Dos miradas sobre el fenomeno brasileño
JUEVES 30 DE ENERO DE 2014
(1) ESCRIBE SOLEDAD PLATERO*
Las invasiones bárbaras
Es sabido que uno de los problemas de la libertad y el bienestar es que no pueden ser para todos, o, al menos, no pueden ser para todos al mismo tiempo, o en el mismo lugar. Por ejemplo, para que los clientes del shopping Iguatemi de San Pablo puedan disfrutar tranquilamente de sus paseos de compras es imprescindible que a los jóvenes de los barrios periféricos y las favelas no se les ocurra ir a pasear al mismo lugar.
Es sabido que uno de los problemas de la libertad y el bienestar es que no pueden ser para todos, o, al menos, no pueden ser para todos al mismo tiempo, o en el mismo lugar. Por ejemplo, para que los clientes del shopping Iguatemi de San Pablo puedan disfrutar tranquilamente de sus paseos de compras es imprescindible que a los jóvenes de los barrios periféricos y las favelas no se les ocurra ir a pasear al mismo lugar. El problema es que desde hace un par de meses estos jóvenes han mostrado muy poca voluntad de quedar afuera de ese paseo (el único percibido como realmente “igualador” en los tiempos que corren), así que organizan encuentros masivos, mediante redes sociales como Orkut o Facebook, para caer en malón en esos territorios sagrados de la sociedad de consumo. Las consecuencias son las previsibles: shoppings que cierran por miedo a la invasión, jóvenes detenidos por la policía, manifestaciones que reclaman su liberación, represión policial a los manifestantes, alarma pública, expertos sacando conclusiones.
Quien se interese por el asunto podrá ver un amplio abanico de lecturas del fenómeno de los rolezinhos (la prensa en español traduce la expresión como “paseíto”, pero rolar puede traducirse como rodar, caer, pasar o girar, entre otras traducciones posibles según el contexto): desde los que atribuyen el asunto a una toma de conciencia de estos jóvenes periféricos hasta los que creen que se trata de un juego que no debería ser leído políticamente, pasando por los que proponen negociar para ofrecer a los roladores espacios alternativos para sus juntadas. En lo que todos parecen estar de acuerdo es en que la elección de los shoppings como escenario de la invasión no tiene nada de casual. Todo el mundo admite que el shopping es, en estos días, el símbolo supremo de pertenencia. El único territorio que proporciona una existencia rotunda y categórica en el mundo.
Obviamente, hay razones prácticas que intervienen: por lo general, los centros comerciales son accesibles desde cualquier punto de la ciudad (el transporte los toma en cuenta; la gestión urbana les facilita todo) y son, en pleno verano, un sitio en el que estar al fresco entre cosas y personas lindas, sin pagar un peso. También en Montevideo sucede que los menos pudientes se desplazan a los shoppings en su tiempo libre, muchas veces para horror de comerciantes, clientes y personal de seguridad. Pero es claro que no sólo el aire acondicionado y las facilidades de transporte ponen a estos sitios en el punto más alto del apetito popular. Tampoco son las vidrieras. Lo que los shoppings tienen para ofrecer es la fantasía de pertenecer al lado bueno de la vida, de integrar las filas de los lindos y despreocupados que consumen y se divierten sin límite. Precisamente eso que la publicidad de esos mismos shoppings ofrece constantemente y desde todos lados: una vida que merece ser vivida hoy mismo, sin restricciones y sin culpa.
Por cierto, muchos sostienen que en los rolezinhos no hay política. Que no hay nada como una conciencia social que se agita, nada de individuos constituyéndose en sujetos, nada de lucha de clases o demanda de ciudadanía. Que es una moda, que se hace para molestar, que es un juego de niños. Y es verdad, seguramente, pero conviene tener en cuenta que los hechos no son o dejan de ser políticos porque sus protagonistas tengan o no una intención política consciente, sino porque son interpretables políticamente. Que miles de jóvenes se dejen caer en lugares de clara significación social y se apropien de ellos para hacer desorden y “besuquearse” (una de las cosas que más escándalo ha provocado es que los jovencitos “se besan en público” durante los rolezinhos), o incluso que, furiosos, se manden sobre los locales comerciales, rompan cosas y roben, sólo puede ser leído políticamente, aunque no haya habido una intención política en la convocatoria.
Es verdad que hay en esto una moda (también en las flash mobs, un fenómeno mucho más elitista y esnob pero igualmente pasible de ser leído políticamente) y que la conducta de estos jóvenes es infantil y caprichosa, pero ése es, justamente, el punto que debe ser pensado en términos políticos. Sin olvidar que, incluso para los gobiernos de izquierda (y para los gobernantes de izquierda que despotrican contra él), el consumo es el gran igualador social de nuestros días, así como es la medida suprema del éxito de las políticas públicas. No tiene por qué sorprender a nadie que sea también el escenario de los reclamos, la diversión o la furia.
*Publicado en Caras y Caretas el viernes 24 de enero de 2014
(2)LEONARDO BOFF
Los “rolezinhos” nos acusan: somos una sociedad injusta y segregacionista
30/01/2014
El fenómeno de centenares de jóvenes que van juntos a dar una vuelta por los shoppings centers de Río y São Paulo ha suscitado las más disparatadas interpretaciones. Algunas, de los acólitos de la sociedad neoliberal de consumo, que identifican ciudadanía con capacidad de consumir, generalmente en los grandes periódicos de los medios comerciales, no merecen consideración. Son de una indigencia analítica que da vergüenza.
Pero hay otros análisis que han ido al centro de la cuestión, como el del periodista Mauro Santayana del JB on-line y los de tres especialistas, que han evaluado la irrupción de estos jóvenes en la visibilidad pública y el elemento explosivo que contienen. Me refiero a Valquíria Padilha, profesora de sociología en la USP de Ribeirão Preto: “Shopping Center: la catedral de las mercancías” (Boitempo 2006), al sociólogo de la Universidad Federal de Juiz de Fora, Jessé Souza, “Ralea brasilera: quién es y cómo vive” (UFMG 2009), y a Rosa Pinheiro Machado, científica social con un artículo “Etnografía del rolezinho” en Zero Hora de 18/1/2014. Los tres dieron entrevistas esclarecedoras.
Por mi parte interpreto de la siguiente forma tal irrupción:
En primer lugar, son jóvenes pobres, de las grandes periferias, sin espacios de ocio y de cultura, penalizados por servicios públicos ausentes o muy malos, como salud, educación, infraestructura sanitaria, transporte, ocio y seguridad. Ven televisión cuyas propagandas los seducen para un consumo que nunca van poder realizar. Saben manejar computadores y entrar en las redes sociales para articular encuentros. Sería ridículo pedirles que analicen teóricamente su insatisfacción. Pero sienten en la piel cuan malvada es nuestra sociedad porque excluye, desprecia y mantiene a los hijos e hijas de la pobreza en una invisibilidad forzada.
¿Qué se esconde detrás de su irrupción? El hecho de no ser incluidos en el contrato social. De poco vale que tengamos una constitución ciudadana, que en este aspecto es solamente retórica, pues ha implementado muy poco de lo que prometió con vistas a la inclusión social. Ellos están fuera, no cuentan, ni siquiera sirven de carbón para el consumo de nuestra fábrica social (Darcy Ribeiro). Estar incluido en el contrato social significa tener garantizados los servicios básicos: salud, educación, vivienda, transporte, cultura, ocio y seguridad. Casi nada de esto funciona en las periferias. Lo que están diciendo con su penetración en los bunkers del consumo es: “míranos de cerca”, “no estamos parados” “estamos aquí para incomodar”. Con su comportamiento están rompiendo las barreras del apartheid social. Es una denuncia de un país altamente injusto (éticamente), de los más desiguales del mundo (socialmente), organizado sobre un grave pecado social pues contradice el proyecto de Dios (teológicamente). Nuestra sociedad es conservadora y nuestras élites extremadamente insensibles a la pasión de sus semejantes y por eso cínicas. Continuamos siendo Brasilindia: una Bélgica rica dentro de una India pobre. Todo eso denuncian los rolezinhos, más con actos que con palabras.
En segundo lugar, ellos denuncian nuestra mayor llaga: la desigualdad social cuyo verdadero nombre es injusticia histórica y social. Es relevante constatar que con las políticas sociales del gobierno del PT la desigualdad disminuyó, pues según el IPEA el 10% más pobre tuvo entre 2001-2011 un crecimiento de renta acumulado de 91,2% mientras que la parte más rica creció un 16,6%. Pero esta diferencia no atacó la raíz del problema, pues lo que supera la desigualdad es una infraestructura social de salud, escuela, transporte, cultura y ocio que funcione accesible a todos. No es suficiente transferir renta; hay que crear oportunidades y ofrecer servicios, cosa que no ha sido el objetivo principal del Ministerio de Desarrollo Social. El “Atlas de la Exclusión Social” de Márcio Poschmann (Cortez 2004) nos muestra que hay cerca de 60 millones de familias, de las cuales cinco mil familias extensas detentan el 45% de la riqueza nacional. Democracia sin igualdad, que es su presupuesto, es farsa y retórica. Los rolezinhos denuncian esa contradicción. Ellos entran en el “paraíso de las mercancías” vistas virtualmente en la TV para verlas realmente y sentirlas en las manos. Este es el sacrilegio insoportable para los dueños de los shoppings. Estos no saben dialogar, llaman a la policía para que los reprima y cierran las puertas a esos bárbaros. Sí, bien lo vio T. Todorov en su libro “Los nuevos bárbaros”: los marginalizados del mundo entero están saliendo del margen y yendo hacia el centro para suscitar la mala conciencia de los “consumidores felices” y decirles: este orden es orden en el desorden. Los hace frustrados e infelices, llenos de miedo, miedo de sus semejantes que somos nosotros.
Traducción de Mª José Gavito Milano
30 ene 2014
Identifican restos de desaparecido uruguayo en Buenos Aires: Heber O’Neill
Jueves 30 de Enero, 2014
DICTADURA
La Secretaría de Derechos Humanos informó sobre la identificación de los restos del ciudadano uruguayo Heber Eduardo O’Neill Velázquez, desaparecido en Buenos Aires en el marco del Plan Cóndor de coordinación represiva entre los países del Cono sur.
Este miércoles la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente de Presidencia de la República informó que se han identificado los restos de Heber Eduardo O’Neill Velázquez, nacido en Montevideo en 1954.
La identificación de sus restos surgió a partir del trabajo coordinado entre la Secretaría y el equipo argentino de Antropología Forense.
O’Neill Velázquez figura en la nómina oficial de uruguayos desaparecidos en Argentina.
El Pozo de Quilmes y el Vesubio
Según datos de la Secretaría de Derechos Humanos, O’Neill Velázquez se había radicado en Buenos Aires en 1973, estaba casado y era padre de una hija. Militaba en la Juventud Peronista.
Había sido detenido el 18 de enero de 1977 en el barrio La Paternal de Buenos Aires, en momentos que realizaba sus tareas laborales como repartidor de vinos y comestibles.
La información verificada revela que “permaneció detenido, en una primera instancia, en la Comisaría N°39 de Capital Federal”. Luego sucesivamente trasladado a los centros clandestinos de detención, conocidos como “el Pozo de Quilmes” y “el Vesubio” de Buenos Aires.
En 1978, el padre de Heber Eduardo O’Neill presentó denuncia acerca de la desaparición de su hijo ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, y realizó gestiones ante instituciones tales como: la Comisión Interamericana de DDHH, la Comisión de DDHH de la ONU, el Secretariado Internacional de Juristas por la Amnistía en Uruguay (SIJAU), Comité de Familiares, Cruz Roja y Amnesty Internacional.
En 1995, el Ministerio del Interior y la Secretaría de Derechos Humanos y Sociales de Argentina se pronunciaron en cuanto a la “declaración de ausencia de Heber O’Neill por desaparición forzada”.
En 2003 la Comisión para la Paz de Presidencia de la República, consideró “confirmada la denuncia de su desaparición forzada”
DICTADURA
La Secretaría de Derechos Humanos informó sobre la identificación de los restos del ciudadano uruguayo Heber Eduardo O’Neill Velázquez, desaparecido en Buenos Aires en el marco del Plan Cóndor de coordinación represiva entre los países del Cono sur.
Este miércoles la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente de Presidencia de la República informó que se han identificado los restos de Heber Eduardo O’Neill Velázquez, nacido en Montevideo en 1954.
La identificación de sus restos surgió a partir del trabajo coordinado entre la Secretaría y el equipo argentino de Antropología Forense.
O’Neill Velázquez figura en la nómina oficial de uruguayos desaparecidos en Argentina.
El Pozo de Quilmes y el Vesubio
Según datos de la Secretaría de Derechos Humanos, O’Neill Velázquez se había radicado en Buenos Aires en 1973, estaba casado y era padre de una hija. Militaba en la Juventud Peronista.
Había sido detenido el 18 de enero de 1977 en el barrio La Paternal de Buenos Aires, en momentos que realizaba sus tareas laborales como repartidor de vinos y comestibles.
La información verificada revela que “permaneció detenido, en una primera instancia, en la Comisaría N°39 de Capital Federal”. Luego sucesivamente trasladado a los centros clandestinos de detención, conocidos como “el Pozo de Quilmes” y “el Vesubio” de Buenos Aires.
En 1978, el padre de Heber Eduardo O’Neill presentó denuncia acerca de la desaparición de su hijo ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, y realizó gestiones ante instituciones tales como: la Comisión Interamericana de DDHH, la Comisión de DDHH de la ONU, el Secretariado Internacional de Juristas por la Amnistía en Uruguay (SIJAU), Comité de Familiares, Cruz Roja y Amnesty Internacional.
En 1995, el Ministerio del Interior y la Secretaría de Derechos Humanos y Sociales de Argentina se pronunciaron en cuanto a la “declaración de ausencia de Heber O’Neill por desaparición forzada”.
En 2003 la Comisión para la Paz de Presidencia de la República, consideró “confirmada la denuncia de su desaparición forzada”
La guerra secreta de EEUU en 134 paises
La guerra secreta de EEUU en 134 paises
Publicado el 1/26/14
NICK TURSE / TomDispatch*
Actúan en el resplandor verde de la visión nocturna en el Suroeste Asiático y acechan por las junglas de Suramérica. Arrebatan hombres de sus hogares en el Magreb y disparan contra militantes fuertemente armados en el Cuerno de África. Sienten la espuma salada cuando vuelan al ras de las olas desde el turquesa del Caribe al azul intenso del Pacífico. Llevan a cabo misiones en medio del calor agobiante de los desiertos de Oriente Medio y en la congelada Escandinavia. La administración Obama está emprendiendo una guerra secreta por todo el planeta cuya magnitud total no se había revelado nunca del todo, hasta ahora.
A partir del 11 de septiembre de 2001, las fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU han ido creciendo de forma inimaginable tanto en efectivos como en presupuesto. Más revelador ha sido, sin embargo, el aumento en los despliegues de operaciones especiales a nivel global. Esa presencia –en estos momentos en casi el 70% de las naciones del mundo- proporciona nuevas pruebas del tamaño y alcance de una guerra secreta que se está librando desde Latinoamérica a las tierras más remotas de Afganistán, desde las misiones de entrenamiento con sus aliados africanos a las operaciones de espionaje lanzadas en el ciberespacio.
Según consta, en los últimos días de la presidencia Bush, las fuerzas de Operaciones Especiales se desplegaron en 60 países por todo el mundo. En 2010, ese número había aumentado a 75, según Karen DeYoung y Greg Jaffe del Washington Post. En 2011, el portavoz del Mando de Operaciones Especiales (SOCOM, por sus siglas en inglés), el coronel Tim Nye le dijo a TomDispatch que la cifra total llegaría a 120. En la actualidad, esa cifra es aún más alta.
En 2013, las fuerzas de elite de EEUU se desplegaron en 134 países del planeta, según el comandante Matthew Robert Bockholt, de Asuntos Públicos del SOCOM. Este aumento del 123% durante los años de Obama demuestra cómo, además de las guerras convencionales y de la campaña con aviones no tripulados de la CIA, la diplomacia pública y el extenso espionaje electrónico, EEUU se han involucrado en otra importante y creciente forma de proyección de poder más allá de sus fronteras. En gran medida llevada a cabo en la sombra por las tropas de élite de EEUU, la inmensa mayoría de estas misiones tienen lugar lejos de miradas indiscretas, del escrutinio de los medios o de cualquier tipo de supervisión externa, aumentando las posibilidades de represalias imprevistas y consecuencias catastróficas.
Industria en crecimiento
Establecido formalmente en 1987, el Mando de Operaciones Especiales ha crecido velozmente en la etapa posterior al 11/S. Se ha informado que el SOCOM va camino de alcanzar los 72.000 efectivos en 2014, de 33.000 que eran en 2001. La financiación para el mundo ha saltado también de forma exponencial a medida que el presupuesto de referencia para 2001, 2.300 millones de dólares, alcanzó los 6.900 millones en 2013 (10.400 millones de dólares, si se añade la financiación suplementaria). Los despliegues de efectivos en el extranjero se han disparado asimismo, de 4.900 hombres por año en 2001 a 11.500 en 2013.
Una reciente investigación de TomDispatch, consultando documentos del gobierno en código abierto y comunicados de prensa, así como informaciones de prensa, encontró pruebas de que las fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU se habían desplegado o se habían implicado con ejércitos de 106 naciones de todo el mundo en 2012-2013. Sin embargo, a lo largo de más de un mes que duró la preparación de ese artículo, el SOCOM no facilitó estadísticas exactas sobre el número total de países en los que se habían desplegado efectivos especiales: Boinas Verdes y Rangers, SEAL de la Marina y comandos de la Fuerza Delta. “No las tenemos a mano”, explicó Bockholt del SOCOM en una entrevista telefónica cuando el artículo estaba casi listo. “Tenemos que ponernos a buscar entre muchas cosas. Y lleva mucho tiempo hacer eso”. Horas después, justo antes de la publicación, respondió a una pregunta que se le había hecho en noviembre del año pasado. “Las Fuerzas de Operaciones Especiales se desplegaron por 134 países” durante el año fiscal de 2013, explicaba Bockholt en un email.
Operaciones Especiales globalizadas
El pasado año, el jefe del Mando de Operaciones Especiales, el Almirante William McRaven explicaba su visión respecto a la globalización de las operaciones especiales. En una declaración ante el Comité de Servicios Armados del Congreso, dijo:
“USSOCOM está mejorando su red global de Fuerzas de Operaciones Especiales a fin de apoyar nuestras relaciones interinstitucionales y socios internacionales para poder disponer de conocimientos situacionales ampliados de amenazas y oportunidades emergentes. La red posibilita una presencia pequeña y persistente en lugares cruciales y facilita las posibilidades de actuación donde sea necesario o conveniente…”
Aunque esa “presencia” pueda ser pequeña, el alcance e influencia de esas fuerzas de Operaciones Especiales son otra cuestión. El salto del 12% en los despliegues nacionales –de 120 a 134- durante el mandato de McRaven refleja su deseo de poner las botas sobre el terreno por todo el planeta. El SOCOM no cita las naciones implicadas, alegando las sensibilidades de la nación anfitriona y la seguridad de los efectivos estadounidenses, pero los despliegues que conocemos arrojan al menos algo de luz sobre el alcance total de las misiones que el ejército secreto de EEUU está llevando a cabo.
Por ejemplo, los pasados abril y mayo, el personal de Operaciones Especiales tomó parte en ejercicios de entrenamiento en Yibuti, Malawi y las islas Seychelles, en el Océano Índico. En junio, los SEAL de la Marina estadounidense se unieron a fuerzas iraquíes, jordanas, libanesas y otros aliados de Oriente Medio para realizar simulacros bélicos irregulares en Aqaba, Jordania. Al mes siguiente, los Boinas Verdes viajaron a Trinidad y Tobago para poner en marcha pequeñas unidades de ejercicios tácticos con las fuerzas locales. En agosto, los Boinas Verdes entrenaron a marineros hondureños en técnicas de explosivos. En septiembre, según las noticias de la prensa, las fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU se unieron a tropas de elite de los diez países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático –Indonesa, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Brunei, Vietnam, Laos, Myanmar (Birmania) y Camboya-, así como con sus homólogos de Austria, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur, China, India y Rusia, para llevar a cabo unos ejercicios contra el terrorismo, financiados conjuntamente, que se celebraron en un centro de entrenamiento de Sentul, al oeste de Java.
En octubre, las tropas de elite de EEUU llevaron a cabo incursiones con comandos en Libia y Somalia, secuestrando a un sospechoso de terrorismo en la primera nación citada mientras los SEAL mataban al menos a un militante en la segunda antes de que la respuesta armada les expulsara. En noviembre, las tropas de Operaciones Especiales llevaron a cabo operaciones humanitarias en Filipinas para ayudar a los supervivientes del tifón Hayan. Al siguiente mes, miembros del 352º Grupo de Operaciones Especiales realizó un ejercicio de entrenamiento en el que participaron 130 pilotos y seis aviones en una base aérea de Inglaterra, y varios SEAL de la Marina resultaron heridos cuando participaban en una misión de evacuación en Sudán del Sur. Los Boinas Verdes entraron el 1 de enero de este año en una misión de combate junto a tropas de elite afganas en el pueblo de Bahlozi, provincia de Kandahar.
Sin embargo, esos despliegues por 134 países no parecen resultar suficientes para el SOCOM. En noviembre de 2013, el mando anunció que estaba tratando de identificar a socios industriales que pudieran, bajo la Iniciativa de la Web Transregional del SOCOM, “desarrollar potencialmente nuevas páginas en Internet a la medida de las audiencias extranjeras”. Estas se unirían a una red global ya existente de diez páginas en Internet dedicadas a la propaganda, dirigidas por varios mandos combatientes y configuradas para que parezcan cadenas legítimas de noticias, incluyendo CentralAsiaOnline.com; Sabahi, enfocada hacia el Cuerno de África; un esfuerzo dirigido al Oriente Medio conocido como Al-Shorfa-com; y otra para Latinoamérica que recibe el nombre de Infosurhoy.com.
El impulso del SOCOM en el ciberespacio se refleja en el esfuerzo concertado del mando para empotrarse cada vez más profundamente en Beltway. “Tengo compañeros en todas agencias aquí, en Washington DC, desde la CIA, al FBI, a la Agencia de Seguridad Nacional, a la Agencia Geoespacial Nacional, a la Agencia de Inteligencia de la Defensa”, dijo el almirante en jefe del SOCOM, McRaven, durante un panel de discusión en el Centro Wilson de Washington el año pasado. Cuando habló en la Biblioteca Ronald Reagan en noviembre, señaló que el número de departamentos y agencias donde el SOCOM se ha atrincherado es de 38.
134 posibilidades de represalias
Aunque elegido en 2008 por muchos que le consideraban un candidato antibelicista, el Presidente Obama ha demostrado ser un comandante-en-jefe decididamente militarista, cuyas políticas han producido ya notables ejemplos de lo que en la jerga de la CIA se llama desde hace tiempo represalias. Aunque la administración Obama supervisó la retirada de EEUU de Iraq (negociada por su predecesor), así como una reducción de tropas estadounidenses en Afganistán (tras un importante incremento militar en ese país), el presidente ha encabezado un aumento de la presencia militar estadounidense en África, una revitalización de los esfuerzos en Latinoamérica y un duro discurso sobre un reequilibrio o “pivote en Asia” (aunque hasta el momento poco se haya hecho).
La Casa Blanca ha supervisado también una expansión exponencial de la guerra de EEUU con aviones no tripulados. Mientras el presidente Bush lanzó 51 ataques de ese tipo, el presidente Obama ha ordenado alrededor de 330, según una investigación realizada por el Buró del Periodismo de Investigación que tiene su sede en Londres. Sólo el pasado año, EEUU se implicó también en operaciones de combate en Afganistán, Libia, Pakistán, Somalia y Yemen. Las recientes revelaciones de Edward Snowden sobre la Agencia de la Seguridad Nacional han demostrado la tremenda amplitud y global alcance del espionaje electrónico estadounidense durante los años de Obama. Y en lo más profundo de las sombras, las fuerzas de Operaciones Especiales están siendo ahora anualmente desplegadas a más del doble del número de naciones que al final del mandato de Bush.
Sin embargo, en los últimos años, las consecuencias no deseadas de las operaciones militares de EEUU han ayudado a sembrar indignación y descontento, incendiando regiones enteras. Más de diez años después del momento “misión cumplida” de EEUU, siete años después de su tan alardeado incremento, el Iraq que EEUU dejó está en llamas. Un país en el que no había presencia alguna de Al-Qaida antes de la invasión estadounidense y un gobierno que se oponía a los enemigos de EEUU en Teherán, tiene ahora un gobierno central alineado con Irán y dos ciudades en las que ondean las banderas de al-Qaida.
Una intervención de EEUU más reciente para propiciar el derrocamiento del dictador libio Muammar Gadafi ayudó a empujar a la vecina Mali, un baluarte apoyado por EEUU contra el terrorismo regional, hacia una espiral descendente, donde un oficial entrenado por EEUU dio un golpe de Estado que finalmente produjo un sangriento ataque terrorista contra una planta de gas argelina, desencadenando una especie de diáspora del terror en la región.
Y, en estos momentos, Sudán del Sur –una nación cuyo nacimiento pastoreó EEUU y apoyó económica y militarmente (a pesar de depender de los niños soldados) y que ha utilizado como base secreta de las fuerzas de Operaciones Especiales-, se está viendo desgarrada por la violencia y se desliza hacia la guerra civil.
La presidencia de Obama ha presenciado cómo las fuerzas tácticas de elite del ejército estadounidense se empleaban cada vez más para intentar conseguir objetivos estratégicos. Pero con las misiones de las fuerzas de Operaciones Especiales mantenidas bajo estricto secreto, los estadounidenses tienen muy escasos conocimientos de por dónde se están desplegando sus tropas, qué están haciendo exactamente o qué consecuencias podrían acarrear. Como el coronel del ejército retirado Andrew Bacevish, profesor de historia y relaciones internacionales en la Universidad de Boston, ha señalado: la utilización de fuerzas de Operaciones Especiales durante los años Obama ha hecho que disminuyera la responsabilidad militar, ha fortalecido una “presidencia imperial” y ha preparado el escenario para una guerra sin fin. “En resumen”, escribió a TomDispatch, “poner la guerra en manos de efectivos especiales cercena el tenue hilo entre la guerra y la política; se ha convertido en la guerra por la guerra”.
Las operaciones secretas de las fuerzas secretas tienen una desagradable tendencia a producir consecuencias no deseadas, imprevistas y completamente desastrosas. Los neoyorquinos recordarán bien el resultado final del apoyo clandestino de EEUU a los militantes islámicos contra la Unión Soviética en Afganistán durante la década de los ochenta: el 11/S. Pero por extraño que parezca, los que ese día estaban en el lugar del principal ataque, el Pentágono, parecen no haber aprendido las obvias lecciones de esa letal represalia. Incluso hoy, en Afganistán y Pakistán, más de doce años después de que EEUU invadiera el primero y casi diez años después de emprendiera ataques encubiertos en el segundo, EEUU sigue aún lidiando con esos efectos colaterales de la Guerra Fría: por ejemplo, con los aviones teledirigidos de la CIA lanzando ataques con misiles contra una organización (la red Haqqani), a la que en la década de 1980, la Agencia suministraba misiles.
Sin una idea clara de dónde están actuando las fuerzas clandestinas del ejército y qué es lo que están haciendo, los estadounidenses ni siquiera pueden reconocer las consecuencias de todo eso y las represalias por nuestras guerras secretas en expansión mientras estas anegan el mundo. Pero si la historia sirve de algo, esas consecuencias van a sentirse desde el sudoeste asiático hasta el Magreb, desde Oriente Medio a África Central, y al final, posiblemente, también se sientan en EEUU.
En su plan de acción para el futuro, el SOCOM 2020, el almirante McRaven ha tratado de vender la globalización de las operaciones especiales de EEUU como un medio para “proyectar poder, promover la estabilidad e impedir los conflictos”. Es posible que el pasado año el SOCOM se haya dedicado a hacer justo lo contrario en 134 lugares.
*Nick Turse es editor-jefe de Tomdispatch.com e investigador de The Nation Institute. Es autor de The Complex: How the Military Invades Our Everyday Lives y de una historia sobre los crímenes de guerra de EEUU en Vietnam: “Kill Anything That Moves: The Real American War in Vietnam”
REBELION
Publicado el 1/26/14
NICK TURSE / TomDispatch*
Actúan en el resplandor verde de la visión nocturna en el Suroeste Asiático y acechan por las junglas de Suramérica. Arrebatan hombres de sus hogares en el Magreb y disparan contra militantes fuertemente armados en el Cuerno de África. Sienten la espuma salada cuando vuelan al ras de las olas desde el turquesa del Caribe al azul intenso del Pacífico. Llevan a cabo misiones en medio del calor agobiante de los desiertos de Oriente Medio y en la congelada Escandinavia. La administración Obama está emprendiendo una guerra secreta por todo el planeta cuya magnitud total no se había revelado nunca del todo, hasta ahora.
A partir del 11 de septiembre de 2001, las fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU han ido creciendo de forma inimaginable tanto en efectivos como en presupuesto. Más revelador ha sido, sin embargo, el aumento en los despliegues de operaciones especiales a nivel global. Esa presencia –en estos momentos en casi el 70% de las naciones del mundo- proporciona nuevas pruebas del tamaño y alcance de una guerra secreta que se está librando desde Latinoamérica a las tierras más remotas de Afganistán, desde las misiones de entrenamiento con sus aliados africanos a las operaciones de espionaje lanzadas en el ciberespacio.
Según consta, en los últimos días de la presidencia Bush, las fuerzas de Operaciones Especiales se desplegaron en 60 países por todo el mundo. En 2010, ese número había aumentado a 75, según Karen DeYoung y Greg Jaffe del Washington Post. En 2011, el portavoz del Mando de Operaciones Especiales (SOCOM, por sus siglas en inglés), el coronel Tim Nye le dijo a TomDispatch que la cifra total llegaría a 120. En la actualidad, esa cifra es aún más alta.
En 2013, las fuerzas de elite de EEUU se desplegaron en 134 países del planeta, según el comandante Matthew Robert Bockholt, de Asuntos Públicos del SOCOM. Este aumento del 123% durante los años de Obama demuestra cómo, además de las guerras convencionales y de la campaña con aviones no tripulados de la CIA, la diplomacia pública y el extenso espionaje electrónico, EEUU se han involucrado en otra importante y creciente forma de proyección de poder más allá de sus fronteras. En gran medida llevada a cabo en la sombra por las tropas de élite de EEUU, la inmensa mayoría de estas misiones tienen lugar lejos de miradas indiscretas, del escrutinio de los medios o de cualquier tipo de supervisión externa, aumentando las posibilidades de represalias imprevistas y consecuencias catastróficas.
Industria en crecimiento
Establecido formalmente en 1987, el Mando de Operaciones Especiales ha crecido velozmente en la etapa posterior al 11/S. Se ha informado que el SOCOM va camino de alcanzar los 72.000 efectivos en 2014, de 33.000 que eran en 2001. La financiación para el mundo ha saltado también de forma exponencial a medida que el presupuesto de referencia para 2001, 2.300 millones de dólares, alcanzó los 6.900 millones en 2013 (10.400 millones de dólares, si se añade la financiación suplementaria). Los despliegues de efectivos en el extranjero se han disparado asimismo, de 4.900 hombres por año en 2001 a 11.500 en 2013.
Una reciente investigación de TomDispatch, consultando documentos del gobierno en código abierto y comunicados de prensa, así como informaciones de prensa, encontró pruebas de que las fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU se habían desplegado o se habían implicado con ejércitos de 106 naciones de todo el mundo en 2012-2013. Sin embargo, a lo largo de más de un mes que duró la preparación de ese artículo, el SOCOM no facilitó estadísticas exactas sobre el número total de países en los que se habían desplegado efectivos especiales: Boinas Verdes y Rangers, SEAL de la Marina y comandos de la Fuerza Delta. “No las tenemos a mano”, explicó Bockholt del SOCOM en una entrevista telefónica cuando el artículo estaba casi listo. “Tenemos que ponernos a buscar entre muchas cosas. Y lleva mucho tiempo hacer eso”. Horas después, justo antes de la publicación, respondió a una pregunta que se le había hecho en noviembre del año pasado. “Las Fuerzas de Operaciones Especiales se desplegaron por 134 países” durante el año fiscal de 2013, explicaba Bockholt en un email.
Operaciones Especiales globalizadas
El pasado año, el jefe del Mando de Operaciones Especiales, el Almirante William McRaven explicaba su visión respecto a la globalización de las operaciones especiales. En una declaración ante el Comité de Servicios Armados del Congreso, dijo:
“USSOCOM está mejorando su red global de Fuerzas de Operaciones Especiales a fin de apoyar nuestras relaciones interinstitucionales y socios internacionales para poder disponer de conocimientos situacionales ampliados de amenazas y oportunidades emergentes. La red posibilita una presencia pequeña y persistente en lugares cruciales y facilita las posibilidades de actuación donde sea necesario o conveniente…”
Aunque esa “presencia” pueda ser pequeña, el alcance e influencia de esas fuerzas de Operaciones Especiales son otra cuestión. El salto del 12% en los despliegues nacionales –de 120 a 134- durante el mandato de McRaven refleja su deseo de poner las botas sobre el terreno por todo el planeta. El SOCOM no cita las naciones implicadas, alegando las sensibilidades de la nación anfitriona y la seguridad de los efectivos estadounidenses, pero los despliegues que conocemos arrojan al menos algo de luz sobre el alcance total de las misiones que el ejército secreto de EEUU está llevando a cabo.
Por ejemplo, los pasados abril y mayo, el personal de Operaciones Especiales tomó parte en ejercicios de entrenamiento en Yibuti, Malawi y las islas Seychelles, en el Océano Índico. En junio, los SEAL de la Marina estadounidense se unieron a fuerzas iraquíes, jordanas, libanesas y otros aliados de Oriente Medio para realizar simulacros bélicos irregulares en Aqaba, Jordania. Al mes siguiente, los Boinas Verdes viajaron a Trinidad y Tobago para poner en marcha pequeñas unidades de ejercicios tácticos con las fuerzas locales. En agosto, los Boinas Verdes entrenaron a marineros hondureños en técnicas de explosivos. En septiembre, según las noticias de la prensa, las fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU se unieron a tropas de elite de los diez países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático –Indonesa, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Brunei, Vietnam, Laos, Myanmar (Birmania) y Camboya-, así como con sus homólogos de Austria, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur, China, India y Rusia, para llevar a cabo unos ejercicios contra el terrorismo, financiados conjuntamente, que se celebraron en un centro de entrenamiento de Sentul, al oeste de Java.
En octubre, las tropas de elite de EEUU llevaron a cabo incursiones con comandos en Libia y Somalia, secuestrando a un sospechoso de terrorismo en la primera nación citada mientras los SEAL mataban al menos a un militante en la segunda antes de que la respuesta armada les expulsara. En noviembre, las tropas de Operaciones Especiales llevaron a cabo operaciones humanitarias en Filipinas para ayudar a los supervivientes del tifón Hayan. Al siguiente mes, miembros del 352º Grupo de Operaciones Especiales realizó un ejercicio de entrenamiento en el que participaron 130 pilotos y seis aviones en una base aérea de Inglaterra, y varios SEAL de la Marina resultaron heridos cuando participaban en una misión de evacuación en Sudán del Sur. Los Boinas Verdes entraron el 1 de enero de este año en una misión de combate junto a tropas de elite afganas en el pueblo de Bahlozi, provincia de Kandahar.
Sin embargo, esos despliegues por 134 países no parecen resultar suficientes para el SOCOM. En noviembre de 2013, el mando anunció que estaba tratando de identificar a socios industriales que pudieran, bajo la Iniciativa de la Web Transregional del SOCOM, “desarrollar potencialmente nuevas páginas en Internet a la medida de las audiencias extranjeras”. Estas se unirían a una red global ya existente de diez páginas en Internet dedicadas a la propaganda, dirigidas por varios mandos combatientes y configuradas para que parezcan cadenas legítimas de noticias, incluyendo CentralAsiaOnline.com; Sabahi, enfocada hacia el Cuerno de África; un esfuerzo dirigido al Oriente Medio conocido como Al-Shorfa-com; y otra para Latinoamérica que recibe el nombre de Infosurhoy.com.
El impulso del SOCOM en el ciberespacio se refleja en el esfuerzo concertado del mando para empotrarse cada vez más profundamente en Beltway. “Tengo compañeros en todas agencias aquí, en Washington DC, desde la CIA, al FBI, a la Agencia de Seguridad Nacional, a la Agencia Geoespacial Nacional, a la Agencia de Inteligencia de la Defensa”, dijo el almirante en jefe del SOCOM, McRaven, durante un panel de discusión en el Centro Wilson de Washington el año pasado. Cuando habló en la Biblioteca Ronald Reagan en noviembre, señaló que el número de departamentos y agencias donde el SOCOM se ha atrincherado es de 38.
134 posibilidades de represalias
Aunque elegido en 2008 por muchos que le consideraban un candidato antibelicista, el Presidente Obama ha demostrado ser un comandante-en-jefe decididamente militarista, cuyas políticas han producido ya notables ejemplos de lo que en la jerga de la CIA se llama desde hace tiempo represalias. Aunque la administración Obama supervisó la retirada de EEUU de Iraq (negociada por su predecesor), así como una reducción de tropas estadounidenses en Afganistán (tras un importante incremento militar en ese país), el presidente ha encabezado un aumento de la presencia militar estadounidense en África, una revitalización de los esfuerzos en Latinoamérica y un duro discurso sobre un reequilibrio o “pivote en Asia” (aunque hasta el momento poco se haya hecho).
La Casa Blanca ha supervisado también una expansión exponencial de la guerra de EEUU con aviones no tripulados. Mientras el presidente Bush lanzó 51 ataques de ese tipo, el presidente Obama ha ordenado alrededor de 330, según una investigación realizada por el Buró del Periodismo de Investigación que tiene su sede en Londres. Sólo el pasado año, EEUU se implicó también en operaciones de combate en Afganistán, Libia, Pakistán, Somalia y Yemen. Las recientes revelaciones de Edward Snowden sobre la Agencia de la Seguridad Nacional han demostrado la tremenda amplitud y global alcance del espionaje electrónico estadounidense durante los años de Obama. Y en lo más profundo de las sombras, las fuerzas de Operaciones Especiales están siendo ahora anualmente desplegadas a más del doble del número de naciones que al final del mandato de Bush.
Sin embargo, en los últimos años, las consecuencias no deseadas de las operaciones militares de EEUU han ayudado a sembrar indignación y descontento, incendiando regiones enteras. Más de diez años después del momento “misión cumplida” de EEUU, siete años después de su tan alardeado incremento, el Iraq que EEUU dejó está en llamas. Un país en el que no había presencia alguna de Al-Qaida antes de la invasión estadounidense y un gobierno que se oponía a los enemigos de EEUU en Teherán, tiene ahora un gobierno central alineado con Irán y dos ciudades en las que ondean las banderas de al-Qaida.
Una intervención de EEUU más reciente para propiciar el derrocamiento del dictador libio Muammar Gadafi ayudó a empujar a la vecina Mali, un baluarte apoyado por EEUU contra el terrorismo regional, hacia una espiral descendente, donde un oficial entrenado por EEUU dio un golpe de Estado que finalmente produjo un sangriento ataque terrorista contra una planta de gas argelina, desencadenando una especie de diáspora del terror en la región.
Y, en estos momentos, Sudán del Sur –una nación cuyo nacimiento pastoreó EEUU y apoyó económica y militarmente (a pesar de depender de los niños soldados) y que ha utilizado como base secreta de las fuerzas de Operaciones Especiales-, se está viendo desgarrada por la violencia y se desliza hacia la guerra civil.
La presidencia de Obama ha presenciado cómo las fuerzas tácticas de elite del ejército estadounidense se empleaban cada vez más para intentar conseguir objetivos estratégicos. Pero con las misiones de las fuerzas de Operaciones Especiales mantenidas bajo estricto secreto, los estadounidenses tienen muy escasos conocimientos de por dónde se están desplegando sus tropas, qué están haciendo exactamente o qué consecuencias podrían acarrear. Como el coronel del ejército retirado Andrew Bacevish, profesor de historia y relaciones internacionales en la Universidad de Boston, ha señalado: la utilización de fuerzas de Operaciones Especiales durante los años Obama ha hecho que disminuyera la responsabilidad militar, ha fortalecido una “presidencia imperial” y ha preparado el escenario para una guerra sin fin. “En resumen”, escribió a TomDispatch, “poner la guerra en manos de efectivos especiales cercena el tenue hilo entre la guerra y la política; se ha convertido en la guerra por la guerra”.
Las operaciones secretas de las fuerzas secretas tienen una desagradable tendencia a producir consecuencias no deseadas, imprevistas y completamente desastrosas. Los neoyorquinos recordarán bien el resultado final del apoyo clandestino de EEUU a los militantes islámicos contra la Unión Soviética en Afganistán durante la década de los ochenta: el 11/S. Pero por extraño que parezca, los que ese día estaban en el lugar del principal ataque, el Pentágono, parecen no haber aprendido las obvias lecciones de esa letal represalia. Incluso hoy, en Afganistán y Pakistán, más de doce años después de que EEUU invadiera el primero y casi diez años después de emprendiera ataques encubiertos en el segundo, EEUU sigue aún lidiando con esos efectos colaterales de la Guerra Fría: por ejemplo, con los aviones teledirigidos de la CIA lanzando ataques con misiles contra una organización (la red Haqqani), a la que en la década de 1980, la Agencia suministraba misiles.
Sin una idea clara de dónde están actuando las fuerzas clandestinas del ejército y qué es lo que están haciendo, los estadounidenses ni siquiera pueden reconocer las consecuencias de todo eso y las represalias por nuestras guerras secretas en expansión mientras estas anegan el mundo. Pero si la historia sirve de algo, esas consecuencias van a sentirse desde el sudoeste asiático hasta el Magreb, desde Oriente Medio a África Central, y al final, posiblemente, también se sientan en EEUU.
En su plan de acción para el futuro, el SOCOM 2020, el almirante McRaven ha tratado de vender la globalización de las operaciones especiales de EEUU como un medio para “proyectar poder, promover la estabilidad e impedir los conflictos”. Es posible que el pasado año el SOCOM se haya dedicado a hacer justo lo contrario en 134 lugares.
*Nick Turse es editor-jefe de Tomdispatch.com e investigador de The Nation Institute. Es autor de The Complex: How the Military Invades Our Everyday Lives y de una historia sobre los crímenes de guerra de EEUU en Vietnam: “Kill Anything That Moves: The Real American War in Vietnam”
REBELION
¿Quién tira la primera piedra?
¿Quién tira la primera piedra?
Alberto Rodríguez Genta
27.01.2014
El lunes 20 de enero, el diario El País de Montevideo publica dos artículos que deberían hacer reflexionar a muchos, pero en especial, al propio diario El País. El primero de ellos es del Empresario de Comunicación, Docente, Autor y Director Teatral, Alvaro Ahunchain. ¡Ojo! no estamos hablando de cualquier charlatán de barrio! Relean por favor la presentación de Ahunchain.
Y bueno, el caso es que en su artículo "Pared de baño público", Ahunchain analiza los alcances de las redes sociales y -fundamentalmente -las pobrezas culturales que se observan a través de ellas. "Las redes sociales constituyen una herramienta extraordinaria, democrática y democratizadora como pocas. -afirma el Empresario de Comunicación, Docente, Autor y Director Teatral. "No hace falta tener acceso a un periódico para que el bloguero, el usuario de Facebook, Twitter o Youtube hagan oír su voz. Es cierto que el uso que se hace de estas herramientas es desigual. Enviar un tuit diciendo cosas como "ahora voy a comer una milanesa con papas fritas" o ventilar intimidades en Facebook, puede ser muy catártico pero poco agrega a una comunicación inteligente".
Y a continuación, entra directamente en tema: "Sin embargo, ese defecto no es tan grave como el que hoy nos ocupa: la creciente agresividad y prepotencia que se está dando en estas redes sociales. Por momentos, el nivel de insultos y ordinarieces es tal, que deberíamos pasar a llamarlas "redes cloacales". Y en esa línea, hace referencia a algunos posteos publicados por Claudio Paolillo en su columna de Búsqueda, y levantados de Facebook, en respuesta a expresiones de Laetitia D'Arenberg en defensa del empresariado -coincidentes además con expresiones del propio Presidente Mujica. "Pero tuvo menos suerte que el mandatario: la lluvia de insultos que recibió en Facebook fue atroz", aclara Ahunchain.
Luego se refiere a un bombardeo semejante contra el actor Diego Delgrossi, que protagonizó un accidente de tránsito habiendo bebido alcohol. "Los comentarios en las redes se ensañaron con él de una manera increíble: un número inesperado de personas se sintió en el derecho de insultarlo, burlarse e inventar agravantes falsos, para poder pegar al caído con más virulencia y desprecio. No se podía creer -agrega más adelante Ahunchain -que artistas de su mismo gremio verbalizaran de forma tan explícita la envidia a su éxito, insensibles al dolor que un gran tipo, como todos sabemos que es Diego Delgrossi, estaría viviendo en ese momento".
"Las redes hieden tanto a insultos pueriles contra los ex presidentes, como a agresiones gratuitas de gente opositora al gobierno actual. Es lamentable que tanta gente utilice estas herramientas de comunicación como quien escribe obscenidades en la pared de un baño público" finaliza Ahunchain. "Tan lamentable como sintomático del deterioro cultural que nos aqueja. Cuando cantamos que Uruguay es el mejor país y celebramos la bendición de The Economist y Mia Farrow, está bueno darse una vuelta por Facebook y Twitter para conocer la realidad".
Pero yo me permitiría agregar a los indudablemente muy acertados comentarios de Ahunchain, que no sólo en las redes sociales se observa este lamentable fenómeno, sino que también a través de la prensa digital, como es el caso del propio diario El País, a quien en su momento escribí una nota repudiando agresiones contra una muy respetada conductora de un programa informativo de televisión, con expresiones como ésta:
• PaulHausser -20/abril/2013 -21:46
"Esta es una vaca frenteamplista, horrible, amarga, con cara de Culo... para yegua le falta Cagar al trote".
Y de otra edición, del mes de diciembre de 2013, rescato esta perla:
• Tupasnuncamas -16/diciembre/2013 -17:50
"lumilagro FASCISTA pk no te vas a lcdtmadre? mal parido aborto de rata seguro que no co..jes ni que te laves el ogt con creolina mal parido de mierrr...da!!!
Pero El País, simplemente se escuda en esta advertencia: "A partir de este punto usted ingresa a un ámbito virtual destinado al ejercicio responsable de la libertad de expresión. Los mensajes serán instantáneamente visibles y no serán supervisados por la redacción de El País. Es un espacio autoregulado por los lectores, quienes disponen de mecanismos para reportar el uso abusivo del mismo". Así de fácil.
Otros sitios, sin embargo, se cuidan muy bien de no tolerar estas obscenidades que ponen al medio en cuestión, a la altura de un baño público. Lo entendible quizá, si no fuera lamentable, es que la mayoría de quienes leen y hacen estos comentan en El País, son opositores a este gobierno. Y con opositores así, se fortalece el oficialismo. ¿Acaso alguien con un mínimo de educación, puede compartir estas mediocridades?
El uruguayo medio.
Y siguiendo esta misma línea, no pude menos que detenerme en el editorial de El País Digital, de la misma fecha, quien bajo el título "El uruguayo medio", trata de desentrañar quienes componen este segmento de la población uruguaya. "Llega el año electoral y todos los partidos quieren ganarse la adhesión del uruguayo medio -dice El País - Sin embargo, en una sociedad fracturada como la nuestra, cuesta mucho definir qué características tiene ese uruguayo medio". Luego de explorar por el lado de los ingresos económicos, sobre la base de la estimación del ingreso medio de los hogares a valores corrientes, y el correspondiente acceso a bienes de consumo y servicios de calidad que ello permite, el editorial aclara: "En este esquema es muy probable que ese uruguayo medio solo pueda acceder a pocos bienes culturales de calidad. En televisión, seguramente esté limitado a las ofertas de canales abiertos, con sus novelas argentinas o brasileñas en las horas de mayor audiencia, y programas de divertimentos nacionales o extranjeros". (Qué bueno que El País lo reconozca).
"Definitivamente, hoy en día, todo aquello de que el uruguayo medio es culto y tiene buen acceso a informaciones y reflexiones sobre la vida social y política del país no es más que un arraigado mito nacional. Por ejemplo -aclara el editorial - ¿cuáles fueron los libros más vendidos de 2013 en el rubro no ficción autor extranjero y no ficción autor nacional? ¿Fue alguno que tratara sobre la evolución social, cultural, económica o política del país, de la región, o del mundo? No. En el rubro extranjero, el más vendido fue "Toda la verdad y nada más que la verdad" de Luis Ventura, con sus detalles de la farándula argentina. Y en autor nacional, el más vendido fue "Hasta la última gota, vida de Fabián O´Neill", una biografía de un ex jugador de fútbol". Y como dato concluyente, asegura que la farándula y el fútbol son los protagonistas casi excluyentes del tiempo cultural de ese uruguayo medio, pues cuando se analiza el ranking de los uruguayos más seguidos en twitter, el político más destacado está recién en el lugar 37, con 4 veces menos seguidores que referentes de la farándula y el fútbol.
"Ni cuando compra libros, ni cuando ve televisión abierta, ni cuando se interesa por el mundo de las redes sociales para seguir a sus compatriotas, el uruguayo medio accede al detalle de la evolución de la vida política del país" -concluye el editorial de El País. "Por todo esto es que muchas veces las tormentas del mundo político le son enteramente ajenas. Por muy graves que ellas puedan ser para el futuro del país -por ejemplo, las millonarias pérdidas por Pluna o en ALUR-, no forman parte de su cotidiano ni de sus preocupaciones, sino es de forma muy lateral y esporádica". Y es que llegado a este punto, yo me pregunto: ¿acaso los propios cráneos intelectuales que opinan en El País, y hasta los referentes políticos del partido al cual pertenece, no deberían ser los primeros en sacar conclusiones de estas afirmaciones?
Debo reconocer, por mi parte, que comparto plenamente las conclusiones finales del editorial cuando expresa: "Lamentablemente, el microclima del ambiente político no siempre percibe esta realidad. Al contrario, muchas veces está convencido de que los temas importantes que él se fija son los que a la gente les importa. No termina de darse cuenta de que el uruguayo medio ya no es aquel hombre politizado de mediados de siglo o incluso aquel de los años ochenta. El uruguayo medio cambió: su preocupación política es menor; sus urgencias y sus expectativas económicas le imponen otras prioridades. Seguramente aquellos actores políticos que entiendan esta realidad y afinen sus estrategias en función de ella serán los que mayores réditos saquen en este año con varias elecciones". Y yo dudo que sea la oposición.
O sea, de los dos artículos en cuestión, me permito sacar mis propias conclusiones.
-En primer lugar, y comenzando por el final del editorial, ¡claro que el uruguayo medio cambió! Y que ya no es aquel hombre politizado de mediados de siglo o incluso aquel de los años ochenta, y que su preocupación política es menor, y que sus urgencias y sus expectativas económicas le imponen otras prioridades!. Y qué bueno que así sea, pese a que el microclima del ambiente político y los "macropolíticos" de toda una vida no se hayan dado cuenta! Mientras en buena parte del mundo, y más concretamente en nuestra región, la conflictividad política alcanza límites sorprendentes de violencia, intolerancia y exclusión, Uruguay ha tomado el medicamento correcto: la mayor inclusión social, para lograr el mayor bienestar social.
Y claro que también este medicamento tiene efectos colaterales: en su carrera consumista por alcanzar crecientes niveles de confort, el uruguayo se ha banalizado, se ha vuelto más individualista, más sectario y menos solidario; menos comprometido con el resto de la sociedad. El tener, y el querer tener más, nos vuelve más egoístas. Sin embargo, tampoco es tan tonto; reconoce -dentro de ese microclima del ambiente político -quienes están impulsando y concretando los cambios que el país necesita, en lo económico y en lo social: el FA.
-En cuanto a lo cultural, y coincidiendo con las conclusiones de los dos artículos en cuestión, pienso que en esto, existe una gran y extendida complicidad. Aquellos que por alcanzar mayores objetivos empresariales o mejores beneficios individuales no reparan en los daños colaterales al resto de la sociedad, son culpables del declive -que después ellos mismos critican -de esa sociedad. La prueba más impúdica y grotesca de estos hechos lo constituye la famosa crisis de las hipotecas inmobiliarias en los Estados Unidos (2008) mediante la cual un puñado de ambiciosos en busca de atractivos bonos de compensación individuales, destrozaron la economía del país y de los ciudadanos por igual.
Y es que esta complicidad también involucra, no sólo a aquellos pobres de mente que hacen su catarsis en las redes sociales con esos mensajes de "baño público" a los cuales refería Ahunchain, sino a los medios de comunicación e información que en su afán de rentabilidad para el negocio, siguen las pautas de un concepto de mercadeo primitivo y desnaturalizado, apostando a una mayor circulación o un mayor rating a través del sensacionalismo y la banalidad, programas, telenovelas y películas, todo de tan bajo costo como contenido cultural.
Y la carrera se concentra entonces en quien ofrece más de esa chabacanería cultural, alimentando en lugar de desestimular, el cultivo del personalismo, la intolerancia y la mediocridad. Son los que luego se quejan de que la izquierda pretende nivelar hacia abajo las condiciones sociales, mediante los planes de inclusión, mientras ellos se encargan de nivelar hacia abajo, los valores culturales de la nación. Difícil será enriquecer ese uruguayo medio que debe decidir el futuro de la nación, mientras le sigamos inyectando diariamente esos antivalores que en nada apuntan a su superación.
Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
Alberto Rodríguez Genta
Alberto Rodríguez Genta
27.01.2014
El lunes 20 de enero, el diario El País de Montevideo publica dos artículos que deberían hacer reflexionar a muchos, pero en especial, al propio diario El País. El primero de ellos es del Empresario de Comunicación, Docente, Autor y Director Teatral, Alvaro Ahunchain. ¡Ojo! no estamos hablando de cualquier charlatán de barrio! Relean por favor la presentación de Ahunchain.
Y bueno, el caso es que en su artículo "Pared de baño público", Ahunchain analiza los alcances de las redes sociales y -fundamentalmente -las pobrezas culturales que se observan a través de ellas. "Las redes sociales constituyen una herramienta extraordinaria, democrática y democratizadora como pocas. -afirma el Empresario de Comunicación, Docente, Autor y Director Teatral. "No hace falta tener acceso a un periódico para que el bloguero, el usuario de Facebook, Twitter o Youtube hagan oír su voz. Es cierto que el uso que se hace de estas herramientas es desigual. Enviar un tuit diciendo cosas como "ahora voy a comer una milanesa con papas fritas" o ventilar intimidades en Facebook, puede ser muy catártico pero poco agrega a una comunicación inteligente".
Y a continuación, entra directamente en tema: "Sin embargo, ese defecto no es tan grave como el que hoy nos ocupa: la creciente agresividad y prepotencia que se está dando en estas redes sociales. Por momentos, el nivel de insultos y ordinarieces es tal, que deberíamos pasar a llamarlas "redes cloacales". Y en esa línea, hace referencia a algunos posteos publicados por Claudio Paolillo en su columna de Búsqueda, y levantados de Facebook, en respuesta a expresiones de Laetitia D'Arenberg en defensa del empresariado -coincidentes además con expresiones del propio Presidente Mujica. "Pero tuvo menos suerte que el mandatario: la lluvia de insultos que recibió en Facebook fue atroz", aclara Ahunchain.
Luego se refiere a un bombardeo semejante contra el actor Diego Delgrossi, que protagonizó un accidente de tránsito habiendo bebido alcohol. "Los comentarios en las redes se ensañaron con él de una manera increíble: un número inesperado de personas se sintió en el derecho de insultarlo, burlarse e inventar agravantes falsos, para poder pegar al caído con más virulencia y desprecio. No se podía creer -agrega más adelante Ahunchain -que artistas de su mismo gremio verbalizaran de forma tan explícita la envidia a su éxito, insensibles al dolor que un gran tipo, como todos sabemos que es Diego Delgrossi, estaría viviendo en ese momento".
"Las redes hieden tanto a insultos pueriles contra los ex presidentes, como a agresiones gratuitas de gente opositora al gobierno actual. Es lamentable que tanta gente utilice estas herramientas de comunicación como quien escribe obscenidades en la pared de un baño público" finaliza Ahunchain. "Tan lamentable como sintomático del deterioro cultural que nos aqueja. Cuando cantamos que Uruguay es el mejor país y celebramos la bendición de The Economist y Mia Farrow, está bueno darse una vuelta por Facebook y Twitter para conocer la realidad".
Pero yo me permitiría agregar a los indudablemente muy acertados comentarios de Ahunchain, que no sólo en las redes sociales se observa este lamentable fenómeno, sino que también a través de la prensa digital, como es el caso del propio diario El País, a quien en su momento escribí una nota repudiando agresiones contra una muy respetada conductora de un programa informativo de televisión, con expresiones como ésta:
• PaulHausser -20/abril/2013 -21:46
"Esta es una vaca frenteamplista, horrible, amarga, con cara de Culo... para yegua le falta Cagar al trote".
Y de otra edición, del mes de diciembre de 2013, rescato esta perla:
• Tupasnuncamas -16/diciembre/2013 -17:50
"lumilagro FASCISTA pk no te vas a lcdtmadre? mal parido aborto de rata seguro que no co..jes ni que te laves el ogt con creolina mal parido de mierrr...da!!!
Pero El País, simplemente se escuda en esta advertencia: "A partir de este punto usted ingresa a un ámbito virtual destinado al ejercicio responsable de la libertad de expresión. Los mensajes serán instantáneamente visibles y no serán supervisados por la redacción de El País. Es un espacio autoregulado por los lectores, quienes disponen de mecanismos para reportar el uso abusivo del mismo". Así de fácil.
Otros sitios, sin embargo, se cuidan muy bien de no tolerar estas obscenidades que ponen al medio en cuestión, a la altura de un baño público. Lo entendible quizá, si no fuera lamentable, es que la mayoría de quienes leen y hacen estos comentan en El País, son opositores a este gobierno. Y con opositores así, se fortalece el oficialismo. ¿Acaso alguien con un mínimo de educación, puede compartir estas mediocridades?
El uruguayo medio.
Y siguiendo esta misma línea, no pude menos que detenerme en el editorial de El País Digital, de la misma fecha, quien bajo el título "El uruguayo medio", trata de desentrañar quienes componen este segmento de la población uruguaya. "Llega el año electoral y todos los partidos quieren ganarse la adhesión del uruguayo medio -dice El País - Sin embargo, en una sociedad fracturada como la nuestra, cuesta mucho definir qué características tiene ese uruguayo medio". Luego de explorar por el lado de los ingresos económicos, sobre la base de la estimación del ingreso medio de los hogares a valores corrientes, y el correspondiente acceso a bienes de consumo y servicios de calidad que ello permite, el editorial aclara: "En este esquema es muy probable que ese uruguayo medio solo pueda acceder a pocos bienes culturales de calidad. En televisión, seguramente esté limitado a las ofertas de canales abiertos, con sus novelas argentinas o brasileñas en las horas de mayor audiencia, y programas de divertimentos nacionales o extranjeros". (Qué bueno que El País lo reconozca).
"Definitivamente, hoy en día, todo aquello de que el uruguayo medio es culto y tiene buen acceso a informaciones y reflexiones sobre la vida social y política del país no es más que un arraigado mito nacional. Por ejemplo -aclara el editorial - ¿cuáles fueron los libros más vendidos de 2013 en el rubro no ficción autor extranjero y no ficción autor nacional? ¿Fue alguno que tratara sobre la evolución social, cultural, económica o política del país, de la región, o del mundo? No. En el rubro extranjero, el más vendido fue "Toda la verdad y nada más que la verdad" de Luis Ventura, con sus detalles de la farándula argentina. Y en autor nacional, el más vendido fue "Hasta la última gota, vida de Fabián O´Neill", una biografía de un ex jugador de fútbol". Y como dato concluyente, asegura que la farándula y el fútbol son los protagonistas casi excluyentes del tiempo cultural de ese uruguayo medio, pues cuando se analiza el ranking de los uruguayos más seguidos en twitter, el político más destacado está recién en el lugar 37, con 4 veces menos seguidores que referentes de la farándula y el fútbol.
"Ni cuando compra libros, ni cuando ve televisión abierta, ni cuando se interesa por el mundo de las redes sociales para seguir a sus compatriotas, el uruguayo medio accede al detalle de la evolución de la vida política del país" -concluye el editorial de El País. "Por todo esto es que muchas veces las tormentas del mundo político le son enteramente ajenas. Por muy graves que ellas puedan ser para el futuro del país -por ejemplo, las millonarias pérdidas por Pluna o en ALUR-, no forman parte de su cotidiano ni de sus preocupaciones, sino es de forma muy lateral y esporádica". Y es que llegado a este punto, yo me pregunto: ¿acaso los propios cráneos intelectuales que opinan en El País, y hasta los referentes políticos del partido al cual pertenece, no deberían ser los primeros en sacar conclusiones de estas afirmaciones?
Debo reconocer, por mi parte, que comparto plenamente las conclusiones finales del editorial cuando expresa: "Lamentablemente, el microclima del ambiente político no siempre percibe esta realidad. Al contrario, muchas veces está convencido de que los temas importantes que él se fija son los que a la gente les importa. No termina de darse cuenta de que el uruguayo medio ya no es aquel hombre politizado de mediados de siglo o incluso aquel de los años ochenta. El uruguayo medio cambió: su preocupación política es menor; sus urgencias y sus expectativas económicas le imponen otras prioridades. Seguramente aquellos actores políticos que entiendan esta realidad y afinen sus estrategias en función de ella serán los que mayores réditos saquen en este año con varias elecciones". Y yo dudo que sea la oposición.
O sea, de los dos artículos en cuestión, me permito sacar mis propias conclusiones.
-En primer lugar, y comenzando por el final del editorial, ¡claro que el uruguayo medio cambió! Y que ya no es aquel hombre politizado de mediados de siglo o incluso aquel de los años ochenta, y que su preocupación política es menor, y que sus urgencias y sus expectativas económicas le imponen otras prioridades!. Y qué bueno que así sea, pese a que el microclima del ambiente político y los "macropolíticos" de toda una vida no se hayan dado cuenta! Mientras en buena parte del mundo, y más concretamente en nuestra región, la conflictividad política alcanza límites sorprendentes de violencia, intolerancia y exclusión, Uruguay ha tomado el medicamento correcto: la mayor inclusión social, para lograr el mayor bienestar social.
Y claro que también este medicamento tiene efectos colaterales: en su carrera consumista por alcanzar crecientes niveles de confort, el uruguayo se ha banalizado, se ha vuelto más individualista, más sectario y menos solidario; menos comprometido con el resto de la sociedad. El tener, y el querer tener más, nos vuelve más egoístas. Sin embargo, tampoco es tan tonto; reconoce -dentro de ese microclima del ambiente político -quienes están impulsando y concretando los cambios que el país necesita, en lo económico y en lo social: el FA.
-En cuanto a lo cultural, y coincidiendo con las conclusiones de los dos artículos en cuestión, pienso que en esto, existe una gran y extendida complicidad. Aquellos que por alcanzar mayores objetivos empresariales o mejores beneficios individuales no reparan en los daños colaterales al resto de la sociedad, son culpables del declive -que después ellos mismos critican -de esa sociedad. La prueba más impúdica y grotesca de estos hechos lo constituye la famosa crisis de las hipotecas inmobiliarias en los Estados Unidos (2008) mediante la cual un puñado de ambiciosos en busca de atractivos bonos de compensación individuales, destrozaron la economía del país y de los ciudadanos por igual.
Y es que esta complicidad también involucra, no sólo a aquellos pobres de mente que hacen su catarsis en las redes sociales con esos mensajes de "baño público" a los cuales refería Ahunchain, sino a los medios de comunicación e información que en su afán de rentabilidad para el negocio, siguen las pautas de un concepto de mercadeo primitivo y desnaturalizado, apostando a una mayor circulación o un mayor rating a través del sensacionalismo y la banalidad, programas, telenovelas y películas, todo de tan bajo costo como contenido cultural.
Y la carrera se concentra entonces en quien ofrece más de esa chabacanería cultural, alimentando en lugar de desestimular, el cultivo del personalismo, la intolerancia y la mediocridad. Son los que luego se quejan de que la izquierda pretende nivelar hacia abajo las condiciones sociales, mediante los planes de inclusión, mientras ellos se encargan de nivelar hacia abajo, los valores culturales de la nación. Difícil será enriquecer ese uruguayo medio que debe decidir el futuro de la nación, mientras le sigamos inyectando diariamente esos antivalores que en nada apuntan a su superación.
Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
Alberto Rodríguez Genta
Chile: El pueblo te llama Michelle
Chile
El pueblo te llama Michelle
En las elecciones presidenciales de 1946, Pablo Neruda dedicó unos versos al candidato radical Gabriel González Videla, apoyado por el Partido Comunista: “Desde la arena hasta la altura,/desde el salitre a la espesura,/el pueblo te llama Gabriel,/con sencillez y con dulzura/como a un hermano, hermano fiel”.
El resto de la historia es conocido. Con el inicio de la guerra fría, González Videla se alineó con Washington e ilegalizó al PC. La política de alianzas con la burguesía “democrática”, levantada por el PC desde los años 30, se reveló como una ilusión y terminó en un completo fracaso.
Aunque no es probable un desenlace tan catastrófico, las mismas ilusiones se repiten hoy con el apoyo del PC a Michelle Bachelet y su decisión de entrar a formar parte del gobierno de la Nueva Mayoría (la antigua Concertación más el PC). En el pleno del comité central realizado el 21 de diciembre pasado, el PC fijó su postura partiendo de varios supuestos falsos.
El primero de estos supuestos es que el programa de Bachelet “propone una transformación estructural del país, actuando sobre tres ejes principales: nueva Constitución, Reforma Educacional y Reforma Tributaria”. Cualquier examen del programa revela que éste deja intocados pilares fundamentales del capitalismo neoliberal instaurado por la dictadura y profundizado por los gobiernos de la Concertación. Los cambios que se plantean no proponen terminar con el modelo, sino, como reconoció Ricardo Solari al diario español El País el 1° de diciembre pasado, salvarlo: “Lo único que pone en riesgo el modelo chileno es no hacer cambios”.
En primer lugar, el programa no propone cambios en aspectos como legislación minera (ni menos revertir el 70% de privatización del cobre), las Isapres, las AFPs y su régimen de capitalización individual ni el Código del Trabajo (Fundación Sol ha calificado las medidas laborales del programa de Bachelet como “tibias”).
En segundo lugar, en las áreas en que el programa sí plantea cambios, éstos vienen con letra chica. La Reforma Tributaria se acompaña de una reducción de los impuestos a los más ricos desde el 40% al 35%: con la “reforma” de Bachelet, Andrónico Luksic pagará menos impuestos.
En la Reforma Educacional, se busca legitimar las posiciones que ha conseguido la educación privada por el medio espúreo de declararlas “de interés público”, siguiendo un engendro conceptual denominado “régimen de lo público”, pergeñado por ideólogos concertacionistas como Alfredo Joignant, inspirado en las políticas del neolaborismo de Tony Blair para privatizar servicios sociales británicos.
En materia constitucional, la redacción de la nueva Constitución quedará en manos del Parlamento binominal, condimentada con “consultas” a los actores sociales, que no son ni vinculantes ni resolutivas. Un escenario similar al que tuvo en su momento la Comisión Asesora Presidencial por la Educación, creada por Bachelet para desmovilizar la rebelión de los “pingüinos” y terminar pactando la LGE con la Alianza.
Ese es el programa que el PC ha hecho suyo y al que jura lealtad política: el programa de la burguesía “progresista” para reconstituir la gobernabilidad del capitalismo neoliberal.
El segundo y decisivo supuesto del PC se deduce de lo siguiente: “Debe quedar claro que no surge del programa un cuestionamiento del capitalismo como sistema. No se visualiza la contradicción capital-trabajo como la generadora principal del conflicto social”.
No es el momento de poner en el centro la contradicción capital-trabajo y por lo tanto, hay que subordinarse a la “burguesía democrática”.
La del PC es la posición clásica del menchevismo: en una revolución democrática, el partido obrero debe subordinarse a la burguesía. El Lenin de Dos tácticas y el Marx de Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas proponían algo diametralmente opuesto: en una revolución democrática, el proletariado debe ir mucho más allá del programa que está dispuesta a respaldar la “burguesía democrática” y debe mantener una orientación política independiente.
Es lo mismo que dice la experiencia latinoamericana reciente: la revolución bolivariana del comandante Hugo Chávez pudo avanzar porque desde el principio rompió con Copei y Acción Democrática -el socialcristianismo y la socialdemocracia venezolanas-, avanzando con su propio programa de reformas democráticas radicales de horizonte emancipatorio.
Allí donde el PC plantea subordinación, la Izquierda anticapitalista debe plantear la independencia del movimiento social. Allí donde aquél se limita al programa de la burguesía “progre”, la Izquierda anticapitalista debe levantar las demandas más avanzadas del movimiento social, aquéllas que rompen efectivamente con los pilares del capitalismo neoliberal: Asamblea Constituyente, renacionalización del cobre, fin de las AFPs, educación y salud gratuitas y otras medidas realmente de fondo, que desde marzo deben volver a sonar fuertes en las calles.
Iván Vitta
(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 797, 10 de enero, 2014
El pueblo te llama Michelle
En las elecciones presidenciales de 1946, Pablo Neruda dedicó unos versos al candidato radical Gabriel González Videla, apoyado por el Partido Comunista: “Desde la arena hasta la altura,/desde el salitre a la espesura,/el pueblo te llama Gabriel,/con sencillez y con dulzura/como a un hermano, hermano fiel”.
El resto de la historia es conocido. Con el inicio de la guerra fría, González Videla se alineó con Washington e ilegalizó al PC. La política de alianzas con la burguesía “democrática”, levantada por el PC desde los años 30, se reveló como una ilusión y terminó en un completo fracaso.
Aunque no es probable un desenlace tan catastrófico, las mismas ilusiones se repiten hoy con el apoyo del PC a Michelle Bachelet y su decisión de entrar a formar parte del gobierno de la Nueva Mayoría (la antigua Concertación más el PC). En el pleno del comité central realizado el 21 de diciembre pasado, el PC fijó su postura partiendo de varios supuestos falsos.
El primero de estos supuestos es que el programa de Bachelet “propone una transformación estructural del país, actuando sobre tres ejes principales: nueva Constitución, Reforma Educacional y Reforma Tributaria”. Cualquier examen del programa revela que éste deja intocados pilares fundamentales del capitalismo neoliberal instaurado por la dictadura y profundizado por los gobiernos de la Concertación. Los cambios que se plantean no proponen terminar con el modelo, sino, como reconoció Ricardo Solari al diario español El País el 1° de diciembre pasado, salvarlo: “Lo único que pone en riesgo el modelo chileno es no hacer cambios”.
En primer lugar, el programa no propone cambios en aspectos como legislación minera (ni menos revertir el 70% de privatización del cobre), las Isapres, las AFPs y su régimen de capitalización individual ni el Código del Trabajo (Fundación Sol ha calificado las medidas laborales del programa de Bachelet como “tibias”).
En segundo lugar, en las áreas en que el programa sí plantea cambios, éstos vienen con letra chica. La Reforma Tributaria se acompaña de una reducción de los impuestos a los más ricos desde el 40% al 35%: con la “reforma” de Bachelet, Andrónico Luksic pagará menos impuestos.
En la Reforma Educacional, se busca legitimar las posiciones que ha conseguido la educación privada por el medio espúreo de declararlas “de interés público”, siguiendo un engendro conceptual denominado “régimen de lo público”, pergeñado por ideólogos concertacionistas como Alfredo Joignant, inspirado en las políticas del neolaborismo de Tony Blair para privatizar servicios sociales británicos.
En materia constitucional, la redacción de la nueva Constitución quedará en manos del Parlamento binominal, condimentada con “consultas” a los actores sociales, que no son ni vinculantes ni resolutivas. Un escenario similar al que tuvo en su momento la Comisión Asesora Presidencial por la Educación, creada por Bachelet para desmovilizar la rebelión de los “pingüinos” y terminar pactando la LGE con la Alianza.
Ese es el programa que el PC ha hecho suyo y al que jura lealtad política: el programa de la burguesía “progresista” para reconstituir la gobernabilidad del capitalismo neoliberal.
El segundo y decisivo supuesto del PC se deduce de lo siguiente: “Debe quedar claro que no surge del programa un cuestionamiento del capitalismo como sistema. No se visualiza la contradicción capital-trabajo como la generadora principal del conflicto social”.
No es el momento de poner en el centro la contradicción capital-trabajo y por lo tanto, hay que subordinarse a la “burguesía democrática”.
La del PC es la posición clásica del menchevismo: en una revolución democrática, el partido obrero debe subordinarse a la burguesía. El Lenin de Dos tácticas y el Marx de Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas proponían algo diametralmente opuesto: en una revolución democrática, el proletariado debe ir mucho más allá del programa que está dispuesta a respaldar la “burguesía democrática” y debe mantener una orientación política independiente.
Es lo mismo que dice la experiencia latinoamericana reciente: la revolución bolivariana del comandante Hugo Chávez pudo avanzar porque desde el principio rompió con Copei y Acción Democrática -el socialcristianismo y la socialdemocracia venezolanas-, avanzando con su propio programa de reformas democráticas radicales de horizonte emancipatorio.
Allí donde el PC plantea subordinación, la Izquierda anticapitalista debe plantear la independencia del movimiento social. Allí donde aquél se limita al programa de la burguesía “progre”, la Izquierda anticapitalista debe levantar las demandas más avanzadas del movimiento social, aquéllas que rompen efectivamente con los pilares del capitalismo neoliberal: Asamblea Constituyente, renacionalización del cobre, fin de las AFPs, educación y salud gratuitas y otras medidas realmente de fondo, que desde marzo deben volver a sonar fuertes en las calles.
Iván Vitta
(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 797, 10 de enero, 2014
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