Ignacio Ramonet: “Latifundios mediáticos impulsan insurrección contra gobiernos progresistas”
14 Noviembre 2012
Por Fernando Arellano Ortiz
¿Cómo se explica la actitud de manipulación y mentira de los monopolios mediáticos en América Latina?, se pregunta el especialista español en ciencias de la comunicación Ignacio Ramonet, al referirse sobre el fenómeno de lo que muchos analistas han calificado como “la canalla mediática”.
Su respuesta es contundente: los que él denomina “latifundios mediáticos” privados en Latinoamérica porque concentran canales de televisión, estaciones de radio, periódicos y revistas, han declarado una guerra a muerte a los gobiernos progresistas de la región debido a que en su lucha por pagar la deuda social mediante un Estado redistributivo, pretenden desconcentrar el poder de la palabra impulsando una información pluralista que afecta sus intereses corporativos.
Lo paradójico, explica, es que por buscar ampliar la oferta informativa a través de fortalecimiento de canales públicos, los grandes dueños de los monopolios mediáticos que quieren seguir conservando su privilegio, no solo distorsionan la realidad sino que aducen que dichos gobiernos están atentando contra la libertad de prensa. Por el contrario, recalca Ramonet, de lo que se trata es que haya más libertad de expresión mediante la pluralidad y diversidad de expresión.
Este destacado científico social, doctor en Semiología e Historia de la Cultura, con una amplia experiencia tanto periodística como docente, y uno de los analistas más agudos internacionalmente sobre el fenómeno de las comunicaciones, director actualmente de la edición en español de Le Monde Diplomatique, estuvo en Bogotá y Medellín entre el 13 y el 16 de noviembre cumpliendo una serie de compromisos académicos.
En la Universidad Piloto de Bogotá presidió un dinámico conversatorio, especie de rueda de prensa, en el que participó el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net.
COMPORTAMIENTO DESCARADO Y CARICATURAL
Al estar empeñados los gobiernos de países como Argentina, Bolivia, Ecuador, Brasil, Uruguay y Venezuela en democratizar el acceso a los medios de comunicación a través de una legislación que permita diversificar la oferta informativa, impulsando y fortaleciendo los canales de radio y televisión públicos y comunitarios, están tocando en forma directa los intereses de los dueños de los grandes medios de comunicación que por años han tenido posición dominante.
Ello explica en buena medida, señala Ramonet, la guerra mediática descarada que han desatado los empresarios de los medios privados contra mandatarios progresistas como Cristina Fernández de Kirchner, Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales, para traer a colación los casos más recurrentes.
En la actualidad, explica, “los medios de comunicación se utilizan como arma de combate y su propósito es el de defender sus intereses de casta. Ya no actúan como medios sino como auténticos partidos políticos. Si antaño se exigía la reforma agraria porque la tierra era un elemento de poder, ahora se hace necesario una reforma a la concentración de los medios, los denominados latifundios mediáticos”, por cuanto que de “la calidad de la información depende la calidad de la democracia. No puede haber opinión pública si no hay medios de masas”, afirmó el científico social.
Calificó de “descarado y caricatural” el comportamiento de los “latifundios mediáticos” en la región que, por defender sus oligopólicos intereses corporativos, vienen desplegando una intensa campaña para desestabilizar los gobiernos que no les son afines a sus conveniencias lucrativas.
Señaló al Grupo Clarín de Argentina que concentra innumerables canales de televisión abierta y por cable, estaciones radiales y posee el diario del mismo nombre que se edita en Buenos Aires, de estar detrás de la organización e impulso de la manifestación del pasado 8 de noviembre que se publicitó bajo la denominación del 8N contra el gobierno de la presidenta Cristina Fernández.
La impudicia llegó a tanto, agregó Ramonet, que la CNN en español, “en un caso de intromisión de una cadena internacional pocas veces visto en un debate nacional como el argentino, hacía llamados a la insurrección publicitando el 8N”. Y todo lo presentan como si fuera información, en una actitud caricatural de periodismo, recalcó.
Lo mismo ha ocurrido, dijo, con el gobierno de Rafael Correa en Ecuador, país en que los grandes medios han estado tradicionalmente en manos de banqueros corruptos que estafaron a millones de ciudadanos o de grupos económicos reducidos, los cuales han pretendido seguir ostentando la propiedad de los mismos. Como se resisten a perder el control de la información, han montado toda una matriz mediática para hacer aparecer al mandatario ecuatoriano como autócrata, contrario a la libertad de prensa y reacio a la crítica.
Afortunadamente, agregó, “poco a poco los ciudadanos van tomando conciencia y empiezan a mostrar gran desconfianza de la manipulación mediática. Temen encontrarse en un estado de inseguridad informativa”.
SE CREYERON DUEÑOS DEL ESPACIO RADIOELÉCTRICO
Tras visitar durante los últimos seis meses países como Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia, Venezuela y ahora Colombia para informarse en detalle sobre la legislación y funcionamientos de los medios de comunicación en estas naciones latinoamericanas, Ramonet explica que en todas ellas se adoptó la pauta norteamericana en el sentido de que los medios fueran manejados por el sector privado a través de concesión de espacios del espectro radioeléctrico que, como se sabe, es de propiedad de los Estados.
Por lo general, recuerda, las licencias para operar canales de televisión y las emisoras de radio fueron entregadas a familias prominentes del establecimiento o a determinados grupos empresariales por favoritismo político o por conveniencias económicas. Dichas licencias se otorgaban para que esos medios fueran explotados durante 15 o 20 años. Lo que ocurre, dice Ramonet, es que los favorecidos se consideraron “dueños de los espacios por siempre jamás”.
DE MEDIOS DE INFORMACIÓN A PARTIDOS POLÍTICOS
Al tiempo que la canalla mediática en América Latina defiende a rabiar sus intereses corporativos mediante estrategias de desprestigio contra los gobiernos progresistas, hasta tal punto que logró dar un golpe de Estado como el de Venezuela en abril de 2002 cuando fue derrocado por 48 horas el presidente Hugo Chávez, simultáneamente se ha convertido en partido político, explica Ramonet.
En efecto, afirma, “ante el derrumbe de los partidos corruptos de derecha que ya no tienen apoyo popular, en varios países latinoamericanos los grandes medios que están en manos del establecimiento, han asumido el rol de oposición y desestabilización política”, lo cual se observa no solo en Venezuela sino en Honduras y Paraguay en donde contribuyeron a tumbar a los presidentes José Manuel Zelaya en junio de 2009 y Fernando Lugo en 2012, respectivamente, así como en Ecuador cuando trataron de derribar del poder a Rafael Correa en septiembre de 2010; y actualmente en Argentina, en que el Grupo Clarín y el ultraconservador diario La Nación buscan torpedear por todos los flancos a la mandataria Fernández de Kirchner.
DEMOCRATIZACIÓN DE LOS MEDIOS ESTÁ EN LA DIVERSIDAD
No obstante la guerra mediática contra los líderes de izquierda y progresistas de la región, Ramonet resalta que paulatinamente varios países latinoamericanos están implementando legislaciones que permitan la pluralidad de la información, lo que como es obvio, va a posibilitar diversidad de miradas y voces sobre la realidad.
En ese sentido, hace un comparativo con lo que ocurre en Europa, en donde los Estados desarrollan canales de comunicación pública, cuyo trabajo responsable y profesional han posicionado a emisoras como la BBC de Londres, RTVE de España, Deutsche Welle de Alemania, la RAI de Italia, Radio Francia, entre otras, al tiempo que el sector privado explota como negocio sus propios medios.
No sería justo, afirma Ramonet, que el Estado solo manejara la totalidad de los medios de comunicación, por el contrario, lo es necesario y lo importante es la diversidad. “Hay que defender la pluralidad informativa pero infortunadamente en América Latina se oponen los privados porque tiene concentrado todo el pastel comunicacional y publicitario”. De allí, colige, es imperativo desarrollar los canales públicos y el sector comunitario, dándoles espacios radioléctricos y brindándoles financiación.
Sin embargo, reitera que es precisamente la búsqueda de pluralidad informativa por parte de varios mandatarios latinoamericanos lo que ha creado irritación en los monopolios mediáticos que están viendo perder su exclusividad, y por esta razón la han emprendido contra los gobiernos que están tocando directamente sus plutocráticos intereses.
NUEVAS TECNOLOGÍAS Y EL IMPULSO DE MEDIOS ALTERNATIVOS
Como bien lo señala en su último libro “La explosión del periodismo”, Ramonet recalca que Internet ha puesto en jaque a los medios tradicionales, pero al mismo tiempo, está impulsando la generación de medios alternativos y comunitarios.
“Las nuevas tecnologías han transformado la comunicación y han permitido el apoderamiento de la sociedad frente a los monopolios mediáticos”, hasta tal punto, agrega, que “nunca había sido tan fácil ser periodista como hoy”.
Destaca experiencias comunicacionales como la radio La Colifata de Argentina que emite desde un sanatorio psiquiátrico y sobre la cual Ramonet tuvo conocimiento gracias a la información que le suministró el cantautor francés de origen español Manu Chau.
Como lo señala en la presentación de su web (www.lacolifata.org/) esta estación radial “es una ONG que brinda servicios en salud mental utilizando los medios de comunicación para la creación de ‘espacios en salud’, además, desarrolla actividades en el área de investigación. Es comúnmente conocida como LT 22 Radio ‘La Colifata’, la radio de los internos y ex internos del Hospital Borda de Buenos Aires. Es la primera radio en el mundo en transmitir desde un neuropsiquiátrico”.
MODELO TRADICIONAL DE MEDIOS ESTÁ EN CRISIS
Las posibilidades que ofrecen no solo el Internet sino la computadora, el celular, el iPad, las cámaras digitales, etc., para procesar información han producido la crisis de los medios tradicionales, sostiene el director de la versión española de Le Monde Diplomatique.
Por ello no duda en aseverar que “la democratización de la información es relativamente posible” gracias a estas tecnologías que han permitido la irrupción de medios alternativos, pero así mismo es evidente que “el modelo tradicional de los medios está en crisis, y eso que la revolución en Internet apenas está empezando”.
Ramonet explica que esta crisis se refleja en tres aspectos: la mayor parte de los medios de prensa escrita están perdiendo dinero; o están ganando menos; o están en quiebra. Puso como ejemplo el hecho de que en Estados Unidos más de 120 periódicos en los últimos años han cerrado y 35 mil periodistas han perdido su trabajo. O el caso de El País de España adquirido recientemente por el fondo financiero Liberty que acaba de despedir a 129 trabajadores. Es más, se atrevió a afirmar que “nadie puede asegurar que la CNN pueda llegar al final del próximo año”.
Frente a este panorama desolador dijo que la alternativa son los medios independientes que por sus innovadores esquemas funcionales están posibilitando hacer buen periodismo. Trajo a colación el caso de la web norteamericana de noticias on line Politico.com, especializada en noticias sobre la Casa Blanca y el Congreso de los Estados Unidos.
“Su modelo económico se basa en la gratuidad, pero este diario on line a lanzado a principios de 2011 una web de pago: Político Pro con una suscripción anual que cuesta 1.49 dólares”.
EUROPA O LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO DE BIENESTAR
Finalmente se refirió a la realidad sociopolítica de Europa y dijo que lo que se está presenciando en la actualidad es la destrucción del estado de bienestar, en buena medida responsabilidad de la socialdemocracia que perdió su esencia ideológica y se convirtió en social-liberalismo. Los casos paradigmáticos dijo Ramonet, son los de José Luis Rodríguez Zapatero en España; George Papandreou en Grecia; y José Sócrates en Portugal que siendo líderes de partidos que se decían socialistas terminaron defraudando a sus electores porque impulsaron paquetazos neoliberales en contra de las condiciones de vida de los habitantes de estos países.
En buena hora, comenta, han aparecido sectores de izquierda como Syriza en Grecia, el Partido de Izquierda que lidera Jean-Luc Mélenchon en Francia, o unos frentes amplios de agrupaciones progresistas que se inspiran en los procesos políticos que se vienen dando en América Latina, en el sentido de revertir el modelo neoliberal para que el Estado recobre su papel de proteger a los más débiles.
Tomado de ALAINET
15 nov 2012
10 oct 2012
INFIERNO DE DANTE
Ver nota en www.pagina12.com.ar
Opinión
El Infierno del Dante
Por Atilio A. Boron
En La Divina Comedia, Dante Alighieri describe con artesanal minuciosidad los diferentes círculos del Infierno. Son nueve, pero nos interesa el octavo, porque es el que está destinado a castigar a las gentes que mienten a sabiendas y sin escrúpulo alguno. Si el gran florentino tiene razón en su descripción, las recientes elecciones venezolanas sumaron una enorme cantidad de candidatos a penar para siempre en ese círculo infernal. Pocas veces nos tocó soportar tanta cantidad de mentiras como las que leímos y escuchamos en estos días. La “dictadura chavista”, “ataques a la libertad de expresión” en la República Bolivariana, el “fraude electoral” fueron algunas de las más recurrentes en el fárrago de acusaciones descargadas sobre Chávez con tal de impedir su inexorable victoria.
¿Por qué tanto odio, tanta sed de venganza que hizo que políticos y comunicadores sociales que supuestamente deberían caracterizarse por su equilibrio y sensatez se convirtieran en voceros de las peores calumnias en contra de este personaje? La razón es bien sencilla: mienten porque los intereses de clase que representan, asociados a –y articulados políticamente con– los intereses imperiales exigen borrar al chavismo de la faz de la Tierra, y para ello cualquier recurso es válido. Venezuela, que encierra en sus entrañas las mayores reservas petroleras de la Tierra, es una presa que suscita los apetitos incontenibles del imperio, impaciente por reapropiarse de lo que una vez fue suyo y dejó de serlo por obra y gracia de Chávez. Como se trata de un propósito inconfesable, por ser un simple acto de latrocinio, se requiere apelar a retorcidos argumentos para que el delito aparezca como un acto virtuoso.
Por eso los mentirosos tienen que decir que el chavismo instauró una “dictadura” en un país que desde 1999 hasta ayer convocó a su población a las urnas en quince oportunidades para elegir autoridades, diputados constituyentes, miembros de la Asamblea Nacional o para refrendar con el voto popular la nueva Constitución o para decidir si se le revocaba o no el mandato al presidente. De las quince contiendas electorales, Chávez ganó catorce y perdió una, el referendo constitucional del 2007, por menos del uno por ciento de los votos, y de inmediato reconoció la derrota. No sólo eso: resulta que esta “dictadura” extendió los derechos políticos (amén de los sociales y económicos) como jamás antes lo habían hecho los regímenes supuestamente democráticos que gobernaron Venezuela desde el Pacto de Punto Fijo de 1958 instaurando una insípida alternancia sin alternativas entre democristianos y socialdemócratas.
Cuando Chávez llega al poder, en febrero de 1999, uno de cada cinco venezolanos mayores de 18 años no existía políticamente: no podían votar porque no se los inscribía en los padrones y ni siquiera poseían documentos de identidad. Hoy la “dictadura” chavista redujo esa cifra al 3,5 por ciento. Además, en la Cuarta República (1958-1998) el abstencionismo de quienes sí podían votar fluctuaba en torno del 30 o el 35 por ciento llegando, según lo afirmara Daniel Zovatto, director del Observatorio Electoral Latinoamericano, a picos del 80 por ciento en la década del sesenta. En la elección del pasado 7 de octubre se registró la más alta tasa de participación, con una abstención de apenas el 19 por ciento. Por si lo anterior fuera poco, mientras en la “ejemplar” democracia norteamericana se vota en un día hábil (el primer martes de noviembre, año por medio) y la tasa de abstención ronda el 50 por ciento, en la “dictadura” chavista se lo hace en días domingos y con transporte gratis para que todos puedan acudir a los centros de votación. Fue por eso que el ex presidente Jimmy Carter aseguró que el sistema electoral de la Venezuela bolivariana es mejor que el de Estados Unidos y uno de los mejores del mundo. Sin embargo, los condenados al octavo círculo del infierno insisten en que lo que hay es una “dictadura” y que lo que faltan son libertades.
Su servil empecinamiento se refleja también en sus constantes críticas a los supuestos límites a la libertad de expresión en Venezuela. Decían públicamente y a los gritos que no había libertad ante la mirada entre socarrona y perpleja de venezolanos que no entendían lo que proclamaban estos energúmenos en plena calle y a la luz del día. Basta con ojear los periódicos venezolanos para comprobar el tenor de las feroces críticas y perversas difamaciones que disparan a diario en contra de Chávez y su gobierno. Por supuesto, estos santos varones (y beatas mujeres) que fueron a la patria de Bolívar a custodiar la amenazada libertad de expresión, jamás manifestaron la menor preocupación por los 25 periodistas asesinados por el régimen títere que el imperialismo norteamericano instaló en Honduras luego del golpe de 2009.
Medios que, como los dominantes en la Argentina, violaron la veda electoral propalando subrepticiamente versiones vía Twitter en las que aseguraban el triunfo irreversible de Henrique Capriles. Patricia Bullrich “tuiteaba”, con base en esas fuentes, “ 52,8 Capriles, 47,2 Chávez” y Federico Pinedo escribía alborozado “Gana @Capriles!”. Ninguno de los dos pidió perdón por haber engañado a miles de personas con tamañas falsedades. Es más, en declaraciones posteriores se enorgullecen en haber actuado como lo hicieron librando, como estaban, un duro combate en contra de la “tiranía chavista”. Contrastan con estas infames actitudes la seriedad, neutralidad y el profesionalismo del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, un organismo público con representación multipartidaria, que tal como lo había anticipado sólo comunicaría los resultados de las elecciones cuando las tendencias del voto fueran irreversibles.
Desilusionados y derrotados, los voceros del imperio sacaron de la manga el nuevo tema con el cual acosar a la Venezuela bolivariana: la salud de Chávez. Las usinas del imperio se encargaron de reinstalar este tema en la agenda. Ya antes habían aludido a esto, pronosticando, como decía la presentadora de CNN Patricia Janiot, que a Chávez le quedaban entre 9 y 12 meses de vida. Esa fue una de las hazañas del venezolano: derrotar al cáncer. La otra: sostener una enorme inversión social que cambió para siempre las condiciones de existencia –tanto objetivas como subjetivas– de las clases populares, más allá de la necesidad, reconocida por Chávez, de mejorar la gestión de la cosa pública. Derrotados en las elecciones, ahora vuelven a la carga porque el líder bolivariano ha demostrado ser un formidable aglutinador de la tradicionalmente dispersa dirigencia latinoamericana, lo que le ha permitido neutralizar con eficacia la regla de oro de cualquier imperio: Divide et impera, como enseñaban los romanos. Y ése sí que es un pecado imperdonable, que merece mucho más que descender al octavo círculo del Infierno para hacerles compañía a tantos seudoperiodistas (en realidad, publicistas de grandes empresas que utilizan los medios de comunicación para facilitar sus negocios) y supuestos republicanos cuya preocupación excluyente es garantizar la continuidad de la dictadura –aunque se vista con ropajes democráticos– del capital.
El pecado de Chávez, murmuran por lo bajo (y a veces lo vociferan, como lo hace el impresentable Mitt Romney), es intolerable e imperdonable y habrá que acabar con él cuanto antes. Ignorante de las leyes que rigen la dialéctica histórica, la derecha cree que la larga marcha de Latinoamérica y el Caribe hacia su segunda y definitiva independencia es la obra maléfica de algunos espíritus malignos, como Fidel, el Che y Chávez. Parafraseando aquel célebre título del discurso de Fidel en el juicio por el Moncada, a la derecha imperial y sus voceros locales “la historia los condenará”.
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El Infierno del Dante
Por Atilio A. Boron
En La Divina Comedia, Dante Alighieri describe con artesanal minuciosidad los diferentes círculos del Infierno. Son nueve, pero nos interesa el octavo, porque es el que está destinado a castigar a las gentes que mienten a sabiendas y sin escrúpulo alguno. Si el gran florentino tiene razón en su descripción, las recientes elecciones venezolanas sumaron una enorme cantidad de candidatos a penar para siempre en ese círculo infernal. Pocas veces nos tocó soportar tanta cantidad de mentiras como las que leímos y escuchamos en estos días. La “dictadura chavista”, “ataques a la libertad de expresión” en la República Bolivariana, el “fraude electoral” fueron algunas de las más recurrentes en el fárrago de acusaciones descargadas sobre Chávez con tal de impedir su inexorable victoria.
¿Por qué tanto odio, tanta sed de venganza que hizo que políticos y comunicadores sociales que supuestamente deberían caracterizarse por su equilibrio y sensatez se convirtieran en voceros de las peores calumnias en contra de este personaje? La razón es bien sencilla: mienten porque los intereses de clase que representan, asociados a –y articulados políticamente con– los intereses imperiales exigen borrar al chavismo de la faz de la Tierra, y para ello cualquier recurso es válido. Venezuela, que encierra en sus entrañas las mayores reservas petroleras de la Tierra, es una presa que suscita los apetitos incontenibles del imperio, impaciente por reapropiarse de lo que una vez fue suyo y dejó de serlo por obra y gracia de Chávez. Como se trata de un propósito inconfesable, por ser un simple acto de latrocinio, se requiere apelar a retorcidos argumentos para que el delito aparezca como un acto virtuoso.
Por eso los mentirosos tienen que decir que el chavismo instauró una “dictadura” en un país que desde 1999 hasta ayer convocó a su población a las urnas en quince oportunidades para elegir autoridades, diputados constituyentes, miembros de la Asamblea Nacional o para refrendar con el voto popular la nueva Constitución o para decidir si se le revocaba o no el mandato al presidente. De las quince contiendas electorales, Chávez ganó catorce y perdió una, el referendo constitucional del 2007, por menos del uno por ciento de los votos, y de inmediato reconoció la derrota. No sólo eso: resulta que esta “dictadura” extendió los derechos políticos (amén de los sociales y económicos) como jamás antes lo habían hecho los regímenes supuestamente democráticos que gobernaron Venezuela desde el Pacto de Punto Fijo de 1958 instaurando una insípida alternancia sin alternativas entre democristianos y socialdemócratas.
Cuando Chávez llega al poder, en febrero de 1999, uno de cada cinco venezolanos mayores de 18 años no existía políticamente: no podían votar porque no se los inscribía en los padrones y ni siquiera poseían documentos de identidad. Hoy la “dictadura” chavista redujo esa cifra al 3,5 por ciento. Además, en la Cuarta República (1958-1998) el abstencionismo de quienes sí podían votar fluctuaba en torno del 30 o el 35 por ciento llegando, según lo afirmara Daniel Zovatto, director del Observatorio Electoral Latinoamericano, a picos del 80 por ciento en la década del sesenta. En la elección del pasado 7 de octubre se registró la más alta tasa de participación, con una abstención de apenas el 19 por ciento. Por si lo anterior fuera poco, mientras en la “ejemplar” democracia norteamericana se vota en un día hábil (el primer martes de noviembre, año por medio) y la tasa de abstención ronda el 50 por ciento, en la “dictadura” chavista se lo hace en días domingos y con transporte gratis para que todos puedan acudir a los centros de votación. Fue por eso que el ex presidente Jimmy Carter aseguró que el sistema electoral de la Venezuela bolivariana es mejor que el de Estados Unidos y uno de los mejores del mundo. Sin embargo, los condenados al octavo círculo del infierno insisten en que lo que hay es una “dictadura” y que lo que faltan son libertades.
Su servil empecinamiento se refleja también en sus constantes críticas a los supuestos límites a la libertad de expresión en Venezuela. Decían públicamente y a los gritos que no había libertad ante la mirada entre socarrona y perpleja de venezolanos que no entendían lo que proclamaban estos energúmenos en plena calle y a la luz del día. Basta con ojear los periódicos venezolanos para comprobar el tenor de las feroces críticas y perversas difamaciones que disparan a diario en contra de Chávez y su gobierno. Por supuesto, estos santos varones (y beatas mujeres) que fueron a la patria de Bolívar a custodiar la amenazada libertad de expresión, jamás manifestaron la menor preocupación por los 25 periodistas asesinados por el régimen títere que el imperialismo norteamericano instaló en Honduras luego del golpe de 2009.
Medios que, como los dominantes en la Argentina, violaron la veda electoral propalando subrepticiamente versiones vía Twitter en las que aseguraban el triunfo irreversible de Henrique Capriles. Patricia Bullrich “tuiteaba”, con base en esas fuentes, “ 52,8 Capriles, 47,2 Chávez” y Federico Pinedo escribía alborozado “Gana @Capriles!”. Ninguno de los dos pidió perdón por haber engañado a miles de personas con tamañas falsedades. Es más, en declaraciones posteriores se enorgullecen en haber actuado como lo hicieron librando, como estaban, un duro combate en contra de la “tiranía chavista”. Contrastan con estas infames actitudes la seriedad, neutralidad y el profesionalismo del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, un organismo público con representación multipartidaria, que tal como lo había anticipado sólo comunicaría los resultados de las elecciones cuando las tendencias del voto fueran irreversibles.
Desilusionados y derrotados, los voceros del imperio sacaron de la manga el nuevo tema con el cual acosar a la Venezuela bolivariana: la salud de Chávez. Las usinas del imperio se encargaron de reinstalar este tema en la agenda. Ya antes habían aludido a esto, pronosticando, como decía la presentadora de CNN Patricia Janiot, que a Chávez le quedaban entre 9 y 12 meses de vida. Esa fue una de las hazañas del venezolano: derrotar al cáncer. La otra: sostener una enorme inversión social que cambió para siempre las condiciones de existencia –tanto objetivas como subjetivas– de las clases populares, más allá de la necesidad, reconocida por Chávez, de mejorar la gestión de la cosa pública. Derrotados en las elecciones, ahora vuelven a la carga porque el líder bolivariano ha demostrado ser un formidable aglutinador de la tradicionalmente dispersa dirigencia latinoamericana, lo que le ha permitido neutralizar con eficacia la regla de oro de cualquier imperio: Divide et impera, como enseñaban los romanos. Y ése sí que es un pecado imperdonable, que merece mucho más que descender al octavo círculo del Infierno para hacerles compañía a tantos seudoperiodistas (en realidad, publicistas de grandes empresas que utilizan los medios de comunicación para facilitar sus negocios) y supuestos republicanos cuya preocupación excluyente es garantizar la continuidad de la dictadura –aunque se vista con ropajes democráticos– del capital.
El pecado de Chávez, murmuran por lo bajo (y a veces lo vociferan, como lo hace el impresentable Mitt Romney), es intolerable e imperdonable y habrá que acabar con él cuanto antes. Ignorante de las leyes que rigen la dialéctica histórica, la derecha cree que la larga marcha de Latinoamérica y el Caribe hacia su segunda y definitiva independencia es la obra maléfica de algunos espíritus malignos, como Fidel, el Che y Chávez. Parafraseando aquel célebre título del discurso de Fidel en el juicio por el Moncada, a la derecha imperial y sus voceros locales “la historia los condenará”.
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7 oct 2012
Una nueva ofensiva MEDIATICA y van...
Latinoamerica se debate en sus contradicciones, con gobiernos
que han revertido en pocos años una triste historia de dependencia,
pobreza y sometimiento, pero que a la luz de la vision de sus detractores,
carece del suficiente liderazgo para afrontar la actual fase de crisis del
capitalismo contemporaneo.
Parece paradojico que aquellos que han llevado a sus pueblos por el camino
de la pobreza y marginacion, sean hoy los censores de la gestion de aquellos
que, con infinitas dificultades heredadas, van recorriendo el camino inverso,
con los vicios propios de las burocracias creadas de antemano, sumando
propias, pero en alguna medida, con un poco mas de sentido social que
aquellas ligadas al capitalismo depredador y al neoliberalismo.
Los ejempos hablan por si mismos. En aquellos paises donde se aplica con
rigor este tipo de politicas fogoneadas por el FMI y sus socios financieros,
la desocupacion aumenta, la recesion se agudiza y los pobres de siempre
son los que pagan las consecuencias, traducidas en marginalidad y delincuencia.
La precariedad del poco trabajo existente y la desesperacion de las masas de
inmigrantes provenientes del tercer mundo, hacen un coctel explosivo para
las sociedades del primer mundo contemporaneas, habituadas a mirar de reojo las
ingentes necesidades de los paises menos desarrollados, a endeudarlos con la
complicidad de sus "gobernantes" -siempre haciendo lugar para sus empresas-
y coaccionarlos con un sistema financiero acorde a sus intereses.
Para eternizar las desigualdades, han logrado crear una amplia red de medios
de comunicacion afines al pensamiento unico, que son verdaderas corporaciones
economicas que manipulan a voluntad la opinion publica acorde a sus intereses,
bajo la consigna de la libertad de opinion y de "conciencia" con el aval de
organismos internacionales creados al efecto, digase SIP o similares.
Los utimos acontecimientos desestabilizadores en Bolivia, le tergiversacion
de la actual situacion de Venezuela donde ya se anuncia "fraude" o el nulo
y complice silencio de los grandes medios a la insubordinacion de Prefectura
y Gendarmeria, con mucho de golpe tras un reclamo legitimo, son pruebas mas
que suficientes para desenmascarar intereses economicos que intentan mantener
sus privilegios con desinformacion, aliados politicos interesados y jueces que
privilegian el interes particular en detrimento del bien publico.
Las campañas de demonizacion de gobiernos elegidos democraticamente, que
tienen en su haber el "delito" de haber empezado a mirar un poco mas a sus
eternos postergados, es un claro signo de que, si no se democratiza el negocio
de informar -hoy en manos de unos pocos que han vivido a costa de las pautas
publicitarias de los estados- va a ser dificil que la sociedad vea otra realidad
que la que le cuentan aquellos que en funcion de sus intereses, no dudan en
poner en riesgo el orden democratico, o lo que es mas claro todavia, poner
sus estructuras informativas al servicio de los nostalgicos que siguen fogoneando
sublevamientos militares, inseguridad y una supuesta falta de libertad, que en
los hechos, no es mas que otra ofensiva para seguir conservando privilegios.
que han revertido en pocos años una triste historia de dependencia,
pobreza y sometimiento, pero que a la luz de la vision de sus detractores,
carece del suficiente liderazgo para afrontar la actual fase de crisis del
capitalismo contemporaneo.
Parece paradojico que aquellos que han llevado a sus pueblos por el camino
de la pobreza y marginacion, sean hoy los censores de la gestion de aquellos
que, con infinitas dificultades heredadas, van recorriendo el camino inverso,
con los vicios propios de las burocracias creadas de antemano, sumando
propias, pero en alguna medida, con un poco mas de sentido social que
aquellas ligadas al capitalismo depredador y al neoliberalismo.
Los ejempos hablan por si mismos. En aquellos paises donde se aplica con
rigor este tipo de politicas fogoneadas por el FMI y sus socios financieros,
la desocupacion aumenta, la recesion se agudiza y los pobres de siempre
son los que pagan las consecuencias, traducidas en marginalidad y delincuencia.
La precariedad del poco trabajo existente y la desesperacion de las masas de
inmigrantes provenientes del tercer mundo, hacen un coctel explosivo para
las sociedades del primer mundo contemporaneas, habituadas a mirar de reojo las
ingentes necesidades de los paises menos desarrollados, a endeudarlos con la
complicidad de sus "gobernantes" -siempre haciendo lugar para sus empresas-
y coaccionarlos con un sistema financiero acorde a sus intereses.
Para eternizar las desigualdades, han logrado crear una amplia red de medios
de comunicacion afines al pensamiento unico, que son verdaderas corporaciones
economicas que manipulan a voluntad la opinion publica acorde a sus intereses,
bajo la consigna de la libertad de opinion y de "conciencia" con el aval de
organismos internacionales creados al efecto, digase SIP o similares.
Los utimos acontecimientos desestabilizadores en Bolivia, le tergiversacion
de la actual situacion de Venezuela donde ya se anuncia "fraude" o el nulo
y complice silencio de los grandes medios a la insubordinacion de Prefectura
y Gendarmeria, con mucho de golpe tras un reclamo legitimo, son pruebas mas
que suficientes para desenmascarar intereses economicos que intentan mantener
sus privilegios con desinformacion, aliados politicos interesados y jueces que
privilegian el interes particular en detrimento del bien publico.
Las campañas de demonizacion de gobiernos elegidos democraticamente, que
tienen en su haber el "delito" de haber empezado a mirar un poco mas a sus
eternos postergados, es un claro signo de que, si no se democratiza el negocio
de informar -hoy en manos de unos pocos que han vivido a costa de las pautas
publicitarias de los estados- va a ser dificil que la sociedad vea otra realidad
que la que le cuentan aquellos que en funcion de sus intereses, no dudan en
poner en riesgo el orden democratico, o lo que es mas claro todavia, poner
sus estructuras informativas al servicio de los nostalgicos que siguen fogoneando
sublevamientos militares, inseguridad y una supuesta falta de libertad, que en
los hechos, no es mas que otra ofensiva para seguir conservando privilegios.
5 oct 2012
ELECCIONES EN VENEZUELA
NOTICIA de REBELION
Lo que no cuenta su periódico
Alejandro Fierro
Hugo Chávez se presenta a la reelección presidencial el próximo 7 de octubre con un programa electoral que contempla diversos objetivos para el periodo 2013-2019. Para alcanzar estos objetivos, propone una batería de propuestas concretas.
Sin embargo, la audiencia de los medios de comunicación de masas internacionales y muy especialmente los del Estado español, con El País y ABC a la cabeza, no podrá acceder a esta información, simplemente porque esos medios la ocultan. Los artículos en la prensa internacional y española referidos a la contienda electoral venezolana se centran en la supuesta y nunca probada ausencia de democracia en el país, en complots chavistas para mantenerse en el poder por la fuerza o en la vida sexual del actual presidente, haciéndose eco de una rumorología nunca contrastada y vulnerando así las mínimas normas deontológicas del periodismo, tanto en la confirmación de las fuentes como en la selección de temas según su interés social.
Lo mismo ocurre en los medios de comunicación venezolanos, el 85% de los cuales está en manos de la oposición. El desequilibrio en la propiedad de los medios y el tono absolutamente beligerante de la prensa de la derecha refutan cualquier acusación de falta de libertad de expresión en Venezuela. Algunos de sus artículos o imágenes sobre el jefe de Estado –por ejemplo, la publicada por la revista Tal Cual, en la que Chávez aparece caracterizado como un cerdo- serían prohibidas en el Estado español y sus autores juzgados y condenados, como ya ha ocurrido con informaciones o sátiras sobre el rey.
Los lectores no encontrarán en las páginas de su periódico información sobre la propuesta electoral de intensificar la explotación de las reservas de crudo del Orinoco –las mayores reservas de petróleo probadas del mundo, con más de un millón de millones de barriles- con el objetivo de alcanzar en 2019 una producción de seis millones de barriles diarios.
La radio tampoco hablará del objetivo de llegar en 2019 a los tres millones de viviendas públicas subsidiadas y de bajo coste, disminuyendo el precio cuanto menor es la capacidad económica de la familia beneficiaria hasta llegar a la gratuidad para los estratos más vulnerables. Ningún tertuliano explicará que entre 2011 y 2012 se han edificado 250.000 viviendas públicas y hay 450.000 más en construcción.
No habrá reportajes audiovisuales para mostrar cómo Venezuela ha pasado de luchar por erradicar el analfabetismo –en 2005 fue declarada por Naciones Unidas Territorio Libre de Analfabetismo- a ser el quinto país del mundo en tasa de matriculación universitaria y el segundo de Latinoamérica tras Cuba. No informarán sobre el proyecto de abrir nuevas universidades que se sumarían a las 22 creadas en los últimos 14 años y de facilitar el intercambio de estudiantes con los países del Mercosur.
Los columnistas no analizarán la propuesta de construcción de 16 centros sanitarios –entre ellos, 8 hospitales- ni los planes para extender la atención especializada a toda la población, con independencia de su lugar de residencia o capacidad económica.
Las revistas especializadas no se harán eco de la intención de incrementar la superficie de cultivos de regadío en un 200% ni de aumentar la producción de alimentos en un 45%, hasta llegar a los 42 millones de toneladas al año.
No hay ningún economista en los grandes medios de comunicación de masas que salga a explicar los datos macroeconómicos del país: un 5,6% de crecimiento del PIB en el primer semestre del año, encadenando siete subidas consecutivas; un descenso del desempleo hasta el 7,9%, lo que supone una disminución de casi el 50% desde 1998, cuando Hugo Chávez llegó al poder; por primera vez, la inflación interanual se sitúa por debajo de los 20 puntos… Por tanto, no habrá expertos que hagan inteligible al gran público la situación económica de la que parte Venezuela para poder hacer realidad las propuestas electorales.
Tampoco se realizarán entrevistas a politólogos para que expliquen los cinco grandes objetivos generales para el periodo 2013-2019: independencia nacional, con especial énfasis en la soberanía sobre los recursos y la soberanía alimentaria; profundización en el proceso socialista; convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político integrada en la potencia emergente de Latinoamérica; contribución a una nueva geopolítica multipolar enfocada al equilibrio y la paz, y, por último, una política orientada a la preservación del medio ambiente y a una relación armónica entre el ser humano y su entorno.
El deber de los medios de comunicación que cubren las elecciones venezolanas es informar sobre los programas electorales, tanto de Hugo Chávez como del candidato opositor, Henrique Capriles. Sus periodistas y analistas de opinión tienen la obligación de explicar a la audiencia sus contenidos, con argumentos razonados y comprensibles. Después, estas propuestas podrán ser apoyadas o no por cada persona, pensar que son más o menos creíbles, calificarlas como objetivos plausibles o bien mercadería política. Y, en el caso de la audiencia venezolana, orientar su voto en función de una información cierta, plural y argumentada.
Al ocultar sistemáticamente las propuestas electorales de Hugo Chávez –las del candidato opositor tienen una considerable cobertura- los medios de comunicación de masas vulneran el Derecho a la Información de la ciudadanía. Es necesario recalcar una y otra vez que el Derecho a la Información está recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se rompe así el consenso fraguado durante siglos entre la ciudadanía y una prensa que debía suministrarle información veraz ante la imposibilidad de cada persona de recabar información en todos los ámbitos por sí misma.
Por eso, las encuestas indican que los medios de comunicación son uno de los grandes problemas del Estado español.
* Alejandro Fierro es periodista del Estado español y colaborador de la Fundación CEPS
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Lo que no cuenta su periódico
Alejandro Fierro
Hugo Chávez se presenta a la reelección presidencial el próximo 7 de octubre con un programa electoral que contempla diversos objetivos para el periodo 2013-2019. Para alcanzar estos objetivos, propone una batería de propuestas concretas.
Sin embargo, la audiencia de los medios de comunicación de masas internacionales y muy especialmente los del Estado español, con El País y ABC a la cabeza, no podrá acceder a esta información, simplemente porque esos medios la ocultan. Los artículos en la prensa internacional y española referidos a la contienda electoral venezolana se centran en la supuesta y nunca probada ausencia de democracia en el país, en complots chavistas para mantenerse en el poder por la fuerza o en la vida sexual del actual presidente, haciéndose eco de una rumorología nunca contrastada y vulnerando así las mínimas normas deontológicas del periodismo, tanto en la confirmación de las fuentes como en la selección de temas según su interés social.
Lo mismo ocurre en los medios de comunicación venezolanos, el 85% de los cuales está en manos de la oposición. El desequilibrio en la propiedad de los medios y el tono absolutamente beligerante de la prensa de la derecha refutan cualquier acusación de falta de libertad de expresión en Venezuela. Algunos de sus artículos o imágenes sobre el jefe de Estado –por ejemplo, la publicada por la revista Tal Cual, en la que Chávez aparece caracterizado como un cerdo- serían prohibidas en el Estado español y sus autores juzgados y condenados, como ya ha ocurrido con informaciones o sátiras sobre el rey.
Los lectores no encontrarán en las páginas de su periódico información sobre la propuesta electoral de intensificar la explotación de las reservas de crudo del Orinoco –las mayores reservas de petróleo probadas del mundo, con más de un millón de millones de barriles- con el objetivo de alcanzar en 2019 una producción de seis millones de barriles diarios.
La radio tampoco hablará del objetivo de llegar en 2019 a los tres millones de viviendas públicas subsidiadas y de bajo coste, disminuyendo el precio cuanto menor es la capacidad económica de la familia beneficiaria hasta llegar a la gratuidad para los estratos más vulnerables. Ningún tertuliano explicará que entre 2011 y 2012 se han edificado 250.000 viviendas públicas y hay 450.000 más en construcción.
No habrá reportajes audiovisuales para mostrar cómo Venezuela ha pasado de luchar por erradicar el analfabetismo –en 2005 fue declarada por Naciones Unidas Territorio Libre de Analfabetismo- a ser el quinto país del mundo en tasa de matriculación universitaria y el segundo de Latinoamérica tras Cuba. No informarán sobre el proyecto de abrir nuevas universidades que se sumarían a las 22 creadas en los últimos 14 años y de facilitar el intercambio de estudiantes con los países del Mercosur.
Los columnistas no analizarán la propuesta de construcción de 16 centros sanitarios –entre ellos, 8 hospitales- ni los planes para extender la atención especializada a toda la población, con independencia de su lugar de residencia o capacidad económica.
Las revistas especializadas no se harán eco de la intención de incrementar la superficie de cultivos de regadío en un 200% ni de aumentar la producción de alimentos en un 45%, hasta llegar a los 42 millones de toneladas al año.
No hay ningún economista en los grandes medios de comunicación de masas que salga a explicar los datos macroeconómicos del país: un 5,6% de crecimiento del PIB en el primer semestre del año, encadenando siete subidas consecutivas; un descenso del desempleo hasta el 7,9%, lo que supone una disminución de casi el 50% desde 1998, cuando Hugo Chávez llegó al poder; por primera vez, la inflación interanual se sitúa por debajo de los 20 puntos… Por tanto, no habrá expertos que hagan inteligible al gran público la situación económica de la que parte Venezuela para poder hacer realidad las propuestas electorales.
Tampoco se realizarán entrevistas a politólogos para que expliquen los cinco grandes objetivos generales para el periodo 2013-2019: independencia nacional, con especial énfasis en la soberanía sobre los recursos y la soberanía alimentaria; profundización en el proceso socialista; convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político integrada en la potencia emergente de Latinoamérica; contribución a una nueva geopolítica multipolar enfocada al equilibrio y la paz, y, por último, una política orientada a la preservación del medio ambiente y a una relación armónica entre el ser humano y su entorno.
El deber de los medios de comunicación que cubren las elecciones venezolanas es informar sobre los programas electorales, tanto de Hugo Chávez como del candidato opositor, Henrique Capriles. Sus periodistas y analistas de opinión tienen la obligación de explicar a la audiencia sus contenidos, con argumentos razonados y comprensibles. Después, estas propuestas podrán ser apoyadas o no por cada persona, pensar que son más o menos creíbles, calificarlas como objetivos plausibles o bien mercadería política. Y, en el caso de la audiencia venezolana, orientar su voto en función de una información cierta, plural y argumentada.
Al ocultar sistemáticamente las propuestas electorales de Hugo Chávez –las del candidato opositor tienen una considerable cobertura- los medios de comunicación de masas vulneran el Derecho a la Información de la ciudadanía. Es necesario recalcar una y otra vez que el Derecho a la Información está recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se rompe así el consenso fraguado durante siglos entre la ciudadanía y una prensa que debía suministrarle información veraz ante la imposibilidad de cada persona de recabar información en todos los ámbitos por sí misma.
Por eso, las encuestas indican que los medios de comunicación son uno de los grandes problemas del Estado español.
* Alejandro Fierro es periodista del Estado español y colaborador de la Fundación CEPS
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
3 oct 2012
UNIDOS Y ORGANIZADOS POR LA DEMOCRACIA
Los partidos políticos abajo firmantes venimos a expresar nuestro firme compromiso con la democracia y con la vigencia del funcionamiento de las instituciones del Estado de Derecho.
Detrás de un reclamo gremial de orden salarial se esconde una maniobra decididamente destituyente que no podemos permitir. El reclamo gremial de prefectos y genderames fue resuelto por el Gobierno Nacional, quedando en claro que todos cobrarán sus salarios sin cambio alguno. No obstante, el conflicto continúa sin causa alguna, habiéndose sumado suboficiales de la Marina que a su vez están llamando a los integrantes del Ejército y de la Fuerza Aérea a incorporarse.
Esta situación merece nuestro rechazo total y absoluto. No queremos a las fuerzas de seguridad ni a las Fuerzas Armadas desafiando al poder político ni a las autoridades constitucionales. Las imágenes que todos vimos parecen sacadas de un pasado oscuro que nunca más vamos a permitir que se repita en la Argentina.
Clarín y la corporación mediática, la Sociedad Rural y los sectores golpistas de siempre son los verdaderos artífices de este falso conflicto, Como siempre, en las sombras, operan con desenfado las corporaciones que atizan la discordia y el desencuentro para obtener privilegios indefendibles. Los grupos que no se subordinan a la legalidad y que buscan eludir el cumplimiento de la Ley de Medios, están fogoneando un conflicto con el claro objeto de desafiar a la democracia.
Ante la actitud irresponsable de aquellos sectores que son incapaces de construir una síntesis política propia y se dedican entonces a impulsar situaciones destituyentes, los partidos políticos nos expresamos repudiando la situación de insubordinación al poder constitucional, haciendo un llamamiento al resto de las fuerzas políticas a expresarse en un mismo sentido en favor de la democracia y diciendo Nunca Más a los golpistas uniformados y a los golpistas civiles.
Los partidos políticos nos expresamos Unidos y Organizados por la Democracia y por la profundización del Proyecto Nacional y Popular
Partido de la Victoria
Frente Grande
Partido Intransigente
Confederación Socialista
Partido Humanista
Frente Nuevo Encuentro
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