Por Rafael Cuevas Molina
En 22/02/2023
El título de esta columna hace referencia a la canción de Carlos Mejía Godoy, que casi se convirtió en un himno que se asociaba con todas las esperanzas que despertó en la década de los ochenta la Revolución Popular Sandinista, que acorde con la tradición de lo que debía hacer una revolución popular triunfante en América Latina, apenas llegó al poder llevó a cabo una campaña de alfabetización que puso a miles de jóvenes a los más remotos rincones del país, situó al emblemático poeta Ernesto Cardenal como ministro de cultura y se constituyó en lugar de peregrinaje obligado de la intelectualidad progresista y revolucionaria de todo el mundo.
El título de esta columna hace referencia a la canción de Carlos Mejía Godoy, que casi se convirtió en un himno que se asociaba con todas las esperanzas que despertó en la década de los ochenta la Revolución Popular Sandinista, que acorde con la tradición de lo que debía hacer una revolución popular triunfante en América Latina, apenas llegó al poder llevó a cabo una campaña de alfabetización que puso a miles de jóvenes a los más remotos rincones del país, situó al emblemático poeta Ernesto Cardenal como ministro de cultura y se constituyó en lugar de peregrinaje obligado de la intelectualidad progresista y revolucionaria de todo el mundo.



. Imagen: AFP