17 mar 2015

América Latina: la integración bajo el acecho del imperio

Por Eduardo Camín

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Los intentos de construir la integración regional entre los países de América del Sur hoy nos ofrecen imágenes contradictorias. Pero ya nada nos llama la atención de este acecho constante  del imperialismo frente a cada paso hacia delante de la integración de los pueblos latinoamericanos.
No obstante es muy cierto que los factores económicos, sociales y culturales se producen en trayectorias quebradas con retrocesos y vueltas a empezar. La contemplación histórica nos demuestra que el eslabonamiento de las conquistas políticas es mucho más efectivo de lo que aparece por lo menos cuando la voluntad es de rigor.
Pero cuando una nación o un conjunto de naciones pierden el paso histórico se produce su íntima decadencia, algo más grave que las propias crisis. Ante esta amenaza, la opinión social se inquieta y desorienta, se detiene en busca de un contenido político, de una calidad humana capaz de servir auténticamente a los desafíos de la nación o a la comunidad de naciones.
A esta ansiedad ha venido contestando una carencia, camuflada en una especie de silencio púdico, de algunos dirigentes en esa vuelta atrás por los senderos de la unidad, sin condenar al verdadero enemigo de la región. Los accidentes diplomáticos de los últimos tiempos ilustran esta diversidad de circunstancias, Bolivia, Chile, Perú Chile, entablaron una diatriba verbal de comunicados, acusaciones, espionaje etc., Esta oleada de fervor imperial frente a Venezuela tampoco es casualidad.
Recordemos que los dos principales bloques sudamericanos son la Comunidad Andina de Naciones (CAN) (1) y el Mercosur (2) La primera integra a Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú; Venezuela la abandonó en 2006, mientras que poco después Chile comenzó su proceso de reingreso como miembro asociado desde el 20 de setiembre del 2006.
Mientras tanto el Mercosur incluye como socios plenos a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y más recientemente se sumó Venezuela. Los dos bloques están inmersos en diversos problemas. Entre los andinos, hay dos socios que en lugar de fortalecer sus relaciones con sus vecinos están más interesados en concretar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Mientras tanto las crisis recurrentes del Mercosur son mucho mejor conocidas fundamentalmente en Uruguay, y Paraguay, que en general expresan sus quejas entre las asimetrías de sus miembros, y la incapacidad para lograr estrategias comunes apoyadas en normas vinculantes supranacionales. A su vez, los dos bloques están tejiendo una maraña de acuerdos. El Mercosur ha aceptado como miembros asociados a Chile, Bolivia y Perú, y luego firmó un acuerdo de complementación económica con toda la CAN.
Las relaciones cada vez más intensas entre las naciones del Atlántico y las andinas explican los intentos en lograr un acuerdo sudamericano. En ese sentido la creación de la UNASUR (Unión de Naciones de Suramérica), obedece a este designo, en realidad el proyecto de integración sudamericano ha sido lanzado y relanzado, con distintos nombres, en varias ocasiones en los últimos siete años, a lo largo de al menos seis cumbres presidenciales.
Todas estas imágenes de idas y vueltas de acuerdos y desacuerdos, encierran algunas verdades y varias exageraciones, dejando en claro las contradicciones que enfrentamos. Los efectos inmediatos de esta posición teórica y práctica, de esta praxis sobre el conjunto de la sociedad latinoamericana generan una pérdida de capacidad de enjuiciamiento crítico de la realidad y un mayor grado de acatamiento de los mensajes provenientes del saber
institucionalizado. El núcleo central de estos intentos reside en la liberalización del comercio entre las naciones, bajo la forma de acuerdos de libre comercio, permitiendo algunas medidas de protección y amortiguación, y con un fuerte énfasis en emprendimientos comunes en infraestructura (carreteras, transportes, comunicación y energía).
En este acertijo de la integración quedan en evidencia varios núcleos centrales. La mayor parte de los países concibe la integración con sus vecinos como un complemento y una preparación para insertarse en la economía global (los casos más evidentes son Chile, Perú y Colombia). Para estos países la integración continental debe basarse en una liberalización amplia del comercio; en otras palabras, algo así como un gran tratado de libre comercio sudamericano, y desde allí saltar al resto del globo.
La representación de esta obra se realiza en un escenario múltiple por su decorado pero único en cuanto a su realidad argumental: la economía de mercado. Esta obra se representa en sesión continua, reproduciendo todos los días la misma trama: La explotación y la acumulación del capital, la obra permite establecer un dialogo univoco cuyo texto puede ser aprehendido sin complicaciones por los nuevos personajes, que se unen al reparto. Estos aspectos comerciales necesariamente se deben complementar con el tendido de y energía presentada como la Iniciativa en Infraestructura Regional Suramericana, IIRSA. Ese énfasis aparece una y otra vez en esta conjunción de tratados. Sin lugar a dudas desde la óptica de la integración, las carreteras son necesarias primero para llevar insumos a regiones remotas, y luego para poder extraer minerales, cosechas y otros productos. Justamente en esemomento aparece una particularidad sudamericana: la mayor parte de las exportaciones se dirigen a destinos en otros continentes. Por lo tanto, la llamada “integración física”, antes que una “integración” para articular la producción, promueve “interconexiones” es decir, carreteras para poder alcanzar los puertos desde donde parten los navíos hacia Norteamérica, Europa o Asia. En el caso de la energía también hay interconexiones, tales como gasoductos, oleoductos y tendidos de alta tensión, antes que una estrategia energética común. Muchas de esas conexiones alimentan con energía la extracción y el procesamiento de recursos que son rápidamente exportados.
Nos encontramos así con una marcha de la integración que tiene muchas dificultades para fomentar el intercambio mutuo y en cambio avanza a lo largo de corredores de carreteras que alientan todavía más el comercio hacia otras regiones. Los actuales proyectos de interconexión física, antes que coordinar las zonas sudamericanas entre sí, están ordenados como ejes de transporte para llegar a los puertos en el océano Pacífico y en el Atlántico. Brasil en particular los fomenta, en tanto los necesita para poder extraer la producción de las zonas centrales de su territorio y alcanzar los puertos oceánicos peruanos de manera de abaratar los fletes de sus embarques hacia China.
Un Proyecto diferente
En paralelo, el ya fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez, lanzó la idea de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) (3) como un camino distinto para lograr la integración. Un proyecto de colaboración e integración política, social y económica En el ALBA están participando entre otros Cuba, Venezuela, Bolivia Nicaragua, Ecuador. Su primer paso concreto fueron los Tratados de Comercio entre los Pueblos (TCP) que serían las alternativas a los mal denominados Tratados de Libre Comercio (TLC). Otorgando la prioridad a la relación entre los propios países en pie de igualdad y en el bien común, basándose en el dialogo subregional y concretando alianzas estratégicas fomentadas en el consenso y el acuerdo entre naciones. Por ahora con convenios de comercio privilegiado, asistencias financieras y programas de cooperación.
Pero hay que advertir que Venezuela está intentando innovar, con ideas tales como los proyectos mixtos que vinculan empresas estatales entre sí o permiten emprendimientos conjuntos en extracción de hidrocarburos en su propio territorio. En ese camino, Venezuela está utilizando sus reservas petroleras y gasíferas para impulsar cierto tipo de integración.
Inmersos en esta telaraña de siglas de acuerdos comerciales, políticos, culturales Es también urgente coordinar las estrategias productivas; ¿tiene algún sentido que las naciones del Cono Sur compitan entre sí para vender soja a China o a Europa, o que el gas argentino se gaste en Chile para extraer el cobre que se va a exportar fuera de la región? Todos invocan la importancia de la integración, pero se repiten los contratiempos y las disputas. Queremos estar unidos pero a la vez nos resistimos a dar los pasos necesarios. En ese camino es indispensable abordar la articulación de procesos productivos entre distintos países. En más de una ocasión estos esfuerzos conjuntos naufragan invocando un concepto convencional de soberanía, que sigue siendo necesario revisar para poder generar estrategias de desarrollo compartidas a nivel regional.
Pero la trayectoria ordenada de la sociedad es continua y ascendente sobre las vicisitudes de la Historia. La capacidad de estar en la actualidad de interpretar la vigencia de las ideas los sentimientos y las potencias sociales es una facultad vital para los hombres políticos .El político necesita una capacidad de ser rigurosamente actual muy superior a la del hombre medio ,porque su ciclo de ejercicio es más amplio , pero además nuestro tiempo es una etapa dominada por el imperialismo de la globalización, un instante critico de la Historia ,un destino vital de riesgo y transformaciones profundas para quienes no rehúyan la función de protagonistas.
NOTAS:
(1) La Comunidad Andina de Naciones (CAN) está constituida por Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador, y cuenta como
miembro asociado a Chile.
(2) Mercado Común del Sur (Mercosur) está compuesto por Argentina , Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela , en
términos de mercado este bloque representa el 82,3% del PIB total de la América del Sur y está considerado el cuarto
bloque económico del mundo en términos de intercambios comerciales
(3) La Alianza bolivariana para América (ALBA) está integrada en otros miembros por Bolivia, Cuba, Dominicana,
Ecuador, Granada, Nicaragua, Venezuela. Hoy este acuerdo es más conocido como Alba-TCP) a pedido del presidente
Morales para incluir el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP)

Sudamérica: desestabilización y desgaste

Diario La Jornada, México

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Cientos de miles de personas colmaron ayer las calles de Sao Paulo y otras ciudades de Brasil para manifestarse en contra del gobierno que preside Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores, PT) y protestar por las más recientes medidas de política económica, así como por el escándalo de corrupción en la empresa petrolera estatal, Petrobras. En Argentina, en tanto, se gesta una alianza opositora entre la socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR) y la derechista Propuesta Republicana (Pro) del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, para enfrentar al gobernante Frente para la Victoria (peronista) de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en momentos en que la mandataria se encuentra acosada por el suicidio de un fiscal que la había acusado de encubrir a los responsables del atentado perpetrado en 1994 contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Por su parte, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, enfrenta una renovada ofensiva de la oposición política de su país combinada con una escalada de hostilidades por parte de Washington.
Ciertamente, las circunstancias en esas tres naciones sudamericanas son diversas y distintas, pero hay denominadores comunes insoslayables: los programas de injerencia y desestabilización –abiertos, en el caso de Venezuela, y discretos, por lo que hace a Brasil– procedentes de Estados Unidos y Europa occidental; la reacción de los sectores oligárquicos y mediáticos locales que buscan suprimir lustros de transformaciones sociales, estrategias de bienestar aplicadas desde el poder y políticas soberanas e integracionistas; el aparente agotamiento de los ciclos de expansión económica experimentados por los tres países, y también el inevitable desgaste del poder que experimentan los respectivos proyectos gobernantes y la pérdida de respaldo en sectores de la población.
Este último factor es particularmente perceptible en Brasil, donde la presidenta Rousseff no parece haber adquirido conciencia del grado de erosión que sufren su partido y su gobierno y no ha sido, en consecuencia, capaz de ofrecer más respuestas que un programa de ajuste característicamente neoliberal, como el que puso en práctica recientemente su ministro de Economía, Joaquím Levy, y que ha golpeado con particular dureza las finanzas de la clase media.
Las protestas masivas de 2012 y el estrecho margen con que la mandataria consiguió ser relecta el año pasado habrían debido ser indicios suficientes para que el equipo de gobierno asumiera la necesidad de reinventarse y de reconectarse con los sectores sociales que han respaldado el programa transformador del PT desde 2002, algo, que sin embargo, sigue sin ocurrir.
En términos generales, sin ignorar los desfavorables elementos exógenos que impulsan el desasosiego político y social en esas naciones hermanas –desde la nunca pausada ofensiva de capitales y gobiernos externos y de grupos reaccionarios internos hasta el estancamiento económico mundial e incluso factores climatológicos, como la sequía en parte del territorio brasileño–, es claro que el conjunto de los gobiernos progresistas sudamericanos no atraviesa por su mejor momento y que, después de tres lustros o más de transformaciones sociales, económicas y políticas, deben hacer frente a circunstancias nuevas y adversas para seguir adelante. Cabe esperar que lo logren, porque es difícil imaginar un escenario más trágico que una restauración oligárquica en uno o varios de los países mencionados.

“No es fácil desmontar el modelo neoliberal”

Nidia Díaz, dirigente salvadoreña y fundadora del FMLN


La dirigente salvadoreña Nidia Díaz, una de las fundadoras del emblemático Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, habla sobre los desafíos del gobierno de su país, analiza la coyuntura regional y se muestra optimista ante los diálogos de paz en Colombia.
Por Cecilia Escudero
Apenas Nidia Díaz se sienta en una silla del bar del Hotel Panamericano en Buenos Aires, donde acordamos la entrevista para Nodal.am, se puede entrever a través de su camisa el comienzo de una cicatriz en su brazo izquierdo. Ante la pregunta, Díaz descubre la manga y muestra que la marca en su piel se extiende hasta casi el hombro. “Es de una quemadura, ya me hice tres operaciones.
Es de 1985, cuando fui capturada por el Ejército. Pronto van a ser 30 años”, explica la ex comandante guerrillera, co-fundadora del histórico Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), y hoy una de las dirigentes políticas más importantes del partido, en el gobierno de El Salvador desde 2009. “Ese día me dispararon cuatro balazos, caí desmayada y me quemé el brazo por las bombas que habían tirado y estaban ardiendo”,continúa.
Para entonces tenía 33 años, y ya habían transcurrido cinco desde el comienzo de la guerra civil, que se extendió hasta 1992, cuando el FMLN y el gobierno del país firmaron los Acuerdos de Paz de Chapultepec, en cuyas negociaciones Díaz asumió un papel clave.
Durante su paso por la Argentina para participar del Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad, esta política salvadoreña revisa su historia personal, las cuentas pendientes en la gestión, el devenir del progresismo en América Latina, la metodología de los “golpes suaves” y el vínculo con Estados Unidos.
¿Cómo se involucró en la lucha popular y militar en su país?
Ya a los 13 años adquirí cierta conciencia social cuando comencé con tareas de alfabetización con las monjas de mi colegio. Más tarde, me impactó la revolución vietnamita, el colombiano Camilo Torres, la Revolución Cubana… A los 17, me involucré en actividades de la guerrilla urbana, de resistencia frente a la dictadura militar. En la universidad rápidamente asumí liderazgos estudiantiles, pero en 1972 fue intervenida por el Ejército. La masacre estudiantil del 30 de julio de 1975 fue clave. Murieron compañeros que estaban a lado mío. Me afectó mucho y me incorporé a la guerrilla tiempo completo. Durante toda la década del setenta, se gestaron diversas organizaciones en El Salvador, se conformaron poderosos movimientos populares, que más tarde, cuando estalló la guerra civil en 1981, se unieron en el Ejército Guerrillero del FMLN. Aunque, la historia del movimiento revolucionario nacional comenzó en los años treinta, con la fundación de Partido Comunista Salvadoreño, uno de cuyos artífices fuenuestro antecesor y fundador ideológico Farabundo Martí.
El presidente de su país, Salvador Sánchez Cerén, comparte con usted la experiencia de la lucha armada. Así como ocurrió con José Mujica en Uruguay, o con Dilma Rousseff en Brasil.
¿Cómo cree que se reelabora ese pasado cuando se está en el poder?
Ante todo, éramos luchadores sociales, que nos rebelamos ante la injusticia, la dictadura. El presidente Sánchez Cerén era maestro y estaba involucrado con las luchas de los magisterios.
El costo de pelear por los derechos de los docentes se tradujo en muertes y desapariciones. Nosotros no queríamos la guerra. Él explica esto en su libro La guerra que no quisimos. Habíamos creado una comisión diplomática para el diálogo, pero la oligarquía salvadoreña la rechazó. El esfuerzo insurreccional del 10 de enero de 1981 quiso obligar a la junta cívico-militar al diálogo, pero fue en vano. Ese mismo día estalló la guerra civil. Era el contexto de la Revolución Sandinista, y en El Salvador también se estaba gestando una revolución. El pueblo luchaba en las calles por democratizar el país. Ronald Reagan había restituido la ayuda económica y militar, la que Jimmy Carter había eliminado por las violaciones a los derechos humanos que cometía el gobierno. Reagan apostó a derrotarnos, a aniquilarnos. Y lo que se podía resolver en doce horas, se convirtió en una guerra de doce años. Cuando comenzó todo, yo estaba embarazada. Nunca me hubiera embarazado si hubiera sabido lo que nos esperaba. Por suerte, hoy tengo a mi hijo a mi lado. Al final del proceso, usted fue una de las firmantes de los acuerdos de paz que pusieron fin al conflicto.
Sí. En Ginebra, se desarrolló el formato de la negociación con cuatro propósitos principales, que fueron superar el conflicto armado por la vía política, iniciar la democratización del país, alcanzar la plena vigencia de los derechos humanos y reunificar a la sociedad salvadoreña, que estaba tremendamente dividida por la guerra. Hermanos con hermanos estábamos separados. La polarización que se observó en las últimas elecciones, tanto las presidenciales como legislativas y municipales
¿es una continuación de esa división entre dos modelos de país?
Sí. Más aún porque, en nuestro caso, el fin de la guerra civil no arrojó ni vencedores ni vencidos. Ambas partes seguíamos vivas y teníamos que convivir. El gran logro fue haber derrotado la dictadura, el Ejército se depuró y se redujo en un 52 por ciento, así como la guerrilla se desmovilizó bajo la verificación de la ONU. Pero, cuando se comenzaron a implementar los acuerdos de paz, se avanzó fuertemente en la democratización e inclusión política, pero prácticamente no hubo reformas económicas. Era la época del auge del neoliberalismo, un rumbo que se profundizó durante los veinte años que siguieron gobiernos de la derecha, el partido ARENA, donde el pobre se hizo más pobre y el rico más rico, como sucedió en la mayoría de los países. Entonces, sí persiste la pelea entre ambos proyectos de país. Nosotros transitamos nuestro segundo gobierno, avanzamos mucho, pero no es fácil desmontar toda esa estructura económica.
¿Qué características similares observa con la experiencia de otros países de la región?
El fracaso rotundo del modelo neoliberal. La desactivación de la base productiva, que en nuestro país expulsó fuertemente la mano de obra. Hay tres millones de inmigrantes en Estados Unidos, cuando la población del país tiene poco más de seis millones. Las remesas han mantenido, y aún lo hacen, a la economía de consumo de mi país, casi con el mismo peso que el presupuesto nacional. Nos volvimos un país importador de alimentos, cuando éramos un país productor de granos. Nuestro proyecto, en cambio, es incluyente, tiene el fin de lograr la igualdad.
En ese camino, ¿cómo evalúa iniciativas como Petrocaribe?
Nosotros ingresamos formalmente en esa alianza en 2014. Hugo Chávez propuso al FMLN impulsar Petrocaribe en El Salvador en 2004, durante el gobierno de Antonio Saca, pero éste se negó, pese a las condiciones favorables que nos brindaba. ARENA decía que no cambiaría petróleo por ideología. Entonces, le propusimos a Chávez ingresar en Petrocaribe mediante las alcaldías en las que gobernaba el FMLN. Así, se impulsó Alba petróleos, con las mismas condiciones de pago que Petrocaribe. Hoy, la iniciativa se extendió a otros ámbitos, como en el área de la producción de alimentos, fertilizantes, sistema de distribución, proyectos educativos, todos derivados de Alba petróleos.
Con relación a Venezuela, ¿qué opina de la orden ejecutiva de Barack Obama en la que declara a este país como una amenaza extraordinaria a la seguridad nacional?
Una vez que el ALCA fue derrotada, aquí en Argentina, junto a Lula da Silva y Néstor Kirchner, Estados Unidos no ha podido tener nuevamente hegemonía dentro de la región. Y la principal amenaza, en vistas de recuperar ese espacio, es Venezuela. Desde que Chávez ganó por primera vez las elecciones, en 1998, se han venido sucediendo diferentes procesos políticos, ya sea en Ecuador, en Bolivia, en Uruguay, en Argentina, entre otros, que ejercen soberanía política, sin intervención de Estados Unidos. Por supuesto, Washington no está de acuerdo con esto.
El mal ejemplo sigue siendo Venezuela, que además fue el propiciador de la integración regional al rescatar el pensamiento de Simón Bolívar. El proyecto de integración derrotó la dependencia. Al morir Chávez, pensaron que este ciclo se caía. Como no ocurrió así, desde que ganó Nicolás Maduro, se produce una serie de intentos de desestabilización para sacarlo del poder. Primero con las guarimbas, luego con la guerra económica y ahora con la amenaza de intervención.
¿Piensa que se puede haber una intervención militar?
Sí, claro. La declaración de Obama representa un aviso, una preparación, como ha sucedido con otros países.

¿Qué papel juega el petróleo?
En el fondo, este tipo de medidas se explica por razones geopolíticas y económicas. Como sabemos, en Venezuela está la reserva más importante de petróleo. Washington quiere adueñarse de ese recurso. Y en paralelo, está la cuestión de la hegemonía política. La cuestión se juega en esos dos niveles.
¿Cómo se vinculan estos fenómenos con la metodología de los “golpes suaves o blandos”?
Bueno, a los 27 días de que el FMLN accedió por primera vez en la historia a la presidencia del país, se produjo el golpe en nuestro país vecino Honduras, en el que fue derrocado el presidente Manuel Zelaya. Significó una enorme campanada. Fue como un aviso, una amenaza en cierta medida. A nosotros también nos han tratado de desestabilizar con este tipo de golpes de nuevo tipo. Por ejemplo, las Acciones de la Corte Suprema, a través de la Sala de lo Constitucional, que trata de cambiar las reglas político-electorales para perjudicarnos, van en este sentido. Hasta quiso impedir la candidatura de Sánchez Cerén. En este contexto, desde la CELAC impulsamos fortalecer los lazos con el Sur, entre Mercosur y Centroamérica. Queremos que se incremente el comercio.
La embajadora Mari Carmen Aponte tiene un perfil bastante alto en la escena pública de su país. ¿Cómo es la relación con Estados Unidos actualmente?
Bueno, siempre nos han visto como el patio trasero. Tratamos de tener cierta autonomía. Pero los sectores de poder en El Salvador ven a Estados Unidos como la guía de la democracia. Asimismo, la relación con ellos tiene que ser buena, por lo inmigrantes que están en ese país. No todo es malo. Estados Unidos está ayudando a la Alianza para la Prosperidad del Triángulo del Norte, Honduras, Guatemala y El Salvador, para tratar principalmente el tema migratorio. Los centroamericanos son víctimas de delitos en su recorrido hacia al Norte, como la trata de personas, entre otros.
Cambiando de tema, y en función de su experiencia en los acuerdos de paz en su país, ¿cómo analiza el proceso de diálogo para la finalización del conflicto armado en Colombia?
Ellos tienen su propia realidad y circunstancias. Una guerra de más de sesenta años, donde han existido paramilitares y algunos procesos de diálogo interrumpidos, aunque nunca habían llegado a estos niveles de precisión en una negociación. Está claro que seguir apostando a la salida militar del conflicto no conduce a ninguna parte. La paz se resuelve con acuerdos políticos. Por lo tanto, creo que si hay voluntad política, se va a poder resolver. Tengo fe. Sí observo cierta tendencia a culpar a la guerrilla. Ellos serían los delincuentes, y no el Ejército. Sin embargo, frente a la violación de los derechos humanos es el Estado el que debe responder ante la comunidad internacional, ya que el gobierno es el garante de la protección de sus ciudadanos. Y el Ejército abusó de su poder, hubo desapariciones, asesinatos, presos políticos, delitos de lesa humanidad. Se deben investigar estos abusos. Por otro lado, hay que desmontar la estructura de guerra cuando llegue la paz, a la par de la desmovilización de la guerrilla.

16 mar 2015

Putin relata cómo los servicios de Inteligencia rusos impidieron el asesinato de Yanukóvich


Conflicto en Ucrania

Desde el principio quedó claro que en Kiev se preparaba un golpe del Estado y un atentado contra el entonces presidente Víctor Yanukóvich, asegura el presidente ruso Vladímir Putin en un documental 'Crimea. Camino a la Patria' del canal 'Rossiya 1' sobre la situación en Ucrania.

Publicado: 15 mar 2015

RIA Novosti / Sergey Guneev


Para la oposición era más fácil conseguir su objetivos sin Yanukóvich

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, habla en un nuevo documental 'Crimea. Camino a la Patria' del canal 'Rossiya 1' dela operación de la Inteligencia rusa para salvar al presidente destituido de Ucrania, Víctor Yanukóvich, contra el que Kiev preparaba un atentado.

Hay motivos para creer que simplemente lo exterminarían

Putin explica que ordenó a las agencia de seguridad rusas que salvaran la vida del entonces presidente ucraniano. "Hay motivos para creer que simplemente lo exterminarían", afirma.

"Llegaba información de que se preparaba no simplemente su captura, sino la eliminación física [de Yanukóvich], que era más conveniente para los que dieron el golpe del Estado" cuenta Putin, agregando que todo ello lo confirmaron los acontecimientos posteriores. "Para la oposición era más fácil conseguir su objetivos sin Yanukóvich", explica.

En aquel momento ya entendía que pasaba algo extraordinario

En el documental se repasa detalladamente la sucesión de los acontecimientos desde el 20 de febrero del año pasado, cuando francotiradores desconocidos abrieron fuego en Kiev contra ambas partes del conflicto matando a entre 75 y 100 personas, según distintas estimaciones.

Dos días después la situación en Ucrania se agravó hasta el punto que Yanukóvich pidió citarse con Putin, decidiendo ambas partes encontrarse en la ciudad rusa de Rostov del Don. Sin embargo, Yanukóvich informó después a Putin que le habían impedido volar a Rusia desde la ciudad ucraniana de Donetsk, donde se encontraba. "En aquel momento ya entendía que pasaba algo extraordinario", confiesa Putin.

Ya se había concretado el golpe del Estado y había empezado de facto la operación de exterminación de Yanukóvich por parte de las fuerzas de oposición

Según él, después se supo que alguien había disparado contra la caravana de Yanukóvich, y también contra el entonces fiscal general de Ucrania, Víktor Pshonka, entre otros. "Es decir, en aquel momento ya se había concretado el golpe del Estado y había empezado de facto la operación de exterminación de Yanukóvich por parte de las fuerzas de oposición".

Tras su intento fallido de despegar de Donetsk, Yanukóvich desapareció, relata Putin, agregando que en aquel momento el mandatario ucraniano estaba siendo buscado por los servicios de seguridad rusos, que querían rescatarlo, y los servicios de seguridad ucranianos, dirigidos por la oposición, con intenciones completamente contrarias.

Finalmente, Yanukóvich puso rumbo a Crimea por carretera. Los servicios rusos de observación de radio, que comenzaron a vigilar su caravana, descubrieron que en un punto de su ruta se había organizado una emboscada con ametralladoras de alto calibre "para que la conversación no se alargara demasiado", relata el presidente ruso. Los servicios de seguridad rusos transmitieron instrucciones a Yanukóvich sobre donde dirigir sus pasos, mientras se preparaban para salvar su vida ya fuera "por tierra, mar o aire".

Creo que salvar a Yanukóvich y a su familia fue una acción buena y noble

Un helicóptero con miembros de las fuerzas especiales rusas a bordo se dirigió a Crimea para buscar a Yanukóvich. Sin embargo, después de sobrevolar decenas de kilómetros de costa en la península, no logró dar con él debido a que el piloto no mantenía ningún tipo de comunicación con la caravana. En determinado momento, todos los vehículos que formaban parte del cortejo presidencial encendieron simultáneamente las luces largas, lo que no pasó desapercibido para el helicóptero.

Yanukóvich me dijo que no ordenó alzar las armas porque no fue capaz de levantar la mano

Pese a todo, Yanukóvich no quiso ir a Rusia, prefiriendo quedarse en Crimea. Sin embargo, días después, al percatarse que “en Kiev ya no había nadie con quien negociar”, solicitó que “lo transportaran al territorio ruso”, según Putin.

"Creo que salvar a Yanukóvich y a su familia fue una acción buena y noble", afirma Putin. "No quiero juzgar su trabajo. [Yanukóvich] me dijo que no ordenó alzar las armas porque no fue capaz de levantar la mano". "No estoy en posición de desaprobar sus acciones y no sé si hay que hacerlo", confiesa Putin, agregando que, más allá sea buena o no la actitud de Yanukóvich, es evidente que "las consecuencias de su inacción son muy graves".

El narcoterror hace campaña electoral en México

La decapitación de una candidata municipal a las elecciones locales de junio retrata el peligro de dedicarse a la política en Guerrero

Un mujer llora en el funeral de la candidata Aidé Nava. / JOSÉ LUIS DE LA CRUZ (EFE)
Ahuacuotzingo es un pequeño pueblo de la montaña de Guerrero. Esto significa al menos tres cosas. Una, que está enclavado en el corazón de los mayores campos de opio de América; dos, que el narco controla la zona, y tres, que hacer política ahí es jugarse la vida. Aidé Nava González, de 41 años, la última candidata del PRD (izquierda) en Ahuacuotzingo, y su familia son una prueba de ello. La cabeza de Nava fue hallada el martes en una pista de tierra. A su lado, en una tela blanca, había un mensaje escrito con letras rojas: “Esto le va a pasar a todos los putos chaqueteros y putos políticos que no se quieran alinear. Firmado: Puro Rojo ZNS”. El cuerpo, con inexplicable pudor, había sido tapado con una manta. La autopsia determinó que la política, una viuda conocida por su coraje, fue torturada con una saña escalofriante y que, aún viva, le habían cortado el cuello. Posiblemente, antes de morir rememoró lo ocurrido el 28 de junio de 2014.
En la última década han sido asesinados 60 miembros del PRD en Guerrero
Aquel día, Francisco Quiñónez Ramírez, de 42 años, alcalde de Ahuacuotzingo por el PRD entre 2009 y 2012, conducía una camioneta Ford Lobo roja. Cargaba con las compras para su fiesta de cumpleaños. Quiñónez era un hombre popular y con un fuerte compromiso social. Su intención era volver a concurrir a las elecciones de junio de 2015. A la altura de la partida de Tierras Prietas fue emboscado. Los sicarios lo sacaron del coche y acabaron a balazos con su vida. Todo ello ocurrió frente a su acompañante y esposa, Aidé.
Era la segunda vez que la tragedia fulminaba a la mujer. El 11 octubre de 2012, el hijo de la pareja, Francisco, de 15 años, fue secuestrado. La última vez que se le vio fue en un vídeo de pésima calidad subido a YouTube en el que el muchacho imploraba a sus padres que pagasen 17.000 dólares de rescate (unos 16.000 euros). A día de hoy sigue en el limbo de los desaparecidos, esa tierra de nadie que en México pueblan 23.000 personas. “Para mí que está muerto, pero si sigue vivo, ya no tiene ni padre ni madre que paguen el rescate. Aquí es así. Te matan y nadie investiga ni sabe nada”, afirma Pedro Nava, primo de la asesinada y líder de una ONG en la zona. Conocía bien a la fallecida, y la admiraba: “Aidé decidió tomar el relevo de su marido cuando lo asesinaron. Le preguntamos si no tenía miedo, dijo que sí, pero que prefería seguir adelante”.
La candidata Aidé Nava, en una imagen de 2012. / JOSÉ LUIS DE LA CRUZ (EFE)
Así es la política en Guerrero. En la última década han sido asesinados 60 miembros del PRD en ese volcánico Estado, el más violento de México. También han caído militantes y dirigentes del PRI y del PAN. A la puerta de su casa, mientras desayunaban en un hotel, en plena carretera… Poco importa el lugar. El brazo del narcoterror hace ya mucho que alcanzó a la política. El caso Iguala destapó al mundo su inmensa barbarie. La muerte de Aidé Nava, cotidiana y perdida en la montaña, volvió a recordarlo.
Las autoridades federales han apuntado a tres Estados —Guerrero, Michoacán y Tamaulipas— como zonas de alto riesgo para las elecciones locales y estatales de junio. En muchos de sus municipios, los candidatos viven al filo del abismo. Aidé Nava (oficialmente precandidata) era uno de ellos. Su asesinato ha sido atribuido por el PRD a Los Rojos, un salvaje cartel que desde hace años libra un combate a muerte con Guerreros Unidos, la organización criminal causante de la tragedia de Iguala. La señal que dejaron al borde de la carretera es meridiana: el infierno espera a quien no se doblegue a sus designios. El territorio es suyo.
Aunque no es oficial, Ribelín Calzarubias es el más que probable nuevo candidato del PRD en Ahuacuotzingo. Carece de protección y no confía en las autoridades. “Aquí todo queda impune, sabe usted”, dice sin demasiados rodeos. Calzarubias conocía al matrimonio, también al hijo secuestrado. Y a los tres hermanos que han sobrevivido: “Imagínese su dolor; primero un hermano, luego el padre, y ahora la madre”.
—¿Y usted no tiene miedo de que le maten?
—Mire, alguien tiene que dar la cara. No podemos dar marcha atrás.
El jueves, Aidé Nava González fue sepultada en su pueblo natal de Pochutla. Cientos de personas se sumaron al cortejo fúnebre. Su hija mayor, Vanesa, rogó ante un féretro cubierto de flores que México no dejase caer en el olvido la lucha de sus padres. Después se fue para siempre de Ahuacuotzingo.