijos, y no estoy juzgando a nuestros padres. Al contrario, fueron gestores de un hecho importantísimo en la historia reciente de Uruguay”.

Tal vez por lo difícil que resulta procesar este tipo de experiencias, Melgarejo explica que se ha encontrado con muchas personas que compartieron el viaje, y que recién ahora, después de 30 años, comenzaron a animarse a contar la historia.

Cuando se le pregunta por la gestación del viaje no puede evitar sonreír y definirla como “muy particular”. Después del proceso inicial entre Quico Mañero, el diálogo con el entonces presidente Felipe González y el PSOE, se inicia una segunda etapa que tiene que ver con la selección de los niños, ya que eran muchas las familias que querían enviar a sus hijos. Artigas Melgarejo junto a otros integrantes de la colonia de exiliados de Madrid asumió la responsabilidad de estudiar caso por caso, ver de dónde venían, cuál era la situación de los niños y de sus familias en el país, y también comprobar que existiera un tutor que los pudiera recoger en AEBU. Su hijo recuerda que fue un largo trabajo de ingeniería burocrática, ya que implicaba la conexión de esa oficina en Madrid y la Comisión del Reencuentro de Uruguay.

En el transcurso de esos días sucedieron muchísimas cosas. Por ejemplo, a las tres de la mañana sonaba el teléfono en la casa de la familia Melgarejo: era una madre que vivía en Bélgica y lloraba diciendo que su marido estaba en el Penal de Libertad y que ella quería que su hijo pudiera conocer a su padre. “Como la lista ya estaba completa, mi viejo nos bajaba del avión a mi hermano y a mí. Esto pasó muchas veces, y hasta último momento no sabíamos si veníamos”.

En cuanto a Tus padres volverán, considera que es muy interesante el enfoque de la película, ya que se centra en un punto de vista más humano que político, para así poder retratar cómo repercutió y transformó la vida de esos niños.

Una de las grandes preocupaciones actuales de Melgarejo se vincula con la percepción de que la memoria reciente se vuelve cada vez más acotada. Cree que es un deber proyectar e intentar ofrecer herramientas para que las personas puedan conocer qué es lo que sucedió. “En esta época en la que contamos con una democracia muy estable y podemos disfrutarla, perdemos la perspectiva de que para que esto exista fue necesario haber padecido todo aquello. Me preocupaba que las nuevas generaciones conozcan esta perspectiva, y también me preocupa mucho la proyección de aquellos hechos hacia el futuro”.

Teniendo en cuenta que toda historia de vida resulta fragmentaria y subjetiva, la realidad irreal del exilio vuelve a exhibirse, esta vez desde la perspectiva infantil de un suceso que marcó la historia reciente. Aun hoy, sorprendido, Melgarejo reconoce que recién al llegar a Madrid comprendieron “lo que significó aquel viaje”, mientras la consigna “tus padres volverán” aún continuaba resonando a lo lejos.

Débora Quiring

VER LLEGADA:

https://www.youtube.com/watch?v=1hyQz0AWE18

Publicado en Noticias

Los desequilibrios mundiales cambian de epicentro

La economía mundial envía mensajes todos los días. ¿Qué está tratando de decirnos? Qué tal una pregunta provocadora: ¿nos estará diciendo que debemos imponer sanciones a Alemania por su desempeño económico?

25 marzo 2015 |

La crisis global está por iniciar su séptimo año de vida. Los problemas en Europa no se resuelven. De hecho, ahora se combinan de manera peligrosa con los síntomas de una recesión prolongada en China para indicar que quizás ya entramos en un largo periodo de estancamiento a nivel mundial. La recuperación en Estados Unidos, de la que tanto se habla, está marcada por nubarrones y por un desorbitado incremento en las utilidades de los bancos sin que aumente la actividad crediticia hacia el resto de la economía. Decididamente los “motores” de la economía mundial no atraviesan su mejor momento.
La economía europea persiste como uno de los focos rojos más importantes. Las tribulaciones por las que atraviesan varios países europeos todavía se acompañan de rumores inquietantes sobre el futuro de la unión monetaria. Las negociaciones entre Bruselas y el eurogrupo, por un lado, y el gobierno de Syriza, por el otro, han exacerbado la tensión sobre la moneda europea. Al mismo tiempo han distraído la atención sobre uno de los problemas más serios en Europa. Los desequilibrios económicos entre países con fuerte superávit y los que mantienen un déficit crónico en sus cuentas externas son en este momento una de las más poderosas amenazas pare el proyecto de la unión europea.
En los últimos 20 años se habló mucho sobre las vertiginosas tasas de crecimiento de China y su prodigioso desempeño exportador. De todos conocido es el hecho de que el superávit en la cuenta corriente para el gigante asiático pasó de 2 a más de 8 por ciento de PIB entre 2001 y 2007, el año en que se dejan sentir los primeros efectos de la crisis en el mercado hipotecario estadunidense. En 2008 ese superávit rebasó 10 por ciento del PIB y subsecuentemente comenzó a reducirse gradualmente a medida que comenzó la contracción del mercado mundial (los datos son del Fondo Monetario Internacional). En 2014 el superávit chino apenas rebasó 2 por ciento del PIB.
Ahora el motor exportador chino se ha visto rebasado por la economía de Alemania. En este país el superávit externo (balanza de cuenta corriente) ya representaba 5 por ciento del PIB en 2006. Para 2008 ese indicador superaba 7.4 por ciento del PIB y, como era de esperarse, se redujo los dos años siguientes debido a la crisis. Sin embargo, las exportaciones pasaron a recuperarse rápidamente y el superávit alcanza hoy 7.5 por ciento del PIB.
Si se analizan estos indicadores en términos absolutos se observa que el superávit en la cuenta corriente de China pasa de 420 a 225 mil millones de dólares (mmdd) entre 2008 y 2014. Visto desde este punto de vista parece que la reducción de dicho superávit no es tan importante. Sin embargo, en estos últimos cuatro años el desempeño exportador de la eurozona llevó el saldo de la cuenta corriente de un déficit de 96 mmdd a un espectacular superávit de 392 mmdd. Se anticipa que este año el superávit de la eurozona rebasará el pico histórico que alcanzó el saldo de la cuenta corriente de la economía china en 2008 (más de 400 mmdd).
Una parte dominante de ese superávit en la cuenta corriente de la eurozona (cerca de 68 por ciento) corresponde a la economía alemana. Lo que eso significa no es solamente que los desequilibrios internacionales se mantienen, sino que al interior de Europa se han agravado. El mejor indicador de lo anterior es que el superávit de Alemania se ha incrementado, pasando de 225 a 285 mmdd en los últimos seis años.
Es evidente que la crisis en la eurozona no ha conducido a un requilibrio de sus economías, ni a una situación más armónica. Hasta las autoridades en Bruselas, de las que tanto hablamos en el contexto de las negociaciones con el gobierno de Syriza, se encuentran en un dilema frente a este auge exportador de Alemania. El procedimiento de desequilibrios macroeconómicos de la Unión Europea establece un límite de 6 por ciento para el superávit de cuenta corriente y Alemania lo viene rebasando desde hace tres años.
El Departamento del Tesoro estadunidense ha señalado el comportamiento alemán como un factor desestabilizador para la economía mundial. Y las autoridades en Bruselas, comenzando con Jean-Claude Juncker, sufren un dolor de cabeza. En voz baja para evitar el escándalo político en Alemania, han tenido que advertir que de no reducirse el superávit externo tendrían que imponer ¡sanciones económicas a Berlín! Después de todo es Alemania el país que más promovió la candidatura de Juncker como presidente de la Comisión.
La jaqueca de Juncker puede agravarse. Por más que la señora Merkel guste de vanagloriarse de la ‘competitividad’ alemana, lo cierto es que la represión salarial y ahora la depreciación del euro frente al dólar son los factores clave del desequilibrio. No hay que olvidarlo: tarde o temprano los desequilibrios pasarán a cobrar la cuenta.
(Tomado de La Jornada)
http://www.cubadebate.cu/

Pedagogía de la memoria

Este 24 de marzo se cumplio un nuevo aniversario del trágico golpe eclesiástico-cívico-militar perpetrado contra el pueblo argentino hace 39 años. Esta columna se propone reflexionar a propósito de esta imborrable marca colectiva por, al menos, cuatro razones.

Pablo Imen 

Pablo Imen
Graduado en ciencias de la educación. Imén es actual director de Idelcoop, Sec. de Investigaciones del CCC Floreal Gorini, docente e investigador de la Unjiversidad de Buenos Aires (UBA) y asesor de sindicatos docentes. También es autor de los libros: “La Escuela Pública Sitiada. Crítica de la Transformación Educativa”, “Pasado y presente del Trabajo de Enseñar".

 La primera es que en el curso de 2015 se definirá electoralmente la continuidad del proyecto político iniciado por Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003. Desde sus orígenes, una de las políticas públicas privilegiadas ha sido la de Memoria, Verdad y Justicia a propósito de los crímenes perpetrados por el Terrorismo de Estado entre 1976 y 1983. En esta disputa político-electoral el principal candidato de la oposición, Mauricio Macri, ha sido muy claro sobre su perspectiva sobre la cuestión. Cuando le preguntaron en campaña electoral para alcalde de la Ciudad de Buenos Aires cuál fue su intendente preferido el entonces candidato (y actual intendente) contestó sin dudar, Osvaldo Cacciatore quién desempeñó su cargo entre el 2 de abril de 1976 y el 31 de marzo de 1982. Es decir: su modelo fue nada menos que el interventor de la dictadura terrorista en la Ciudad de Buenos Aires. En sucesivas declaraciones fue mucho más cuidadoso y el discurso mutó de la reivindicación explícita de la dictadura a la exigencia de dejar de mirar el pasado para mirar el futuro. Es preciso advertir que Macri no asume en sus intervenciones el talante fascista del conservadurismo más recalcitrante, más bien se presenta en sociedad como un liberal modernizador. En cualquier caso, su triunfo electoral generaría un viraje sustancial en términos del tratamiento que el Estado Nacional fuera a otorgar a la memoria de la dictadura como política pública. Si esto fuese así, el 40° aniversario del golpe, en marzo de 2016, tendría unas características muy diferentes a este que cierra el tercer gobierno kirchnerista. Asumido este reconocimiento esencial a la voluntad política de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, no completaríamos el escenario si no hiciéramos dos imprescindibles agregados. Uno es que la brega incansable de los Organismos de Derechos Humanos y el Movimiento Popular en su conjunto no hubiese sido posible ni siquiera el 2003 en Argentina. Segundo, además de la resuelta intervención del Poder Ejecutivo se complementó con acciones convergentes del Poder Legislativo (como derogación y anulación de las leyes de impunidad) y del Poder Judicial (que enjuició a una significativa cantidad de represores, responsables y cómplices de la dictadura militar).

Segundo, y muy ligado a la anterior, es que muchas de las cuestiones abiertas por la dictadura está vigentes como tareas por resolver: la recuperación de los nietos apropiados, la sutura del neoliberal-conservadurismo impuesto a sangre y fuego, etc. Las posiciones de Macri nos revelan que, con una retórica aggiornada, aquél proyecto opresor e injusto tiene insignes continuadores. Más todavía, en los gobiernos posteriores a 1983 hay víctimas de la violencia institucional que se cuentan por centenares y miles. Hay casos paradigmáticos- Walter Bulacio, Luciano Arruga o Julio López – que con historias y razones muy diferentes revelan las asignaturas pendientes de nuestras democracias. Por cierto, en el ciclo de gobiernos kirchneristas se hizo más que nunca para avanzar en este sentido, más la remoción de esta herencia requerirá más y mas profundos esfuerzos.

 Una tercera razón por la que nos detenemos en esta temática es que la activa participación del Estado Nacional en el tópico de Memoria, Verdad y Justicia ha tenido una incidencia valiosa pero que debe profundizar en el sistema educativo formal. En efecto, su tratamiento resulta parte de los contenidos transversales previstos en la LEN1, que deben ser abordados en todas las instituciones educativas, de cada nivel del sistema educativo, promoviendo así una verdadera pedagogía de la memoria. La decisión de trabajar en cada institución escolar el 24 de marzo como un momento de reflexión sobre nuestro pasado – pero también nuestro presente y nuestro porvenir- , la generación de material muy valioso sobre el tema en el marco del programa ministerial Educación y Memoria; la puesta en marcha de una formación de postítulo en 2014 sobre educación y derechos humanos (que es gratuita y en servicio para docentes) son algunas expresiones de una preocupación asumida por el Estado a través del Ministerio de Educación de la Nación. Por cierto es mucho lo pendiente, aún no se han incorporado estos tópicos a la formación docente nacional, y sería necesario incorporarlas a los trayectos comunes y generales de formación docente para asegurar un abordaje adecuado como parte de contenidos transversales que defiende la propia Ley de Educación Nacional. Aquí se han desplegado iniciativas estimuladas por el propio Estado como el Programa “La Escuela va a los Juicios”, que trabaja con docentes de escuelas secundarias la asistencia de jóvenes estudiantes al desarrollo del enjuiciamiento a ejecutores, responsables o cómplices de aquél terrible proceso histórico-político. Por cierto, resultan iniciativas que reclaman un grado de articulación mucho mayor con el Sistema Educativo pero valen como experiencias que van en la dirección correcta. Hay, por otro lado, organizaciones de Derechos Humanos que desde los años ochenta vienen desarrollando talleres y distintas instancias en el sistema educativo formal a propósito de la dictadura que asoló nuestro país en la última parte de los setenta. La Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) promovió en todos los ámbitos de su acción iniciativas en este sentido, y sus sindicatos de base han constituido plataformas de intenso trabajo formativo, de difusión, de producción de propuestas orientadas al fortalecimiento de la memoria popular sobre esos hechos ominosos.

En cuarto lugar, traemos esta cuestión a propósito de dar fundamentos a una Pedagogía Nuestroamericana que esté a tono con la apuesta histórica de nuestros pueblos que luchan por la recreación de la Patria Grande y la concreción de la segunda emancipación continental – que debe ser política, económica, social, cultural y pedagógica. El punto de partida de nuestro continente fue el genocidio de los pueblos que habitaban desde siglos previos y el de millones de hombres y mujeres secuestrados en barcos esclavistas provenientes del África. La violenta fusión de tres continentes constituye la trágica marca de nacimiento de Nuestra América. Sin aquél crimen originario que hizo parir al orden capitalista no hubiesen sido comprensibles y aceptables los que siguieron por todo el planeta aunque no con el mismo reconocimiento. Ni la masacre de armenios –que en este 2015 cumple un siglo; ni el holocausto de la segunda guerra ni los genocidios del siglo XX en la región pueden comprenderse al margen de esta historia de barro y sangre que caracterizó a un orden social e histórico que está en crisis y es cuestionado por su inhumanidad, su injusticia y su inviabilidad en el tiempo. El estudio crítico de la historia de los crímenes estatales (en tanto expresión político-militar de las fracciones más concentradas y agresivas del capital) contra las mayorías de nuestro planeta constituye una exigencia imperiosa para la formación de las jóvenes generaciones. Y en tal sentido la experiencia argentina expresa una aportación muy intensa a una pedagogía de la memoria. Desde el repaso de las fuentes de la época y sus tópicos fundamentales a la toma de posición de crímenes que nunca más deben producirse en nuestras tierras, la construcción de esta educación resulta un requisito fundamental para la construcción de democracias sustantivas, protagónicas y participativas. Existen, desde luego, diversas fuentes, tópicos, métodos, recursos, didácticas para trabajar esa herencia y sus proyecciones actuales. Las injusticias del neoliberalismo se incorporaron en buena parte de nuestros países a través de esas dictaduras sangrientas. Resulta importante saber qué decían los diarios cómplices de la dictadura, como se comportaron los movimientos sociales, qué se enseñaba en las universidades, cuál era la política económica y social, cuál era la cultura promovida por el régimen y analizar las consecuencias de ese proceso militar. El periodista Rodolfo Walsh comenzaba su Carta a la Junta Militar1 señalando que “El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades. (…) Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror. Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.(…) Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.” La lúcida denuncia de Rodolfo Walsh no sólo encarna un agudo análisis del sentido, el contenido, el método de aquél genocidio sino que permite comprender que, finalizado aquél gobierno dictatorial, los débiles regímenes constitucionales heredaron un pesado legado de injusticia en todos los planos de la vida social. De las amplias demandas reparadoras, la primera de ellas fue, y sigue siendo, la de juzgar los crímenes cometidos en nombre de la lucha antisubversiva y del orden occidental y cristiano que con que se intentó legitimar un régimen terrorista. Aprender y enseñar de las dictaduras y genocidios constituye no sólo un imperativo ético-político, una imprescindible tarea pedagógica sino un requisito ineludible – político y educativo- para que las generaciones presentes y futuras comprendan y actúen frente a cualquier intento restaurador del terror como política pública al servicio del privilegio. Mucho se avanzó en Argentina – en una experiencia que tiene para contar en Nuestra América y en el mundo- y la lucha electoral de este año desafía a las fuerzas populares a no retroceder en el ejercicio político, ético y pedagógico de la memoria. El artículo 92 define una serie de contenidos curriculares comunes a todas las jurisdicciones, y su inciso c) refiere concretamente al punto que estamos tratando. Se establece así como tarea “El ejercicio y construcción de la memoria colectiva sobre los procesos históricos y políticos que quebraron el orden constitucional y terminaron instaurando el terrorismo de Estado, con el objeto de generar en los/as alumnos/as reflexiones y sentimientos democráticos y de defensa del Estado de Derecho y la plena vigencia de los Derechos Humanos, en concordancia con lo dispuesto por la Ley N° 25.633” Esta carta fue escrita al año del golpe, y tras su envío por correo Rodolfo Walsh fue perseguido y herido, para luego ser secuestrado engrosando hoy la larga lista de militantes desaparecidos. El texto resulta una temprana y certera caracterización del criminal proceso político desplegado en nuestro país por las clases dominantes con el imprescindible apoyo del brazo represivo del Estado. Ver en www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/2334040

http://www.telesurtv.net/bloggers/Pedagogia-de-la-memoria-20150323-0002.html

Evasión fiscal de las empresas es clave para desarrollo post 2015

IPS


23.03.2015

NACIONES UNIDAS (IPS/Lyndal Rowlands) - La evasión fiscal de las empresas transnacionales es un tema apremiante para la financiación del desarrollo posterior a 2015, ya que los fondos públicos son de vital importancia para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los países pobres.

Las finanzas públicas nacionales son un elemento clave de la agenda de desarrollo posterior a 2015, según se desprende de un proyecto de agenda que circuló en los últimos días sobre la Tercera Conferencia de  Financiación para el Desarrollo, a celebrarse en Addis Abeba, la capital de Etiopía, en julio.
La agenda reconoce la necesidad de una mayor cooperación fiscal teniendo en cuenta "que hay límites a cuánto los gobiernos pueden aumentar sus ingresos de forma individual en nuestro mundo interconectado".
Más de 130 países, representados por el Grupo de los 77 (G 77), solicitaron que la agenda de Addis Abeba incluya una mayor cooperación fiscal internacional, en reconocimiento del papel cada vez más importante que tienen los sistemas tributarios en el desarrollo.
Esto se produce en el contexto de las fugas de Luxemburgo y las de Suiza, que revelaron en los últimos meses cómo algunas de las mayores empresas transnacionales del mundo evitaron el pago de miles de millones de dólares de impuestos mediante acuerdos con paraísos fiscales en países ricos.
Pepsi, IKEA, AIG, Coach, Deutsche Bank, Abbott Laboratories y unas 340 empresas más acordaron pactos secretos con Luxemburgo que les permitió reducir sus cargas impositivas, según una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, difundida en noviembre de 2014.
Otra investigación de la misma organización reveló en febrero que el banco privado HSBC, con sede central en Londres, contiene más de 100.000 millones de dólares en cuentas secretas en sus filiales de Suiza y otros países.
Dos informes de las organizaciones independientes Oxfam y Red de Justicia Fiscal analizan cómo repercute la evasión fiscal empresarial en la desigualdad mundial.
Catherine Olier, asesora política de Oxfam sobre la Unión Europea, dijo a IPS que "la evasión fiscal de las empresas es en realidad un tema muy importante para los países en desarrollo porque, de acuerdo con elFondo Monetario Internacional, los países pobres son más dependientes del impuesto a las empresas que los países ricos".
Olier señaló que se necesitan fondos considerables para que los ODS sean posibles.
"Si observamos lo que hay actualmente sobre la mesa en términos de ayuda oficial al desarrollo o incluso del dinero financiado por el sector privado, eso nunca alcanzará para financiar a los ODS", advirtió.
"Los impuestos definitivamente van a ser la fuente más sostenible e importante de financiación", aseguró.
El informe de Oxfam pidió a las instituciones europeas, especialmente a la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la Unión Europea, que "analice los impactos negativos que el sistema fiscal de un Estado miembro puede tener en otros países europeos y en desarrollo, y que realice recomendaciones públicas de cambio".
Nicholas Shaxson, de la Red de Justicia Fiscal, dijo a IPS que los paraísos fiscales son en su mayoría países de mayores ingresos, pero con un impacto negativo tanto para los países ricos como los pobres.
"Esto ya no es un tema de los países en desarrollo frente a los países ricos. Creo que hay que ir más allá de la geografía y empezar a pensar en esto como una batalla entre las élites ricas y todos los demás. Ahí es donde está a línea de batalla, la línea divisoria", opinó.
Los impuestos corporativos son particularmente importantes para los países en desarrollo, en parte porque es más difícil aprovechar los ingresos fiscales de una población pobre, agregó.
"En términos de justicia pura, en términos de una multinacional grande y rica que extrae recursos naturales o lucra en un país en desarrollo y no paga impuestos, creo que casi todos en el mundo estarían de acuerdo... que hay algo que está mal en esa situación", afirmó Shaxson.
Shaxson es el autor del informe Diez razones para defender el impuesto a la renta de las empresas, que la Red de Justicia Fiscal publicó el 18 de este mes.
El informe argumenta que billones de dólares de gasto público están en riesgo, y que si las tendencias actuales continúan, los impuestos de las empresas llegarán a cero en los próximos 20 o 30 años.
Mientras tanto, Oxfam informó en enero que en 2016 "la riqueza del 1 por ciento más rico de la población del planeta superará la del 99 por ciento restante a menos que se revierta la actual tendencia de desigualdad y concentración de riqueza".
Oxfam pidió que en la Conferencia de Financiación para el Desarrollo de Addis Abeba se realice una reunión ministerial que ayude a facilitar la creación de un órgano intergubernamental de la Organización de las Naciones Unidas sobre la cooperación fiscal.
Olier dijo a IPS que, si bien los países en desarrollo manifestaron su apoyo a una mayor cooperación en materia fiscal, hasta el momento el respaldo de los estados miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ha sido menor, lo que incluye a los países europeos y Estados Unidos.
Editado por Kitty Stapp / Traducido por Álvaro Queiruga

La expansión a los suburbios crece como mal de las ciudades


imagen del contenido La expansión a los suburbios crece como mal de las ciudades
Suburbio en Nuevo México/Foto:Wikimedia Commons

IPS


20.03.2015
NUEVA YORK (IPS/Kitty Stapp) - Pocos lo niegan. La expansión suburbana es fea, con sus centros comerciales y tiendas con formas de caja. Tampoco es muy conveniente, dadas las horas al volante necesarias para llegar al trabajo. Y causa estragos a la naturaleza, con las tierras de cultivo perdidas y las cuencas de agua comprometidas.

¿Entonces por qué la expansión suburbana, ese crecimiento lento pero constante de las ciudades a sus extrarradios rurales con una fuerte dependencia del automóvil como medio de transporte, sigue empeorando?

Para expertos como Todd Litman, del Instituto de Políticas de Transporte de Victoria, en la occidental provincia canadiense de Columbia Británica, el asunto tiene que ver con aquello que los planificadores llaman crecimiento inteligente, o la falta del mismo.

“Gran parte de la motivación para que los hogares de clase media se muden de las ciudades a los suburbios era distanciarse de los hogares de bajos ingresos que no pueden pagar las viviendas unifamiliares o el transporte en automóviles”, explicó a IPS.

“Con el tiempo, todo el que pudo se fue, lo que resultó en que los hogares de bajos recursos económicos se concentraran en los barrios urbanos”, añadió.

La lista de problemas que generó esta segregación incluye la reducción de la productividad agrícola y ecológica y el aumento de los costos de infraestructura, servicios públicos y del transporte, de la congestión del tráfico, los accidentes, emisiones contaminantes, además de un menor acceso a los peatones y una reducida aptitud física y sanitaria en general.

De hecho, un análisis publicado este jueves 19 por el Instituto Victoria y las organizaciones Nueva Economía del Clima y LSE Cities calcula que la expansión suburbana implica más de 400.000 millones de dólares en costos externos y 625.000 millones de dólares en costos internos por año, solamente en Estados Unidos.

Las comunidades se empobrecen aún más y la investigación demuestra que esta concentración de pobreza refuerza los problemas sociales, como la delincuencia y la drogadicción, lo cual complica las opciones de los niños y niñas de las ciudades.

Por el contrario, dice Litman, el autor principal del estudio, “el crecimiento inteligente consiste en vecindarios compactos con diversas opciones de vivienda y de transporte que alojan a diversos tipos de hogares, de jóvenes, viejos, ricos, pobres, personas con discapacidad, y cuyos residentes pueden elegir el modo más eficiente para trasladarse, a pie y en bicicleta para los recados locales, el transporte público de alta calidad… en los corredores urbanos y los automóviles… teniendo en cuenta todos los impactos”.

“Este tipo de desarrollo tiende a reducir el consumo de tierra por habitante, reduce la propiedad de vehículos y los viajes por persona, e incrementa… los viajes a pie, en bicicleta y en transporte público, algo que ofrece numerosos ahorros y beneficios en comparación con las mismas personas que viven y trabajan en lugares alejados”, añade.
El problema, que antaño era considerado exclusivo de los países industrializados, ahora se volvió mundial, según ONU Hábitat.

La superficie de la ciudad de Guadalajara, en México, creció 1,5 veces más que la población entre 1970 y 2000. Lo mismo sucedió en ciudades de China, en Antananarivo, la capital de Madagascar, en Johannesburgo, Sudáfrica, y en las capitales de Egipto y México, señala la agencia.

En América Latina, la expansión suburbana provocó graves daños en zonas ecológicamente delicadas, como en Ciudad de Panamá y el canal que la rodea, en Caracas y sus cerros y costa adyacentes, en San José de Costa Rica y su entorno montañoso, y en São Paulo y sus cuencas hidrográficas.

“Durante más de medio siglo, la mayoría de los países experimentaron un rápido crecimiento urbano y el aumento de la circulación de vehículos”, señaló el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en el Informe Mundial sobre Asentamientos Humanos 2013.

“Esto condujo a la expansión suburbana e incluso a una mayor demanda del desplazamiento motorizado con una serie de consecuencias ambientales, sociales y económicas”, afirmó.

“El transporte urbano es una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero y una causa de problemas sanitarios debido a la contaminación del aire y al ruido. La congestión del tránsito generada por los sistemas de transporte insostenibles es responsable de los importantes costos económicos y de productividad para los viajeros y los transportistas”, añade el informe.

Revertir esta tendencia ahora es fundamental. Las proyecciones muestran que, entre 1950 y 2050, la población humana se cuadruplicará y pasará de ser 80 por ciento rural a casi 80 por ciento urbana.

La densidad urbana habitual en la actualidad varía entre cinco y 20 habitantes por hectárea en América del Norte, entre 20 y 100 habitantes por hectárea en Europa, y en más de 100 habitantes por hectárea en muchas ciudades asiáticas.

Un desafío importante, según Litman, es la percepción común de que las ciudades son ineficaces y peligrosas, cuando en realidad “en muchos aspectos son… más eficientes y más seguras que las comunidades suburbanas”, y eso crece “a medida que más hogares de clase media se mudan a los barrios urbanos”.

Además, los códigos de zonificación y las políticas de desarrollo suelen desalentar el desarrollo urbano y favorecen la expansión suburbana, y las políticas de transporte favorecen en exceso la inversión en los viajes en coche, destacó.

“Por ejemplo, la mayoría de las jurisdicciones dedica mucho más espacio vial y financiación al transporte de automóviles que el que se hace a pie, en bicicleta o en transporte público, e imponen requisitos mínimos de playas de estacionamiento a los constructores, lo cual conduce a enormes subsidios para los automovilistas, y es difícil cambiar esos recursos para modos alternativos, incluso si son más rentables en general”, dijo Litman.

Lo bueno es que “una parte cada vez mayor de hogares de ingresos medios quieren vivir en comunidades más compactas, multimodales, a menudo descritas como ‘fáciles de caminar’ o ‘nuevos vecindarios urbanos’, y no en las expansiones suburbanas”.

“Están dispuestos a aceptar una casa más pequeña… quieren conducir menos y confían más en los viajes a pie, en bicicleta o transporte púbico, pero solo pueden hacerlo si los códigos de zonificación y las políticas de desarrollo los apoyan”, añadió.

Editado por Roger Hamilton-Martin / Traducido por Álvaro Queiruga