El Mundial de Adorni
El sueño de un país imposible
Por Luis Bruschtein
20 de junio de 2026

Noticias Argentinas
En un Mundial disminuido hasta la abyección, pese a lo cual no decayó el influjo mágico del fútbol, el gobierno trató, con poca suerte, de colgarse de la falla garrafal de Florencia Peña. La actriz fue perdonada por la mamá del gran Lionel cuando Javier Milei inició una catarata de mensajes en las redes. Pero aún así no frenó su caída en las encuestas y el tremendo desgaste por el enriquecimiento de Manuel Adorni provocó grietas en el gabinete y rebeliones en los bloques oficialistas del Congreso y en gobernadores aliados.
En un Mundial disminuido hasta la abyección, pese a lo cual no decayó el influjo mágico del fútbol, el gobierno trató, con poca suerte, de colgarse de la falla garrafal de Florencia Peña. La actriz fue perdonada por la mamá del gran Lionel cuando Javier Milei inició una catarata de mensajes en las redes. Pero aún así no frenó su caída en las encuestas y el tremendo desgaste por el enriquecimiento de Manuel Adorni provocó grietas en el gabinete y rebeliones en los bloques oficialistas del Congreso y en gobernadores aliados.
Entre el Mundial y dos grandes demostraciones populares, el gobierno no puede tapar el escándalo de su jefe de Gabinete.
Los 13 mil millones de dólares que dejará este Mundial a la FIFA, explican que haya cedido la sede a Estados Unidos, un país que está en guerra, pero que (paradójicamente) no dejó participar a los rusos porque también están en guerra; obligó a los iraníes a alojarse en México, lejos de donde debían jugar, y sometió a humillaciones infames a equipos de musulmanes o africanos. Una vergüenza internacional con canchas en mal estado y entradas carísimas. El escándalo quedó atrás cuando empezó el juego. Sobre todo con los tres golazos de Lionel Messi, que en una conferencia de prensa no pudo ocultar el bajón de ánimo.
En el espíritu del jugador, quizás esos goles fueron un regalo para el padre que estaba pasando un mal momento. En ese trance, cuando todo el país estaba pendiente de su selección y de Messi, la actriz cometió el furcio de anunciar el fallecimiento del papá del jugador. Explicó después que en su programa en el canal de streaming Luzu, la producción le dio la noticia por el audífono cuando estaba al aire y la urgió para que la difundiera.
El canal pidió su renuncia, y ella pidió perdón a la familia del jugador, cosa que no hicieron Lanata y la corte de periodistas profesionales que mintieron a consciencia con los tres PBI de Cristina Kirchner o con que Aníbal Fernández era “La Morsa” del triple crimen narco o con la ruta del dinero “K” que nunca existió. Falta un debate serio sobre la ética y el profesionalismo en la comunicación que las fake news y las nuevas tecnologías han interrumpido impunemente.
Hay versiones nunca confirmadas sobre la posible deserción de Adorni para convertirse en testigo protegido en las causas contra el gobierno. Lo que es real es que Milei mantiene su protección pese a que la dinámica entre los ministros es como si no existiera el jefe de Gabinete.
En el Congreso, los legisladores oficialistas son renuentes a asumir en forma protagónica la defensa de Adorni porque lo consideran un incendio viviente. El peronismo insiste con la interpelación del jefe de Gabinete y aspira a convertirla en una moción de censura para destituirlo. Los gobernadores aliados al gobierno, que en este caso sumarían sus votos a la censura, discuten si no es más lógico que sea Milei el que pague el costo de despedir a su colaborador.
El nuevo vocero, que reemplazará a Adorni en esa función, el economista macrista Andrés Ravier, ha mantenido peleas furiosas en las redes en las que lo menos que le decía Milei era “imbécil”. Ravier le respondía con algo más de altura, al punto de parecer un liberal razonable, pero todo quedó finalmente en una pose. Nunca se sabe hasta qué punto se trata de mercenarios o de personas que cambian sus opiniones.
El año pasado Milei no asistió al acto en el Monumento a la Bandera pero fue su vice, Victoria Villarruel, que hizo el camino contrario al de Ravier: fue su aliada y ahora es su enemiga. En la Casa Rosada dicen que no la incluyeron en la lista de invitados. En Santa Fe, tampoco, aunque dicen que si va, “le harán un lugar” y ella dice que va.
En ese contexto, la derecha hace cálculos y trata de mantener actualizado el fantasma del kirchnerismo porque es la única amenaza para las ventajas que han conseguido con Milei en detrimento de los trabajadores, la clase media y la pequeña y mediana empresa. Las corporaciones que sobrevivan a la motosierra sueñan con el paraíso que les dejará Milei, sin protestas estudiantiles, con trabajadores sin derechos, y sin impuestos que sostengan la salud y la educación pública.
El discurso que demoniza al peronismo y al kirchnerismo no cedió en las corporaciones de medios ni en las redes, a pesar de que los gobiernos de Mauricio Macri y de Milei no pueden exhibir ni un solo logro que haya beneficiado el bolsillo del ciudadano común. Gran parte de esos ciudadanos que fueron enviados a la pobreza o al cierre de sus comercios y empresas, y que fueron favorecidos por los gobiernos kirchneristas mantienen una expectativa ciega, sin fundamento, antialgo que no terminan de definir.
Sobre todo en la CABA y en algunas provincias, donde los gobernadores tratan de evitar que los libertarios les pongan candidatos competitivos. Hay una fuerte carga masoquista, una destrucción de la inteligencia de la persona que piensa y se define en contra de sus intereses. Son personas rotas, no en un sentido depresivo, sino odiadores casi religiosos. Este gobierno los destruyó con una religión del odio.
La derecha, los distintos sectores del Círculo Rojo, saben que el único peligro está en el peronismo porque la izquierda aún no es una amenaza electoral. Y sacan cuentas para una segunda vuelta e inducen una guerra de encuestadoras para tratar de manipular la definición del candidato. El discurso demonizador concluye en la necesidad implícita de la extinción del peronismo o del kirchnerismo como la expresión del peronismo en las últimas décadas.
Pero se trata de una fuerza que ha soportado la ferocidad de esa campaña. No hay proyecto futuro de país, incluso desde la derecha, que pueda ignorar la existencia del peronismo. Lo contrario sería más una expresión de deseo que un proyecto realista. No es una afirmación teórica. Las recientes demostraciones populares por el fallecimiento de dos figuras como el Indio Solari y la Madre de Plaza de Mayo, Taty Almeida, que marcaron a fuego a varias generaciones con cuestiones profundas de cultura e identidad, de emotividad colectiva y de comunidad, demostraron que es prácticamente imposible que en el país no exista una corriente de pensamiento o fuerza política que no contenga y represente a esas expresiones.
El Indio era amigo de Máximo Kirchner y su velatorio fue organizado por el gobernador Axel Kicillof. Y en el caso de Taty Almeyda, el gobernador estuvo en el local de FOETRA donde se realizó el velatorio y fue recibido afectuosamente por la familia y por la multitud que desfiló para despedirla. Al día siguiente, la caravana hacia el cementerio pasó primero por San José 1111, frente al domicilio donde Cristina Kirchner acaba de cumplir un año de prisión domiciliaria injusta.
El poder económico ha propuesto históricamente un país que se demostró imposible, un país sin peronismo, es decir, sin una identidad que represente a las clases humildes, al pueblo trabajador, a los estudiantes o al pequeño comerciante. Probó con la represión y sumergió al país en décadas de violencia sangrienta. Probó con la difamación mediática y la persecución judicial y corrompió a los medios y a la justicia con lo cual los argentinos tienen una democracia a medias.
Los 13 mil millones de dólares que dejará este Mundial a la FIFA, explican que haya cedido la sede a Estados Unidos, un país que está en guerra, pero que (paradójicamente) no dejó participar a los rusos porque también están en guerra; obligó a los iraníes a alojarse en México, lejos de donde debían jugar, y sometió a humillaciones infames a equipos de musulmanes o africanos. Una vergüenza internacional con canchas en mal estado y entradas carísimas. El escándalo quedó atrás cuando empezó el juego. Sobre todo con los tres golazos de Lionel Messi, que en una conferencia de prensa no pudo ocultar el bajón de ánimo.
En el espíritu del jugador, quizás esos goles fueron un regalo para el padre que estaba pasando un mal momento. En ese trance, cuando todo el país estaba pendiente de su selección y de Messi, la actriz cometió el furcio de anunciar el fallecimiento del papá del jugador. Explicó después que en su programa en el canal de streaming Luzu, la producción le dio la noticia por el audífono cuando estaba al aire y la urgió para que la difundiera.
El canal pidió su renuncia, y ella pidió perdón a la familia del jugador, cosa que no hicieron Lanata y la corte de periodistas profesionales que mintieron a consciencia con los tres PBI de Cristina Kirchner o con que Aníbal Fernández era “La Morsa” del triple crimen narco o con la ruta del dinero “K” que nunca existió. Falta un debate serio sobre la ética y el profesionalismo en la comunicación que las fake news y las nuevas tecnologías han interrumpido impunemente.
Hay versiones nunca confirmadas sobre la posible deserción de Adorni para convertirse en testigo protegido en las causas contra el gobierno. Lo que es real es que Milei mantiene su protección pese a que la dinámica entre los ministros es como si no existiera el jefe de Gabinete.
En el Congreso, los legisladores oficialistas son renuentes a asumir en forma protagónica la defensa de Adorni porque lo consideran un incendio viviente. El peronismo insiste con la interpelación del jefe de Gabinete y aspira a convertirla en una moción de censura para destituirlo. Los gobernadores aliados al gobierno, que en este caso sumarían sus votos a la censura, discuten si no es más lógico que sea Milei el que pague el costo de despedir a su colaborador.
El nuevo vocero, que reemplazará a Adorni en esa función, el economista macrista Andrés Ravier, ha mantenido peleas furiosas en las redes en las que lo menos que le decía Milei era “imbécil”. Ravier le respondía con algo más de altura, al punto de parecer un liberal razonable, pero todo quedó finalmente en una pose. Nunca se sabe hasta qué punto se trata de mercenarios o de personas que cambian sus opiniones.
El año pasado Milei no asistió al acto en el Monumento a la Bandera pero fue su vice, Victoria Villarruel, que hizo el camino contrario al de Ravier: fue su aliada y ahora es su enemiga. En la Casa Rosada dicen que no la incluyeron en la lista de invitados. En Santa Fe, tampoco, aunque dicen que si va, “le harán un lugar” y ella dice que va.
En ese contexto, la derecha hace cálculos y trata de mantener actualizado el fantasma del kirchnerismo porque es la única amenaza para las ventajas que han conseguido con Milei en detrimento de los trabajadores, la clase media y la pequeña y mediana empresa. Las corporaciones que sobrevivan a la motosierra sueñan con el paraíso que les dejará Milei, sin protestas estudiantiles, con trabajadores sin derechos, y sin impuestos que sostengan la salud y la educación pública.
El discurso que demoniza al peronismo y al kirchnerismo no cedió en las corporaciones de medios ni en las redes, a pesar de que los gobiernos de Mauricio Macri y de Milei no pueden exhibir ni un solo logro que haya beneficiado el bolsillo del ciudadano común. Gran parte de esos ciudadanos que fueron enviados a la pobreza o al cierre de sus comercios y empresas, y que fueron favorecidos por los gobiernos kirchneristas mantienen una expectativa ciega, sin fundamento, antialgo que no terminan de definir.
Sobre todo en la CABA y en algunas provincias, donde los gobernadores tratan de evitar que los libertarios les pongan candidatos competitivos. Hay una fuerte carga masoquista, una destrucción de la inteligencia de la persona que piensa y se define en contra de sus intereses. Son personas rotas, no en un sentido depresivo, sino odiadores casi religiosos. Este gobierno los destruyó con una religión del odio.
La derecha, los distintos sectores del Círculo Rojo, saben que el único peligro está en el peronismo porque la izquierda aún no es una amenaza electoral. Y sacan cuentas para una segunda vuelta e inducen una guerra de encuestadoras para tratar de manipular la definición del candidato. El discurso demonizador concluye en la necesidad implícita de la extinción del peronismo o del kirchnerismo como la expresión del peronismo en las últimas décadas.
Pero se trata de una fuerza que ha soportado la ferocidad de esa campaña. No hay proyecto futuro de país, incluso desde la derecha, que pueda ignorar la existencia del peronismo. Lo contrario sería más una expresión de deseo que un proyecto realista. No es una afirmación teórica. Las recientes demostraciones populares por el fallecimiento de dos figuras como el Indio Solari y la Madre de Plaza de Mayo, Taty Almeida, que marcaron a fuego a varias generaciones con cuestiones profundas de cultura e identidad, de emotividad colectiva y de comunidad, demostraron que es prácticamente imposible que en el país no exista una corriente de pensamiento o fuerza política que no contenga y represente a esas expresiones.
El Indio era amigo de Máximo Kirchner y su velatorio fue organizado por el gobernador Axel Kicillof. Y en el caso de Taty Almeyda, el gobernador estuvo en el local de FOETRA donde se realizó el velatorio y fue recibido afectuosamente por la familia y por la multitud que desfiló para despedirla. Al día siguiente, la caravana hacia el cementerio pasó primero por San José 1111, frente al domicilio donde Cristina Kirchner acaba de cumplir un año de prisión domiciliaria injusta.
El poder económico ha propuesto históricamente un país que se demostró imposible, un país sin peronismo, es decir, sin una identidad que represente a las clases humildes, al pueblo trabajador, a los estudiantes o al pequeño comerciante. Probó con la represión y sumergió al país en décadas de violencia sangrienta. Probó con la difamación mediática y la persecución judicial y corrompió a los medios y a la justicia con lo cual los argentinos tienen una democracia a medias.
El futuro tendrá la última palabra.