23 mar 2015

Bildelberg a la Argentina

Herederos de fortunas se reunieron en Bariloche para diagramar el "país que viene"


Blaquier, Bagó, Ratazzi, Bullgheroni, Braun... los hijos de los empresarios más poderosos de Argentina mantuvieron un discreto encuentro en el Hotel Llao Llao. Analizan sus negocios en el post-kirchnerismo.


Bariloche fue sede de un reservado cónclave, que reunió a los hijos de los empresarios más poderosos del país. Mientras algunos de sus padres participaban de la cena organizada para recaudar fondos para la campaña del PRO y Mauricio Macri, en la Rural, los herederos disfrutaron de una jornada durante la cual analizaron la proyección de sus negocios, bajo el eufemismo "pensar el mañana".
Según reveló el periodista Alejandro Bercovich en el diario Bae Negocios, del encuentro participaron 70 empresarios. Entre ellos, Urbano Ratazzi; Juan Pablo Bagó; Santiago Blaquier; Nicolás Braun (hijo del dueño de La Anónima); Alejandro, Patricio, Juan Martín y Marcos Bulgheroni; Eduardo Elsztain; los creadores de Olx.com y DeRemate.com; también el propietario de mercardolibre.com; Gustavo Grobocopatel; y Luis Pescarmona; entre otros.
De acuerdo al artículo de Bercovich, se trata de "en su mayoría profesionales, alejados del estereotipo rickyfortiano y sin necesidad de símbolos de status ni carnets de clubes exclusivos para acceder a la vida VIP que le garantizan sus apellidos". Los participantes del encuentro, "exponentes de la nueva generación de patrones y el puñado de padres que los acompañaron", debatieron con los intelectuales Tomás Abraham y Luis Alberto Romero, sobre los escenarios futuros, fundamentalmente el contexto electoral de 2015.
Además, escucharon a "economistas de la oposición como Nicolás Dujovne y Eduardo Levy Yeyati", y departieron con "invitados extranjeros como el excanciller de Sebastián Piñera, Alfredo Moreno Charme, o el profesor del MIT Ben Ross Schneide".
En paralelo a la organización de este secreto encuentro, en La Rural los padres de algunos presentes en Bariloche, y otros empresarios pagaron 50 mil pesos el cubierto para aportar a la campaña de Mauricio Macri. (ANB)

Espías como los de antes

EL FUTURO DE LOS SERVICIOS SECRETOS »

El historiador Nigel West reflexiona sobre los cambios en el espionaje desde la Guerra Fría

NIGEL WEST 

22 MAR 2015




Kim Philby, en la rueda de prensa que convocó tras ser eximido de las acusaciones de espionaje. / GETTY


Tras el hundimiento del bloque soviético, los servicios de espionaje occidentales pasaron por una serie de fases que reflejaban muy claramente las preocupaciones de los políticos de la época. Primero llegó lo que se conoce como dividendos de la paz, cuando los políticos se cuestionaron la necesidad de seguir manteniendo los costosos monolitos del espionaje y el senador Daniel Patrick Moynihan llegó a proponer la abolición de la CIA. Con la disolución del KGB en Rusia y el desmantelamiento de las armas nucleares por todo el planeta, seguramente el periodo de enfrentamiento entre superpotencias había tocado a su fin. Se produjeron enormes recortes en las agencias de seguridad y espionaje de Occidente, mientras antiguos miembros de los servicios secretos soviéticos formaban colas frente a las embajadas estadounidenses, decididos a revelar secretos y negociar una nueva vida en la cálida Florida.

En Reino Unido, cuando la Unión Soviética desapareció del mapa, estuvo en peligro el futuro del mismísimo MI5, servicio de seguridad del país, que con gran astucia sugirió una extensión de su ámbito para tratar el terrorismo irlandés y así garantizarse la supervivencia. Desafiando la oposición de Scotland Yard, se concedió una prórroga al MI5, que prácticamente abandonó sus misiones de contraespionaje y contrasubversión y empezó a colar agentes en el Ulster para enfrentarse al IRA Provisional, empleando sus sofisticados recursos de vigilancia contra el crimen organizado e investigando a policías corruptos que hasta la fecha no habían sido detectados con los medios convencionales.

Esa fase de recortes dejó a Occidente en una situación de desventaja considerable cuando Al Qaeda explotó el concepto de amenaza trasnacional. A diferencia de las anteriores organizaciones terroristas, que por lo general gozaban de un cierto respaldo estatal y tenían unos objetivos políticos o territoriales negociables, la reivindicación de Osama Bin Laden de un “califato universal” implicaba que no había sitio para las negociaciones extraoficiales que llevaron a la paz en Irlanda del Norte. Y lo que era peor, Bin Laden estaba bien provisto de fondos y se movía fácilmente, sin que pudiesen atraparlo, desde Sudán hasta su refugio en el anárquico Afganistán. Aunque al principio hubo indicios de la determinación de Al Qaeda para cometer atrocidades ambiciosas y “espectaculares”, como el ataque al buque USS Cole en Adén y los atentados suicidas en las embajadas estadounidenses de Nairobi y Dar Es Salam, la trama de un enorme ataque coordinado en Nueva York y Washington pasó desapercibida. Los acontecimientos del 11-S pillaron al mundo por sorpresa, aunque más tarde se hallaran pistas forenses en Kuala Lumpur, Hamburgo, Londres y Saná. A los pocos segundos de que el primer avión impactase contra una de las Torres Gemelas, las personas sentadas en el cuartel general de la CIA, en Langley, ya sabía a quién culpar.

Tras el 11-S y los posteriores atentados en Madrid, Londres, Bali y Casablanca, Occidente optó por luchar contra el terrorismo con las clásicas tácticas de contraespionaje de la Guerra Fría: la identificación de sospechosos, la interceptación de sus comunicaciones, la interferencia de sus transacciones financieras y, por último, la neutralización de terroristas conocidos. Algunos aspectos de este proyecto —como el traslado clandestino de prisioneros, ciertas técnicas de interrogatorio, el control del tráfico electrónico y el despliegue de drones armados con misiles Hellfire— fueron difíciles de aceptar, y aunque condujeron a la decapitación de Al Qaeda y dejaron a los yihadistas sin líder, también privaron a los servicios secretos del respaldo político necesario para seguir con la guerra contra el terrorismo.

Ese aislamiento exitoso de Al Qaeda tuvo un precio, y Occidente destinó amplios recursos a unos presupuestos de inteligencia cada vez más altos. En líneas generales, el tamaño del aparato de seguridad y espionaje occidental se ha duplicado. Las estadísticas hablan por sí solas: en 2013, los servicios secretos estadounidenses contaban con 107.035 trabajadores y dispusieron de un presupuesto anual total, aprobado por el Congreso, de 52.500 millones de dólares (49.100 millones de euros). De estos, 14.700 millones fueron a la CIA, que contrató al equivalente de 21.459 empleados civiles a tiempo completo; 10.800 millones a la Agencia de Seguridad Nacional, con un personal compuesto por 14.940 civiles y 23.400 militares; y 10.300 millones a los expertos en satélites de la Oficina Nacional de Reconocimiento. En cuanto a las operaciones, 20.100 millones se gastaron en actividades de espionaje general; 17.200 millones en operaciones contra el terrorismo; 6.700 millones en operaciones contra la proliferación; 4.300 millones en ciberoperaciones; y 3.800 en contraespionaje.

Actualmente, los principales objetivos de las agresivas operaciones de contrainteligencia son China, Rusia, Irán, Israel, Corea del Norte, Pakistán y Cuba, lo que refleja la situación de lo que podría definirse como cuarta fase post soviética. Cada vez hay más pruebas de que el Kremlin ha autorizado a las agencias que sucedieron al KGB —el SVR, antiguo primer alto directorio del KGB y responsable de operaciones exteriores de inteligencia; el FSB, que se ocupa del contraespionaje doméstico; y el recalcitrante GRU, el servicio de inteligencia militar— para que localicen y eliminen a los enemigos del régimen, y se expandan hasta abarcar los ámbitos clandestinos del espionaje político, militar e industrial.

El asesinato en febrero de 2004 del líder checheno Zelimján Yandarbíyev en Qatar, y la muerte en extrañas circunstancias de Alexander Litvinenko en Londres, envenenado en noviembre de 2006 con polonio 210, una toxina radioactiva letal que alguien vertió en su taza de té, se consideran pruebas del amplio alcance de Moscú. Lejos de ser casos aislados, estos incidentes podrían apuntar a algunos elementos de la Guerra Fría, como las revelaciones sobre el Departamento 13 de la KGB, que contrató a Nikolai Jojlov y Bogdan Stashinski para eliminar a los oponentes del régimen soviético. Asimismo, en julio de 2006 la Duma promulgó leyes para aprobar los asesinatos en el extranjero.

Puede que la tecnología haya cambiado, pero los elementos esenciales del espionaje internacional siguen dependiendo de la habilidad de los hombres y mujeres encargados de supervisar a los agentes para persuadir a los irresponsables, los insatisfechos, los indigentes y los ideólogos de que revelen información clasificada. Esa es la parte espinosa del trabajo de recopilar información secreta, pero los fundamentos son exactamente los mismos que cuando Kim Philby y los famosos cinco de Cambridge exprimieron a Whitehall para que revelara sus secretos y comunicárselos a los soviéticos, o cuando John Walker vendió la información de sus contactos del KGB a la flota de misiles balísticos de la Armada estadounidense.

Aunque esos espías actuaron durante la Guerra Fría, los métodos son idénticos. El proceso de detección de talentos, cultivo y acceso antes de la presentación, seguidos de la propuesta de colaboración propiamente dicha, es una experiencia humana intensa que involucra a agentes que trabajan bajo muchos disfraces. Algunos son ilegales, profesionales bien entrenados que adoptan una identidad falsa y pasan desapercibidos durante muchos años, viviendo en países ajenos a su presencia. En julio de 2010, un grupo de diez ilegales del SVR, amas de casa y hombres de negocios de lo más inocente, fueron descubiertos por el FBI y expuestos como espías del SVR que llevaban trabajando de manera encubierta en Estados Unidos desde hacía más de una década. A principios de este año, el FBI descubrió en Manhattan a otro agente del SVR que, con una tapadera comercial, intentaba reclutar a estudiantes en una escuela de negocios, lo que indica un nuevo cambio de táctica, una inversión en fuentes potenciales de información comercial o privada.

Mientras la temperatura de las relaciones internacionales se enfría, el mundo del espionaje sigue bullendo… plus ça change!

Nigel West es autor de Historical Dictionary of Cold War Counterintelligence(Diccionario histórico de la contrainteligencia en la Guerra Fría), de Scarecrow Publishing, y acaba de publicar Double Cross in Cairo (Traducción en El Cairo), de Biteback Books.

Traducción de News Clips.

Un espía entre amigos. La gran traición de Kim Philby, de Ben McIntyre, está editado en Crítica.[/PIEPAG]

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El Ecuador de Correa se convertirá en un "Estado modélico"

La reducción de la pobreza y el desempleo, el aumento de sueldos, una renegociación de la deuda externa, un nuevo sistema de rentas, el rechazo a los programas de ajustes y la prioridad que se da a la educación, la sanidad y el cooperativismo son elementos claves del éxito de la 'revolución ciudadana' proclamada en Ecuador por el presidente Rafael Correa.

 mar 2015

Reuters / Jose Gomez

Así lo opina el periodista español Francisco Herranz, que publicó un detallado análisis en el sitio web Sputnik Mundo.

El autor sitúa en el primer lugar de los secretos del éxito de Correa el pago de un subsidio a las personas desfavorecidas, el denominado 'Bono de Desarrollo Humano', que junto con otras medidas permitió sacar de la pobreza a un millón y medio de personas entre los años 2007 y 2014. La segunda receta, según Herranz, fue invertir en proyectos de infraestructura los 7.505 millones de dólares que el Gobierno de Correa logró ahorrar mediante la renegociación de la deuda del país con los acreedores.

Ecuador es el país latinoamericano que más invierte en educación (el 5,3%) en proporción al producto interno bruto anual. Y esta gran apuesta por el futuro es también parte del éxito.

Rafael Correa introdujo en el sistema tributario la práctica de 'rentas internas'. Con ellas se ha superado el problema de la evasión fiscal y se ha triplicado la recaudación.

Herranz une en un mismo factor todo el conjunto de políticas económicas que favorecen el aumento de sueldos, el cooperativismo y la industria nacional y protegen de la usura a los ahorristas, y califica de acertadas todas las reformas realizadas en esta área.

Ecuador ha alcanzado una tasa de desempleo más baja que países latinoamericanos más desarrollados industrialmente (como Chile, Brasil y Perú) y actualmente solo el 4,5% de la población económicamente activa no tiene trabajo. Incluso ha llegado a ofrecer miles de plazas de trabajo a profesores españoles.

Pese a la drástica caída de ingresos procedentes de la venta del petróleo, el Gobierno de Correa no amenaza con aplicar medidas de ajuste a la población, sino que se centra en mantener el crecimiento.

A esto se suma que Correa pone en práctica los derechos fundamentales que recoge la Constitución de 2008. En opinión de Francisco Herranz, de seguir así Ecuador podría convertirse pronto en un Estado ejemplar en Latinoamérica.

El Asad, lo malo conocido ante la amenaza del Estado Islámico

La sugerencia del secretario de Estado Kerry de negociar con el presidente sirio una salida política levanta una polvareda entre los rebeldes moderados y los aliados de EE UU

JUAN CARLOS SANZ 

Jerusalén 21 MAR 2015 



Una mujer ante un cartel de El Asad en Damasco. / L. B. (AFP)

Cuatro años después del estallido de la rebelión contra el régimen de Bachar el Asad, la guerra civil de Siria es ya un conflicto de alcance internacional. Más de 220.000 muertos. Cuatro millones de refugiados en los países vecinos. Unos 11 millones habitantes, casi la mitad de la población, desplazados de sus casas por los combates. Cerca de 650.000 atrapados en áreas asediadas por el Ejército o las milicias rebeldes… Esta es el paisaje del escenario trágico donde las naciones suníes y chiíes libran la batalla de la hegemonía regional. Al amparo de esta guerra entre las dos grandes ramas del islam ha surgido la amenaza del califato del Estado islámico (EI).

El terror yihadista desborda ya el espacio del conflicto y se proyecta su terror hacia el resto del mundo, como se comprobó en París en enero yesta misma semana en Túnez. Integradas por unos 50.000 combatientes --con auténticas brigadas internacionales de 12.000 extranjeros en sus filas (2.500 procedentes de países occidentales—las fuerzas del Estado Islámico controlan un territorio que se extiende desde el noreste de Siria hasta el vecino Irak.

“Por encima de cualquier otro asunto, el EI es la máxima preocupación ahora en la zona”, reconocen en Israel fuentes diplomáticas conocedoras de la situación en Oriente Próximo. Precisamente cuando se cumplía el cuarto aniversario de la guerra en Siria, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, declaraba hace una semana a la cadena de televisión estadounidense CBS que está trabajando para volver a poner en marcha una salida diplomática al conflicto en Siria, pues “no hay una solución militar”.

---“¿Está dispuesto a negociar con él [El Asad]?”, le preguntó la entrevistadora.

---“Bueno, al final tendremos que negociar”, replicó el jefe de la diplomacia norteamericana.

La acción coordinada de los rebeldes kurdos y árabes consiguió desalojar a las fuerzas yihadistas de la ciudad de Kobane

Sus palabras levantaron de inmediato una polvareda internacional, sobre todo entre los sectores moderados de la oposición siria y los países aliados de EE UU. Poco antes, el director de la CIA, John Brennan, ya había advertido de que el colapso del régimen podría empujar al EI a ocupar el vacío de poder. Los portavoces del Departamento de Estado se apresuraron a matizar sus palabras y recordaron que Kerry había proclamado el pasado febrero: “No hay lugar para un dictador brutal como El Asad”.

¿Ha cambiado la posición de EE UU sobre el dictador? Al parecer, sólo se quería hacer hincapié en necesidad de presionar a Damasco para que acepte el diálogo. Los medios de comunicación no se hicieron eco de final de la declaración de Kerry, donde, según destaca el analista Aron Lund, se fija una clara condición. “La negociación se producirá en el marco del proceso de Ginebra”, había dicho el secretario de Estado, en referencia al comunicado de junio de 2012 suscrito en la ciudad suiza por las grandes potencias y el propio régimen de El Asad. En esencia, la salida política exige la creación de un órgano provisional integrado por representantes del Gobierno y de la oposición “recíprocamente pactados” para que asuma la presidencia de Siria. EE UU se acoge a esta precisión para dar a entender que El Asad nunca será aceptado como parte de una solución política.

El mismo Jaled Joya, presidente de la Coalición Nacional Siria de Fuerzas Revolucionarias y de Oposición (agrupa a la oposición moderada en el exilio respaldada por los países occidentales), que se indignó tras escuchar la declaración de Kerry –“ningún sirio aceptará estrechar la mano sangrienta de El Asad”— no ha tenido reparo en recordar: “Estamos dispuestos a negociar con el régimen la salida del poder de El Asad”.

Los precedentes son poco esperanzadores, ante un dictador que se siente plenamente respaldado por Irán. Anteriores iniciativas diplomáticas, como las que se emprendieron el año pasado en Suiza se cerraron con un fracaso. Pero el nuevo mediador de la ONU para el conflicto sirio, Staffan de Mistura, ha intentado ahora abrir un proceso gradual: negociar primero un alto el fuego en Alepo, en el norte, para extenderlo luego al resto del país controlado por el Gobierno y por la oposición moderada. Jaled Joya reconoce que hay negociaciones previstas en El Cairo y en Moscú el mes que viene, aunque aún no se ha fijado una fecha.

La oposición moderada parece estar debilitada frente al auge del Estado Islámico o del Frente al Nusra, la filial de Al Qaeda en Siria. Los rebeldes luchan entre ellos y contra las fuerzas leales a El Asad, para intentar consolidar sus zonas de influencia. EE UU, Turquía y países del golfo Pérsico han anunciado que van a adiestrar a unos 5.000 milicianos rebeldes al año. “El régimen permanece unido y tiene armas pesadas”, ha advertido el analista estadounidense Joshua Landis, “mientras los rebeldes están divididos y cuentan con escaso equipamiento”.

Los combatientes de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG, en su siglas en kurdo), que controlan el extremo noreste del país, son la única fuerza que parece enfrentado con éxito al Estado Islámico gracias a su alianza con otros grupos rebeldes árabes y al apoyo masivo de la aviación de la coalición internacional. La acción coordinada consiguió desalojar a las fuerzas yihadistas de la ciudad de Kobane tras más de cuatro meses de resistencia. Las YPG están estrechamente relacionadas con la guerrilla de Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, separatistas kurdos de Turquía), que se alzó contra el poder central de Ankara en 1984.

Desde septiembre del año pasado los bombardeos aéreos de una coalición árabe-occidental encabezada por Estados Unidos golpean las milicias del Estado Islámico. El régimen sirio admite que colabora de hecho con esta coalición. En una reciente entrevista con la BBC, El Asad reconoció que existen contactos con EE UU para evitar incidentes en las operaciones aéreas contra los yihadistas.”Pero no una cooperación directa, sino a través de terceras partes, Irak [que mantiene relaciones con Washington y Damasco] y otros países”.

“A veces transmiten un mensaje genérico sin información táctica. Pero no hay un diálogo”, reconoció El Asad para dar entender que se han producido comunicaciones directas para abortar en el último momento un enfrentamiento directo.

El régimen de Damasco parece haber trazado una línea roja al derribar el pasado martes un avión no tripulado Predator de EE UU en la provincia costera de Latakia, según informaciones recogidas por Reuters. En esa zona, en la que se encuentra la base naval rusa de Tartus, no suele operar el Estado Islámico, aunque sí se han producido ataques del Frente al Nusra.

Aunque el primer ministro francés, Manuel Valls, advirtió de inmediato a Kerry que “no puede haber ninguna solución política mientras El Assad permanezca en el poder”, un grupo de parlamentarios franceses se reunió el pasado martes con altos cargos sirios en Damasco, en el primer contacto de este tipo tras el cierre de la Embajada francesa en Siria en 2012. Francia, el primer país que se unió a la coalición internacional encabezada por EE UU contra el Estado Islámico, acaba de desplegar al portaaviones “Charles de Gaulle” en la zona, pero la aviación francesa sólo ha atacado hasta ahora a los yihadistas en Irak y ha descartado intervenir en Siria.

Mientras tanto, Siria se sigue desangrando. Varios ataques yihadistas coordinados se han cobrado este mismo fin de semana la vida de 70 miembros de las fuerzas del régimen, según la contabilidad del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, en una oleada de coches bomba en las provincias de Hama y Homs. Un atentado suicida contra la minoría kurda en el noreste del país se ha saldado con otros 33 muertos, que incluían a mujeres y niños, en plena celebración del Nowruz, el año nuevo kurdo que coincide con el inicio de la primavera.

Felipe González defenderá a líderes opositores presos en Venezuela

SOCIALISMO DESESTABILIZANTE

El expresidente español asumirá la protección legal de Leopoldo López y del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, ante la falta de garantías en ese país

Mitzy Capriles con el expresidente español Felipe González. / EL PAÍS

El expresidente del Gobierno español, el "socialista" Felipe González, ha aceptado hacerse cargo de la defensa de los dos principales presos políticos del régimen chavista a petición de sus familias: el líder opositor Leopoldo López, encarcelado desde hace más de un año, y el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, detenido el pasado 20 de febrero por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). Ambos están acusados de ser los responsables del desenlace violento de las protestas del año pasado contra el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, que se saldaron con más de 40 muertos en las calles.
La decisión de Felipe González obedece al creciente deterioro de la situación de los derechos humanos en Venezuela y a la ausencia de garantías jurídicas de los acusados, presos en la cárcel militar de Ramo Verde, a unos 30 kilómetros de Caracas. La iniciativa del político español, según ha sabido este diario, pretende también romper el silencio que han mantenido la mayoría de los Gobiernos de América Latina ante los abusos del régimen chavista.
Instancias internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y Unasur han fracasado hasta ahora en su intento de mediar en la crisis política venezolana. Caracas tampoco ha atendido las reclamaciones para que libere a los presos políticos formuladas en las últimas semanas por la ONU, el Parlamento Europeo, los Gobiernos de Estados Unidos, España, Canadá y Colombia así como la Internacional Socialista, Amnistía Internacional o Human Rights Wacht, entre otros.
Una treintena de exjefes de Estado y de Gobierno suscribieron un texto en el que calificaban de “arbitraria” la detención de Leopoldo López 
El propio Felipe González, quien mantiene una profunda relación con Venezuela desde los años ochenta, expresaba el pasado domingo en una entrevista con este periódico su preocupación por el actual “descenso en la defensa del funcionamiento de la democracia en América Latina” y abogaba por un “diálogo serio” entre el Gobierno y la oposición de Venezuela. “Y parte del diálogo es que no se puede detener a los representantes políticos. El presidente Maduro dice que allí no hay presos políticos sino políticos presos; yo diría que hay políticos presos por ser políticos”, afirmaba.
Ya en noviembre una treintena de exjefes de Estado y de Gobierno, integrados en el Club de Madrid, suscribían un texto datado en Florencia (Italia) en el que calificaban de “arbitraria” la detención de López y exigían su puesta en libertad. La declaración estaba firmada, entre otros, por los expresidentes Fernando Henrique Cardoso (Brasil), Ricardo Lagos (Chile), Alejandro Toledo (Perú), Luis Alberto Lacalle (Uruguay), Óscar Arias (Costa Rica), Andrés Pastrana (Colombia), Jorge Quiroga (Bolivia) y Osvaldo Hurtado (Ecuador).
Desde entonces, la situación política, social y económica de Venezuela no ha dejado de deteriorarse. A la más alta inflación del mundo, que ronda el 70%, las reiteradas devaluaciones del bolívar, la escasez de alimentos básicos y medicinas y el aumento de la inseguridad ciudadana se han sumado el endurecimiento del Gobierno de Maduro contra la oposición —el Ejército ha sido autorizado, contraviniendo la Constitución, a disparar contra los manifestantes— y la prensa independiente.
La mujer de Ledezma, Mitzy Capriles visitó recientemente el Parlamento Europeo y también Madrid
El alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, fue detenido en su oficina, golpeado y encapuchado por una veintena de agentes de la Sebin que tuvieron que realizar varios disparos al aire para dispersar a vecinos y curiosos. Horas después de su arresto, Maduro lo acusó en radio y televisión de estar detrás de un supuesto golpe de Estado, que se habría activado a partir del manifiesto llamado Acuerdo Nacional de Transición firmado por Ledezma, Leopoldo López y la diputada María Corina Machado. En su alocución, el sucesor de Hugo Chávez calificó a Ledezma de “vampiro” y amenazó a los firmantes con un “puño de hierro chavista” ante la justicia.
La mujer de Ledezma, Mitzy Capriles, que ha hecho a Maduro responsable de la vida de su esposo, visitó recientemente el Parlamento Europeo y también Madrid, donde se entrevistó con el presidente Mariano Rajoy, los exmandatarios Felipe González y José María Aznar y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, entre otras personalidades. “El único golpe de Estado en Venezuela es el que recibe el ciudadano en el estómago cuando no encuentra los alimentos necesarios para subsistir”, comentó en conversación con este diario.
Ledezma comparte penal con Leopoldo López, preso desde que se entregó voluntariamente el 18 de febrero de 2014 y sometido desde entonces a un proceso judicial tan opaco como lleno de incidencias. López, exalcalde de Chacao y líder del partido Voluntad Popular, a quien Maduro suele llamar el Monstruo de Ramo Verde, está acusado por la fiscalía de instigar los incidentes que sacudieron Venezuela entre febrero y mayo del año pasado. De forma intermitente e imprevisible, López que estudió Derecho en la Universidad de Harvard, es trasladado desde la cárcel al tribunal de Caracas para asistir a las audiencias de su caso. La juez se encarga de que nada de lo que diga López trascienda a la opinión pública pese a que se trate de un acto público como es por ley un juicio oral. En la sala no se admiten ni periodistas ni representantes diplomáticos ni se pueden tomar notas. Además, los equipos electrónicos son incautados a la entrada.
Mucho peor es su circunstancia en prisión. En una entrevista manuscrita filtrada a través de la cárcel con EL PAÍS, López contaba que había pasado los primeros seis meses de encierro en total aislamiento y describía así su situación: “Las conversaciones con mi defensa son grabadas. Leen y confiscan mi correspondencia de manera arbitraria, hemos sido víctimas de requisas violentas por parte de comandos de inteligencia militar, han lanzado excremento humano dentro de nuestras celdas y en todo momento somos grabados directa o clandestinamente”.
La ONG venezolana Foro Penal calcula que en la actualidad hay 102 personas que cumplen condena o están siendo procesadas por casos relacionados con la violencia política. También denuncia las arbitrariedades judiciales que se llevan a cabo. A la defensa de López no se le ha permitido hasta el momento presentar a sus testigos. En el caso de Rodolfo González, de 64 años, hallado muerto en su celda el pasado día 13 y también acusado de organizar las protestas de 2014, la única prueba en su contra provenía de un testimonio anónimo. El régimen llama a estos delatores “patriotas cooperantes”.
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/03/22/actualidad/1427054440_761334.html