15 mar 2015

La economía como excusa para intentar desestabilizar

De las inconsistencias del lockout rural al fallo de Griesa y los planteos de EE UU. La contracara de la mayor inversión social.


 Carlos Heller

griesa
Al cumplirse siete años del anuncio de la resolución 125 y a poco de un nuevo aniversario del voto “no positivo” de Julio Cobos, esta semana se realizó un lockout patronal convocado por la Sociedad Rural (SRA), Confederaciones Rurales (CRA) y Coninagro. En este marco, el presidente de la SRA, Luis Miguel Etchevehere, alertó que la producción agrícola “está agonizando”, y sostuvo que en “esta campaña ni la soja es rentable”. Cuesta imaginar semejante situación cuando el área sembrada en esta campaña no sólo es récord –aumentó un 2,4% respecto a la anterior, unas 800 mil hectáreas–, sino que además la superficie sembrada con trigo se incrementó un 44%, con 1.612.000 hectáreas más, que compensan las 800 mil menos de la siembra de maíz. Lo he dicho en varias oportunidades, no se obtienen récords de siembra esperando perder dinero.
Este séptimo aniversario permite reflexionar sobre las rentas excepcionales de los diversos sectores, en especial las de los productos granarios, obtenidas por la revalorización de los precios internacionales, independientemente de los recursos que aporten los productores. Dado que esa renta excepcional se traslada directamente sobre los precios de la tierra, la inexistencia de retenciones, en especial sobre la soja, hubiera impactado negativamente en la rentabilidad del resto de las actividades agropecuarias y ganaderas, en particular en las pequeñas explotaciones. De allí que, además de ser una medida esencialmente distributiva, las retenciones configuran una política de defensa de los pequeños y medianos productores.
Supongamos que se hubiera aplicado la resolución 125: entre los meses de abril y mayo de 2014, cuando el precio de la soja rondaba los U$S 550 la tonelada, se hubieran pagado retenciones del 46,5% y, aún con estas, los productores hubieran obtenido un mayor valor por la soja que el que están obteniendo hoy, con el poroto a U$S 363 y retenciones del 35 por ciento. Vale comparar este dato con todo lo que perdieron por hacerles caso a sus dirigentes, quienes les aconsejaron acaparar. No es más que una cuenta hipotética, pero sirve para reflexionar.
Más allá de los cálculos, el rechazo a la 125 sirvió para montar un mecanismo de desgaste, muy profundo, contra el gobierno nacional, que la gestión de Cristina logró superar con la estatización de las AFJP, la multitudinaria participación popular en los festejos del Bicentenario y el 54% obtenido en las elecciones de 2011, entre otras situaciones relevantes, sumadas a la falta de cohesión de los opositores, que sólo han hecho honor a su título: oponerse.
Estrategias de desgaste a un gobierno electo democráticamente que nos llevan a la reciente decisión del presidente de EEUU, Barack Obama, de considerar a Venezuela como una amenaza para la seguridad nacional, una definición muy difícil de entender, que se basa en una ley estadounidense de 2014 denominada “Defensa de los derechos humanos y de la sociedad civil en Venezuela”. Es una cuestión que podemos tratar sin salirnos del tema económico, dado que la referida ley comienza detallando los problemas que genera la elevada inflación y critica el control de las divisas, una política doméstica válida cuando un país enfrenta restricciones en su sector externo; luego siguen otros señalamientos que hacen con su especial visión de los “Derechos Humanos”. En la misma ley, el Congreso de EE UU considera “el crónico desmanejo de la economía por parte del gobierno de Venezuela que ha producido condiciones de privaciones económicas y escasez de bienes y alimentos a la población de Venezuela”. En la visión estadounidense no existen especuladores que lucran con la crisis económica e intentan agudizarla aún más. Según esta óptica, si no hay libremercado porque hay regulaciones, los problemas derivan exclusivamente de las malas gestiones gubernamentales. Una vara con la que el “hegemón” mide a toda Latinoamérica, y de allí la importancia de no pasar por alto este tema.

MÁS INVERSIÓN SOCIAL. La presidenta presentó el jueves la ampliación del Programa de Respaldo a Estudiantes de Argentina, PROGRESAR 2015, extendiéndolo a las familias que cobran hasta tres salarios mínimos, lo que permite llegar a 1.280.000 beneficiarios respecto de los 570 mil ya existentes. El monto se incrementó de $ 600 a $ 900 mensuales. Además, decidió pagar la ayuda escolar anual a los beneficiarios de la AUH por $ 700. Con estas medidas se entienden las cifras de la Cepal que comentó Cristina, que determinan que Argentina es el país de mayor gasto social per cápita de América Latina, aunque la presidenta consideró que ese no es un gasto, sino una verdadera “inversión social”.
Esto es posible por un Estado presente, que además cobra impuestos suficientes para el logro de tales fines, y por eso la carga tributaria es una de las más altas de América Latina (31,2% del PBI), aunque por debajo de Brasil (35,7%). Pero como resaltó la jefa de Estado, el promedio latinoamericano alcanza al 21% y está muy lejos del promedio de los países más desarrollados, el grupo de la OCDE, del 34,1% del PBI.
Por su parte, la CAF - Banco de Desarrollo de América Latina otorgó un crédito al gobierno argentino por U$S 120 millones, a 15 años y con un interés cercano al 3% anual, destinado a mejorar el acceso, la calidad y la eficiencia del servicio de agua potable. El crédito de la CAF aporta un 33% del costo total de la inversión; el resto será aportado por el Estado Nacional y se aplicará a obras de la empresa AySA, beneficiando a unas 850 mil personas. Esta operación muestra la importancia de los organismos multilaterales de crédito, indicando el valor positivo de los procesos de integración regional que se están llevando a cabo.
Todas las medidas van confirmando que el “fin de ciclo” que sostenían los opositores está sólo en su relato, puesto que hay un Gobierno Nacional presente que continúa gestionando con eficiencia, ampliando derechos e incrementando la inversión, tanto la de carácter social como la destinada a la infraestructura.

BUITRES. El pasado jueves el juez de distrito Thomas Griesa desestimó el pedido del Citibank para cursar los pagos por intereses de bonos en dólares con legislación argentina, a diferencia de lo que había ocurrido en tres oportunidades anteriores (julio, septiembre y diciembre de 2014). La decisión de Griesa constituye un eslabón más de una cadena que apunta a debilitar al país, en beneficio de los intereses de los fondos buitre, aunque también muestra los vicios de irracionalidad que siguen estando presentes desde el punto de vista legal. Estos vicios fueron expuestos por los tribunales británicos por avanzar con bonos bajo su legislación, y por la decisión de Euroclear, la cámara de compensaciones internacional, que decidió cambiar el Citibank por la Caja de Valores argentina, para realizar sus transacciones con bonos soberanos bajo legislación de nuestro país.
Para el Citibank, la aceptación del fallo implica incumplir las normas que regulan el funcionamiento de las entidades financieras en Argentina, lo cual supone potenciales sanciones por parte del BCRA, incluyendo la revocación de la licencia para operar. Así, se observa cómo los alcances del fallo se extienden a la órbita del funcionamiento del sistema financiero internacional. Por su parte, el Ministerio de Economía emitió una declaración en la que expresa que “el Juez Griesa se ha convertido una vez más en cómplice del intento de extorsión de los fondos buitre. Y además, en esta ocasión, pretende con otra orden insólita que el Citibank de Argentina y sus directivos actúen en contra de las leyes argentinas”.
Si falta alguna prueba de la parcialidad del fallo, el mismo reconoce que “la Corte, con el consentimiento de los demandantes, le permitió al Citibank realizar el pago en septiembre y diciembre de bonos en dólares con legislación argentina”. (destacado propio).
La decisión de Griesa también va en línea con declaraciones y acciones tendientes a bloquear el acceso de nuestro país a cualquier clase de financiamiento externo, como ocurrió –sin éxito– con préstamos provenientes de China, aunque la estrategia de aislamiento financiero parece más fructífera con entidades financieras con sede en Estados Unidos, presionadas para que se abstengan de realizar cualquier operación de deuda con el gobierno nacional.
El sentido de oportunidad de la ofensiva no resulta casual y ocurre a poco de haber concluido la cláusula RUFO, momento esperado por los buitres para intentar efectivizar la totalidad de los reclamos, algo que el gobierno se ha negado férreamente a convalidar, no por capricho sino más bien por una firme convicción de defensa del interés nacional. Pactar con los buitres en las condiciones impuestas por ellos habría significado un acto de injusticia con los acreedores que ingresaron a los canjes, implicando además un incremento de los niveles de deuda sin ningún tipo de contraprestación en el plano de la economía real. 

EL CIERRE DEL FORO INTERNACIONAL POR LA EMANCIPACION Y LA IGUALDAD EN EL CERVANTES


“Tenemos mucho para dar, mucho para cambiar”

Con una verdadera fiesta en la calle cerraron los tres días de debates, con la presencia de dos ministros. Se leyó el Manifiesto de Buenos Aires, que repudia el imperialismo y los intentos desestabilizantes desde el exterior.

El cierre sobre la avenida Córdoba, con mensajes de mandatarios afines.
Imagen: Télam.
Tras tres días de exposiciones y conferencias en el salón del Teatro Nacional Cervantes, el Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad tuvo un cierre a la luz del día, en plena calle. Varios de los exponentes que nutrieron la propuesta organizada por la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, como el brasileño Emir Sader, la portuguesa Marisa Matías, el español Iñigo Errejón Galván y el ministro de Economía, Axel Kicillof, celebraron sobre un escenario ubicado en plena avenida Córdoba la clausura del foro: “Damos la lucha hoy y siempre por esas dos palabras que le dan nombre: emancipación e igualdad”, concluyó, a los gritos, el titular del organismo organizador, Ricardo Forster. “Tenemos mucho para dar, mucho para cambiar y estamos decididos a hacerlo”, completó la ministra de Cultura, Teresa Parodi, donde en el Ejecutivo se ancla la secretaría responsable del encuentro.
Pasadas las 18 culminó el último panel del encuentro internacional que reunió referentes de renombre dentro de los campos de las ciencias sociales, políticas y económicas de América latina y el resto del mundo. Hacia el final de las ponencias de la mesa de cierre del foro, dedicada a desentrañar la relación entre la juventud y la política (ver aparte), todos salieron a la calle. “Era necesario cerrar esto en la calle”, gritó con alegría Forster ante un público entusiasta. Las banderas de La Cámpora se colgaron de los andamios instalados para arreglar la fachada del Cervantes y se expusieron más que las de las demás organizaciones que participaron de las jornadas. Ayer, uno de los integrantes del último panel del encuentro fue Mariano Recalde, integrante de esa agrupación y flamante precandidato a jefe de Gobierno porteño por el Frente para la Victoria. También compartió el escenario, aunque dejó su arenga política dentro del teatro.
El cierre al aire libre, la jugada política del evento organizado por Forster, tuvo como introducción la lectura del Manifiesto de Buenos Aires por la Emancipación y la Igualdad, el documento de cierre del foro en el que sus participantes expresaron su “compromiso público y mundial con las luchas sociales y políticas que en este momento anida la humanidad en aras de construir un destino mejor para nuestros pueblos”, y acordaron un conjunto de “prioridades que deberán guiar del ideario social y político de nuestros pueblos y sus líderes en los próximos años” (ver aparte).
El repudio a “los intentos destituyentes por parte de los países poderosos, asociados a empresas multinacionales y a grandes medios de comunicación” es una de las prioridades planteadas en aquel documento final y la idea inicial que expresó Forster ante la juventud militante en la puerta del Cervantes. “Estamos hoy y estaremos siempre con las democracias y pueblos de América latina”, arengó. El secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional relacionó los tres días de “debate continuo de ideas” con “tres horas y media” de discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a propósito de la inauguración de las sesiones legislativas ordinarias “que el pueblo escuchó firme en la plaza” de los dos Congresos. “Le decimos a la prensa miserable que estamos dispuestos a escuchar tres horas de discurso de una presidenta democrática y a pasar tres días debatiendo, en democracia, en un espacio público”, dedicó y, antes de agradecer a la primera mandataria y a Parodi por creer en la propuesta del foro, concluyó: “Damos la lucha hoy y siempre por esas dos palabras que forman su nombre: emancipación e igualdad”.
La ministra de Cultura aprovechó el micrófono para expresarse “conmovida por los intercambios, las experiencias y las ideas expresadas” durante el foro, al que inauguró y le dio cierre. “Estos tres días demostraron que tenemos mucho para dar, mucho por cambiar y que estamos decididos a hacerlo”, consideró. Kicillof, a su turno, eligió destacar “la hermandad de los pueblos” que significaron “cada una de las mesas que integraron el foro”. “La hermandad entre los pueblos de América latina, entre los de América latina y Europa, entre los que luchan para transformar el mundo en algo mejor no es una entelequia, sino una realidad, y aquí quedó demostrado”, resumió.
El secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano en Ciencias Sociales, sociólogo y cientista político Emir Sader agradeció a la Argentina “la posibilidad” de “dar esta clase de debates de cara a la sociedad” y abogó por “la derrota eterna de la derecha argentina”. “Nunca más volverán”, deseó. Iñigo Errejón Galván también agradeció “la calidez” del país y se refirió a “las derechas”. “América latina demostró que los gobiernos deben responder a quien los elige. A Europa le ha llegado la hora de los pueblos, la hora en la que los gobiernos estén al servicio de su gente”, concluyó el secretario de estrategia política de Podemos, la flamante alternativa progresista en la política española.

Una visita a la isla de los silencios

 EL ALLANAMIENTO AL CAMPO DE CONCENTRACION DE LA ESMA EN EL DELTA


En 1979, la isla fue usada para llevar prisioneros que había que esconder por la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Denunciada desde la democracia, fue ubicada por sus sobrevivientes y recién ahora, tras más de treinta años, finalmente inspeccionada por la Justicia.
 Por Alejandra Dandan

El apostadero de Prefectura de San Fernando aparece al borde de la costa, contra el fondo de un camino de tierra. De a poco llega un fiscal, los abogados de las querellas y los defensores de los marinos de la Escuela de Mecánica de la Armada. Un prefecto toma nota de los nombres. Hay veinte lugares disponibles. Luego van llegando siete sobrevivientes del centro clandestino. Todos suben a bordo de una embarcación para hacer el recorrido de tres horas que los sobrevivientes hicieron encapuchados y engrillados, más de treinta y cinco años atrás. “¡Lancha rara era esa! –dice uno de los siete, Víctor Basterra–. ¡Mas que lancha, era un lanchón! Nos habían tirado una lona encima, siempre con capucha, pero la lona era para que no nos viera la gente.”
El viaje es hacia la isla El Silencio, ubicada en la segunda sección del Delta en la localidad de San Fernando, donde funcionó transitoriamente un centro clandestino de detención. Entre agosto y septiembre de 1979, el GT3.3.2 llevó ahí a unos 40 prisioneros para esconderlos durante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a la ESMA. La isla fue numerosas veces denunciada. Lo hicieron los sobrevivientes y el CELS, que documentó la relación del predio con el Arzobispado de Buenos Aires y la venta de la isla al GT de la ESMA. En los ’80, casi a tientas, un grupo de sobrevivientes logró encontrar finalmente su ubicación, pero la Justicia tardó treinta años en hacer algo. Recién la allanó en 2013, y lo más sorprendente para quienes estuvieron en uno y otro momento fue que todo estaba como en 1979, como congelado en el tiempo. Hallaron la piedra de afilar machetes, un buggy derruido, un mueble de cocina y la cocina económica. La isla pasó por varias manos desde aquel momento. La Justicia investiga las trasferencias. Sobre la isla pesa una orden de no innovar y un pedido de los sobrevivientes para que se expropie. La semana pasada, el TOF 5 a cargo del juicio oral de la ESMA hizo una inspección ocular. Hacia allí fue el barco.
“Siempre hemos declarado la existencia de la isla”, dice durante el viaje Enrique “Cachito” Fukman. “La primera vez que se hizo algo fue hace dos años. Por eso preguntamos cuáles son los motivos por los que la Justicia en estos treinta años nunca allanó. Lo que pensamos es que tiene que ver porque obviamente está involucrada la Iglesia en toda esta situación: al haber sido una isla de la curia, aclaremos que en la década del ’60, a esta isla, venía (Antonio) Caggiano por ejemplo que era el Arzobispo de Buenos Aires. Se hacían almuerzos con los seminaristas. Con esto estamos diciendo que por acá pasaba la cúpula del Episcopado.”
En el viaje, se van presentando otros que viajaron a la isla en distintos momentos de 1979. Hay dos de la “perrada”, Alfredo Ayala “Mantecol” y Leonardo “Bichi” Martínez, parte de los detenidos obligados a hacer tareas de mantenimiento en la ESMA y en estructuras satélites, como estas casas operativas o en las robadas y revendidas para el saqueo. Hay tres que fueron asignados al “trabajo esclavo”: Fukman, el “Sueco” Carlos Lordkipanidse y Angel “Taita” Strasseri. Y hay dos “capuchas”, Víctor Basterra y Osvaldo Barros, dos de los 15 a 20 detenidos-desaparecidos que permanecían encapuchados, engrillados y hacinados abajo de la Casa Chica de la isla. Era en una estructura construida entre los pilotes, con paredes de barro, donde la mayoría pasaba los días tirados en lonas sobre el suelo de tierra.
“Antes de la venta, esta isla se la dieron a (el cura Emilio) Graselli, que era el que ya la estaba administrando. Casi podríamos decir que fue un armado previo para hacer el negocio con la Armada: porque se la vende a la Armada en una venta fraudulenta. El GT la compra, no a nombre de ninguno de ellos sino usando los documentos de (Marcelo Camilo) Hernández, que era un secuestrado que había sido liberado y estaba en el exterior. Entonces la compra era fraudulenta. Y Graselli sabía.”
La mayor parte de los sobrevivientes viaja ahora en cubierta. Basterra cada tanto se para, da vueltas. Son casi las once de la mañana y el sol es fuerte. Los prefectos sirven un plato de galletas. El Bichi Martínez tiene una foto. Es de los que mas estuvo en la isla. Los de mantenimiento habían viajado con el prefecto represor Héctor Febres un fin de semana a evaluar arreglos. Volvieron más tarde con chapas y maderas. En la foto, a Bichi se lo ve elegante, con ropa de sábado a la noche, entre tres suboficiales. Los Verdes. La escena es de un club de la zona, parte de un baile, según cuenta, un día en el que después de hostigarlos, los suboficiales eran capaces de llevarlos a pasear.
“Cuando volvimos nos trajimos todos los elementos para trabajar en la reparación de la casa –dice Mantecol–. Reparamos la Casa Grande, el piso y los techos. Me acuerdo varias anécdotas, como cuando encontramos un panal de abejas. Abajo de la casa cambiamos los postes deteriorados. Pusimos un baño en condiciones. Le pusimos ducha porque no tenía. Pero lo primero fue el muelle: arrancamos por ahí, porque era un pedazo de madera. Y después hicimos de nuevo el puentecito que iba de una a otra casa.”
Como en 1979, el viaje a la isla toma tres horas. La última escala es a unos mil metros de la isla, en el puesto de Prefectura ubicado entre el Paraná Mini y el Chañá-Mini. Los jueces ya llegaron, en helicóptero.

La casa sin aire

La isla El Silencio sigue teniendo las dos casas. En la Casa Grande alojaron al grupo de secuestrados enrolados en el trabajo forzado y lo que el GT llamó proceso de recuperación. En la Casa Chica, a unos metros de distancia y separada por el pequeño puente, estaba el resto de los prisioneros, tabicados, ubicados entre paredes húmedas, un hueco ganado a la tierra, en condiciones deplorables. Entre los que estaba el grupo Villaflor, Juan Carlos Anzorena y el vasco Urretavizcaya.
En aquellos días, la isla tenía sus rutinas. En la cocina estaban tres prisioneras, Thelma Jara de Cabezas, Blanca “Betty” García Alonso de Firpo y Lucía Deón. Thelma llegó un poco más tarde que el resto de los detenidos, después de una gira de falsas entrevistas y propaganda en Uruguay. Las tres mujeres hacían comida para los prisioneros y para los guardias. Dicen que Thelma decía que cuando comían cosas sabrosas se ponían de mejor humor. En esos días también comieron mejor los de Capucha: muchas veces recibían mejor comida, porque se las llevaban sus compañeros, porque los guardias no querían ni siquiera acercarse por el olor.
“El grupo de tareas tenía plantaciones”, dice Fukman. “Había de álamos y antes había sauces y fornio, una planta de hojas muy filosas con la cual después se hace hilo. Lo primero que nos hacen hacer es abrir una picada a machetazos. Vos decís ¿cómo nos daban machetes? Muy sencillo, íbamos en fila desmalezando y ellos estaban a los costados con los fusiles automáticos. ¿Viste las películas que aparece el tipo con el fusil y los esclavos? Bueno, igual pero esto no era una película.”
La isla así pensada parece una unidad productiva aparentemente importante. ¿Cómo era eso del tractor?, les preguntó Obligado a los sobrevivientes. Ellos dijeron que después de desmalezar, un grupo cortaba árboles con motosierras; otro hombreaba los cortes y los cargaban en un tractor. El tractor acercaba los cortes a la costa, los bajaban y los subían a una lancha.
–¿De qué empresa era esa lancha? ¿Los vendían? –preguntaron los periodistas.
–Era una empresa privada. Lo vendía el GT. El GT tenía mano de obra gratis con esto, ¡qué más querían!. Y el otro trabajo que hacíamos era cortar las hojas de fornio. Tenías que usar guantes porque sino te cortabas, porque es muy filosa. Había que juntar todo. Llevarlas a la costa y después se la llevaban.
La estadía de ellos en la isla duró alrededor de un mes, aunque algunos de la “perrada” volvieron a hacer trabajos esporádicos. Mientras estuvieron todos, cuentan, los trabajos se hacían a la mañana. Después se almorzaba. Y a la tarde había partido o como dicen ellos: falsos partidos. “Se hacían los falsos partidos: nos decían que si ganábamos nos mataban, pero por más que nos decían así siempre ganábamos.”

Abajo

En el muelle había un cartel con el nombre El Silencio. Desde la costa todavía se ve la Casa Grande, sostenida por los pilotes típicos del Delta. En un costado, una cocina vieja apoyada a una escalera reemplaza los primeros escalones. Por ahí suben, con dificultad, el juez Obligado, la jueza Adriana Paliotti y Leopoldo Bruglia. Un secretario pregunta en voz alta quién es quién y mientras calcula cuánto más puede resistir esa escalera que es una de las entradas a la casa. Suben los sobrevivientes. Y el resto.
–Esta es la entrada que estaba habilitada en ese momento –dice uno, a modo de guía.
–Mostrar, muestre lo que quiera –le dice el juez–, pero no haga valoraciones.
–Esta es la Casa Grande... –intenta seguir.
—¡Un minuto que lo van a filmar! –lo interrumpen.
–Esto es lo que se llamó la Casa Grande –comienza de nuevo– que es el lugar donde estábamos aquellos que estábamos en estado de esclavitud. Los “capucha” estaban en la otra casa. A esta se subía por este lado. Y se entraba por acá, directamente en lo que es la cocina.
Adentro está todo como estaba, lo que impresiona. El mueble en esquina. La cocina económica. Los techos. Los pedazos de madera de la galería que Mantecol alguna vez cambió. También hay huellas de posters más nuevos. Y marcas que indican que la casa recientemente se usó. El Sueco Lordkipanidse pasa de un cuarto al otro. Les habla a los jueces. Les dice dónde estaban ellos. Dónde las mujeres. Dónde dormían los suboficiales. Acá está el mismo mueble, dice. Los baños.
Osvaldo Barros, como perdido, entra buscando la puerta de un baño, el único momento en el que estuvo en la Casa Grande porque estaba en la Capucha, y ese momento fue el único día que los llevaron a ducharse.
El Sueco entonces pasa a otro cuarto. Y vuelve a pasar. Y de pronto dice, bueno, ya está, salgamos de acá.
Tardó tres horas en llegar. O tres décadas. Ahora está ahí. Entró hace relativamente poco. El fiscal Guillermo Friele en la puerta dice que lo más importante de este lugar es eso: que no cambio nada. Que es como entrar a la ESMA. El Sueco también piensa lo mismo, pero no está tan seguro de las razones: “No sé hasta qué punto esto es un mensaje”.
En la casa chica un secretario pregunta algunos datos. Víctor Basterra saca una foto. “Esta parte de arriba era la habitación de los guardias –dice Basterra–. Muchas noches los guardias venían todos borrachos, se ponían a bailar, a zapatear. Caía una nube de polvo sobre nosotros. Provocó gritos, ataques de nervios porque era un ruido infernal. Me acuerdo que una noche fue tal el lío que hicimos, los gritos que pegamos nosotros, que vino un oficial y paró un poco lo que estaban haciendo arriba los guardias.” El piso se movía. Abajo había varios sobre el suelo, pero también había dos cuchetas de metal con las mujeres. Uno de esos gritos era de la Gallega, María Elsa Garreiro Martínez, la esposa de Raimundo Villaflor, tenía la cara pegada a la viga del techo, el piso de la casa de arriba.
El secretario del juzgado escucha. Hace cuentas mentales otra vez. Esta vez dice algo, el terror, el estado de pánico.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-268180-2015-03-15.html

LA CONVENCION DE LA UCR SE ENCAMINABA ANOCHE A VOTAR UN ACUERDO PARA COMPETIR EN LAS PRIMARIAS CON EL PRO

De las boinas blancas a las boinas amarillas
El sector de Cobos no tenía los votos para frenar la propuesta de Sanz, quien será el precandidato radical y enfrentará a Macri y Carrió en las PASO. “La Argentina necesita un gobierno que no sea conducido por un peronista”, planteó el senador mendocino.
 Por Sebastian Abrevaya

Desde Gualeguaychú
Luego de meses de idas y vueltas, de declaraciones y acusaciones cruzadas, de frentes electorales que nacieron y se derrumbaron, de horas y horas de negociaciones subterráneas, la UCR se encaminaba anoche a sellar un acuerdo con el PRO y la Coalición Cívica para competir en un mismo frente en las primarias abiertas y simultáneas de agosto. “La Argentina necesita de una vez un gobierno que no sea conducido por un peronista”, sentenció eufórico el titular del Comité Nacional, Ernesto Sanz, al defender su posición en la Convención partidaria y ratificar su decisión de competir contra Mauricio Macri y Elisa Carrió. El sector de Julio Cobos, que impulsaba la idea de hacer un “acuerdo amplio” –incluido también al Frente Renovador de Sergio Massa–, estaba resuelto a sostener su posición hasta el final, pero reconocía que sería derrotado: “Esta es una alianza chica y mezquina que no tiene en vista los intereses del país. Me niego porque lo que está en juego es la soberanía política de la UCR”, disparó el senador Gerardo Morales, quien advirtió sobre los riesgos para la gobernabilidad y la debilidad que enfrentaría un eventual gobierno surgido de una coalición que excluya a un sector del peronismo no kirchnerista. Antes de la votación, el propio Cobos aseguró que el candidato del partido debía ser quien represente la política de alianzas aprobada la Convención. “Si la propuesta es la de Ernesto, él tiene que ser el candidato”, afirmó.
La tensión en el Teatro Municipal de Gualeguaychú subió de golpe cerca de las 21, con el primer discurso político de la noche, el de Sanz. Durante toda la jornada se habían producido llamados de un lado y del otro, cada sector repitió una y otra vez el famoso “poroteo” y luego se realizaron las arengas correspondientes antes de ingresar a la Convención Nacional, que empezó pasadas las 16. Después de los homenajes y algunas cuestiones de forma, llegó el turno de medir fuerzas. Se produjo en una disputa secundaria, por la incorporación o no a la Convención de una representante de Corrientes. El sanzismo consiguió 188 votos en contra de que fuera incorporada, mientras que el cobismo –junto al alfonsinismo y el sector de Morales– alcanzó sólo 114. La diferencia (el órgano partidario tenía ayer 330 convencionales acreditados) fue demasiado amplia como para que continuaran las especulaciones sobre el resultado final de la votación central: la política de alianzas y la candidatura presidencial. Referentes del entorno de Cobos, Morales y Alfonsín reconocieron en ese momento que la situación era irreversible.
“Esta Convención es distinta hacia adentro y hacia afuera (de la UCR). Hoy la sociedad cambió, la palabra no es más resistencia sino volver al poder, no es más continuidad sino cambio”, aseguró Sanz para iniciar su exposición. El titular del Comité Nacional defendió el acuerdo con el PRO mientras afuera sectores minoritarios de la juventud lo acusaban de traidor, de entregarle el partido a la “derecha”. “Los acuerdos tienen que ser protagonizados por partidos que no han sido parte del kirchnerismo”, exclamó Sanz mientras iba subiendo de tono y dijo que “el republicanismo puede derrotar al populismo”. El mendocino advirtió que la UCR era el único partido federal de Unen y que ese espacio “era necesario pero no suficiente”. Sin embargo, aseguró que el “acuerdo amplio” que defendía el otro sector “puede ser un ideal loable, pero no es fácil y sobre todo muy peligroso, porque podemos quedarnos afuera”. “Si seguimos por ese camino, de un acuerdo amplio e irrealizable, nos quedamos sin acuerdo, ni amplio, ni estrecho. Estaremos condenados a la irrelevancia”, remató. No le faltaron dardos concretos contra Sergio Massa: “Los argentinos no van a entender que la salida al kirchnerismo va a ser liderada por alguien que viene del kirchnerismo”, sostuvo. Tratando de responder las críticas que vendrían después, aseguró que los bloques parlamentarios de la UCR serán “una garantía indestructible” para evitar que “nadie nos lleve de las narices”. “La forma de combatir este riesgo es ir a la primaria con un candidato radical”, completó Sanz, ratificando su postulación y desestimando explícitamente las versiones que lo señalaban como el vice de Macri.
La primera respuesta vino de la mano de Morales, quien hasta esta Convención había sido su principal socio político en el radicalismo. El jujeño repasó los argumentos del sanzismo y les advirtió sobre el escenario en el Congreso nacional luego de la elección de octubre. “No va a haber mayorías para nadie. Van a ser necesarios grandes acuerdos para garantizar la gobernabilidad”, afirmó Morales, quien no dudó en remitirse a la crisis de la Alianza de Fernando de la Rúa y en revelar los detalles de la primera conversación que tuvo con Macri, antes de sacarse él la primera foto de un dirigente nacional con Sergio Massa. “Macri no nos quiere, cree que somos una lacra de la política. Es mentira que quiere mantener YPF, Aerolíneas Argentinas o lo de las AFJP. No estoy dispuesto a aceptar la estrategia de Duran Barba. No empezamos a militar en este partido político hace 30 años para entregar la soberanía de la UCR”, aseguró el jefe del bloque radical en la Cámara alta. El jujeño criticó “el corset” que este acuerdo les pone a los candidatos a gobernadores, generando que Massa instale candidatos propios que les restarán votos en los distritos para enfrentar al FpV. “Si dicen que gana Macri las PASO, ¿por qué no quiere un acuerdo amplio?”, preguntó Morales y respondió: “No quiere porque no ganan si no nos tienen a nosotros”. El senador cuestionó duramente a la conducción partidaria encabezada por Sanz, que debilitó al partido por no definir previamente un solo candidato. Además, reivindicó a los “socios históricos” de la UCR, como el socialismo y el GEN, con quienes pidió volver a conversar en lugar de asumir un compromiso con el PRO. El jujeño machacó sobre las diferencias ideológicas con el PRO y advirtió sobre las contradicciones de plantear un acuerdo solamente con quienes nunca participaron del kirchnerismo. “¿Qué hacemos con Lousteau entonces?”, preguntó sobre el ex ministro de Economía que va de candidato a jefe de Gobierno porteño. Incluso, recordó que él fue candidato a vicepresidente del peronista Roberto Lavagna, también ex ministro K.
A su turno, Cobos también expuso esa postura: “Nosotros no queremos adherir a otros espacios, queremos convocar a todos los espacios. Y que no nos impongan condiciones”, afirmó. En la misma línea se expresó Alfonsín: “Con este acuerdo no seremos columna vertebral de una coalición. Vamos a ser socio minoritario. No ocultemos con retórica la realidad de los hechos”.
Mientras en Gualeguaychú continuaban los discursos hasta altas horas de la noche, la noticia de este cambio radical en la política de alianzas ya empezaba a producir los primeros ecos en el escenario político de la oposición, que tenía a Massa como principal perjudicado y a Macri celebrando la incorporación del nuevo socio.

La Declaración de la Independencia de 1815

ARGENTINA

El gobierno nacional declaró 2015 Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres mediante el decreto 28/2015, firmado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.


 Por Pacho O’Donnell

La medida, publicada en el Boletín Oficial, explica entre sus considerandos que “el denominado Congreso de los Pueblos Libres, también conocido como Congreso de Oriente, Congreso Oriental o Congreso del Arroyo de la China, reunido a partir del 29 de junio de 1815 en la ciudad de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, constituyó un acontecimiento de gran importancia histórica, siendo considerado como la Primera Declaración de Independencia del Río de la Plata”.
Sin duda la medida sorprenderá a muchos, pues es otro tema de singular trascendencia oculto por la historia oficial. Tanto es así que desaparecieron las actas. Fue en dicho Congreso, convocado por Artigas, y no en el de Tucumán, donde por primera vez se proclamó la independencia de nuestra Patria. Reivindicar el entrerriano de ninguna manera supone devaluar el tucumano, ya que a ojos vistas son complementarios, pues este último reunió a las provincias andinas, las cuyanas, las del noroeste y las altoperuanas, a las que se sumó Buenos Aires luego del fracaso de su intención de organizarlo en su territorio. En cambio, el de Concepción del Uruguay convocó a las provincias litorales: la Banda Oriental, Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, a las que se agregó una parte de Córdoba. Todas ellas dominadas por el bando federal, razón por la cual quienes escribieron nuestra historia, los vencedores de las guerras civiles del siglo XIX, los unitarios rebautizados liberales, decidieron, descabelladamente, omitirla.
La asamblea de diputados se celebró el 29 de junio de 1815 en la villa de Concepción del Uruguay, entonces también conocida como del Arroyo de la China, capital de la provincia de Entre Ríos. Las provincias que concurrieron fueron los llamados Pueblos Libres, las provincias federalistas, voluntariamente sujetas al Protectorado de Artigas. Las actas se han perdido, pero por comunicaciones de Artigas se sabe que una de sus resoluciones fue la declaración de la “independencia no solo de España sino de todo poder extranjero”, y que serían independientes según el sistema republicano y federal. Con esto se cumplía el anhelo expresado en las instrucciones a sus delegados a la Asamblea del Año XIII, la primera de las cuales exigía taxativamente la inmediata declaración independentista, a lo que los delegados porteños y sus aliados provinciales eran renuentes, siendo ése uno de los motivos de la expulsión de los delegados orientales. No quedan dudan entonces de que el federalismo de los Pueblos Libres no desaprovecharía la primera oportunidad que se le presentase.
Originalmente el Caudillo había convocado a dos congresos, uno para los municipios de la República Oriental, en Mercedes, y otro en Concepción del Uruguay, para las tres provincias mesopotámicas. Finalmente los unificó en el de Entre Ríos.
La elección de los delegados al Congreso se regía por una notable circular en la que quedaba claro el voto universal, sin distinción de clases, “encargando muy particularmente que los ciudadanos en quienes la mayoridad de sufragios haga recaer la elección para diputados, sean inmediatamente provistos de sus credenciales y poderes, y se pongan con toda prontitud en camino”.
El Reglamento enviado al Cabildo de Montevideo era explícito: “Los ciudadanos de cada departamento concurrirán desde las nueve de la mañana hasta las cinco y media de la tarde del día subsiguiente á la recepción de la orden de esta data, a las casas que indiquen los respectivos presidentes, á nombrar tres electores correspondientes á su distrito.
“El voto irá bajo una cubierta cerrada y sellada: y el sobre en blanco. En la mesa del presidente firmará todo sufragante su nombre en el sobrescrito, que también se rubricará por aquél, y un Escribano que debe serle asociado. El Escribano numerará y anotará los papeles entregados por los votantes echándolos en una caja, que concluida la hora se conducirá cerrada al Muy Ilustre Cabildo, el cual abrirá las cuatro sucesivamente, y cotejando en cada uno los votos con la numeración y anotación procederá al escrutinio.
“(...) Se pondrá muy particular esmero en que todo se verifique con la mayor sencillez posible, cuidando que el resultado sea simplemente la voluntad general.”
Quizá pueda afirmarse que la esencia política del federalismo de entonces sea el “sufragio universal” abierto a todos los que desearan expresar su voto, sin distinción de ninguna especie, tan opuesto al elitismo de las “clases decentes” del unitarismo porteño y sus aliados provinciales. Así lo estableció el Reglamento de 1815, también las constituciones de los Pueblos Libres, Santa Fe y Entre Ríos. Y lo admirable es que en aquellos tiempos no había sufragio universal en Estados Unidos ni en Francia ni en Inglaterra, ni en ningún otro país sobre la Tierra.
Era el pueblo, el mismo que había elegido a Artigas como Protector, el que libremente debía decidir sobre sus representantes, alejados de la villanía oligárquica de elegir a dedo a quienes cuidarían de sus intereses y sus privilegios.
Cuando Artigas tomó conocimiento de la declaración de independencia en San Miguel de Tucumán, un año y diez días más tarde que la de su Congreso, escribió al director supremo Pueyrredón, el 24 de julio de 1816:
“Ha más de un año que la Banda Oriental enarboló su estandarte tricolor y juró su independencia absoluta y respectiva”.
En el Congreso, como estaba planeado, se trató la política agraria y el comercio interprovincial y con el extranjero, resolviendo que se confeccionara un reglamento para el fomento de la campaña, poblada por inmensos latifundios que despoblaban y no explotaban las feraces pampas litorales. En cumplimiento de ello Artigas sancionó, el 10 de septiembre de 1815, el Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados, que fue la primera reforma agraria de Latinoamérica. Consistía en la confiscación de propiedades de “malos europeos y peores americanos”, adversarios de la revolución patriota, para distribuirlas y así ser leales con las bases populares que constituían la fuerza del artiguismo.
En su articulado podía leerse:
“6. El Sr. Alcalde Provincial y demás subalternos se dedicarán a fomentar con brazos útiles la población de la campaña. Para ello revisará cada uno, en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia, con prevención, que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad, y a la de la Provincia”.
Que no pase inadvertida la decisión de privilegiar a “los más infelices”, calificación que abarcaba a los excluidos de la “civilización” oligárquica rioplatense: los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres. El artículo 7º establecía que “serán igualmente agraciadas las viudas pobres si tuvieran hijos. Serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros, y éstos a cualquier extranjero”.
De acuerdo con una reglamentación estricta para el fiel cumplimiento de lo dispuesto, se repartieron en propiedad parcelas de legua y media y se entregaron de cien a cuatrocientas cabezas de ganado a cada favorecido, con la prohibición de revender y la obligación de montar el establecimiento rural en dos meses.
Estas medidas, no podía ser de otra manera, aumentaron la oposición de las dirigencias rioplatenses, que se consideraban las únicas con derecho a explotar las feraces tierras de las provincias ahora dominadas por el federalismo popular. Pues la explotación agrícolo-ganadera, producción casi exclusiva de la región, era la base de su riqueza y de su posición social.
Salvo Córdoba, que lo hizo con una escuálida representación que enarboló sin éxito ideas federalistas, ninguna de esas provincias concurrió al Congreso de Tucumán en 1816. Lo consideraron innecesario pues ya habían asistido al de Oriente, en Arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay, hace ya 200 años. Es tiempo de ponerlo en superficie y darle la importancia que se merece, como hace cuatro años se hizo con la epopeya de la Guerra del Paraná, inmortalizada como Vuelta de Obligado.