Por Jorge Elbaum
29 de diciembre de 2024

. Imagen: AFP
Europa Occidental se resiste a admitir la derrota militar de la OTAN en Ucrania, al tiempo que vacila sobre su lugar en el nuevo orden global que tiene a la Federación rusa como un actor central junto a China y los BRICS+. Los cambios se están sucediendo con una velocidad que la institucionalidad tradicional de los países colonizadores no logra procesar con sensatez y cordura. Las desdeñadas hordas eslavas, desvalorizadas luego de la caída de la Unión Soviética a fines del Siglo XX, han resurgido de sus cenizas generando un movimiento tectónico de índole geopolítico que está transfigurando a Occidente.
Europa Occidental se resiste a admitir la derrota militar de la OTAN en Ucrania, al tiempo que vacila sobre su lugar en el nuevo orden global que tiene a la Federación rusa como un actor central junto a China y los BRICS+. Los cambios se están sucediendo con una velocidad que la institucionalidad tradicional de los países colonizadores no logra procesar con sensatez y cordura. Las desdeñadas hordas eslavas, desvalorizadas luego de la caída de la Unión Soviética a fines del Siglo XX, han resurgido de sus cenizas generando un movimiento tectónico de índole geopolítico que está transfigurando a Occidente.



