EL FIN DE LA HEGEMONIA IMPERIAL
Posguerra de Irán: paisaje geoestratégico y papel relevante de Pakistánpor Alfredo Jalife-Rahme
Red Voltaire | Ciudad de México (México) | 29 de junio de 2026
français

«El primer eje» es Israel, «cuyos belicosos anticipan una nueva ronda de bombardeos contra sus enemigos después de las elecciones legislativas de octubre de 2026». El rotativo monárquico británico The Telegraph repite lo mismo en relación con Trump, quien reanudaría la guerra después de las elecciones intermedias de noviembre de 2026 [2].
«El segundo eje» es Irán, que «ha manejado sostenerse y ganar el recurso más importante de este conflicto de múltiples capas», que es «el tiempo»: el «as de una creciente magnitud geopolítica». El eje iraní comporta un «renovado eje de resistencia» (los libaneses del Hezbollah, Ansaralá de Yemen, las facciones palestinas, etcétera), en conjunto con un «más vigoroso alineamiento con Pakistán, China y Rusia».
Roxolana Zigon pone de relieve el «nexo de Israel con la India»: su «socio crucial». Considera que el ascenso diplomático de Pakistán como exitoso mediador, que dio pie al Memorándum de Entendimiento de Islamabad –debido a su óptima relación con Trump y China–, lo han convertido en una «confiable encrucijada geopolítica».
[1] “The regional geo-strategic landscape in West Asia post the Iran war”, Roxolana Zigon, Dawn, 23 de junio de 2026.
[2] “Trump may ask Iran for new deal after midterm elections. White House insider says agreement was rushed to save Republican seats when Americans vote in November”, Robert Mendick y Benedict Smith, The Telegraph, 20 de junio de 2026.
[3] «Del Golfo Pérsico a Washington: ¡Estrecho de Ormuz ALCANZA la Elección en EEUU!», Alfredo Jalife-Rahme, YouTube, 26 de junio de 2026.
Red Voltaire | Ciudad de México (México) | 29 de junio de 2026
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La académica rusa Roxolana Zigon estima que Pakistán es uno de los ganadores de la guerra que se ha librado alrededor de Irán. Supo desempeñar un eficaz papel de mediador, mostrando una sutileza singular y una particular fluidez. De esa manera, y aunque nadie lo esperaba, Pakistán también está participando en la reorganización del mundo. Y probablemente va a utilizar la experiencia adquirida para negociar los dos conflictos que más directamente le conciernen: el estatus de Jammu y Cachemira y el tratado sobre las aguas del río Indo.
Más allá del original currículum de la rusa Roxolana Zigon –quien desarrolló el concepto de la “geopolítica cuántica” y es directora de la Universidad Zhirinovsky de las Civilizaciones Mundiales de Moscú–, llamó la atención que el rotativo pakistaní Dawn –creación del icónico fundador del país Muhammad Ali Jinnah– haya reproducido su análisis prospectivo sobre «El paisaje regional geoestratégico en el Medio Oriente en la posguerra en Irán» [1] con el extenso subtítulo: «una frágil paz ha concluido la guerra de Estados Unidos contra Irán, sin embargo, la lucha ha reconfigurado el balance del poder en el Medio Oriente, cediéndole a Pakistán un papel pivote».
Ya que hablamos de “mediaciones”, habría que rememorar el papel primario que operó Omán hasta el 27 de febrero, cuando, un día después, Estados Unidos y su aliado Israel pisotearon su mediación y agredieron a Irán. En el lapso de más de 100 días de infructuosos bombardeos israelo-estadounidenses contra Irán pesó sustancialmente la segunda “mediación” de Pakistán, potencia mediana nuclear con 170 bombas atómicas financiadas por Arabia Saudita. Por cierto, Pakistán no reconoce a Israel.
La mediación final de Qatar se gestó para cerrar las tratativas financieras de Irán, al que le serán devueltos 12 000 millones de dólares del total de alrededor de 120 000 millones incautados por varios países debido a las sanciones sofocantes de Estados Unidos.
Roxolana Zigon sintetiza en forma perentoria la «realidad de la guerra post-Irán: un Irán empoderado, un Israel profundamente insatisfecho y un Estados Unidos atrapado en el crepúsculo de su guerra que nunca podrá ser ganada contra Irán». Sin citarlo, y quizá sin desearlo, Roxolana Zigon despliega la cartografía clásica del “Gran Medio Oriente” del general israelí Ariel Sharon, con su línea horizontal que va desde Mauritania hasta Cachemira, y su línea vertical que va desde el Cáucaso hasta el Cuerno de África, cuya geología ha sido sacudida en forma profunda y ha dado pie a un «nuevo orden geopolítico» con «dos ejes opuestos».
Ya que hablamos de “mediaciones”, habría que rememorar el papel primario que operó Omán hasta el 27 de febrero, cuando, un día después, Estados Unidos y su aliado Israel pisotearon su mediación y agredieron a Irán. En el lapso de más de 100 días de infructuosos bombardeos israelo-estadounidenses contra Irán pesó sustancialmente la segunda “mediación” de Pakistán, potencia mediana nuclear con 170 bombas atómicas financiadas por Arabia Saudita. Por cierto, Pakistán no reconoce a Israel.
La mediación final de Qatar se gestó para cerrar las tratativas financieras de Irán, al que le serán devueltos 12 000 millones de dólares del total de alrededor de 120 000 millones incautados por varios países debido a las sanciones sofocantes de Estados Unidos.
Roxolana Zigon sintetiza en forma perentoria la «realidad de la guerra post-Irán: un Irán empoderado, un Israel profundamente insatisfecho y un Estados Unidos atrapado en el crepúsculo de su guerra que nunca podrá ser ganada contra Irán». Sin citarlo, y quizá sin desearlo, Roxolana Zigon despliega la cartografía clásica del “Gran Medio Oriente” del general israelí Ariel Sharon, con su línea horizontal que va desde Mauritania hasta Cachemira, y su línea vertical que va desde el Cáucaso hasta el Cuerno de África, cuya geología ha sido sacudida en forma profunda y ha dado pie a un «nuevo orden geopolítico» con «dos ejes opuestos».
«El primer eje» es Israel, «cuyos belicosos anticipan una nueva ronda de bombardeos contra sus enemigos después de las elecciones legislativas de octubre de 2026». El rotativo monárquico británico The Telegraph repite lo mismo en relación con Trump, quien reanudaría la guerra después de las elecciones intermedias de noviembre de 2026 [2].
«El segundo eje» es Irán, que «ha manejado sostenerse y ganar el recurso más importante de este conflicto de múltiples capas», que es «el tiempo»: el «as de una creciente magnitud geopolítica». El eje iraní comporta un «renovado eje de resistencia» (los libaneses del Hezbollah, Ansaralá de Yemen, las facciones palestinas, etcétera), en conjunto con un «más vigoroso alineamiento con Pakistán, China y Rusia».
Roxolana Zigon pone de relieve el «nexo de Israel con la India»: su «socio crucial». Considera que el ascenso diplomático de Pakistán como exitoso mediador, que dio pie al Memorándum de Entendimiento de Islamabad –debido a su óptima relación con Trump y China–, lo han convertido en una «confiable encrucijada geopolítica».
Zigon observa que mediante «su alineamiento decisivo con este nuevo código de conducta geopolítica, Pakistán puede impulsar el concepto estratégico de la dualidad onda-partícula y demostrar su liderazgo a la hora de definir una postura más pacífica para el mundo multipolar emergente».
Más allá de la complejidad inherente al concepto de la «dualidad onda-partícula», su instrumentación conceptual facilita el entendimiento de la naturaleza dual (¡megasic!) de los actores y los fenómenos geopolíticos en la nueva era del «mundo multipolar, no lineal y poshegemónico», que explaya la fluidez a la que se encamina el nuevo orden mundial.
El problema del carácter aleatorio en las elecciones intermedias de noviembre en Estados Unidos radica en que hoy las tendencias favorecen más la prospectiva antiguerra [3] que se perfiló con el aplastante triunfo de los candidatos progresistas demócratas del eje pacifista Mamdani, Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez.
Alfredo Jalife-Rahme
Fuente
La Jornada (México)
Más allá de la complejidad inherente al concepto de la «dualidad onda-partícula», su instrumentación conceptual facilita el entendimiento de la naturaleza dual (¡megasic!) de los actores y los fenómenos geopolíticos en la nueva era del «mundo multipolar, no lineal y poshegemónico», que explaya la fluidez a la que se encamina el nuevo orden mundial.
El problema del carácter aleatorio en las elecciones intermedias de noviembre en Estados Unidos radica en que hoy las tendencias favorecen más la prospectiva antiguerra [3] que se perfiló con el aplastante triunfo de los candidatos progresistas demócratas del eje pacifista Mamdani, Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez.
Alfredo Jalife-Rahme
Fuente
La Jornada (México)
[1] “The regional geo-strategic landscape in West Asia post the Iran war”, Roxolana Zigon, Dawn, 23 de junio de 2026.
[2] “Trump may ask Iran for new deal after midterm elections. White House insider says agreement was rushed to save Republican seats when Americans vote in November”, Robert Mendick y Benedict Smith, The Telegraph, 20 de junio de 2026.
[3] «Del Golfo Pérsico a Washington: ¡Estrecho de Ormuz ALCANZA la Elección en EEUU!», Alfredo Jalife-Rahme, YouTube, 26 de junio de 2026.