30 ene 2016

LIBEREN A MILAGRO SALA (Free Milagro Sala)

THE BUENOS AIRES HERALD
Free Milagro Sala
Wednesday, January 27, 2016

The table is served. A brand new governor of Jujuy targets one of his main opposition rivals who organizes an early protest in the main square of the provincial capital. The governor, Gerardo Morales, engages in a bout of the inflammatory name-calling that is typical in Argentine politics, forgetting his good ties with the accused activist in the not so distant past. Jujuy’s judges behave obediently to the extreme by jailing Milagro Sala, the head of the Túpac Amaru organization. The charges that keep her in prison refer, exclusively, to the supposed illegality of the protest that she was leading. The judges know how to play the game. A day after taking office, the governor moves fast to control the provincial Supreme Court, the ombudsman’s office and the prosecutor general’s office. Overnight, four out of the nine members of the local Supreme Court are former provincial lawmakers of the Radical Civic Union (UCR), Morales’s party. The national government assesses the benefit of keeping a Kirchnerite leader with bad press in prison and voices emphatic support for its Jujuy ally. In a gesture unfit for a democracy, President Mauricio Macri endorses the court offensive launched by the Morales administration to jail opposition leader Sala. Part of the press returns to a behaviour reminiscent of its darkest past and rushes to unveil countless offences committed by Sala. But there is a problem with this that can’t be hidden: the accusation that keeps the Túpac Amaru activist in a cell at the Alto Comedero women’s prison is for an alleged municipal infraction and it includes none of the fresh wrongdoings reported by the infuriated media.

Events turn a full circle with the connivance or silence of the political leadership. While the ruling alliance that includes PRO, UCR and Elisa Carrió’s party celebrates the arrest, the provincial governors that belong to the Justicialist Party keep mum. Not even Kirchnerism is too active in calling for the release of a leader who was once its key ally in Jujuy, but for a dozen leaders. The non-Peronist centre-left is in anguish about whether to be pro-government or in the opposition, and squanders one more chance to occupy the place it should. Yet a growing number of international voices are joining local human rights organizations and leftist leaders in denouncing Sala’s arrest as a serious case that hurts democracy.

Word has it that Sala has carried out public and social works with extraordinary efficiency (that possibly explains why the political class that spends a lot and builds little — be it pro-Macri or Kirchnerite — is overreacting) and that she also presided over her own network of patronage and security apparatus. We call for all the accusations to be investigated with due process and for the alleged complicities by officials to be established. But right now we make only one demand: free Sala.

http://buenosairesherald.com/article/207521/free-milagro-sala

La mesa está servida. El flamante gobernador de Jujuy apunta contra una de sus principales opositoras que organiza una temprana protesta en la plaza central de la capital. El gobernante, Gerardo Morales, utiliza calificativos inflamados, típicos de la política argentina, olvidando la buena relación que mantuvo con la acusada en un pasado no tan lejano. Los jueces de Jujuy actúan con una obediencia extrema para encarcelar a Milagro Sala, la jefa de la organización Túpac Amaru. Los cargos que la mantienen en la cárcel aluden, exclusivamente, a la supuesta ilegalidad de la protesta pacífica que llevaba a cabo. Los magistrados conocen el papel que les toca. Al día siguiente de asumir, el gobernador se mueve raudo para dominar la corte suprema provincial, la Defensoría y la fiscalía general. De buenas a primeras, cuatro de los nueve integrantes del Tribunal Superior son exdiputados provinciales de la UCR, el partido de Morales. El gobierno nacional mide el rédito que otorga mantener en prisión a una dirigente kirchnerista con mala prensa y brinda un rotundo respaldo a su aliado de Jujuy. En un hecho impropio en una democracia, el presidente Mauricio Macri avala la ofensiva judicial encarada por el gobernador Morales para encarcelar a la opositora Sala. Cierta prensa regresa a prácticas de su pasado más oscuro y se precipita a descubrir los mil y un delitos cometidos por Sala. Persiste un problema: El expediente que mantiene a la dirigente de Túpac Amaru en la prisión de mujeres de Alto Comedero es por una supuesta infracción municipal y nada dice de los renovados pecados que acumulan los enardecidos medios de comunicación.
El círculo se cierra con la anuencia o el silencio de la dirigencia política. Mientras la alianza gobernante entre el PRO, la UCR y el partido de Elisa Carrió festeja la detención, los gobernadores del Partido Justicialista guardan silencio. Ni siquiera el kirchnerismo se muestra demasiado activo para luchar por la liberación de quien fuera su aliada clave en Jujuy, a excepción de media docena de diputados. El centroizquierda no peronista se desorienta en el dilema de ser oficialista u opositor, por lo que deja pasar la enésima oportunidad de ocupar el lugar que le corresponde. En cambio, a los organismos de derechos humanos y la izquierda trotskista se suman cada vez más voces internacionales que ven en la detención de Sala un grave hecho que vulnera la democracia.
De Sala se dice que encabezó obras públicas y sociales con un nivel de eficiencia extraordinaria (quizás ello explique la sobrerreacción de una dirigencia política — sea kirchnerista o macrista — que gasta mucho y construye poco) y que además tendió una red clientelar y su propio esquema de ley y orden. Pedimos que se investiguen todas las denuncias con garantías procesales y que se diluciden las eventuales complicidades de funcionarios estatales. Pero en este momento, el reclamo es uno: liberen a Sala.