Por Ariel Dorfman
16 de diciembre de 2017

Los cuerpos yacen desparramados a lo largo de la playa. Darles entierro no es fácil ya que nadie conoce los nombres de los fallecidos, en su mayoría mujeres y niños que han huido de hambrunas y pobreza con la esperanza de llegar a una tierra de promisión. Algunos espectadores miran boquiabiertos los escombros de un barco que acaba de naufragar, “hecho trizas en las rocas como la cáscara de un huevo”, mientras otros, sin inmutarse, siguen con sus tareas cotidianas.
16 de diciembre de 2017

Los cuerpos yacen desparramados a lo largo de la playa. Darles entierro no es fácil ya que nadie conoce los nombres de los fallecidos, en su mayoría mujeres y niños que han huido de hambrunas y pobreza con la esperanza de llegar a una tierra de promisión. Algunos espectadores miran boquiabiertos los escombros de un barco que acaba de naufragar, “hecho trizas en las rocas como la cáscara de un huevo”, mientras otros, sin inmutarse, siguen con sus tareas cotidianas.


