9 mar 2015

El desendeudamiento como herencia

ARGENTINA

 TEMAS DE DEBATE: EL PROXIMO GOBIERNO ENFRENTA UN HORIZONTE FINANCIERO DESPEJADO

A partir de 2016 el pago en concepto de capital e intereses es muy bajo, pero las elecciones de octubre serán una bisagra respecto del camino a seguir para financiar el desarrollo económico. La vuelta del proyecto neoliberal implicaría crecer de nuevo con endeudamiento externo.


Producción: Javier Lewkowicz

Los riesgos futuros

Por Martin Burgos *
La salida del modelo neoliberal en el que nos introdujo la dictadura militar nos permitió entender la arquitectura de ese laberinto de manera más evidente que visto desde adentro. Hoy podemos afirmar que ni el tipo de cambio, ni la tasa de interés, ni la apertura comercial son fundamentales en el esquema neoliberal: son simples herramientas constitutivas del neoliberalismo, entendido como un proyecto cultural, social, económico y político. Lo fundamental del neoliberalismo en términos económicos es el uso de la deuda externa pública como forma de equilibrar la balanza de pagos del sector privado, cuyo déficit estructural se debe a la remisión de utilidades desde la periferia hacia el centro, tanto de los agentes nacionales como de los internacionales. Esto explica que desde los años setenta las deudas en divisas del sector público en el mundo fueran incrementándose cuando generalmente los gastos del Estado en sueldos, obras públicas, subsidios, se realizan en moneda local. A su vez, esa deuda externa –que deben pagar todos los ciudadanos– habilita la injerencia de los organismos internacionales de crédito en la política económica local, llevando a los países a desandar los caminos de la autonomía que habían buscado durante los años de la posguerra.
Por lo tanto, hay que entender la política de desendeudamiento como una parte sustancial del proceso político y económico post neoliberal que vivimos en muchos países del continente latinoamericano, y cuyos ecos ya resuenan en Europa. El desendeudamiento no es una medida o un ratio entre deuda y exportaciones, entre deuda y PBI, algo que indudablemente fue mejorando por políticas propias pero también por circunstancias ajenas, como la mejora de los precios internacionales de los commodities, que nos permitió pagar la deuda con reservas. Hoy, esas circunstancias internacionales han cambiado: los precios de la soja han caído y existen fuertes tensiones en los mercados internacionales que generan corridas cambiarias, como las ocurridas en Argentina o en Rusia. En este nuevo contexto, pagar la deuda que vence este año con reservas significaría reducirlas a casi la mitad, poniendo en riesgo la estabilidad económica. Por lo tanto la forma menos traumática de enfrentar el pago sería encontrar un financiamiento para estirar los plazos.
El cambio en las circunstancias internacionales nos permite poner de relieve el núcleo del desendeudamiento, que es la mayor autonomía de la política económica llevada adelante por los propios países respecto de los mercados financieros internacionales. Porque tampoco es cierto que el Gobierno no se haya endeudado en dólares durante los últimos 12 años. De hecho, uno de los bonos más importantes que vence este año, el BODEN 2015, es una deuda en dólares emitida por este gobierno. La clave de la política de desendeudamiento nunca fue “no endeudarse”, sino “para qué” endeudarse y “en qué condiciones” endeudarse. Entre los objetivos del endeudamiento, debe descartarse los que se vinculan con el financiamiento de una fuga de capitales, como lo ocurrido con el megacanje de 2001. De la misma manera, endeudarse para cubrir un déficit comercial podría resultar contraproducente. Pero endeudarse para la realización de inversiones en infraestructura es una posibilidad, que de hecho se está llevando a cabo financiado por organismos multilaterales como el BID, o mediante acuerdos bilaterales como los que se llevaron adelante con China recientemente.
Tan importante como los objetivos del endeudamiento son las condiciones del endeudamiento: tasas de interés, plazos, instrumentos, actores involucrados, jurisdicción y ley aplicable, son tantos factores que directa o indirectamente pueden poner en jaque la autonomía de la política económica nacional. En ese sentido, aceptar condiciones que impliquen apreciación cambiaria, aumento de la tasa de interés, ajuste de gasto público, pago de las deudas en default, nueva carta orgánica del BCRA, etc. sería volver al laberinto neoliberal, algo que desgraciadamente le está pasando a Brasil.
Más allá de la coyuntura particular de este año, marcada por fuertes vencimientos de deuda, debe ponderarse que a partir de 2016 el pago que debe realizarse en concepto de capital e intereses es muy bajo. Esta sólida situación nos debería permitir despejar los nubarrones de la restricción externa, manteniendo la balanza comercial fuertemente positiva a través de una mayor sustitución de importaciones, una fuerte regulación destinada a evitar la fuga de capitales y nuevas inversiones extranjeras directas. Pero resulta evidente que las elecciones de octubre serán una bisagra respecto del camino a seguir para financiar el desarrollo económico. La vuelta del proyecto neoliberal implicaría volver a crecer con endeudamiento externo, que es el principal plan económico de la oposición, y se puede apreciar en el aumento del nivel de endeudamiento de la Ciudad de Buenos Aires desde la llegada del PRO al gobierno en 2007.
* Coordinador del Departamento de Economía del Centro Cultural de la Cooperación.

Retorno al mercado

Por Matías Vernengo *
Todo indica que el default, que parecía inminente después de la decisión del juez Thomas Griesa y que en definitiva fue vista como tal por varios agentes del mercado, como por ejemplo la International Swaps and Derivatives Association (ISDA), pasó de largo. Más allá de lo que ocurra en el ámbito político, un golpe de Estado financiero, como el que sufrió Raúl Alfonsín, es muy improbable. Pero la cuestión de la deuda externa seguirá vigente, y el próximo gobierno tendrá que lidiar con ella.
La reestructuración de la deuda externa en 2005 y 2010 fue muy bien realizada, y es verdad que objetivamente se ha reducido la deuda. Según los datos del Banco Mundial, la deuda externa total como proporción de las exportaciones cayó de 380 por ciento en 2000 a aproximadamente 138 por ciento en 2013. El servicio de la deuda, el pago de los intereses, como proporción de las exportaciones cayó, en el mismo período, de 64 por ciento a poco menos de 34 por ciento. Las exportaciones son la fuente segura de divisas necesarias para pagar a los acreedores externos. Algo similar se observa con la relación entre reservas internacionales y obligaciones de corto plazo, aunque las reservas hayan caído en los últimos años. En otras palabras, el riesgo del default es pequeño, y el ataque de los buitres, que con el vencimiento de la cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers) que prohibía pagarles más a los holdouts, también podría ser resuelto sin mayores problemas, aunque probablemente sólo ocurrirá con el próximo gobierno.
La caída del precio del petróleo y de los costos energéticos que presionan la cuenta corriente en general, las tasas de interés domésticas más altas y la crisis internacional que no termina y que mantiene las tasas de interés internacionales en niveles bajos, han ayudado a reducir la presión sobre el tipo de cambio. Por eso, una corrida al dólar, típica de los defaults, y de las crisis externas, puede ser evitada. La cuestión es cómo superar el estrangulamiento externo, que está por detrás del estancamiento económico, que parece ser algo a lo cual el Gobierno se ha conformado. Y es por eso que aunque el país se haya desendeudado, y el fantasma del default no este presente, el problema de la deuda externa sigue vigente. No se puede esperar un boom de exportaciones, ni por el lado de los precios internacionales, ni por la mítica devaluación que incrementaría la competitividad externa, y sin acceso a los mercados de capitales internacionales las posibilidades de crecer se ven acotadas por el equilibrio de la cuenta corriente. El viejo problema de restricción externa está, en este caso, simbióticamente conectado con la cuestión de la deuda externa.
De hecho, el desendeudamiento del gobierno federal ha ocurrido conjuntamente, en los últimos años con el creciente endeudamiento en dólares de algunas provincias y gobiernos municipales, como el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Las dos cosas no están necesariamente separadas, una vez que si el gobierno nacional aumentara las transferencias fiscales, los préstamos externos sub-nacionales no serían necesarios, pero el déficit externo sería mayor. El endeudamiento de los gobiernos sub-nacionales en parte agrava los problemas futuros, una vez que estos no tienen fuentes de recursos en dólares, y históricamente sus deudas externas fueron de algún modo asumidas por el gobierno federal. El endeudamiento a nivel sub-nacional, que a veces es necesario para financiar la inversión en infraestructura, por ejemplo, debería ser en moneda nacional, pero eso justamente pondría en evidencia los límites impuestos por la cuenta corriente a la expansión del gasto público.
En ese sentido, el gobierno de Kirchner, que manejó con coraje y de modo eficiente la renegociación de la deuda externa, ha también diseminado la idea de que endeudarse es siempre una mala idea. Y es verdad que la deuda en moneda extranjera es más peligrosa que la denominada en moneda nacional, una vez que el peligro de default en el primer caso es real. Sin embargo, la idea de que toda deuda externa es mala es también peligrosa. La idea de las finanzas funcionales, de que el uso, la función de la deuda es lo que importa, también puede y debe ser aplicada a la deuda externa. El problema de la deuda en moneda extranjera no es tanto la deuda misma, sino cómo se utiliza. Si la deuda se usa para estimular el crecimiento, diversificar la estructura productiva y las exportaciones, y para reducir las importaciones, y en el caso especifico nuestro, reduciendo la dependencia energética externa, haciendo la cuenta corriente más sostenible a largo plazo, el retorno a los mercados de capitales no sería mala noticia. La alternativa es seguir estancado.
* Profesor de la Universidad de Bucknell. Maestría en Desarrollo Económico de la Unsam.

Desarrollo nuclear con Arabia

 INVAP Y LA SAUDI TAQNIA CREARON LA FIRMA INVANIA



La estatal Invap se asoció con la corporación saudita Taqnia en una firma mixta denominada Invania, que tendrá como objetivo el desarrollo de tecnología para el plan nuclear que lleva adelante Arabia Saudita. El acuerdo se oficializó durante un encuentro que la semana pasada mantuvo el ministro de Planificación, Julio De Vido, con Mohamed Alnagadi, quien encabezó una delegación del Consejo Consultivo del Reino de Arabia.
Arabia es uno de los países que genera más expectativas entre los proveedores nucleares porque en los últimos años manifestó su voluntad de construir centrales nucleares de potencia y tiene los recursos para hacerlo. Su camino hacia la generación nucleoeléctrica lo podría empezar con el desarrollo de un centro de investigación y de formación y con la instalación de un reactor de investigación multipropósito. Ahí es donde aparece Argentina a través de Invap como oferente, porque el país es el principal referente en la fabricación de ese tipo de reactores.
Los avances en el vínculo con Arabia fueron posibles gracias a que los gobiernos de ambos países firmaron en junio de 2011 un convenio país-país, durante una visita del ministro De Vido a Riad, el cual fue ratificado por el Congreso Nacional en 2012. A su vez, la empresa estatal rionegrina, conducida por Héctor Otheguy, ya hizo algunos trabajos menores para la nación árabe. Fue contratada para identificar el mejor lugar para instalar una planta de tratamiento del material radiactivo que surge de los pozos de petróleo y también para diseñar esa planta.
Otra posibilidad es venderle un reactor modular de potencia pequeña, como el Carem 25, pero eso es a más largo plazo, porque Argentina todavía no concluyó la construcción de su propio prototipo.

FINANCIARIZACIÓN DEL ORDEN GLOBAL

De cómo Estados Unidos impuso a Wall Street por encima de la ONU

por Alfredo Jalife-Rahme


Antiguamente, el Consejo de Seguridad de la ONU podía imponer sanciones contra personas, grupos o Estados que amenazaban la paz mundial. Hoy en día, Washington utiliza la palabra «sanciones» para disfrazar sus agresiones económicas contra todo aquel que se atreve a oponerle resistencia. Por supuesto, a la luz del derecho internacional las «sanciones» unilaterales de Estados Unidos son ilegales. En realidad son embargos, la versión moderna de los asedios militares.
RED VOLTAIRE | CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO) | 5 DE MARZO DE 2015
FRANÇAIS


Alastair Crooke

Alastair Crooke, durante su reciente presencia en el Istanbul Forum, concedió una impactante entrevista, de enorme profundidad geoestratégica, a la periodista Yonca Poyraz Dogan, a cargo de la influyente columna “Monday Talk” del rotativo turco Today’s Zaman, en su edición en inglés [1].

Crooke fue funcionario de alto rango del espionaje británico MI6, anterior asesor en política exterior de la Unión Europea y del senador estadounidense George Mitchell y hoy está a cargo del muy influyente tanque pensante Conflicts Forum, con sede en Beirut.

El británico Crooke, autor del libro Resistencia: la esencia de la revolución islamista [2], profundiza lo consabido que han expuesto tiempo atrás tanto Juan C. Zárate, anterior viceasistente de Baby Bush –en su libro seminal La guerra del tesoro: el desencadenamiento de una nueva era de guerras financieras [3] de hace 6 años–, así como el estratega financiero James Rickards –en su ponencia de hace 3 años ante el International Institute for Strategic Studies, de Londres [4]– en quienes me basé para sustentar una conferencia magistral en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM hace dos años.



Alastair Crooke explica la nueva hegemonía de Estados Unidos mediante la «financiarización del orden global», cuando el «orden internacional depende más del control de la Reserva Federal y el Tesoro de Estados Unidos que de la ONU».

Aporta su invaluable lectura geofinanciera que demuestra la supremacía del dolarcentrismo financierista de Wall Street por encima del caduco orden legal de Naciones Unidas: «El sistema de la hegemonía del dólar no requiere la dependencia de Estados Unidos en la ONU y concede el control a la Secretaría del Tesoro vigilada por (David) Steve Cohen», lo cual «refleja el hecho de que los instrumentos militares son menos asequibles a la administración de Estados Unidos debido a razones políticas domésticas». ¿Y quien vigila al «vigilante» D. S. Cohen?

Crooke juzga que Estados Unidos y Wall Street han logrado manipular la ONU para imponer su orden global «basado en un sistema financiero dolarcéntrico» mediante «la instrumentalización de la posición de Estados Unidos como controlador de todas las transacciones en dólares con las que trasciende las viejas (sic) herramientas de la diplomacia (sic) y de la ONU».

A su juicio, el «monopolio de la divisa de reserva (Nota: el ubicuo dolarcentrismo) se convirtió en el instrumento unilateral estadounidense, desplazando la acción multilateral de la ONU», cuando «Estados Unidos reclama jurisdicción sobre cualquier transacción denominada en dólares que se realiza en cualquier parte del mundo».

¿Con qué desprecio han de ver los monetaristas centralbanquistas de la Reserva Federal y del Tesoro estadounidense a la cadavérica ONU?

Hoy Estados Unidos ya no toma en cuenta el «orden internacional estructurado en torno a la ONU y su cuerpo de leyes internacionales» y tiende a imponer sus «sanciones económicas para presionar a algunos (sic) países». Las sanciones económicas de Estados Unidos han sustituido a las leyes internacionales, mientras la pléyade de financieristas monetaristas israelo-anglosajones desplazan a la vieja guardia de juristas de Naciones Unidas.

El año pasado se calculó que las transacciones globales en dólares estadounidenses constituyen como mínimo el 65% del intercambio de bienes y servicios, este porcentaje se ha de haber acentuado con el desplome del euro y en medio de la «guerra de divisas» que ha provocado devaluaciones abruptas desde el yen hasta el real.

Llama la atención la coincidencia inédita de que los jerarcas del colosal control financierista de Estados Unidos son 3 israelo-estadounidenses: el «vigilante» David Steve Cohen, Jack Lew –secretario del Tesoro– y Janet Yellen, «gobernadora» de la Reserva Federal. ¡Vaya poder financierista!

Por cierto, David Steve Cohen es el equivalente en el «México neoliberal itamita», desde el punto de vista operativo, de Alberto Bazbaz Sacal, a quien se le olvidó «vigilar» los sobornos internos en su «Unidad de Inteligencia Financiera» de la Secretaría de Hacienda –aún sin castigos tangibles– y el extraño fraude de Ficrea.

¿Cuál es el prospecto de éxito del nuevo orden financierista global impuesto por Estados Unidos/Wall Street?

La cosmogonía de Crooke es «geofinanciera»: aplica la geopolítica de las finanzas a las grandes potencias, en particular, a China y Rusia, quienes han formado una alianza para contrarrestar la «guerra geofinanciera entre Estados Unidos y Rusia» –un genuino conflicto geoestratégico que se despliega en Ucrania, donde emergerá el nuevo orden mundial. ¡La tesis de “Bajo la lupa”! [5]

Después de la severa paliza que propinó la banca israelo-anglosajona a Irán –como advierte el libro de Juan Zárate– ahora la «guerra geofinanciera» contra Rusia –en su cuádruple modalidad: sanciones, doble desplome del rublo y del petróleo y la masiva fuga de capitales– «el sistema del petrodólar», que cotiza en dólares al oro negro, «se encuentra herido de muerte», según Crooke, quien considera que «China entiende que Rusia constituye el primer dominó; si Rusia cae, China será el siguiente», por lo que ahora se mueven en forma conjunta para «crear un sistema financiero paralelo desconectado del sistema financiero occidental», que incluye la replicación del Swift y entidades como el Banco de Desarrollo Asiático frente al FMI.

Le faltó agregar, quizá por la prisa, la creación del nuevo banco de desarrollo de los BRICS y su «mini FMI» en la cumbre transcendental de Fortaleza que, a mi juicio, desencadenó la furia estadounidense contra Rusia en Ucrania días más tarde (v. gr. derribo del avión de Malaysia Airlines por los oligarcas ucranianos vinculados a la OTAN).

Alastair Crooke señala que «fue China, y no el FMI, quien rescata a Venezuela, Argentina y Rusia en medio del desplome de sus divisas» e informa que China se había preocupado por el desplome del rublo a mitad de diciembre, por lo que intervino para detener su colapso.

Las tendencias financieras favorecen a «China, que está desplazando al FMI y al Banco Mundial» y que opera como «barrera ante un sistema financiero que está cambiando dramáticamente lejos del control occidental», lo cual «afecta al Medio Oriente» y sus flujos financieros provenientes del petróleo.

Vaticina «el fin del sistema petrodólar para recircular los ingresos petroleros de Wall Street» cuando «la caída del precio del petróleo ha creado súbitamente inmensas turbulencias financieras que han puesto en peligro el sistema financiero global».

La extensa entrevista de Crooke es sencillamente fascinante. En ella revela quiénes están detrás de los salafistas del grupo DAESH/ISIS/ISIL [Emirato Islámico. Nota de la Red Voltaire.] y la forma en que el desplome artificial del precio del petróleo tiene como objetivo «dañar a Irán y presionar a Rusia para modificar su postura y apoyo al presidente Bachar al-Assad» de Siria, y la manera en que los «derivados financieros» de Wall Street jugaron un papel decisivo, como lo hacen ahora con los metales preciosos, en particular, el oro y la plata.
Alfredo Jalife-Rahme

Fuente
La Jornada (México)





[1] “Turkey might become hostage to ISIL just like Pakistan did”, Yonca Poyraz Doğan, Today’s Zaman, February 1, 2015.

[2] Resistance: The Essence of the Islamist Revolution, Alastair Crooke, Pluto Press (February 17, 2009), 328 pages.

[3] Treasury’s War: The Unleashing of a New Era of Financial Warfare, Juan Zarate, PublicAffairs (2013), 512 pages.

[4] Currencies of Power and the Power of Currencies: The Geopolitics of Currencies, Reserves and the Global Financial System, James Rickards, IISS Seminar (2012), 18 pages.

[5] Blog d’Alfredo Jalife-Rahme.

El capitalismo latinoamericano: Polémicas e incertidumbres

Por Eduardo Camín

2

En poco tiempo nosotros y nuestro pequeño rincón del mundo hemos cambiado. Nos dicen, que todo viene de afuera, crisis financiera, económica, imágenes feroces de guerras, confusiones y expectativas. Donde los intelectuales institucionales, los grupos `políticos profesionales, acomodan sus cuerpos y palabras para una avalancha de acontecimientos.
Pero para comprender el fondo del asunto es necesario no limitarse a las crisis financieras sino atender a las crisis de producción y de acumulación del capital generadas en los capitalismos atinoamericanos. Algunos críticos de la nueva onda que se oye en los círculos gobernantes de las dos Américas señalan que con la invasión masiva de capitales y la liberación del flujo de capitales se llego demasiado lejos. ¿Demasiado lejos con respecto a qué? Al incremento real de la producción necesaria para pagar a esos capitales sus intereses de renta: un imperialismo parasitario y belicista que necesita más y más para su expansión.
La globalización neoliberalLo que conocemos hoy como globalización responde a una fase de profundización de tendencias inherentes al sistema capitalista (internacionalización del capital, fuerte determinación del imperialismo), así como a la emergencia de factores vinculados a los cambios más recientes protagonizados por la Revolución Científico-Tecnológica.
La globalización representa de esta forma un proceso, lo cual significa que se encuentra históricamente situada y que las condiciones que origina no son invariables sino sujetas a la acción de las fuerzas políticas. De ahí que, además, este proceso esté respaldado por un proyecto ideológico que conocemos con el nombre de neoliberalismo.
El neoliberalismo de la globalización, marca con su sello a la vida social, política, económica y cultural determinando el rumbo de la reconstrucción que experimenta en la actualidad el sistema capitalista. Dos aspectos esenciales se destacan por un lado hacer disminuir la parte del trabajo en el producto social, lo que se realizó por una verdadera ofensiva contra el trabajo… por el otro hacer disminuir la parte del Estado como redistribuidor de riquezas y árbitro social, lo que se hizo por las olas de privatización, no solamente de los sectores económicos, sino también de los servicios públicos, con las políticas de austeridad impuestas por las organizaciones financieras internacionales.
Son precisamente estas dinámicas las que nos permiten comprender que, mientras la globalización es un proceso relacionado con la reestructuración del capitalismo, el neoliberalismo expresa una ideología y una sensibilidad que potencia la lógica unilateral del capital en desmedro de la fuerza laboral y de la legislación en la materia, que promueve una tecnocratización de la política y de la sociedad y un modelo de inserción en el mercado mundial sobre la vía de la apertura y la atracción de inversiones.
En América Latina y el Caribe, una primera fase de la globalización neoliberal acentuó los procesos de desnacionalización de las economías así como las condiciones de un empobrecimiento estructural, en medio de la polarización interna que favoreció la formación de élites económico-políticas transnacionalizadas y la fragmentación del movimiento popular y las formas de resistencia. Esta globalización bajo el esquema neoliberal ha significado formalmente el abandono de los proyectos de desarrollo nacional y en cambio ha favorecido los temas macroeconómicos como: el control de la inflación y el reordenamiento de las finanzas fiscales por ejemplo, con consecuencias destinadas a la destrucción del sindicalismo y la informalización de la economía y con una concentración considerable de las ganancias, al igual que un aumento de las desigualdades sociales.
Para los países latinoamericanos y caribeños esta situación redundó en la apertura unilateral al comercio extranjero, la privatización de empresas estatales, la liberalización del mercado de capital, el ajuste fiscal y la reducción del gasto público, lo mismo que el debilitamiento de la injerencia del Estado en la administración macroeconómica con un crecimiento muy irregular de las economías, pero con un intensificado incremento de la deuda externa y por consiguiente de las condiciones de dependencia del mercado mundial capitalista.
Pero toda esta gestión de las condiciones económicas no hubiese podido llevarse a cabo sin un papel activo de los Estados, lo que significó la transformación de los mismos con transiciones a “formas democráticas” que favorecieron la dominación de élites vinculadas al mercado internacional y las grandes corporaciones; y a un modelo de sociedad cuya sensibilidad básica pasaba por la ausencia de alternativas.
En estas circunstancias,…las democratizaciones ligadas a la más reciente fase de los procesos de globalización, no pueden ser sino democracias restringidas… condenadas al rito electoral en que se elige más de lo mismo o lo menos malo y en el que juzgar sobre el carácter del poder queda fuera del alcance, y a veces hasta de la voluntad, de quienes solo formalmente son ciudadanos. Estos fenómenos tuvieron expresiones históricas diversas y fases que valdría la pena distinguir en el entorno latinoamericano, caribeño e internacional, veremos algunas claves que podrían ayudarnos a pensar/discutir.
De acuerdo con lo señalado el contexto latinoamericano y caribeño hallamos sociedades y gobiernos que no están en control de los procesos de reestructuración económica y política, en donde se acentúo la transnacionalización de las decisiones locales y se reforzó la constitución de una ideología tecnocrática con fenómenos como la impunidad y la acelerada descomposición de ámbitos que afectan tanto el campo de la ética, como el de la política.
Esta descomposición, que se acompaña de la reducción del peso de las economías locales en el mercado internacional, de la dependencia acentuada y de la ausencia de respaldo popular a las medidas empleadas para enfrentar la crisis, es traducida en el imaginario de dominación como el fin de las ideologías y vehiculizada por medio de una serie de medidas de corte tecnocrático destinadas a la represión y fragmentación de la organización popular. La política queda dominada por las figuras creadas por la publicidad y el mercadeo, y cada vez en mayor medida lo político.
Al mismo tiempo, el neoliberalismo —como sensibilidad— marcó el paso de la transformación ideológica de los sectores marginales en sectores excluidos y desechables, lo que explica la fuerte presencia de fenómenos como la exclusión, la pobreza, la precariedad, la violencia y la polarización de nuestras sociedades. La tendencia al crecimiento, medido por la aplicación de programas de ajuste estructural, tuvo como principales consecuencias la privatización, la liberalización del comercio y de los mercados financieros, la “competitividad” como valor, y sobre todo la flexibilización laboral.
Ya durante este periodo el manejo de los asuntos económicos pasó a ser un problema estrictamente técnico, “desligado” de la política, tendiente a equiparar crecimiento económico con desarrollo, siguiendo el modelo presentado por las economías de los países centrales. La combinación entre los intereses de las élites oligárquicas, las disposiciones del mercado internacional, los privilegios y la corrupción paralela a la descomposición de la participación efectiva de la población civil en los procesos políticos y económicos, configuran el contexto en el que nuestros países se introducen a la globalización neoliberal.
Es así, que aun en el marco de la crisis de la ideología neoliberal y sus políticas, de ninguna manera significó el abandono de su programa y sus objetivos. Más aún, hoy cobran particular fuerza a través del programa de liberalización comercial, financiera y de inversiones contenido – por ejemplo – en los Tratados de Libre Comercio (TLC), o en los intentos de acuerdos internacionales como el que en su momento promovió la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para la creación de un Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI).
No obstante algunos autores sostienen que la globalización ha comportado “ventajas y logros” a nivel internacional en la economía y la política, eso sí siempre sin tomar en cuenta al servicio de quiénes están estos logros y con qué objetivos se desarrollan sus propuestas y programas. Pero esta creciente polarización afecta también el marco en que se concentran los beneficios, mientras se globalizan las amenazas a escala local, regional e internacional.
Nunca, como hoy, los efectos de cambios drásticos en las economías (por crisis financieras o efectos producidos en el ambiente por la intervención inadecuada de los seres humanos) o en los sistemas políticos han impacto a tal grado todo el desarrollo de lo que ocurre en el más pequeño rincón del planeta. En los últimos años, como consecuencia de estas políticas y de esta orientación neoliberal, hemos visto emerger algunos fenómenos relacionados con la globalización. Hay una tendencia a nivel internacional a reforzar los mecanismos que promueven políticas de liberalización y libre comercio en virtud de defender las finanzas, la propiedad y las inversiones, en desmedro de los derechos de los seres humanos concretos.
Podemos agregar relacionado con lo anterior, una verdadera expresión de esta tendencia global se ha manifestado sobre lo que algunos teóricos denominan “la privatización de las ganancias y la colectivización de las pérdidas”. Después de múltiples discursos y discusiones académicas acerca de las ventajas y desventajas de la globalización, hoy es posible considerar que si algo se ha globalizado son las amenazas del sistema capitalista sobre el planeta, la globalización de la pobreza Diferentes estudios demuestran que ni en materia tecnológica, ni en acceso a mejores condiciones de vida, ni en mayores canales de información y comunicación el mundo ha avanzado. Al contrario, lo que se aprecia es una concentración de estas herramientas y posibilidades en sectores muy reducidos de población y una amplia masa de seres humanos confinados a las situaciones más críticas, hasta alcanzar cuadros de muerte por hambrunas, sequías, guerras, conflictos étnicos, y epidemias .

Sicarios asesinan a otro periodista en ciudad brasileña fronteriza

La sangre de un comunicador nuevamente fue derramada ayer en esta zona fronteriza del país, con el asesinato a manos de sicarios del conductor de radio Gerardo Ceferino Servián Coronel (45 años), un locutor paraguayo que residía en Ponta Porá, Brasil, y trabajaba en la radio Ciudad Nueva 103.1 FM, de la ciudad de Zanja Pytá, Departamento de Amambay. Justamente en una calle de esta ciudad, situada del otro lado de la franja de frontera denominada tierra de nadie, fue asesinado a tiros el comunicador por dos asesinos contratados.

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Se trata de Gerardo Ceferino Servián Coronel (45 años).
Alrededor de las 16:20 horas de ayer, jueves, Gerardo Servián se dirigía hacia la frontera para ingresar al vecino país cuando dos hombres a bordo de una motocicleta lo interceptaron y le dispararon con una pistola 9 milímetros.
Gerardo recibió un total de nueve impactos de proyectil calibre 9 mm, según los peritos de la Policía Civil Brasileña. Luego de perpetrar el crimen, los autores se dieron a la fuga. En el lugar se quedó la motocicleta en la que se desplazaba la víctima, pocas cuadras antes de llegar a su domicilio. Luego del levantamiento, el cuerpo fue entregado a sus familiares.
NADA LLAMATIVO. El dueño de la radio donde trabajaba comunicador, Miguel Orlando, refirió que realizaban un programa informativo y que en ningún momento mencionó que haya recibido algún tipo de amenaza de muerte.
“Hoy estuvimos trabajando a partir de las 06.00 hasta las 09.00. Me quedé sorprendido, porque él nunca dijo que tenía una amenaza”, manifestó, todavía asombrado el patrón.
No obstante, recordó Orlando un problema que había con otro comunicador. “Pero era problema de amigos”, enfatizó, por otro lado. “La vez pasada hubo un roce entre ellos y algunas palabras tiradas al aire. La gente de Oasis (de Pedro Juan Caballero) me llamaron y le llamé al otro colega de irresponsable”, mencionó Miguel Orlando.
Ayer, cuando se enteró del asesinato de su compañero, llamé al colega de la otra radio con quien había mantenido diferencias y le dijo que se estaba yendo al lugar, refirió el dueño de la radio. “Quedó bastante sorprendido, igual que yo. Tenemos relación amistosa, pero esto debe ser investigado”, puntualizó finalmente.
Como primera investigación del hecho, se mencionó ayer, la Policía Civil de Mato Grosso do Sul pedirá informes a sus pares de Pedro Juan Caballero, ya que la actividad laboral del comunicador se desarrollaba en la localidad de Zanja Pytá, una población pequeña situada a unos 12 kilómetros de la capital departamental, sobre la línea de frontera. Es decir, el móvil del crimen se sospecha que está relacionado a su labor como comunicador. Ahora, falta determinar de qué ámbito del quehacer fronterizo es el que contrató a los matones profesionales.
Con el asesinato de Gerardo Servián Coronel ya suman al menos cinco los trabajadores relacionados a la comunicación informativa y política que son asesinados y sus casos quedan impunes, en Pedro Juan Caballero y alrededores.