11 ene 2015

General retirado expresó querer "vengar" muerte de Dalmao

El general retirado Wiler Purtscher, quien fuera director general del Instituto militar de Estudios Superiores y comandante de la II División del Ejército, publica esta mañana una carta en el espacio de los lectores del semanario Búsqueda, en la que dice querer “vengar” la muerte en prisión de su compañero de armas y amigo personal el general Miguel Dalmao.

Dalmao falleció en diciembre pasado mientras cumplía una pena de cárcel por el homicido muy especialmente agravado de la militante Nibya Sabalsagaray, ocurrida en 1974 en un cuartel donde él era alférez.

En su carta de hoy, Purtscher señala que la muerte de Dalmao en prisión es un asesinato cometido por “jueces que se creen dioses” y que son “corruptos” puesto que “obedecen a ideologías partidarias” y han recibido “un pago” político por su actuación judicial.

El militar retirado señala que la fiscal actuante en el caso que resultó en el procesamiento de Dalmao, o sea Mirtha Guianze, es hoy “presidenta de ese mamarracho de Comisión de DDHH, donde recibe un suculento sueldo, más que el de fiscal”. Purtscher también acusa al juez de la causa, el entonces magistrado en lo Penal Rolando Vomero, de “decadente, venal e inmoral” y señala que “ahora es miembro del tribunal de Apelaciones en lo Penal (donde está) bien pago por los deberes bien cumplidos”.

En la carta, Purtscher agrega: “Ahora soy yo el que quiero venganza.. Y ésta llegará por algún medio”. Añade: “Seguiremos esperando para demostrar el prevaricato que han cometido en el juicio al general; (…) aquellos que fueron contra él, que no duerman en paz, porque (…) persiguiéndolos estaremos”.


Saravia defendió al general (r) Purtscher



El senador Jorge Saravia defendió las declaraciones del general (r) Wiler Purtscher y dijo que todos los que conocen el expediente del caso Nibia Sabalsagaray saben que el general Miguel Dalmao fue procesado “sin pruebas”. Saravia, que no renovó su banca para el próximo período, afirmó que Purtscher se animó a decir algo que muchos otros piensan.

El senador Jorge Saravia (Partido Nacional) defendió los dichos del general (r) Wiler Purtscher, que en una Carta al Director, publicada en el semanario “Búsqueda”, criticó la actuación de la ex fiscal Mirtha Guianze y el juez Rolando Vomero en torno al procesamiento del general Miguel Dalmao, por el homicidio de Nibia Sabalsagaray, y afirmó que ahora quiere “venganza”, la cual “llegará por algún medio”.

Saravia, que no renovó su banca para la próxima legislatura, pero fue electo como primer suplente del ex presidenciable nacionalistas Luis Lacalle Pou, aseveró que todos los legisladores que tienen en sus manos el expediente en torno al caso Dalmao, salvo “algunos que quieren mirar para el costado”, saben que “fue un procesamiento sin pruebas”.

“No existen pruebas concretas para el procesamiento, y eso cuando usted busca lograr determinados objetivos y equivoca el procedimiento desemboca en estas situaciones. Hay que ser muy categórico en estos temas y analizar objetivamente”, expresó Saravia, en declaraciones a CX 30 Radio Nacional.

Sin embargo, el legislador fue más allá y afirmó que “más allá de las declaraciones de Purtscher, que quizás se anima a decirlas públicamente, pero hay muchos que lo piensan y no se animan a decirlo”. Además, afirmó que tanto el presidente José Mujica como el ministro Eleuterio Fernández Huidobro, e incluso la ex ministra Azucena Berrutti, “han hecho declaraciones, prácticamente, más o menos, en la misma línea”.

El fracaso en el caso de 'Charlie Hebdo' obliga a plantear serias preguntas


Assange 
asegura que el caso 'Charlie Hebdo' genera varias sospechas y plantea preguntas. Asimismo, cree que los ataques terroristas en Francia fueron posibles a causa de la incompetencia de las autoridades francesas y sus numerosos errores geopolíticos.

 10 ene 2015 22:15 GMT

youtube.com/The New York Times

Según el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, el evidente fracaso en el caso 'Charlie Hebdo' obliga a plantear serias preguntas. La primera de ellas es si los servicios franceses protegieron a los hermanos Kouachi "como parte del aventurismo francés en Siria, Libia y otros lugares, como un conducto para canalizar dinero, armas y militantes hacia África y Oriente Medio". Si realmente los protegieron, ¿lo hicieron porque eran informantes, voluntarios o involuntarios?, ¿los protegieron para poder arrestarlos segundos antes del ataque, en una operación al gusto de los medios de comunicación?, reflexiona el fundador de WikiLeaks.

"¿Por qué era tan débil la seguridad del edificio de 'Charlie Hebdo'? ¿Cómo pudieron conseguir conocidos yihadistas armas semiautomáticas en Francia? Y, sobre todo, ¿por qué se ha tolerado el enloquecido aventurismo sunita de Francia en Siria, Libia y otras partes de África a pesar de la desestabilización inevitable, radicalización y consecuencias que inevitablemente conlleva?", termina Assange su artículo.

Además, Assange ha respondido a Max Hastings, de 'The Daily Mail', que lo acusó a él y a Edward Snowden de ser responsables de la matanza en París al "haber debilitado la seguridad".

"El secretismo genera corrupción, pero también engendra incompetencia, y los servicios secretos franceses no son una excepción a esta regla. En esta ocasión el Estado de seguridad francés ha tratado de presentar a los asesinos como supervillanos con el fin de ocultar su propia incompetencia", subraya Assange,citado por WikiLeaks.


La tragedia de París es otro ejemplo de que lo que hace falta es vigilancia específica competente, no vigilancia masiva

"La tragedia de París es otro ejemplo de que lo que hace falta es vigilancia específica competente, no vigilancia masiva", afirma Assange. Recuerda que los atacantes eran yihadistas bien conocidos; a pesar de que ambos hermanos figuraban en listas de terroristas, se comunicaron cientos de veces mediante teléfonos convencionales antes y durante los ataques, y las oficinas de Charlie Hebdo habían recibido muchas amenazas de muerte.

"La adicción a la vigilancia masiva no es gratuita. En Francia ha costado cualificados recursos humanos y financieros, impidiendo seguir objetivos específicos obvios, como la parte delantera del edificio de 'Charlie Hebdo' y personas que salían de la cárcel con una condena por terrorismo en una mano y numerosos contactos yihadistas en el otro", resume Assange.

Las negociaciones secretas de Washington con La Habana y Teherán


El anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas de Washington con La Habana permite presagiar un restablecimiento de las relaciones de Washington con Teherán. Estados Unidos no renuncia a su ambición imperialista, mientras que Cuba y Irán tampoco renuncian a su ideal revolucionario. Sin embargo, en una prueba de pragmatismo, Washington reconoce que Cuba e Irán no serán vencidos con aislamiento diplomático y guerra económica. Por consiguiente, Washington se prepara para un enfrentamiento de otro tipo.


por Thierry Meyssan

 

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El presidente Raúl Castro y su homólogo iraní Mahmud Ahmadinejad durante la visita oficial de este último a Cuba, en enero de 2012.
El anuncio simultáneo, por Barack Obama en Washington y Raúl Castro en La Habana, del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba causó gran sorpresa en Europa. Como de costumbre, Washington estaba negociando con su adversario en secreto, sin prevenir a sus socios europeos pero imponiendo a la Unión Europea el respeto de las sanciones que ahora será el primero en levantar, aprovechando la evidente ventaja que ello implicará para sus propios intereses.
Desde hace 2 años, el presidente Obama está tratando de suavizar los conflictos entre su Imperio y los Estados que se le resisten: Cuba, en Latinoamérica, e Irán, en el «Medio Oriente ampliado». Cualquiera puede darse cuenta de que las sanciones unilaterales –verdaderos actos de guerra económica– que Washington implanta e impone contra sus adversarios, al igual que a sus aliados –obligados a respetarlas–, simplemente no funcionan. Tanto Cuba como la República Islámica de Irán han sufrido considerablemente a causa de esas sanciones, pero las resisten.

Medio siglo de lucha

Durante la guerra fría, Cuba se movilizó contra la política de apartheid que Sudáfrica pretendía extender a sus vecinos. El régimen blanco de Pretoria contaba entonces con el respaldo de Estados Unidos e Israel. El ejército cubano se desplegó en Angola y Namibia hasta la conclusión de un acuerdo de paz, en 1988. Fidel Castro fue capaz de derrotar una ideología que dividía la humanidad en dos bandos: amos y esclavos. Pero todavía hubo que esperar 3 años para concretar el desmantelamiento del régimen del apartheid sudafricano y para que Nelson Mandela se convirtiera en presidente del pueblo sudafricano reunificado.
Idénticamente, la República Islámica de Irán se ha movilizado contra la política de apartheid que Israel pretende imponer en los países vecinos. Desde su proclamación ilegal, en 1948, el régimen sionista de Tel Aviv goza del respaldo de Estados Unidos y del Reino Unido y, seguro de ese apoyo, reclama los territorios que se extienden entre el Nilo y el Éufrates. Por su parte, Irán apoya a Siria, al Hezbollah y las organizaciones que componen la resistencia palestina. Durante el mandato del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, Estados Unidos e Israel sufrieron numerosas derrotas, principalmente en Líbano, Palestina, Siria y Yemen.
Numerosos documentos demuestran los vínculos existentes entre la Sudáfrica del apartheid e Israel, dos Estados que tienen el mismo origen: la Sudáfrica racista fue organizada por el comerciante en diamantes Cecil Rhodes –el teórico del «imperialismo germánico» [1]– mientras que la gestación de Israel se debe a Theodor Herzl, un discípulo de Rhodes que siguió paso a paso el modelo rhodesiano. En 2002, la reina Isabel II censuró la publicación de la correspondencia entre Cecil Rhodes y Theodor Herzl, de la que solamente se conoce la carta que este último incluyó en una de sus obras.
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Ali Shariati
Son tenues los vínculos entre la Revolución Cubana y la Revolución Islámica. Ali Shariati, el pensador que preparó la revolución iraní, había traducido a la lengua persa varios escritos de Che Guevara. Pero Cuba e Irán no han establecido vínculos políticos significativos. De hecho, quedé muy sorprendido al comprobar su mutuo desconocimiento durante mis encuentros con dirigentes de ambos países. Cierto es que existen entre ellos importantes diferencias culturales que dificultan los contactos. Por ejemplo, la sociedad cubana es ultrapermisiva en el plano sexual mientras que, por el contrario, la sociedad iraní es (desde mucho antes de la Revolución Islámica) ultra sobreprotectora en ese aspecto.

Dos Estados revolucionarios

Es evidente que los intereses de Estados Unidos, por un lado, y los de Cuba e Iran por el otro son irreconciliables y seguirán siéndolo. No existe ninguna posibilidad de compromiso entre el imperialismo y el nacionalismo. Pero ello no impide la conclusión de algunas formas de cese del fuego regionales. La reanudación de las relaciones diplomáticas no significa por demás el completo levantamiento de los «asedios económicos» que Washington presenta como «sanciones», como si se tratara de castigos impuestos por el Consejo de Seguridad de la ONU.
La izquierda europea cataloga actualmente a Cuba como una dictadura. Pero la izquierda latinoamericana considera la Isla, por el contrario, como un ejemplo de resistencia. Fidel Castro es considerado en Latinoamérica como un libertador y goza de gran popularidad en todo el continente.
De la misma manera, la izquierda europea ve la República Islámica de Irán como un régimen medieval cuando en realidad ese Estado es el aliado indispensable de todo movimiento de resistencia al proyecto de «Medio Oriente ampliado». Sin embargo, si bien Mahmud Ahmadinejad gozaba de gran popularidad, el Guía Supremo Ali Khamenei es menos conocido en el extranjero.
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Ernesto "Che" Guevara
Tanto Cuba como la República Islámica de Irán han sido víctimas de sus respectivas imágenes. Cuba es calificada de país «comunista», a pesar de que Fidel Castro no era comunista antes de su victoria sobre el régimen proestadounidense que gobernaba su país. Tampoco hay que olvidar que el Che Guevara era contrario al modelo económico soviético, como lo expresó claramente en sus escritos antes de renunciar a sus funciones como ministro de Industrias de Cuba para irse a luchar junto a Laurent-Desiré Kabila en el Congo.
Irán se proclamó República Islámica y debido a ello generalmente se entiende que se trata de un país de religión musulmana. Pero Ali Shariati aseguraba que el islam es un proceso revolucionario y que los revolucionarios del mundo entero son musulmanes en la medida en que luchan por la Justicia. En todo caso, el Irán chiita también intervino en África, donde respaldó… al cristiano Laurent-Desiré Kabila a su llegada al poder.
En ambos casos, la Historia recordará que Cuba y la República Islámica de Irán fueron Estados revolucionarios. Pero las verdaderas revoluciones, cuando logran la emancipación de los pueblos, sólo reciben aprobación después que se terminan y cuando dejan de representar una amenaza para los privilegiados.

La estrategia de Washington

Para Estados Unidos, lograr una pausa en sus conflictos con la resistencia de Cuba y con la resistencia de Irán era tanto una necesidad urgente como una excelente oportunidad. El traslado de las tropas de Estados Unidos desde el «Medio Oriente ampliado» hacia el Extremo Oriente estaba bloqueado, al igual que el redespliegue estadounidense en Latinoamérica. Además, había que resolver la cuestión de Cuba antes de la próxima Cumbre de las Américas. En efecto, por iniciativa de Rafael Correa –presidente de Ecuador– Panamá, en su calidad de país organizador de ese encuentro, había invitado a Cuba… por primera vez. Barack Obama iba encontrarse entonces frente a frente con su adversario Raúl Castro. Sin mencionar la reapertura, extremadamente preocupante para los militares estadounidenses, de una base rusa de espionaje electrónico en Lourdes –al sur de La Habana [2].
Mientras tanto, en el Medio Oriente, Estados Unidos no tiene ninguna posibilidad de crear 3 Estados independientes en Irak sin el consentimiento de Irán.
Observación final. Este tipo de cese del fuego con Washington es particularmente peligroso. Estados Unidos no cesará por ello sus maniobras desestabilizadoras contra esos Estados revolucionarios. No hará otra cosa que continuarlas, explotando para ello las posibilidades de acceso al interior de esos países que le abrirá esta nueva etapa. Cuba e Irán no podrán en lo adelante vigilar a los numerosos estadounidenses que visitarán sus territorios, ya sea en funciones de trabajo como en calidad de turistas. Durante los 2 próximos años, Estados Unidos no dejará de orquestar nuevos intentos de revoluciones de colores.
Es por eso que el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana presagia un paso similar entre Washington y Teherán.

Diario vincula atacantes de Charlie Hebdo con inteligencia francesa

El diario estadounidense McClatchy anuncia que los hermanos Kouachi, identificados por las autoridades francesas como ejecutores del ataque contra el semanario satíricoCharlie Hebdo, y Mohammed Mehra [1] fueron reclutados por el francés David Drugeon, identificado como el especialista en explosivos de Khorasan, organización señalada recientemente como un subgrupo de al-Qaeda.

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VOLTAIRENET.ORG –
El año pasado, este mismo diario estadounidense revelaba la existencia de un francés llamado David Drugeon y el papel de este individuo dentro de la organización de al-Qaeda en Siria. McClatchy afirmaba entonces que David Drugeon era miembro de los servicios secretos franceses.
El Pentágono confirmó posteriormente que Drugeon era considerado como un blanco prioritario. En París, el ministerio francés de Defensa se apresuró entonces a declarar oficialmente que Drugeon nunca trabajó para sus servicios.
El 6 de noviembre de 2014, Fox News anunciaba que David Drugeon había muerto en un ataque estadounidense con drone en Samarda, Siria. Fox News reiteraba entonces que Drugeon trabajaba para los servicios secretos de Francia.
En un artículo de su corresponsal en Irak, el diario estadounidense McClatchy analiza las imágenes y videos del ataque perpetrado en París contra la publicación satírica Charlie Hebdo. El cotidiano concluye que los hermanos Kouachi tienen experiencia en situaciones de guerra o que recibieron al menos algún tipo de entrenamiento militar. También sugiere una posible responsabilidad de los servicios secretos franceses en el caso de los hermanos Kouachi y, anteriormente, en el caso de Mohammed Mehra.
El mencionado artículo de McClatchy figuraba el 8 de enero de 2015 en la revista de prensa interna del Pentágono.
Videos show Paris gunmen were calm as they executed police officer, fled scene”, Mitchell Prothero, McClatchy, 7 de enero de 2015.

Grecia y el miedo

Y el miedo a Grecia

 Por Sandra Russo

El miércoles me encontraba leyendo y marcando con resaltador algunos párrafos de varios artículos europeos sobre las inminentes elecciones en Grecia, cuando apareció la noticia del atentado terrorista contra la redacción de Charlie Hebdo. Quedé estupefacta, como millones de personas, y luego estremecida por los detalles. Primero, por el registro audiovisual del asesinato al policía en la vereda por parte del comando vestido de negro que luego se subió a un auto que partió a toda velocidad. La sangre fría con la que lo remató. Ese goce de la muerte. Después, cuando fueron identificadas las víctimas y supe quiénes eran, a qué distintas generaciones pertenecían –qué legados llevaban generacionalmente a la práctica– los dibujantes asesinados. Más tarde, por la reacción colectiva y espontánea de los franceses que llenaron las calles siendo Charlie cada uno de ellos, diciendo con esa pancarta sencilla que los valores que defendía Charlie Hebdo –la libertad de expresar una posición anticlerical a través de la sátira, la libertad de expresar esa o cualquier otra posición– siguen vigentes y serán defendidos en Francia y en buena parte del mundo, porque la libertad de expresión es una conquista irrenunciable. Y luego, finalmente, también me estremecí porque por un momento sentí que mi tema, que era Grecia, había sido corrido de eje por el atentado. Era extraño, porque lo que estaba por escribir tenía que ver con la inoculación del miedo en el electorado griego por parte del “partido de las finanzas” que encabeza Berlín. Pero el atentado de París redoblaba, multiplicaba por mil esa inoculación, y lo abría en mil astillas: el miedo en cuestión dejaba de ser la amenaza profética de siete plagas condenando al rebelde –es decir, al pueblo europeo que desacate el orden de la troika–, para convertirse en el miedo físico que dejó irradiando el atentado sobre medio planeta, y que derivará seguramente, en sus versiones más radicales e irreflexivas –las que se encargarán de rociar varias agencias de inteligencia de países centrales–, en una nueva dicotomización prefabricada y demonizará una vez más a los musulmanes residentes en Europa. Veremos si el dato se confirma, pero si es cierto, como se publicó, que los tres comandos fueron identificados tan rápidamente porque uno de ellos olvidó su documento de identidad en el auto negro en el que huyeron, entonces también hay que preguntarse qué tipo de entrenamiento reciben comandos tan criminales como idiotas. En el mundo de hoy no hay que descartar nada.
El 25 de enero habrá elecciones anticipadas en Grecia y, como se sabe, los sondeos desde hace semanas dan como ganador a Syriza, el partido que conduce Alexis Tsipras, y que junto con el Podemos español son los portadores de un punto de vista que, de extenderse a otros países europeos, hace peligrar el statu quo que hoy hace de Alemania el capataz de la UE. Lo que se veía hasta el atentado era muy claro: un chantaje descarado de funcionarios de la troika, con la señora Merkel a la cabeza, asegurando lo que Alexis Tsipras viene negando sistemáticamente: si resulta ganador en las elecciones griegas, no abandonará el euro. Más bien, todo lo contrario: de acuerdo con el Programa de Salónica, presentado en octubre para explicar cómo serían sus primeros cien días de gobierno, Syriza no sólo no tiene la pretensión de abandonar el euro, sino que tiene otra: que sea el Banco Europeo el que absorba la quita de su deuda, que se propone renegociar en la medida en que pueda ser pagada con su propio crecimiento. Algo así como el “los muertos no pagan” de Néstor Kirchner. Algo así como la necesidad de un nuevo New Deal para corregir el desastre de las recetas neoliberales. Esto no lo sostienen solamente Syriza y Podemos. Hay un sector del funcionariado europeo que empieza a escuchar a varios premios Nobel, al Papa, a académicos y a organizaciones políticas emergentes que creen que es mejor detener ya la sangría, porque si continúa la teología de la austeridad, cada vez habrá menos torta que repartir. Eso es lo que ningún burócrata alemán dice, y a lo que la troika se opondrá con uñas y dientes: a que el Sur reclame lo que ya reclama, soberanía política.
Los indicadores de Grecia dejan poco margen para que a los griegos les vaya peor que obedeciendo a rajatabla al Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional. El desempleo juvenil asciende al 50 por ciento. Los salarios reales han perdido entre el 30 y el 40 por ciento de su poder adquisitivo bajo el peso de los ajustes. Tres de cada cinco griegos se encuentran bajo la línea de pobreza. El sistema educativo y el sanitario han sido desmantelados después de las privatizaciones. Desde 2008, los cuatro principales bancos que operan en Grecia han succionado 211 mil millones de euros de dinero público –el que Grecia le pide prestado al FMI– en garantías y efectivo. Y sin embargo, durante 2014, en un gesto de la hipocresía cada vez más deshilachada, el Banco Central Europeo no sólo evaluó positivamente a esas entidades bancarias, sino que no tuvo empacho en hablar de “la recuperación griega”, pronosticando para este año un crecimiento del 0,7 por ciento después de años de caída sin solución.
La inoculación del miedo al electorado griego no sólo estuvo a cargo del funcionariado alemán y francés, sino que fue acríticamente esparcido por medios de comunicación “serios” como Der Spiegel, que se hizo eco de “la inminente salida de Grecia de la zona euro si Syriza gana las elecciones”. Como contrapartida, los esfuerzos de comunicación del partido griego –que ya tiene una década de existencia, pero cuyo posicionamiento se fue fortaleciendo a medida que los ciudadanos advertían que todo lo demás era mentira– eran insuficientes. No había siquiera una pantalla partida entre Merkel diciendo “se irán del euro” y Tsipras diciendo “no nos iremos nada”. Este es el eterno reproche a los medios de comunicación, el que los periodistas de a pie no deberían tomar como un reproche a sus personas. No es un ataque al periodismo, sino en todo caso una interrogación sobre un trabajo que se desarrolla en medios que tienen dueños y pautas comerciales que dependen precisamente de los bancos.
“La amenaza al gobierno de Syriza no vendrá de los mercados sino del Banco Central Europeo, de la UE y de Berlín”, había advertido días antes Yanis Varoufakis, profesor de Política económica en la Universidad de Atenas y consejero de Syriza. En una entrevista publicada esta semana en la revista Sin Permiso, Varoufakis explicó la estafa a la opinión pública que fue la difusión de esa presunta “recuperación griega”, y que como mensaje intentó decirle al electorado “después de tanto esfuerzo, ¿van a elegir otra cosa justo cuando todo empieza a funcionar?”. Pues no: nada funciona.
“En los últimos dos años –decía Varoufakis–, la máquina propagandística de la UE no ha dejado que se interpusiera ningún dato en su marcha. Y hace aproximadamente dieciocho meses funcionó a pleno rendimiento en un intento por apuntalar el gobierno (conservador) de Samaras, aterrada por la perspectiva de un nuevo gobierno en Atenas que porfíe en cantarle al poder las verdades.” Esa “recuperación” fue propaganda “que se maquinó mediante dos nuevas burbujas: una, en el mercado de bonos; y otra, en el mercado de acciones bancarias griegas. Esas dos burbujas reventaron en el mismo momento en el que los griegos obtuvieron su chance para elegir un nuevo gobierno”. Ahora lo que dicen es que si gana Syriza, los griegos corren el riesgo de que la troika cierre de un portazo el sistema bancario griego. Eso aquí hace más de una década se llamó corralito.
En esa entrevista, el profesor griego apunta un dato absolutamente relevante para comprender hasta qué punto le resultan revulsivos a la troika partidos como Syriza o Podemos. No es casual que ayer el economista Thomas Piketty se haya reunido con gente de Podemos. Piketty es quien puso en la agenda mundial el tema de la desigualdad. Ni la troika ni la hegemonía republicana en Estados Unidos quieren escuchar hablar de eso. Además de reforzar la idea de que “la salida del euro no es una idea que Syriza vaya a contemplar en ningún momento ni a utilizar como estrategia negociadora”, Varoufakis insistía en que tampoco es la hora de revisar ninguno de los tratados firmados con la UE, algo de lo que también se los acusa por adelantado. La clave está en una cláusula de la que no se habla y que consta en lo ya firmado en el Tratado de Maastricht, cuando se creó la UE: en ella se habla de la llamada “cooperación reforzada”, que permitiría a nueve o más Estados miembro que se pusieran de acuerdo llevar a cabo por su cuenta la aplicación de políticas de la UE que no serían vinculantes a los demás. Es decir: si Grecia y España dan el ejemplo, si Portugal escucha, si en Gran Bretaña el laborismo se abre, si los italianos toman nota del nuevo record de desempleo batido esta misma semana, si un gran impulso político logra perforar el hechizante y perverso pensamiento único que preconiza pestes a cambio de pestes peores, Berlín podría llegar a quedarse sin sus socios pobres, y se abriría el horizonte a una nueva hegemonía europea, o al menos a una coexistencia. Pero Berlín no puede convivir: debe ordenar.
Es esto lo que está en juego el 25 de enero. La posibilidad de un tajo en el raso mugriento con el que Berlín y el FMI han envuelto a los países del Sur. Aunque de un modo embrionario y como una apuesta más todavía de fe que de puesta en acto real, se abriría una puerta y si se abre, Berlín podría quedarse sin nadie a quien seguir chupándole la sangre. Deben evitarlo cueste lo que cueste. El método es el de siempre: el miedo. Vaya a saber uno de qué es capaz este poder sin nombre que está gobernando Europa y medio mundo para preservar su propio sistema de acumulación de riqueza: el atentado de París, cuyas víctimas directas fueron un grupo de dibujantes que sostenían en sus sátiras posiciones a las que tenían absoluto derecho, y cuyas víctimas indirectas son naturalmente los musulmanes de buena fe que residen en Francia, vino a correr muy oportunamente un gran eje de pensamiento. No hay que descartar nada, porque los designios del dios dinero son hoy más insondables que nunca.
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