Matías Caciabue y Paula Giménez
Marzo de 2026 se inscribe como un nuevo capítulo en la larga historia de la resistencia cubana, pero también como una evidencia descarnada de una política de violencia imperial contra más de 12 millones de personas. En pocos días se han acumulado amenazas explícitas, contactos de chantaje diplomático, medidas coercitivas unilaterales “primarias” y “secundarias”, y una crisis energética que impacta directamente sobre las condiciones materiales de la vida en la isla.



