24 mar 2026

LAS COMPLICIDADES CIVILES

ARGENTINA
A 50 AÑOS DE LA DICTADURA GENOCIDA
Los guionistas de Videla y Martínez de Hoz

Por Gustavo Campana

23 de marzo de 2026


(Imagen Web)


Nadie mejor que Harold Burson y Bill Marsteller, para enfrentar a la “campaña antiargentina” que había estallado en Europa. La consultora creada en 1953, a principios de la década del 70 había limpiado el prontuario de una larga galería de dictadores africanos. Uno de los primeros clientes de Burson-Marsteller fue el gobierno nigeriano, ante la necesidad de herramientas mediáticas para negar las acusaciones de genocidio, durante la lucha independentista de Biafra (1967-1970).

MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA


ARGENTINA; SON 30.000
A 50 AÑOS DE LA DICTADURA GENOCIDA

Notas para un 24 de Marzo

Por Diego Sztulwark y Moro Anghileri
22 de marzo de 2026 - 22:19



El paseo, Marc Chagall (marc chagall)


En una tarde de calor moderado de marzo 2026 hay una asamblea en el tercer cordón del conurbano, Florencio Varela. Llegamos en medio del relato de Miriam Aguilar, sobre cómo la policía asesinó cruelmente a su nieto Lautaro Morello. Irradia una fuerza conmovedora. La lucha de su familia ha logrado lo inimaginable: llevar a juicio a los agentes incriminados (el inicio del juicio está previsto para el próximo 13 de abril). Junto a la familia se reúne una red de organizaciones populares. 

La escena recuerda a las mujeres que cinco décadas atrás comenzaron una lucha que acabó por sacudir la sensibilidad de la Argentina. Esa secuencia de politización, en la que las víctimas se transforman en sujetos que sostienen una verdad contra el poder, custodian la memoria popular y desmontan las capas de complicidad e impunidad que pulverizan las expectativas de justicia está viva en todo el país. Contra la eficacia de esta politización desde abajo, y a cinco décadas del último golpe militar, el gobierno argentino desinforma y cuestiona el estatuto de las luchas por la verdad, la memoria y la justicia. 

Pone en duda lo primero a fin de romper lo segundo con la ilusión de acabar, de ese modo, con lo tercero. El combo de iniciativas oficiales de las últimas semanas constituye un homenaje coherente del Estado nacional a la dictadura: destrucción de legislación laboral para terminar de liquidar antiguos derechos de los trabajadores; reforzamientos de la disposición represiva (deportaciones; ley de baja de imputabilidad; levantamiento de toda clase de restricciones a la policía y a los servicios de inteligencia); nombramiento en el Ministerio de Defensa de un militar en actividad que descalifica los juicios de lesa humanidad, y homenajea el Operativo Independencia; empleo del lenguaje (y la tipología) de “terrorismo” para quienes protestan, y alineamiento diplomático y militar automático con EE.UU. e Israel en sus guerras y genocidios. 

La consigna oficial de “memoria completa”, que anima la supuesta “batalla cultural” con la que se distorsiona la naturaleza necesariamente abierta de la facultad de recordar, forma parte de la única línea estratégica que la ultraderecha en el poder es capaz de llevar adelante. Aquella que lo permite todo, excepto organizar una política que trastoque el patrón de acumulación fundado en la fuga del excedente (vigente desde el 76); porque si algo intenta representar Milei es el papel de quien parece estar dispuesto a todo para garantizar la continuidad de dicho patrón. A esta representación extrema nos enfrentamos.

Por supuesto que ya no estamos en el Estado terrorista de 1976. Aquella estatalidad se definía por el carácter oculto y clandestino de sus acciones así como por los métodos más aberrantes en la actividad represiva ilegal. Su especificidad consistió en recurrir al terror como método sistemático de gobierno, en contradicción con el formato característico del Estado democrático burgués. Una forma-Estado es el producto de una articulación entre el programa con el que el bloque de clases dominantes afronta determinada coyuntura interna, y un contexto internacional preciso, que abre o cierra opciones. 

En 1976 las clases dominantes entendieron que el Estado tradicional resultaba incapaz de defender el orden social capitalista y contrarrestar con la eficacia necesaria la respuesta social en un contexto de guerra fría. En 2026 la metáfora de la motosierra prolonga aquella otra de “ajuste sin anestesia”, a su vez heredera en democracia de la nada metafórica combinación de picana eléctrica y estatización de la deuda privada de la última dictadura. 

La política en curso es la evolución de la correlación entre el endeudamiento sistemático, la regresión distributiva de los ingresos y el incremento del uso del dispositivo represivo con un recurso cada vez más empobrecido del dispositivo electoral. La palabra “autoritarismo” no alcanza a captar la gravedad del fenómeno.

Una democracia sin verdad, sin memoria y sin justicia es la utopía de una dominación parlamentaria sin contrapoderes. La política incapaz de abrir posibles desde abajo queda definitivamente castrada como forma activa de conocimiento de lo social. Una sociedad en la que la recurrencia a las elecciones queda envuelta hasta el agobio por el uso estratégico del miedo, la mistificación y el cinismo, es incapaz de problematizar la dinámica de la explotación social sobre la que se sustenta. Por el contrario, y en su reverso, la política democrática posee un núcleo de contra-violencia del conocer, capaz de tomar nota del funcionamiento de los mecanismos de despojo. Y de hacer de esas notas un saber sin miedo, capaz de despejar el camino a una existencia más libre. Ese contra-saber es una de las mayores enseñanzas que nos dejan las Madres de Plaza de Mayo.

Con toda la mala fe del mundo, sin embargo, se nos plantea que la democracia consiste en la libertad que permite al individuo posesivo desentenderse del tejido social para mejor explotarlo. Pero la libertad que está realmente en juego es aquella forma más exigente de conocimiento que es capaz de examinar los mecanismos de poder que restringen la capacidad de deliberar con otrxs en nombre de las posibilidades de ese poder colectivo que conformamos con los otros, y del cual brota un derecho común, hoy amenazado.

La consigna “Memoria completa” –la receta amnésica de este gobierno– nos devuelve otro recuerdo. Hace años, en Comodoro Py, escuchamos las palabras pronunciadas con voz partida por amigos y familiares de Ricardo Luis Palazzo ( Palito), detenido-desaparecido de Luján, compartiendo los recuerdos más traumáticos de su pasado ante un tribunal. Cuando su hermana Silvia brindó su testimonio subrayó que la única verdad que conocemos del genocidio cometido en la Argentina fue ofrecida por las propias víctimas. Son ellas las que fueron llamadas a reconstruir lo ocurrido abriendo heridas una y otra vez, mientras el silencio atroz de los perpetradores oculta y pretende equivalencias inauditas desde las sombras.

Por eso, a cincuenta años del golpe volvemos a gritar: ¡Qué digan de una vez dónde están! Al Estado que desinforma, que ampara a los represores, que deja en la impunidad a jueces, eclesiásticos, empresarios, burócratas sindicales, médicos y periodistas que participaron de la trama del Estado Terrorista; a los apropiadores de menores, y a quienes han ocultado información por décadas; a quienes saben y callan, y también a quienes prolongan hoy aquellas políticas en otras pretendidamente nuevas les gritamos: Basta de mentiras ¡¡Qué digan dónde están!!

23 mar 2026

VAYA COINCIDENCIAS!

Los archivos del banquero Vorcaro, un caso como el de Epstein en Brasil. 

Por Darío Pignotti
23 de marzo de 2026



Daniel Vorcaro fue cambiado de lugar de detención a pedido de sus abogados. (REDES SOCIALES)


Surgió un personaje enigmático en Brasil. Es Daniel Vorcaro, un banquero ostentoso, dueño de mansiones y jets. Bien relacionado, a Vorcaro se lo ha comparado con el estadounidense Jeffrey Epstein, a partir de una serie de semejanzas. Como haber filmado en algunas de sus comentadas fiestas en playas paradisíacas a políticos pasados de alcohol acompañados de mujeres, traídas posiblemente de Ucrania y Rusia, en condición de esclavas sexuales. 
Hay diálogos comprometedores del exaliado bolsonarista con legisladores, gobernadores y jueces de la Corte Suprema.

EL PLAN CONDOR Y DESPUES

A 50 AÑOS DE LA DICTADURA GENOCIDA
Entrevista a Marina Franco, autora de "La última dictadura (Argentina 1976-1983)"Contar la dictadura a las nuevas generaciones


Por Bárbara Schijman
23 de marzo de 2026



(VERONICA BELLOMO)

La historiadora y especialista en la última dictadura militar y en los procesos de violencia represiva de la historia argentina explica por qué es fundamental que los más jóvenes puedan entender qué fue la dictadura y la relevancia de pensar el presente en clave histórica. “Para los chicos y los adolescentes la dictadura es tan lejana como la crisis del 2001 o cualquier otro fenómeno de hace 20 años atrás. La dificultad consiste en explicar y que puedan entender por qué sigue siendo importante hablar de estos temas”, explica Marina Franco, historiadora e investigadora principal del Conicet.

ESTA VEZ SERA DIFERENTE

The Economist: Trump tiene cuatro salidas para la guerra de Irán, y todas son malas

23 mar 2026 


El presidente estadounidense todavía no ha optado por ninguna de ellas.
Alex Brandon / AP


Si bien el presidente estadounidense, Donald Trump, asegura que Washington está aplastando a Irán en la escalada bélica que entra ya en su cuarta semana, en realidad tiene cuatro opciones, ninguna de las cuales es buena, recoge The Economist.

De acuerdo con el medio, los cuatro caminos son negociar, declarar la victoria y retirarse de la guerra, seguir como hasta ahora o escalar; y si no ha elegido ninguna de las vías, es porque ninguna es buena.


Trump sobre su ultimátum: "Habrá una destrucción total de Irán, funcionará de maravilla"

La primera opción, de acordar un alto el fuego, parece la menos probable, ya que Irán, que ha sido atacado dos veces mientras se celebraban conversaciones con EE.UU., recela de sentarse de nuevo en la mesa de negociaciones con representantes estadounidenses. Además, Omán, que ejercía como mediador entre Washington y Teherán, irritó a sus vecinos del golfo Pérsico por su postura comprensiva hacia el país persa. 

De igual modo, surge el problema de que, incluso si los implicados vuelven a las conversaciones, un eventual acuerdo podría no concertarse, ya que Estados Unidos establecería límites estrictos al programa de misiles y fin del apoyo iraní a milicias regionales, mientras que Irán exigiría reparaciones por la guerra y el cierre de bases militares estadounidenses en la región.

Segunda opcion. Si no es capaz de terminar la guerra con un acuerdo, Trump podría intentar simplemente darla por cerrada. Así, algunos asesores empujan al líder estadounidense a declarar una victoria: anunciar que las capacidades militares y la Marina de Irán han sido destruidas, al igual que sus fábricas de misiles. 

Según The Economist, sería "la opción más 'trumpista'": vender una agresión inconclusa como un triunfo decisivo, como ya hizo en junio del año pasado al proclamar que el programa nuclear iraní había sido "obliterado", pese a describirlo ocho meses después como una amenaza.

No hay "forma fácil" de terminarlo


No obstante, retirarse del conflicto ahora daría siete meses para que el 'shock' petrolero se diluya antes de las legislativas de noviembre. En la misma línea, Teherán mantendrá el control sobre el estrecho de Ormuz, ruta marítima por donde circula alrededor de 20 % de todo el petróleo y gas que se comercia en el mundo.

La tercera opción es que Estados Unidos e Israel prolonguen durante semanas los bombardeos, respaldados tanto por varios altos cargos militares israelíes como por los partidarios de una política exterior agresiva en Washington. En ese caso, el argumento sería que unas semanas más de golpes sobre la nación persa podrían reducir sus capacidades militares o incluso provocar el colapso del Gobierno, mientras la Casa Blanca gana tiempo para enviar más buques y montar una coalición de escoltas en el estrecho.

Sin embargo, el medio pone en tela de juicio que tal plan funcione, dado que Irán es capaz no solamente de seguir lanzando ataques contra objetivos en la región y mantener cerrado el estrecho de Ormuz, sino también de "golpear otros frentes" e intensificar ataques contra infraestructuras críticas en el golfo Pérsico.


El mundo reacciona: se activan medidas de emergencia ante la crisis energética global

De ahí la cuarta vía: "escalar para desescalar", en palabras del secretario del Tesoro, Scott Bessent. El mandatario estadounidense podría cumplir su amenaza de golpear centrales eléctricas iraníes y ordenar tomar el control sobre la isla de Jarg, principal terminal petrolera iraní, o tres islas disputadas entre Irán y Emiratos Árabes Unidos, situadas en un punto estratégico cerca del estrecho. 

Este camino de escalada está lleno de riesgos: militares estadounidenses tendrían no solamente que tomar estas islas, sino también mantenerlas bajo un fuego casi seguro de drones, mientras que un asalto a instalaciones nucleares exigiría a los comandos asegurar territorio hostil durante días y los estados del Golfo quedarían aún más expuestos.

Al mismo tiempo, aunque el presidente podría declarar la victoria, aun así vería cómo Irán mantiene cerrado el estrecho, apostando a que encarecer aún más este conflicto disuada otro en el futuro. Podría prolongar unas semanas la campaña y encontrarse después en el mismo punto muerto. La escalada no es un fin en sí mismo: si toma Jarg, ¿qué hace luego con la isla si Irán se niega a negociar un acuerdo? Habiendo iniciado esta guerra, Trump se enfrenta ahora a la conclusión de que ninguna de las salidas a su alcance es limpia ni barata, y no tiene una forma fácil de terminar lo que empezó.

NYT nombra el "error de cálculo clave" de EE.UU. e Israel en la agresión militar contra Irán

En público, algunos dirigentes israelíes insisten en que la campaña aérea podría verse respaldada por "botas sobre el terreno".


Una mujer mira hacia afuera desde su apartamento destruido en un edificio en el barrio de Shahrak-e Gharb, en Teherán (Irán), el 21 de marzo de 2026.Majid Saeedi / Gettyimages.ru


Estados Unidos e Israel lanzaron su agresión militar contra Irán basándose en la expectativa de que, en los primeros días, se produciría un levantamiento interno capaz de derribar al Gobierno iraní, reporta The New York Times, asegurando que tal idea fue un "error de cálculo clave" en los preparativos del conflicto, que entra en su cuarta semana y se ha extendido por todo Oriente Medio.

Según fuentes estadounidenses e israelíes, el jefe del Mossad, David Barnea, presentó al primer ministro de su país, Benjamín Netanyahu, y a altos cargos de la Administración de Donald Trump un plan, según el cual, en cuestión de días, los servicios de inteligencia podrían movilizar a la oposición iraní para desencadenar disturbios y actos de rebelión e incluso provocar el colapso del Gobierno de la República Islámica.


El CGRI responde a Trump: "EE.UU. no conoce nuestras capacidades"

Netanyahu adoptó esta estrategia y la utilizó para convencer a Trump de que un cambio de autoridades en la nación persa era un objetivo realista: una combinación de asesinatos selectivos contra dirigentes iraníes al inicio de la guerra y operaciones de inteligencia para alentar una revuelta masiva. No obstante, el levantamiento esperado no llegó.

Tres semanas después del inicio del conflicto, informes de inteligencia de ambos países concluyen que el Gobierno iraní está debilitado pero intacto y, en lugar de colapsar desde el interior, ha intensificado su respuesta con ataques de represalia contra bases militares estadounidenses en la región e instalaciones vulnerables de petróleo y gas.

El medio destaca que altos mandos militares estadounidenses ya habían advertido a Trump, antes de la ofensiva, que los iraníes no saldrían a protestar mientras Washington y Tel Aviv lanzaran bombas, y que la probabilidad de una sublevación capaz de amenazar la estabilidad del Gobierno era baja.

Asimismo, analistas de la agencia de inteligencia del Ejército israelí (AMAN) se mostraban escépticos a la idea de una insurrección masiva ligada a la campaña militar, considerando el bajo riesgo de que los ataques desencadenaran una guerra civil.

Pese a ello, en público, algunos dirigentes israelíes insisten en que la campaña aérea podría verse respaldada por "botas sobre el terreno", sugiriendo que estas deberían ser iraníes, y aseguran que aún no han perdido la esperanza de que se produzca una revuelta que cambie el curso de la guerra.

Por otro lado, uno de los elementos contemplados por el Mossad era aprovechar el apoyo previo de Israel y la CIA a milicias kurdas iraníes con base en el norte de Irak, señala NYT. Sin embargo, dirigentes kurdos iraquíes desmintieron públicamente que existieran planes de invasión y advirtieron que una ofensiva podría tener el efecto contrario al buscado.

Agresión contra IránLa madrugada del 28 de febrero, Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta con el objetivo declarado de "eliminar las amenazas" de la República Islámica de Irán.Los bombardeos causaron la muerte del ayatolá Alí Jameneí y de varios altos cargos militares, entre ellos el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani; el comandante de la milicia Basij,
 Gholamreza Soleimani; y el ministro de Inteligencia iraní, Esmaeil Khatib. Por otra parte, Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder supremo iraní, fue elegido como su sucesor.

Como represalia por los ataques, Teherán ha lanzado numerosas oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y bases estadounidenses en países de Oriente Medio. Además, en respuesta a los ataques contra su infraestructura energética, realizó una serie de ataques masivos que alcanzaron "instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos" en varios países de la región.Irán también ha bloqueado casi por completo el estrecho de Ormuz, ruta marítima por donde circula alrededor de 20 % de todo el petróleo y gas que se comercia en el mundo, lo que ha disparado los precios de los combustibles.