frenteamplistasxjusticia@gmail.com
>
>
>
> Montevideo, 8 de mayo de 2011.
>
>
>
> Queridos compañeros, queridas compañeras:
>
>
>
> Una vez más se plantean debates dentro de nuestro Frente Amplio sobre
> la mejor forma de erradicar la Ley de Caducidad y sus efectos. Esto
> nos sorprende, porque el Plenario Nacional estableció un claro mandato
> a nuestros legisladores, aprobado sin votos en contra y con sólo tres
> abstenciones, que ya fue cumplido en la Cámara de Senadores, pero la
> discusión es un hecho y debemos afrontarla.
>
>
>
> En los últimos días el compañero José Mujica, presidente de la
> República, ha sostenido que el proyecto interpretativo de la Ley de
> Caducidad, elaborado por el Frente Amplio y aprobado por el Senado con
> votos frenteamplistas, pone en peligro la victoria que todos deseamos
> en 2014, y con ella la profundización del proceso de cambios iniciado
> desde que alcanzamos el gobierno nacional.
>
>
>
> Durante el proceso de elaboración de ese proyecto interpretativo se
> tuvieron en cuenta diversas objeciones y propuestas, entre ellas las
> aportadas por el compañero José Korzeniak, experto en derecho
> constitucional. Si aparecen otras ideas, habrá que considerarlas con
> el mayor respeto, pero nos permitimos señalar que no es momento para
> improvisaciones en un asunto tan importante. Está bien que nos
> esforcemos por buscar la mejor solución posible, pero tengamos
> presente que demasiadas idas y venidas causan confusión y desánimo.
>
>
>
> El fondo de la cuestión es que la legislación uruguaya incluye, desde
> diciembre de 1986, una norma inconstitucional y violatoria de acuerdos
> internacionales firmados por Uruguay. Una norma que permite la
> impunidad de delitos de lesa humanidad y cuyos efectos deben ser
> eliminados, por elementales razones éticas y porque así lo decidió, en
> marzo de este año, la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
>
>
>
> Hoy debe quedar claro que nuestra voluntad política de terminar con la
> impunidad sigue firme. Con ese objetivo, ya es hora de que el sistema
> judicial recupere las potestades que le arrebató la Ley de Caducidad,
> y que en los últimos años sólo ha podido ejercer cuando le dieron
> permiso desde la presidencia de la República.
>
>
>
> La historia de la Ley de Caducidad es intrincada y llevamos muchos
> años atrapados en ella, por las malas artes de quienes quieren la
> impunidad y por nuestros propios errores. No soñemos con que hay un
> modo simple e indiscutible de resolver el problema. Si nos empeñamos
> en buscar una fórmula perfecta que no existe, el resultado puede ser
> que todo quede como está.
>
>
>
> La impunidad fue impulsada con amenazas y engaños. Ahora se intentará
> mantenerla con recursos jurídicos y políticos. Es una señal de que
> hemos avanzado: sigamos adelante.
>
>
>
> Nos dicen y nos dirán que la Ley de Caducidad fue respaldada por la
> mayoría de la población en el plebiscito de octubre de 2009, y que por
> ese motivo debemos dejarla en pie, que se ha vuelto invulnerable por
> la voluntad popular. Es un argumento eficaz pero mentiroso.
>
>
>
> En ese plebiscito se votó con una sola papeleta, y por lo tanto sólo
> fue posible contar cuántos votamos en contra de la impunidad.
> Ignoramos cuántos estaban a favor, y seguramente muchas personas no
> pusieron el Sí rosado en el sobre porque no tenían una opinión
> formada. Se abstuvieron. Decir que ésos fueron votos de apoyo a la Ley
> de Caducidad es como atribuir opinión definida a los encuestados que
> terminan en el casillero “no sabe / no contesta”.
>
>
>
> No nos enredemos una vez más: la Ley de Caducidad es inconstitucional,
> como lo han señalado la Suprema Corte de Justicia, la Asamblea General
> y el Poder Ejecutivo; no puede ser contrario al derecho anular todos
> sus efectos, que nunca fueron legítimos.
>
>
>
> Se ha dicho que la profundización del proyecto frenteamplista, en el
> tercer gobierno nacional consecutivo que todos queremos conquistar, es
> el mejor modo de defender los derechos humanos, que nada es más
> importante y que todo lo logrado se puede perder si, al aprobar el
> proyecto interpretativo, ponemos al FA en una situación vulnerable
> ante las críticas de otros partidos.
>
>
>
> Discrepamos fraternalmente con ese punto de vista. No aceptamos que
> sea necesario elegir entre la continuidad y el contenido de nuestro
> proyecto de gobierno.
>
>
>
> Sería un error grave, como elegir entre la libertad y la seguridad,
> entre el crecimiento y la distribución, entre la unidad y la
> diversidad, entre los cambios y la paz.
>
>
>
> Uno de los enemigos más poderosos que enfrentamos está dentro de
> nuestras propias cabezas, y nos dice que no es posible escapar a esas
> alternativas, que no podemos pensar fuera de ellas.
>
>
>
> Si nos convencemos de que debemos dejar por el camino nuestra
> identidad, no importará cuáles sean los resultados electorales:
> estaremos derrotados aunque ganemos.
>
>
>
> De nuestra conducta en estos días dependen muchas cosas: respetar la
> memoria de quienes ya no están, y también cuidar la esperanza de los
> que vienen. Podemos hacerlo juntos, si no se nos olvida quiénes somos.
>
>
>
> FIRMAN: Eduardo GALEANO, Margarita PERCOVICH, Belela HERRERA,
> Guillermo CHIFFLET, Ana OLIVERA, Daniel VIGLIETTI, José DÍAZ, Zelmar
> MICHELINI (h), Marina ARISMENDI, Miguel FERNANDEZ GALEANO, Victorio
> CASARTELLI, Maria Elia TOPOLANSKI, Fernando PEREIRA, Edgardo OYENART,
> Juan FAROPPA, Sara MÉNDEZ, Coriún AHARONIAN, Mariano ARANA, Ricardo
> ELENA, General ® Juan Antonio RODRIGUEZ ORLANDO, Pablo ANZALONE,
> Marcelo PEREIRA, Gabriel MAZZAROVICH, Carlos CAILLABET, Juan CASTILLO,
> , Jorge MAZZAROVICH, Alejandro ZAVALA, Milton ROMANI, Ricardo POSADA.
10 may 2011
SOLO LA VERDAD TRAE LIBERTAD
SENTENCIA DE 24 DE FEBRERO DE 2011 DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
La sentencia de la Corte Interamericana, si bien era razonablemente previsible en cuanto a
su resultado, ocasiona algunas dificultades en cuanto a su cumplimiento. A pocos días de
conocido el texto es imposible hacer un estudio completo de la misma, pero sí es oportuno
referir a algunos aspectos que parecen ser claros y que no deberían merecer dudas ni
objeciones, así como adelantar, tentativamente y sujeto a mayor análisis, algunas otras ideas.
Sobre lo que a mi juicio no merecería discusión de tipo alguno cabe decir:
1. La sentencia de la Corte debe ser cumplida (no hay alternativa ni excusa en contrario).
Uruguay aprobó la Convención Americana de Derechos Humanos, y se sometió a la
jurisdicción de la Corte Interamericana, mediante la ley 15.737 (aprobada en marzo de
1985). No es válida la invocación de la soberanía para eludir la sentencia en la medida
que: (a) hay una decisión soberana de la República de someterse al sistema
interamericano de derechos humanos; (b) los Estados no pueden violar sus obligaciones
internacionales; y (c) aunque no sea un argumento jurídico, debe tenerse presente que
pretender salir del sistema interamericano o desconocerlo, pondría al Uruguay en la
denostada, y fallida, línea de Fujimori y Montesinos que procuraron eludir sus
obligaciones internacionales sin éxito. Los países serios cumplen con las sentencias. La
sentencia de la Corte no es una recomendación de la Comisión Interamericana, sino,
valga la redundancia, una sentencia y como tal obligatoria.
2. En la misma línea, no puede admitirse el argumento de que por encima de los órganos
internos no hay nada, pues esto es contrario a una decisión soberana del país. En materia
de derechos humanos, cuando se agotan los recursos internos, hay una instancia
internacional superior. No se puede negar esto y olvidar medio siglo de evolución
internacional en materia de derechos humanos y la aceptación que de esta jurisdicción
internacional hizo nuestro país.
3. Pero además debe repararse en que la sentencia de la Corte Interamericana es, en su
esencia, coincidente con la actual jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia (la ley de
caducidad es inválida) por lo que no puede extrañar, sorprender ni afectar la sensibilidad
de nadie el pronunciamiento internacional.
4. En definitiva, es claro que con la máxima prontitud el
Gobierno debe proceder: (a) a llevar adelante una investigación, seria, profunda, de buena
fe, sobre los hechos objeto de la sentencia, a los efectos de esclarecerlos, encontrar (si
fuera el caso) los restos y, si se identifican, sancionar a los responsables (por supuesto que
la obligación de investigar es una obligación de medios y no de resultados); (b) a realizar
un acto público de reconocimiento de la responsabilidad internacional del Estado por el
caso resuelto; (c) a colocar una placa con el nombre de las víctimas en el Servicio de
Información de Defensa; (d) a realizar las publicaciones internas de la sentencia; (e) a
implementar un plan de derechos humanos dirigido a jueces y fiscales; (f) a establecer un
sistema de información acerca de las graves violaciones de derechos humanos cometidas
durante la dictadura; y (g) a abonar las indemnizaciones establecidas. Todo lo anterior
puede y debe ser cumplido en términos razonables, dentro de los máximos que fija la
sentencia.
Pero además de lo anterior la sentencia dispone que la Ley de Caducidad no debe volver a
representar obstáculo para las investigaciones de casos de violaciones de derechos humanos.
Es interesante que la Corte, luego de declarar la incompatibilidad de la ley con la Convención
Americana y con la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, no
dice que la ley debe ser anulada por otra ley, sino que deben adoptarse las medidas para que
la ley no vuelva a ser obstáculo para las investigaciones. Incluso la Corte reconoce que con la
actual posición del Poder Ejecutivo y de la Suprema Corte de Justicia, esos obstáculos no
existen.
El problema es cómo se cumple con lo anterior. La “anulación” de la ley de caducidad por
otra ley posterior es inconstitucional (no lo puede hacer el legislador y esto está reservado a
los órganos jurisdiccionales). Tampoco puede derogarse con efecto retroactivo la ley pues
dicho efecto en ese tipo de leyes es inconstitucional. Si se transitan estas vías lo único que se
logrará serán nuevos obstáculos pues los involucrados suspenderán los procedimientos
pretendiendo la declaración de inconstitucionalidad de la nueva ley, por lo que habrá más
demoras y más obstáculos.
Entonces: ¿cuál es la mejor forma de cumplir con la sentencia?
Podría encontrarse un camino sencillo, que permitiría lograr altos consensos políticos (lo que
siempre es bueno en estos casos) y reduciría al mínimo (no desaparecería) el riesgo de
impugnaciones jurisdiccionales:
a) Los artículos 1, 3 y 4 de la Ley de Caducidad podrían ser derogados pero sólo hacia el
futuro (lo que sería ajustado a la Constitución y no violaría ningún principio superior),
con lo que se consolidaría la actual jurisprudencia de la Suprema
Corte de Justicia e impediría que se pueda volver atrás en materia de interpretación y
aplicación de la ley de caducidad. Como dice hoy la Corte Interamericana, hoy no hay
obstáculos para las investigaciones, y con la derogación se impediría que los mismos
vuelvan a aparecer. Esta solución, además, podría contar con el apoyo de todos los
partidos políticos, lo que le daría una gran legitimidad democrática.
b) En cuanto al pasado, el problema es la interpretación y aplicación que de la ley de
caducidad ha hecho el Poder Ejecutivo. Y en este caso, en cumplimiento de la sentencia
de la Corte Interamericana (hecho nuevo y superveniente a las anteriores
interpretaciones de la ley), podría el Poder Ejecutivo dictar un acto administrativo
revocando todos sus actos anteriores que consideraron diversos casos comprendidos en
la ley de caducidad. De esta forma, por razones de legitimidad (y con efectos
retroactivos), se cumpliría con la sentencia eliminando obstáculos hacia el pasado. Por
supuesto que hay un sector de la doctrina que entiende que también existe una suerte
de “cosa juzgada” administrativa, y bien, ninguna solución está libre de
cuestionamientos.
c) Con lo anterior se podría cumplir con la eliminación de obstáculos pasados y futuros
derivados de la interpretación y aplicación de la ley de caducidad, minimizando los
riesgos jurídicos y dejando al Poder Judicial, libre de obstáculos, la solución definitiva de
cada caso concreto, como es su competencia constitucional.
Reitero que las anteriores son algunas reflexiones todavía muy próximas a la sentencia,
por lo que corresponderá seguir analizando el tema.
Martín Risso Ferrand
La sentencia de la Corte Interamericana, si bien era razonablemente previsible en cuanto a
su resultado, ocasiona algunas dificultades en cuanto a su cumplimiento. A pocos días de
conocido el texto es imposible hacer un estudio completo de la misma, pero sí es oportuno
referir a algunos aspectos que parecen ser claros y que no deberían merecer dudas ni
objeciones, así como adelantar, tentativamente y sujeto a mayor análisis, algunas otras ideas.
Sobre lo que a mi juicio no merecería discusión de tipo alguno cabe decir:
1. La sentencia de la Corte debe ser cumplida (no hay alternativa ni excusa en contrario).
Uruguay aprobó la Convención Americana de Derechos Humanos, y se sometió a la
jurisdicción de la Corte Interamericana, mediante la ley 15.737 (aprobada en marzo de
1985). No es válida la invocación de la soberanía para eludir la sentencia en la medida
que: (a) hay una decisión soberana de la República de someterse al sistema
interamericano de derechos humanos; (b) los Estados no pueden violar sus obligaciones
internacionales; y (c) aunque no sea un argumento jurídico, debe tenerse presente que
pretender salir del sistema interamericano o desconocerlo, pondría al Uruguay en la
denostada, y fallida, línea de Fujimori y Montesinos que procuraron eludir sus
obligaciones internacionales sin éxito. Los países serios cumplen con las sentencias. La
sentencia de la Corte no es una recomendación de la Comisión Interamericana, sino,
valga la redundancia, una sentencia y como tal obligatoria.
2. En la misma línea, no puede admitirse el argumento de que por encima de los órganos
internos no hay nada, pues esto es contrario a una decisión soberana del país. En materia
de derechos humanos, cuando se agotan los recursos internos, hay una instancia
internacional superior. No se puede negar esto y olvidar medio siglo de evolución
internacional en materia de derechos humanos y la aceptación que de esta jurisdicción
internacional hizo nuestro país.
3. Pero además debe repararse en que la sentencia de la Corte Interamericana es, en su
esencia, coincidente con la actual jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia (la ley de
caducidad es inválida) por lo que no puede extrañar, sorprender ni afectar la sensibilidad
de nadie el pronunciamiento internacional.
4. En definitiva, es claro que con la máxima prontitud el
Gobierno debe proceder: (a) a llevar adelante una investigación, seria, profunda, de buena
fe, sobre los hechos objeto de la sentencia, a los efectos de esclarecerlos, encontrar (si
fuera el caso) los restos y, si se identifican, sancionar a los responsables (por supuesto que
la obligación de investigar es una obligación de medios y no de resultados); (b) a realizar
un acto público de reconocimiento de la responsabilidad internacional del Estado por el
caso resuelto; (c) a colocar una placa con el nombre de las víctimas en el Servicio de
Información de Defensa; (d) a realizar las publicaciones internas de la sentencia; (e) a
implementar un plan de derechos humanos dirigido a jueces y fiscales; (f) a establecer un
sistema de información acerca de las graves violaciones de derechos humanos cometidas
durante la dictadura; y (g) a abonar las indemnizaciones establecidas. Todo lo anterior
puede y debe ser cumplido en términos razonables, dentro de los máximos que fija la
sentencia.
Pero además de lo anterior la sentencia dispone que la Ley de Caducidad no debe volver a
representar obstáculo para las investigaciones de casos de violaciones de derechos humanos.
Es interesante que la Corte, luego de declarar la incompatibilidad de la ley con la Convención
Americana y con la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, no
dice que la ley debe ser anulada por otra ley, sino que deben adoptarse las medidas para que
la ley no vuelva a ser obstáculo para las investigaciones. Incluso la Corte reconoce que con la
actual posición del Poder Ejecutivo y de la Suprema Corte de Justicia, esos obstáculos no
existen.
El problema es cómo se cumple con lo anterior. La “anulación” de la ley de caducidad por
otra ley posterior es inconstitucional (no lo puede hacer el legislador y esto está reservado a
los órganos jurisdiccionales). Tampoco puede derogarse con efecto retroactivo la ley pues
dicho efecto en ese tipo de leyes es inconstitucional. Si se transitan estas vías lo único que se
logrará serán nuevos obstáculos pues los involucrados suspenderán los procedimientos
pretendiendo la declaración de inconstitucionalidad de la nueva ley, por lo que habrá más
demoras y más obstáculos.
Entonces: ¿cuál es la mejor forma de cumplir con la sentencia?
Podría encontrarse un camino sencillo, que permitiría lograr altos consensos políticos (lo que
siempre es bueno en estos casos) y reduciría al mínimo (no desaparecería) el riesgo de
impugnaciones jurisdiccionales:
a) Los artículos 1, 3 y 4 de la Ley de Caducidad podrían ser derogados pero sólo hacia el
futuro (lo que sería ajustado a la Constitución y no violaría ningún principio superior),
con lo que se consolidaría la actual jurisprudencia de la Suprema
Corte de Justicia e impediría que se pueda volver atrás en materia de interpretación y
aplicación de la ley de caducidad. Como dice hoy la Corte Interamericana, hoy no hay
obstáculos para las investigaciones, y con la derogación se impediría que los mismos
vuelvan a aparecer. Esta solución, además, podría contar con el apoyo de todos los
partidos políticos, lo que le daría una gran legitimidad democrática.
b) En cuanto al pasado, el problema es la interpretación y aplicación que de la ley de
caducidad ha hecho el Poder Ejecutivo. Y en este caso, en cumplimiento de la sentencia
de la Corte Interamericana (hecho nuevo y superveniente a las anteriores
interpretaciones de la ley), podría el Poder Ejecutivo dictar un acto administrativo
revocando todos sus actos anteriores que consideraron diversos casos comprendidos en
la ley de caducidad. De esta forma, por razones de legitimidad (y con efectos
retroactivos), se cumpliría con la sentencia eliminando obstáculos hacia el pasado. Por
supuesto que hay un sector de la doctrina que entiende que también existe una suerte
de “cosa juzgada” administrativa, y bien, ninguna solución está libre de
cuestionamientos.
c) Con lo anterior se podría cumplir con la eliminación de obstáculos pasados y futuros
derivados de la interpretación y aplicación de la ley de caducidad, minimizando los
riesgos jurídicos y dejando al Poder Judicial, libre de obstáculos, la solución definitiva de
cada caso concreto, como es su competencia constitucional.
Reitero que las anteriores son algunas reflexiones todavía muy próximas a la sentencia,
por lo que corresponderá seguir analizando el tema.
Martín Risso Ferrand
16 abr 2011
CADUCIDAD, VERDAD, JUSTICIA 10 VERDADES
Tras un largo periodo de impunidad, por la que
militares y civiles en contubernio con grupos
economicos que se vieron favorecidos por politicas
hechas a medida, sin oposicion, y con una "justicia"
que miraba para otro lado, HOY PUEDE DECIRSE QUE
HA EMPEZADO EL CAMINO DE LA VERDAD.
Y no nos atrevemos a hablar de justicia todavia,
ya que es infinitamente grande el daño y peores
las consecuencias de esos nefastos años de terror
para creer que una modificacion al mamarracho
juridico que fueron las leyes de caducidad, se
podria transformar en JUSTICIA tal como se la concibe.
Veamos por ejemplo y sin entrar en tecnicismos,
algunas razones de sentido comun que destrozan
los argumentos de los actuales legalistas.
1. Justicia hay una sola en todo pais que se precie
de ser civilizado.El razonamiento de la "pacificacion"
a costa de no investigar delitos de lesa humanidad
y forzados por la fuerza represora bajo sus terminos
y condiciones , con aquellos mismos que respaldaron
la irrupcion militar en la vida civica YA ES NULA DE
NULIDAD ABSOLUTA al ser violentado el orden juridico
en el que ocurrieron, con gobiernos de facto, ilegitimos.
2.Los PLEBISCITOS.Si bien son herramientas de democracia
directa que por ejemplo han servido para evitar
privatizaciones, o sea vender bienes del estado al mejor
postor, tienen en la conciencia colectiva distinta
valoracion ya que en el primer caso los medios afines
a las privatizaciones pusieron TODO SU APARATO
PROPAGANDISTICO MULTIMEDIATICO EN FAVOR DE ESE PROYECTO
y era mas facil entender que se querian robar todo, que
el caso de los delitos aberrantes donde, politicos
jueces y MEDIOS, UNIDOS POR NEGOCIOS Y FAVORES, HAN
SISTEMATICAMENTE BOICOTEADO LAS INVESTIGACIONES QUE
INTENTAN ESCLARECER DELITOS DE TODO CALIBRE, DESDE
ROBOS DE BEBES A DESAPARICIONES.
3.LoS MEDIOS.No se puede negar que en todo este proceso,
las corporaciones civiles de la informacion, cuando se
trata de estos casos, HAN DESINFORMADO , y que
yo recuerde, ni siquiera han pedido disculpas, en
una clara muestra de que intereses defienden.
Una muestra de tal desinformacion, lo da el hecho
de que en el interior del pais, mucha gente cree
que los desaparecidos son un invento comunista...
4.La ideologia de las corporaciones. Creer que estas
empresas de la informacion y su personal en relacion
de dependencia, "periodistas" buscan la verdad, es
desconocer las leyes del mercado laboral, es decir
trabajan con la materia prima que les provee su
empleador, que tratandose de informacion, ya podemos
deducir de que forma y de que tipo.No me imagino a ningun
empleado de estas corporaciones denunciando publica-
mente una desaparicion, una torura o un delito
economico durante la dictadura, -habra excepciones-
pero la regla general fue el ocultamiento, la
falsedad y la tergiversacion de la verdad.
5.Los Representantes.Habria que deducir que intereses
representan, no olvidemos que hasta la irrupcion del
Frente Amplio, aplicaron a su antojo y a espaldas
de una sociedad que entendia poco, politicas de
saqueo y empobrecimiento de muchos a favor de unos
pocos, lo que trajo inevitablemente una degradacion
de los mas debiles cuyas consecuencias en materia
delictiva, crecio exponencialmente a la par de sus
"negocios", "libre empresa" y "libertad de prensa".
Muchos de estos legisladores, son los mismos que
no hace muchos validaban todo lo que les venia
y jerarquizaban las reuniones de los torturadores.
6.Los JUECES.Ay los jueces!Se supone que la independencia
del poder judicial es garantia de que TODOS somos
iguales ante la Ley, pero como siempre, y mas en esa
epoca, fue la Justicia un EXPECTADOR MAS de una
realidad que les pasaba por arriba, y por OMISION
tan culpable como los torturadores, pero claro,
hay que tener en cuenta que muchos correligionarios
estaban involucrados, por lo tanto, la mejor
interpretacion siempre fue la abstenerse o declararse
incompetente- ya lo son de por si- de manera tal
que los plazos caducaran y las causas prescribieran...
Da gracia pensar en el razonamiento de un legislador
en el sentido de que ahora todo el peso recae en la
Justicia, cuando es la forma natural y organica de
cualquier pais para resolver atrocidades, la pregunta
seria , para que estaban entonces?para que estan hoy?
7.Los Rosados..Clase Dirigente QUE DIRIGE HACIA SUS
NEGOCIOS toda politica publica y para lo cual no
repara en medios y menos en escrupulos o formalismos
morales, producto de un clientelismo que mucho daño
le ha hecho al pais y acerrimo defensor de las
condiciones con que los organismos internacionales
esquilman a los pueblos dependientes, todo en nombre
de la Libertad y el libremercado ahora devenidos en
defensores del orden juridico y conflictos sociales.
8.El proyecto economico.Tal vez la madre del borrego,
impulsor acerrimo del neoliberalismo y el descontrol
financiero, cuyos exponentes son el FMI y el BANCO
MUNDIAL,llevaron a cabo con el apoyo irrestricto de
blancos y colorados un sistematico endeudamiento a
cuya solucion llegaban los ARCHIFAMOSOS planes de
ajuste, creadores de la mayor miseria producida en el
pais aplicada a sangre y fuego por el contubernio
civico militar violentando esa Constitucion que hoy
dicen defender...
9.La verdad.Es lo poco que esperan los familiares
de los torturados, desaparecidos y demas victimas
de esos años de oprobio, sin que haya un solo
arrepentido, sin que los gestores y ejecutadores
intelectuales o materiales de los delitos de lesa
humanidad, hayan hecho un mea culpa, por el contrario
reafirman su irracionalidad con mas provocaciones,
mas amenazas y una apologia del desacato.
10.Por el futuro.No hay avance posible de las sociedades
si no se aprende a respetar el orden juridico
establecido por ella misma y en nombre de cualquier
fin, se comete cualquier aberracion.Si despues la
sociedad les da un indulto muy generoso, se podra
estar o no de acuerdo, pero para ello primero hay
que juzgarlos por los crimenes cometidos,entender
que aquellas normas que nacieron de la ilegalidad,
bajo presion y quienes las llevaron adelante son
los mismos que primero las pisotearon, nacen nulas
de nulidad absoluta,y cualquier enmienda o mamarracho
que se pretenda despues, carece de la legitimidad
que se dice pretender proteger.
No se mira al pasado para divisiones o interpretaciones
sesgadas sino para entender que se construye sobre
la verdad, sobre un orden juridico que nos iguala
y donde nadie se abogue el derecho de decidir
sobre la vida de los demas.
militares y civiles en contubernio con grupos
economicos que se vieron favorecidos por politicas
hechas a medida, sin oposicion, y con una "justicia"
que miraba para otro lado, HOY PUEDE DECIRSE QUE
HA EMPEZADO EL CAMINO DE LA VERDAD.
Y no nos atrevemos a hablar de justicia todavia,
ya que es infinitamente grande el daño y peores
las consecuencias de esos nefastos años de terror
para creer que una modificacion al mamarracho
juridico que fueron las leyes de caducidad, se
podria transformar en JUSTICIA tal como se la concibe.
Veamos por ejemplo y sin entrar en tecnicismos,
algunas razones de sentido comun que destrozan
los argumentos de los actuales legalistas.
1. Justicia hay una sola en todo pais que se precie
de ser civilizado.El razonamiento de la "pacificacion"
a costa de no investigar delitos de lesa humanidad
y forzados por la fuerza represora bajo sus terminos
y condiciones , con aquellos mismos que respaldaron
la irrupcion militar en la vida civica YA ES NULA DE
NULIDAD ABSOLUTA al ser violentado el orden juridico
en el que ocurrieron, con gobiernos de facto, ilegitimos.
2.Los PLEBISCITOS.Si bien son herramientas de democracia
directa que por ejemplo han servido para evitar
privatizaciones, o sea vender bienes del estado al mejor
postor, tienen en la conciencia colectiva distinta
valoracion ya que en el primer caso los medios afines
a las privatizaciones pusieron TODO SU APARATO
PROPAGANDISTICO MULTIMEDIATICO EN FAVOR DE ESE PROYECTO
y era mas facil entender que se querian robar todo, que
el caso de los delitos aberrantes donde, politicos
jueces y MEDIOS, UNIDOS POR NEGOCIOS Y FAVORES, HAN
SISTEMATICAMENTE BOICOTEADO LAS INVESTIGACIONES QUE
INTENTAN ESCLARECER DELITOS DE TODO CALIBRE, DESDE
ROBOS DE BEBES A DESAPARICIONES.
3.LoS MEDIOS.No se puede negar que en todo este proceso,
las corporaciones civiles de la informacion, cuando se
trata de estos casos, HAN DESINFORMADO , y que
yo recuerde, ni siquiera han pedido disculpas, en
una clara muestra de que intereses defienden.
Una muestra de tal desinformacion, lo da el hecho
de que en el interior del pais, mucha gente cree
que los desaparecidos son un invento comunista...
4.La ideologia de las corporaciones. Creer que estas
empresas de la informacion y su personal en relacion
de dependencia, "periodistas" buscan la verdad, es
desconocer las leyes del mercado laboral, es decir
trabajan con la materia prima que les provee su
empleador, que tratandose de informacion, ya podemos
deducir de que forma y de que tipo.No me imagino a ningun
empleado de estas corporaciones denunciando publica-
mente una desaparicion, una torura o un delito
economico durante la dictadura, -habra excepciones-
pero la regla general fue el ocultamiento, la
falsedad y la tergiversacion de la verdad.
5.Los Representantes.Habria que deducir que intereses
representan, no olvidemos que hasta la irrupcion del
Frente Amplio, aplicaron a su antojo y a espaldas
de una sociedad que entendia poco, politicas de
saqueo y empobrecimiento de muchos a favor de unos
pocos, lo que trajo inevitablemente una degradacion
de los mas debiles cuyas consecuencias en materia
delictiva, crecio exponencialmente a la par de sus
"negocios", "libre empresa" y "libertad de prensa".
Muchos de estos legisladores, son los mismos que
no hace muchos validaban todo lo que les venia
y jerarquizaban las reuniones de los torturadores.
6.Los JUECES.Ay los jueces!Se supone que la independencia
del poder judicial es garantia de que TODOS somos
iguales ante la Ley, pero como siempre, y mas en esa
epoca, fue la Justicia un EXPECTADOR MAS de una
realidad que les pasaba por arriba, y por OMISION
tan culpable como los torturadores, pero claro,
hay que tener en cuenta que muchos correligionarios
estaban involucrados, por lo tanto, la mejor
interpretacion siempre fue la abstenerse o declararse
incompetente- ya lo son de por si- de manera tal
que los plazos caducaran y las causas prescribieran...
Da gracia pensar en el razonamiento de un legislador
en el sentido de que ahora todo el peso recae en la
Justicia, cuando es la forma natural y organica de
cualquier pais para resolver atrocidades, la pregunta
seria , para que estaban entonces?para que estan hoy?
7.Los Rosados..Clase Dirigente QUE DIRIGE HACIA SUS
NEGOCIOS toda politica publica y para lo cual no
repara en medios y menos en escrupulos o formalismos
morales, producto de un clientelismo que mucho daño
le ha hecho al pais y acerrimo defensor de las
condiciones con que los organismos internacionales
esquilman a los pueblos dependientes, todo en nombre
de la Libertad y el libremercado ahora devenidos en
defensores del orden juridico y conflictos sociales.
8.El proyecto economico.Tal vez la madre del borrego,
impulsor acerrimo del neoliberalismo y el descontrol
financiero, cuyos exponentes son el FMI y el BANCO
MUNDIAL,llevaron a cabo con el apoyo irrestricto de
blancos y colorados un sistematico endeudamiento a
cuya solucion llegaban los ARCHIFAMOSOS planes de
ajuste, creadores de la mayor miseria producida en el
pais aplicada a sangre y fuego por el contubernio
civico militar violentando esa Constitucion que hoy
dicen defender...
9.La verdad.Es lo poco que esperan los familiares
de los torturados, desaparecidos y demas victimas
de esos años de oprobio, sin que haya un solo
arrepentido, sin que los gestores y ejecutadores
intelectuales o materiales de los delitos de lesa
humanidad, hayan hecho un mea culpa, por el contrario
reafirman su irracionalidad con mas provocaciones,
mas amenazas y una apologia del desacato.
10.Por el futuro.No hay avance posible de las sociedades
si no se aprende a respetar el orden juridico
establecido por ella misma y en nombre de cualquier
fin, se comete cualquier aberracion.Si despues la
sociedad les da un indulto muy generoso, se podra
estar o no de acuerdo, pero para ello primero hay
que juzgarlos por los crimenes cometidos,entender
que aquellas normas que nacieron de la ilegalidad,
bajo presion y quienes las llevaron adelante son
los mismos que primero las pisotearon, nacen nulas
de nulidad absoluta,y cualquier enmienda o mamarracho
que se pretenda despues, carece de la legitimidad
que se dice pretender proteger.
No se mira al pasado para divisiones o interpretaciones
sesgadas sino para entender que se construye sobre
la verdad, sobre un orden juridico que nos iguala
y donde nadie se abogue el derecho de decidir
sobre la vida de los demas.
11 abr 2011
ALLENDE -Niko Schvartz- “La República” de Montevideo
OPINION INTERNACIONAL
EL ASESINATO DEL PRESIDENTE ALLENDE
SIEMPRE HEMOS RECHAZADO LA VERSION SOBRE EL SUICIDIO EL PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE, SOSTENIENDO QUE FUE ASESINADO EN EL GOLPE DE ESTADO PINOCHETISTA DEL 11 DE SETIEMBRE DE 1973, TRAS RESISTIR CON LAS ARMAS EN LA MANO HASTA EL ULTIMO MINUTO JUNTO A SUS FIELES COLABORADORES EN EL PALACIO DE LA MONEDA BOMBARDEADO. EL PRESIDENTE MARTIR ENTRO A LA HISTORIA ESE DIA Y SU DISCURSO DE LAS GRANDES ALAMEDAS POR DONDE TRANSITARA EL HOMBRE NUEVO QUEDO COMO UN LUCIDO EXPONENTE DE NUESTRO TIEMPO. AHORA ACABA DE PUBLICARSE UNA RECOPILACION DE DOCUMENTOS QUE TRAEN A LA LUZ LA VERDAD DE LOS HECHOS Y DESMIENTEN LA TRAMA DEL SUICIDIO URDIDA EN TODAS SUS PIEZAS POR LOS GOLPISTAS.
Niko Schvartz “La República” de Montrevideo
He aquí un relato de los acontecimientos en las horas decisivas de aquel día aciago, publicado bajo el título de "Oficiales de la Escuela de Infantería acribillaron al presidente Salvador Allende": "El grupo del capitán Garrido logra llegar al segundo piso, al Salón Rojo. Allí encuentra a cinco civiles que disparan entre los escombros, entre el humo, el calor. Uno de los civiles es el presidente Salvador Allende junto a cuatro miembros de su escolta personal, los GAP. Llegan otros militares a apoyar al grupo del capitán Garrido, pues allí es el único lugar donde se combate. Un militar de ese grupo dispara sobre uno de los civiles, es el Presidente Allende. Pero no logra alcanzarlo. El capitán Garrido, que está tendido en el suelo protegiéndose de los impactos del Presidente y sus escoltas dispara en ráfagas e impacta al Presidente Allende. Una de las balas penetra en el lado derecho de la cara, cerca de la nariz y bajo el ojo, otras dan en el pecho y estómago del Presidente. Allende se dobla, trata de afirmarse y cae cerca de la puerta de un salón. El teniente de la Escuela de Infantería René Riveros se acerca al cuerpo del Presidente Allende y lo remata. El Presidente tiene más de cinco impactos de bala."
Eugene Propper, fiscal norteamericano en el caso del doble asesinato en Washington de Orlando Letelier (ministro de Allende) y su secretaria norteamericana Ronnie Moffit, y que interrogó en EEUU al ex teniente de la Escuela de Infantería Armando Fernández Larios, quien era parte del grupo de militares que acribilló al Presidente Allende, escribe en su libro Laberinto: "Poco después de las 2 pm las compañías de infantería penetran en La Moneda. Algunos grupos corren al piso superior en medio del humo y cubriéndose con ráfagas de ametralladora. René Riveros, un teniente de pelo rubio, repentinamente se ve enfrentado a un civil armado que viste un sweater de cuello alto. Riveros vacía la mitad de su cargador en el Presidente de Chile, matándolo instantáneamente con heridas que van desde la ingle a la garganta".
Prosigue el relato "El general Palacios llega a la entrada del Salón Rojo a las 14.45. En el suelo yace muerto el Presidente de la República de Chile, Salvador Allende. Palacios reconoce a Allende por el reloj que éste llevaba. Es lo primero que le llama la atención. El reloj se lo había visto en diversas reuniones. La cara de Allende estaba protegida, al momento de ser acribillado, por una máscara antigas y llevaba puesto un casco de guerra".
El propio general Javier Palacios Ruhman, encargado de asaltar el palacio presidencial de La Moneda, amplió este relato, ya siendo mayor general en retiro, en declaraciones formuladas en setiembre de 1999 en su residencia de Viña del Mar. Dice: "Nos recibieron a balazos los miembros de la guardia personal de Allende. No veíamos casi nada por el humo, pero dominamos la resistencia". Un capitán del regimiento Tacna muere por los disparos del grupo de Allende. "Cuando entramos a una oficina, emergió un muchacho de rasgos araucanos, quien con una metralleta en la mano nos chorreó a balazos. Una de las balas rebotó y me pegó en la mano". En el grupo estaban los tenientes René Riveros, Armando Fernández Larios y los capitanes Roberto Garrido, Mosquera, Rigoberto Rubio, todos de la Escuela de Infantería de San Bernardo, que después pasarían a ser miembros fundadores de la siniestra DINA (remember el caso Berríos). Se dividen en grupos. El grupo del capitán Garrido llega al segundo piso, y allí el relato se entronca con la versión antes citada del asesinato de Allende a manos del capitán Roberto Garrido y el teniente René Riveros.
Sobre los acontecimientos previos al desenlace, hay documentos conmovedores, por ejemplo sobre el pedido de Allende a las mujeres para que se retiren de La Moneda. Expresa el entonces subsecretario del Interior, Daniel Vergara: "Allende suplicaba a sus hijas para que se retiraran en una actitud que era tan extraordinariamente paternal, de un cariño tan estremecedor que todos nos sentimos sacudidos. Las hijas obstinadamente se negaban a abandonar a su padre. En ese instante él ya tenía la convicción de que nos estábamos despidiendo en forma definitiva". Esto afectaba a sus hijas Beatriz (Tati) e Isabel, a la periodista Frida Modak (con quien trabajamos en México), a esposas de ministros y a una enfermera. Todos los testimonios coinciden, además, en la entereza y serenidad que demostró Allende, y su decisión de combatir hasta el último momento.
En la parte final de la documentación reunida se revelan todas las maniobras realizadas (desde las autopsias fraguadas hasta las versiones amañadas en El Mercurio) para urdir la tesis del suicidio, que ahora ha quedado definitivamente descartada. Ya se conoce a los asesinos, con nombre y apellido.
EL ASESINATO DEL PRESIDENTE ALLENDE
SIEMPRE HEMOS RECHAZADO LA VERSION SOBRE EL SUICIDIO EL PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE, SOSTENIENDO QUE FUE ASESINADO EN EL GOLPE DE ESTADO PINOCHETISTA DEL 11 DE SETIEMBRE DE 1973, TRAS RESISTIR CON LAS ARMAS EN LA MANO HASTA EL ULTIMO MINUTO JUNTO A SUS FIELES COLABORADORES EN EL PALACIO DE LA MONEDA BOMBARDEADO. EL PRESIDENTE MARTIR ENTRO A LA HISTORIA ESE DIA Y SU DISCURSO DE LAS GRANDES ALAMEDAS POR DONDE TRANSITARA EL HOMBRE NUEVO QUEDO COMO UN LUCIDO EXPONENTE DE NUESTRO TIEMPO. AHORA ACABA DE PUBLICARSE UNA RECOPILACION DE DOCUMENTOS QUE TRAEN A LA LUZ LA VERDAD DE LOS HECHOS Y DESMIENTEN LA TRAMA DEL SUICIDIO URDIDA EN TODAS SUS PIEZAS POR LOS GOLPISTAS.
Niko Schvartz “La República” de Montrevideo
He aquí un relato de los acontecimientos en las horas decisivas de aquel día aciago, publicado bajo el título de "Oficiales de la Escuela de Infantería acribillaron al presidente Salvador Allende": "El grupo del capitán Garrido logra llegar al segundo piso, al Salón Rojo. Allí encuentra a cinco civiles que disparan entre los escombros, entre el humo, el calor. Uno de los civiles es el presidente Salvador Allende junto a cuatro miembros de su escolta personal, los GAP. Llegan otros militares a apoyar al grupo del capitán Garrido, pues allí es el único lugar donde se combate. Un militar de ese grupo dispara sobre uno de los civiles, es el Presidente Allende. Pero no logra alcanzarlo. El capitán Garrido, que está tendido en el suelo protegiéndose de los impactos del Presidente y sus escoltas dispara en ráfagas e impacta al Presidente Allende. Una de las balas penetra en el lado derecho de la cara, cerca de la nariz y bajo el ojo, otras dan en el pecho y estómago del Presidente. Allende se dobla, trata de afirmarse y cae cerca de la puerta de un salón. El teniente de la Escuela de Infantería René Riveros se acerca al cuerpo del Presidente Allende y lo remata. El Presidente tiene más de cinco impactos de bala."
Eugene Propper, fiscal norteamericano en el caso del doble asesinato en Washington de Orlando Letelier (ministro de Allende) y su secretaria norteamericana Ronnie Moffit, y que interrogó en EEUU al ex teniente de la Escuela de Infantería Armando Fernández Larios, quien era parte del grupo de militares que acribilló al Presidente Allende, escribe en su libro Laberinto: "Poco después de las 2 pm las compañías de infantería penetran en La Moneda. Algunos grupos corren al piso superior en medio del humo y cubriéndose con ráfagas de ametralladora. René Riveros, un teniente de pelo rubio, repentinamente se ve enfrentado a un civil armado que viste un sweater de cuello alto. Riveros vacía la mitad de su cargador en el Presidente de Chile, matándolo instantáneamente con heridas que van desde la ingle a la garganta".
Prosigue el relato "El general Palacios llega a la entrada del Salón Rojo a las 14.45. En el suelo yace muerto el Presidente de la República de Chile, Salvador Allende. Palacios reconoce a Allende por el reloj que éste llevaba. Es lo primero que le llama la atención. El reloj se lo había visto en diversas reuniones. La cara de Allende estaba protegida, al momento de ser acribillado, por una máscara antigas y llevaba puesto un casco de guerra".
El propio general Javier Palacios Ruhman, encargado de asaltar el palacio presidencial de La Moneda, amplió este relato, ya siendo mayor general en retiro, en declaraciones formuladas en setiembre de 1999 en su residencia de Viña del Mar. Dice: "Nos recibieron a balazos los miembros de la guardia personal de Allende. No veíamos casi nada por el humo, pero dominamos la resistencia". Un capitán del regimiento Tacna muere por los disparos del grupo de Allende. "Cuando entramos a una oficina, emergió un muchacho de rasgos araucanos, quien con una metralleta en la mano nos chorreó a balazos. Una de las balas rebotó y me pegó en la mano". En el grupo estaban los tenientes René Riveros, Armando Fernández Larios y los capitanes Roberto Garrido, Mosquera, Rigoberto Rubio, todos de la Escuela de Infantería de San Bernardo, que después pasarían a ser miembros fundadores de la siniestra DINA (remember el caso Berríos). Se dividen en grupos. El grupo del capitán Garrido llega al segundo piso, y allí el relato se entronca con la versión antes citada del asesinato de Allende a manos del capitán Roberto Garrido y el teniente René Riveros.
Sobre los acontecimientos previos al desenlace, hay documentos conmovedores, por ejemplo sobre el pedido de Allende a las mujeres para que se retiren de La Moneda. Expresa el entonces subsecretario del Interior, Daniel Vergara: "Allende suplicaba a sus hijas para que se retiraran en una actitud que era tan extraordinariamente paternal, de un cariño tan estremecedor que todos nos sentimos sacudidos. Las hijas obstinadamente se negaban a abandonar a su padre. En ese instante él ya tenía la convicción de que nos estábamos despidiendo en forma definitiva". Esto afectaba a sus hijas Beatriz (Tati) e Isabel, a la periodista Frida Modak (con quien trabajamos en México), a esposas de ministros y a una enfermera. Todos los testimonios coinciden, además, en la entereza y serenidad que demostró Allende, y su decisión de combatir hasta el último momento.
En la parte final de la documentación reunida se revelan todas las maniobras realizadas (desde las autopsias fraguadas hasta las versiones amañadas en El Mercurio) para urdir la tesis del suicidio, que ahora ha quedado definitivamente descartada. Ya se conoce a los asesinos, con nombre y apellido.
25 mar 2011
40 AÑOS DE BUENA SALUD
DE WWW.VADENUEVO - Nº 29 DE 03 DE FEBRERO DE 2011
LOS FRENTEAMPLISTAS Y EL GOBIERNO
DEL FRENTE AMPLIO
"¿Te lo imaginabas así?"
Tras seis años de gobierno del FA, la experiencia genera entre los frenteamplistas reacciones diversas, sobre todo en los veteranos. Esta es una visión individual.
Por Nicolás Grab
Me ha pasado algo que no es menuda cosa. He vivido para ver el Uruguay gobernado por el Frente Amplio.
No pudo verlo Líber Seregni. Ni José Pedro Cardoso, ni Zelmar Michelini, ni Enrique Rodríguez, ni tantos otros. Tampoco Julio Castro, o Eduardo Bleier, o Nibia Sabalsagaray o tantos más. Ni tantísimos…. Yo sí he visto al Frente Amplio gobernando el Uruguay. Esta sensación de privilegio (y hasta de privilegio caprichoso) probablemente nos sea común a todos los que, cuando el Frente cumple 40 años, llevamos 40 años de frenteamplistas. Y hay otra cosa que parece igualmente clara: no ha sido fácil. Ni llegar al gobierno, ni tampoco estar en él. Con una particularidad: lo primero lo supimos siempre, pero lo segundo ha sorprendido a muchos.
Ejercer el gobierno ha creado dificultades dentro del FA en todos los ámbitos. En el gobierno mismo para quienes asumieron responsabilidades en él; en el funcionamiento del Frente y también de sus sectores; y en el mundo y la cabeza de los frenteamplistas de a pie. En lo cual se repite la misma particularidad. Siempre supimos que gobernar el país y llevar nuestras aspiraciones a la realidad sería exigente y arduo; pero mucho menos tuvimos en nuestra perspectiva los problemas inéditos que crearía esa nueva situación para la estructura y el funcionamiento del Frente y de sus sectores. Y menos aun se previó que el ejercicio del gobierno generaría entre los frenteamplistas un abanico infinito de actitudes y reacciones.
Ojalá pudiera pretenderse que esas actitudes se determinaran siempre por una ponderación meditada, una reflexión calma sobre los aciertos y las fallas, los éxitos y las pifias. Sería lo justo, pero es pedir mucho. La reacción de cada uno no suele resultar de una cavilación detenida, y los factores que la desatan pueden ser ocasionales y estrechos. Puede surgir ante una barbaridad que no se entiende. O algo que me comentaron. O lo que el informativo destaca. O la actuación de alguien que me indigna.
Está en la naturaleza de las cosas y en la sicología normal del ser humano que lo negativo se destaque más. El fracaso y el disparate llaman la atención más que la labor bien cumplida, la realización del objetivo o el desempeño satisfactorio. En el gobierno del FA todos hemos visto cosas que desaprobamos muy firmemente. A todo frenteamplista le ha dolido alguna cosa. Todos hemos oído expresiones de amargura y desencanto. "¿Y para llegar a esto se luchó tanto?" "¿Alguna vez te imaginaste que el Frente fuera a hacer una cosa así?" "Los que dejaron su pellejo, ¿para qué fue?" "¿Me vas a decir que no se podía hacer mejor?" "¡Yo no voté para esto!"
Si se trata de admitir que en estos seis años hubo cosas profundamente negativas y graves, nadie lo puede poner en duda y en realidad no debe haber nadie, en el FA, que en su conciencia no lo sepa. La decepción y la amargura no son injustas porque no haya críticas válidas y de peso. Pero sí van erradas cuando se limitan a cargar esos reproches en el platillo negro de la balanza y la ponen en marcha sin más. Esto no significa decir que lo mal hecho pueda justificarse en nombre de otros aciertos o logros, ni negar que todo podría haber sido mejor. Siempre las cosas se podrían haber hecho mejor. Como también, ¡y no hay derecho a no pensarlo!, un primer gobierno del FA podría haber sido peor, o mucho peor, o muchísimo peor; y a la hora de la verdad no está de más preguntarnos qué es lo que, en medio de nuestras expectativas enormes y nuestros entusiasmos desatados, vaticinábamos en realidad como grado probable de éxito y acierto del FA cuando se iniciara en el gobierno.
Porque en esto hay algunas verdades que es inútil callar, tan enormes como obvias. Había un aprendizaje que recorrer cuando se cargó sobre las espaldas una máquina tan endemoniada como la del Estado, con mecanismos tan rechinantes como los del gobierno uruguayo; y es propio del aprendiz que rompa una pieza o estropee una herramienta. La segunda verdad que es obligatorio descubrir es que no somos perfectos. El FA, sus estructuras, sus militantes, individual y colectivamente, tienen esta cualidad bastante poco asombrosa: no son perfectos. Entre el par de miles de personas a quienes había que confiar tareas de gestión pública en cargos políticos hubo quienes no lograron cumplirlas a la altura de lo esperado, y también hubo quienes resultaron no ser dignos de ello. Y una tercera verdad que tampoco puede ser una revelación: las circunstancias (del país, del mundo, del momento) ponen límites e imponen ritmos cuyo trazado no sigue los contornos de lo que nosotros desearíamos. Después de cinco años del primer gobierno frenteamplista, José Mujica, al asumir el relevo, dijo esto ante el país: "El Frente Amplio tuvo que aceptar duras lecciones de la realidad. Descubrimos que gobernar era bastante más difícil de lo que pensábamos, que los recursos fiscales son finitos y las demandas sociales infinitas; que la burocracia tiene vida propia; que la macroeconomía tiene reglas ingratas pero obligatorias, y hasta tuvimos que aprender, con mucho dolor y con vergüenza, que no toda nuestra gente era inmune a la corrupción." Son palabras penosas, y hacía falta grandeza para decirlas. Pero pensemos si hay una sola entre todas ellas que no sea verdad rigurosa.
* * * * *
Hace seis años, el Sistema Nacional de Salud era una frase y una bandera. Los Consejos de Salarios eran recuerdos de los abuelos. El salario mínimo era de 1.310 pesos mensuales. La desocupación era el doble de la actual. Los trabajadores rurales eran parias olvidados por las leyes, y también los empleados domésticos. Los crímenes de la dictadura eran oficialmente una fábula de los resentidos; ningún militar había pisado la entrada de una cárcel ni de un juzgado, y los cuarteles eran un país aparte cerrado a cal y canto. Los planes del MIDES no existían y el MIDES tampoco. Ceibal solo podía ser un bosque de ceibos.
¿Cuántos son los servicios, los ministerios, las intendencias, de los que no se habla porque trabajan digna y calladamente? ¿Cuántos de ellos fueron antes calamidades nacionales, antros de delincuencia o covachas tradicionales de politiquería?
Sepamos y digamos que en el gobierno del FA hay cosas mal hechas y cosas sin hacer. Exijamos cumplimiento y responsabilidad; es nuestro derecho y hasta nuestro deber. Pongámonos en el bando de los exigentes; neguémonos a transar con la irresponsabilidad, con la inepcia y, ¡sobre todo!, con cualquier cosa peor. Pero demos a la crítica y la exigencia la fuerza que solo pueden tener cuando parten de una actitud ecuánime.
El gobierno del FA merece en su carné de notas un Debe esmerarse más. Ya lo recibió en las elecciones del año pasado. Pero fue promovido con justicia. Sepámoslo y digámoslo también.
El imperfecto gobierno del Frente Amplio merece la confianza que se le ratificó. Para decirlo en primera persona, ya que todo esto es una reflexión personal: después de seis años de gobierno del Frente, soy frenteamplista como durante cuarenta años y mi ínfimo grano de arena me enorgullece. El Frente Amplio tiene, junto con mi crítica y mis preocupaciones, mi firme preferencia, mi voto y mis esperanzas.
LOS FRENTEAMPLISTAS Y EL GOBIERNO
DEL FRENTE AMPLIO
"¿Te lo imaginabas así?"
Tras seis años de gobierno del FA, la experiencia genera entre los frenteamplistas reacciones diversas, sobre todo en los veteranos. Esta es una visión individual.
Por Nicolás Grab
Me ha pasado algo que no es menuda cosa. He vivido para ver el Uruguay gobernado por el Frente Amplio.
No pudo verlo Líber Seregni. Ni José Pedro Cardoso, ni Zelmar Michelini, ni Enrique Rodríguez, ni tantos otros. Tampoco Julio Castro, o Eduardo Bleier, o Nibia Sabalsagaray o tantos más. Ni tantísimos…. Yo sí he visto al Frente Amplio gobernando el Uruguay. Esta sensación de privilegio (y hasta de privilegio caprichoso) probablemente nos sea común a todos los que, cuando el Frente cumple 40 años, llevamos 40 años de frenteamplistas. Y hay otra cosa que parece igualmente clara: no ha sido fácil. Ni llegar al gobierno, ni tampoco estar en él. Con una particularidad: lo primero lo supimos siempre, pero lo segundo ha sorprendido a muchos.
Ejercer el gobierno ha creado dificultades dentro del FA en todos los ámbitos. En el gobierno mismo para quienes asumieron responsabilidades en él; en el funcionamiento del Frente y también de sus sectores; y en el mundo y la cabeza de los frenteamplistas de a pie. En lo cual se repite la misma particularidad. Siempre supimos que gobernar el país y llevar nuestras aspiraciones a la realidad sería exigente y arduo; pero mucho menos tuvimos en nuestra perspectiva los problemas inéditos que crearía esa nueva situación para la estructura y el funcionamiento del Frente y de sus sectores. Y menos aun se previó que el ejercicio del gobierno generaría entre los frenteamplistas un abanico infinito de actitudes y reacciones.
Ojalá pudiera pretenderse que esas actitudes se determinaran siempre por una ponderación meditada, una reflexión calma sobre los aciertos y las fallas, los éxitos y las pifias. Sería lo justo, pero es pedir mucho. La reacción de cada uno no suele resultar de una cavilación detenida, y los factores que la desatan pueden ser ocasionales y estrechos. Puede surgir ante una barbaridad que no se entiende. O algo que me comentaron. O lo que el informativo destaca. O la actuación de alguien que me indigna.
Está en la naturaleza de las cosas y en la sicología normal del ser humano que lo negativo se destaque más. El fracaso y el disparate llaman la atención más que la labor bien cumplida, la realización del objetivo o el desempeño satisfactorio. En el gobierno del FA todos hemos visto cosas que desaprobamos muy firmemente. A todo frenteamplista le ha dolido alguna cosa. Todos hemos oído expresiones de amargura y desencanto. "¿Y para llegar a esto se luchó tanto?" "¿Alguna vez te imaginaste que el Frente fuera a hacer una cosa así?" "Los que dejaron su pellejo, ¿para qué fue?" "¿Me vas a decir que no se podía hacer mejor?" "¡Yo no voté para esto!"
Si se trata de admitir que en estos seis años hubo cosas profundamente negativas y graves, nadie lo puede poner en duda y en realidad no debe haber nadie, en el FA, que en su conciencia no lo sepa. La decepción y la amargura no son injustas porque no haya críticas válidas y de peso. Pero sí van erradas cuando se limitan a cargar esos reproches en el platillo negro de la balanza y la ponen en marcha sin más. Esto no significa decir que lo mal hecho pueda justificarse en nombre de otros aciertos o logros, ni negar que todo podría haber sido mejor. Siempre las cosas se podrían haber hecho mejor. Como también, ¡y no hay derecho a no pensarlo!, un primer gobierno del FA podría haber sido peor, o mucho peor, o muchísimo peor; y a la hora de la verdad no está de más preguntarnos qué es lo que, en medio de nuestras expectativas enormes y nuestros entusiasmos desatados, vaticinábamos en realidad como grado probable de éxito y acierto del FA cuando se iniciara en el gobierno.
Porque en esto hay algunas verdades que es inútil callar, tan enormes como obvias. Había un aprendizaje que recorrer cuando se cargó sobre las espaldas una máquina tan endemoniada como la del Estado, con mecanismos tan rechinantes como los del gobierno uruguayo; y es propio del aprendiz que rompa una pieza o estropee una herramienta. La segunda verdad que es obligatorio descubrir es que no somos perfectos. El FA, sus estructuras, sus militantes, individual y colectivamente, tienen esta cualidad bastante poco asombrosa: no son perfectos. Entre el par de miles de personas a quienes había que confiar tareas de gestión pública en cargos políticos hubo quienes no lograron cumplirlas a la altura de lo esperado, y también hubo quienes resultaron no ser dignos de ello. Y una tercera verdad que tampoco puede ser una revelación: las circunstancias (del país, del mundo, del momento) ponen límites e imponen ritmos cuyo trazado no sigue los contornos de lo que nosotros desearíamos. Después de cinco años del primer gobierno frenteamplista, José Mujica, al asumir el relevo, dijo esto ante el país: "El Frente Amplio tuvo que aceptar duras lecciones de la realidad. Descubrimos que gobernar era bastante más difícil de lo que pensábamos, que los recursos fiscales son finitos y las demandas sociales infinitas; que la burocracia tiene vida propia; que la macroeconomía tiene reglas ingratas pero obligatorias, y hasta tuvimos que aprender, con mucho dolor y con vergüenza, que no toda nuestra gente era inmune a la corrupción." Son palabras penosas, y hacía falta grandeza para decirlas. Pero pensemos si hay una sola entre todas ellas que no sea verdad rigurosa.
* * * * *
Hace seis años, el Sistema Nacional de Salud era una frase y una bandera. Los Consejos de Salarios eran recuerdos de los abuelos. El salario mínimo era de 1.310 pesos mensuales. La desocupación era el doble de la actual. Los trabajadores rurales eran parias olvidados por las leyes, y también los empleados domésticos. Los crímenes de la dictadura eran oficialmente una fábula de los resentidos; ningún militar había pisado la entrada de una cárcel ni de un juzgado, y los cuarteles eran un país aparte cerrado a cal y canto. Los planes del MIDES no existían y el MIDES tampoco. Ceibal solo podía ser un bosque de ceibos.
¿Cuántos son los servicios, los ministerios, las intendencias, de los que no se habla porque trabajan digna y calladamente? ¿Cuántos de ellos fueron antes calamidades nacionales, antros de delincuencia o covachas tradicionales de politiquería?
Sepamos y digamos que en el gobierno del FA hay cosas mal hechas y cosas sin hacer. Exijamos cumplimiento y responsabilidad; es nuestro derecho y hasta nuestro deber. Pongámonos en el bando de los exigentes; neguémonos a transar con la irresponsabilidad, con la inepcia y, ¡sobre todo!, con cualquier cosa peor. Pero demos a la crítica y la exigencia la fuerza que solo pueden tener cuando parten de una actitud ecuánime.
El gobierno del FA merece en su carné de notas un Debe esmerarse más. Ya lo recibió en las elecciones del año pasado. Pero fue promovido con justicia. Sepámoslo y digámoslo también.
El imperfecto gobierno del Frente Amplio merece la confianza que se le ratificó. Para decirlo en primera persona, ya que todo esto es una reflexión personal: después de seis años de gobierno del Frente, soy frenteamplista como durante cuarenta años y mi ínfimo grano de arena me enorgullece. El Frente Amplio tiene, junto con mi crítica y mis preocupaciones, mi firme preferencia, mi voto y mis esperanzas.
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