15 ene 2015

Charlie Hebdo como pretexto

Thierry Meyssan

Sin vacilación, millones de franceses acaban de salir a las calles en defensa de la libertad de expresión y de culto mientras que los políticos y la prensa, violadores de esas libertades, explotan esa reacción popular para redorar su propia imagen pública. Thierry Meyssan estima que el gobierno de Francia ha orquestado una manipulación de gran envergadura para exhibirse a la cabeza de una gran manifestación popular precisamente en momentos en que busca cómo justificar una nueva operación militar en Libia.

RED VOLTAIRE | HONG KONG (CHINA) | 13 DE ENERO DE 2015



Unos 50 jefes de Estado y de gobierno participaron en la manifestación de París.

En 3 días, un grupo de 4 o 5 personas que dijeron actuar en nombre de al-Qaeda en Yemen y del Emirato Islámico (Daesh) masacró en Francia a los miembros de la redacción del semanario satíricoCharlie Hebdo y asesinó después a una agente de la policía municipal así como varios rehenes, en 3 acciones diferentes.

Francia, que no había conocido hechos de tanta violencia desde la época de los atentados de la OAS [1], hace más de 50 años, reaccionó proclamando «¡Todos somos Charlie!», abatiendo a 3 de los terroristas y organizando una gran manifestación de varios millones de personas.

El presidente la República, Francois Hollande, recibió a los jefes de los partidos políticos representados en la Asamblea Nacional, lanzó un llamado a la unidad nacional y participó personalmente en la manifestación acompañado de unos 50 jefes de Estado y de gobierno extranjeros.

En un artículo anterior [2], observé que el modus operandi de los terroristas no tenía nada que ver con el comportamiento habitual de los yihadistas sino más bien con el de un comando militar. A partir de lo cual señalé que poco importa quiénes fueron los ejecutores y que lo único verdaderamente importante es saber quién está detrás de ellos. Ahora quisiera, en este segundo artículo, referirme a las reacciones que esos hechos están suscitando.
Suspensión del derecho a organizar manifestaciones

Inmediatamente después del anuncio de la masacre perpetrada en las oficinas de Charlie Hebdo, hacia el mediodía del 7 de enero de 2015, el primer ministro francés Manuel Valls decidió implantar el Plan Vigipirate-atentados en toda la región parisina. Este plan incluye un centenar de medidas de aplicación automática y unas 200 medidas opcionales. Entre las medidas, el ministerio del Interior anunciaba la suspensión de todas las manifestaciones ya autorizadas. Las autoridades temían que los terroristas disparasen contra la multitud.

Pero un partido de extrema izquierda llamaba a manifestar de inmediato en señal de respaldo aCharlie Hebdo. Luego de varias horas de vacilación, el prefecto de policía autorizaba una manifestación en la que habrían de participar unas 100 000 personas. Más extraño aún, el primer ministro declaraba una jornada de duelo nacional para el día siguiente, 8 de enero. Las autoridades locales organizaron numerosos mítines para observar un minuto de silencio. Y, todavía más sorprendente, el Partido Socialista llamaba a la realización –el domingo 11– de una gran manifestación nacional que reuniría más de 2 millones de personas en París.

O sea, el gobierno prohibió las manifestaciones por considerar que podían ser peligrosas para los participantes. Pero los miembros de ese mismo gobierno organizaron una manifestación gigantesca e invitaron además a jefes de Estado y de gobierno extranjeros sin plantearse ningún tipo de inquietud por cuestiones de seguridad.

Esta manipulación demuestra que, al contrario de lo que declaró públicamente, el gobierno conocía con precisión la verdadera importancia de la amenaza y sabía que no había peligro para las manifestaciones.

De todo esto, optaremos por retener la extraordinaria muestra de entusiasmo popular por la libertad.
Unión nacional

En esta situación de crisis, la derecha y la izquierda se pusieron de acuerdo para participar juntas en una manifestación nacional. Pero ¿para manifestarse a favor de qué y contra quién?

Nos enteramos así de que tanto los dirigentes de derecha como los de la izquierda compartían los valores antirreligiosos, antinacionales y antimilitaristas del muy izquierdista semanario Charlie Hebdo . Ya se sabía que el fundador de la publicación, Philippe Val, era amigo de Sarkozy. Ahora nos enteramos súbitamente de que Charb, el nuevo director del semanario, estaba involucrado sentimentalmente con una ex ministra de derecha, Jeannette Bougrab.

Esta última fue invitada al noticiero del canal francés de televisión TF1. Muy emocionada, habló de su relación sentimental con el caricaturista. Luego presentó las convicciones antirreligiosas de Charb como un compromiso laico contra el islamismo para compararlo después con Jean Moulin y pedir que el caricaturista sea inhumado en el Panteón –como el gran héroe de la Resistencia francesa contra la ocupación nazi que fue Jean Moulin. Jeannette Bougrab terminó revelando que ella y Charb habían pensado en irse de Francia y rehacer sus vidas en otra parte. En pocas palabras, la ex ministra de derecha acaba de mostrar su desprecio por sus propios conciudadanos, de asimilar el laicismo a la lucha contra la religión y de poner un humorista antinacional al mismo nivel que el fundador del Consejo Nacional de la Resistencia. Por mucho que proteste la familia de Charb, Jeannette Bougrab ha sembrado la duda.

Y para que se entienda bien en qué consiste la «unión nacional» de la que nos hablan la derecha y la izquierda, varios líderes socialistas declaran que el Frente Nacional será excluido de la manifestación «republicana». ¿Acaso se ha entendido bien la enormidad de ese anuncio? Los líderes políticos del país invocan la República para excluir a sus propios rivales. Finalmente, el FN se unió a las manifestaciones realizadas en diferentes ciudades del interior de Francia.
Unión internacional

El presidente de Francia quiso dar solemnidad a la manifestación de París invitando a ella a todo tipo de jefes de Estado y de gobierno.

Entre los que vinieron a la manifestación de París pudimos ver a David Cameron y Benyamin Netanyahu, cuyos países gozan de una censura militar omnipotente; al secretario de Justicia estadounidense Eric Holder, cuyo país es tan amante de la libertad de prensa que ha bombardeado y destruido numerosas estaciones de televisión, desde la de Belgrado –en la ex Yugoslavia– hasta las de Libia–; al primer ministro de Turquía, Ahmet Davutoglu, cuyo país prohíbe la construcción de iglesias cristianas (aunque ahora parece dispuesto a autorizar una). Y tampoco podemos olvidar que hace pocoNetanyahu felicitaba personalmente a los heridos de al-Qaeda que reciben cuidados en hospitales israelíes y que los países de Eric Holder, Ahmet Davutoglu y la Jordania rey Abdallah reorganizaron el Estado Islámico en enero de 2014.

¿Qué hacían entonces estos personajes en París? En todo caso no estaban defendiendo la libertad de expresión ni la libertad de culto, que sus países combaten activamente.
La libertad de expresión

No fueron los políticos los únicos que trataron de mejorar su imagen exhibiéndose en la manifestación de París. También lo hizo la prensa, que ve en Charlie Hebdo un ejemplo de la libertad que ella misma pisotea constantemente con su permanente autocensura y mostrándose cada vez más solidaria con los crímenes que el gobierno comete en el extranjero.

Es verdad que son numerosos los medios de prensa existentes en Francia. Pero también es cierto que se trata de una prensa extremadamente conformista y, por consiguiente, nada pluralista. Esto se refleja incluso en la unanimidad de esa prensa al presentar el semanario satírico ya que, al contrario de lo que afirma esa prensa,Charlie Hebdo se oponía a la libertad de expresión cuando abogaba por la ilegalización del Frente Nacional o militaba a favor de la censura de internet.

En todo caso, no podemos más que regocijarnos al ver la prensa retomar ¡por fin! la defensa de quienes son víctimas de ataques por lo que han dicho o escrito.
Sobre la pista yihadista

Prosiguiendo su investigación tras la pista equivocada, la prensa francesa traza el perfil de los terroristas y se olvida de tratar de encontrar a los que les dieron las órdenes. Y nos dice, con la mayor seriedad, que esta ola de atentados se debe a una colaboración entre al-Qaeda en Yemen y el Emirato Islámico, olvidando que esas dos organizaciones están en guerra entre sí desde hace más de un año, una guerra feroz que ya cuenta más de 3 000 víctimas en ambos bandos.

Son por lo tanto sorprendentes tales referencias, y es probable que dentro de poco aparezca algo –algún hecho o noticia– que vincule los hechos de París con Libia. En efecto, si Francois Hollande sigue los pasos de George W. Bush, bien pudiera decidir una intervención en Yemen, a pesar de que algo así no sería de interés para Francia. En todo caso, el general Puga, jefe del estado mayor particular de Hollande, está preparando actualmente una nueva intervención militar en Libia.

Esta última sería un blanco mucho más lógico ya que Francia podría esperar obtener ahora los dividendos que nunca llegaron en el momento de su primera intervención en Libia. Francia culminaría así el proyecto estadounidense de rediseño del «Medio Oriente ampliado», correspondiente a lo publicado en el New York Times por la periodista Robin Wright en septiembre de 2013 [3], proyecto que el Emirato Islámico ya está concretando en Irak y en Siria.
Thierry Meyssan




[1] La Organización del Ejército Secreto, OAS según sus siglas en francés, fue creada en 1961 en el marco de la guerra sucia de Francia contra el movimiento de liberación de Argelia.

[2] «¿Quién está detrás del atentado contra Charlie Hebdo? », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 8 de enero de 2015.

[3] “Imagining a Remapped Middle East”, Robin Wright, The New York Times Sunday Review, 28 de septiembre de 2013.

Como siempre, Estados Unidos apuesta a las dictaduras en Medio Oriente


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Plaza Tahrir, El Cairo | Mohammed Omer/IPS

IPS


13.01.2015

WASHINGTON (IPS/Amanda Ufheil-Somers) - Por un momento, hace cuatro años, parecía que los dictadores de Medio Oriente pronto serían una cosa del pasado.

Por entonces, parecía que Estados Unidos tendría que dar pruebas de su declarado apoyo a la democracia, mientras que millones de tunecinos, egipcios, bahreiníes, yemeníes y demás se rebelaban contra la represión de sus gobernantes. Muchos de esos autócratas contaban con el apoyo de Washington a cambio de que aquellos ofrecieran la "estabilidad" en sus países.
Sin embargo, ni siquiera la caída de varios gobiernos logró desbaratar la política de apoyo a los dictadores amigos que Estados Unidos aplica desde hace décadas. Washington redobló el suministro constante de armas y fondos a los países dispuestos a apoyar los intereses estratégicos estadounidenses, independientemente de la forma en que traten a sus ciudadanos.
Por ejemplo, cuatro años después de la expulsión del dictador egipcio Hosni Mubarak (1981-2011) Egipto tiene, una vez más, un presidente de carrera militar y una tolerancia aún más baja a la oposición política que su antecesor.
Las numerosas detenciones y las condenas precipitadas de activistas políticos, de los cuales más de 1.000 fueron condenados a muerte, volvieron a despertar el temor que los egipcios creían desaparecido para siempre tras la caída de Mubarak y la celebración de elecciones democráticas.
Cuando las Fuerzas Armadas, comandadas por el actual presidente Abdel Fatah al Sisi, depusieron al presidente democráticamente electo Mohamed Morsi en julio de 2013, el gobierno de Barack Obama dudó sobre si debería suspender la ayuda militar a Egipto, algo que las leyes estadounidenses exigen en el caso de un golpe de Estado.
Sin embargo, a pesar de algunas suspensiones parciales y temporales, Washington no cesó el envío de sus equipos militares.
Ahora que Sisi lidera un gobierno nominalmente civil, instalado mediante un simulacro de elecciones con el voto de una pequeña minoría, Estados Unidos levantó todas las restricciones a la ayuda, que incluye helicópteros militares Apache empleados para intimidar y atacar a los manifestantes.
"Los Apache vendrán, y vendrán muy, muy pronto", prometió el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, en junio de 2014, un mes después de la elección de Sisi.
En el pequeño reino de Bahréin continúan las manifestaciones que comenzaron en febrero de 2011 por una reforma constitucional, a pesar de que el gobierno intenta silenciar a la oposición con todos los medios a su disposición, desde perdigones hasta la cadena perpetua.
En todo este proceso, Washington trató a Bahréin como si fuera un aliado respetable.
En 2011, por ejemplo, solo días después de que las fuerzas de seguridad bahreiníes respondieron con balas a los manifestantes en Manama, en un ataque que dejó un saldo de cuatro muertos y numerosos heridos, Obama elogió el "compromiso reformista" del rey Hamad bin Isa Al Jalifa.
La Casa Blanca tampoco objetó cuando se le informó por adelantado  que 1.200 soldados de Arabia Saudita entrarían a Bahréin para aplastar las protestas en marzo de 2011.
Desde entonces, no paran de llegar noticias inquietantes.
Un informe del Departamento de Estado de 2013 reconoció que Bahréin revoca la ciudadanía de los activistas destacados, realiza arrestos con acusaciones vagas, tortura a los presos y practica la "privación arbitraria de la vida", un eufemismo que quiere decir que mata a la gente.
¿Y cuáles fueron las consecuencias?
En 2012, la presión internacional obligó a Estados Unidos a prohibir la venta de gas lacrimógeno estadounidense a las fuerzas de seguridad de Bahréin. En agosto de 2014, Washington suspendió parte de su ayuda militar cuando el régimen expulsó a un diplomático estadounidense por mantener reuniones con miembros de un partido opositor.
Pero eso fue todo.
El retraso en el envío de tanques, aviones y gas lacrimógeno es poco más que un tirón de orejas cuando la quinta flota de la Marina de Estados Unidos mantiene su sede en la costa de la capital bahreiní. Y la participación de Bahréin en los ataques aéreos contra el grupo extremista Estado islámico no hizo más que fortalecer el vínculo entre el régimen y la Casa Blanca.
De hecho, la crisis en Iraq y Siria reforzó la estrategia militarista predominante que Washington aplica a Medio Oriente desde hace mucho tiempo. Todo gobierno dispuesto a sumarse a este nuevo frente en la "guerra contra el terrorismo" saldrá beneficiado con la generosidad estadounidense y con un pase libre para reprimir.
El reclamo popular en Medio Oriente debe ir de la mano de un reclamo popular en Estados Unidos que haga sacudir los cimientos de la política exterior de Washington. Ahora que comenzó un año más, es nuestro turno para superar el miedo e insistir en que otro camino es posible.

Este artículo apareció originalmente en Otherwords.org. Las opiniones expresadas en él son responsabilidad de la autora y no representan necesariamente las de IPS, ni pueden atribuírsele.
Editado por Kitty Stapp / Traducido por Álvaro Queiruga

Justicia multará a Standard & Poor's por inflar el “rating” de la deuda basura


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NEGOCIAN EL MONTO


14.01.2015

NUEVA YORK (Uypress) — Standard & Poor's (S&P) negocia con el Departamento de Justicia de Estados Unidos para poder saldar una multa por haber inflado la nota en los paquetes de la conocida como deuda basura.


Standard & Poor's negocia un pacto para saldar con el Departamento de Justicia de Estados Unidos la demanda por haber inflado la nota de los paquetes de deuda estructurados que incluían hipotecas subprime, los títulos que detonaron la crisis financiera de 2008.
Según informa El País de Madrid, S&P es la única de las tres grandes (apelativo que comparte con Moody's y Fitch) demandada por el Gobierno de EE UU, algo que la agencia achaca a que fue también la única que privó a la deuda soberana estadounidense de la triple A, la máxima nota de solvencia.
La fiscalía reclamó hace dos años a S&P una compensación por las pérdidas que provocó su conducta fraudulenta, que en su día valoró en 5.000 millones de dólares.
La sanción final, que sigue aun negociándose con Justicia y los fiscales de varios Estados, podría rondar los 1.000 millones de dólares.
La fiscalía acusó a la institución financiera de haber engañado a los inversores al decir que la calificación que concedió era objetiva y sin conflictos de interés. Entre la masa de documentos entregados como prueba hay mensajes internos que muestran que la firma subestimó a conciencia el riesgo de esos activos y que aventuraban el desplome que se vio después. La Administración de Barack Obama indicó que sin esa calificación desorbitada, las instituciones financieras no habrían invertido en esos paquetes de deuda.
La multa final a S&P es pequeña cuando se compara con los 16.650 millones de dólares que el pasado verano se impuso al Bank of America por la manera en la que Merrill Lynch y Countrywide empaquetaron la deuda hipotecaria. Hace un año JPMorgan Chase pactó un desembolso de 13.000 millones para poder cerrar investigaciones similares.

dfp

Ya no parece tan ciencia ficcion


¿Guerra nuclear a la vista? El Pentágono moderniza sus 'aviones del juicio final'
15 ene 2015 


WIKIPEDIA


El Pentágono ha pedido al Congreso asignar unos 79 millones de dólares para la modernización de los 'aviones del juicio final', aeronaves destinadas al uso exclusivo del presidente de EE.UU. y de altos dirigentes militares del país en el caso del inicio de una guerra nuclear.

El contador del Departamento de Defensa de EE.UU., Mike McCord, ha solicitado al Congreso los recursos materiales para realizar la modernización de las aeronaves presidenciales y de aviones de mando y control, operados por la Fuerza Aérea de EE.UU., informa el portal Inside Defense.

Se trata de dos aviones Boeing VC-25A que usa el presidente del país, y de cuatro E-4B Nightwatch.

Los E-4B son conocidos por el nombre de 'aviones del juicio final' ('doomsday', en inglés) y están destinados para el uso del presidente, del jefe del Pentágono y de otros altos dirigentes militares de EE.UU. en el caso del inicio de una guerra nuclear, explica 'Forbes'.

Pueden estar en el aire una semana con reabastecimiento en vuelo y todo el equipo a bordo está protegido de los efectos de explosiones nucleares. Uno de cada cuatro E-4B siempre está completamente preparado para despegar en pocos minutos.

El costo de la modernización del equipo de los 'aviones del juicio final' que pide Pentágono es de unos 79 millones de dólares.

En tiempos de guerras silenciosas

A través de la cuenta en Twitter, el ministro para la Defensa, general Vladimir Padrino, notificó la incautación de miles de artículos personales, entre los que destacan toallas sanitarias, jabón de lavar, pañales y otros rubros. Foto: LA IGUANA
CARACAS.— “No se consigue nada”, es la frase más escuchada por estos días en Venezuela. La imagen de largas colas, militares custodiando los mercados y de personas irritadas ante largas horas de espera se ha hecho habitual en este país.
Escasez, acaparamiento y contrabando de productos de primera necesidad le hacen el juego a una guerra económica que pretende, una vez más, crear caos en la población y así cumplir el sueño de más de uno de llegar a ser presidente por vías no constitucionales.
Lejos de presionar al Ejecutivo liderado por Nicolás Maduro, el escenario se ha convertido en una oportunidad para realizar una revisión profunda del modelo productivo vigente en la nación. Entre las tantas medidas tomadas para contener la situación está la puesta en marcha de un Plan de Recu­pe­ra­ción Económica a largo plazo (seis me­ses primero) enfocado en la dinamización de la producción.
Según las autoridades, el plan posibilitará perfeccionar el modelo de distribución de la riqueza a través de la optimización y readecuación de las divisas requeridas para el funcionamiento del sector económico.
Despojarse de un Estado oligárquico que ha imperado por años y darle paso a uno que asuma las riquezas del país como palanca aceleradora de un nuevo proyecto social, es otro de los objetivos planteados por el Gobierno.
A finales del año pasado se anun­ciaron cinco grandes revoluciones donde el tema principal es el económico. Hacer de Venezuela una potencia productiva y crear una economía autónoma y diversificada que satisfaga las necesidades materiales y además genere divisas, ha sido la constante.
Para lograr dicho propósito el gabinete de Maduro ha tenido en cuenta que, al Estado no contar con los medios suficientes para producir los bienes necesarios, queda ata­do de manos al sector privado, due­ño de las grandes empresas. Solo en el estado Zulia se incautaron el lunes 490 000 kilos de detergente que estaban escondidos.
El vicepresidente de Seguridad y Soberanía Alimentaria, Carlos Oso­rio, informó que también fueron decomisados más de un millón 600 000 pañales desechables, 45 000 kilos de café, 728 000 unidades de máquinas de afeitar, entre otros productos.
Los ciudadanos pueden denunciar los casos de especulación con productos. Foto: LA IGUANA
En el municipio Miranda en el estado Falcón, se dio el caso de un Farmatodo (red de farmacias privadas) en el cual se acaparaban cientos de paquetes de pañales, acorde con la información brindada, a través de la red social Twitter por la Red de Defensoras y Defensores de la Soberanía Alimentaria.
Una y otra vez el Gobierno ha llamado a todos los sectores interesados a producir de conjunto los bie­nes que precisa la ciudadanía, mas la respuesta ha sido esa: acaparar.
De un lado hay un Gobierno desplegado para contener ese panorama. Del otro, una oposición que quiere sacar provecho político de la situación sin ofrecer soluciones. El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, instó a movilizarse para “rechazar la grave crisis económica, social y política”.
“Sí es el momento para la movilización de los venezolanos, el único que está desestabilizando el país son los enchufados del Gobierno”, escribió en su cuenta en Twitter el excandidato presidencial y quien hasta el momento no ha presentado ninguna propuesta para paliar la situación.
PETRÓLEO EN GUERRA
Otro escollo al cual se enfrenta el país y el Gobierno Bolivariano es la dependencia a los ingresos del pe­tróleo. Pues sí, la nación con las ma­yores reservas de crudo en el mun­do padece una guerra de precios que viene a presionar aún más la situación interna.
Como resultado, el presidente Maduro realiza una gira internacional cuyo objetivo es conciliar con los miembros de la OPEP (12 en total) y otros no miembros, una estabilización de los precios.
Provocada o no, lo cierto es que la caída abismal por debajo de los 50 dólares el barril, ha mostrado desavenencias a lo interno de la Organización de Países Expor­ta­do­res de Petróleo (OPEP), creada en 1960 para, precisamente, coordinar estrategias y asegurar los precios estables de los productores en la vorágine internacional.
La propuesta venezolana e iraní de reducir la producción de barriles para que de esa forma subiera la estimación de lo que sale al mercado fue rechazada ante presiones de otros países.
“Lo primero que hay que reconocer es que se ha inundado el mercado petrolero producto de la decisión geopolítica de afectar a Rusia, Venezuela e Irán. No son razones económicas”, dijo Ma­du­ro en Teherán.
Mientras el presidente bolivariano aunaba es­fuerzos, el ministro de petróleo de los Emiratos Árabes Unidos, Suhail­bin Mohammed al-Mazroui, dejaba clara su posición de que la OPEP no reduciría “su producción de crudo para apoyar los precios, pero espero que los productores que tienen costos más altos sí lo hagan”.
Sugirió además que el proceso de estabilización de los precios “podría tomar años”.
TERCER FACTOR: LOS MEDIOS
La guerra se está dando en los medios de comunicación, ya sean tradicionales o alternativos. Eti­que­tas en redes sociales como Twitter y Face­book son el campo de batalla desde donde se denuncia y se intenta esclarecer las cosas para evitar más confusión.
Quien sí se ha desatado frontalmente ha sido la cadena CNN en Español. Los reportajes sobre su visión del tema se reproducen en la parrilla informativa del canal con fuerte impacto en la audiencia venezolana. De un reportaje sobre la falta de papas fritas en la cadena de comida rápida McDonalds en Venezuela, solo se observa la parte política del tema, por poner solo un ejemplo.
Al final todo ese bombardeo me­diático recae en las personas y cuando se está horas esperando para conseguir un producto tal o más cual, es más fácil echarle la culpa al Go­bierno que meditar sobre las verdaderas causas del problema. Es por ello que el llamado ha sido a no caer en provocaciones y a actuar de conjunto para enfrentar la situación. O sea, a “andar mosca”, como dicen aquí cuando se refieren a estar atentos.