Maria Fe Celi Reyna
8 ago 2024

Una mujer deposita su voto durante las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, en Caracas.Alfredo Lasry R / Gettyimages.ru
En la última semana, la derecha latinoamericana (incluyo en el grupo a los sectores "autodenominados" progresistas) ha seguido con su vieja tradición de estar a destiempo con los procesos globales.
Esta vez ha vuelto a ser la primera línea de Washington en un intento de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, pretendiendo nombrar a un 'Guiadó 2.0'. Como dijo Marx, retomando la frase de Hegel, la historia se repite dos veces, una vez como tragedia y otra, como farsa.
En la última semana, la derecha latinoamericana (incluyo en el grupo a los sectores "autodenominados" progresistas) ha seguido con su vieja tradición de estar a destiempo con los procesos globales.
Esta vez ha vuelto a ser la primera línea de Washington en un intento de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, pretendiendo nombrar a un 'Guiadó 2.0'. Como dijo Marx, retomando la frase de Hegel, la historia se repite dos veces, una vez como tragedia y otra, como farsa.




