11 mar 2015

La CIA y la manipulación del clima

En febrero de 2015, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos junto a otras instituciones publicaron dos informes sobre geoingeniería (propuestas tecnológicas para manipular el clima) que fueron financiados, entre otros, por la CIA estadunidense. Escribí sobre estos informes recientemente (La Jornada 21/2/15).


cia clima
SILVIA RIBEIRO / LA JORNADA –
La CIA y otros sectores del aparato de inteligencia estadunidense han calificado el cambio climático y el control del clima como factores geopolíticos estratégicos y de seguridad nacional. En 2009, la CIA abrió incluso su propio Centro de Cambio Climático y Seguridad Nacional, pero el Congreso le ordenó cerrarlo en 2012. Esta es quizá una de las razones por las que decidió patrocinar este proyecto de la Academia de Ciencias desde 2013. Muchas de las tecnologías propuestas como geoingeniería tienen alto potencial de utilización hostil.
Al respecto, Alan Robock, climátologo de la Universidad de Rutgers, Estados Unidos, que investiga el tema de la geoingeniería, expresó preocupación sobre la participación de la CIA en estos informes. (The Guardian17/2/2015)
El 19 de enero de 2011, Robock recibió una llamada de los consultores de la CIA Roger Lueken y Michael Canes, que le preguntaron, entre otras cosas, si otros países estuvieran tratando de controlar nuestro clima, ¿sería posible detectarlo? Robock contestó que si se intentara hacer una nube volcánica artificial en la estratosfera –una de las propuestas sobre las que más se insiste– que fuera lo suficientemente grande, gruesa y duradera como para afectar el clima, seguramente se vería con instrumental desde tierra. Otros tipos de geoingeniería, como blanqueamiento de nubes o naves que arrojen partículas en la atmósfera se podrían detectar probablemente desde satélites y sistemas de radar existentes. Pero la pregunta que le quedó pendiente a Robock es si en realidad esas preguntas, más que por la seguridad nacional de Estados Unidos, estaban dirigidas a saber si otros países podrían advertir si la CIA manipulara el clima.
La manipulación del clima como arma de guerra ha estado en la agenda de las fuerzas militares de Estados Unidos –y otras grandes potencias– por décadas. Por ejemplo, la Operación Popeye, usada durante la guerra de Vietnam y ahora desclasificada, hizo llover por mucho tiempo para inundar los caminos y arruinar los cultivos de arroz de los vietnamitas en resistencia. Desde esos años se conocen también varios proyectos del gobierno de Estados Unidos para controlar huracanes, que a diferencia de la Operación Popeye, no han sido referidos por ellos como uso bélico, pero igualmente tienen ese potencial. En 1996, la Fuerza Área de Estados Unidos publicó un informe más amplio sobre manipulación climática, titulado sugestivamente El tiempo atmosférico como multiplicador de la fuerza: poseyendo el clima en 2025.
Robock señala que en el último Examen cuadrienal de defensa, publicado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en 2014, se reafirma que el cambio climático es una amenaza importante para Estados Unidos y el resto del mundo. El documento afirma: “Las presiones causadas por el cambio climático influenciarán la competencia por recursos, al tiempo que colocan cargas adicionales sobre las economías, las sociedades y las instituciones de gobierno en el mundo. Estos efectos son multiplicadores de amenazas que agravan los factores de presión en otros países, como la pobreza, la degradación ambiental, la inestabilidad política y las tensiones sociales –condiciones que pueden llevar a actividades terroristas y otras formas de violencia”.
No es sorprendente, aunque sí muy amenazante, que un gobierno que se dedica a promover la guerra por todo el mundo, alimentado y alimentando al mayor complejo militar-industrial del globo, se proponga usar también el clima para sus fines.
Lo que quizá está un poco fuera del radar público es que a través de informes científicos como estos están intentando vender al mundo que es necesaria la geoingeniería, aduciendo que es para enfrentar al cambio climático. Un cambio que por cierto, es en alto grado provocado por ellos mismos.
La propuesta de estos informes (más investigación y posible experimentación en geoingeniería) no sólo desvía recursos y atención de la necesidad urgente de frenar los gases de efecto invernadero y por tanto, salir del modelo dominante industrial de producción y consumo. Además intenta pasar de contrabando la legitimación de tecnologías muy peligrosas que si fueran presentadas como armas de guerra, serían rechazadas masivamente por la comunidad internacional. Justamente, luego de la guerra de Vietnam, se firmó un Convenio de Naciones Unidas, abreviado Convenio ENMOD, que prohíbe el uso del clima y el medio ambiente como armas de guerra.
Sin embargo, presentadas como tecnologías para combatir al cambio climático, han conseguido que científicos y gobiernos las estén discutiendo, cuando deberían ser claramente descartadas y prohibida su experimentación.
¿O alguien puede creer que las mismas tecnologías de geoingeniería, que durante décadas han sido pensadas como armas, ahora serían usadas por países como Estados Unidos solamente para combatir el cambio climático? Y eso además de que sea cual sea el fin que le atribuyan sus promotores, la geoingeniería tendría impactos devastadores sobre regiones enteras y el potencial de desequilibrar aún más el clima global.
Silvia Ribeiro: Investigadora del Grupo ETC

10 mar 2015

Tribunal brasileño declaró que Rousseff no tiene vínculo con escándalo de corrupción en Petrobras

El magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil, Teori Zavascki, concluyó el viernes que no hay evidencia alguna para implicar a la presidenta de esa nación, Dilma Rousseff, en el escándalo de corrupción dentro de la estatal Petrobras


9 marzo 2015
 El esquema de corrupción en Petrobras movilizó entre lavado de dinero y sobrefacturación unos 10 mil millones de reales (tres mil 850 millones de dólares). | Foto: Reuters
El esquema de corrupción en Petrobras movilizó entre lavado de dinero y sobrefacturación unos 10 mil millones de reales (tres mil 850 millones de dólares). | Foto: Reuters

En declaraciones a la prensa, Zavascki aseguró que el nombre de la mandataria no aparece en la lista entregada por la Procuraduría. “No hay nada que archivar de la presidenta Dilma Rousseff”, enfatizó al tiempo que aseguró que la Constitución Federal de Brasil señala que “un Jefe de Estado no puede ser responsabilizado por extraños actos registrados en el ejercicio de sus funciones”, citado por Prensa Latina.
El pronunciamiento del magistrado ocurre luego de que medios locales intentaron vincular a la presidenta Rousseff con el esquema de corrupción en Petrobras, en la que aparecen implicados exdirectivos de la estatal petrolera, ejecutivos y políticos.
Zavascki suspendió el fuero de corte a los parlamentarios acusados para acceder a las cuentas bancarias, telefónicas y el patrimonio de los presuntos  implicados.
Líderes del Senado, Renan Calheiros, y de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, ambos del PMDB, así como también 11 exlegisladores y la exgobernadora Roseana Sarney, hija del expresidente José Sarney, aparecen implicados en el escándalo.
(Con información de Telesur)

OMS enfatiza luchar contra exceso de azúcar, pero fabricantes de bebidas “cola” se niegan de plano


La Organización Mundial de la Salud, enfatizó su recomendación particularmente dirigida a los niños, aunque también válida para adultos, de reducir el consumo diario de azúcar “a menos del 10% del consumo total de calorías diarias”. La cantidad significa unos 50 gramos diarios, menos de doce cucharitas de café, aproximadamente.


09 de marzo de 2015 



Una bebida gaseosa de medio litro puede contener hasta 10 cucharaditas de azúcar. / Foto: Alexander Kaiser – Mojatenverde

La dependencia de Naciones Unidas, consolida así la postura científica creciente, que el azúcar está detrás de la mayor pandemia de este siglo: la obesidad. Con 1.900 millones de adultos con sobrepeso, y 600 millones de obesos en el mundo, y la tendencia de los niños y adolescentes a aumentar esas cifras, la OMS afirma que el azúcar está detrás de millones de infartos, casos de diabetes, y otros problemas de salud de prioridad general.

Sin embargo, el Consejo Internacional de Asociaciones de Bebidas (ICBA), entre cuyos exponentes más visibles están Coca Cola y Pepsi Cola, han rechazado las recomendaciones alegando que “no hay consenso científico” en la materia. Apunta el documento que los estudios son “de calidad científica baja” en la vinculación de las caries con las bebidas azucaradas, y “en cuanto a la obesidad, no existe una base científica para el tratamiento de los azúcares libres de manera diferente que los azúcares intrínsecos”, afirman.

Reducir hasta el 15% si se quieren efectos beneficiosos

Para la OMS no alcanza con reducir un 10% la ingesta de azúcar, ya que eso es el mínimo para no inducir más problemas de salud: señala que es necesario al menos otro 5% adicional para obtener beneficios de equilibrio. El director del departamento de Nutrición y Salud de OMS, Francesco Branca, afirmó que el 11% de las muertes en el mundo están asociadas actualmente con la dieta alimenticia. “No sabemos exactamente cuál es la incidencia directa de los azúcares, pero sabemos que es muy importante”, enfatizó.

Sin embargo el debate no hace más que enfatizarse: múltiples dietistas y organizaciones de Norteamérica, reconocen que el problema es real, pero apuntan que la sugerencia de OMS no será suficiente ya que el verdadero problema está en el sedentarismo y no en el azúcar. Como referencia apuntan que en las últimas décadas el consumo de calorías no aumentó en la población norteamericana promedio, pero sí lo hizo la obesidad. Muchos especialistas afirman que el ejercicio diario es la clave para quemar calorías, que de otro modo, resulta cada vez más difícil sacarse de encima.

Según los últimos datos de FAO/CEPAL, en Latinoamérica el 23% de los adultos es obeso y el 38% tiene sobrepeso, mientras que en Estados Unidos, más del 66% tiene sobrepeso y el 30% es obeso.

América Latina: 130 millones en pobreza crónica


SEGÚN BANCO MUNDIAL ESA CANTIDAD VIVE CON US$ 4 POR DÍA

La pobreza crónica afecta a 130 millones de habitantes de Latinoamérica y el Caribe, que viven con menos de 4 dólares diarios, a pesar del crecimiento económico logrado por la región en la última década y de los esfuerzos por incentivar el acceso al mercado laboral, señaló hoy un informe del Banco Mundial.



Hay millones que nunca conocieron más que la miseria.

LIMA EFE
mar 10 2015


El estudio "Los Olvidados: Pobreza crónica en América Latina y el Caribe" de Renos Vakis, Jamele Rigolini y Leonardo Lucchetti reveló que uno de cada cinco latinoamericanos han vivido en pobreza toda su vida y que existen variaciones significativas entre los países. En 2004, el porcentaje de pobres en América Latina ascendía a 44,9%, mientras que en 2012 esa tasa bajó a 25,7%.

Uruguay, Argentina y Chile son los países con menores tasas de pobreza crónica con cifras alrededor del 10% , mientras que Nicaragua tiene 37% y la mitad de la población de Guatemala vive en ese estado.

Asimismo, la pobreza presenta variaciones significativas dentro de un mismo país, pues en Brasil un 5% de la población de Santa Catarina es considerada pobre crónica, en tanto que en Ceará lo es el 40%. La movilidad social dentro de los países ha llevado la pobreza crónica también a los centros urbanos, pues Chile, Brasil, México, Colombia y República Dominicana tienen mayores tasas de pobres crónicos en las ciudades entre 2004 y 2012, que en el campo. Al hacer la presentación del informe, Vakis afirmó que "el crecimiento económico quizás no es suficiente" para reducir la pobreza crónica, pues existen otros factores que influyen en esa condición.

Entre esas circunstancias, citó el contexto en el que viven los pobres crónicos, que les dificulta el acceso al mercado laboral, por la ubicación geográfica o por haber una concentración de empleo con bajo nivel de tecnología y, por lo tanto, menores ingresos.

Preparando la agresión militar a Venezuela

Por: Atilio Borón


9 marzo 2015 
injerencia-eeuu-venezuelaBarack Obama, una figura decorativa en la Casa Blanca que no pudo impedir que un energúmeno como Benjamin Netanyhau se dirigiera a ambas cámaras del Congreso para sabotear las conversaciones con Irán en relación al programa nuclear de este país, ha recibido una orden terminante del complejo “militar-industrial-financiero”: debe crear las condiciones que justifiquen una agresión militar a la República Bolivariana de Venezuela.
La orden presidencial emitida hace pocas horas y difundida por la oficina de prensa de la Casa Blanca establece que el país de Bolívar y Chávez “constituye una infrecuente y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, razón por la cual “declaro la emergencia nacional para tratar con esa amenaza.”
Este tipo de declaraciones suelen preceder agresiones militares, sea por mano propia, como la cruenta invasión a Panamá para derrocar a Manuel Noriega, en 1989, o la emitida en relación al Sudeste Asiático y que culminó con la Guerra en Indochina, especialmente en Vietnam, a partir de 1964. Pero puede también ser el prólogo a operaciones militares de otro tipo, en donde Estados Unidos actúa de consumo con sus lacayos europeos, nucleados en la OTAN, y las teocracias petroleras de la región. Ejemplos: la Primera Guerra del Golfo, en 1991; o la Guerra de Irak, 2003-2011, con la entusiasta colaboración de la Gran Bretaña de Tony Blair y la España del impresentable José María Aznar; o el caso de Libia, en 2011, montado sobre la farsa escenificada en Benghazi donde supuestos “combatientes de la libertad” – que luego se probó eran mercenarios reclutados por Washington, Londres y París- fueron contratados para derrocar a Gadaffi y transferir el control de las riquezas petroleras de ese país a sus amos. Casos más recientes son los de Siria y, sobre todo Ucrania, donde el ansiado “cambio de régimen” (eufemismo para evitar hablar de “golpe de estado”) que Washington persigue sin pausa para rediseñar el mundo -y sobre todo América Latina y el Caribe- a su imagen y semejanza se logró gracias a la invalorable cooperación de la Unión Europea y la OTAN, y cuyo resultado ha sido el baño de sangre que continúa en Ucrania hasta el día de hoy.
La señora Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiáticos, fue enviada por el insólito Premio Nobel de la Paz de 2009 a la Plaza Maidan de Kiev para expresar su solidaridad con los manifestantes, incluidos las bandas de neonazis que luego tomarían el poder por asalto a sangre y fuego, y a los cuales la bondadosa funcionaria le entregaba panecillos y botellitas de agua para apagar su sed para demostrar, con ese gesto tan cariñoso, que Washington estaba, como siempre, del lado de la libertad, los derechos humanos y la democracia.
Cuando un “estado canalla” como Estados Unidos, que lo es por su sistemática violación de la legalidad internacional, profiere una amenaza como la que estamos comentando hay que tomarla muy en serio. Especialmente si se recuerda la vigencia de una vieja tradición política norteamericana consistente en realizar autoatentados que sirvan de pretexto para justificar su inmediata respuesta bélica. Lo hizo en 1898, cuando en la Bahía de La Habana hizo estallar el crucero estadounidense Maine, enviando a la tumba a las dos terceras partes de su tripulación y provocando la indignación de la opinión pública norteamericana que impulsó a Washington a declararle la guerra a España. Lo volvió a hacer en Pearl Harbor, en Diciembre de 1941, sacrificando en esa infame maniobra 2,403 marineros norteamericanos e hiriendo a otros 1,178. Reincidió cuando urdió el incidente del Golfo de Tonkin para “vender” su guerra en Indonesia: la supuesta agresión de Vietnam del Norte a dos cruceros norteamericanos –luego desenmascarada como una operación de la CIA- hizo que el presidente Lyndon B. Johnson declarara la emergencia nacional y poco después, la Guerra a Vietnam del Norte. Maurice Bishop, en la pequeña isla de Granada, fue considerado también él como una amenaza a la seguridad nacional norteamericana en 1983, y derrocado y liquidado por una invasión de Marines. ¿Y el sospechoso atentado del 11-S para lanzar la “guerra contra el terrorismo”? La historia podría extenderse indefinidamente.
Conclusión: nadie podría sorprenderse si en las próximas horas o días Obama autoriza una operación secreta de la CIA o de algunos de los servicios de inteligencia o las propias fuerzas armadas en contra de algún objetivo sensible de Estados Unidos en Venezuela. Por ejemplo, la embajada en Caracas. O alguna otra operación truculenta contra civiles inocentes y desconocidos en Venezuela tal como lo hicieran en el caso de los “atentados terroristas” que sacudieron a Italia –el asesinato de Aldo Moro en 1978 o la bomba detonada en la estación de trenes de Bologna en 1980- para crear el pánico y justificar la respuesta del imperio llamada a “restaurar” la vigencia de los derechos humanos, la democracia y las libertades públicas. Años más tarde se descubrió estos crímenes fueron cometidos por la CIA.
Recordar que Washington prohijó el golpe de estado del 2002 en Venezuela, tal vez porque quería asegurarse el suministro de petróleo antes de atacar a Irak. Ahora está lanzando una guerra en dos frentes: Siria/Estado Islámico y Rusia, y también quiere tener una retaguardia energética segura. Grave, muy grave. Se impone la solidaridad activa e inmediata de los gobiernos sudamericanos, en forma individual y a través de la UNASUR y la CELAC, y de las organizaciones populares y las fuerzas políticas de Nuestra América para denunciar y detener esta maniobra.