1 abr 2014

De las armas al sillón presidencial – Por Gerardo Szalkowicz

De las armas al sillón presidencial

Por Gerardo Szalkowicz

31 marzo, 2014

En su juventud, le pusieron el cuerpo y arriesgaron sus vidas por la utopía revolucionaria. Y aunque hoy parecen erigirse en conductores pragmáticos de proyectos menos ambiciosos –con la excepción cubana-, el dato es todo un síntoma del cambio de época que vive América Latina: con el reciente triunfo de Salvador Sánchez Cerén, desde junio serán cinco los presidentes de la región con pasado guerrillero. Un breve repaso por los combativos orígenes del próximo mandatario salvadoreño, José Mujica, Dilma Rousseff, Raúl Castro y Daniel Ortega.

Maestro insurgente

Con un triunfo muy ajustado, Sánchez Cerén logró la reelección para un segundo mandato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador. A diferencia del actual mandatario Mauricio Funes, periodista sin pasado en la organización, Cerén proviene del propio riñón del FMLN y hasta fue uno de los máximos comandantes de la guerrilla durante el conflicto armado que vivió el país entre 1980 y 1992.

Noveno de doce hermanos, nació el 18 de junio de 1944 y a los 19 años se graduó de maestro. Su trabajo en escuelas rurales le inyectó la sensibilidad ante el panorama de pobreza y desigualdad y lo convirtió en importante dirigente sindical docente. A inicios del ´70 se incorporó a las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), una de las cinco organizaciones que luego conformarían el FMLN. Ocho años después pasó a la clandestinidad y en 1983 se convirtió en su máximo líder.

Fue uno de los firmantes de los Acuerdos de Paz en 1992, luego se desempeñó como coordinador general del FMLN durante el proceso de conversión en partido político y del 2000 al 2009 fue diputado. Desde 2009 es el vicepresidente del país, cargo que ocupará hasta el 1º de junio cuando asuma la presidencia.

El Pepe tupamaro

Por su vida y prédica austera y desapegada, la gran prensa comercial lo llama “el presidente más pobre del mundo”. Es que a los 77 años José Mujica sigue viviendo en la misma chacra de siempre en las afueras de Montevideo junto a su compañera, la senadora Lucía Topolansky, sin lujos ni personal doméstico.

Cuatro décadas antes se habían conocido compartiendo la militancia en el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T), guerrilla urbana que fundó el “Pepe” junto con Raúl Sendic a mediados de los ´60.

Su actividad guerrillera le deparó recibir seis balazos, caer preso cuatro veces (en dos oportunidades se fugó de la cárcel de Punta Carretas), pasando en total casi 15 años detenido, diez de ellos en una celda de aislamiento. Tras el golpe de Estado de 1973, integró el grupo de “nueve rehenes” tupamaros que la dictadura tuvo en condiciones infrahumanas y bajo brutales torturas.

Con la vuelta de la democracia en 1985, recuperó la libertad por un decreto de amnistía a los presos políticos y creó junto con otros referentes del MLN el Movimiento de Participación Popular (MPP), dentro del Frente Amplio. Desde 1994 fue electo legislador por tres períodos consecutivos. En 2005 asumió como ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, en 2008 regresó al Senado y al año siguiente fue elegido presidente con más del 52% de los votos.

A pesar de su largo combate a la dictadura, Mujica se ha opuesto a anular la Ley de Caducidad que en 1986 dio impunidad a represores.

La “Juana de Arco de la subversión”

El golpe contra João Goulart -del que se están cumpliendo 50 años- despabiló la inquietud política en la adolescente de clase acomodada Dilma Vana Rousseff, hija de una maestra y un exiliado comunista búlgaro. A los 16 años comenzó a militar en la organización de izquierda Política Operária (POLOP) en su natal Bello Horizonte y tres años después se metió de lleno en la lucha guerrillera: primero en el Comando de Liberación Nacional (COLINA) y luego en Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares, pasando a la clandestinidad y adoptando nombres como Luiza, Wanda y Estela.

En 1970, con sólo 22 años, es detenida en un bar de San Pablo y condenada a seis años por el delito genérico de subversión ya que no se hallaron pruebas de su participación en acciones armadas. En el presidio Tiradente, la “Juana de Arco de la subversión”, como la calificó un fiscal del Ejército, fue sometida a intensas sesiones de tortura. Finalmente le redujeron la pena y salió en libertad casi tres años después, aunque el gobierno militar le prohibió participar en política.

Una vez libre, se radicó en el Estado de Río Grande del Sur y se recibió de economista. Luego participó de la refundación del Partido Laborista Brasileño (PDT) y, tras el retorno de la democracia en 1985, ocupó diferentes cargos políticos. En 2001 se pasó al Partido de los Trabajadores (PT) y fue designada por Lula como ministra de Minas y Energía primero y luego como Jefa de Gabinete. El 1º de enero de 2011 se convirtió en la primera mujer en llegar a la presidencia del Brasil. En la ceremonia de asunción, le otorgó un lugar de honor a once ex guerrilleras con las que había compartido la cárcel durante la dictadura.

Toda una vida junto a Fidel

La historia guerrillera de Raúl Castro es más conocida. Fue parte del núcleo duro que pensó, germinó y materializó la revolución cubana que mantiene su vigencia luego de 55 años y de la que heredó el liderazgo de su hermano Fidel, con quien transitó toda su vida.

Tras una militancia universitaria en organizaciones comunistas, Raúl fue uno de los fundadores del Movimiento 26 de Julio que salió a la luz en el frustrado asalto al Cuartel Moncada en 1953, por lo que, junto al resto, fue condenado a 13 años. Salió en libertad tras la amnistía en mayo de 1955 pero debió exiliarse en México, donde conoció y le presentó a su hermano al Che Guevara para luego organizar la expedición del Granma que desembarco en diciembre de 1956.

Tras el triunfo de la revolución y por largas décadas, ocupó el cargo de ministro de las Fuerzas Armadas, también fue diputado y vicepresidente hasta que Fidel le delegó el cargo de presidente en forma interina en 2006, para ser elegido oficialmente como Jefe de Estado por la Asamblea Nacional el 24 de febrero de 2008.

Símbolo sandinista

Daniel Ortega Saavedra tomó su primera decisión crucial a los 18 años, cuando abandonó la carrera de derecho para enrolarse en la resistencia armada contra la dictadura de Anastasio Somoza. Tres años después, en 1966, ya era miembro de la dirección del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Al año siguiente, lo detienen tras el robo en un banco y queda en prisión hasta 1974, cuando se exilia un tiempo en Cuba para regresar clandestinamente y convertirse en uno de los principales comandantes del FSLN y líder del grupo “tercerista”, la facción más moderada de las tres que conformaban la guerrilla.

Luego del triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, asume como coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y en 1984 es electo presidente. El desgaste del proceso, apuntalado por los “contra” financiados por EEUU, derivó en la derrota electoral de 1990 ante la Unión Nacional Opositora que llevó a la presidencia a Violeta Chamorro. Ortega también caería en las presidenciales de 1996 y 2001, pero tendría revancha y volvería al poder en 2006. Tras cinco años de un gobierno sandinista más aggiornado, Ortega consiguió la reelección en 2011.

Apunte final: avances y límites

El hecho de que cinco ex guerrilleros hayan llegado a la presidencia es reflejo de los cambios en el escenario geopolítico de la región en la última década. Por un lado, del evidente avance de proyectos de corte progresista o de izquierda en contrapunto con el retroceso del paradigma neoliberal, desgastado pero aún presente hoy con la Alianza del Pacífico como punta de lanza.

Por otro lado, es una muestra de la tendencia en estas fuerzas políticas que han llegado al gobierno, de apostar a ese objetivo por la vía electoral. Por diversas razones y aprendizajes históricos, salvo algunas mínimas excepciones el camino insurreccional está prácticamente descartado.

Y en el caso puntual del recorte de los casos reseñados en este artículo, con las particularidades de cada personaje y su contexto nacional, se puede concluir que –a excepción de Raúl Castro que simboliza la continuidad de un proceso que lleva más de cinco décadas- estos mandatarios han optado por ser parte de proyectos menos radicales que los que soñaron en su juventud. Si bien han impulsado importantes cambios progresivos, éstos no han tenido la magnitud de experiencias contemporáneas como las de Venezuela y Bolivia ni han propuesto una ruptura sistémica.

La oscura hipótesis sobre el avión malasio de la que no hablan los medios


Entre los 239 pasajeros viajaban cuatro socios de uno de los clanes financieros más poderosos del mundo.
Con su muerte, la quinta parte heredó el 100% de una patente de semiconductores.

Por Alejandro Farina

¿Hay una pieza que falta en el rompecabezas del caso sobre el avión de Malaysia Airlines? ¿Los grandes medios internacionales son controlados por personajes que desconocemos? ¿Hubo otros intereses que motivaron a la desaparición del avión más que un piloto suicida o un ataque terrorista?

Todos los interrogantes surgen a partir de una extraña investigación que de un día para el otro, sin pruebas claramente visibles, dio por sentada la destrucción total de la nave y la muerte de todos los que iban a bordo, sobre una investigación realizada por una empresa británica.

Un dato que destacaron pocos medios alternativos mundiales -fuera de las grandes agencias con principales capitales en Washington y Londres- fue la existencia de cuatro altos empresarios chinos que viajaban en el MH370.

Se trata de cuatro empleados de la empresa Freescale Semiconductor, de Austin, Texas. Esa firma pertenece a la multinacional Blackstone, cuyo propietario es el famoso multimillonario y financista de Wall Street, Jacob Rothschild.

Los Rothschild son una dinastía de financistas y banqueros ultracapitalistas fuertemente ligados a otros personajes como John D. Rockefeller o George Bush, con base en Londres, pero fuerte presencia en Wall Street y en toda Europa.

Fueron los propulsores del Nuevo Orden Mundial, iniciado con la creación del Sistema de Reserva Federal en EEUU, y aparte de ser financistas de Monsanto y la industria farmacéutica, también están vinculados con los principales medios de comunicación internacionales como Associated Press (AP), Reuters, Agence France-Presse (AFP), Agencia EFE, entre otras.

Cuatro días después de que el boeing de Malaysia Airlines desapareciera, una patente de semiconductores fue aprobada por la oficina de patentes de EE.UU.

La patente se divide en partes de un 20% entre cinco titulares: una es la propia empresa Freescale Semiconductor de Rothschild, y las otras cuatro, entre los chinos Peidong Wang, Zhijun Chen, Zhijong Cheng y Li Ying, todos ellos de la ciudad de Suzhou, todos ellos pasajeros del MH370, todos ellos, aún, desaparecidos. Para el gobierno malasio y los investigadores ingleses, muertos.

Si un titular de la patente muere, entonces el resto de los titulares comparten en partes iguales los dividendos del fallecido, si no se disputa un testamento previo a su muerte. Si cuatro de los cinco titulares mueren, sus partes pasan al único que queda vivo. Por ende, el 100% de esta patente -aún desconocida- pasaría a pertenecer a los Rothschild.

Sumado a esta casualidad, está el marco de una investigación que sólo puede catalogarse de "rara". Con satélites que pueden llegar a leer lo que dice un periódico en cualquier ciudad del mundo, pero que no pueden encontrar a una aeronave completa ni a ninguna de sus partes o pasajeros.

Con pruebas avistadas por aeronaves chinas, pero que increíblemente no pueden ser encontradas por el mejor avión de patrulla marítima de EE.UU. ni por la búsqueda intensiva de una decena de países.

De repente, de un día para el otro, el primer ministro malasio dio la noticia que el avión había sido estrellado y todos los que iban a bordo habían muerto. A los familiares de las víctimas, se les avisó mediante mensaje de texto en inglés, de una forma muy extraña.

Los familiares de los que viajaban en el avión presenciaron una marcha hacia la embajada de Malasia en Pekín y hacia las oficinas de la aerolínea, pidiendo "pruebas fehacientes" de la destrucción del avión y hasta en algunos casos diciendo "no creer" nada de lo que decían las autoridades.

Mientras tanto, lo único que queda del boeing de Malaysia Airlines son sólo interrogantes. Signos de pregunta en medio de un mar de dudas e hipótesis, ya descartadas por los grandes medios y los gobiernos occidentales, pero todavía presentes en los sentimientos de la gente

La confrontación mundial después de Siria y Ucrania

«TENDENCIAS DEL ORIENTE»
La confrontación mundial después de Siria y Ucrania

Por Ghaleb Kandil, Pierre Khalaf

Lo sucedido en Ucrania es un golpe de Estado preparado por los servicios de inteligencia occidentales para modificar los nuevos equilibrios mundiales, que amenazan la hegemonía unilateral de Estados Unidos.

El objetivo es poner a prueba las posibilidades de limitar el ascenso de Rusia como fuerza capaz de competir con Estados Unidos, de dirigir una alianza en pleno desarrollo económico y de defender el proyecto de implantación de nuevas reglas del juego en la escena mundial. Esas reglas se basarían en una asociación justa y equilibrada en la que participarían las potencias emergentes, o sea Rusia, Irán, China, la India, Sudáfrica, Brasil y otros países.

La visión estratégica estadounidense, que consistía en utilizar la supremacía militar, económica y tecnológica para impedir el surgimiento de una potencia competidora, data de hace un cuarto de siglo. Esa visión, desarrollada en un informe del Consejo de Seguridad Nacional, fue ampliamente analizada y comentada por el importante investigador francés Alain Joxe en su libro L’Amérique mercenaire, donde el autor evoca la arrogancia de la guerra desatada para castigar Estados, gobiernos y movimientos hostiles a la hegemonía mundial de Estados Unidos.

Efectivamente, la invasión desatada contra Irak en 2003 fue considerada por numerosos analistas como una exhibición de fuerza destinada a intimidar a los adversarios basándose en una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, organización que los estrategas estadounidenses querían destruir, para reemplazarla por la OTAN como estructura destinada a dirigir el mundo.

Hay que recordar que, en aquel contexto, los adversarios de Estados Unidos evitaron la confrontación. Sólo Siria, partiendo de sus principios nacionalistas árabes, se opuso a la invasión desatada contra Irak y a los planes que Washington había trazado para la región y para el mundo. Junto a Irán y la Resistencia, Damasco se opuso a 3 grandes guerras que Washington desató –a través del ejército israelí– contra el Líbano y Gaza.

La nueva agresión colonialista estadounidense contra Siria, iniciada hace 3 años, se estrelló contra la determinación de la dirigencia siria, de su ejército y de amplios sectores de la población, que cerraron filas bajo la dirección del presidente Bachar al-Assad. Esa voluntad de resistencia es lo que ha permitido a Rusia, Irán y los países del grupo BRICS establecer nuevas ecuaciones mundiales, obligando así a Washington a renunciar a su proyecto de agresión militar directa contra Siria, a negociar con Irán y a reconocer el papel de este último país en la escena regional. Esas nuevas ecuaciones han podido consolidarse gracias a la participación del Hezbollah en los combates contra los mercenarios takfiristas enviados a Siria desde 60 países, lo cual reconoció el rey Abdallah de Jordania el pasado sábado.

Todos esos acontecimientos han obligado a Estados Unidos a regresar a una asociación internacional y al Consejo de Seguridad de la ONU, ahora bajo las condiciones del veto chino-ruso que dificulta los planes estadounidenses. Debido a la determinación de Rusia, de Irán y de China, Estados Unidos no ha logrado imponer su visión de una asociación bajo su propia dirección.

Es en ese contexto que comenzó la aplicación del plan de provocación y de agresión directa contra Rusia, como medio de atar las manos a la potencia imperial creándole preocupaciones en su propio traspatio. Ese complot provocó una respuesta rusa de la misma envergadura: la anexión de Crimea a raíz de un referéndum popular. Esa rápida reacción hizo fracasar el plan estadounidense, cuyo objetivo era doblegar a Moscú e imponer la lógica de Washington de creación de una asociación mundial bajo su dirección.

La crisis ucraniana abre el camino a una confrontación a escala mundial, en el marco de una nueva guerra fría, ante la arrogancia de Estados Unidos, país que arrastra en su estela a una Europa débil y dividida, sobre todo porque los intereses nacionales de Alemania divergen de los de muchos de sus socios europeos.

Ahora que Rusia hizo prevalecer sus intereses nacionales ante el plan de Estados Unidos, el Occidente colonialista prosigue sus provocaciones a través de sanciones y de sus nuevos intentos de penetrar en la esfera de influencia de Rusia, tratando de ampliar la OTAN a otras repúblicas ex soviéticas.

Ante esa posición agresiva, el presidente ruso Vladimir Putin, con el respaldo de la aplastante mayoría de la opinión pública rusa y rusoparlante, ha puesto en ejecución su plan estratégico de reunificación de la Rusia histórica, según el importante discurso que pronunció ante la Duma. Eso significa que el imperio ruso está decidido a enfrentarse a Occidente hasta que este último se decida a retroceder y aceptar las reglas de la nueva asociación internacional equilibrada que propone Moscú.

La Rusia histórica va más allá de las fronteras de la antigua Unión Soviética y abarca todos los Estados eslavos y ortodoxos de Europa. Los expertos europeos saben que Rusia también mira hacia Grecia.

El éxito de Rusia pasa obligatoriamente por la continuación de su apoyo a Siria y el fortalecimiento de su alianza con ese Estado, cuya resistencia ante los planes occidentales ha permitido a Moscú la adopción de posiciones sólidas y firmes ante Estados Unidos y sus aliados.

Son numerosos los medios y opciones que Rusia puede utilizar en su confrontación con Occidente y van desde el uso de su poderío económico y las ventajas demográficas que representa la presencia de millones de rusos en las repúblicas de la antigua Unión Soviética hasta la formación –con sus socios del grupo BRICS– de un frente económico, político y estratégico, dotando a ese conjunto de Estados de una estructura bancaria capaz de hacer frente a la hegemonía estadounidense.

Y si bien el equilibrio nuclear constituye una garantía de que se evite el enfrentamiento directo entre Rusia y Estados Unidos, no pueden excluirse las guerras regionales en las que las grandes potencias se enfrentan a través de sus aliados. Eso es lo que está ocurriendo en Siria desde hace 3 años y es una posibilidad que puede extenderse a otras regiones.

Hechos

Citando fuentes militares, el diario An-Nahar reporta que el ejército israelí ha enviado refuerzos al Golán y subraya que, a pesar de todo lo que acontece en la región, el enfrentamiento con el Hezbollah sigue siendo la mayor preocupación de Israel. El diario agrega que desde que el Hezbollah se sumó a los combates junto al régimen sirio, la situación a lo largo de la línea azul parece menos estable que antes. Israel teme, según las mismas fuentes, que el Hezbollah aproveche la situación en Siria para conseguir misiles de largo alcance.
El diario Al-Akhbar escribe que, como consecuencia de la salida a la luz del día del diferendo entre Arabia Saudita y Qatar y la decisión de Riad de inscribir organizaciones islamistas como al-Qaeda, el Frente al-Nusra y el EIIL [Emirato Islámico en Irak y el Levante] en su lista de organizaciones terroristas, los islamistas de Trípoli [norte del Líbano] se han tragado la lengua y se encuentran en un estado de confusión tan grande que la mayoría de ellos se niegan a comentar el asunto en público, en espera de que se decante la situación.
Ghaleb Kandil
Pierre Khalaf
Fuente
New Orient News

India hace patente el cambio en el equilibrio mundial con su apoyo a Rusia



India hace patente el cambio en el equilibrio mundial con su apoyo a Rusia

© RT / Reuters
La negativa de la India a apoyar la reacción de Occidente sobre la unión de Crimea a Rusia indica que el país asiático aboga por un orden mundial multipolar y da una señal a EE.UU. de que Nueva Deli "no busca cobijo bajo su 'paraguas de seguridad'".

Las autoridades indias no han apoyado el uso de sanciones contra Rusia por parte de Occidente en relación con la situación en torno de Ucrania. A pesar de que la India no ha expresado oficialmente su posición sobre la unión de Crimea a Rusia, el país asiático "en principio no apoya las sanciones", según informó el canal indio NDTV, citando fuentes gubernamentales de Nueva Deli.

La semana pasada Shivshankar Menon, asesor de Seguridad Nacional del primer ministro indio, dijo que Rusia tiene "intereses legítimos en Ucrania."

"Las declaraciones de Nueva Deli sobre el respeto de los 'intereses legítimos' de Rusia en Crimea son un golpe inesperado a la actual política de EE.UU., destinada a establecer vínculos más estrechos con la India. (…) La India era considerada por EE.UU. como un contrapeso a la pujante China y uno de los puntos de referencia del orden internacional liderado por EE.UU.", escriben en su artículo en el diario 'The Diplomat' Andrew J. Stravers, posgraduado de la Universidad de Texas en Austin, y Peter Harris, doctorando en el mismo centro.

Los autores subrayan que desde los tiempos de la Unión Soviética los vínculos entre Rusia y la India han ido aumentando en el campo de la colaboración económica, militar y cultural, y que el propio pueblo indio "nunca ha dejado de recelar" de los poderes colonizadores. Además, las relaciones entre la India y EE.UU. siempre han estado marcadas por el escollo que supone el apoyo de Washington a Pakistán, país con el que la India mantiene disputas territoriales.

"Washington ya ha recibido una advertencia: la solidaridad con los intereses rusos en Crimea expresada por la India debe servir de llamada de alerta a los funcionarios estadounidenses de que un jugador importante en el escenario mundial les dio la espalda", escriben.

Al desaprobar las sanciones contra Rusia, la India, según escribe el editor del diario 'The Economic Times', TK Arun, marca bien claro que sus intereses van más allá de los marcos de amistad y solidaridad con un antiguo socio. Al ser la India, como China, un país que "no busca lugar bajo la sombra del vasto 'paraguas de seguridad' de EE.UU., muestra que está interesada en un orden mundial multipolar".

"El apoyo a Rusia está en consonancia con el orden mundial que busca la India, y no con ninguna otra circunstancia", escribe.

Según subrayan varios expertos, mientras Europa y EE.UU. están llevando a cabo una política de aislamiento contra Rusia, se nota un acercamiento estratégico con países como China y la India, que van ganando peso en la arena internacional y tienen el potencial de cambiar el equilibrio mundial.

Europa y EE.UU. se niegan a reconocer el acuerdo de reunificación que Rusia, Crimea y Sebastopol firmaron el 18 de marzo, según el cual la república y la ciudad federal se han reunido en calidad de nuevos territorios de la Federación de Rusia. Occidente ya ha congelado los activos de varios bancos rusos en el extranjero y ha prohibido emitir visados a una lista de ciudadanos rusos. Por su parte, el Ministerio de Exteriores ruso ha recalcado en varias ocasiones que hablar con Rusia en el lenguaje de las sanciones es inapropiado y contraproducente.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/123786-india-cambio-equilibrio-mundial-rusia-eeuu

30 mar 2014

La deconstrucción acelerada del sistema occidental unipolar

CHARASSE / La deconstrucción acelerada del sistema occidental unipolar
Publicado el 3/30/14

PIERRE CHARASSE* / LA JORNADA –La crisis de Ucrania ha puesto en evidencia la magnitud de la manipulación de las opiniones occidentales por los grandes medios de comunicación televisivos, como CNN, Foxnews, Euronews, Televisa, y la mayoría de la prensa escrita alimentada por las agencias noticiosas.
La manera en que el público occidental está desinformado es impresionante, pese a que hay abundante información disponible en Internet.

Es muy preocupante que muchos ciudadanos del mundo se dejen llevar por una rusofobia jamás vista, ni en los peores momentos de la guerra fría. La imagen que nos da la maquinaria mediática es que los rusos son unos bárbaros atrasados frente a los civilizados occidentales. El importantísimo discurso de Vladimir Putin el 18 de marzo, después del referendo en Crimea, fue prácticamente boicoteado en todos los medios. En cambio, se dieron amplios espacios a las reacciones occidentales. Naturalmente, todas negativas. En este discurso, Putin explicó detalladamente que la crisis en Ucrania no fue provocada por Rusia y presentó con mucha racionalidad la posición rusa y los intereses legítimos estratégicos de su país en la era posconflicto ideológico.

Humillada por el trato que le dio Occidente a partir de 1989, Rusia despertó con Putin y empezó a reanudar una política de gran potencia buscando reconstruir posiciones en la línea histórica tradicional de la Rusia zarista y después de la Unión Soviética. La geografía determina muchas veces la estrategia. Rusia, después de haber perdido gran parte de sus territorios históricos según la fórmula de Putin y de su población rusa y no rusa, se fijó como gran proyecto nacional, patriótico, recuperar su estatuto de superpotencia, de actor global, asegurando en primer lugar la seguridad de sus fronteras terrestres y marítimas.

Es precisamente lo que quiere impedir Occidente, en su visión unipolar del mundo. Como buenos ajedrecistas, Putin y su equipo tienen varias jugadas anticipadas, basadas en un conocimiento profundo de la historia, la realidad del mundo y las aspiraciones de gran parte de las poblaciones de los territorios anteriormente controlados por la ex Unión Soviética. Él conoce a la perfección las divisiones de la Unión Europea, sus debilidades, la capacidad real militar de la OTAN y el estado de las opiniones públicas occidentales, poco deseosas de aumentar los gastos militares en un periodo de recesión económica. A diferencia de la Comisión Europea, cuyo proyecto coincide con el de Estados Unidos de consolidar un bloque euroatlántico político-económico-militar, los ciudadanos europeos no quieren ampliar más la UE al este ni admitir a Ucrania, Georgia ni a ningún otro país ex soviético como nuevos socios.

Con sus gesticulaciones y amenazas de sanciones la UE, siguiendo servilmente a Washington, demuestra la impotencia en que se encuentra para castigar seriamente a Rusia. Su peso real no está a la altura de sus ambiciones ingenuas de moldear el mundo a su imagen. El gobierno ruso, muy reactivo y astuto, aplica respuestas graduales, poniendo en ridículo la medidas punitivas occidentales. Putin, soberbio, se dio el lujo de anunciar que iba a abrir una cuenta en la Rossiya Bank, de Nueva York. Él todavía no habla de limitar el suministro de gas a Europa del oeste, conservando esta carta en su manga por si acaso, pero obliga a los occidentales a pensar en una reorganización total de sus fuentes de energía, lo que tardará años en concretarse.

Aprovechando los errores y divisiones de Occidente, Rusia está en posición de fuerza. Putin goza de una popularidad extraordinaria en su país y en las comunidades rusas de las naciones vecinas. Seguramente, su servicios de inteligencia tienen informaciones de primera mano sobre las fuerzas en presencia en toda la zona ex soviética. Su aparato diplomático le da sólidos argumentos para arrebatar a los países occidentales el monopolio de la interpretación del derecho internacional, en particular sobre la autodeterminación de los pueblos. Como era de esperarse, Putin se refirió al caso de Kosovo para evidenciar la incoherencia de los occidentales y su papel en la desestabilización y guerra de los Balcanes.

Inmediatamente, las vociferaciones occidentales bajaron de tono y en la cumbre del 24 de marzo en La Haya el G-7 decidió no excluir a Rusia de este grupo, como se ufanaba pocos días antes, sino de no participar en la cumbre de Sochi, dejando así la posibilidad de reactivar en cualquier momento el G-8, foro privilegiado de diálogo con Rusia creado a petición del G-7 en 1994. Moscú no pide nada. Los occidentales tendrán que hacer el primer paso. Fue una primera reculada del G-7. Secunda reculada de la OTAN, Obama fue muy claro al afirmar que no habría ninguna intervención militar occidental para ayudar a Ucrania, solamente una promesa de cooperación militar para reconstruir el potencial militar ucranio, compuesto en gran medida por material soviético obsoleto. Van a tardar años en levantar un nuevo ejército, y ¿quién va a pagar? No se sabe con certeza en qué estado están las fuerzas ucranias.

Moscú invitó a los militares que lo desearan, herederos del Ejército Rojo, a incorporarse al ejército ruso. La flota de Ucrania pasó totalmente a control ruso. Tercer retroceso de Estados Unidos: se habla de conversaciones secretas muy adelantadas entre Washington y Moscú para imponer a Ucrania una nueva constitución, aprovechar las elecciones del 25 de mayo para establecer un gobierno plural sin los extremistas neonazis, llegar a un acuerdo de finlandización o neutralización de Ucrania impidiendo su ingreso a la OTAN, pero permitiendo acuerdos económicos tanto con la UE como con Rusia. De paso, Moscú y Washington pondrían a la UE fuera de la jugada dejando a la dos superpotencias en un tête-à-tête excluyente. Con estas garantías Moscú podría dejar de alentar el separatismo de otras provincias ucranias o de Transnistria (provincia de Moldavia poblada de rusos), cumpliendo así el compromiso de respeto de las fronteras europeas y ofreciendo a Obama una salida decorosa. La jugada de Putin es magistral.

El G-7 no calculó que tomando medidas para aislar a Rusia, a parte de aplicarse a sí mismo castigos sadomasoquistas según la fórmula del ex canciller francés Hubert Védrine, estaba acelerando un proceso muy profundo de recomposición del mundo en favor de un bloque no occidental liderado por China y Rusia reunidos en el grupo de los BRICS. En reacción al comunicado del G-7 del 24 de marzo los cancilleres de los BRICS, también reunidos en La Haya, expresaron su rechazo inmediato a cualquier medida de aislamiento a Rusia, aprovechando de paso su reunión para condenar el espionaje estadunidense a sus líderes y exigir a Estados Unidos que ratifique la nueva repartición de los derechos de voto en el FMI como primer paso de un orden mundial más equitativo. El G-7 no esperaba una reacción tan contundente y rápida de los BRICS. En la práctica esto quiere decir que el grupo de los 20, del cual el G-7 y los BRICS son los dos pilares, podría pasar por un momento de crisis antes de su próxima cumbre en Brisbane, Australia (15 y 16 de noviembre), sobre todo si el G-7 persiste en querer excluir a Rusia. Es casi seguro que una mayoría de países del G-20 condenará las sanciones a Rusia, aislando así al G-7. En su comunicado, los cancilleres de los BRICS consideran que definir quién es miembro del G-20 y para qué sirve es una decisión de todos los miembros del grupo en un pie de igualdad y que ningún integrante puede unilateralmente determinar su naturaleza y carácter. Los BRICS llaman a resolver la crisis actual, en el marco de Naciones Unidas, de manera calmada y de alto nivel abandonando el lenguaje hostil, las sanciones y contra sanciones. Bofetada con guante blanco. El G-7 está avisado que tendrá que hacer muchas concesiones para conservar algo de influencia en el G-20. Se puso en un callejón sin salida.

En los próximos meses se perfilan dos acontecimientos fundamentales.

Uno es la visita de Vladimir Putin a China en mayo. Los dos gigantes están a punto de firmar un convenio energético de gran alcance que va a cambiar a profundidad el marcado energético mundial estratégica y financieramente. Las compraventas se harían no más en dólares, sino en las monedas nacionales de cada país. Rusia no tendrá ningún problema para exportar sus recursos naturales si Europa del oeste cambia de proveedor. En el mismo movimiento de acercamiento, China y Rusia están desarrollando una cooperación industrial par la producción del cazabombardero Sukhoi 25.

El otro hecho es que en la próxima cumbre de los BRICS, que tendrá lugar en Brasil en julio después del mundial de futbol, se podría acelerar el lanzamiento del Banco de Desarrollo, decidido en 2012, en reacción a la falta de voluntad de los países del G-7 de cambiar las reglas del juego en el FMI y el Banco Mundial para dar más peso a los países emergentes y a sus monedas al lado del dólar en las transacciones internacionales.

Finalmente, otros factores poco comentados por los medios occidentales revelan que en el terreno militar la interdependencia entre oeste y Rusia es también una realidad. Desde 2002, Rusia aceptó cooperar con la OTAN en Afganistán para facilitar la logística de las tropas occidentales. A petición de la OTAN, Moscú autorizó el tránsito por el territorio ruso de mercancías no letales para las tropas de la International Security Assistance Force (ISAF) por vía aérea, terrestre, entre Duchambé (Tajikistán), Uzbekistán y Estonia, vía una plataforma multimodal en Ulianovsk, Siberia. Se trata de abastecer un ejército de varios miles de hombres (o sea, toneladas de cerveza, vinos, camemberts, hamburguesas, lechugas, indispensables par mantener en alto la moral de las tropas) transportados por aviones rusos civiles, ya que las fuerzas aéreas europeas no tienen los aviones de carga necesarios para sostener un despliegue militar de tal envergadura.

El acuerdo de la OTAN y Rusia de octubre de 2012 profundiza esa cooperación, indispensable para los occidentales, y decide la presencia de un importante destacamento ruso con 40 helicópteros en territorio afgano, donde capacitan al personal afgano principalmente para la lucha contra el narcotráfico. Pero Rusia se negó a dejar pasar por su territorio el material pesado de la OTAN repatriado en Europa, lo que obligó a la ISAF a utilizar una ruta aérea (Kabul-Emiratos Árabes Unidos) y marítima hasta los puertos occidentales, multiplicando así por cuatro el costo de la retirada. Es el precio a pagar para evitar los asaltos a los convoyes por los talibanes entre Kabul y el puerto de Karachi. Para el gobierno ruso la intervención de la OTAN fue un fracaso, pero su retirada precipitada de Afganistán antes de finales de año va a generar caos que puede afectar su seguridad y desencadenar un nuevo brote de terrorismo.

Rusia tiene también muchos contratos de armamento con países europeos. El más importante es la fabricación de dos buques portahelicópteros en los astilleros franceses por un monto de mil 300 millones de euros, ya pagados por Rusia. Si se cancela el contrato, las consecuencias serán miles de empleos perdidos en Francia, el rembolso de los montos pagados más multas por incumplimiento de los contratos. Sin hablar de algo muy importante en el mercado del armamento: la pérdida de confianza en el proveedor, que podría afectar la industria armamentista francesa, como subrayó el ministro ruso de Defensa.

No hay que olvidar tampoco que sin la intervención de Rusia los países occidentales no habrían logrado un acuerdo con Irán sobre el tema de la proliferación nuclear ni con Siria sobre el desarme químico.

Estos son los hechos que no comentan los medios occidentales. La realidad es que, por su arrogancia, torpeza y desconocimiento de la historia, el bloque occidental está precipitando la deconstrucción sistémica del mundo unipolar, ofreciendo en bandeja a Rusia y China una oportunidad única para fortalecer un nuevo bloque con el apoyo de India, África del sur y Brasil, y probablemente de muchas otras naciones. El cambio estaba en marcha, pero a un paso lento y gradual. Ahora todo se acelera y la interdependencia cambia todas las reglas de la globalización.

En cuanto al G-20 de Brisbane, será interesante ver cómo se posiciona México después de las cumbres del G-7 en Bruselas (en junio) y la de los BRICS en Brasil (julio). La situación va a evolucionar muy rápidamente y va a exigir mucha agilidad diplomática. Si el G-7 persiste en su actitud de aislar a Rusia, el G-20 podría desintegrarse. México, atrapado en las redes del TLCAN y del TPP, tendría entonces que escoger entre zozobrar con el Titanic occidental o adoptar una línea autónoma, conforme a sus intereses de potencia regional con vocación mundial, acercándose a los BRICS.

* Asociado del Centro Tepoztlán Víctor Urquidi AC.
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