FRENTE AMPLIO
Previo al VI Congreso extraordinario del Frente Amplio algunos sectores buscan marcar perfil
22.11.2013
MONTEVIDEO (Uypress) — Este fin de semana , 23 y 24, se realiza en VI Congreso extraordinario del Frente Amplio que tiene dos temas principales, el programa de esa fuerza política para el periodo 2015 — 2020 y la aprobación de las precandidaturas.
En cuanto a las precandidaturas los nombres que se propondrán en el Congreso serán los del ex Presidente Tabaré Vázquez y los de la senadora Constanza Moreira. Hay un acuerdo unánime de todos los sectores políticos y de los representantes de las bases para que los dos nombres puedan competir en igualdad de condiciones. Así lo confirmó la votación del último Plenario Nacional del FA que, en una sola moción, incluyó los nombres de ambos precandidatos como propuesta oficial al Congreso.
Exactamente con la misma lógica los documentos que constituyen el nuevo programa del FA fue elaborado por más de 800 técnicos de todos los sectores durante meses de trabajo. El documento oficial así propuesto fue aprobado por el Plenario Nacional del FA y también por unanimidad de sectores y bases.
Para el FA es un hito político haber logrado un consenso interno total en temas programáticos. El clima político interno, el nivel de armonía superó por lejos los duros debates de congresos anteriores. Se recuerdan las notorias diferencias del anterior Congreso de 2009 donde las posiciones fueron muy importantes.
Este Congreso, llamado 'Hugo Cores', en homenaje a uno de los referentes del FA parece ir con un camino allanado tanto en la forma como en el fondo de dos cuestiones que siempre genera rispideces como lo son el programa y el candidato.
Perfiles
El Congreso del Frente Amplio tiene la particularidad de que es solo de las organizaciones de base. En él no participan los sectores. La discusión del documento programático se llevó adelante hasta este jueves por cada comité de base de esa fuerza.
Las posiciones que se tomen en el Congreso deberán representar lo discutido en las asambleas de los comités y los delegados al Congreso, algo más de 1400, deberán llevar posiciones que reflejan lo discutido y aprobado en su comité.
En esta coyuntura política interna, luego de los acuerdos consensuados y aprobados por unanimidad en los Plenarios Nacionales, apareció un documento en paralelo elaborado el MPP, el Partido Comunista, el Frente Unido, Compromiso Frenteamplista y Liga Federal. Su título es 'Énfasis programáticos 2015-2020'.
Si bien su redacción no contiene detalles y medidas específicas que contradigan el documento oficial, que fue aprobado por todos estos sectores que publicaron este documento en paralelo, marca la intención de sobresalir de lo ya acordado para darle un perfil a este grupo de sectores.
Desde filas del FLS, cuyo vocero fue Esteban Valenti, se caracterizó a este documento en paralelo como 'una operación electoral para diferenciarse y buscar un perfil propio para confrontar hacia el Congreso'.
Valenti cuestionó el estilo y forma y preguntó '¿por qué no se conversó con todos los grupos del FA previamente? ¿Por qué se excluyó a dos grupos?, en referencia al FLS y al Partido Socialista.
Valenti opinó que esta presentación de un documento paralelo no se trata de un descuido y que si 'ocho grupos deciden promover, no en el Congreso, sino de forma pública, en la prensa, un documento programático (...) si este es el giro a la izquierda, vamos mal, muy mal, es sacar la mano hacia una supuesta izquierda, gritar fuerte por la ventanilla de la izquierda e ir hacia el desorden y el entrevero'.
Por su parte Enrique Rubio del Frente Unido abogó por ese documento paralelo en declaraciones a El País y sostuvo que la acusación de perfilismo 'es totalmente exagerada'.
Por su parte otro representante del Frente Unido, también en la nota de El País que realizó Valeria Gil, dijo 'todos los sectores tienen derecho a juntarse para dar su opinión y no tienen que pedirle permiso a Valenti para juntarse'.
Por su parte el senador comunista Eduardo Lorier negó que exista perfilismo y sostuvo que 'Tenemos todo el derecho los grupos que hicimos este documento en subrayar algunos aspectos de programa...'.
Por su parte el Director General del MEF, el socialista Pedro Apezteguía, según consta en la nota citada dijo que 'el documento presentado tiene elementos 'disonantes respecto a lo ya aprobado por el Plenario del FA. El Partido Socialista apoya lo que surge del Plenario del FA y esa es la actitud que va a tener el PS en el Congreso del Frente", sentenció.
24 nov 2013
Cómo EEUU chantajeó a Ecuador para lograr inmunidad para sus militares
Cómo EEUU chantajeó a Ecuador para lograr inmunidad para sus militares
Publicado el 11/23/13
La preocupación de George Bush, entonces presidente de EE.UU., radicaba en que sus soldados podían ser juzgados en el tribunal de La Haya por crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos cometidas, en lo que Bush llamó “guerra mundial contra el terror”.
Estados Unidos presionaba en 2004 al Ecuador para que firme acuerdos cuya finalidad era evitar que el país suramericano denuncie a soldados estadounidenses en la Corte Penal Internacional sin previa la autorización del gobierno del país del norte, revela un cable de Wikileaks fechado el 17 de noviembre de 2004, al que tuvo acceso la Agencia Andes.La revelación surge cuando en un momento en que el actual embajador de EE.UU. en Quito, Adam Namm, saltó nuevamente a la palestra por su injerencia en la política interna del Ecuador.
La preocupación de George Bush, entonces presidente de EE.UU., radicaba en que sus soldados podían ser juzgados en el tribunal de La Haya por crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos cometidas, en lo que Bush llamó “guerra mundial contra el terror”.
La medida de presión consistió en condicionar entrega de artículos militares como helicópteros y mejoras a los armamentos hasta cuando se obtuvieran los acuerdos firmados.
“Los artículos caros, tales como las mejoras A-37 para [la defensa de la base aérea] y helicópteros adicionales… no comienzan hasta que lleguemos a un acuerdo”, confirma este documento revelado por Wikileaks.
El cable, emitido por la entonces embajadora de EE.UU. en Ecuador, Kristie Kenney, afirma que para su país es imprescindible la firma de Acuerdos Bilaterales Relativos al Artículo 98. “Conscientes de que el aumento de los despliegues de fuerzas (militares) de EE.UU. en todo el mundo hace que la firma del Artículo 98 con Ecuador sea imprescindible, estamos llevando a cabo un nuevo ataque”, dice el cable.
En Ecuador en esa época estaba en funciones el gobierno de Lucio Gutiérrez, quien estuvo a punto de otorgar inmunidad a los militares de Estados Unidos en territorio ecuatoriano, pero estos acuerdos se truncaron en 2005 con la destitución del exmandatario luego de una serie de levantamientos sociales iniciados en Quito.
Pero al gobierno del coronel en retiro también le hizo falta operar en una mayoría legislativa; él mismo definió a su situación en una serie de cables en los que le había dicho al ex Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, que en principio él estaba de acuerdo con la firma del Acuerdo sobre el Artículo 98, pero que era un “tema sobre el cuál era difícil convencer, sobre todo a la legislatura izquierdista”, y que “[é]l necesitaría una compensación importante para proceder”.
Para lograr este objetivo –según el cable 04QUITO3028-, la administración Bush utilizó como mecanismos de presión la preparación a los militares ecuatorianos en la Escuela de las Américas, a presentadores de noticias y periodistas locales, líderes militares que cabildeen en favor de la tesis de los EE.UU., entre otros.
La presión militar
Según reporta ese cable, la presión se iba a ejercer inicialmente a nivel militar. Kennney vio con buenos ojos la designación del actual opositor Mauricio Pozo como embajador de Ecuador en Washington pues esto abría la posibilidad de apalancar el interés de la milicia ecuatoriano de recibir apoyo de los EE.UU. “He sugerido a los líderes militares de Ecuador que cabildeen al mismo tiempo ante su nuevo enviado en pro de avance en relación al Acuerdo sobre el Artículo 98”.
Para la embajadora Kenney, el entrenamiento militar internacional –en la Escuela de las Américas- “representa tal vez la manera más rentable de influenciar a las Fuerzas Armadas del Ecuador”.
Un cable posterior reiteró esta preocupación diciendo: “Las sanciones, especialmente aquellas que restringen las oportunidades de entrenamiento en los Estados Unidos nos están costando influencia con los militares ecuatorianos”.
Ya en la era del ex presidente Alfredo Palacio, posicionado por el Congreso luego de la destitución de Lucio Gutiérrez, la nueva embajadora estadounidense, Linda Jewell, da cuenta de una pérdida no intencional de influencia de EE.UU. en el Ecuador. “Estamos arriesgando nuestra influencia sobre toda una generación de oficiales [militares]”, escribió.
Por decisión política del actual gobierno del Ecuador, los militares ya no van a preparase a la Escuela de las Américas. De hecho, según confirmó la ministra de Defensa, María Fernanda Espinosa, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) preparará a sus milicias en una escuela creada por este organismo regional.
Los “banqueros corruptos” eran canjeables
En el texto de los cables, Kenney abrió la posibilidad de que EE.UU. pueda canjear a alguno de los banqueros sentenciados por la justicia ecuatoriana que fugaron después de llevarse los depósitos de millones de ciudadanos del país suramericano. “Un ‘entregable’ o dos pueden ayudar también en la lucha por el Acuerdo sobre el Artículo 98”, escribió la entonces embajadora.
“Creemos que nuestro paquete de ayuda que ya de por sí es significativo, pero reconociendo la utilidad de contar con entregables, deliberamos internamente sobre cómo presentar y maniobrar programas existente para obtener el máximo beneficio político”, dice el cable.
La prensa, un vehículo de presión al gobierno
En otro cable, fechado el 26 de noviembre de 2004, la embajadora confirma la necesidad de la diplomacia norteamericana de convocar a periodistas y presentadores para generar una suerte de diplomacia personal y educación en medios. Su idea era organizar “una serie de mesas redondas con periodistas interesados, con la esperanza de corregir las percepciones erróneas sobre el Artículo 98 (…) un posible programa para visitantes internacionales para pensadores (think tankers) y para personajes televisivos (talking heads) cuyo apoyo será vital cuando llegue el momento de la ratificación (y que ahora nos están criticando)”.
En aquel tiempo, los principales presentadores de noticias, entrevistadores y generadores de opinión en televisión en el país eran Jorge Ortiz y Carlos Vera, quienes trabajaban para Teleamazonas –el medio vinculado al Banco Pichincha- y Ecuavisa, respectivamente. Vera ha sido candidato por el ultraderechista Partido Social Cristiano, aunque no ha logrado ningún cargo de elección popular.
Lucio Gutiérrez pidió compensación a los EE.UU. para permitir la inmunidad
En una serie de cables el entonces presidente del Ecuador, Lucio Gutierrez, le había dicho al ex Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, que en principio él estaba de acuerdo con la firma del Acuerdo sobre el Artículo 98, pero que era un “tema sobre el cuál era difícil convencer, sobre todo a la legislatura izquierdista”, y que “[é]l necesitaría una compensación importante para proceder”.
En la época en que Gutiérrez gobernaba en la nación suramericana, un miembro de seguridad de la embajada de los Estados Unidos, Samuel Peter Karmilowicz, asesinó al ciudadano ecuatoriano Pablo Vicente Jaramillo, según el informe entregado por la Policía.
Los agentes de la PJ determinaron que la pistola ´Sig Sauer´ calibre 9 mm, de propiedad del diplomático Karmilowicz, “es el arma de fuego con la cual ha victimado a Pablo Jaramillo”. Además, indicó que Jaramillo falleció por una “hemorragia aguda interna, laceración en su intestino selgado y la arteria aorta, debido al impacto del proyectil”. El auto que conducía Karmilowicz chocó contra el taxi en el que iba el ecuatoriano. El policial concluye que el joven se bajó del vehículo, le dio un golpe al diplomático y éste reaccionó disparándole
Publicado el 11/23/13
La preocupación de George Bush, entonces presidente de EE.UU., radicaba en que sus soldados podían ser juzgados en el tribunal de La Haya por crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos cometidas, en lo que Bush llamó “guerra mundial contra el terror”.
Estados Unidos presionaba en 2004 al Ecuador para que firme acuerdos cuya finalidad era evitar que el país suramericano denuncie a soldados estadounidenses en la Corte Penal Internacional sin previa la autorización del gobierno del país del norte, revela un cable de Wikileaks fechado el 17 de noviembre de 2004, al que tuvo acceso la Agencia Andes.La revelación surge cuando en un momento en que el actual embajador de EE.UU. en Quito, Adam Namm, saltó nuevamente a la palestra por su injerencia en la política interna del Ecuador.
La preocupación de George Bush, entonces presidente de EE.UU., radicaba en que sus soldados podían ser juzgados en el tribunal de La Haya por crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos cometidas, en lo que Bush llamó “guerra mundial contra el terror”.
La medida de presión consistió en condicionar entrega de artículos militares como helicópteros y mejoras a los armamentos hasta cuando se obtuvieran los acuerdos firmados.
“Los artículos caros, tales como las mejoras A-37 para [la defensa de la base aérea] y helicópteros adicionales… no comienzan hasta que lleguemos a un acuerdo”, confirma este documento revelado por Wikileaks.
El cable, emitido por la entonces embajadora de EE.UU. en Ecuador, Kristie Kenney, afirma que para su país es imprescindible la firma de Acuerdos Bilaterales Relativos al Artículo 98. “Conscientes de que el aumento de los despliegues de fuerzas (militares) de EE.UU. en todo el mundo hace que la firma del Artículo 98 con Ecuador sea imprescindible, estamos llevando a cabo un nuevo ataque”, dice el cable.
En Ecuador en esa época estaba en funciones el gobierno de Lucio Gutiérrez, quien estuvo a punto de otorgar inmunidad a los militares de Estados Unidos en territorio ecuatoriano, pero estos acuerdos se truncaron en 2005 con la destitución del exmandatario luego de una serie de levantamientos sociales iniciados en Quito.
Pero al gobierno del coronel en retiro también le hizo falta operar en una mayoría legislativa; él mismo definió a su situación en una serie de cables en los que le había dicho al ex Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, que en principio él estaba de acuerdo con la firma del Acuerdo sobre el Artículo 98, pero que era un “tema sobre el cuál era difícil convencer, sobre todo a la legislatura izquierdista”, y que “[é]l necesitaría una compensación importante para proceder”.
Para lograr este objetivo –según el cable 04QUITO3028-, la administración Bush utilizó como mecanismos de presión la preparación a los militares ecuatorianos en la Escuela de las Américas, a presentadores de noticias y periodistas locales, líderes militares que cabildeen en favor de la tesis de los EE.UU., entre otros.
La presión militar
Según reporta ese cable, la presión se iba a ejercer inicialmente a nivel militar. Kennney vio con buenos ojos la designación del actual opositor Mauricio Pozo como embajador de Ecuador en Washington pues esto abría la posibilidad de apalancar el interés de la milicia ecuatoriano de recibir apoyo de los EE.UU. “He sugerido a los líderes militares de Ecuador que cabildeen al mismo tiempo ante su nuevo enviado en pro de avance en relación al Acuerdo sobre el Artículo 98”.
Para la embajadora Kenney, el entrenamiento militar internacional –en la Escuela de las Américas- “representa tal vez la manera más rentable de influenciar a las Fuerzas Armadas del Ecuador”.
Un cable posterior reiteró esta preocupación diciendo: “Las sanciones, especialmente aquellas que restringen las oportunidades de entrenamiento en los Estados Unidos nos están costando influencia con los militares ecuatorianos”.
Ya en la era del ex presidente Alfredo Palacio, posicionado por el Congreso luego de la destitución de Lucio Gutiérrez, la nueva embajadora estadounidense, Linda Jewell, da cuenta de una pérdida no intencional de influencia de EE.UU. en el Ecuador. “Estamos arriesgando nuestra influencia sobre toda una generación de oficiales [militares]”, escribió.
Por decisión política del actual gobierno del Ecuador, los militares ya no van a preparase a la Escuela de las Américas. De hecho, según confirmó la ministra de Defensa, María Fernanda Espinosa, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) preparará a sus milicias en una escuela creada por este organismo regional.
Los “banqueros corruptos” eran canjeables
En el texto de los cables, Kenney abrió la posibilidad de que EE.UU. pueda canjear a alguno de los banqueros sentenciados por la justicia ecuatoriana que fugaron después de llevarse los depósitos de millones de ciudadanos del país suramericano. “Un ‘entregable’ o dos pueden ayudar también en la lucha por el Acuerdo sobre el Artículo 98”, escribió la entonces embajadora.
“Creemos que nuestro paquete de ayuda que ya de por sí es significativo, pero reconociendo la utilidad de contar con entregables, deliberamos internamente sobre cómo presentar y maniobrar programas existente para obtener el máximo beneficio político”, dice el cable.
La prensa, un vehículo de presión al gobierno
En otro cable, fechado el 26 de noviembre de 2004, la embajadora confirma la necesidad de la diplomacia norteamericana de convocar a periodistas y presentadores para generar una suerte de diplomacia personal y educación en medios. Su idea era organizar “una serie de mesas redondas con periodistas interesados, con la esperanza de corregir las percepciones erróneas sobre el Artículo 98 (…) un posible programa para visitantes internacionales para pensadores (think tankers) y para personajes televisivos (talking heads) cuyo apoyo será vital cuando llegue el momento de la ratificación (y que ahora nos están criticando)”.
En aquel tiempo, los principales presentadores de noticias, entrevistadores y generadores de opinión en televisión en el país eran Jorge Ortiz y Carlos Vera, quienes trabajaban para Teleamazonas –el medio vinculado al Banco Pichincha- y Ecuavisa, respectivamente. Vera ha sido candidato por el ultraderechista Partido Social Cristiano, aunque no ha logrado ningún cargo de elección popular.
Lucio Gutiérrez pidió compensación a los EE.UU. para permitir la inmunidad
En una serie de cables el entonces presidente del Ecuador, Lucio Gutierrez, le había dicho al ex Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, que en principio él estaba de acuerdo con la firma del Acuerdo sobre el Artículo 98, pero que era un “tema sobre el cuál era difícil convencer, sobre todo a la legislatura izquierdista”, y que “[é]l necesitaría una compensación importante para proceder”.
En la época en que Gutiérrez gobernaba en la nación suramericana, un miembro de seguridad de la embajada de los Estados Unidos, Samuel Peter Karmilowicz, asesinó al ciudadano ecuatoriano Pablo Vicente Jaramillo, según el informe entregado por la Policía.
Los agentes de la PJ determinaron que la pistola ´Sig Sauer´ calibre 9 mm, de propiedad del diplomático Karmilowicz, “es el arma de fuego con la cual ha victimado a Pablo Jaramillo”. Además, indicó que Jaramillo falleció por una “hemorragia aguda interna, laceración en su intestino selgado y la arteria aorta, debido al impacto del proyectil”. El auto que conducía Karmilowicz chocó contra el taxi en el que iba el ecuatoriano. El policial concluye que el joven se bajó del vehículo, le dio un golpe al diplomático y éste reaccionó disparándole
23 nov 2013
El acto final de Kennedy: acercarse a Cuba
Medio siglo del magnicidio
El acto final de Kennedy: acercarse a Cuba
John F. Kennedy viajaba con su esposa cuando fue tiroteado, el 22 de noviembre del
Peter Kornbluh
Viernes 22 de noviembre de 2013
El aniversario número 50 de la muerte violenta del presidente estadunidense John F. Kennedy nos arroja un secreto largamente guardado: tras el asesinato en Dallas, Fidel Castro envió un mensaje por canales discretos a Washington pidiendo reunirse con la comisión oficial que investigaba el magnicidio, para disipar los crecientes alegatos de que Cuba era la responsable. La comisión, encabezada por el presidente de la Suprema Corte de Justicia estadunidense, Earl Warren, envió a uno de sus abogados, el afroestadunidense William Coleman, en misión clandestina para reunirse con el líder cubano en un bote en el Caribe.
Coleman contó en entrevista al reportero de investigación Philip Shenon, la primera relacionada con esta reunión ultrasecreta, que hablaron durante tres horas. Pese a presionar al líder cubano en torno a los vínculos de Lee Harvey Oswald con Cuba y a su misteriosa visita a la embajada cubana en México antes del asesinato, Coleman informó a Warren: no encontré nada que me hiciera suponer que haya pruebas de que él [Castro] lo hizo. De hecho, pese a Playa Girón, la crisis de los misiles, los complots para asesinar gente en Cuba y el embargo comercial, Castro insistió en que admiraba al presidente Kennedy.
Secretos y teorías conspirativas
En Estados Unidos, el aniversario de la muerte del joven presidente ha generado una cobertura masiva en los medios: documentales especiales para la televisión, una oleada de libros y artículos nuevos, un nuevo filme hecho en Hollywood. Inevitablemente, surgen nuevas teorías que discuten una vez más las posibles conspiraciones relacionadas con quién mató a Kennedy y por qué. La Comisión Warren concluyó que Oswald, solitario enloquecido que se declaraba marxista, actuó solo cuando disparó al presidente. Pero el sigilo del gobierno estadunidense, en particular que la CIA retuviera información de sus esfuerzos ultrasecretos por asesinar a Castro, y de la vigilancia que ejerció sobre Oswald cuando visitó la ciudad de México (protegiendo sus operaciones de colecta de información de inteligencia en México), levantó sospechas de que alguien encubría algo. La Casa Blanca tampoco compartió detalles extraordinarios, como que la actitud de Kennedy hacia Cuba tuvo un giro significativo, siendo Cuba un país central en cualquier discusión histórica del impactante asesinato del presidente en Dallas.
Casi inmediatamente después del asesinato cometido el 22 de noviembre de 1963, los enemigos de la revolución cubana comenzaron a plantar acusaciones de que el pro castrista Oswald había conspirado con Cuba para matar al presidente. En Nueva Orleáns, donde Oswald creó el comité Juguemos Limpio con Cuba (de un solo miembro), un grupo de exiliados con respaldo de la CIA, llamado Directorio Revolucionario Estudiantil (Revolutionary Student Directorate), publicó un boletín el 23 de noviembre con un retrato de Castro junto a una foto de Oswald. Seis días después del asesinato, el director de la CIA, John McCone, informó al nuevo presidente, Lyndon Johnson, que un agente de inteligencia nicaragüense en México, Gilberto Alvarado, había advertido a nuestra estación [en México] con gran detalle sobre el supuesto hecho de que el 18 de septiembre vio a Oswald recibir 6 mil 500 dólares en la embajada cubana en la ciudad de México. Alvarado aseguraba que el dinero era el pago por matar al presidente.
La CIA sospechó de inmediato de la credibilidad de esta información porque la FBI tenía pruebas concretas de que Oswald estaba en Nueva Orleáns el 18 de septiembre; los documentos de inmigración mostraban que no había viajado a México hasta el 26 de septiembre. Alvarado fue retenido en una casa de seguridad de la CIA y luego entregado a las autoridades mexicanas para que lo siguieran interrogando. Éste no pasó la prueba del polígrafo de esa agencia y se retractó de sus afirmaciones. De acuerdo con el informe ultrasecreto de la CIA El asesinato del presidente Kennedy, Alvarado admitió ante autoridades mexicanas que su relato era una fabricación diseñada para provocar que Estados Unidos sacara a Castro de Cuba a patadas.
Castro también observaba ocurrir una conspiración, muy diferente. El 23 de noviembre transmitió una declaración por la radio cubana en la que calificaba el asesinato de Kennedy de conspiración maquiavélica contra nuestro país, que buscaba justificar de inmediato una agresiva política contra Cuba... construida con la sangre aún tibia y el cuerpo insepulto de su presidente, trágicamente asesinado. Oswald, declaró Castro, pudo haber sido un instrumento de los sectores más reaccionarios que han estado tramando esta siniestra conspiración, y que pueden haber planeado el asesinato de Kennedy por estar en desacuerdo con su política internacional.
Al momento en que ocurría esa dramática declaración, Castro sabía algo de la política internacional de Kennedy que el resto del mundo no supo: en los días que lo asesinaron, el presidente estadunidense exploraba activamente un acercamiento con Cuba y trabajaba en secreto con Castro para instaurar negociaciones secretas con el fin de mejorar las relaciones. En noviembre de 1963, Cuba no tenía razones para asesinar a Kennedy porque estaba involucrada en la creación de una diplomacia por canales secretos que hubiera podido conducir a la normalización de relaciones. En el mismo momento en que se cometió el asesinato, Castro sostenía una reunión con un emisario que Kennedy había enviado a La Habana en misión de paz.
Pláticas secretas Cuba-EU
Las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos comenzaron, irónicamente, tras un flagrante acto de agresión de Washington: la invasión paramilitar de Playa Girón. Después de la victoria cubana sobre una incursión armada que contó con apoyo de la CIA, el presidente y su hermano Robert Kennedy enviaron al abogado James Donovan para negociar la liberación de más de mil miembros de la incursión que fueron capturados. Durante el curso de varias sesiones de negociación en el otoño de 1962, Donovan gestionó un arreglo para abastecer la isla con 62 millones de dólares en alimentos y medicinas a cambio de la liberación de los prisioneros. Este hombre no sólo obtuvo la libertad de los prisioneros, sino la confianza de Fidel Castro.
En la primavera de 1963, Donovan regresó a La Habana varias veces para negociar con Castro la liberación de dos docenas de estadunidenses –tres de ellos agentes de la CIA– encarcelados en prisiones cubanas bajo los cargos de espionaje y sabotaje. Durante el curso de estas reuniones, por vez primera Castro planteó el punto de la restauración de relaciones. Dada la acrimonia y la hostilidad de lo ocurrido en el pasado reciente, cómo podrían Estados Unidos y Cuba proceder con el asunto, preguntó a Donovan.
Lee Harvey Oswald, quien según la pesquisa oficial disparó al presidente
¿Sabe cómo hacen el amor los puercoespines?, respondió Donovan. Con sumo cuidado. Y es así como ustedes y Estados Unidos deberían proceder con este asunto.
Cuando el informe de Donovan sobre el interés de Castro en sentarse a conversar para normalizar relaciones llegó al escritorio de Kennedy, la Casa Blanca comenzó a considerar la posibilidad de un enfoque dulce hacia Castro. Los ayudantes de mayor rango argumentaron que Estados Unidos debía exigir a Castro que dejara atrás sus relaciones con los soviéticos como precondición de cualquier plática. Pero el presidente se impuso; ordenó a sus asistentes más cercanos que comenzaran a pensar en términos más flexibles al negociar con Castro, y dejó claro, según algunos documentos desclasificados de la Casa Blanca, que se mostró muy interesado en proseguir en esta opción.
En abril de 1963, en su último viaje a Cuba, Donovan presentó a Castro con una corresponsal de ABC News, Lisa Howard, que había viajado a La Habana a realizar un especial televisivo sobre la revolución cubana. Howard remplazó a Donovan como interlocutora central en este prolongado esfuerzo secreto por entablar unas primeras conversaciones serias, frente a frente, para mejorar las relaciones. A su regreso de Cuba, la CIA se reunió con ella en Miami y la interrogó acerca de si había un claro interés de Castro en el mejoramiento de las relaciones. En un memorando ultrasecreto que llegó al escritorio del presidente, el director adjunto de la CIA, Richard Helms, informó: en definitiva Howard quiere impresionar al gobierno estadunidense con dos datos: Castro está listo para discutir un acercamiento y ella está lista para discutir el asunto con él si se lo pide el gobierno de Estados Unidos.
Como era de esperarse, la CIA se opuso tajantemente a cualquier diálogo con Cuba. La agencia tenía la autoridad institucional para proseguir con sus esfuerzos de frenar la revolución por medios encubiertos. En un memorando apresurado que fue enviado a la Casa Blanca el primero de mayo de 1963, el director de la CIA, John McCone, solicitó que no se diera por el momento ningún paso en el acercamiento, y apremió a que Washington fuera lo más limitado en sus discusiones en torno a un proceso de arreglo con Castro.
Pero en el otoño de 1963, Washington y La Habana activamente emprendieron pasos hacia unas negociaciones reales. En septiembre, Howard utilizó una fiesta en su casa de Manhattan, en la calle 74 Este, como cobertura para la primera reunión entre un funcionario cubano (el embajador ante Naciones Unidas Carlos Lechuga) y un funcionario estadunidense (el embajador adjunto ante la ONU William Attwood).
Attwood dijo a Lechuga que por lo menos había interés de la Casa Blanca en las conversaciones secretas, si existía algo de lo cual hablar. También apuntó que la CIA maneja la política con Cuba. Tras la reunión, Castro y Kennedy utilizaron a Howard como intermediaria para comenzar a pasar mensajes en torno a los posibles arreglos para efectuar una sesión de negociaciones entre ambas naciones.
El 5 de noviembre, el sistema de grabaciones secretas de la Oficina Oval de Kennedy registró una conversación con su asesor en seguridad nacional, McGoerge Bundy, sobre si enviar a William Attwood (que en ese momento servía como adjunto del embajador estadunidense Adlai Stevenson en Naciones Unidas) a reunirse en secreto con Castro.
Bundy dijo al presidente: Attwood tiene ahora una invitación para ir a hablar con Castro acerca de condiciones y términos bajo los cuales estaría interesado en discutir sus relaciones con Estados Unidos. Se escucha al presidente acceder a la idea, pero pregunta si es posible sacar a Attwood de la nómina antes de que vaya, para sanearlo, haciéndolo ver como un ciudadano cualquiera en caso de que se filtrara el rumor de la reunión secreta.
El 14 de noviembre, Howard arregló que Attwood fuera a su casa y hablara vía telefónica con el asistente principal de Castro, René Vallejo, buscando obtener la agenda de los cubanos para una reunión secreta en La Habana con el comandante cubano. Vallejo accedió a transmitir una propuesta al embajador Lechuga, quien informaría a los estadunidenses. Cuando Attwood pasó esta información a Bundy en la Casa Blanca, éste le dijo: cuando reciba la agenda, el presidente querrá verme en la Casa Blanca para decidir qué decir y si hay que ir [a la isla] o cómo proceder.
Eso fue el 19 de noviembre, recuerda Attwood. Tres días antes del asesinato.
El acto final de Kennedy
Pero Kennedy también envió a Castro otro mensaje de potencial reconciliación. Su emisario, el periodista francés Jean Daniel, se reunió con Kennedy en Washington para discutir el asunto Cuba. El presidente le dio un mensaje para Fidel Castro: son posibles mejores relaciones, y ambos países deben trabajar para poner fin a las hostilidades. El 22 de noviembre Daniel pasó ese mensaje a Castro, y los dos lo discutían con optimismo en el almuerzo cuando Castro recibió una llamada telefónica informando que le habían disparado a Kennedy. Esto es terrible, dijo Castro a Daniel, dándose cuenta de que su misión se había abortado por la bala de un asesino. Ahí quedó tu misión de paz.
Entonces Castro predijo con precisión: van a decir que nosotros lo hicimos.
Entre las controversias que continúan en torno a posibles teorías conspirativas, lo que se pierde en la discusión histórica del asesinato es que el último acto de Kennedy como presidente fue acercarse a Castro y ofrecer la posibilidad de una relación bilateral diferente entre La Habana y Washington. Cincuenta años después, el potencial que Kennedy avizoró, en relación con una coexistencia entre la revolución cubana y Estados Unidos, tiene todavía que cumplirse. Como parte de la conmemoración de su legado, debemos recordar, reconsiderar y revisar su visión de un cese de hostilidades en el Caribe.
Peter Kombluh dirige el Proyecto de Documentación sobre Cuba en el Archivo de Seguridad Nacional en Washington y es coautor, con William LeoGrande, del libro de próxima aparición Talking with Cuba: The hidden history of diplomacy between the United States and Cuba
(Traducción: Ramón Vera Herrera)
EZLN: Una mirada a su historia
EZLN: Una mirada a su historia
I. El núcleo
Por Raúl Romero (SubVersiones AAC)
… la condición humana tiene una porfiada tendencia a la mala conducta.
Donde menos se espera, salta la rebelión y ocurre la dignidad.
En las montañas de Chiapas, por ejemplo.
Largo tiempo callaron los indígenas mayas.
La cultura maya es una cultura de la paciencia, que sabe esperar.
Ahora, ¿cuánta gente habla por esas bocas?
Los zapatistas están en Chiapas, pero están en todas partes.
Son pocos, pero tienen muchos embajadores espontáneos.
Como nadie nombra a esos embajadores, nadie puede destituirlos.
Como nadie les paga, nadie puede contarlos. Ni comprarlos.
El desafío, Eduardo Galeano [1]
El 17 de noviembre del 2013 se cumplen 30 años de la formación del Ejército Zapatista de Libera ción Nacional (EZLN), y el 1 de enero del 2014 se celebrarán 20 años de su aparición pública. Como una forma de homenaje a los hombres y mujeres que hicieron que el grito de YA BASTA retumbara por todo el mundo, hoy iniciamos una serie de entregas que pretenden ser una breve revisión histórica de los actores que se entrelazaron para dar origen al EZLN.
Para hacerlo se ha recurrido a diversas fuentes, pero sobre todo a los escritos, entrevistas y comunicados que los propios neozapatistas han generado.
El texto se divide en tres apartados: I. El núcleo guerrillero, II. La resistencia milenaria y III. La opción por los pobres
Es necesaria una aclaración: no ha sido nuestra intensión hablar por los zapatistas, ellos y ellas han contado su historia. Nuestro único objetivo aquí es contribuir a la difusión de su experiencia, esa que sin duda alguna representa la alternativa más avanzada en el mundo. Esperemos que estás líneas también sirvan para alimentar la historia del otro mundo posible que aún se encuentra en construcción.
I. El “núcleo guerrillero” [2]
Es 1968 y la Union de Republicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los Estados Unidos de América (EUA) se disputan la hegemonía mundial en una guerra disfrazada: la “Guerra Fría”. En Checoslovaquia la “Primavera de Praga” muestra al mundo el autoritarismo y la burocracia del “socialismo realmente existente”. Los manifestantes pugnan por un “socialismo con rostro humano”, pero sobre todo democrático. La respuesta de la URSS y sus aliados es la invasión del país. En Francia el “Mayo francés” evidencia –entre muchas otras cosas–, un rechazo generalizado a la sociedad de consumo.
Es 1968 y las Américas también están inquietas.
En América Latina el triunfo de la revolución cubana sigue despertando expectativas y miles de jóvenes engrosan las filas de los movimientos y partidos revolucionarios. En EUA Martin Luther King –líder del movimiento por los derechos civiles– es asesinado y las manifestaciones contra la invasión a Vietnam polarizan aún más la sociedad norteamericana.
Es 1968, México será la sede de los Juegos Olímpicos y en el mes de julio estalla uno de los movimientos estudiantiles más importantes de su historia. Las condiciones políticas y sociales del país hacen que un conflicto que parecía menor rápidamente encuentre dimensiones nacionales. México está nuevamente a tono –como lo fue durante la revolución de 1910– con el descontento social que recorre el mundo. Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez –Presidente y Secretario de Gobernación de México, respectivamente– ordenan reprimir una manifestación estudiantil.
El 2 de octubre grupos militares y paramilitares atacan a los manifestantes en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco, Ciudad de México; provocando cientos de muertos, desaparecidos y lesionados
Es 1969 y el mundo no es el mismo después de la “Revolución Cultural” de 1968, como la llamo Hobsbawm [3]. Es 1969 y México aun duele: muchas familias buscan a sus hijos e hijas desde aquel 2 de octubre en que no regresaron a sus casas. Mientras tanto, el gobierno mexicano justifica la masacre argumentando que la primera agresión salió de los estudiantes, que había extranjeros interesados en desestabilizar el país y que el fantasma del comunismo estaba detrás de las protestas.
Cientos de jóvenes que hab&ia cute;an participado en las movilizaciones estudiantiles concluyeron que no lograrían transformar a México por la vía institucional. Para muchos de ellos y ellas la vía pacífica estaba agotada y era hora de pasar a una siguiente etapa: la vía armada.
El 6 de agosto de 1969 en Monterrey, Nuevo León, fueron fundadas las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN). A la cabeza del grupo se encontraban los hermanos Cesar Germán y Fernando Yáñez Muñoz, Alfredo Zárate y Raúl Pérez Vázquez.
El grupo tenía la estrategia de acumular fuerzas en silencio y de no enfrentarse con las fuerzas del Estado. En 1972 Cesar Germán Yáñez se estableció en el estado de Chiapas en el campamento denominado “El Diamante” donde operaba el “Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata (NGEZ)”.
Cinco años después de su fundación, las FLN contaban con redes en Tabasco, Puebla, Estado de México, Chiapas, Veracruz y Nuevo León [4]
Si bien las FLN tenían una ideología marxista-leninista, el grupo distaba mucho de caer en el dogmatismo. Desde su fundación, las FLN se plantearon como objetivo general la crea ción de un ejército y adoptaron como lema la frase del independentista Vicente Guerrero: “Vivir por la patria o morir por la libertad”
El 14 de febrero de 1974 las FLN fueron atacadas por policías y militares en una de sus principales casas de seguridad: “La casa grande”, ubicada en San Miguel Nepantla, Estado de México. En el operativo participó Mario Arturo Acosta Chaparro, uno de los principales actores de la guerra sucia en México y quien después fue acusado en varias ocasiones por tener vínculos con el crimen organizado.
En “La casa grande” fueron asesinados 5 guerrilleros y otros 16 fueron apresados. La persecución contra el FLN se extendió hasta Ocosingo, Chiapas, donde fue atacado el campamento “El diamante” y varios miembros del NGEM fueron asesinados; algunos más alcanzaron a escapar, entre ellos Cesar Germán Yáñez. “Versiones periodísticas –escribe Laura Castellanos– aseguran que a mediados de abril de 1974, el grupo sobreviviente encabezado por Cesar Germán fue aniquilado por el ejército en plena selva. Su hermano Fernando se traslado entonces a Chiapas y con una brigada lo busco a él y a su grupo sin fortuna” [5]
De 1974 a 1983 la historia de las FLN es un tanto confusa, pues no existen muchos registros de aquella etapa. Durante esta época las FLN realizan incursiones de forma más constante en la Selva Lacandona y reinician la etapa de reclutamiento.
Se reclutó a muchos estudiantes de universidades en las que el marxismo cobraba mucha fuerza, como fue el caso de la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Autónoma de Chapingo. Igualmente, durante este periodo (1974-1983) muchas de las actividades de las FLN fueron en el estado de Chiapas.
En 1977, por ejemplo, montaron un campamento en Huitiupán, y un año más tarde instalaron una casa de seguridad en San Cristóbal de las Casas
El trabajo que realizaron las FLN en Chiapas les permitió ir construyendo redes de solidaridad con organizaciones locales que tenían un trabajo previo con los indígenas de la región: grupos de corte ma oísta, personas que impulsaban la formación de cooperativas e indígenas que habían sido animados a desarrollar trabajo comunitario desde la iglesia católica, impulsados principalmente por el obispo Samuel Ruíz
Las experiencias armadas en Centroamérica como el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador, el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua o la guerra civil que duró más de treinta años en Guatemala reavivaron la intención de las FLN de conformar un ejército –no un grupo guerrillero, sino un ejército regular– y el trabajo exitoso en Chiapas hizo que desde 1980 comenzara a figurar el acrónimo FLN-EZLN en los documentos de la guerrilla.
Sin embargo, es hasta el 17 de noviembre de 1983 cuando, ayudados nuevamente por un grupo de indígenas politizados y con amplia experiencia organizativa –del que más tarden surgirán mandos como el Mayor Mario o la Mayor Yolanda– y reforzados por los nuevos militantes de las universidades, se estableció el primer campamento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional denominado “La Garrapata” [6]
Entrevistado por Yvon Le Bot y Maurice Najman, el S ubcomandante Insurgente Marcos explicó que los tres grandes componentes del EZLN son “un grupo político-militar, un grupo de indígenas politizados y muy experimentados, y un movimiento indígena de la Selva” [7].
Ese tercer grupo al que se refiere Marcos comienza a ser parte crucial de la organización después de 1983, etapa en la que el EZLN inició una segunda fase de “acumulación de fuerzas en silencio”; pero en esta ocasión buscando combatientes principalmente entre los indígenas de la región que no tenían experiencias previas de militancia política. Para esta tarea, los indígenas politizados fungieron como puente, pues además de la barrera cultural –en la que el lenguaje significó un gran obstáculo– el hermetismo y la desconfianza –originados por siglos de opresión y desprecio– de los indígenas dificultó el acceso de los mestizos a las comunidades.
Los primeros integrantes del EZLN que se adentraron a la selva Lacandona pronto empezaron a vivir una realidad distinta y muy ajena a la que su adscripción ideológica le permitía ver.
Los primeros años no sólo no se construía confianza con los ind ígenas, todo lo contrario: “A veces nos perseguían porque decían que éramos robavacas, o bandidos o brujos. Muchos de los que ahora son compañeros o inclusive comandantes del Comité, nos perseguían en aquella época porque pensaban que éramos gente mala” [8]
El contacto con las comunidades indígenas originó una especie de conversión del grupo original. Marcos narra este proceso de la siguiente forma:
“Sufrimos realmente un proceso de reeducación, de remodelación. Como si nos hubieran desarmado. Como si nos hubiesen desmontado todos los elementos que teníamos –marxismo, leninismo, socialismo, cultura urbana, poesía, literatura-, todo lo que formaba parte de nosotros, y también cosas que no sabíamos que teníamos. Nos desarmaron y nos volvieron a armar, pero de otra forma. Y esa era la única manera de sobrevivir”[9]
Como señalamos líneas arriba, el trabajo que el núcleo guerrillero de las FLN desarrolló en Chiapas sólo pudo madurar y convertirse en el EZLN gracias a la cosmovisión y tradición de resistencia de diferentes grupos indígenas, sobre este asunto abundaremos en la siguiente entrega
[1] Galeano, E. (1995) “El desafío. Mensaje enviado al Segundo Diálogo de la Sociedad Civil”. En Clajadep, ;Red de divulgación e intercambios sobre autonomía y poder popular.
[2] Una primera versión de este apartado fue publicada en 2012 en el periódico digital Rebelión. La versión que aquí publicamos contiene elementos nuevos.
[3] Hobsbawm, E. (1998) Historia del siglo XX. Argentina: Grijalbo.
[4] Castellanos, L. (2008) México armado 1943-1981. México: Era, p. 244.
[5] Castellanos, L. (2008), Op. cit., p. 247.
[6] Cfr. Morquecho, G. (2011) “La Garrapata en el Chuncerro, cuna del EZLN” [en línea]. En Agencia Latinoamericana de Información, 15 de noviembre. Disponible en: http://alainet.org/active/50889&lang=es [Consulta: 13 de noviembre de 2012].
[7] Le Bot, Y. (1997) Subcomandante Marcos. El sueño zapatista. Entrevistas con el Subcomandante Marcos, el mayor Moisés y el comandante Tacho, del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. México: Plaza & Janés, p. 123.
[8] Ibídem, pp. 137-138.
[9] Ídem., p. 1 51
I. El núcleo
Por Raúl Romero (SubVersiones AAC)
… la condición humana tiene una porfiada tendencia a la mala conducta.
Donde menos se espera, salta la rebelión y ocurre la dignidad.
En las montañas de Chiapas, por ejemplo.
Largo tiempo callaron los indígenas mayas.
La cultura maya es una cultura de la paciencia, que sabe esperar.
Ahora, ¿cuánta gente habla por esas bocas?
Los zapatistas están en Chiapas, pero están en todas partes.
Son pocos, pero tienen muchos embajadores espontáneos.
Como nadie nombra a esos embajadores, nadie puede destituirlos.
Como nadie les paga, nadie puede contarlos. Ni comprarlos.
El desafío, Eduardo Galeano [1]
El 17 de noviembre del 2013 se cumplen 30 años de la formación del Ejército Zapatista de Libera ción Nacional (EZLN), y el 1 de enero del 2014 se celebrarán 20 años de su aparición pública. Como una forma de homenaje a los hombres y mujeres que hicieron que el grito de YA BASTA retumbara por todo el mundo, hoy iniciamos una serie de entregas que pretenden ser una breve revisión histórica de los actores que se entrelazaron para dar origen al EZLN.
Para hacerlo se ha recurrido a diversas fuentes, pero sobre todo a los escritos, entrevistas y comunicados que los propios neozapatistas han generado.
El texto se divide en tres apartados: I. El núcleo guerrillero, II. La resistencia milenaria y III. La opción por los pobres
Es necesaria una aclaración: no ha sido nuestra intensión hablar por los zapatistas, ellos y ellas han contado su historia. Nuestro único objetivo aquí es contribuir a la difusión de su experiencia, esa que sin duda alguna representa la alternativa más avanzada en el mundo. Esperemos que estás líneas también sirvan para alimentar la historia del otro mundo posible que aún se encuentra en construcción.
I. El “núcleo guerrillero” [2]
Es 1968 y la Union de Republicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los Estados Unidos de América (EUA) se disputan la hegemonía mundial en una guerra disfrazada: la “Guerra Fría”. En Checoslovaquia la “Primavera de Praga” muestra al mundo el autoritarismo y la burocracia del “socialismo realmente existente”. Los manifestantes pugnan por un “socialismo con rostro humano”, pero sobre todo democrático. La respuesta de la URSS y sus aliados es la invasión del país. En Francia el “Mayo francés” evidencia –entre muchas otras cosas–, un rechazo generalizado a la sociedad de consumo.
Es 1968 y las Américas también están inquietas.
En América Latina el triunfo de la revolución cubana sigue despertando expectativas y miles de jóvenes engrosan las filas de los movimientos y partidos revolucionarios. En EUA Martin Luther King –líder del movimiento por los derechos civiles– es asesinado y las manifestaciones contra la invasión a Vietnam polarizan aún más la sociedad norteamericana.
Es 1968, México será la sede de los Juegos Olímpicos y en el mes de julio estalla uno de los movimientos estudiantiles más importantes de su historia. Las condiciones políticas y sociales del país hacen que un conflicto que parecía menor rápidamente encuentre dimensiones nacionales. México está nuevamente a tono –como lo fue durante la revolución de 1910– con el descontento social que recorre el mundo. Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez –Presidente y Secretario de Gobernación de México, respectivamente– ordenan reprimir una manifestación estudiantil.
El 2 de octubre grupos militares y paramilitares atacan a los manifestantes en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco, Ciudad de México; provocando cientos de muertos, desaparecidos y lesionados
Es 1969 y el mundo no es el mismo después de la “Revolución Cultural” de 1968, como la llamo Hobsbawm [3]. Es 1969 y México aun duele: muchas familias buscan a sus hijos e hijas desde aquel 2 de octubre en que no regresaron a sus casas. Mientras tanto, el gobierno mexicano justifica la masacre argumentando que la primera agresión salió de los estudiantes, que había extranjeros interesados en desestabilizar el país y que el fantasma del comunismo estaba detrás de las protestas.
Cientos de jóvenes que hab&ia cute;an participado en las movilizaciones estudiantiles concluyeron que no lograrían transformar a México por la vía institucional. Para muchos de ellos y ellas la vía pacífica estaba agotada y era hora de pasar a una siguiente etapa: la vía armada.
El 6 de agosto de 1969 en Monterrey, Nuevo León, fueron fundadas las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN). A la cabeza del grupo se encontraban los hermanos Cesar Germán y Fernando Yáñez Muñoz, Alfredo Zárate y Raúl Pérez Vázquez.
El grupo tenía la estrategia de acumular fuerzas en silencio y de no enfrentarse con las fuerzas del Estado. En 1972 Cesar Germán Yáñez se estableció en el estado de Chiapas en el campamento denominado “El Diamante” donde operaba el “Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata (NGEZ)”.
Cinco años después de su fundación, las FLN contaban con redes en Tabasco, Puebla, Estado de México, Chiapas, Veracruz y Nuevo León [4]
Si bien las FLN tenían una ideología marxista-leninista, el grupo distaba mucho de caer en el dogmatismo. Desde su fundación, las FLN se plantearon como objetivo general la crea ción de un ejército y adoptaron como lema la frase del independentista Vicente Guerrero: “Vivir por la patria o morir por la libertad”
El 14 de febrero de 1974 las FLN fueron atacadas por policías y militares en una de sus principales casas de seguridad: “La casa grande”, ubicada en San Miguel Nepantla, Estado de México. En el operativo participó Mario Arturo Acosta Chaparro, uno de los principales actores de la guerra sucia en México y quien después fue acusado en varias ocasiones por tener vínculos con el crimen organizado.
En “La casa grande” fueron asesinados 5 guerrilleros y otros 16 fueron apresados. La persecución contra el FLN se extendió hasta Ocosingo, Chiapas, donde fue atacado el campamento “El diamante” y varios miembros del NGEM fueron asesinados; algunos más alcanzaron a escapar, entre ellos Cesar Germán Yáñez. “Versiones periodísticas –escribe Laura Castellanos– aseguran que a mediados de abril de 1974, el grupo sobreviviente encabezado por Cesar Germán fue aniquilado por el ejército en plena selva. Su hermano Fernando se traslado entonces a Chiapas y con una brigada lo busco a él y a su grupo sin fortuna” [5]
De 1974 a 1983 la historia de las FLN es un tanto confusa, pues no existen muchos registros de aquella etapa. Durante esta época las FLN realizan incursiones de forma más constante en la Selva Lacandona y reinician la etapa de reclutamiento.
Se reclutó a muchos estudiantes de universidades en las que el marxismo cobraba mucha fuerza, como fue el caso de la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Autónoma de Chapingo. Igualmente, durante este periodo (1974-1983) muchas de las actividades de las FLN fueron en el estado de Chiapas.
En 1977, por ejemplo, montaron un campamento en Huitiupán, y un año más tarde instalaron una casa de seguridad en San Cristóbal de las Casas
El trabajo que realizaron las FLN en Chiapas les permitió ir construyendo redes de solidaridad con organizaciones locales que tenían un trabajo previo con los indígenas de la región: grupos de corte ma oísta, personas que impulsaban la formación de cooperativas e indígenas que habían sido animados a desarrollar trabajo comunitario desde la iglesia católica, impulsados principalmente por el obispo Samuel Ruíz
Las experiencias armadas en Centroamérica como el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador, el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua o la guerra civil que duró más de treinta años en Guatemala reavivaron la intención de las FLN de conformar un ejército –no un grupo guerrillero, sino un ejército regular– y el trabajo exitoso en Chiapas hizo que desde 1980 comenzara a figurar el acrónimo FLN-EZLN en los documentos de la guerrilla.
Sin embargo, es hasta el 17 de noviembre de 1983 cuando, ayudados nuevamente por un grupo de indígenas politizados y con amplia experiencia organizativa –del que más tarden surgirán mandos como el Mayor Mario o la Mayor Yolanda– y reforzados por los nuevos militantes de las universidades, se estableció el primer campamento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional denominado “La Garrapata” [6]
Entrevistado por Yvon Le Bot y Maurice Najman, el S ubcomandante Insurgente Marcos explicó que los tres grandes componentes del EZLN son “un grupo político-militar, un grupo de indígenas politizados y muy experimentados, y un movimiento indígena de la Selva” [7].
Ese tercer grupo al que se refiere Marcos comienza a ser parte crucial de la organización después de 1983, etapa en la que el EZLN inició una segunda fase de “acumulación de fuerzas en silencio”; pero en esta ocasión buscando combatientes principalmente entre los indígenas de la región que no tenían experiencias previas de militancia política. Para esta tarea, los indígenas politizados fungieron como puente, pues además de la barrera cultural –en la que el lenguaje significó un gran obstáculo– el hermetismo y la desconfianza –originados por siglos de opresión y desprecio– de los indígenas dificultó el acceso de los mestizos a las comunidades.
Los primeros integrantes del EZLN que se adentraron a la selva Lacandona pronto empezaron a vivir una realidad distinta y muy ajena a la que su adscripción ideológica le permitía ver.
Los primeros años no sólo no se construía confianza con los ind ígenas, todo lo contrario: “A veces nos perseguían porque decían que éramos robavacas, o bandidos o brujos. Muchos de los que ahora son compañeros o inclusive comandantes del Comité, nos perseguían en aquella época porque pensaban que éramos gente mala” [8]
El contacto con las comunidades indígenas originó una especie de conversión del grupo original. Marcos narra este proceso de la siguiente forma:
“Sufrimos realmente un proceso de reeducación, de remodelación. Como si nos hubieran desarmado. Como si nos hubiesen desmontado todos los elementos que teníamos –marxismo, leninismo, socialismo, cultura urbana, poesía, literatura-, todo lo que formaba parte de nosotros, y también cosas que no sabíamos que teníamos. Nos desarmaron y nos volvieron a armar, pero de otra forma. Y esa era la única manera de sobrevivir”[9]
Como señalamos líneas arriba, el trabajo que el núcleo guerrillero de las FLN desarrolló en Chiapas sólo pudo madurar y convertirse en el EZLN gracias a la cosmovisión y tradición de resistencia de diferentes grupos indígenas, sobre este asunto abundaremos en la siguiente entrega
[1] Galeano, E. (1995) “El desafío. Mensaje enviado al Segundo Diálogo de la Sociedad Civil”. En Clajadep, ;Red de divulgación e intercambios sobre autonomía y poder popular.
[2] Una primera versión de este apartado fue publicada en 2012 en el periódico digital Rebelión. La versión que aquí publicamos contiene elementos nuevos.
[3] Hobsbawm, E. (1998) Historia del siglo XX. Argentina: Grijalbo.
[4] Castellanos, L. (2008) México armado 1943-1981. México: Era, p. 244.
[5] Castellanos, L. (2008), Op. cit., p. 247.
[6] Cfr. Morquecho, G. (2011) “La Garrapata en el Chuncerro, cuna del EZLN” [en línea]. En Agencia Latinoamericana de Información, 15 de noviembre. Disponible en: http://alainet.org/active/50889&lang=es [Consulta: 13 de noviembre de 2012].
[7] Le Bot, Y. (1997) Subcomandante Marcos. El sueño zapatista. Entrevistas con el Subcomandante Marcos, el mayor Moisés y el comandante Tacho, del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. México: Plaza & Janés, p. 123.
[8] Ibídem, pp. 137-138.
[9] Ídem., p. 1 51
22 nov 2013
"Bancarización”: o el cinismo como cultura política.
PUBLICADO POR GERARDO BLEIER
"Bancarización”: o el cinismo como cultura política.
Los desafíos de la izquierda de América del Sur en el Siglo XXI (Micropolítica I)
Lo que el proyecto de ley de “bancarización” que el Poder Ejecutivo de Uruguay remitió en octubre de 2013 al Poder Legislativo pone en juego es mucho y muy hondo. Es por esa razón que el análisis del mismo es incluido en estos apuntes titulados “Los Desafíos de la izquierda de América del Sur en el Siglo XXI”, “El Uruguay como modelo”, en el contexto de la serie MICROPOLÍTICA, dedicada a analizar aspectos contingentes del complejo arte de gobernar.
No obstante, se advierte al lector que algunos de los comentarios de esta sección responden a las urgencias de un debate político – cultural que serán depurados para su versión definitiva en libro.
Capítulo I
“Bancarización”: o el cinismo como cultura política.
El Poder Ejecutivo de Uruguay remitió recientemente al parlamento un proyecto de ley así titulado: DISPOSICIONES PARA FOMENTAR LA INCLUSIÓN FINANCIERA Y EL USO DE MEDIOS DE PAGO ELECTRONICOS.
En sucesivas notas se analizarán aquí aspectos vinculados a la iniciativa y reflexiones de carácter político – cultural que la misma estimula a abordar.
No obstante, para ser claros desde el principio conviene señalar que el proyecto también denominado de “bancarización” está concebido para favorecer a dos o tres bancos privados de capitales internacionales de plaza, en particular, por su posición en el mercado del crédito al consumo al Scotiabank, (Nuevo Banco Comercial), propietario de Pronto, la empresa de intermediación financiera que más denuncias recibe en Defensa del Consumidor.
Para justificar el proyecto se esgrime una dosis muy ingeniosa de lugares comunes entre las cuales que contribuirá a reducir las tasas de interés.
El nivel de competencia entre instituciones del sistema financiero uruguayo es extremadamente alto. El proyecto de “bancarización” que el Poder Ejecutivo ha remitido al Parlamento, por ello, no será relevante en cuanto a la reducción de los intereses que se cobran en el país por el otorgamiento de créditos al consumo.
Mucho menos relevante, posiblemente nulo, será el efecto que tendrá el proyecto sobre los intereses de mora que cobran algunas instituciones de intermediación financiera que funcionan en lógica “prestamista” o directamente los prestamistas, y es todavía improbable que reduzca el número de personas que recurren a esas formas de financiación por no tener acceso a otras modalidades.
Ocurriría como hasta el presente, que una vez agotadas las formas de acceso al crédito en instituciones formales controladas recurran a esas modalidades donde ciertamente suelen ser esquilmados. No será está ley la que resuelva ese drama.
Las tasas de interés y los intereses de mora entonces, ambos seguirán moviéndose dentro de los parámetros que fija el Banco Central de Uruguay para las instituciones más controladas y estirarán el margen de maniobra legal aquellas que no están sometidas a controles tan rigurosos.
Las tasas de interés en Uruguay, como en cualquier otro país con mercados no superiores a decenas de millones de personas se establecen más por razones externas que como resultado de la oferta y la demanda, lo que no quiere decir que ésta no influya en un porcentaje de esas tasas de interés.
Aunque la iniciativa es extremadamente rica en contradicciones se comienza por aquí el análisis del proyecto puesto que de modo engañoso es lo que se presenta (así se hizo en el Consejo de Ministros) como su principal objetivo.
Lo que el proyecto denominado de bancarización según sus promotores del Ministerio de Economía se propone es extender el uso de sistemas de pago y débito electrónicos a toda la población económicamente activa, reducir el uso de dinero contado por parte de la población e impulsar la reducción de la evasión con estímulos tales como la baja del IVA para quienes pagan lo que consumen con tarjetas de crédito o debito asociadas directamente a las cuentas personales donde se depositarán obligatoriamente los salarios y pasividades.
Una vez que los ciudadanos accedan al sistema bancario, que éste comience a conocer sus hábitos y capacidad de consumo las instituciones estarán en condiciones de orientarlos en la utilización más intensa de sus servicios y estimularlos al consumo en tal o cual dirección así como a la utilización de otros productos.
La aprobación del proyecto no fomentará el ahorro, pese a que de modo más bien cínico la exposición de motivos le adjudica también esa intención.
Todo lo contrario, la aprobación del proyecto tal y como fue redactado empujará el endeudamiento por encima de sus posibilidades de los sectores más vulnerables de la población.
Según el discurso oficial el proyecto de bancarización pretende fomentar “la inclusión financiera” y el uso de medios de pago electrónicos.
“Un sistema financiero inclusivo permite alcanzar un mayor volumen de operaciones, generando así ganancias de eficiencia derivadas de las economías de escala que se producen” dice la exposición de motivos del proyecto ahora a consideración de la voluntad popular expresada en el Parlamento de la República.
Y ello es correcto. Es precisamente por esa razón que NO es necesario que el proyecto beneficie especialmente a dos o tres bancos privados de capitales internacionales además concediéndoles una prerrogativa que el Uruguay le había dado únicamente a las cooperativas de ahorro y crédito, al BROU, el Banco Hipotecario e instituciones similares como ANDA, precisamente para favorecer su desarrollo de modo de facilitarles la competencia con multinacionales que por escala y disponibilidad de recursos se encuentran en condiciones de crear un oligopolio en el mercado del crédito al consumo y otros servicios financieros.
Estudiado el proyecto es entendible ahora por qué ha habido una sistemática campaña de desprestigio contra el cooperativismo de ahorro y crédito y sus principales líderes, (no contra las empresas de intermediación financiera que utilizan el prestigio del cooperativismo sino contra las cooperativas de ahorro y crédito) utilizando incluso el MEF a través de la Auditoría Interna de la Nación procedimientos irregulares e ilegales que más adelante analizaremos.
Como si lo anterior fuese poco, antes de continuar describiendo los rasgos principales del proyecto me parece pertinente señalar que todo el discurso ideológico con el que se pretende “empaquetar” la iniciativa, nunca mejor usado ese término, me parece un grave retroceso en la cultura política de la izquierda.
Ya veremos por qué. Adelanto no obstante que en mi opinión el sistema financiero y los mercados de acciones y bonos son una parte constitutiva de la economía capitalista y que cuando funcionan bien cumplen un rol importante en el desarrollo de modelos de ahorro, satisfacción de necesidades y estímulo al emprendedurismo de los individuos.
Se expresa esto porque no se seguirá aquí uno de esos discursos especializados en demonizar algo, una institución, una nación, una idea, un conjunto de acontecimientos, frecuentemente para evitarse el esfuerzo de analizar la complejidad de los fenómenos históricos y sus causas profundas.
Esa lógica de la demonización perturba siempre la capacidad de enfrentar los más graves dilemas que para alcanzar el fin de la igualdad entre los hombres se presentan a la izquierda.
Lo que ocurre es que la “mimetización” con discursos propios de las clases privilegiadas de la sociedad derivan también en un retroceso en el proceso de transformación de la sociedad. Y eso es lo que, por decir lo menos, ocurre con este proyecto.
Ahora continuemos.
En su edición del 31 de octubre, el semanario Búsqueda informa que “los trabajadores y pasivos que perciban su remuneración o prestación a través de acreditación en cuenta en una institución de intermediación financiera podrán acordar con esa entidad el otorgamiento de un “crédito de nómina” y autorizar a su empleador, instituto de seguridad social o compañía de seguro a realizar el descuento legal sobre su salario o pasividad de las sumas necesarias para el pago de las cuotas respectivas” de ese denominado crédito de nómina.
Este es el corazón del proyecto.
Sigue explicando el semanario que “el proyecto fija ciertas limitaciones a este tipo de préstamos: que sea otorgado en la moneda en que la persona percibe la remuneración o prestación; que el valor de la cuota o la suma de las mismas (en caso de ser más de una) no supere el 20% de los haberes mensuales y que la tasa de interés implícita del crédito no supere en más de 10% la tasa media del mercado.
La iniciativa habilita a los bancos privados a dar estos créditos de nómina, facultad que hasta el presente tenían únicamente el BROU, las Cooperativas de Ahorro y Crédito (puesto que son las únicas que cuando el mercado atraviesa períodos de crisis o desaceleración económica están ahí para resolver necesidades de sus socios, como la adquisición de un medicamento por citar un caso extremo).
El proyecto, sintetiza también Búsqueda, establece un “mínimo intangible” que no podrá ser pasible de ser utilizado por ninguna institución financiera para cobrarse créditos de cualquier naturaleza. Establece que “ningún individuo podrá recibir por concepto de retribución salarial o pasividad una cantidad en efectivo inferior a 30% del monto nominal, deducidos impuestos y contribuciones especiales a la seguridad social. Ese porcentaje se elevará a 40% desde enero de 2015 y a 50% un año después.
Este es un asunto muy delicado porque el Estado se concede el derecho a disponer hasta cuánto dinero puede un trabajador disponer de su propio salario pero demos por bueno que la intención es loable: pretende evitar que el asalariado o el pasivo se endeude por encima de sus posibilidades de repago por lo menos mediante el uso de estos créditos de nómina. Naturalmente cuando el trabajador o el pasivo no puedan disponer de una parte de su salario o prestación para volver a solicitar un crédito porque han alcanzado un tope, si necesitan un remedio para un nieto van a recurrir a otras formas de obtención de dinero que es lo que el proyecto dice que quiere evitar que ocurra…
En fin, a vuelo de pájaro, para enunciar asuntos que serán tratados en próximos artículos es bueno indicar que el proyecto remitido por el Poder Ejecutivo si es votado tal y como fue enviado (lo que me cuesta mucho creer) va a hacer un poquitín más ricos a los accionistas del Scotiabank (el de los aviones de PLUNA) y no va a resolver sustancialmente ningún asunto vinculado a la igualdad, ni siquiera en relación al acceso al crédito o la utilización de modernas tecnologías. Eso sí, quizá nos permita debatir asuntos tan delicados como cual es la diferencia entre poderes democráticos, poderes constituidos, poderes fácticos y poderes económicos; entre modernización capitalista y proyecto nacional de desarrollo, entre igualdad y consumismo… etcétera.
(Continuará en los próximos días)
GB
PUBLICADO POR GERARDO BLEIER
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