2 mar 2015

Prensa árabe: Obama amenazó con derribar cazas israelíes si atacaban a Irán


En un desconcertante informe, un periódico kuwaití afirma que el presidente Barack Obama amenazó con derribar aviones israelíes si Tel Aviv seguía adelante con un plan para atacar los sitios nucleares iraníes.
1 mar 2015


Reuters / Amir Cohen

En un desconcertante informe, un periódico kuwaití afirma que el presidente Barack Obama amenazó con derribar aviones israelíes si Tel Aviv seguía adelante con un plan para atacar los sitios nucleares iraníes.

Citando "fuentes bien situadas", el diario 'Al-Jarida' afirma que en algún momento de 2014 el Gobierno israelí elaboró planes para atacar Irán cuando supieron que Washington y Teherán estaban a punto de alcanzar un acuerdo nuclear secreto a espaldas de Israel. La decisión fue tomada después de que Israel se enterara de que los términos del acuerdo constituían una supuesta "amenaza para la seguridad de Israel".

El medio árabe señala que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al parecer, tomó la decisión después de cuatro noches de deliberación con los mandos militares, y que los aviones israelíes incluso lograron realizar vuelos experimentales en el espacio aéreo iraní después de evadir los radares de ese país.

Pero cuando un funcionario israelí con fuertes vínculos con la administración Obama reveló el plan de ataque aéreo, Obama presuntamente amenazó con derribar los aviones israelíes.

La controvertida información ha generado diversas reacciones, especialmente en la prensa de Israel. El reportero de la prensa judía conservadora Tzvi Ben Gedalyahu señala que "a primera vista parece ser una invención de un editor con una buena imaginación".

"Sin embargo, 'Al-Jarida' está considerado un diario relativamente liberal cuyo editor Mohammed al-Sager fue galardonado con el Premio Internacional de Libertad de Prensa del Comité de Protección de Periodistas 'por sus informes atrevidos en temas políticos y de derechos humanos' ante amenazas de censura y enjuiciamiento por parte del Gobierno", agrega el periodista israelí.

Artículo de Fidel: Cinco horas con Los Cinco


2 marzo 2015

 Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución
Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución
Los recibí el sábado 28 de febrero, 73 días después que pisaron tierra cubana. Tres de ellos habían consumido 15 largos años de su más plena juventud al respirar el aire húmedo, maloliente y repugnante de los sótanos de una prisión yanki, después de ser condenados por jueces venales. Otros dos, que igualmente trataban de impedir los planes criminales del imperio contra su Patria, fueron condenados también a varios años de prisión brutal.
Los propios organismos de investigación, ajenos por completo al más elemental sentido de la justicia, participaron en la inhumana cacería.
La inteligencia cubana no necesitaba en absoluto seguir los movimientos de un solo equipo militar de Estados Unidos, porque esta podía observar desde el espacio todo lo que se movía sobre nuestro planeta a través de la Base de Exploración Radioelectrónica “Lourdes”, al sur de la capital de Cuba. Este centro era capaz de detectar cualquier objeto que se moviera a miles de millas de nuestro país.
Los Cinco Héroes antiterroristas, que nunca hicieron daño alguno a Estados Unidos, trataban de prevenir e impedir los actos terroristas contra nuestro pueblo, organizados por los órganos de inteligencia norteamericanos que la opinión mundial sobradamente conoce.
Ninguno de los Cinco Héroes realizó sus tareas en busca de aplausos, premio o gloria. Recibieron sus honrosos títulos porque no lo buscaron. Ellos, sus esposas, sus padres, sus hijos, sus hermanos, y sus conciudadanos, tenemos el legítimo derecho a sentirnos orgullosos.
En julio de 1953, cuando atacamos el Moncada, yo tenía 26 años y mucho menos experiencia que la que ellos demostraron. Si estaban en Estados Unidos no era para hacer daño a ese país, o tomar venganza por los crímenes que allí se organizaban y abastecían de explosivos contra nuestro país. Tratar de impedirlos era absolutamente legítimo.
Lo principal a su llegada era saludar a sus familiares, amigos y al pueblo, sin descuidar un minuto la salud y el riguroso chequeo médico.
Fui feliz durante horas ayer. Escuché relatos maravillosos de heroísmo del grupo presidido por Gerardo y secundado por todos, incluido el pintor y poeta, al que conocí mientras construía una de sus obras en el aeródromo de Santiago de Cuba. ¿Y las esposas? ¿Los hijos e hijas? ¿Las hermanas y madres? ¿No los va a recibir también a ellos? ¡Pues también hay que celebrar el regreso y la alegría con la familia!
Ayer, en lo inmediato, quería intercambiar con los Cinco Héroes. Durante cinco horas ese fue el tema. Dispongo desde ayer, afortunadamente, del tiempo suficiente para solicitarles que inviertan una parte de su inmenso prestigio en algo que será sumamente útil a nuestro pueblo.
Fidel Castro Ruz
Marzo 1 de 2015
http://www.cubadebate.cu/especiales/2015/03/02/articulo-de-fidel-cinco-horas-con-los-cinco/#.VPReA3yG-1s

Mujica, los medios y los periodistas


 Por Iván Schuliaquer *

“A mí me va mejor que al gobierno”, dijo alguna vez el presidente uruguayo José Mujica. Esa tensión entre su persona y su trabajo, entre el que vive en un rancho y el que conduce un país, entre el sabio y el gestor, fue central en la construcción de legitimidad de quien se transformó en “el presidente más pobre del mundo” y en el símbolo que, según el canciller Luis Almagro, permitió que dejaran de confundir a Uruguay con Paraguay. El reconocimiento planetario a Mujica debe mucho a la repercusión de su figura en los medios internacionales, pero la emergencia de su liderazgo sería inexplicable sin los medios nacionales. Ahora bien, ¿cómo construyó su relación con ellos?
Ex guerrillero, secuestrado y torturado por la dictadura, Mujica forjó el núcleo de su vínculo con los medios desde que asumió como diputado, en 1995. Además de su pasado, otros elementos lo volvían un fuera de serie para la política uruguaya: era desaliñado, andaba en moto y vivía en un rancho. Eso, combinado con sus discursos humanistas y contundentes, cautivó a muchos de sus interlocutores. Entre los primeros, hubo tres periodistas. Dos trabajaban en el semanario conservador Búsqueda y el otro en Canal 10, uno de los líderes de audiencia de la televisión uruguaya. En sus días en el Palacio Legislativo, los periodistas pasaban mucho tiempo en el despacho de Mujica y construyeron confianza con él. Desde entonces, empezaron a dedicarle líneas y minutos.
Mujica, que ya era el líder del Movimiento de Participación Popular –la fuerza política del Frente Amplio más votada en las últimas tres elecciones presidenciales–, amplió cada vez más su presencia en los medios. Su voz y su imagen se hicieron más conocidas y populares. Ese camino, que tuvo una escala como ministro de Agricultura, desembocó en su llegada a la presidencia en 2010.
Desde entonces, muchos lo califican como el gobernante más accesible de la historia uruguaya. Y para los medios parece cierto: en casi todos sus actos atiende a los periodistas. En esas escenas, Mujica, como otros presidentes progresistas de la región, se muestra en acción. El político ya no va al estudio de televisión para charlar con el periodista, ahora él recibe a los medios mientras gobierna: inaugura, anuncia, decide, gestiona. A eso, sumó las entrevistas en su chacra: sitio donde recibió a los numerosos medios internacionales que, maravillados, quisieron ver y mostrar dónde vive.
Más allá de esos encuentros con diferentes periodistas y de los contactos más o menos formales que –como los presidentes que lo precedieron– tuvo con los empresarios de medios, Mujica privilegió a dos medios en particular. Búsqueda y Canal 10 recibieron las informaciones exclusivas y fueron los escenarios que eligió para marcar agenda o responder a distintas discusiones. Esas notas en medios líderes, con líneas editoriales que no concuerdan con el gobierno, se las hicieron los periodistas a los que conoce hace casi dos décadas. Ese vínculo entre periodistas y presidente, que no estuvo exento de peleas por la tensión entre la lógica periodística y la lógica gubernamental, fue mutuamente beneficioso. A Mujica le permitió dar sus debates desde escenas masivas y ampliar el horizonte de destinatarios a través de quienes confía. A los periodistas les permitió contar con las exclusivas de la figura política más importante del país.
Como otros gobernantes progresistas de la región, Mujica renegó de los asesores de imagen y fue estratega de sí mismo. No obstante, su relación con los medios y sus periodistas, contó con ciertas condiciones de posibilidad que no siempre se dieron en Brasil, Bolivia, Argentina, Ecuador o Venezuela. Entre ellas, nombraremos cinco.
Primero: el presidente consideró que –en el juego de persuasión mutua entre periodista y entrevistado– las escenas mediáticas podían ser negociadas y que lo que el medio publicaba respetaba lo que él había dicho. Esto se dio más allá de que Mujica y gran parte del Frente Amplio afirman que la mayoría de los medios privados son opositores al gobierno.
Segundo: los medios le dan una enorme relevancia informativa a la palabra del presidente. En ese marco, consideraron que contar con las exclusivas de Mujica significa, como dijo un jefe de redacción, “haber encontrado el pozo de petróleo”.
Tercero: en Uruguay, un país pequeño, el peso relativo del Estado ante los grupos mediáticos es mayor. Por un lado, las empresas estatales son las principales anunciantes y el Estado protege a las empresas mediáticas nacionales de la entrada de grandes actores extranjeros. Por otro lado, no hay un gran grupo mediático unificado. Existen los “Tres Grandes”: las tres empresas líderes de televisión y de cable que sostienen acuerdos estratégicos y son los actores excluyentes de ese mercado. Sin embargo, esa alianza es menos sólida que antes: frente al mercado de las telecomunicaciones, los tres actores pasaron a competir entre sí.
Cuarto: Mujica señaló al diario El País como el principal medio opositor, lo cual tiene un costo político no muy alto. Por una parte, porque va en línea con lo que dijo históricamente el Frente Amplio del periódico creado por el Partido Blanco. Por otra, porque hace una década la empresa dueña del diario más leído de Uruguay se desprendió de otras inversiones mediáticas y se abocó al periódico.
Quinto: la principal oposición al gobierno son los partidos Blanco y Colorado. En Uruguay, a diferencia de otros países de Sudamérica, aún son los partidos los principales articuladores de la disputa política.
* Politólogo (UNGS-Conicet/Sorbonne Nouvelle). Autor de El poder de los medios.
http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-266831-2015-03-02.html

Tropas yanquis en el Perú y soberanía nacional

 EEUU se caracteriza por intervenir militarmente aquellos países en los que ve amenazados sus intereses económicos, claro que la agresión es justificada en «defensa de los derechos humanos y la democracia».

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CARLOS CASTILLO PERALTA /  REBELION – 
Entonces preocupa que el Congreso de la República, el 29 de enero del 2015, haya autorizado (¡casi en secreto!) el ingreso de soldados yanquis bajo el pretexto de «entrenar a los militares peruanos en el cumplimiento de operaciones especiales para combatir el narcotráfico y la insurgencia» (http://goo.gl/jBTtWf). En el mismo sentido, no debemos olvidar que somos el único país de la región que tiene nueve bases militares norteamericanas y que hemos entregado tres puertos que sirven de reabastecimiento para la cuarta flota norteamericana (http://t.co/DnZntyuHIC).
Sin embargo, el objetivo sería enviar un mensaje claro a los gobiernos de izquierda y progresistas de la región, especialmente a la República Bolivariana de Venezuela, proyecto revolucionario que no escatima en socavar a sangre y fuego. En ese sentido, EEUU, siguiendo la vieja doctrina Monroe, considera aún que América Latina es su patio trasero.
No olvidemos que la doctrina Monroe establece que si un país del continente amenaza o pone en riesgo los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, entonces Washington está obligado a intervenir en los asuntos de ese país para «reordenarlo» y restablecer los derechos y el patrimonio de su ciudadanía y sus empresas. Esta doctrina se sintetiza en la frase: «América para los americanos». Sin embargo, hay que tener mucho cuidado (como advirtiera, Diego Portales, Ministro de Estado de Chile): «Para los americanos del norte, los únicos americanos son ellos mismos».
La injerencia de los EEUU sobre nuestros gobernantes no es nueva, los cables de Wikileaks difundidos el año pasado, pusieron al descubierto quien estuvo detrás de la masacre de Bagua en el 2009 (http://goo.gl/yc99sf). Tampoco es casual que en las últimas décadas el Perú haya tenido una política de alineamiento con los EEUU, aplicando a rajatabla las recetas de Washington, manteniendo el modelo económico extractivista primario-exportador y profundizando el neoliberalismo.
Por consiguiente, debiéramos reflexionar acerca de la injerencia norteamericana en los asuntos internos de nuestra patria. El pueblo peruano debe comprender que la intervención norteamericana ocurre en el presente y es real, que no es un invento de los «que se oponen a la inversión», que la tesis del «perro del hortelano» de Alan García, y las posturas fascistoides del actual gobierno de Ollanta Humala –como la criminalización de la protesta social y la persecución política de los líderes y dirigentes populares– están dentro del marco de la defensa de los intereses de los EEUU y sus grandes corporaciones transnacionales.
Finalmente, estamos convencidos que el Perú tiene que redefinir su relación con la potencia del norte, de una relación de sumisión y poder a una relación entre iguales. Recuperemos la dignidad como país soberano, dejemos de ser una neocolonia de los EEUU. Exijamos la expulsión de las tropas yanquis y de todas las agencias de cooperación norteamericanas de nuestro país.

El desendeudamiento y la incomodidad


Cristina le dejará un país sumamente incómodo al que venga, si el que viene no está dispuesto a mantener vigentes cada una de las conquistas nacionales y sociales que se lograron en estos doce años de pura incomodidad también, de tanta rispidez

 Por Sandra Russo

Quizá, para visualizar y comprender de qué se han tratado estos doce años que ayer, en la última apertura de la Asamblea Legislativa de su mandato, la presidenta Cristina Kirchner puso en valor, como es su costumbre, a través de datos puntualizados área por área, convenga unir el principio de su discurso con el final. “Dejamos al país desendeudado”, fue la frase que, después de una breve introducción sobre la futura y drástica reducción de los pagos externos a partir 2017, primero levantó los aplausos de los bloques oficialistas y de las miles de personas que llenaban la Plaza del Congreso. Casi tres horas más tarde, la Presidenta se despidió diciendo que deja un país cómodo para la gente, no para los dirigentes políticos.
El desendeudamiento es uno de los ejes sobre los que el kirchnerismo pivoteó de entrada, el que Néstor Kirchner trajo en mente desde el sur cuando asumió en 2003, y cuyo rumbo no abandonó él pero sobre todo no abandonó ella, que era la Presidenta cuando arreciaron los ataques de los buitres –indisociables, ya a esta altura de nuestra percepción, del lobby al que es vulnerable la Justicia norteamericana, y del sponsoreo de algunos nacionales– y cuando los principales dirigentes del arco opositor opinaron que “había que pagar”, lo cual hubiese significado tirar por la borda una década de esfuerzo colectivo, por un lado, y subirse a un bólido sin control, porque así es el lado del mundo al que ese mismo arco opositor nos pretende de nuevo asociados, y no como pares sino en el rol subalterno de siempre.
A lo largo del discurso, la Presidenta fue hilvanando después una larguísima secuencia de derechos ampliados, de estrategias contracíclicas, de políticas sincronizadas en diferentes áreas. Embarazadas y madres que cobran la AUH pero a cambio deben vacunar y escolarizar a los niños. Jubilados que no deben reclamar dos aumentos por año porque los reciben por ley. Cobertura previsional al cien por cien. Paritarias. Empresas subsidiadas en situaciones críticas para evitar pérdidas en los seis millones de empleos creados anteriormente. Los créditos del Pro.Cre.Ar, los méritos de los planes Progresar, Fines, Nacer. La carta de vacunación más completa y el salario más alto de América latina. La lista seguiría un par de párrafos, pero allí pueden verse a los beneficiarios por excelencia de este proyecto político, que son los que hasta el 2003 no tenían nada. Esos que hoy siguen siendo los más débiles, porque la lista de cuentas pendientes sería tan larga o más que la de lo resuelto. Es que aquí no hubo ninguna revolución. Lo que hubo fue una sorpresa hace doce años, y después el desarrollo de un proyecto político cuya única garante hoy es la dirigente Cristina Kirchner, que ayer deslizó cierta nostalgia por el debate parlamentario.
Ayer Cristina reiteró que buena parte de esos planes y políticas dirigidas a los sectores vulnerables hubiera sido imposible si no se recuperaban los fondos previsionales que hasta su reestatización eran el jolgorio de los bancos y algunos avivados. Pero tanto esa recuperación como el uso que se les dio también hubieran sido imposibles sin soberanía política, y ése es el fruto dulce del desendeudamiento. La libertad de acción y de gestión. Exactamente lo mismo por lo que luchan ahora algunos pueblos europeos. En el tramo más denso, más espeso del discurso, el referido a la AMIA, además de hacer referencia al escandaloso mutis por el foro de la Corte Suprema en la causa del atentado a la embajada de Israel, la Presidenta volvió a hablar de geopolítica, del mismo modo que cuando habló sobre los acuerdos con China. Porque para eso sirve la independencia económica, para lograr la soberanía política. Y en este caso para elegir los socios sin consultar con ninguna embajada extranjera ni ningún organismo de crédito internacional.
Si uno mira esta sociedad de abajo para arriba y no al revés, que es lo que hacen los grandes medios, después de estos doce años hay millones de argentinos que se han empoderado, porque comer todos los días, mandar al chico a la escuela y tener un trabajo estable es lo que hace la diferencia entre alguien que está adentro y alguien que se quedó afuera. Entre la inclusión y la exclusión. El modelo que describió ayer la Presidenta se hace claro a los ojos no sólo de sus beneficiarios directos, sino también de los que siempre han creído que el Estado debe servir para eso, para sostener a los que se pueden caer o se han caído. El desendeudamiento es clave para cualquiera que venga: da libertad. Ahora vendrán preguntas más complejas, como por ejemplo: ¿quieren los dirigentes políticos del arco opositor esa libertad? ¿La valoran o serán esa libertad de acción y de gestión, una excusa menos para salir del paso cuando dejen de mirar para abajo –casi ninguno de ellos lo hace: miran a la cámara–, y beneficien a los históricamente privilegiados de las dictaduras y de las democracias argentinas?
En ese sentido, el discurso cerró como empezó: Cristina le dejará un país sumamente incómodo al que venga, si el que viene no está dispuesto a mantener vigentes cada una de las conquistas nacionales y sociales que se lograron en estos doce años de pura incomodidad también, de tanta rispidez. El kirchnerismo no es almibarado, es cierto. Cristina no es proclive a invitar a tomar el té. Pero cada una de esas conquistas, a pesar de las mayorías parlamentarias, fue ganada con dosis monumentales de trabajo, arrancada en un mar de injurias, insultos, mentiras y operaciones. Nueve de diez de los que conocemos hubiesen tirado la toalla a mitad de camino. Sólo un fuerte encuadramiento ideológico que sostiene al Estado como un árbitro entre fuertes y débiles, sólo con ese rasgo estructural, ella pudo llegar a este día, con la redistribución de la riqueza en marcha.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-267197-2015-03-02.html