24 jun 2026

LOS DEMONIOS OCULTOS

¿Habrá que eliminar el fascismo en Israel?

por Thierry Meyssan
Red Voltaire | París (Francia) | 23 de junio de 2026

عربي Deutsch English français italiano Nederlands Português Türkçe




Vladimir Jabotinski, Benito Mussolini y Benyamin Netanyahu.


La opinión pública mundial parece tomar conciencia, con retraso, de los crímenes que el gobierno de Benyamin Netanyahu ha perpetrado contra las poblaciones de la franja de Gaza, de Líbano, de Siria y de Irán. Ningún otro gobierno en el mundo se ha atrevido a proclamar que eliminar a quienes resisten justifica matar también a los civiles que estén en los alrededores, sin importar la cantidad de “víctimas colaterales”. Pero también es importante estar conscientes de que esa manera de pensar tiene una historia larga y abominable. El mundo tiene que asumir sus responsabilidades antes de que ese régimen comience a arremeter también contra sus propios conciudadanos, no porque estos últimos sean más valiosos que los árabes o los persas sino porque todos son parte de la humanidad.


La opinión pública internacional ha cambiado de posición ante Benyamin Netanyahu, el primer ministro de Israel. La mayoría parece haberse dado cuenta, ¡finalmente!, de que Netanyahu y su gobierno no luchan por la paz sino que están tratando de exterminar la población del sur de Líbano… como ya trató de hacerlo con los palestinos de Gaza.

Aunque esto ya era evidente, el mundo sólo pareció verlo claramente cuando Netanyahu y su régimen se opusieron al protocolo de acuerdo de Estados Unidos con Irán, documento en el que el principal aliado de Israel mostraba que es posible seguir un camino diferente.

Desde que la alianza Likud-kahanistas llegó al poder en Israel [1], hemos venido señalando desde Red Voltaire que el actual gobierno israelí está aplicando el proyecto sionista revisionista de Vladimir Jabotinsky [2].

Aunque siempre hemos subrayado que el proyecto sionista revisionista de construcción de un “Imperio judío” no tiene nada que ver con el sionismo de Theodor Herzl, algunos han creído que nuestros argumentos disimulaban una parcialización antisemita. Además de resultar insultante, eso equivale a ignorar el conjunto de nuestro trabajo en favor de la igualdad de todos.

Por eso nos parece importante recordar aquí un hecho ampliamente ignorado: los sionistas revisionistas eran aliados del Duce Benito Mussolini y negociaron con individuos cercanos al Fuhrer Adolf Hitler, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Incluso organizaron, con el SS Adolf Eichmann, el envío de miles de judíos húngaros a Auschwitz [3].

A raíz de la operación palestina Diluvio de Al-Aqsa, el 7 de octubre de 2023, se instaló la confusión. Surgió un debate en cuanto a saber si las operaciones militares de Israel contra la población de Gaza eran o no un genocidio. Algunos afirmaron que las tropas israelíes no mataban en función de la etnia de las víctimas y que no existía una orden del gobierno israelí en ese sentido.

Pero las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) estaban aplicando en Gaza la “directiva Dahiet” [4], redactada por el conocido general israelí Gadi Eizenkot en octubre de 2008 [5]. Hablando del suburbio sur de Beirut, la capital libanesa, el general Eizenkot declaraba entonces al diario Yediot Aharonot: «Aplicaremos una fuerza desproporcionada contra las poblaciones y causaremos grandes daños y destrucciones. Desde nuestro punto de vista, no son poblaciones civiles, son bases militares. No es una recomendación. Es un plan. Y está aprobado.»

Ese fue el plan que Israel aplicó en Gaza, durante los 3 últimos años. Y ahora, durante los últimos meses, ha venido aplicándolo en Líbano. O sea, se trata de crímenes de guerra públicamente reivindicados por un militar árabe judío que fue jefe del estado mayor de las fuerzas armadas de Israel, de 2015 a 2019, y que luego se convirtió en ministro sin cartera para participar en el “gabinete de guerra” creado por Netanyahu desde el 11 de octubre de 2023.

Esos crímenes de guerra apuntan a erradicar la resistencia popular de los gazauitas y de los libaneses. Pero el hecho de aplicar a la población civil el mismo tratamiento que a los combatientes es lo mismo que querer erradicar a los gazauitas y a los libaneses del sur, lo cual constituye, incuestionablemente, un genocidio.

Así tendría que haberlo declarado la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que es el tribunal interno de las Naciones Unidas. Eso es lo que Sudáfrica, país que también fue víctima de los sionistas revisionista en tiempos del apartheid, ha estado tratando de obtener desde el 29 de diciembre de 2023. Desgraciadamente, la mayoría de los jueces de la CIJ rechazaron tomar esa decisión, bajo la influencia del presidente de esa corte, el libanés Nawaf Salam, cuyo abuelo amasó la fortuna familiar comprando las tierras de la burguesía palestina por cuenta del barón Lionel Walter Rothschild.

Después de su intervención como presidente de la CIJ, Nawaf Salam fue nombrado primer ministro de Líbano… donde está teniendo que enfrentar las consecuencias de la decisión que la CIJ no llegó a tomar sobre Gaza.

La cuestión que se plantea ahora es: ¿Habrá que aplicar en Israel un proceso similar a la “desnazificación” aplicada en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, para eliminar las raíces fascistas del sionismo revisionista?

Todos deben estar conscientes de que Benyamin Netanyahu y sus aliados albergan la intención de transformar profundamente el Estado de Israel, que ya definen como «el Estado judío» y que dicen querer convertir no en una “Atenas” sino en una «súper Esparta» [6].

Esta cuestión es probablemente vital. La coalición de gobierno de Benyamin Netanyahu ya practica la tortura, los crímenes de guerra y recurre al genocidio. Pero todavía no ha atentado contra la vida de sus opositores israelíes. Esa es la etapa siguiente en su lucha por conservar el poder y alcanzar sus objetivos. Si todavía no hay asesinatos de opositores políticos israelíes es porque la coalición gubernamental de Netanyahu necesita una imagen de unidad del pueblo israelí para justificar sus crímenes.

Israelíes y no israelíes, judíos y no israelíes, todos debemos entender que los sionistas revisionistas son enemigos del género humano.

En 1921-1932, los sionistas revisionistas no vacilaron en asesinar a los judíos ucranianos prosoviéticos [7]. Años después, en 1942-1945, tampoco tuvieron reparos en asesinar a los judíos húngaros adinerados. Mañana, los sionistas revisionistas tampoco vacilarán en matar a todo aquel que les oponga resistencia, sea quien sea. Tenemos que ver fríamente los hechos históricos y detenerlos.

Thierry Meyssan

[1] «El golpe de Estado de los straussianos en Israel», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de marzo de 2023.

[2] «Cuando el velo se desgarra: las verdades ocultas, de Jabotinsky a Netanyahu», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 23 de enero de 2024.

[3] מדוע חוסל קסטנר (“¿Por qué mataron a Kastner?”), Nadav Kaplan, Steimatzky (2024).

[4] Dahiet, generalmente transliterado en inglés como “Dahiya”, es el nombre del suburbio sur de Beirut cuya población es mayoritariamente chiita. Nota de Red Voltaire.

[5] “Israel warns Hezbollah war would invite destruction”, Reuters, 3 de octubre de 2008.

[6] «Netanyahu y el nazismo»; «Después del “Gran Israel”, Netanyahu quiere una “súper Esparta” y “terminar el trabajo en Gaza”», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 23 y 30 septiembre de 2025.

[7] «¿Quiénes son los nacionalistas integristas ‎ucranianos?‎», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de noviembre de 2022.