Por Mayte De León
Julio 5, 2016
Juan José Cugliandolo, director general de Trump Tower Punta del Este, y Alejandro Hazan, director de obra . M. Umpiérrez
Fijate ese micro, constantemente vienen a sacarse la foto de Trump". Juan José Cugliandolo señala a través del vidrio que separa el showroom de la Trump Tower Punta del Este en la rambla de la playa Brava. A pesar del frío de fines de junio, cada algunos minutos se ve cómo un auto aminora para ver mejor la gigantografía con el rostro del millonario que ocupa parte del cartel que señala qué se está levantando allí. Algunas personas incluso bajan para posar junto a la enorme cara –de sonrisa blanquísima– de Donald Trump, el magnate inmobiliario devenido, ya casi con total seguridad, en el próximo candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos. "Ultra exclusive residences" (residencias ultra exclusivas) se lee al lado de la foto.
Fijate ese micro, constantemente vienen a sacarse la foto de Trump". Juan José Cugliandolo señala a través del vidrio que separa el showroom de la Trump Tower Punta del Este en la rambla de la playa Brava. A pesar del frío de fines de junio, cada algunos minutos se ve cómo un auto aminora para ver mejor la gigantografía con el rostro del millonario que ocupa parte del cartel que señala qué se está levantando allí. Algunas personas incluso bajan para posar junto a la enorme cara –de sonrisa blanquísima– de Donald Trump, el magnate inmobiliario devenido, ya casi con total seguridad, en el próximo candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos. "Ultra exclusive residences" (residencias ultra exclusivas) se lee al lado de la foto.