Unasur deja atrás a la Escuela de las Américas de EEUU
Publicado el 4/04/14
EL TELEGRAFO – En el marco de la primera reunión de la Escuela Suramericana de Defensa (Esude), los delegados de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Perú, Surinam, Uruguay, Venezuela y Ecuador buscan desarrollar una visión compartida de la defensa regional, como un proceso de institucionalización de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Carlos Larrea, ministro de Defensa subrogante de Ecuador, dijo que con la creación de la Esude se formará y capacitará a civiles y militares en materia de defensa y seguridad regional, “contribuyendo a la construcción de una visión compartida en materia de defensa a nivel regional, para que así Suramérica sea una región de paz”.
El objetivo es que este año se formule una estrategia regional para proteger los recursos naturales del continente y combatir las probables amenazas a la región, respetando las características de cada país.
Jorge Fernández, viceministro de Defensa de Argentina, explicó que con la creación de la Escuela “se da vuelta a una historia que inicia en el siglo XIX, de desunión de gobiernos que no aportaron para la unidad de América Latina”.
Con estas reuniones se busca consolidar una doctrina que “vea la política de defensa orientada a la defensa de los recursos naturales”.
El funcionario argentino destacó la voluntad política del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, en crear la Esude.
La creación de este organismo, en el marco del Consejo de Defensa de Unasur, es una propuesta liderada por Ecuador y Brasil, a la que se han sumado el resto de países.
La Esude es un centro de altos estudios y articulación de redes entre las iniciativas nacionales de los estados miembros de la Unasur, para la formación en materia de defensa y seguridad regional.
La reunión, que finalizará hoy en el Ministerio de Defensa de Ecuador, se da en cumplimiento de la I Declaración de Paramaribo de la V Reunión Ordinaria del Consejo de Defensa Suramericano, que se realizó el 20 de febrero de este año. En este evento, los ministros de Defensa destacaron la finalización de los estudios y tareas que les permiten anunciar la creación de la Esude.
La escuela, cuya entrada en funcionamiento todavía no se define, se perfila como una alternativa a la influencia que durante años ha ejercido Estados Unidos en la formación de oficiales sudamericanos.
Países como Ecuador, Argentina, Bolivia y Venezuela han cuestionado la instrucción que recibieron los militares en la desaparecida Escuela de las Américas, creada en la época de la Guerra Fría y donde se impartían tácticas de espionaje y contrainsurgencia.
La Escuela de las Américas operó entre 1946 y 2000 antes de ser rebautizada como Instituto de Cooperación y Seguridad del Hemisferio Occidental, y su sede está en Georgia, sur de Estados Unidos.
El proyecto es “una de las maneras de crear un pensamiento típicamente suramericano de defensa que respete nuestras necesidades”, y alejado “de antiguos conflictos de la Guerra Fría que no tienen nada que ver con nosotros”, dijo en pasados días el ministro brasileño de Defensa, Celso Amorim.
La agenda de trabajo de los delegados de los estados miembros de Unasur incluye la elaboración de la propuesta del Reglamento de la Esude, sobre la base del proyecto de borrador presentado por Ecuador, así como el diseño de la hoja de ruta para la implementación de la Escuela.
LOS CANCILLERES VOLVERÁN A VENEZUELA
Los ministros de Relaciones Exteriores de Ecuador y Bolivia, Ricardo Patiño y David Choquehuanca, se reunieron ayer en Quito para analizar la agenda bilateral, la integración en el marco de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la mediación en la crisis política que atraviesa Venezuela.
Sobre este último punto, el diplomático ecuatoriano anunció que los cancilleres suramericanos acompañarán la próxima semana los diálogos entre la oposición y el gobierno que se desarrollarán en Caracas.
“América del Sur es una región de paz, donde queremos sembrar diálogo”, explicó Patiño durante una rueda de prensa ofrecida en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.
En cuanto a la agenda bilateral, los dos funcionarios firmaron el ‘Convenio de Cooperación en Materia de Agua, Sector Recursos Hídricos’.
Ese documento también fue suscrito por el secretario nacional del Agua (Senagua), Walter Solís Valarezo, y el ministro del Medio Ambiente y Agua de Bolivia, José Antonio Zamora.
“Hay que aprovechar responsablemente los recursos de la naturaleza en beneficio de la vida de los seres humanos”, insistió el canciller ecuatoriano, mientras que Choquehuanca señaló que “tenemos que trabajar en los derechos de la madre tierra”. Los equipos técnicos de ambos países se instalaron desde el 1 de abril.
7 abr 2014
La tercera guerra fría en América Latina
La tercera guerra fría en América Latina
Publicado el 4/05/14
RAUL ZIBECHI*
El renacimiento de la guerra fría entre Estados Unidos y Rusia a raíz de la reincorporación de Crimea al país al que perteneció durante dos siglos es una buena ocasión para despojar las relaciones internacionales de ideologías y discursos que suelen encubrir las verdaderas intenciones de los contendientes.
La defensa del “mundo libre” que propagó Washington y la simétrica defensa del socialismo que utilizó Moscú suenan, ahora que ambas son potencias capitalistas y el ropaje democrático les queda demasiado ajustado y permite adivinar las intenciones detrás del discurso, como una lucha de carácter geopolítico por la influencia en el mundo.
Es la virtud que tienen las grandes crisis y los procesos de transición: muestran realidades que en los periodos de calma suelen solaparse detrás de argumentos de carácter ideológico, revestidos las más de las veces de apelaciones retóricas. La condena a muerte de 529 personas en Egipto y la violencia contra manifestantes, con saldo de cientos o miles de muertos, sin que ninguna potencia occidental haya elevado el tono, enseñan que los derechos humanos son desplazados por los intereses geopolíticos.
José Luis Fiori, profesor de economía política internacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro y coordinador del grupo de investigación El poder global y la geopolítica del capitalismo, recupera en una serie de artículos periodísticos el pensamiento de Nicholas Spykman (1893-1943), el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia sobre la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX.
Spykman consideraba que los países caribeños, incluyendo Colombia y Venezuela, formaban una zona de influencia donde “la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada”. Los consideraba “un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a Estados Unidos, lo que significa que quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia” ( Valor, 29/1/14).
En opinión de Fiori, esta percepción explica las 15 bases militares en América Central y el Caribe, región que jugó un papel decisivo durante la segunda guerra fría bajo la presidencia de Ronald Reagan. Considera que esta posición de dominación será muy difícil que se altere, “más allá de las ‘disidencias’ cubana y venezolana”.
Respecto a México, Fiori cree que “ocupa sólo la posición de enclave militar de Estados Unidos” y que es el único de los grandes países latinoamericanos donde creció la pobreza, que supera la mitad de la población.
Spykman consideraba que en la región sudamericana, más allá de la “zona inmediata” de hegemonía estadunidense, destacaban los países del cono sur, la región ABC en su lenguaje (Argentina, Brasil y Chile), quienes “pueden intentar contrabalancear nuestro poder a través de una acción común”. En este caso, serían una amenaza a la hegemonía que “tendrá que ser respondida a través de la guerra”( Valor, 29/1/14).
En suma, en el cono sur se trata de evitar el nacimiento de alianzas que puedan poner en cuestión el dominio estadunidense. Según Fiori, “el éxito de la nueva alianza entre Brasil y Argentina será siempre considerado como una línea roja para los intereses de Estados Unidos” (Outraspalavras.net, 27/3/14). Por eso, “en este momento todos los gobiernos de América del Sur representarían una amenaza para los intereses norteamericanos, que debe ser contenida y derrotada, con la excepción de Colombia, Perú y Chile” (Valor, 26/2/14).
Eso no quiere decir que todos los casos tengan igual prioridad, ni siquiera que deban tratarse del mismo modo. En el caso del terremoto en Haití, en enero de 2010, la reacción fue inmediata, brutal y militarizada, realizando un gran despliegue en el Caribe, ocupando zonas clave del país devastado, para impedir cualquier movimiento contrario en momentos de aguda confusión.
A diferencia de lo sucedido en otros periodos de la historia regional, cuando los lapsos de crecimiento económico exitosos de Argentina y Brasil fueron estimulados por potencias mundiales, Inglaterra en el primer caso, Estados Unidos en el segundo, ahora estaríamos ante “una revolución en la historia del cono sur”. Fiori sostiene que el proyecto de construcción de una “zona de coprosperidad” y de un “bloque de poder sudamericano” (como la Unasur o el Mercosur ampliado) apuntan en una dirección intolerable para Estados Unidos y de sus aliados en cada país.
Por eso sostiene que “Estados Unidos será el principal contrapunto de la política exterior brasileña dentro del hemisferio occidental durante el siglo XXI”. El problema es que la posición de Washington es clara, pero no sucede lo mismo con la mayor parte de los gobiernos “progresistas” de la región.
A mi modo de ver, el análisis de Fiori es impecable. Cabría agregar, empero, dos elementos centrales: el factor BRICS y la emergencia de una nueva burguesía ligada al modelo progresista.
La presencia de China es ya determinante en América del Sur, en particular en el área comercial, mientras las inversiones asiáticas crecen progresivamente. También viene aumentando la presencia de Rusia, en particular en el área militar. Ambas influencias no pueden ser indiferentes y marcan prioridades. Venezuela es el país de la región donde se concentran la presencia económica china, la alianza militar con Rusia y lazos comerciales y políticos con Irán. Es mucho más de lo que hubieran tolerado Spykman y Henry Kissinger.
La segunda cuestión es mucho más compleja. La emergencia de nuevas burguesías en los países con gobiernos de izquierda y progresistas es un proceso dual, como lo muestran los casos brasileño y venezolano. Pueden ser un factor de poder favorable a un mundo multipolar y trabajar en contra del dominio estadunidense. Pero pueden enfrentarse, a la vez, a los procesos deempoderamiento popular que recortan su margen de acción. Llegado el caso, los nuevos burgueses están dispuestos a aliarse con sus pares para enfrentar juntos a los de abajo.
*Raúl Zibechi es un escritor y pensador-activista uruguayo, dedicado al trabajo con movimientos sociales en América Latina.
Publicado el 4/05/14
RAUL ZIBECHI*
El renacimiento de la guerra fría entre Estados Unidos y Rusia a raíz de la reincorporación de Crimea al país al que perteneció durante dos siglos es una buena ocasión para despojar las relaciones internacionales de ideologías y discursos que suelen encubrir las verdaderas intenciones de los contendientes.
La defensa del “mundo libre” que propagó Washington y la simétrica defensa del socialismo que utilizó Moscú suenan, ahora que ambas son potencias capitalistas y el ropaje democrático les queda demasiado ajustado y permite adivinar las intenciones detrás del discurso, como una lucha de carácter geopolítico por la influencia en el mundo.
Es la virtud que tienen las grandes crisis y los procesos de transición: muestran realidades que en los periodos de calma suelen solaparse detrás de argumentos de carácter ideológico, revestidos las más de las veces de apelaciones retóricas. La condena a muerte de 529 personas en Egipto y la violencia contra manifestantes, con saldo de cientos o miles de muertos, sin que ninguna potencia occidental haya elevado el tono, enseñan que los derechos humanos son desplazados por los intereses geopolíticos.
José Luis Fiori, profesor de economía política internacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro y coordinador del grupo de investigación El poder global y la geopolítica del capitalismo, recupera en una serie de artículos periodísticos el pensamiento de Nicholas Spykman (1893-1943), el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia sobre la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX.
Spykman consideraba que los países caribeños, incluyendo Colombia y Venezuela, formaban una zona de influencia donde “la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada”. Los consideraba “un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a Estados Unidos, lo que significa que quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia” ( Valor, 29/1/14).
En opinión de Fiori, esta percepción explica las 15 bases militares en América Central y el Caribe, región que jugó un papel decisivo durante la segunda guerra fría bajo la presidencia de Ronald Reagan. Considera que esta posición de dominación será muy difícil que se altere, “más allá de las ‘disidencias’ cubana y venezolana”.
Respecto a México, Fiori cree que “ocupa sólo la posición de enclave militar de Estados Unidos” y que es el único de los grandes países latinoamericanos donde creció la pobreza, que supera la mitad de la población.
Spykman consideraba que en la región sudamericana, más allá de la “zona inmediata” de hegemonía estadunidense, destacaban los países del cono sur, la región ABC en su lenguaje (Argentina, Brasil y Chile), quienes “pueden intentar contrabalancear nuestro poder a través de una acción común”. En este caso, serían una amenaza a la hegemonía que “tendrá que ser respondida a través de la guerra”( Valor, 29/1/14).
En suma, en el cono sur se trata de evitar el nacimiento de alianzas que puedan poner en cuestión el dominio estadunidense. Según Fiori, “el éxito de la nueva alianza entre Brasil y Argentina será siempre considerado como una línea roja para los intereses de Estados Unidos” (Outraspalavras.net, 27/3/14). Por eso, “en este momento todos los gobiernos de América del Sur representarían una amenaza para los intereses norteamericanos, que debe ser contenida y derrotada, con la excepción de Colombia, Perú y Chile” (Valor, 26/2/14).
Eso no quiere decir que todos los casos tengan igual prioridad, ni siquiera que deban tratarse del mismo modo. En el caso del terremoto en Haití, en enero de 2010, la reacción fue inmediata, brutal y militarizada, realizando un gran despliegue en el Caribe, ocupando zonas clave del país devastado, para impedir cualquier movimiento contrario en momentos de aguda confusión.
A diferencia de lo sucedido en otros periodos de la historia regional, cuando los lapsos de crecimiento económico exitosos de Argentina y Brasil fueron estimulados por potencias mundiales, Inglaterra en el primer caso, Estados Unidos en el segundo, ahora estaríamos ante “una revolución en la historia del cono sur”. Fiori sostiene que el proyecto de construcción de una “zona de coprosperidad” y de un “bloque de poder sudamericano” (como la Unasur o el Mercosur ampliado) apuntan en una dirección intolerable para Estados Unidos y de sus aliados en cada país.
Por eso sostiene que “Estados Unidos será el principal contrapunto de la política exterior brasileña dentro del hemisferio occidental durante el siglo XXI”. El problema es que la posición de Washington es clara, pero no sucede lo mismo con la mayor parte de los gobiernos “progresistas” de la región.
A mi modo de ver, el análisis de Fiori es impecable. Cabría agregar, empero, dos elementos centrales: el factor BRICS y la emergencia de una nueva burguesía ligada al modelo progresista.
La presencia de China es ya determinante en América del Sur, en particular en el área comercial, mientras las inversiones asiáticas crecen progresivamente. También viene aumentando la presencia de Rusia, en particular en el área militar. Ambas influencias no pueden ser indiferentes y marcan prioridades. Venezuela es el país de la región donde se concentran la presencia económica china, la alianza militar con Rusia y lazos comerciales y políticos con Irán. Es mucho más de lo que hubieran tolerado Spykman y Henry Kissinger.
La segunda cuestión es mucho más compleja. La emergencia de nuevas burguesías en los países con gobiernos de izquierda y progresistas es un proceso dual, como lo muestran los casos brasileño y venezolano. Pueden ser un factor de poder favorable a un mundo multipolar y trabajar en contra del dominio estadunidense. Pero pueden enfrentarse, a la vez, a los procesos deempoderamiento popular que recortan su margen de acción. Llegado el caso, los nuevos burgueses están dispuestos a aliarse con sus pares para enfrentar juntos a los de abajo.
*Raúl Zibechi es un escritor y pensador-activista uruguayo, dedicado al trabajo con movimientos sociales en América Latina.
Evidencia forense: Allende fue acribillado y rematado
Evidencia forense: Allende fue acribillado y rematado
Publicado el 4/05/14 •
FRANCISCO MARIN / ELCIUDANO.CL
A 40 años de su muerte y en momentos en que la Corte Suprema está por decidir el cierre definitivo del proceso que indaga en las causas de su deceso, una investigación histórica y forense contenida en el libro “Allende. Yo no me rendiré” (Ceibo, septiembre 2013) demuestra que el Presidente no se suicidó.
Un testimonio obtenido a contramano da cuenta que el general Javier Palacios le habría propinado el disparo en la frente al Mandatario, evidenciado en peritaje químico de 2011 que había sido mantenido oculto… hasta ahora.
El presidente Salvador Allende fue rematado con un disparo en la frente. Es lo que concluye el Informe Pericial Químico N° 261 (de 27 de mayo de 2011), elaborado por el perito químico Leonel Liberona Tobar.
En el ítem Conclusiones afirma textualmente: “En la muestra N° 3 (situada en la frente), se constató la presencia de plomo, bario y antimonio, cuyas concentraciones son compatibles con un orificio de entrada de proyectil balístico generado de corta distancia”.
Este disparo de entrada de proyectil en la frente se alinea perfectamente con el “orificio redondeado de salida de proyectil tallado a bisel externo” con el que quedó el cráneo de Allende tras el asalto a La Moneda, según consta en el informe de la autopsia Nº 2449/73. Esta fue realizada la noche del 11 de septiembre de 1973 en el Hospital Militar por el médico legista Tomás Tobar y el ginecólogo José Luis Vásquez.
Esta diligencia –como pudimos constatar en nuestra investigación- fue vigilada por militares armados encabezados por el teniente Manuel Vásquez Nanjarí, quien así lo reconoció en el “Caso Allende” (a fojas 1.101 y siguientes).
El informe de la autopsia de 1973 sólo pudo conocerse el año 2000. Venía anexado al libro “La Conjura. Los mil y un días del Golpe”, de la periodista Mónica González. Sobre la base de dicho informe el médico legista Luis Ravanal preparó un metanálisis forense que fue publicado el 8 de septiembre de 2008 en El Periodista.
El doctor Ravanal planteó que el disparo con fusil necesariamente tuvo que haberse realizado después del disparo con arma corta “puesto que, de lo contrario, este no habría dejado orificio de salida”.
En enero de 2011 se abrió el proceso Rol 77-2011, “Caso Allende”. Esto ocurría tras una querella presentada por la fiscal de la Corte de Apelaciones Beatriz Pedrals.
Para discernir si en este caso correspondía que se hiciera una nueva autopsia, el ministro instructor de la causa Mario Carroza pidió una opinión al Servicio Médico Legal (SML). Estos designaron al tanatólogo Germán Tapia Coppa para que analizase tan importante materia.
Menos transparente aún fue lo realizado por el SML luego que el perito Tobar diera cuenta de la existencia de residuos de pólvora que se explicarían por un disparo hecho a corta distancia con arma de bajo calibre.
El 4 de abril de 2011, este legista emanó un informe forense en el que recomendó la exhumación de los restos de Allende. Dio argumentos similares a los planteados por el perito Ravanal en 2008: “si en un cadáver se reconoce estallido de cráneo al mismo tiempo que en uno de los fragmentos de la bóveda se evidencia un orificio de salida de proyectil (…) se debe mencionar que dicho orificio de salida se produce en un momento anterior al estallido de la cavidad. Esto es debido a que se requiere la integridad de la cavidad craneana para que un proyectil pueda generar una lesión característica de orificio de salida”.
Tras este informe del SML, Carroza ordenó realizar una nueva exhumación la que se verificó el 23 de mayo de 2011. En esta necropsia no se encontró el segmento de la parte posterior del cráneo en el que estaba contenido el citado orificio de bala. De hecho casi la mitad de los huesos del cráneo no estaban (Ver recuadro).
Como consecuencia de esto, los peritos convocados por el juez Carroza y el SML no pudieron saber la trayectoria de las balas y ni siquiera establecer la cantidad de éstas que impactaron el cráneo de Allende.
El perito balístico David Pryor lo reconoce de esta manera en su informe oficial: “Si hubo o no un segundo proyectil, ocurrió durante el mismo disparo, siguió con una diferencia de milisegundos una trayectoria similar pero no es posible confirmar o descartar esta posibilidad mediante el examen morfológico del material óseo conservado u otras técnicas de exploración actualmente disponibles”. Pryor tampoco pudo establecer el punto de entrada ni de salida de la bala, ni la trayectoria de la misma.
El forense Ravanal afirma a este respecto: “Si uno aplica el sentido común, y considera que los peritos del SML no encontraron orificio de salida; no contaron con gran parte de los huesos del cráneo, especialmente la base del cráneo por donde penetró la bala, uno no puede dejarse de preguntar: ¿Cómo pueden haber determinado si hubo más de un proyectil y cómo pudieron haber excluido la existencia de lesiones asociadas a proyectiles de bajo calibre como ese fragmento redondeado que no hallaron?”.
A pesar de la carencia de pruebas, el 13 de septiembre de 2013 el ministro Carroza determinó el cierre de la causa: “los hechos que significaron la muerte del presidente Salvador Allende Gossens provienen de un acto deliberado en el que, voluntariamente éste se quita la vida y no hay intervención de terceros, ya sea para su cometido como para su auxilio”.
De esta manera se ratificaba la veracidad de la historia oficial construida por los militares golpistas desde el mismo once de septiembre en La Moneda.
El 24 de junio de 2013 la segunda sala de la Corte de Apelaciones de Santiago ratificó lo obrado por Carroza. Ahora resta como último recurso para evitar el cierre definitivo de esta causa, que la Corte Suprema se pronuncie respecto de un recurso de casación presentado en julio por los abogados de la parte querellante, Matías Coll y Roberto Celedón, que representan a la Asociación Nacional de Ex Prisioneros Políticos.
OCULTAMIENTO DE PRUEBA
En la autopsia de 2011, los miembros de una comisión internacional de expertos convocados por el SML para determinar las causas de la muerte de Allende, no se pronunciaron respecto de la evidencia que daba cuenta de la existencia un disparo hecho con arma corta.
El doctor Ravanal señala a este respecto en el libro “Yo no me rendiré”, que la comisión especial de expertos designada para este caso “se limitó exclusivamente a realizar análisis segmentarios de los aspectos que en sus respectivas áreas les competía: Acta de Exhumación, Informe Odontológico, Informe Antropológico, Informe de Evidencia Asociada (prendas de vestir), Informe Balístico, Informe Entomológico e Informe Genético”, pero que “absolutamente en ninguno de ellos se menciona o aborda el análisis causal relativo al ‘segmento de orificio redondeado tallado a bisel externo de aproximadamente 2 a 3 cm’ (descrito en la autopsia de 1973)”. La muestra N° 3 solo se menciona como una nota a pie de página como si se tratase de un aspecto sin importancia en la investigación.
Menos transparente aún fue lo realizado por el SML luego que el perito Liberona Tobar diera cuenta de la existencia de residuos de pólvora que se explicarían por un disparo hecho a corta distancia con arma de bajo calibre.
Después de conocer dicho informe químico, el SML –que es dirigido por el médico sin especialidad forense Patricio Bustos- citó a una reunión al perito Liberona Tobar que se concretó el 15 de julio de 2011 y que contó con la participación del juez Carroza.
Este encuentro fue reseñado por Liberona en el Informe Pericial Químico N° 380/2011, de 26 de julio. En el Punto 1 se sostiene: “Considerando los antecedentes obtenidos en la reunión el día 15.jul.011 en dependencias del SML, de Santiago, donde se aclaró que la muestra N° 3, fue levantada de la cara interna, zona inferior del sector izquierdo del hueso frontal orbital del occiso. Los resultados de las concentraciones de antimonio, bario y plomo señalados en el Informe Pericial Químico N° 261 de fecha 27.may.O11, son atribuibles a trayectoria o impacto de proyectil balístico”.
En relación con esto, el forense Luis Ravanal expresó que “se puede apreciar claramente que tras la reunión de aclaración llevada a cabo en el SML, el perito químico modificó su conclusión original, sustituyéndola por otra del todo inespecífica y ambigua. Claramente en este segundo informe, ya no se trataba de un ‘orificio de entrada de proyectil balístico generado de corta distancia’, modificación que evidentemente satisfizo a más de alguien”.
El doctor Ravanal cuestiona que se le haya tenido que aclarar a Liberona el lugar específico de donde provenía la muestra N° 3 en circunstancias que fue él mismo quien la recolectó como detalló en su primer informe (N° 261-2011).
De todos modos, esta modificación no logra ocultar que en la frente de Allende se encontraron residuos en cantidades que sugieren –o establecen- la existencia de un disparo hecho a corta distancia.
“PALACIOS LO REMATÓ”
La descripción del disparo de bala presente en la frente es concordante con el testimonio brindado a este corresponsal -el 16 de agosto de 2013 vía videoconferencia- por el chileno residente en Milán, Julio Araya Toro y que aparece contenido en la investigación histórica y forense que forman parte del libro “Allende: Yo no me rendiré”.
Supimos de él revisando el expediente de la causa. A fojas 644, aparece una misiva enviada por él -en febrero de 2011- al ministro Carroza. Allí propuso transmitirle una confesión que el general Palacios le habría hecho a su padre y que dice relación con la forma en que realmente murió Allende. Carroza no le contestó. Nosotros sí nos contactamos.
Araya Toro (46 años) cuenta que su progenitor fue amigo desde la niñez con el general Javier Palacios. Ambos vivían en el mismo sector residencial del antiguo centro de Santiago donde residían las familias aristocráticas de principios del siglo XX. Ambos estudiaron en los Padres Franceses, asistían a la misma iglesia y jugaban en el mismo lugar: el Parque Cousiño. “Ya mayores tomaron diferentes caminos. Mi padre siguió la vida civil y el general Palacios ingresó a la Escuela Militar en 1941, pero continuaron frecuentándose a través de toda la vida”.
Luego de esta contextualización, Araya Toro entró en el quid del asunto: “Esta historia me la contó mi padre muchos años después del golpe, cuando nos encontramos con el general Palacios -en febrero de 1992- en el centro de Viña del Mar. En ese momento mi padre, al verlo caminando hacia él, le grita ‘¡Javier!’. A su vez, Palacios le contragrita ‘¡Jorge!’. Pero, antes de abrazarse, mi padre se dirige a mí y me dice: ‘te presento al general que asesinó al presidente Salvador Allende’. Palacios se desfiguró y le respondió: ‘no digas esas cosas porque la gente puede creer cualquier cosa’. Se saludaron, se abrazaron, conversaron diez minutos y después se despidieron. Entonces, mi padre me dijo: ‘te voy a contar la historia de lo que pasó el 11 de septiembre y cómo Palacios asesinó al presidente Allende y se tomó La Moneda’”.
Palacios se lo confesó durante una visita que hizo a la casa de Araya Gómez en la santiaguina comuna de Maipú, en marzo de 1974. “Llegó acompañado de una patrulla militar y vestido en tenida de guerra. Yo tenía siete años pero lo recuerdo perfectamente. Hablaron de sus familias y cosas triviales. Posteriormente, mi padre le hace notar su consternación por lo ocurrido durante los meses anteriores, a lo que Palacios respondió: ‘te tienes que sentir orgulloso de que un amigo tuyo pasara a la historia’.
“Mi padre le pregunta el por qué de esta aseveración. El General comenzó a hablar: su misión era rodear con tanques y tomarse La Moneda por tierra, ya que comandaba el regimiento Blindado Nº2 (el mismo del tanquetazo de junio de 1973). Ingresó por la puerta de Morandé 80 con soldados de infantería en el mismo instante en que bajaban las escalas las personas que estaban con Allende y a las cuales éste les había pedido que salieran. Los militares comenzaron a tirar a la gente hacia abajo por las escalas mientras ellos subían. El ambiente era un infierno ya que La Moneda ardía por el bombardeo y no se podía respirar por los gases lacrimógenos. En el segundo piso, Palacios fue recibido con ráfagas de metralletas de Allende y algunos de sus hombres que estaban en el salón Rojo. En ese momento, Palacios grita a los miembros del GAP (escolta de Allende) que se rindieran y fue Allende que respondió gritando: ‘¡soy el presidente de Chile y si te crees muy valiente ven a buscarme conchetumaire!’. Inmediatamente, los GAP y Allende comienzan a disparar y una bala de Allende hiere en la mano derecha a Palacios.
“Los hombres de Palacios, al ver a su general herido, avanzan disparando contra los miembros del GAP y éstos van cayendo por las balas de los militares, mientras Palacios es asistido por Armando Fernández Larios, que le pasó su pañuelo para detener la sangre de la mano herida. Entretanto, seguía la balacera más adentro, ya que los GAP iban replegándose. Dos militares que iban disparando hirieron en el estómago o el pecho a un civil que portaba una metralleta, un casco y una máscara antigases; el civil se plegó y cayó al suelo. A Palacios (…) le llamó la atención este civil. Se fijó que portaba un reloj fino. Al sacarle la máscara antigases y el casco reconoce al presidente Allende. En ese momento saca su pistola de ordenanza y dispara a quemarropa en su cabeza.
“Eran las 14:00 horas Palacios con sus hombres trasladan el cuerpo del presidente Allende al salón Independencia. Comienzan entonces a preparar el montaje para decir que el presidente Allende se había suicidado”.
TESTIMONIO CONCORDANTE
Aunque no es posible garantizar la veracidad de este testimonio, es preciso subrayar que es coherente con la evidencia histórica y forense existente. Según el perito Ravanal “en este relato podemos encontrar numerosos elementos que son concordantes con los resultados autópsicos: mayores concentraciones de residuos de pólvora en la zona frontal y órbita izquierda; un orificio redondeado de salida de proyectil tallado a bisel externo en la parte posterior de la bóveda craneana, que se alinea perfectamente con una lesión en la zona frontal”.
Este relato de Jorge Araya guarda una notable similitud con lo expresado por el periodista y escritor Gabriel García Márquez, en su nota “La verdadera muerte de un Presidente” (1974) en la que relata el asalto a La Moneda y el enfrentamiento entre Allende y Palacios.
Aún no aparece el set de 29 fotos (ordenadas desde la A hasta la Z) que los peritos de la Policía Técnica de Investigaciones tomaron en el sitio del suceso. El General Palacios se quedó con el fusil AK-47 con el que –supuestamente- Allende se suicidó.
Pero es el propio General Palacios quien da sentido al testimonio de Araya. Una semana después del golpe de 1973 declaró: “Allende estuvo disparando todo el tiempo porque tenía las manos llenas de pólvora. El cargador de la metralleta estaba vacío. Había numerosas vainillas en la ventana. A su lado también estaba un revolver. Y cuando pasé a identificarlo, tenía un casco y una máscara de gases”. Esta trascendental declaración es reproducida en la nota “Recuerdos del General Palacios”, Ercilla N° 1991, del 26 de septiembre de 1973.
Este testimonio es similar al brindado en el documental “Más fuerte que el fuego. Las últimas horas en La Moneda” (1978), en que sostiene que “hasta el último momento él (Allende) disparaba contra nosotros”.
La evidencia de que Allende combatió hasta el final –y no se rindió- fue refrendada por el corresponsal de Prensa Latina Jorge Timossi en su nota “Las últimas horas de La Moneda” (13 de septiembre de 1973). Allí señala: “A las 13:52 minutos recibí una llamada desde Palacio. Era Jaime Barrios, asesor económico del Presidente, quien (…) me informó: ‘Vamos hasta el final. Allende está disparando con una ametralladora. Esto es infernal y nos ahoga el humo’”.
Cabe señalar que de acuerdo a la versión emanada por la Junta, Allende se habría suicidado entre las 13:30 y las 14 horas, como sostuvo la noche del “once” el prefecto de Investigaciones de Santiago, René Carrasco, a corresponsales extranjeros.
El fiscal norteamericano Eugene Propper, que investigó el doble asesinato del excanciller Orlando Letelier y de su secretaria Ronnie Moffit, acaecido en Washington en 21 de septiembre de 1976, describió en su libro Laberinto (1982), coescrito con el periodista Taylor Branch, cómo habría muerto Allende:
“Poco después de las 2 p.m., unidades de infantería logran invadir La Moneda. Pequeños grupos corren escaleras arriba en medio del humo, cubriéndose con fuego de metralletas. Un teniente chileno de pelo rubio, René Riveros, de pronto se encuentra frente a un civil armado vestido con un suéter con cuello tortuga. Riveros vacía la mitad de sus municiones en el Presidente de Chile, matándolo instantáneamente con una hilera de heridas que van desde la ingle a la garganta”.
Este relato se basó en el testimonio brindado por el oficial de la Escuela de Infantería condenado en el Caso Letelier, Armando Fernández Larios; y en información proporcionada por el jefe del FBI en Argentina, Robert Scherrer. El excorresponsal de Washington Post, en Santiago, John Dinges, nos expresó en 2011 que Scherrer, a quien consideraba “una fuente de oro”, le informó en 1979 lo mismo que a Propper: Riveros mató a Allende.
Cabe señalar que, después de “constatar” la muerte de Allende, Palacios lo comunica -a las 14:35- al general Sergio Nuño –ubicado en el Ministerio de Defensa-: “Misión cumplida: Moneda tomada, Presidente muerto”. En ningún momento dio a entender que hubo suicidio.
Palacios, que era director de Inteligencia del Ejército, reconoció –según consta en el documental “Más fuerte que el fuego”- que oficiales del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) entraron al salón donde murió Allende: “Le tomaron una fotos”, dijo. Sin embargo, es más verosímil que su participación haya tenido por objeto construir el suicidio. La Brigada de Homicidios sólo pudo entrar a las 16:20 horas, cuando el SIM ya había podido alterar todo el sitio del suceso.
Pocos después que Palacios informara de la muerte de Allende, un grupo de civiles golpistas difundió la noticia por onda corta desde el mismísimo Ministerio de Defensa: “Atención Chile. Atención a todo el mundo. Aquí Santiago Treinta y Tres. Este es Chile Libre. Allende ya es un cadáver. El capitán Roberto Garrido nos ha liberado de las garras del marxismo (…) Allende ha sido ajusticiado por nuestros soldados gloriosos”.
La Junta Militar intentó por todos los medios ocultar o destruir las evidencias que dieran cuenta de lo realmente sucedido con Allende en sus últimos instantes. La Primera Fiscalía Militar nunca entregó el expediente asociado al proceso abierto por la muerte de Allende donde estaba el Informe de Autopsia 2447 de 1973.
Aún no aparece el set de 29 fotos (ordenadas desde la A hasta la Z) que los peritos de la Policía Técnica de Investigaciones tomaron en el sitio del suceso. El General Palacios se quedó con el fusil AK-47 con el que –supuestamente- Allende se suicidó. Este no pudo ser periciado por los expertos policiales los que, sin embargo, aseguraron, tras una veloz inspección, que Allende se suicidó.
Tras nuestra mencionada investigación histórico forense sobre la muerte del Presidente Allende, que nos permitió constatar cientos de irregularidades, errores y omisiones, pudimos concluir que la teoría del suicidio, es una fabricación comunicacional, política, policial, forense e histórica realizada por los conspiradores constituidos en Junta Militar de Gobierno, y consolidada hasta nuestros días por poderes fácticos que gobiernan nuestra sociedad.
FOTOGRAFÍA CLAVE
A pesar de todo el esfuerzo hecho por la Junta Militar con el fin de ocultar las evidencias que mostraban lo realmente sucedido aquel once de septiembre en La Moneda, la verdad ha podido filtrarse hasta nuestros días.
En diciembre de 1973 alguien sustrajo la foto Nº 1416/73-A desde los archivos de Investigaciones, la que demuestra la falsedad de la versión oficial. El doctor Ravanal lo explica así en el mencionado libro coescrito con este corresponsal:
“Allí se puede ver un cadáver perfectamente alineado y en posición recta, como un tronco caído, lo que no es concordante con un individuo que en vida se pega un tiro de fusil bajo la mandíbula estando sentado, menos aun cuando ha ocurrido una destrucción masiva del encéfalo, lo que conlleva a una desconexión neurológica absoluta e instantánea, por lo que no cabría esperar que ocurriesen movimientos agónicos y/o reflejos en estas condiciones, que llevasen a las cuatro extremidades a alinearse con el eje principal del cuerpo, y extender totalmente las rodillas en la forma y magnitud que se aprecia en las imágenes y esquemas. Esta evidencia que el cadáver fue manipulado, dejándolo en una posición de arrastre sobre el sofá, por cuanto cuando un cadáver se arrastra por el tronco en posición ventral, las piernas se arrastran detrás de este extendiéndose las rodillas y apoyándose el peso en los talones”.
Ravanal destaca en relación con esta imagen otro aspecto que desmiente la construcción oficial sobre la muerte de Allende: “Nótese el aspecto limpio de las prendas de vestir en la zona anterior del cuello y tórax, donde se aprecia el diseño geométrico del chaleco de cuello alto, limpio, sin impregnación de sangre, solo se advierte un patrón de escurrimiento, que correspondería a líquidos sanguinolentos que fluyen pasivamente por efecto gravitacional postmortem, desde la zona frontal y anterior de la cara y cabeza, hacia abajo y derecha, en relación al ángulo de inclinación de la cabeza.
“La ausencia total de sangre en la zona anterior del tórax y cuello, es un claro indicador respecto a que al momento de producirse el disparo submentoniano, Allende no estaba vivo o se encontraba en otra posición, por cuanto de haberse encontrado con vida en posición sentada al momento de producirse el impacto submentoniano, la sangre habría escurrido en grandes volúmenes, masivamente hacia abajo, tal como lo demuestran dos videos de suicidios registrados en vivo y que le fueron acompañados al ministro Carroza durante la investigación, evidenciando la falta de sustento de los informes oficiales, que en el caso desafían a la fuerza de gravedad”.
LA MASCARADA
Para entender bien cómo se consolidó la versión oficial construida por la Junta Militar, hay que remontarse a 1990. La medianoche del 17 de agosto de aquel año se realizó en el Cementerio Santa Inés de Viña del Mar la primera exhumación (en la foto) del cuerpo de Salvador Allende. Se hizo con el fin de verificar si efectivamente sus restos estaban ahí y con el objetivo de reemplazar la vieja urna de latón por una nueva. Todo esto con miras al funeral oficial que se realizaría el 4 de septiembre de ese año.
La operación fue hecha en total secreto, a hurtadillas. Fue dirigida por el ministro vocero de Gobierno, Enrique Correa. La familia Allende envió en su representación al doctor Arturo Jirón.
La operación fue realizada sin especialistas, con total desprolijidad. Pablo Salas, que filmó esta exhumación, contó detalles de lo sucedido a este corresponsal en 2011: “Cuando llegamos al Cementerio Santa Inés estaba todo oscuro (…) Y nadie sabía si Allende estaba o no en su tumba”. Comenta que cerca de las 10 de la noche comenzaron a abrir la cripta de la familia Grove-Allende: una bóveda bajo el suelo a la que se desciende por una escalera. Recuerda que había ocho nichos, ubicados cuatro a cada lado y uno sobre otro. “Al fondo, del lado izquierdo, se encontraba el nicho donde se supone estaba Allende”, relató.
El camarógrafo afirma que sólo cuando llegó el ministro Correa, los panteoneros empezaron a romper la cubierta de cemento que resguardaba al nicho, “la cual tendría unos tres o cuatro centímetros de grosor”.
Sostiene que después de ello, “se pudo ver un ataúd de metal que tenía una chapa muy delgada y completamente oxidada”. Los empleados intentaron sacar el ataúd y éste se comenzó a desarmar. “Cuando lo jalaron un poco más fuerte, el ataúd se rompió. De esa forma lo lograron abrir”.
Cuenta que en ese momento él bajó al fondo de la cripta junto con Jesús Inostroza, fotógrafo de la Presidencia de la República de Chile, y el doctor Jirón, quien fue enviado por la familia Allende Bussi con la finalidad de reconocer los restos del ex Mandatario. Jirón fue uno de los médicos que estuvo con Allende en el Palacio de La Moneda el día de su muerte.
Salas dice que para ver los restos de Allende, el doctor Jirón se tuvo que agachar y meter parte de su cabeza al nicho. “Miró y empezó a murmurar: ‘el zapato, los pantalones, el chaleco’. Como yo estaba filmando, mi necesidad era que el tipo dijera lo que veía. Entonces, de repente le pregunté: ¿Es la ropa que llevaba? Y él me dijo: Si, así es”.
Salas relata que “los sepultureros comenzaron a romper el ataúd con el propósito de tomar los restos de Allende e irlos poniendo en una caja de metal chica, de menos de un metro de alto por 40 ó 50 centímetros de ancho y largo. Entonces empezaron a tomar todos los restos de Allende y los empezaron a poner en esta cajita metálica”.
–”¿En qué estado se encontraba el cráneo?”, le preguntamos a Salas.
Él recuerda que el cráneo estaba “muy incompleto”. Sostiene que sólo había una parte de él. “Si un cráneo normal tiene el tamaño de un melón, lo que había ahí tenía el tamaño de una manzana”, comenta.
El camarógrafo cuenta que los empleados del cementerio tendieron un paño blanco y colocaron sobre él ropa, restos óseos, pedazos de piel y pelo que no habían metido a la caja metálica. Después sacaron de la cripta tanto la caja como el paño. A este último lo volvieron a revisar, tomaron de él algunos “huesitos” y los arrojaron a la caja metálica. “Todo lo demás quedó fuera. Esto es, los zapatos, los pantalones, el chaleco, lo que era reconocible”.
Salas cree que la ropa y algunos restos óseos que los empleados no metieron a la caja metálica, “se fueron a la basura porque cuando nos fuimos se quedó ahí, nadie se los llevó”. Esta afirmación sería corroborada por tres panteoneros que declararon -en 2011- en el marco de la investigación encabezada por el ministro Carroza.
El testigo señala que los zapatos de Allende estaban casi intactos; el pantalón era oscuro, casi negro; y el chaleco era de lana blanca con puntos negros.
Dice que cuando terminaron “de poner los restos de Allende en la cajita de metal, ésta se colocó dentro de un ataúd nuevo, de madera, bien bonito. Este ataúd fue sellado con soplete y luego fue puesto en el mismo nicho donde estaba el ataúd antiguo”.
No hubo nueva autopsia ni ningún procedimiento forense. Sin embargo, esa mirada de un minuto bastó para que la familia del Presidente Allende, el gobierno de Patricio Aylwin y la prensa confirmaran que los restos correspondían a Allende y que éste se había suicidado… aunque usted no lo crea.
La revista Análisis (N° 348, septiembre de 1990) publicó -destacado en portada- el reportaje “El suicidio de Allende” que fue clave en la masificación en el seno de la izquierda de la versión oficial:
“Hasta el 17 de agosto de este año (…) existían serias dudas de que Allende se hubiera suicidado (…) Sin embargo, el resultado de la exhumación y reducción de los restos del presidente Allende (…) demostró que el cadáver (…) tenía un orificio en el cráneo que puede corresponder a un disparo de tipo suicida. Los que vieron los restos de Allende y sumaron a ello los antecedentes que tenían, están en condiciones de afirmar que Allende se quitó la vida”.
El 4 de septiembre fue el funeral oficial. En dicha ocasión -según testimonió a este corresponsal del cineasta Miguel Littín- la comitiva oficial que trasladaba los restos de Allende se detuvo en una parte del trayecto entre el Cementerio Santa Inés de Viña del Mar y el Cementerio General de Santiago. Por un lapso de una media hora desapareció el vehículo que llevaba los restos de Allende sin que nadie diera explicaciones de lo sucedido. En la comitiva participaba el ministro de Interior Enrique Krauss.
Littín levantó un acta notarial de este suceso por si moría antes de poder contarlo. Este cineasta chileno, actualmente está en la última etapa del rodaje de su film, en que muestra cómo fueron las últimas horas de Salvador Allende. Se espera que ahí cuente la verdad sobre su muerte.
Publicado el 4/05/14 •
FRANCISCO MARIN / ELCIUDANO.CL
A 40 años de su muerte y en momentos en que la Corte Suprema está por decidir el cierre definitivo del proceso que indaga en las causas de su deceso, una investigación histórica y forense contenida en el libro “Allende. Yo no me rendiré” (Ceibo, septiembre 2013) demuestra que el Presidente no se suicidó.
Un testimonio obtenido a contramano da cuenta que el general Javier Palacios le habría propinado el disparo en la frente al Mandatario, evidenciado en peritaje químico de 2011 que había sido mantenido oculto… hasta ahora.
El presidente Salvador Allende fue rematado con un disparo en la frente. Es lo que concluye el Informe Pericial Químico N° 261 (de 27 de mayo de 2011), elaborado por el perito químico Leonel Liberona Tobar.
En el ítem Conclusiones afirma textualmente: “En la muestra N° 3 (situada en la frente), se constató la presencia de plomo, bario y antimonio, cuyas concentraciones son compatibles con un orificio de entrada de proyectil balístico generado de corta distancia”.
Este disparo de entrada de proyectil en la frente se alinea perfectamente con el “orificio redondeado de salida de proyectil tallado a bisel externo” con el que quedó el cráneo de Allende tras el asalto a La Moneda, según consta en el informe de la autopsia Nº 2449/73. Esta fue realizada la noche del 11 de septiembre de 1973 en el Hospital Militar por el médico legista Tomás Tobar y el ginecólogo José Luis Vásquez.
Esta diligencia –como pudimos constatar en nuestra investigación- fue vigilada por militares armados encabezados por el teniente Manuel Vásquez Nanjarí, quien así lo reconoció en el “Caso Allende” (a fojas 1.101 y siguientes).
El informe de la autopsia de 1973 sólo pudo conocerse el año 2000. Venía anexado al libro “La Conjura. Los mil y un días del Golpe”, de la periodista Mónica González. Sobre la base de dicho informe el médico legista Luis Ravanal preparó un metanálisis forense que fue publicado el 8 de septiembre de 2008 en El Periodista.
El doctor Ravanal planteó que el disparo con fusil necesariamente tuvo que haberse realizado después del disparo con arma corta “puesto que, de lo contrario, este no habría dejado orificio de salida”.
En enero de 2011 se abrió el proceso Rol 77-2011, “Caso Allende”. Esto ocurría tras una querella presentada por la fiscal de la Corte de Apelaciones Beatriz Pedrals.
Para discernir si en este caso correspondía que se hiciera una nueva autopsia, el ministro instructor de la causa Mario Carroza pidió una opinión al Servicio Médico Legal (SML). Estos designaron al tanatólogo Germán Tapia Coppa para que analizase tan importante materia.
Menos transparente aún fue lo realizado por el SML luego que el perito Tobar diera cuenta de la existencia de residuos de pólvora que se explicarían por un disparo hecho a corta distancia con arma de bajo calibre.
El 4 de abril de 2011, este legista emanó un informe forense en el que recomendó la exhumación de los restos de Allende. Dio argumentos similares a los planteados por el perito Ravanal en 2008: “si en un cadáver se reconoce estallido de cráneo al mismo tiempo que en uno de los fragmentos de la bóveda se evidencia un orificio de salida de proyectil (…) se debe mencionar que dicho orificio de salida se produce en un momento anterior al estallido de la cavidad. Esto es debido a que se requiere la integridad de la cavidad craneana para que un proyectil pueda generar una lesión característica de orificio de salida”.
Tras este informe del SML, Carroza ordenó realizar una nueva exhumación la que se verificó el 23 de mayo de 2011. En esta necropsia no se encontró el segmento de la parte posterior del cráneo en el que estaba contenido el citado orificio de bala. De hecho casi la mitad de los huesos del cráneo no estaban (Ver recuadro).
Como consecuencia de esto, los peritos convocados por el juez Carroza y el SML no pudieron saber la trayectoria de las balas y ni siquiera establecer la cantidad de éstas que impactaron el cráneo de Allende.
El perito balístico David Pryor lo reconoce de esta manera en su informe oficial: “Si hubo o no un segundo proyectil, ocurrió durante el mismo disparo, siguió con una diferencia de milisegundos una trayectoria similar pero no es posible confirmar o descartar esta posibilidad mediante el examen morfológico del material óseo conservado u otras técnicas de exploración actualmente disponibles”. Pryor tampoco pudo establecer el punto de entrada ni de salida de la bala, ni la trayectoria de la misma.
El forense Ravanal afirma a este respecto: “Si uno aplica el sentido común, y considera que los peritos del SML no encontraron orificio de salida; no contaron con gran parte de los huesos del cráneo, especialmente la base del cráneo por donde penetró la bala, uno no puede dejarse de preguntar: ¿Cómo pueden haber determinado si hubo más de un proyectil y cómo pudieron haber excluido la existencia de lesiones asociadas a proyectiles de bajo calibre como ese fragmento redondeado que no hallaron?”.
A pesar de la carencia de pruebas, el 13 de septiembre de 2013 el ministro Carroza determinó el cierre de la causa: “los hechos que significaron la muerte del presidente Salvador Allende Gossens provienen de un acto deliberado en el que, voluntariamente éste se quita la vida y no hay intervención de terceros, ya sea para su cometido como para su auxilio”.
De esta manera se ratificaba la veracidad de la historia oficial construida por los militares golpistas desde el mismo once de septiembre en La Moneda.
El 24 de junio de 2013 la segunda sala de la Corte de Apelaciones de Santiago ratificó lo obrado por Carroza. Ahora resta como último recurso para evitar el cierre definitivo de esta causa, que la Corte Suprema se pronuncie respecto de un recurso de casación presentado en julio por los abogados de la parte querellante, Matías Coll y Roberto Celedón, que representan a la Asociación Nacional de Ex Prisioneros Políticos.
OCULTAMIENTO DE PRUEBA
En la autopsia de 2011, los miembros de una comisión internacional de expertos convocados por el SML para determinar las causas de la muerte de Allende, no se pronunciaron respecto de la evidencia que daba cuenta de la existencia un disparo hecho con arma corta.
El doctor Ravanal señala a este respecto en el libro “Yo no me rendiré”, que la comisión especial de expertos designada para este caso “se limitó exclusivamente a realizar análisis segmentarios de los aspectos que en sus respectivas áreas les competía: Acta de Exhumación, Informe Odontológico, Informe Antropológico, Informe de Evidencia Asociada (prendas de vestir), Informe Balístico, Informe Entomológico e Informe Genético”, pero que “absolutamente en ninguno de ellos se menciona o aborda el análisis causal relativo al ‘segmento de orificio redondeado tallado a bisel externo de aproximadamente 2 a 3 cm’ (descrito en la autopsia de 1973)”. La muestra N° 3 solo se menciona como una nota a pie de página como si se tratase de un aspecto sin importancia en la investigación.
Menos transparente aún fue lo realizado por el SML luego que el perito Liberona Tobar diera cuenta de la existencia de residuos de pólvora que se explicarían por un disparo hecho a corta distancia con arma de bajo calibre.
Después de conocer dicho informe químico, el SML –que es dirigido por el médico sin especialidad forense Patricio Bustos- citó a una reunión al perito Liberona Tobar que se concretó el 15 de julio de 2011 y que contó con la participación del juez Carroza.
Este encuentro fue reseñado por Liberona en el Informe Pericial Químico N° 380/2011, de 26 de julio. En el Punto 1 se sostiene: “Considerando los antecedentes obtenidos en la reunión el día 15.jul.011 en dependencias del SML, de Santiago, donde se aclaró que la muestra N° 3, fue levantada de la cara interna, zona inferior del sector izquierdo del hueso frontal orbital del occiso. Los resultados de las concentraciones de antimonio, bario y plomo señalados en el Informe Pericial Químico N° 261 de fecha 27.may.O11, son atribuibles a trayectoria o impacto de proyectil balístico”.
En relación con esto, el forense Luis Ravanal expresó que “se puede apreciar claramente que tras la reunión de aclaración llevada a cabo en el SML, el perito químico modificó su conclusión original, sustituyéndola por otra del todo inespecífica y ambigua. Claramente en este segundo informe, ya no se trataba de un ‘orificio de entrada de proyectil balístico generado de corta distancia’, modificación que evidentemente satisfizo a más de alguien”.
El doctor Ravanal cuestiona que se le haya tenido que aclarar a Liberona el lugar específico de donde provenía la muestra N° 3 en circunstancias que fue él mismo quien la recolectó como detalló en su primer informe (N° 261-2011).
De todos modos, esta modificación no logra ocultar que en la frente de Allende se encontraron residuos en cantidades que sugieren –o establecen- la existencia de un disparo hecho a corta distancia.
“PALACIOS LO REMATÓ”
La descripción del disparo de bala presente en la frente es concordante con el testimonio brindado a este corresponsal -el 16 de agosto de 2013 vía videoconferencia- por el chileno residente en Milán, Julio Araya Toro y que aparece contenido en la investigación histórica y forense que forman parte del libro “Allende: Yo no me rendiré”.
Supimos de él revisando el expediente de la causa. A fojas 644, aparece una misiva enviada por él -en febrero de 2011- al ministro Carroza. Allí propuso transmitirle una confesión que el general Palacios le habría hecho a su padre y que dice relación con la forma en que realmente murió Allende. Carroza no le contestó. Nosotros sí nos contactamos.
Araya Toro (46 años) cuenta que su progenitor fue amigo desde la niñez con el general Javier Palacios. Ambos vivían en el mismo sector residencial del antiguo centro de Santiago donde residían las familias aristocráticas de principios del siglo XX. Ambos estudiaron en los Padres Franceses, asistían a la misma iglesia y jugaban en el mismo lugar: el Parque Cousiño. “Ya mayores tomaron diferentes caminos. Mi padre siguió la vida civil y el general Palacios ingresó a la Escuela Militar en 1941, pero continuaron frecuentándose a través de toda la vida”.
Luego de esta contextualización, Araya Toro entró en el quid del asunto: “Esta historia me la contó mi padre muchos años después del golpe, cuando nos encontramos con el general Palacios -en febrero de 1992- en el centro de Viña del Mar. En ese momento mi padre, al verlo caminando hacia él, le grita ‘¡Javier!’. A su vez, Palacios le contragrita ‘¡Jorge!’. Pero, antes de abrazarse, mi padre se dirige a mí y me dice: ‘te presento al general que asesinó al presidente Salvador Allende’. Palacios se desfiguró y le respondió: ‘no digas esas cosas porque la gente puede creer cualquier cosa’. Se saludaron, se abrazaron, conversaron diez minutos y después se despidieron. Entonces, mi padre me dijo: ‘te voy a contar la historia de lo que pasó el 11 de septiembre y cómo Palacios asesinó al presidente Allende y se tomó La Moneda’”.
Palacios se lo confesó durante una visita que hizo a la casa de Araya Gómez en la santiaguina comuna de Maipú, en marzo de 1974. “Llegó acompañado de una patrulla militar y vestido en tenida de guerra. Yo tenía siete años pero lo recuerdo perfectamente. Hablaron de sus familias y cosas triviales. Posteriormente, mi padre le hace notar su consternación por lo ocurrido durante los meses anteriores, a lo que Palacios respondió: ‘te tienes que sentir orgulloso de que un amigo tuyo pasara a la historia’.
“Mi padre le pregunta el por qué de esta aseveración. El General comenzó a hablar: su misión era rodear con tanques y tomarse La Moneda por tierra, ya que comandaba el regimiento Blindado Nº2 (el mismo del tanquetazo de junio de 1973). Ingresó por la puerta de Morandé 80 con soldados de infantería en el mismo instante en que bajaban las escalas las personas que estaban con Allende y a las cuales éste les había pedido que salieran. Los militares comenzaron a tirar a la gente hacia abajo por las escalas mientras ellos subían. El ambiente era un infierno ya que La Moneda ardía por el bombardeo y no se podía respirar por los gases lacrimógenos. En el segundo piso, Palacios fue recibido con ráfagas de metralletas de Allende y algunos de sus hombres que estaban en el salón Rojo. En ese momento, Palacios grita a los miembros del GAP (escolta de Allende) que se rindieran y fue Allende que respondió gritando: ‘¡soy el presidente de Chile y si te crees muy valiente ven a buscarme conchetumaire!’. Inmediatamente, los GAP y Allende comienzan a disparar y una bala de Allende hiere en la mano derecha a Palacios.
“Los hombres de Palacios, al ver a su general herido, avanzan disparando contra los miembros del GAP y éstos van cayendo por las balas de los militares, mientras Palacios es asistido por Armando Fernández Larios, que le pasó su pañuelo para detener la sangre de la mano herida. Entretanto, seguía la balacera más adentro, ya que los GAP iban replegándose. Dos militares que iban disparando hirieron en el estómago o el pecho a un civil que portaba una metralleta, un casco y una máscara antigases; el civil se plegó y cayó al suelo. A Palacios (…) le llamó la atención este civil. Se fijó que portaba un reloj fino. Al sacarle la máscara antigases y el casco reconoce al presidente Allende. En ese momento saca su pistola de ordenanza y dispara a quemarropa en su cabeza.
“Eran las 14:00 horas Palacios con sus hombres trasladan el cuerpo del presidente Allende al salón Independencia. Comienzan entonces a preparar el montaje para decir que el presidente Allende se había suicidado”.
TESTIMONIO CONCORDANTE
Aunque no es posible garantizar la veracidad de este testimonio, es preciso subrayar que es coherente con la evidencia histórica y forense existente. Según el perito Ravanal “en este relato podemos encontrar numerosos elementos que son concordantes con los resultados autópsicos: mayores concentraciones de residuos de pólvora en la zona frontal y órbita izquierda; un orificio redondeado de salida de proyectil tallado a bisel externo en la parte posterior de la bóveda craneana, que se alinea perfectamente con una lesión en la zona frontal”.
Este relato de Jorge Araya guarda una notable similitud con lo expresado por el periodista y escritor Gabriel García Márquez, en su nota “La verdadera muerte de un Presidente” (1974) en la que relata el asalto a La Moneda y el enfrentamiento entre Allende y Palacios.
Aún no aparece el set de 29 fotos (ordenadas desde la A hasta la Z) que los peritos de la Policía Técnica de Investigaciones tomaron en el sitio del suceso. El General Palacios se quedó con el fusil AK-47 con el que –supuestamente- Allende se suicidó.
Pero es el propio General Palacios quien da sentido al testimonio de Araya. Una semana después del golpe de 1973 declaró: “Allende estuvo disparando todo el tiempo porque tenía las manos llenas de pólvora. El cargador de la metralleta estaba vacío. Había numerosas vainillas en la ventana. A su lado también estaba un revolver. Y cuando pasé a identificarlo, tenía un casco y una máscara de gases”. Esta trascendental declaración es reproducida en la nota “Recuerdos del General Palacios”, Ercilla N° 1991, del 26 de septiembre de 1973.
Este testimonio es similar al brindado en el documental “Más fuerte que el fuego. Las últimas horas en La Moneda” (1978), en que sostiene que “hasta el último momento él (Allende) disparaba contra nosotros”.
La evidencia de que Allende combatió hasta el final –y no se rindió- fue refrendada por el corresponsal de Prensa Latina Jorge Timossi en su nota “Las últimas horas de La Moneda” (13 de septiembre de 1973). Allí señala: “A las 13:52 minutos recibí una llamada desde Palacio. Era Jaime Barrios, asesor económico del Presidente, quien (…) me informó: ‘Vamos hasta el final. Allende está disparando con una ametralladora. Esto es infernal y nos ahoga el humo’”.
Cabe señalar que de acuerdo a la versión emanada por la Junta, Allende se habría suicidado entre las 13:30 y las 14 horas, como sostuvo la noche del “once” el prefecto de Investigaciones de Santiago, René Carrasco, a corresponsales extranjeros.
El fiscal norteamericano Eugene Propper, que investigó el doble asesinato del excanciller Orlando Letelier y de su secretaria Ronnie Moffit, acaecido en Washington en 21 de septiembre de 1976, describió en su libro Laberinto (1982), coescrito con el periodista Taylor Branch, cómo habría muerto Allende:
“Poco después de las 2 p.m., unidades de infantería logran invadir La Moneda. Pequeños grupos corren escaleras arriba en medio del humo, cubriéndose con fuego de metralletas. Un teniente chileno de pelo rubio, René Riveros, de pronto se encuentra frente a un civil armado vestido con un suéter con cuello tortuga. Riveros vacía la mitad de sus municiones en el Presidente de Chile, matándolo instantáneamente con una hilera de heridas que van desde la ingle a la garganta”.
Este relato se basó en el testimonio brindado por el oficial de la Escuela de Infantería condenado en el Caso Letelier, Armando Fernández Larios; y en información proporcionada por el jefe del FBI en Argentina, Robert Scherrer. El excorresponsal de Washington Post, en Santiago, John Dinges, nos expresó en 2011 que Scherrer, a quien consideraba “una fuente de oro”, le informó en 1979 lo mismo que a Propper: Riveros mató a Allende.
Cabe señalar que, después de “constatar” la muerte de Allende, Palacios lo comunica -a las 14:35- al general Sergio Nuño –ubicado en el Ministerio de Defensa-: “Misión cumplida: Moneda tomada, Presidente muerto”. En ningún momento dio a entender que hubo suicidio.
Palacios, que era director de Inteligencia del Ejército, reconoció –según consta en el documental “Más fuerte que el fuego”- que oficiales del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) entraron al salón donde murió Allende: “Le tomaron una fotos”, dijo. Sin embargo, es más verosímil que su participación haya tenido por objeto construir el suicidio. La Brigada de Homicidios sólo pudo entrar a las 16:20 horas, cuando el SIM ya había podido alterar todo el sitio del suceso.
Pocos después que Palacios informara de la muerte de Allende, un grupo de civiles golpistas difundió la noticia por onda corta desde el mismísimo Ministerio de Defensa: “Atención Chile. Atención a todo el mundo. Aquí Santiago Treinta y Tres. Este es Chile Libre. Allende ya es un cadáver. El capitán Roberto Garrido nos ha liberado de las garras del marxismo (…) Allende ha sido ajusticiado por nuestros soldados gloriosos”.
La Junta Militar intentó por todos los medios ocultar o destruir las evidencias que dieran cuenta de lo realmente sucedido con Allende en sus últimos instantes. La Primera Fiscalía Militar nunca entregó el expediente asociado al proceso abierto por la muerte de Allende donde estaba el Informe de Autopsia 2447 de 1973.
Aún no aparece el set de 29 fotos (ordenadas desde la A hasta la Z) que los peritos de la Policía Técnica de Investigaciones tomaron en el sitio del suceso. El General Palacios se quedó con el fusil AK-47 con el que –supuestamente- Allende se suicidó. Este no pudo ser periciado por los expertos policiales los que, sin embargo, aseguraron, tras una veloz inspección, que Allende se suicidó.
Tras nuestra mencionada investigación histórico forense sobre la muerte del Presidente Allende, que nos permitió constatar cientos de irregularidades, errores y omisiones, pudimos concluir que la teoría del suicidio, es una fabricación comunicacional, política, policial, forense e histórica realizada por los conspiradores constituidos en Junta Militar de Gobierno, y consolidada hasta nuestros días por poderes fácticos que gobiernan nuestra sociedad.
FOTOGRAFÍA CLAVE
A pesar de todo el esfuerzo hecho por la Junta Militar con el fin de ocultar las evidencias que mostraban lo realmente sucedido aquel once de septiembre en La Moneda, la verdad ha podido filtrarse hasta nuestros días.
En diciembre de 1973 alguien sustrajo la foto Nº 1416/73-A desde los archivos de Investigaciones, la que demuestra la falsedad de la versión oficial. El doctor Ravanal lo explica así en el mencionado libro coescrito con este corresponsal:
“Allí se puede ver un cadáver perfectamente alineado y en posición recta, como un tronco caído, lo que no es concordante con un individuo que en vida se pega un tiro de fusil bajo la mandíbula estando sentado, menos aun cuando ha ocurrido una destrucción masiva del encéfalo, lo que conlleva a una desconexión neurológica absoluta e instantánea, por lo que no cabría esperar que ocurriesen movimientos agónicos y/o reflejos en estas condiciones, que llevasen a las cuatro extremidades a alinearse con el eje principal del cuerpo, y extender totalmente las rodillas en la forma y magnitud que se aprecia en las imágenes y esquemas. Esta evidencia que el cadáver fue manipulado, dejándolo en una posición de arrastre sobre el sofá, por cuanto cuando un cadáver se arrastra por el tronco en posición ventral, las piernas se arrastran detrás de este extendiéndose las rodillas y apoyándose el peso en los talones”.
Ravanal destaca en relación con esta imagen otro aspecto que desmiente la construcción oficial sobre la muerte de Allende: “Nótese el aspecto limpio de las prendas de vestir en la zona anterior del cuello y tórax, donde se aprecia el diseño geométrico del chaleco de cuello alto, limpio, sin impregnación de sangre, solo se advierte un patrón de escurrimiento, que correspondería a líquidos sanguinolentos que fluyen pasivamente por efecto gravitacional postmortem, desde la zona frontal y anterior de la cara y cabeza, hacia abajo y derecha, en relación al ángulo de inclinación de la cabeza.
“La ausencia total de sangre en la zona anterior del tórax y cuello, es un claro indicador respecto a que al momento de producirse el disparo submentoniano, Allende no estaba vivo o se encontraba en otra posición, por cuanto de haberse encontrado con vida en posición sentada al momento de producirse el impacto submentoniano, la sangre habría escurrido en grandes volúmenes, masivamente hacia abajo, tal como lo demuestran dos videos de suicidios registrados en vivo y que le fueron acompañados al ministro Carroza durante la investigación, evidenciando la falta de sustento de los informes oficiales, que en el caso desafían a la fuerza de gravedad”.
LA MASCARADA
Para entender bien cómo se consolidó la versión oficial construida por la Junta Militar, hay que remontarse a 1990. La medianoche del 17 de agosto de aquel año se realizó en el Cementerio Santa Inés de Viña del Mar la primera exhumación (en la foto) del cuerpo de Salvador Allende. Se hizo con el fin de verificar si efectivamente sus restos estaban ahí y con el objetivo de reemplazar la vieja urna de latón por una nueva. Todo esto con miras al funeral oficial que se realizaría el 4 de septiembre de ese año.
La operación fue hecha en total secreto, a hurtadillas. Fue dirigida por el ministro vocero de Gobierno, Enrique Correa. La familia Allende envió en su representación al doctor Arturo Jirón.
La operación fue realizada sin especialistas, con total desprolijidad. Pablo Salas, que filmó esta exhumación, contó detalles de lo sucedido a este corresponsal en 2011: “Cuando llegamos al Cementerio Santa Inés estaba todo oscuro (…) Y nadie sabía si Allende estaba o no en su tumba”. Comenta que cerca de las 10 de la noche comenzaron a abrir la cripta de la familia Grove-Allende: una bóveda bajo el suelo a la que se desciende por una escalera. Recuerda que había ocho nichos, ubicados cuatro a cada lado y uno sobre otro. “Al fondo, del lado izquierdo, se encontraba el nicho donde se supone estaba Allende”, relató.
El camarógrafo afirma que sólo cuando llegó el ministro Correa, los panteoneros empezaron a romper la cubierta de cemento que resguardaba al nicho, “la cual tendría unos tres o cuatro centímetros de grosor”.
Sostiene que después de ello, “se pudo ver un ataúd de metal que tenía una chapa muy delgada y completamente oxidada”. Los empleados intentaron sacar el ataúd y éste se comenzó a desarmar. “Cuando lo jalaron un poco más fuerte, el ataúd se rompió. De esa forma lo lograron abrir”.
Cuenta que en ese momento él bajó al fondo de la cripta junto con Jesús Inostroza, fotógrafo de la Presidencia de la República de Chile, y el doctor Jirón, quien fue enviado por la familia Allende Bussi con la finalidad de reconocer los restos del ex Mandatario. Jirón fue uno de los médicos que estuvo con Allende en el Palacio de La Moneda el día de su muerte.
Salas dice que para ver los restos de Allende, el doctor Jirón se tuvo que agachar y meter parte de su cabeza al nicho. “Miró y empezó a murmurar: ‘el zapato, los pantalones, el chaleco’. Como yo estaba filmando, mi necesidad era que el tipo dijera lo que veía. Entonces, de repente le pregunté: ¿Es la ropa que llevaba? Y él me dijo: Si, así es”.
Salas relata que “los sepultureros comenzaron a romper el ataúd con el propósito de tomar los restos de Allende e irlos poniendo en una caja de metal chica, de menos de un metro de alto por 40 ó 50 centímetros de ancho y largo. Entonces empezaron a tomar todos los restos de Allende y los empezaron a poner en esta cajita metálica”.
–”¿En qué estado se encontraba el cráneo?”, le preguntamos a Salas.
Él recuerda que el cráneo estaba “muy incompleto”. Sostiene que sólo había una parte de él. “Si un cráneo normal tiene el tamaño de un melón, lo que había ahí tenía el tamaño de una manzana”, comenta.
El camarógrafo cuenta que los empleados del cementerio tendieron un paño blanco y colocaron sobre él ropa, restos óseos, pedazos de piel y pelo que no habían metido a la caja metálica. Después sacaron de la cripta tanto la caja como el paño. A este último lo volvieron a revisar, tomaron de él algunos “huesitos” y los arrojaron a la caja metálica. “Todo lo demás quedó fuera. Esto es, los zapatos, los pantalones, el chaleco, lo que era reconocible”.
Salas cree que la ropa y algunos restos óseos que los empleados no metieron a la caja metálica, “se fueron a la basura porque cuando nos fuimos se quedó ahí, nadie se los llevó”. Esta afirmación sería corroborada por tres panteoneros que declararon -en 2011- en el marco de la investigación encabezada por el ministro Carroza.
El testigo señala que los zapatos de Allende estaban casi intactos; el pantalón era oscuro, casi negro; y el chaleco era de lana blanca con puntos negros.
Dice que cuando terminaron “de poner los restos de Allende en la cajita de metal, ésta se colocó dentro de un ataúd nuevo, de madera, bien bonito. Este ataúd fue sellado con soplete y luego fue puesto en el mismo nicho donde estaba el ataúd antiguo”.
No hubo nueva autopsia ni ningún procedimiento forense. Sin embargo, esa mirada de un minuto bastó para que la familia del Presidente Allende, el gobierno de Patricio Aylwin y la prensa confirmaran que los restos correspondían a Allende y que éste se había suicidado… aunque usted no lo crea.
La revista Análisis (N° 348, septiembre de 1990) publicó -destacado en portada- el reportaje “El suicidio de Allende” que fue clave en la masificación en el seno de la izquierda de la versión oficial:
“Hasta el 17 de agosto de este año (…) existían serias dudas de que Allende se hubiera suicidado (…) Sin embargo, el resultado de la exhumación y reducción de los restos del presidente Allende (…) demostró que el cadáver (…) tenía un orificio en el cráneo que puede corresponder a un disparo de tipo suicida. Los que vieron los restos de Allende y sumaron a ello los antecedentes que tenían, están en condiciones de afirmar que Allende se quitó la vida”.
El 4 de septiembre fue el funeral oficial. En dicha ocasión -según testimonió a este corresponsal del cineasta Miguel Littín- la comitiva oficial que trasladaba los restos de Allende se detuvo en una parte del trayecto entre el Cementerio Santa Inés de Viña del Mar y el Cementerio General de Santiago. Por un lapso de una media hora desapareció el vehículo que llevaba los restos de Allende sin que nadie diera explicaciones de lo sucedido. En la comitiva participaba el ministro de Interior Enrique Krauss.
Littín levantó un acta notarial de este suceso por si moría antes de poder contarlo. Este cineasta chileno, actualmente está en la última etapa del rodaje de su film, en que muestra cómo fueron las últimas horas de Salvador Allende. Se espera que ahí cuente la verdad sobre su muerte.
The New Yorker califica de peligroso “Twitter” de USAID contra Cuba
The New Yorker califica de peligroso “Twitter” de USAID contra Cuba
Publicado el 4/06/14
PL – La creación de un Twitter cubano para socavar al gobierno de La Habana resulta un absurdo peligroso porque confirma que aspectos sensibles de la política exterior estadounidense son entregados a contratistas privados, comentó la revista norteamericana The New Yorker.
Agregó que la red de comunicaciones clandestinas ZunZuneo resulta un paso adelante respecto a las conspiraciones más oscuras y absurdas de antaño, incluidos los planes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para matar al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.
La agencia Associated Press (AP) corroboró días atrás reiteradas denuncias de Cuba sobre el patrocinio por parte de Washington de planes para impulsar a la juventud cubana hacia la contrarrevolución. De acuerdo con la agencia noticiosa, más de mil documentos confirman la creación en 2010 de la red de comunicación Zunzuneo, promovida por la Agencia de Estados Unidos para la Asistencia Internacional (Usaid), cuyo propósito era hacerse popular entre los jóvenes cubanos y luego “empujarlos hacia la disidencia”.
Que la Usaid sea usada para tales fines no resulta sorprendente, pues fue concebida durante la administración del presidente John F. Kennedy (1961-1963) para reforzar las actividades clandestinas de la CIA en el extranjero, recordó el periodista Jon Lee Anderson.
Sin embargo, explica, resulta preocupante que ZunZuneo estaba dirigido por un operador privado, la empresa Accord Mobile, que había ganado un contrato financiero del gobierno estadounidense.
Esto es consistente con un patrón de comportamiento creciente durante los últimos años, en los cuales la aplicación de los aspectos más sensibles de la política de seguridad norteamericana se mueven a manos de contratistas que trabajan por dinero y no necesariamente por razones filosóficas o patrióticas, argumentó.
De acuerdo con el autor, resulta una falsedad descarada los argumentos dados por la Casa Blanca al asegurar que ZunZuneo nunca fue un programa “ni encubierto, ni de inteligencia”, prefiriendo llamarlo una forma “discreta” de asistencia humanitaria a los cubanos.
AP aseguró que los usuarios nunca supieron que el proyecto de la Usaid, implementado mediante empresas fachada constituidas en secreto y financiadas desde bancos extranjeros, estaba vinculado al Departamento de Estado, ni que los contratistas estadounidenses reunían sus datos personales con propósitos políticos.
A juicio de Anderson, resultan evidentes los riesgos de esta contratación externa en constante expansión, y recordó el legado de la empresa mercenaria Blackwater, un brazo de acción de la CIA, notoria por los asesinatos de civiles iraquíes y el manejo de aviones teledirigidos para asesinar a presuntos terroristas en distintas partes del mundo.
¿Había un plan después para Cuba, si Zunzuneo hubiese logrado lo que no consiguieron 10 administraciones norteamericanas? ¿Qué empresa privada de Estados Unidos obtendría el contrato para eso?, cuestionó el periodista
http://www.contrainjerencia.com/?p=85488&utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+contrainjerencia%2FjvtA+%28CONTRAINJERENCIA%29
Publicado el 4/06/14
PL – La creación de un Twitter cubano para socavar al gobierno de La Habana resulta un absurdo peligroso porque confirma que aspectos sensibles de la política exterior estadounidense son entregados a contratistas privados, comentó la revista norteamericana The New Yorker.
Agregó que la red de comunicaciones clandestinas ZunZuneo resulta un paso adelante respecto a las conspiraciones más oscuras y absurdas de antaño, incluidos los planes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para matar al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.
La agencia Associated Press (AP) corroboró días atrás reiteradas denuncias de Cuba sobre el patrocinio por parte de Washington de planes para impulsar a la juventud cubana hacia la contrarrevolución. De acuerdo con la agencia noticiosa, más de mil documentos confirman la creación en 2010 de la red de comunicación Zunzuneo, promovida por la Agencia de Estados Unidos para la Asistencia Internacional (Usaid), cuyo propósito era hacerse popular entre los jóvenes cubanos y luego “empujarlos hacia la disidencia”.
Que la Usaid sea usada para tales fines no resulta sorprendente, pues fue concebida durante la administración del presidente John F. Kennedy (1961-1963) para reforzar las actividades clandestinas de la CIA en el extranjero, recordó el periodista Jon Lee Anderson.
Sin embargo, explica, resulta preocupante que ZunZuneo estaba dirigido por un operador privado, la empresa Accord Mobile, que había ganado un contrato financiero del gobierno estadounidense.
Esto es consistente con un patrón de comportamiento creciente durante los últimos años, en los cuales la aplicación de los aspectos más sensibles de la política de seguridad norteamericana se mueven a manos de contratistas que trabajan por dinero y no necesariamente por razones filosóficas o patrióticas, argumentó.
De acuerdo con el autor, resulta una falsedad descarada los argumentos dados por la Casa Blanca al asegurar que ZunZuneo nunca fue un programa “ni encubierto, ni de inteligencia”, prefiriendo llamarlo una forma “discreta” de asistencia humanitaria a los cubanos.
AP aseguró que los usuarios nunca supieron que el proyecto de la Usaid, implementado mediante empresas fachada constituidas en secreto y financiadas desde bancos extranjeros, estaba vinculado al Departamento de Estado, ni que los contratistas estadounidenses reunían sus datos personales con propósitos políticos.
A juicio de Anderson, resultan evidentes los riesgos de esta contratación externa en constante expansión, y recordó el legado de la empresa mercenaria Blackwater, un brazo de acción de la CIA, notoria por los asesinatos de civiles iraquíes y el manejo de aviones teledirigidos para asesinar a presuntos terroristas en distintas partes del mundo.
¿Había un plan después para Cuba, si Zunzuneo hubiese logrado lo que no consiguieron 10 administraciones norteamericanas? ¿Qué empresa privada de Estados Unidos obtendría el contrato para eso?, cuestionó el periodista
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5 abr 2014
Venezuela: Unasur, asesinatos selectivos, paracos y la inoculación continua del terror
Venezuela: Unasur, asesinatos selectivos, paracos y la inoculación continua del terror
Por Aram Aharonian
4 abril, 2014 Columnistas de NODAL
Cuatro decenas de muertos, unos dos mil detenidos por la violencia ya liberados, pocos aún detenidos, son apenas cifras que no explican en absoluto este proceso de inoculación continua del terror que amenaza perdurar, de no prosperar el diálogo acordado con la Unasur, y bombardeado por Estados Unidos y sus aliados de la ultraderecha regional y mundial.
Mientras se esperan las condiciones para una mediación internacional, los actos violentos, el sabotaje se reciclan, e incluso se reportan enfrentamientos de fuerzas bolivarianas con paramilitares colombianos pertrechados con armas largas, cerca de la frontera sudoccidental venezolana.
Unasur ¿y después?
El comunicado de los cancilleres de Unasur sobre su gestión en Venezuela fue cauto, diplomático, sin aspavientos, cuidando cada término, pero en definitiva favorable a las posiciones y acciones que ha venido adelantando el gobierno. La reacción de los sectores violentos la resumió el diario El Nacional: “Oposición rechaza que Unasur sea el mediador en la crisis venezolana”. Desde afuera ya les habían dado línea.
Las más recientes declaraciones de la Subsecretaria de Estado estadounidense para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, constituyeron –más allá de la injerencia en los asuntos internos- una tentativa de descalificación a lo actuado por la comisión de Cancilleres de la Unasur . Jacobson fue más allá: «Estados Unidos no descarta ninguna posibilidad de ejecutar sanciones en el futuro”, dijo.
En síntesis, el gobierno ha dicho que acepta todos los términos de las propuestas de Unasur. La opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) en su conjunto, ni los distintos partidos y grupos que la componen, aún no se han expedido.
Los cancilleres reafirmaron su estricto apoyo a la democracia, resaltando la voluntad colectiva de UNASUR en apoyar un proceso de diálogo amplio y respetuoso, tomando en consideración la Conferencia Nacional de Paz, y reiteraron su condena a cualquier tentativa de ruptura del orden constitucional.
O sea, Unasur reconoce la legitimidad y amplitud de la Conferencia Nacional de Paz; rechaza de manera explícita la violencia y cualquier intención de golpe de Estado; se llama a asumir (término muy significativo) el compromiso de deponer todas las acciones violentas; reconoce la flexibilidad política de Maduro, quien aceptó la propuesta de acordar un testigo de buena fe para el diálogo.
En este ítem, Maduro aceptó un candidato extrarregional: el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, quien fue representante del Vaticano en Caracas.
Flaco favor le hacen los obispos venezolanos a las posibilidades mediadoras del Vaticano. Ovidio Pérez Morales, ex presidente de la Conferencia Episcopal y militantemente opositor explicó a El Nacional que su propuesta de un gobierno de transición «va dirigida al presidente Nicolás Maduro, y no se trata de una vía alterna a la Constitución. No es para quitar a unos y poner a otros; este país tiene que ser construido por todos».
Con el mismo lenguaje de los sectores más agresivos de la oposición, el obispo observa en el gobierno «muchos rasgos de dictadura» y lo acusa de haber exacerbado la violencia.
Pero la declaración de Unasur obliga igualmente al gobierno plantearse nuevas acciones: deberá ceder en la instalación de un Consejo Nacional de Derechos Humanos, convocar de manera inmediata a la Asamblea Nacional para la designación de los cargos vacantes de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, dos rectores del Consejo Nacional Electoral –que terminan su periodo constitucional- e iniciar el proceso para designar el nuevo Contralor de la República.
Hay dirigentes de la oposición que no quieren diálogo, pese a que lo reclama la inmensa mayoría de la población. Existen sectores cerrados a cualquier diálogo y que son un factor de presión y hasta de chantaje contra quienes están dispuestos a dialogar y recorrer el sendero democrático.
No será nada fácil persuadirlos a sentarse en la mesa, aún con el cardenal Pietro Parolin mediando, señala Eleazar Díaz Rangel, director del diario Últimas Noticias.
Pero las consignas – mayor seguridad o un freno a la especulación o la escasez- que motivaron los disturbios en algunas regiones del país, fueron solo un pretexto movilizador para alcanzar fines criminales. Leopoldo López (preso por incitación a la violencia), dijo cuando abandonó la manifestación frente a la Fiscalía: “Estaremos en la calle hasta que caigan”. ¿Dialogar?
Paraco-sifrinaje
Que quede en claro: la mayoría de los muertos (al menos 22) fueron asesinatos selectivos de líderes de base bolivarianos, realizados por mercenarios paramilitares colombianos aliados a los fuerzas de la burguesía venezolana. No fueron resultado de enfrentamientos. Más de la mitad que fallecieron por disparos en la cabeza; eso es una estrategia paramilitar. Los estudiantes son la carne de cañón de quienes esconden la cara y de quienes los financian.
Los violentos venezolanos son una mezcla rara de paramilitares colombianos y “sifrinos” (niños bien) venezolanos, sin más proyecto que el plan golpista llamado “La salida”. En Maracaibo, la segunda ciudad del país, el estudiante Roberto Luis Annese perdió la vida cuando intentaba manipular un mortero casero para dispararlo contra la policía. ¿Quién responde por esos muchachos?
Dialogar, ¿con quién?
Quizá sea hora de autocríticas. Señala la columnista Mariadela Linares que al gobierno, por su parte, le corresponde no solo moderar el lenguaje, que bastante desagrada, sino mostrar señales de que está tomando acciones concretas para reducir el descontento, como llenar los anaqueles, abastecer las farmacias, desarmar y apresar delincuentes, frenar la inflación,
“Una estupenda muestra voluntad sería ver publicada la lista de quienes saquearon a Cadivi (institución encargada de la administración cambiaria). Con una acción de esa naturaleza tal vez ni siquiera sería necesario dialogar”, agrega.
El presidente de la central empresaria Fedecámaras Jorge Roig señaló que las mesas de trabajo económica siguen, aunque la prensa no las reseñe. “Han funcionado relativamente bien, se han venido desmontado requisitos burócratas, como los tiempos de los certificados de producción nacional y se eliminó la fianza de fiel cumplimiento, por ejemplo. Hasta ahora estamos complacidos de cómo van las mesas de trabajo con el gobierno”. Con respecto al desabastecimiento, dijo que “hay sectores que están críticos, se han roto varias cadenas de producción y reconstituir eso va a tomar su tiempo. No tenemos buenas noticias para el corto plazo, pero ojalá que se empiecen hacer las cosas bien para que el tercer trimestre poder recomponer la cadena productiva”.
Luis Vicente León, director de Datanálisis y guionista de la opisición, habló de dos fracturas en los antichistas. La primera grieta deja «dos clusters opositores: uno que piensa que el objetivo es presionar al Gobierno para negociar cambios estructurales en su modelo político y económico, otro que es un gobierno ilegítimo por acción y que debe sacarse del poder como sea.
Para León, para los primeros es una lucha cuyo éxito a corto plazo es lograr que el régimen cambie y en el camino construir una mayoría opositora que lo rete electoralmente en todas las próximas oportunidades que se presenten o se creen, pero en condiciones distintas a las del pasado, en términos del tamaño opositor y de cambios institucionales que se logren en la negociación por presión (cambios en los magistrados del TSJ, rectores en el CNE, Fiscal confiable para todas las partes, entre otros).
El segundo clúster piensa que el primer grupo es naive, colaboracionista o ambos, que es obvio que Maduro es un dictador, a pesar de haber sido elegido por el pueblo dice el encuestador.. «El objetivo es cambiar al Gobierno, para lo que no es relevante quién es mayoría o si acompañan las masas populares, porque éste no es un tema electoral…
La segunda fractura oposicionista está en la batalla entre líderes, donde Leopoldo López reta el liderazgo de Capriles Radonsky. «El tema es que los retadores deben diferenciarse del líder convencional. Frente una posición moderada, contrastan la radical”.
Desde su escondite, Carlos Vecchio, Coordinador Político de Voluntad Popular (que lidera López), señaló al diario El Universal que “El modelo que este régimen ha implementado es inviable. Ha roto la convivencia, no da respuesta a los problemas de los venezolanos y restringe la libertad. No hay gobernabilidad porque este modelo excluye a más de la mitad del país. Tengo amigos en el oficialismo que lo saben. Hemos hablado. El chavismo democrático debe facilitar la transición».
María Corina Machado, quien quiso incendiar el país desde el exterior (incluso desde la OEA, con el aval de Panamá) y solicitó grandes sanciones económicas al gobierno estadounidense contra su país, comenzó -con el clásico «yo no fui»- a huir hacia adelante, pero igual fue desafectada de su curul en la Asamblea Nacional.
“Yo tampoco estoy de acuerdo con incendiar las calles. Nadie está de acuerdo con que haya violencia. En lo que estamos de acuerdo es en que tiene que haber un cambio, y que ese cambio solamente vendrá de la fuerza del pueblo y allí estamos todos de acuerdo que tiene que ser pacífico y constitucional”,dijo.
Ramón Aveledo, coordinador de la MUD, denunció que “se propician operaciones para promover la división y el odio, a través de medios y redes sociales, incluso desde el exterior. Campañas de fusilamiento moral, basadas en la calumnia. El que, como voceros, aparezcan personas sin otra credencial que sus desatinos, no les quita la mala intención, cuyo único beneficiario es el gobierno”. Aveledo se refirió a “posturas de elementos fanatizados que explotan el radicalismo con descalificaciones en contra de dirigentes políticos”.
Asesinatos selectivos
Sería erróneo pensar que estas “guarimbas” y ataques violentos que llegaron al extremo de asesinar selectivamente a vecinos o autoridades que limpian las zonas afectadas, no están haciendo daño en varios sentidos: son parte de una guerra de desgaste que es acompañada por buena parte del “partido” mediático nacional e internacional, y por factores económicos que siguen apostando al sabotaje y que financian generosamente a los comandos violentos.
Quieren provocar cansancio en los ciudadanos, sembrar una sensación de caos e ingobernabilidad. El plan golpista en sí no parece tener perspectivas de éxito, sobre todo porque en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, los violentos están generando gran rechazo.
¿Cuándo se había visto en Venezuela destruir una pista de atletismo como forma de protesta? ¿Cómo explicar el incendio de un camión con cuarenta toneladas de alimentos para el pueblo? ¿Cómo se explican los salvajes ataques a las estaciones del Metro y a las instalaciones eléctricas y telefónicas?, se pregunta Díaz Rangel.
Hoy, un plan golpista no parece tener perspectivas de éxito, sobre todo porque en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, los violentos están generando gran rechazo. Algunos dirigentes opositores suponen que las guarimbas les están haciendo un trabajo sucio del cual ellos puedan recoger alguna cosecha, dado el deficiente trabajo de masas. Bien vale, piensan algunos, la cabeza de Leopoldo López, si a cambio de eso se sigue afectando el abastecimiento de mercancías y se siguen perfilando las matrices de caos, desgobierno, zozobra y miedo.
Esos sectores saben que las “guarimbas” no derribarán al gobierno, pero esperan que los problemas y las matrices actuales se incrementen, o al menos se mantengan, para recoger después la cosecha en votos, aun cuando recientes encuestas señalan lo contrario.
En Venezuela parecen haberse invertido todos los códigos de la relación histórica entre izquierda y derecha, lo que confirma que los sectores conservadores, para tratar de acercarse a las mayorías, copian el discurso progresista. Así lo hizo Henrique Capriles en la campaña electoral ante Hugo Chávez, por ejemplo.
Ahora intentan imponer el imaginario del mundo al revés en un acto transformista: la izquierda sería la fuerza, la represión y la censura, responsable de la crisis y los actos ilegítimos; la derecha se disfraza con rostro del pueblo, de los jóvenes, de los que ponen las víctimas, los censurados, los que reclaman contra la inflación y el desabastecimiento, y pasan a tener patente de demócratas reconocidos alentados por los grandes medios cartelizados del mundo, parte de la batalla y no meros informadores: la guerra es cultural, ideológica.
La violencia es una táctica, parte de la estrategia diseñada de antemano. Fue algo buscado desde el primer día de las movilizaciones y, los muertos -en su mayoría chavistas o policías- son presentados cómo causados por una represión que nunca existió, aun cuando el monopolio de la fuerza debiera estar en manos del Estado.
Y el 24 y 25 de abril se reunirá en Caracas –donde insisten que no hay libertades- el momificado directorio de la internacional terorista, con Mario Vargas Llosa, Enrique Krauze, Jorge Castañeda, Plinio Apuleyo Mendoza, entre otros. Participarán en el seminario “América Latina, la libertad es el futuro”, que organiza el conservador (y golpista) Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice).
Llegarán para atizar la violencia, junto a otros dinosaurios, y seguramente gritarán ante todos los micrófonos del país, América y el mundo, que en Venezuela no hay libertad de expresión. Vaya contradicción, ¿no?
http://www.nodal.am/2014/04/venezuela-unasur-asesinatos-selectivos-paracos-y-la-inoculacion-continua-del-terror-por-aram-aharonian/
Por Aram Aharonian
4 abril, 2014 Columnistas de NODAL
Cuatro decenas de muertos, unos dos mil detenidos por la violencia ya liberados, pocos aún detenidos, son apenas cifras que no explican en absoluto este proceso de inoculación continua del terror que amenaza perdurar, de no prosperar el diálogo acordado con la Unasur, y bombardeado por Estados Unidos y sus aliados de la ultraderecha regional y mundial.
Mientras se esperan las condiciones para una mediación internacional, los actos violentos, el sabotaje se reciclan, e incluso se reportan enfrentamientos de fuerzas bolivarianas con paramilitares colombianos pertrechados con armas largas, cerca de la frontera sudoccidental venezolana.
Unasur ¿y después?
El comunicado de los cancilleres de Unasur sobre su gestión en Venezuela fue cauto, diplomático, sin aspavientos, cuidando cada término, pero en definitiva favorable a las posiciones y acciones que ha venido adelantando el gobierno. La reacción de los sectores violentos la resumió el diario El Nacional: “Oposición rechaza que Unasur sea el mediador en la crisis venezolana”. Desde afuera ya les habían dado línea.
Las más recientes declaraciones de la Subsecretaria de Estado estadounidense para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, constituyeron –más allá de la injerencia en los asuntos internos- una tentativa de descalificación a lo actuado por la comisión de Cancilleres de la Unasur . Jacobson fue más allá: «Estados Unidos no descarta ninguna posibilidad de ejecutar sanciones en el futuro”, dijo.
En síntesis, el gobierno ha dicho que acepta todos los términos de las propuestas de Unasur. La opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) en su conjunto, ni los distintos partidos y grupos que la componen, aún no se han expedido.
Los cancilleres reafirmaron su estricto apoyo a la democracia, resaltando la voluntad colectiva de UNASUR en apoyar un proceso de diálogo amplio y respetuoso, tomando en consideración la Conferencia Nacional de Paz, y reiteraron su condena a cualquier tentativa de ruptura del orden constitucional.
O sea, Unasur reconoce la legitimidad y amplitud de la Conferencia Nacional de Paz; rechaza de manera explícita la violencia y cualquier intención de golpe de Estado; se llama a asumir (término muy significativo) el compromiso de deponer todas las acciones violentas; reconoce la flexibilidad política de Maduro, quien aceptó la propuesta de acordar un testigo de buena fe para el diálogo.
En este ítem, Maduro aceptó un candidato extrarregional: el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, quien fue representante del Vaticano en Caracas.
Flaco favor le hacen los obispos venezolanos a las posibilidades mediadoras del Vaticano. Ovidio Pérez Morales, ex presidente de la Conferencia Episcopal y militantemente opositor explicó a El Nacional que su propuesta de un gobierno de transición «va dirigida al presidente Nicolás Maduro, y no se trata de una vía alterna a la Constitución. No es para quitar a unos y poner a otros; este país tiene que ser construido por todos».
Con el mismo lenguaje de los sectores más agresivos de la oposición, el obispo observa en el gobierno «muchos rasgos de dictadura» y lo acusa de haber exacerbado la violencia.
Pero la declaración de Unasur obliga igualmente al gobierno plantearse nuevas acciones: deberá ceder en la instalación de un Consejo Nacional de Derechos Humanos, convocar de manera inmediata a la Asamblea Nacional para la designación de los cargos vacantes de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, dos rectores del Consejo Nacional Electoral –que terminan su periodo constitucional- e iniciar el proceso para designar el nuevo Contralor de la República.
Hay dirigentes de la oposición que no quieren diálogo, pese a que lo reclama la inmensa mayoría de la población. Existen sectores cerrados a cualquier diálogo y que son un factor de presión y hasta de chantaje contra quienes están dispuestos a dialogar y recorrer el sendero democrático.
No será nada fácil persuadirlos a sentarse en la mesa, aún con el cardenal Pietro Parolin mediando, señala Eleazar Díaz Rangel, director del diario Últimas Noticias.
Pero las consignas – mayor seguridad o un freno a la especulación o la escasez- que motivaron los disturbios en algunas regiones del país, fueron solo un pretexto movilizador para alcanzar fines criminales. Leopoldo López (preso por incitación a la violencia), dijo cuando abandonó la manifestación frente a la Fiscalía: “Estaremos en la calle hasta que caigan”. ¿Dialogar?
Paraco-sifrinaje
Que quede en claro: la mayoría de los muertos (al menos 22) fueron asesinatos selectivos de líderes de base bolivarianos, realizados por mercenarios paramilitares colombianos aliados a los fuerzas de la burguesía venezolana. No fueron resultado de enfrentamientos. Más de la mitad que fallecieron por disparos en la cabeza; eso es una estrategia paramilitar. Los estudiantes son la carne de cañón de quienes esconden la cara y de quienes los financian.
Los violentos venezolanos son una mezcla rara de paramilitares colombianos y “sifrinos” (niños bien) venezolanos, sin más proyecto que el plan golpista llamado “La salida”. En Maracaibo, la segunda ciudad del país, el estudiante Roberto Luis Annese perdió la vida cuando intentaba manipular un mortero casero para dispararlo contra la policía. ¿Quién responde por esos muchachos?
Dialogar, ¿con quién?
Quizá sea hora de autocríticas. Señala la columnista Mariadela Linares que al gobierno, por su parte, le corresponde no solo moderar el lenguaje, que bastante desagrada, sino mostrar señales de que está tomando acciones concretas para reducir el descontento, como llenar los anaqueles, abastecer las farmacias, desarmar y apresar delincuentes, frenar la inflación,
“Una estupenda muestra voluntad sería ver publicada la lista de quienes saquearon a Cadivi (institución encargada de la administración cambiaria). Con una acción de esa naturaleza tal vez ni siquiera sería necesario dialogar”, agrega.
El presidente de la central empresaria Fedecámaras Jorge Roig señaló que las mesas de trabajo económica siguen, aunque la prensa no las reseñe. “Han funcionado relativamente bien, se han venido desmontado requisitos burócratas, como los tiempos de los certificados de producción nacional y se eliminó la fianza de fiel cumplimiento, por ejemplo. Hasta ahora estamos complacidos de cómo van las mesas de trabajo con el gobierno”. Con respecto al desabastecimiento, dijo que “hay sectores que están críticos, se han roto varias cadenas de producción y reconstituir eso va a tomar su tiempo. No tenemos buenas noticias para el corto plazo, pero ojalá que se empiecen hacer las cosas bien para que el tercer trimestre poder recomponer la cadena productiva”.
Luis Vicente León, director de Datanálisis y guionista de la opisición, habló de dos fracturas en los antichistas. La primera grieta deja «dos clusters opositores: uno que piensa que el objetivo es presionar al Gobierno para negociar cambios estructurales en su modelo político y económico, otro que es un gobierno ilegítimo por acción y que debe sacarse del poder como sea.
Para León, para los primeros es una lucha cuyo éxito a corto plazo es lograr que el régimen cambie y en el camino construir una mayoría opositora que lo rete electoralmente en todas las próximas oportunidades que se presenten o se creen, pero en condiciones distintas a las del pasado, en términos del tamaño opositor y de cambios institucionales que se logren en la negociación por presión (cambios en los magistrados del TSJ, rectores en el CNE, Fiscal confiable para todas las partes, entre otros).
El segundo clúster piensa que el primer grupo es naive, colaboracionista o ambos, que es obvio que Maduro es un dictador, a pesar de haber sido elegido por el pueblo dice el encuestador.. «El objetivo es cambiar al Gobierno, para lo que no es relevante quién es mayoría o si acompañan las masas populares, porque éste no es un tema electoral…
La segunda fractura oposicionista está en la batalla entre líderes, donde Leopoldo López reta el liderazgo de Capriles Radonsky. «El tema es que los retadores deben diferenciarse del líder convencional. Frente una posición moderada, contrastan la radical”.
Desde su escondite, Carlos Vecchio, Coordinador Político de Voluntad Popular (que lidera López), señaló al diario El Universal que “El modelo que este régimen ha implementado es inviable. Ha roto la convivencia, no da respuesta a los problemas de los venezolanos y restringe la libertad. No hay gobernabilidad porque este modelo excluye a más de la mitad del país. Tengo amigos en el oficialismo que lo saben. Hemos hablado. El chavismo democrático debe facilitar la transición».
María Corina Machado, quien quiso incendiar el país desde el exterior (incluso desde la OEA, con el aval de Panamá) y solicitó grandes sanciones económicas al gobierno estadounidense contra su país, comenzó -con el clásico «yo no fui»- a huir hacia adelante, pero igual fue desafectada de su curul en la Asamblea Nacional.
“Yo tampoco estoy de acuerdo con incendiar las calles. Nadie está de acuerdo con que haya violencia. En lo que estamos de acuerdo es en que tiene que haber un cambio, y que ese cambio solamente vendrá de la fuerza del pueblo y allí estamos todos de acuerdo que tiene que ser pacífico y constitucional”,dijo.
Ramón Aveledo, coordinador de la MUD, denunció que “se propician operaciones para promover la división y el odio, a través de medios y redes sociales, incluso desde el exterior. Campañas de fusilamiento moral, basadas en la calumnia. El que, como voceros, aparezcan personas sin otra credencial que sus desatinos, no les quita la mala intención, cuyo único beneficiario es el gobierno”. Aveledo se refirió a “posturas de elementos fanatizados que explotan el radicalismo con descalificaciones en contra de dirigentes políticos”.
Asesinatos selectivos
Sería erróneo pensar que estas “guarimbas” y ataques violentos que llegaron al extremo de asesinar selectivamente a vecinos o autoridades que limpian las zonas afectadas, no están haciendo daño en varios sentidos: son parte de una guerra de desgaste que es acompañada por buena parte del “partido” mediático nacional e internacional, y por factores económicos que siguen apostando al sabotaje y que financian generosamente a los comandos violentos.
Quieren provocar cansancio en los ciudadanos, sembrar una sensación de caos e ingobernabilidad. El plan golpista en sí no parece tener perspectivas de éxito, sobre todo porque en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, los violentos están generando gran rechazo.
¿Cuándo se había visto en Venezuela destruir una pista de atletismo como forma de protesta? ¿Cómo explicar el incendio de un camión con cuarenta toneladas de alimentos para el pueblo? ¿Cómo se explican los salvajes ataques a las estaciones del Metro y a las instalaciones eléctricas y telefónicas?, se pregunta Díaz Rangel.
Hoy, un plan golpista no parece tener perspectivas de éxito, sobre todo porque en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, los violentos están generando gran rechazo. Algunos dirigentes opositores suponen que las guarimbas les están haciendo un trabajo sucio del cual ellos puedan recoger alguna cosecha, dado el deficiente trabajo de masas. Bien vale, piensan algunos, la cabeza de Leopoldo López, si a cambio de eso se sigue afectando el abastecimiento de mercancías y se siguen perfilando las matrices de caos, desgobierno, zozobra y miedo.
Esos sectores saben que las “guarimbas” no derribarán al gobierno, pero esperan que los problemas y las matrices actuales se incrementen, o al menos se mantengan, para recoger después la cosecha en votos, aun cuando recientes encuestas señalan lo contrario.
En Venezuela parecen haberse invertido todos los códigos de la relación histórica entre izquierda y derecha, lo que confirma que los sectores conservadores, para tratar de acercarse a las mayorías, copian el discurso progresista. Así lo hizo Henrique Capriles en la campaña electoral ante Hugo Chávez, por ejemplo.
Ahora intentan imponer el imaginario del mundo al revés en un acto transformista: la izquierda sería la fuerza, la represión y la censura, responsable de la crisis y los actos ilegítimos; la derecha se disfraza con rostro del pueblo, de los jóvenes, de los que ponen las víctimas, los censurados, los que reclaman contra la inflación y el desabastecimiento, y pasan a tener patente de demócratas reconocidos alentados por los grandes medios cartelizados del mundo, parte de la batalla y no meros informadores: la guerra es cultural, ideológica.
La violencia es una táctica, parte de la estrategia diseñada de antemano. Fue algo buscado desde el primer día de las movilizaciones y, los muertos -en su mayoría chavistas o policías- son presentados cómo causados por una represión que nunca existió, aun cuando el monopolio de la fuerza debiera estar en manos del Estado.
Y el 24 y 25 de abril se reunirá en Caracas –donde insisten que no hay libertades- el momificado directorio de la internacional terorista, con Mario Vargas Llosa, Enrique Krauze, Jorge Castañeda, Plinio Apuleyo Mendoza, entre otros. Participarán en el seminario “América Latina, la libertad es el futuro”, que organiza el conservador (y golpista) Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice).
Llegarán para atizar la violencia, junto a otros dinosaurios, y seguramente gritarán ante todos los micrófonos del país, América y el mundo, que en Venezuela no hay libertad de expresión. Vaya contradicción, ¿no?
http://www.nodal.am/2014/04/venezuela-unasur-asesinatos-selectivos-paracos-y-la-inoculacion-continua-del-terror-por-aram-aharonian/
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