24 mar 2026

LAS ALAS DEL AGUILA

ESTA PELICULA YA LA VIMOS
De la “subversión” al “terrorismo”: ¿Qué guerra se libra hoy en Argentina?

Emilia Trabucco
On Mar 23, 2026




A cincuenta años del 24 de marzo de 1976, la historia argentina vuelve a plantear una pregunta estratégica: cómo se reorganiza, en una nueva fase, un programa de aniquilamiento contra las fuerzas sociales y políticas que disputan soberanía, derechos y poder popular. El último golpe cívico-militar fue la forma concreta que asumió, en la Argentina y en toda la región, una contraofensiva del gran capital articulada con la Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

SE EMPIEZAN A CAER

LA ITALIA FASCISTOIDE
Meloni perdió el referéndum y se cayó su reforma judicial


Isabella Arria
On Mar 23, 2026





Más del 54% de los italianos rechazó la propuesta de la primera ministra de extrema derecha, Giorgia Meloni, que proponía cambiar la Constitución para modificar la forma en que funciona el Poder Judicial. Italia transforma un referéndum en un voto contra Meloni

ESTA VEZ ES DIFERENTE

El imperio se tambalea
La guerra contra Irán podría poner fin a la hegemonía de EEUU en el Golfo



Fabian Scheidler
Mar 23, 2026




Más de dos semanas después del inicio de la guerra de agresión contra Irán, Estados Unidos e Israel aún no han alcanzado su objetivo bélico de provocar un cambio de régimen, y es poco probable que lo logren por esta vía. La historia muestra que los bombardeos aéreos por sí solos rara vez conducen a la victoria, y mucho menos al derrocamiento de gobiernos.

LAS COMPLICIDADES CIVILES

ARGENTINA
A 50 AÑOS DE LA DICTADURA GENOCIDA
Los guionistas de Videla y Martínez de Hoz

Por Gustavo Campana

23 de marzo de 2026


(Imagen Web)


Nadie mejor que Harold Burson y Bill Marsteller, para enfrentar a la “campaña antiargentina” que había estallado en Europa. La consultora creada en 1953, a principios de la década del 70 había limpiado el prontuario de una larga galería de dictadores africanos. Uno de los primeros clientes de Burson-Marsteller fue el gobierno nigeriano, ante la necesidad de herramientas mediáticas para negar las acusaciones de genocidio, durante la lucha independentista de Biafra (1967-1970).

MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA


ARGENTINA; SON 30.000
A 50 AÑOS DE LA DICTADURA GENOCIDA

Notas para un 24 de Marzo

Por Diego Sztulwark y Moro Anghileri
22 de marzo de 2026 - 22:19



El paseo, Marc Chagall (marc chagall)


En una tarde de calor moderado de marzo 2026 hay una asamblea en el tercer cordón del conurbano, Florencio Varela. Llegamos en medio del relato de Miriam Aguilar, sobre cómo la policía asesinó cruelmente a su nieto Lautaro Morello. Irradia una fuerza conmovedora. La lucha de su familia ha logrado lo inimaginable: llevar a juicio a los agentes incriminados (el inicio del juicio está previsto para el próximo 13 de abril). Junto a la familia se reúne una red de organizaciones populares. 

La escena recuerda a las mujeres que cinco décadas atrás comenzaron una lucha que acabó por sacudir la sensibilidad de la Argentina. Esa secuencia de politización, en la que las víctimas se transforman en sujetos que sostienen una verdad contra el poder, custodian la memoria popular y desmontan las capas de complicidad e impunidad que pulverizan las expectativas de justicia está viva en todo el país. Contra la eficacia de esta politización desde abajo, y a cinco décadas del último golpe militar, el gobierno argentino desinforma y cuestiona el estatuto de las luchas por la verdad, la memoria y la justicia. 

Pone en duda lo primero a fin de romper lo segundo con la ilusión de acabar, de ese modo, con lo tercero. El combo de iniciativas oficiales de las últimas semanas constituye un homenaje coherente del Estado nacional a la dictadura: destrucción de legislación laboral para terminar de liquidar antiguos derechos de los trabajadores; reforzamientos de la disposición represiva (deportaciones; ley de baja de imputabilidad; levantamiento de toda clase de restricciones a la policía y a los servicios de inteligencia); nombramiento en el Ministerio de Defensa de un militar en actividad que descalifica los juicios de lesa humanidad, y homenajea el Operativo Independencia; empleo del lenguaje (y la tipología) de “terrorismo” para quienes protestan, y alineamiento diplomático y militar automático con EE.UU. e Israel en sus guerras y genocidios. 

La consigna oficial de “memoria completa”, que anima la supuesta “batalla cultural” con la que se distorsiona la naturaleza necesariamente abierta de la facultad de recordar, forma parte de la única línea estratégica que la ultraderecha en el poder es capaz de llevar adelante. Aquella que lo permite todo, excepto organizar una política que trastoque el patrón de acumulación fundado en la fuga del excedente (vigente desde el 76); porque si algo intenta representar Milei es el papel de quien parece estar dispuesto a todo para garantizar la continuidad de dicho patrón. A esta representación extrema nos enfrentamos.

Por supuesto que ya no estamos en el Estado terrorista de 1976. Aquella estatalidad se definía por el carácter oculto y clandestino de sus acciones así como por los métodos más aberrantes en la actividad represiva ilegal. Su especificidad consistió en recurrir al terror como método sistemático de gobierno, en contradicción con el formato característico del Estado democrático burgués. Una forma-Estado es el producto de una articulación entre el programa con el que el bloque de clases dominantes afronta determinada coyuntura interna, y un contexto internacional preciso, que abre o cierra opciones. 

En 1976 las clases dominantes entendieron que el Estado tradicional resultaba incapaz de defender el orden social capitalista y contrarrestar con la eficacia necesaria la respuesta social en un contexto de guerra fría. En 2026 la metáfora de la motosierra prolonga aquella otra de “ajuste sin anestesia”, a su vez heredera en democracia de la nada metafórica combinación de picana eléctrica y estatización de la deuda privada de la última dictadura. 

La política en curso es la evolución de la correlación entre el endeudamiento sistemático, la regresión distributiva de los ingresos y el incremento del uso del dispositivo represivo con un recurso cada vez más empobrecido del dispositivo electoral. La palabra “autoritarismo” no alcanza a captar la gravedad del fenómeno.

Una democracia sin verdad, sin memoria y sin justicia es la utopía de una dominación parlamentaria sin contrapoderes. La política incapaz de abrir posibles desde abajo queda definitivamente castrada como forma activa de conocimiento de lo social. Una sociedad en la que la recurrencia a las elecciones queda envuelta hasta el agobio por el uso estratégico del miedo, la mistificación y el cinismo, es incapaz de problematizar la dinámica de la explotación social sobre la que se sustenta. Por el contrario, y en su reverso, la política democrática posee un núcleo de contra-violencia del conocer, capaz de tomar nota del funcionamiento de los mecanismos de despojo. Y de hacer de esas notas un saber sin miedo, capaz de despejar el camino a una existencia más libre. Ese contra-saber es una de las mayores enseñanzas que nos dejan las Madres de Plaza de Mayo.

Con toda la mala fe del mundo, sin embargo, se nos plantea que la democracia consiste en la libertad que permite al individuo posesivo desentenderse del tejido social para mejor explotarlo. Pero la libertad que está realmente en juego es aquella forma más exigente de conocimiento que es capaz de examinar los mecanismos de poder que restringen la capacidad de deliberar con otrxs en nombre de las posibilidades de ese poder colectivo que conformamos con los otros, y del cual brota un derecho común, hoy amenazado.

La consigna “Memoria completa” –la receta amnésica de este gobierno– nos devuelve otro recuerdo. Hace años, en Comodoro Py, escuchamos las palabras pronunciadas con voz partida por amigos y familiares de Ricardo Luis Palazzo ( Palito), detenido-desaparecido de Luján, compartiendo los recuerdos más traumáticos de su pasado ante un tribunal. Cuando su hermana Silvia brindó su testimonio subrayó que la única verdad que conocemos del genocidio cometido en la Argentina fue ofrecida por las propias víctimas. Son ellas las que fueron llamadas a reconstruir lo ocurrido abriendo heridas una y otra vez, mientras el silencio atroz de los perpetradores oculta y pretende equivalencias inauditas desde las sombras.

Por eso, a cincuenta años del golpe volvemos a gritar: ¡Qué digan de una vez dónde están! Al Estado que desinforma, que ampara a los represores, que deja en la impunidad a jueces, eclesiásticos, empresarios, burócratas sindicales, médicos y periodistas que participaron de la trama del Estado Terrorista; a los apropiadores de menores, y a quienes han ocultado información por décadas; a quienes saben y callan, y también a quienes prolongan hoy aquellas políticas en otras pretendidamente nuevas les gritamos: Basta de mentiras ¡¡Qué digan dónde están!!