El tigre colombiano de los Señores Oscuros
Jorge Elbaum
On Jun 20, 2026

El modus operandi de la ultraderecha regional ya no disimula su partitura. Combina estridencia impostada, culto a la violencia, artificialidad grandilocuente articulada mediante una gramática mafiosa presentada como rebeldía. Entre Javier Milei —el león incontinente de las Pampas— y el tigre de papel, Abelardo de la Espriella existen afinidades ideológicas sustentadas en algoritmos que ayudan a construir supuestas personalidades fuertes y rupturistas asumiendo al mismo tiempo que son frágiles vasallos de Donald Trump.
Esa contradicción no es un detalle pintoresco: es la puerta abierta a una de las formas más obscenas de la injerencia de Washington en América Latina y el Caribe. De la Espriella disputa la presidencia de Colombia siendo un ciudadano que ha jurado la bandera de las barras y las estrellas cuando se naturalizó como estadounidense. “Yo voté por el presidente Trump –señaló en una entrevista–. Yo soy republicano (…) Yo creo que lo ideal para la economía colombiana sería dolarizarla”. Fiel a esa discordancia, el movimiento político que lo impulsó a disputar la carrera presidencial se denomina Defensores de la Patria.
Para maquillar esa incongruencia, el tigre exterioriza su fervor nacional con saludos marciales, incluso desde su residencia habitual en Miami, donde comparte vecindad y amistad con Marco Rubio. A su pasaporte estadounidense, además, le suma una tercera nacionalidad, la italiana. El currículum del felino patriotero se asemeja a un exuberante prontuario. En las primeras décadas del presente siglo, se convirtió en uno de los defensores mediáticos y jurídicos de Alberto Santofimio, el exministro de Justicia que fue condenado por ser el coautor del asesinato del líder político Luis Carlos Galán, en 1989, en colaboración con Pablo Escobar Gaviria.
Galán había expulsado de su partido a Santofimio por sus vínculos con el narcotráfico. Santofimio disfruta de libertad condicional desde 2023. El condenado por el magnicidio de Galán, sin embargo, insiste en presentarse como defensor de la libertad —igual que Javier Milei— y se escandaliza ante “la inaudita polarización dogmática que invade el espacio actual de la sociedad y la política”.
Para alinearse con la Doctrina Donroe —ese revival colonial con barniz de seguridad hemisférica, nominado como Escudo de las Américas— el Tigre propone importar la legislación de Estados Unidos, persiguiendo a los colombianos con normativas dispuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC, por su sigla en inglés).

Esta agencia es el dispositivo de persecución económico, financiero y comercial dispuesto para amedrentar y disciplinar a dirigentes latinoamericanos y caribeños de izquierda, castigar a empresarios que incomodan a corporaciones estadounidenses y asfixiar a inversionistas vinculados con firmas chinas o rusas. El candidato de la ultraderecha descree de los Currículum Vitae. Carga con una hemeroteca entera de encuentros cercanos del tercer tipo con las llamadas Autodefensas de Colombia, constelación paramilitar responsable de decenas de miles de asesinatos, casi siempre contra civiles indefensos.
El Tigre no solo fue abogado de varios de sus máximos referentes, sino que mantuvo y sostiene en la actualidad una estrecha colaboración con sus históricos líderes. De hecho, fue el fundador de la Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz) cuyo objetivo fue financiar y lavar la cara a los criminales responsables de más de decenas de miles de asesinatos llevados a cabo por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Ese ecosistema político-paramilitar orbitó alrededor del expresidente Álvaro Uribe, llamado a indagatoria el 18 de junio por “hechos relacionados con su responsabilidad en la conformación de un grupo paramilitar” en Antioquia entre 1995 y 1997.
En agosto de 2025, Uribe fue condenado a doce años de prisión por sobornar a paramilitares encarcelados para que no lo mencionaran en el proceso. La nueva indagatoria llegó, además, pocas semanas después de que la Corte Suprema dejara en firme la condena a 28 años de prisión contra su hermano, Santiago Uribe, por liderar el escuadrón paramilitar conocido como “Los 12 Apóstoles”. La coincidencia temporal no es un accidente decorativo: vuelve a iluminar la persistencia de una trama donde poder político, violencia privada y justicia tardía se rozan hasta confundirse.
Ese mismo universo, que De la Espriella intentó blanquear desde Fipaz, tuvo su liturgia inaugural: en el primer encuentro de la Fipaz presidida por el Tigre y por José Manuel Restrepo —actual compañero de fórmula presidencial—, fue homenajeado el “comandante” Salvatore Mancuso, exjefe paramilitar y prominente narcotraficante asociado a la ’Ndrangheta, la mafia calabresa liderada por la Famiglia Sale. Mancuso reconoció ante la justicia su responsabilidad en más de cuatro mil crímenes, aunque se le atribuyen hasta 75 mil asesinatos.
El Tigre no solo fue abogado de varios de sus máximos referentes, sino que mantuvo y sostiene en la actualidad una estrecha colaboración con sus históricos líderes. De hecho, fue el fundador de la Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz) cuyo objetivo fue financiar y lavar la cara a los criminales responsables de más de decenas de miles de asesinatos llevados a cabo por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Ese ecosistema político-paramilitar orbitó alrededor del expresidente Álvaro Uribe, llamado a indagatoria el 18 de junio por “hechos relacionados con su responsabilidad en la conformación de un grupo paramilitar” en Antioquia entre 1995 y 1997.
En agosto de 2025, Uribe fue condenado a doce años de prisión por sobornar a paramilitares encarcelados para que no lo mencionaran en el proceso. La nueva indagatoria llegó, además, pocas semanas después de que la Corte Suprema dejara en firme la condena a 28 años de prisión contra su hermano, Santiago Uribe, por liderar el escuadrón paramilitar conocido como “Los 12 Apóstoles”. La coincidencia temporal no es un accidente decorativo: vuelve a iluminar la persistencia de una trama donde poder político, violencia privada y justicia tardía se rozan hasta confundirse.
Ese mismo universo, que De la Espriella intentó blanquear desde Fipaz, tuvo su liturgia inaugural: en el primer encuentro de la Fipaz presidida por el Tigre y por José Manuel Restrepo —actual compañero de fórmula presidencial—, fue homenajeado el “comandante” Salvatore Mancuso, exjefe paramilitar y prominente narcotraficante asociado a la ’Ndrangheta, la mafia calabresa liderada por la Famiglia Sale. Mancuso reconoció ante la justicia su responsabilidad en más de cuatro mil crímenes, aunque se le atribuyen hasta 75 mil asesinatos.
El actual jefe de campaña de De la Espriella, Carlos Suárez, fue el primer abogado de Mancuso, alias “el Mono”, “Santander Lozada” o “Triple Cero”. Mancuso fue condenado en Colombia a 40 años de prisión y extraditado a Estados Unidos en 2008 por acusaciones de narcotráfico, delito por el que recibió una pena de 16 años de cárcel. Regresó a Colombia en 2024, pero la justicia italiana reclama su captura por su vinculación con la mafia calabresa. La opinión del Tigre sobre Mancuso quedó registrada en una entrevista publicada por la revista Semana, en 2008: “Mancuso es mi paisano y se echó a espaldas una lucha que debimos haber dado todos (…) En el lugar de él, yo habría hecho lo mismo”.
Su destacada trayectoria jurídica –que casi no le permitió ganar un pleito– lo convirtió en un insólito defensor de los hermanos Miguel y Manuel Nule responsables de uno de los escándalos de corrupción más grandes del país. En aquella ocasión los Nule denunciaron que De la Espriella vendió la información del caso a sus acusadores.
Dieb Maloof
Por esos mismos años, el actual candidato se convirtió en apoderado de David Murcia Guzmán, uno de los estafadores más célebres de la historia colombiana, responsable de una operación billonaria de lavado de activos sostenida sobre un esquema Ponzi que terminó con su extradición a Estados Unidos. Años después, el delincuente insinuaría que De la Espriella lo entregó por dinero a sus captores.
En 2007, el Tigre asumió la defensa de Dieb Maloof, entonces senador, condenado luego a siete años de prisión por vínculos criminales con el exjefe paramilitar “Jorge 40”. La condena de Maloof se fundó en acuerdos para delinquir agravado, organización de grupos armados ilegales y fraude electoral. Pero el senador condenado no fue abandonado por su cofradía: Fipaz, sostenida por hacendados, narcos y millonarios paracos, se dedicó a barnizar una maquinaria de muerte que, según la Comisión de la Verdad, contribuyó al asesinato de más de 200 mil colombianos.
Tigres y leones apócrifos son depredadores de los desposeídos. Y amuletos descartables de un neofascismo regional. Orcos contemporáneos de una infantería que J. R. R. Tolkien nominó como seguidora de los Señores Oscuros.
*Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
Por esos mismos años, el actual candidato se convirtió en apoderado de David Murcia Guzmán, uno de los estafadores más célebres de la historia colombiana, responsable de una operación billonaria de lavado de activos sostenida sobre un esquema Ponzi que terminó con su extradición a Estados Unidos. Años después, el delincuente insinuaría que De la Espriella lo entregó por dinero a sus captores.
En 2007, el Tigre asumió la defensa de Dieb Maloof, entonces senador, condenado luego a siete años de prisión por vínculos criminales con el exjefe paramilitar “Jorge 40”. La condena de Maloof se fundó en acuerdos para delinquir agravado, organización de grupos armados ilegales y fraude electoral. Pero el senador condenado no fue abandonado por su cofradía: Fipaz, sostenida por hacendados, narcos y millonarios paracos, se dedicó a barnizar una maquinaria de muerte que, según la Comisión de la Verdad, contribuyó al asesinato de más de 200 mil colombianos.
Tigres y leones apócrifos son depredadores de los desposeídos. Y amuletos descartables de un neofascismo regional. Orcos contemporáneos de una infantería que J. R. R. Tolkien nominó como seguidora de los Señores Oscuros.
*Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)