9 mar 2015

FINANCIARIZACIÓN DEL ORDEN GLOBAL

De cómo Estados Unidos impuso a Wall Street por encima de la ONU

por Alfredo Jalife-Rahme


Antiguamente, el Consejo de Seguridad de la ONU podía imponer sanciones contra personas, grupos o Estados que amenazaban la paz mundial. Hoy en día, Washington utiliza la palabra «sanciones» para disfrazar sus agresiones económicas contra todo aquel que se atreve a oponerle resistencia. Por supuesto, a la luz del derecho internacional las «sanciones» unilaterales de Estados Unidos son ilegales. En realidad son embargos, la versión moderna de los asedios militares.
RED VOLTAIRE | CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO) | 5 DE MARZO DE 2015
FRANÇAIS


Alastair Crooke

Alastair Crooke, durante su reciente presencia en el Istanbul Forum, concedió una impactante entrevista, de enorme profundidad geoestratégica, a la periodista Yonca Poyraz Dogan, a cargo de la influyente columna “Monday Talk” del rotativo turco Today’s Zaman, en su edición en inglés [1].

Crooke fue funcionario de alto rango del espionaje británico MI6, anterior asesor en política exterior de la Unión Europea y del senador estadounidense George Mitchell y hoy está a cargo del muy influyente tanque pensante Conflicts Forum, con sede en Beirut.

El británico Crooke, autor del libro Resistencia: la esencia de la revolución islamista [2], profundiza lo consabido que han expuesto tiempo atrás tanto Juan C. Zárate, anterior viceasistente de Baby Bush –en su libro seminal La guerra del tesoro: el desencadenamiento de una nueva era de guerras financieras [3] de hace 6 años–, así como el estratega financiero James Rickards –en su ponencia de hace 3 años ante el International Institute for Strategic Studies, de Londres [4]– en quienes me basé para sustentar una conferencia magistral en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM hace dos años.



Alastair Crooke explica la nueva hegemonía de Estados Unidos mediante la «financiarización del orden global», cuando el «orden internacional depende más del control de la Reserva Federal y el Tesoro de Estados Unidos que de la ONU».

Aporta su invaluable lectura geofinanciera que demuestra la supremacía del dolarcentrismo financierista de Wall Street por encima del caduco orden legal de Naciones Unidas: «El sistema de la hegemonía del dólar no requiere la dependencia de Estados Unidos en la ONU y concede el control a la Secretaría del Tesoro vigilada por (David) Steve Cohen», lo cual «refleja el hecho de que los instrumentos militares son menos asequibles a la administración de Estados Unidos debido a razones políticas domésticas». ¿Y quien vigila al «vigilante» D. S. Cohen?

Crooke juzga que Estados Unidos y Wall Street han logrado manipular la ONU para imponer su orden global «basado en un sistema financiero dolarcéntrico» mediante «la instrumentalización de la posición de Estados Unidos como controlador de todas las transacciones en dólares con las que trasciende las viejas (sic) herramientas de la diplomacia (sic) y de la ONU».

A su juicio, el «monopolio de la divisa de reserva (Nota: el ubicuo dolarcentrismo) se convirtió en el instrumento unilateral estadounidense, desplazando la acción multilateral de la ONU», cuando «Estados Unidos reclama jurisdicción sobre cualquier transacción denominada en dólares que se realiza en cualquier parte del mundo».

¿Con qué desprecio han de ver los monetaristas centralbanquistas de la Reserva Federal y del Tesoro estadounidense a la cadavérica ONU?

Hoy Estados Unidos ya no toma en cuenta el «orden internacional estructurado en torno a la ONU y su cuerpo de leyes internacionales» y tiende a imponer sus «sanciones económicas para presionar a algunos (sic) países». Las sanciones económicas de Estados Unidos han sustituido a las leyes internacionales, mientras la pléyade de financieristas monetaristas israelo-anglosajones desplazan a la vieja guardia de juristas de Naciones Unidas.

El año pasado se calculó que las transacciones globales en dólares estadounidenses constituyen como mínimo el 65% del intercambio de bienes y servicios, este porcentaje se ha de haber acentuado con el desplome del euro y en medio de la «guerra de divisas» que ha provocado devaluaciones abruptas desde el yen hasta el real.

Llama la atención la coincidencia inédita de que los jerarcas del colosal control financierista de Estados Unidos son 3 israelo-estadounidenses: el «vigilante» David Steve Cohen, Jack Lew –secretario del Tesoro– y Janet Yellen, «gobernadora» de la Reserva Federal. ¡Vaya poder financierista!

Por cierto, David Steve Cohen es el equivalente en el «México neoliberal itamita», desde el punto de vista operativo, de Alberto Bazbaz Sacal, a quien se le olvidó «vigilar» los sobornos internos en su «Unidad de Inteligencia Financiera» de la Secretaría de Hacienda –aún sin castigos tangibles– y el extraño fraude de Ficrea.

¿Cuál es el prospecto de éxito del nuevo orden financierista global impuesto por Estados Unidos/Wall Street?

La cosmogonía de Crooke es «geofinanciera»: aplica la geopolítica de las finanzas a las grandes potencias, en particular, a China y Rusia, quienes han formado una alianza para contrarrestar la «guerra geofinanciera entre Estados Unidos y Rusia» –un genuino conflicto geoestratégico que se despliega en Ucrania, donde emergerá el nuevo orden mundial. ¡La tesis de “Bajo la lupa”! [5]

Después de la severa paliza que propinó la banca israelo-anglosajona a Irán –como advierte el libro de Juan Zárate– ahora la «guerra geofinanciera» contra Rusia –en su cuádruple modalidad: sanciones, doble desplome del rublo y del petróleo y la masiva fuga de capitales– «el sistema del petrodólar», que cotiza en dólares al oro negro, «se encuentra herido de muerte», según Crooke, quien considera que «China entiende que Rusia constituye el primer dominó; si Rusia cae, China será el siguiente», por lo que ahora se mueven en forma conjunta para «crear un sistema financiero paralelo desconectado del sistema financiero occidental», que incluye la replicación del Swift y entidades como el Banco de Desarrollo Asiático frente al FMI.

Le faltó agregar, quizá por la prisa, la creación del nuevo banco de desarrollo de los BRICS y su «mini FMI» en la cumbre transcendental de Fortaleza que, a mi juicio, desencadenó la furia estadounidense contra Rusia en Ucrania días más tarde (v. gr. derribo del avión de Malaysia Airlines por los oligarcas ucranianos vinculados a la OTAN).

Alastair Crooke señala que «fue China, y no el FMI, quien rescata a Venezuela, Argentina y Rusia en medio del desplome de sus divisas» e informa que China se había preocupado por el desplome del rublo a mitad de diciembre, por lo que intervino para detener su colapso.

Las tendencias financieras favorecen a «China, que está desplazando al FMI y al Banco Mundial» y que opera como «barrera ante un sistema financiero que está cambiando dramáticamente lejos del control occidental», lo cual «afecta al Medio Oriente» y sus flujos financieros provenientes del petróleo.

Vaticina «el fin del sistema petrodólar para recircular los ingresos petroleros de Wall Street» cuando «la caída del precio del petróleo ha creado súbitamente inmensas turbulencias financieras que han puesto en peligro el sistema financiero global».

La extensa entrevista de Crooke es sencillamente fascinante. En ella revela quiénes están detrás de los salafistas del grupo DAESH/ISIS/ISIL [Emirato Islámico. Nota de la Red Voltaire.] y la forma en que el desplome artificial del precio del petróleo tiene como objetivo «dañar a Irán y presionar a Rusia para modificar su postura y apoyo al presidente Bachar al-Assad» de Siria, y la manera en que los «derivados financieros» de Wall Street jugaron un papel decisivo, como lo hacen ahora con los metales preciosos, en particular, el oro y la plata.
Alfredo Jalife-Rahme

Fuente
La Jornada (México)





[1] “Turkey might become hostage to ISIL just like Pakistan did”, Yonca Poyraz Doğan, Today’s Zaman, February 1, 2015.

[2] Resistance: The Essence of the Islamist Revolution, Alastair Crooke, Pluto Press (February 17, 2009), 328 pages.

[3] Treasury’s War: The Unleashing of a New Era of Financial Warfare, Juan Zarate, PublicAffairs (2013), 512 pages.

[4] Currencies of Power and the Power of Currencies: The Geopolitics of Currencies, Reserves and the Global Financial System, James Rickards, IISS Seminar (2012), 18 pages.

[5] Blog d’Alfredo Jalife-Rahme.

El capitalismo latinoamericano: Polémicas e incertidumbres

Por Eduardo Camín

2

En poco tiempo nosotros y nuestro pequeño rincón del mundo hemos cambiado. Nos dicen, que todo viene de afuera, crisis financiera, económica, imágenes feroces de guerras, confusiones y expectativas. Donde los intelectuales institucionales, los grupos `políticos profesionales, acomodan sus cuerpos y palabras para una avalancha de acontecimientos.
Pero para comprender el fondo del asunto es necesario no limitarse a las crisis financieras sino atender a las crisis de producción y de acumulación del capital generadas en los capitalismos atinoamericanos. Algunos críticos de la nueva onda que se oye en los círculos gobernantes de las dos Américas señalan que con la invasión masiva de capitales y la liberación del flujo de capitales se llego demasiado lejos. ¿Demasiado lejos con respecto a qué? Al incremento real de la producción necesaria para pagar a esos capitales sus intereses de renta: un imperialismo parasitario y belicista que necesita más y más para su expansión.
La globalización neoliberalLo que conocemos hoy como globalización responde a una fase de profundización de tendencias inherentes al sistema capitalista (internacionalización del capital, fuerte determinación del imperialismo), así como a la emergencia de factores vinculados a los cambios más recientes protagonizados por la Revolución Científico-Tecnológica.
La globalización representa de esta forma un proceso, lo cual significa que se encuentra históricamente situada y que las condiciones que origina no son invariables sino sujetas a la acción de las fuerzas políticas. De ahí que, además, este proceso esté respaldado por un proyecto ideológico que conocemos con el nombre de neoliberalismo.
El neoliberalismo de la globalización, marca con su sello a la vida social, política, económica y cultural determinando el rumbo de la reconstrucción que experimenta en la actualidad el sistema capitalista. Dos aspectos esenciales se destacan por un lado hacer disminuir la parte del trabajo en el producto social, lo que se realizó por una verdadera ofensiva contra el trabajo… por el otro hacer disminuir la parte del Estado como redistribuidor de riquezas y árbitro social, lo que se hizo por las olas de privatización, no solamente de los sectores económicos, sino también de los servicios públicos, con las políticas de austeridad impuestas por las organizaciones financieras internacionales.
Son precisamente estas dinámicas las que nos permiten comprender que, mientras la globalización es un proceso relacionado con la reestructuración del capitalismo, el neoliberalismo expresa una ideología y una sensibilidad que potencia la lógica unilateral del capital en desmedro de la fuerza laboral y de la legislación en la materia, que promueve una tecnocratización de la política y de la sociedad y un modelo de inserción en el mercado mundial sobre la vía de la apertura y la atracción de inversiones.
En América Latina y el Caribe, una primera fase de la globalización neoliberal acentuó los procesos de desnacionalización de las economías así como las condiciones de un empobrecimiento estructural, en medio de la polarización interna que favoreció la formación de élites económico-políticas transnacionalizadas y la fragmentación del movimiento popular y las formas de resistencia. Esta globalización bajo el esquema neoliberal ha significado formalmente el abandono de los proyectos de desarrollo nacional y en cambio ha favorecido los temas macroeconómicos como: el control de la inflación y el reordenamiento de las finanzas fiscales por ejemplo, con consecuencias destinadas a la destrucción del sindicalismo y la informalización de la economía y con una concentración considerable de las ganancias, al igual que un aumento de las desigualdades sociales.
Para los países latinoamericanos y caribeños esta situación redundó en la apertura unilateral al comercio extranjero, la privatización de empresas estatales, la liberalización del mercado de capital, el ajuste fiscal y la reducción del gasto público, lo mismo que el debilitamiento de la injerencia del Estado en la administración macroeconómica con un crecimiento muy irregular de las economías, pero con un intensificado incremento de la deuda externa y por consiguiente de las condiciones de dependencia del mercado mundial capitalista.
Pero toda esta gestión de las condiciones económicas no hubiese podido llevarse a cabo sin un papel activo de los Estados, lo que significó la transformación de los mismos con transiciones a “formas democráticas” que favorecieron la dominación de élites vinculadas al mercado internacional y las grandes corporaciones; y a un modelo de sociedad cuya sensibilidad básica pasaba por la ausencia de alternativas.
En estas circunstancias,…las democratizaciones ligadas a la más reciente fase de los procesos de globalización, no pueden ser sino democracias restringidas… condenadas al rito electoral en que se elige más de lo mismo o lo menos malo y en el que juzgar sobre el carácter del poder queda fuera del alcance, y a veces hasta de la voluntad, de quienes solo formalmente son ciudadanos. Estos fenómenos tuvieron expresiones históricas diversas y fases que valdría la pena distinguir en el entorno latinoamericano, caribeño e internacional, veremos algunas claves que podrían ayudarnos a pensar/discutir.
De acuerdo con lo señalado el contexto latinoamericano y caribeño hallamos sociedades y gobiernos que no están en control de los procesos de reestructuración económica y política, en donde se acentúo la transnacionalización de las decisiones locales y se reforzó la constitución de una ideología tecnocrática con fenómenos como la impunidad y la acelerada descomposición de ámbitos que afectan tanto el campo de la ética, como el de la política.
Esta descomposición, que se acompaña de la reducción del peso de las economías locales en el mercado internacional, de la dependencia acentuada y de la ausencia de respaldo popular a las medidas empleadas para enfrentar la crisis, es traducida en el imaginario de dominación como el fin de las ideologías y vehiculizada por medio de una serie de medidas de corte tecnocrático destinadas a la represión y fragmentación de la organización popular. La política queda dominada por las figuras creadas por la publicidad y el mercadeo, y cada vez en mayor medida lo político.
Al mismo tiempo, el neoliberalismo —como sensibilidad— marcó el paso de la transformación ideológica de los sectores marginales en sectores excluidos y desechables, lo que explica la fuerte presencia de fenómenos como la exclusión, la pobreza, la precariedad, la violencia y la polarización de nuestras sociedades. La tendencia al crecimiento, medido por la aplicación de programas de ajuste estructural, tuvo como principales consecuencias la privatización, la liberalización del comercio y de los mercados financieros, la “competitividad” como valor, y sobre todo la flexibilización laboral.
Ya durante este periodo el manejo de los asuntos económicos pasó a ser un problema estrictamente técnico, “desligado” de la política, tendiente a equiparar crecimiento económico con desarrollo, siguiendo el modelo presentado por las economías de los países centrales. La combinación entre los intereses de las élites oligárquicas, las disposiciones del mercado internacional, los privilegios y la corrupción paralela a la descomposición de la participación efectiva de la población civil en los procesos políticos y económicos, configuran el contexto en el que nuestros países se introducen a la globalización neoliberal.
Es así, que aun en el marco de la crisis de la ideología neoliberal y sus políticas, de ninguna manera significó el abandono de su programa y sus objetivos. Más aún, hoy cobran particular fuerza a través del programa de liberalización comercial, financiera y de inversiones contenido – por ejemplo – en los Tratados de Libre Comercio (TLC), o en los intentos de acuerdos internacionales como el que en su momento promovió la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para la creación de un Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI).
No obstante algunos autores sostienen que la globalización ha comportado “ventajas y logros” a nivel internacional en la economía y la política, eso sí siempre sin tomar en cuenta al servicio de quiénes están estos logros y con qué objetivos se desarrollan sus propuestas y programas. Pero esta creciente polarización afecta también el marco en que se concentran los beneficios, mientras se globalizan las amenazas a escala local, regional e internacional.
Nunca, como hoy, los efectos de cambios drásticos en las economías (por crisis financieras o efectos producidos en el ambiente por la intervención inadecuada de los seres humanos) o en los sistemas políticos han impacto a tal grado todo el desarrollo de lo que ocurre en el más pequeño rincón del planeta. En los últimos años, como consecuencia de estas políticas y de esta orientación neoliberal, hemos visto emerger algunos fenómenos relacionados con la globalización. Hay una tendencia a nivel internacional a reforzar los mecanismos que promueven políticas de liberalización y libre comercio en virtud de defender las finanzas, la propiedad y las inversiones, en desmedro de los derechos de los seres humanos concretos.
Podemos agregar relacionado con lo anterior, una verdadera expresión de esta tendencia global se ha manifestado sobre lo que algunos teóricos denominan “la privatización de las ganancias y la colectivización de las pérdidas”. Después de múltiples discursos y discusiones académicas acerca de las ventajas y desventajas de la globalización, hoy es posible considerar que si algo se ha globalizado son las amenazas del sistema capitalista sobre el planeta, la globalización de la pobreza Diferentes estudios demuestran que ni en materia tecnológica, ni en acceso a mejores condiciones de vida, ni en mayores canales de información y comunicación el mundo ha avanzado. Al contrario, lo que se aprecia es una concentración de estas herramientas y posibilidades en sectores muy reducidos de población y una amplia masa de seres humanos confinados a las situaciones más críticas, hasta alcanzar cuadros de muerte por hambrunas, sequías, guerras, conflictos étnicos, y epidemias .

Sicarios asesinan a otro periodista en ciudad brasileña fronteriza

La sangre de un comunicador nuevamente fue derramada ayer en esta zona fronteriza del país, con el asesinato a manos de sicarios del conductor de radio Gerardo Ceferino Servián Coronel (45 años), un locutor paraguayo que residía en Ponta Porá, Brasil, y trabajaba en la radio Ciudad Nueva 103.1 FM, de la ciudad de Zanja Pytá, Departamento de Amambay. Justamente en una calle de esta ciudad, situada del otro lado de la franja de frontera denominada tierra de nadie, fue asesinado a tiros el comunicador por dos asesinos contratados.

periodistas-dos





Se trata de Gerardo Ceferino Servián Coronel (45 años).
Alrededor de las 16:20 horas de ayer, jueves, Gerardo Servián se dirigía hacia la frontera para ingresar al vecino país cuando dos hombres a bordo de una motocicleta lo interceptaron y le dispararon con una pistola 9 milímetros.
Gerardo recibió un total de nueve impactos de proyectil calibre 9 mm, según los peritos de la Policía Civil Brasileña. Luego de perpetrar el crimen, los autores se dieron a la fuga. En el lugar se quedó la motocicleta en la que se desplazaba la víctima, pocas cuadras antes de llegar a su domicilio. Luego del levantamiento, el cuerpo fue entregado a sus familiares.
NADA LLAMATIVO. El dueño de la radio donde trabajaba comunicador, Miguel Orlando, refirió que realizaban un programa informativo y que en ningún momento mencionó que haya recibido algún tipo de amenaza de muerte.
“Hoy estuvimos trabajando a partir de las 06.00 hasta las 09.00. Me quedé sorprendido, porque él nunca dijo que tenía una amenaza”, manifestó, todavía asombrado el patrón.
No obstante, recordó Orlando un problema que había con otro comunicador. “Pero era problema de amigos”, enfatizó, por otro lado. “La vez pasada hubo un roce entre ellos y algunas palabras tiradas al aire. La gente de Oasis (de Pedro Juan Caballero) me llamaron y le llamé al otro colega de irresponsable”, mencionó Miguel Orlando.
Ayer, cuando se enteró del asesinato de su compañero, llamé al colega de la otra radio con quien había mantenido diferencias y le dijo que se estaba yendo al lugar, refirió el dueño de la radio. “Quedó bastante sorprendido, igual que yo. Tenemos relación amistosa, pero esto debe ser investigado”, puntualizó finalmente.
Como primera investigación del hecho, se mencionó ayer, la Policía Civil de Mato Grosso do Sul pedirá informes a sus pares de Pedro Juan Caballero, ya que la actividad laboral del comunicador se desarrollaba en la localidad de Zanja Pytá, una población pequeña situada a unos 12 kilómetros de la capital departamental, sobre la línea de frontera. Es decir, el móvil del crimen se sospecha que está relacionado a su labor como comunicador. Ahora, falta determinar de qué ámbito del quehacer fronterizo es el que contrató a los matones profesionales.
Con el asesinato de Gerardo Servián Coronel ya suman al menos cinco los trabajadores relacionados a la comunicación informativa y política que son asesinados y sus casos quedan impunes, en Pedro Juan Caballero y alrededores.

“Nos usaron para intentar voltear al Gobierno”

LA CRISIS DE LA MESA DE ENLACE, EL PLAN DE BIOLCATI Y EL PAPEL DE BUZZI SEGUN UN EX DIRECTOR DE FEDERACION AGRARIA

Omar Príncipe llevó a Federación Agraria a la negociación y tuvo un buen resultado, pero conmocionó a la Mesa de Enlace, que vuelve al paro. La lucha de intereses y sus protagonistas contada por un dirigente muy cercano a la historia de Buzzi.



Peretti: “Biolcati usó la Mesa como gran estratega de la derecha, y Buzzi era consciente de eso”.

Por Raúl Dellatorre

La postura de Federación Agraria Argentina cuestionando el cese de comercialización que la Mesa de Enlace resolvió para esta semana puso en crisis a esta organización, nacida en 2008 a la sombra del conflicto por la Resolución 125, que fijaba retenciones móviles a las exportaciones de soja (a mayor valor internacional, mayor tasa de retención). Muchos se mostraron sorprendidos, ya que descontaban que la nueva conducción de la federación no era más que la continuidad de la de Eduardo Buzzi. Otros, en cambio, esperaban este paso desde hace rato, y se asombran de que no se haya dado antes. Son los que sostienen que las diferencias de intereses entre los agricultores federados, por un lado, y la Sociedad Rural y Confederaciones Rurales, por otro, son insalvables. Lo cierto es que la decisión de Omar Príncipe, actual titular de Federación Agraria, provocó una conmoción en la dirigencia (incluso dentro de su propia organización) y un agitado debate aguas abajo, a nivel de referentes locales. Para Pedro Peretti, ex director titular de Federación Agraria y compañero de ruta de Buzzi durante más de diez años, después de la disputa por las retenciones “la Federación no tenía nada más que hacer dentro de la Mesa de Enlace; la organización gremial que nació para defender a pequeños y medianos productores terminó transformada en un partido político de orientación agraria cuyo objetivo central era desgastar y sacar a este gobierno, poner a algún diputado en las listas y a Buzzi como candidato a gobernador. Yo creo que la historia va a ser muy pero muy dura con Buzzi, porque era consciente de los intereses para los que estaba jugando, mientras abandonaba la defensa de los chacareros”, señaló a Página/12 el dirigente, que hoy se ilusiona al ver que “Príncipe se animó a saltar el cerco”.

Como otras veces, la medida de fuerza central de la Mesa de Enlace hace eje en un cese de comercialización de hacienda y granos, un lockout, por varios días. Esta vez serán tres, de la cero hora del miércoles a la medianoche del viernes. Pero sin la participación de la Federación Agraria como fuerza de choque, no habrá movilizaciones ni bloqueo de rutas. Luis Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural, aseguró ayer que la paralización “será contundente, no será un fracaso porque no participe Federación Agraria”. Sin embargo, los federados no serán los únicos que no se suban: Cartez, Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona, que forma parte de CRA, anticipó que el cumplimiento de la medida quedará supeditada a las condiciones de cada productor, teniendo en cuenta que la zona está fuertemente afectada por las inundaciones. “Se consensuó (con las autoridades de CRA) que aquel productor de las provincias de Córdoba, San Luis, La Rioja y Catamarca que esté obligado a retirar su producción (hacienda y/o granos) de las áreas anegadas lo haga y se lleven a cabo los remates y ferias programadas cuando persigan idéntico resultado”, informó por nota el titular de Cartez, José Manubens Calvet, este jueves a cada entidad rural asociada.

Aunque las contradicciones vienen de larga data, la Mesa comenzó a resquebrajarse cuando la nueva conducción de FAA retomó las conversaciones con las autoridades nacionales para presentar sus demandas en favor de los pequeños y medianos productores, diferenciadas de las cuestiones “macro” y “promercado” que suelen adornar los reclamos encabezados por la Sociedad Rural o CRA. Así, Príncipe obtuvo, en pocas semanas, un tratamiento crediticio preferencial del Banco Nación y una compensación de 30 centavos por litro de leche para los tamberos de escala media y baja de producción.
Políticas diferenciadas

“Las políticas públicas diferenciadas son tan elementales como necesarias, esa es la clave de la defensa del pequeño y mediano productor”, sostuvo Pere-tti, consultado por este diario. “El reconocimiento de los 30 centavos por litro de compensación es un paso enorme en esta puja distributiva entre los productores lecheros medianos y chicos de un lado, y los grupos concentrados de la industria pero también de los grandes tambos, del otro. Porque esta política errónea de tratar como iguales a los que son distintos, produjo una impresionante concentración y la desaparición de muchos tambos pequeños por problemas estructurales que no se contemplaron.”

–¿Cuáles son esos problemas estructurales?

Uno es el costo logístico. El litro de leche recorre en promedio mil kilómetros en este país para llegar a la mesa. La solución para las cuencas más alejadas sería volver a los mercados de cercanía, habilitar la venta de leche cruda en localidades de menos de cinco mil habitantes, para romper la dependencia del grupo de industrias que concentran el negocio. El otro problema que no se ve es el arrendamiento. Hoy el precio de alquiler del campo, donde pastan las vacas del tambero, se fija en quintales de soja: tantos quintales por hectárea. Si sube la soja más que el precio de la leche en tambo, éste deja de ser rentable. Así han desaparecido muchos y se produjo una gran concentración en manos de los tambos más fuertes, que tienen tierras propias. Esto hay que regularlo.

–Esto señala que también hay una lucha intrasectorial...

Sí. Por eso son tan indispensables las políticas públicas segmentadas, diferenciando al chico del grande. Y tiene que ver con la disputa interna en la Mesa de Enlace, sin duda. Hugo Biolcati, con su familia, tiene el tambo más grande de Sudamérica, es el primer abastecedor de leche de la firma Nestlé en el mundo. Debe tener una producción de más de 120 mil litros por día. Yo estoy convencido que él fue el gran estratega de la derecha argentina. Fue quien percibió el valor simbólico de la Mesa de Enlace, porque era el instrumento que le iba a permitir a la Sociedad Rural, que él lideraba –incluso antes de ser presidente– subirse a todos los conflictos y desde ahí pegarle y desgastar al Gobierno. Sin tener socios suficientes ni estructura propia, pero usando las de las otras entidades de la Mesa. Eso él lo ve, con una mirada estratégica.

–¿Cómo se manejó la Federación Agraria frente a esa política?

Biolcati necesitaba conservar la unidad de la Mesa de Enlace, por eso aparentaba ceder: si Federación Agraria le reclamaba reconocer que “los productores no son todos iguales”, él decía: “Sí, pongámoslo”, pero aparecía por el punto séptimo de la declaración. El primer punto siempre planteaba la libertad de los mercados y alguna zancadilla al Gobierno. Biolcati se dio cuenta de que mientras tuviera a la Federación en la Mesa, el Gobierno no le iba a dar políticas segmentadas. Pero la Federación Agraria mantuvo esa estrategia disparatada durante todos estos años, que llevó a que la entidad, de ser una organización gremial agropecuaria formada para discutir por la tierra y la renta en favor de los pequeños y medianos productores, se transformara en un partido político de orientación agraria, cuyo objetivo central era desgastar y sacar a este gobierno, y poner a algún diputado en la lista. Así, fue Barchetta diputado, Forti diputado, Orsolini diputado, y ahora Eduardo Buzzi candidato a gobernador. A ellos les fue bien, pero a los productores les fue horrible, porque la estrategia de ir detrás de la Rural fue muy mala.

–A Buzzi lo acompañó durante muchos años. ¿Cómo evalúa la evolución que tuvo?

A nosotros, como sector, nos pasó lo peor que te puede pasar: que tu líder se pase para el otro lado. Y hoy uno lo ve en Santa Fe como candidato del massismo, y no sólo eso sino acompañado de lo peor de la política santafesina, y la verdad es que da tristeza. Creo que podría haber aspirado a culminar su carrera con mejores compañías. Pero siento que la historia va a ser dura con Eduardo. Me parece que ya no tiene retorno. Más que nada, porque fue un tipo consciente de lo que pasaba. Otros no, como iban a la televisión y por ahí la gente le pedía que se sacaran fotos con ellos, creían que estaba todo bien. Por ahí no se daban cuenta de los intereses que estaban defendiendo, porque no se fijaban ni en la ropa de los que le pedían fotos. No venían en alpargatas. Pero Buzzi sí lo sabía. El no lo va a poder explicar nunca.

–¿En qué momento se dio ese vuelco en la Federación Agraria?

Una cosa es el conflicto de la (Resolución) 125 y cómo nos paramos. Más allá de las opiniones, a favor o en contra, era una norma controvertida, y la Mesa de Enlace era ahí un instrumento para

coordinar la lucha. Pero terminado el conflicto, ¿qué teníamos que hacer en la Mesa? Nada. ¿Qué teníamos que ver con los intereses de la Sociedad Rural o CRA? Nada. En cambio, con el Gobierno había un montón de temas en común. Nos reivindicamos como parte del campo nacional y popular, y frente a un Gobierno que es del mismo campo, ¿le vas a discutir desde el lado de enfrente, como enemigo, al lado de la Sociedad Rural, tratando de tumbar al Gobierno? Como organización gremial, nuestra paritaria es con el Estado, que es el que fija los impuestos, las retenciones, administra los precios. ¿Cómo vas a estar diez años sin juntarte a discutir con el Estado porque estás con la Rural? Ellos pueden aguantar doscientos años sin juntarse, no necesitan al Estado para sobrevivir. En cambio, al pequeño productor una mala campaña lo funde. Encima, después vienen los de la Rural o de CRA y te compran, se quedan con tus campos. Ojalá Príncipe pueda aguantar en la actual posición, porque va a ser presionado desde adentro y desde afuera, y pueda recuperar la dignidad y la historia de Federación Agraria.
  

8 mar 2015

Irán, Israel, Cristina y Lorenzetti

Diplomacia, política y furcios judiciales

Eduardo Anguita



Imad Mughniyah fue asesinado el 12 de febrero de 2008 tras participar, en Damasco, de una celebración de la revolución iraní de 1979 que terminaba con el régimen colonialista de Mohamad Reza Pahlevi. Mugniyah fue encontrado responsable del atentado a la Embajada de Israel ocurrido en marzo de 1992. Se lo recordó el mismísimo presidente de Israel, Benjamín Netanhayu, a Cristina Fernández de Kirchner tras el discurso que emitió al inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso el pasado domingo. Fue la propia Corte Suprema de Justicia en 1999 –con los votos en contra de Enrique Petracchi y Augusto Belluscio– la que hizo una pirueta para bajarle el precio a la investigación a la medida geopolítica de alineamiento con Estados Unidos e Israel. Mugniyah, nacido en el Líbano, tenía altas responsabilidades en Hezbollah, una organización político militar que tiene fuerte incidencia al sur del Líbano, una zona muy árida poblada de palestinos expulsados de los territorios ocupados por Israel. Suele decirse que Hezbollah es financiada por Irán, lo cual debe ser parcialmente cierto. Lo que se evita decir es que tiene alto porcentaje de votantes, entre otras cosas porque distribuye agua –vital desde el sur de Beirut hasta la frontera con Israel– entre la población. Hezbollah también tuvo otro modo de financiamiento: el traslado de diamantes desde países africanos –donde es mayoritaria la población musulmana– hasta la ciudad belga de Amberes, el mayor centro mundial de venta de diamantes, con empresas casi exclusivamente en manos de familias judías desde el siglo XVII. Como suele suceder, la bandera blanca puede levantarse si hay negocios lucrativos para dos partes que tienen un conflicto casi imposible de resolver.
Para graficar lo complejo que es el mundo de la inteligencia de las potencias y los grupos llamados terroristas, lo que Netanhayu no mencionó es que a Mughniyah lo mataron la Mossad y la CIA y que su muerte no fue resultado de rencillas internas de Hezbollah, tal como afirmaron las autoridades norteamericanas e israelíes en aquel momento. El pasado 30 de enero el portal de The Washington Post publicó una extensa explicación de cómo agentes de la CIA prepararon las bombas que fueron activadas por comandos de la Mossad. Al día siguiente, también lo publicó Newsweek, dado que un grupo de periodistas de ese semanario también había recibido la información.

¿Acuerdo con Irán? Para evitar confundir al lector y que no se interprete esto como una novela de enredos, conviene detenerse un poco en la complejidad de la relación entre los tres actores centrales de esta historia. Israel tiene elecciones el próximo 17 de marzo y esta semana quedó en evidencia la puja entre la derecha republicana y el gobierno de Barack Obama. En efecto, el mandatario israelí viajó a Washington para exponer en el Congreso invitado por John Bohener, presidente de la Cámara de Representantes. Tan clara resultó la alianza entre la derecha israelí –el Likud– y la norteamericana, que Netanhayu habló en Washington sin haber siquiera sido invitado por la Casa Blanca y en el mismo día en que el vice Joe Biden estaba sentado con el vice de Irán, Javad Sharif, en Suiza, para avanzar en el acuerdo internacional sobre el plan nuclear iraní.
Para graficarlo: hace unos años, tanto republicanos como demócratas hablaban de Irán como un puntal del Eje del Mal, un concepto acuñado por George Bush tras los ataques a las Torres Gemelas. Allí tenían cabida Irán, Irak, Siria, Libia y otra cantidad de naciones a las que Estados Unidos tenía en la mira especialmente por sus recursos petroleros. Trece años después el mosaico político internacional es muy distinto. Es importante recordar que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) envió varias misiones para saber qué pasaba en las plantas de enriquecimiento de uranio iraní. Mientras que voceros de Estados Unidos e Israel sostenían que el gobierno de los ayatolás estaba en condiciones de fabricar bombas atómicas, los expertos de la OIEA daban siempre informes que no permitían confirmar esas presunciones. Tras tantos años de pujas sobre este tema, cabe consignar que el gobierno de Obama lidera las negociaciones por un acuerdo con Irán, para llegar a un entendimiento donde también están Gran Bretaña, Francia, Alemania, Rusia y China.
Irán empezó a recibir tecnología nuclear de la mano de Estados Unidos, cuando norteamericanos y británicos en 1953 llevaron a cabo una operación para desalojar a Mohammad Mosaddegh, el presidente que osó nacionalizar el petróleo. En su lugar, ambas potencias colocaron a Reza Pahlevi, quien fue un aliado que proveyó negocios para las compañías petroleras occidentales hasta que en 1979 triunfó la revolución de los ayatolás. Pero los matices de esta historia merecen detenerse en Hassan Rouhani, el actual presidente de Irán, quien en 2004 encabezaba las tratativas para un acuerdo nuclear global que distendiera la convulsionada región. Rouhani estaba al frente de esa estratégica misión un año antes incluso de que Mahmud Ahmadineyad asumiera la presidencia de Irán por dos mandatos. Se sabe, Ahmadineyad fue quien negó la Shoá, quien puso el máximo de tensión entre su país y el eje Washington-Tel Aviv. Desde agosto de 2013, por múltiples factores, ese eje está en dificultades y curiosamente Washington pretende distender sus vínculos con Teherán. Una encuesta del pasado 3 de marzo del Departamento de Opinión Pública de la Universidad de Maryland indica que el 61% de los estadounidenses apoya las negociaciones de las seis naciones para lograr un acuerdo que ponga límites al programa nuclear iraní, en tanto que el 36% prefiere la profundización de las sanciones como vía para poner límite al enriquecimiento de uranio iraní.
Aunque el tema requiere ver muchos matices, es preciso entender cómo fija Estados Unidos sus políticas en territorios donde tiene intereses estratégicos. No se trata de alineamientos ideológicos, ya que los escenarios de los últimos 20 años no tienen que ver con los enfrentamientos de la Guerra Fría. Estados Unidos está preocupado por el crecimiento de China y esa es su preocupación principal. En ese sentido, el acuerdo energético firmado entre Beijing y Moscú en mayo de 2014 plantea un ajedrez complicado y Washington no pierde pisada con el petróleo en los países árabes. Desde hace un tiempo, al menos en la superficie, para Estados Unidos y sus aliados de la OTAN lo principal es combatir el Estado Islámico (EI). Claro, una vez más conviene reparar en que la propia CIA se dedicó a potenciar el papel de esa organización para justificar luego la intervención militar. Además, Hezbollah tiene raíz chiíta (lo cual explica el apoyo de Irán) en tanto que el EI es sunita. Hezbollah está asentado en el sur del Líbano, una región sin petróleo, en tanto que el EI está asentado en regiones petroleras de Irak y tiene su capital en la ciudad siria de Raqqa. Para la expansión norteamericana en la zona eso es muy atractivo. En cambio, para Israel lo importante sigue siendo su enfrentamiento con Irán.

El memorándum. 
Mientras en Estados Unidos la distensión con Irán gana adeptos, buena parte de la prensa y de los políticos opositores se quedaron enganchados en el eje del mal. No entienden quizá que si The Washington Post yNewsweek prefieren desnudar las maniobras de la CIA para matar opositores y acusar a Hezbollah no es por amor a la verdad sino porque, cada tanto, la guerra deja lugar al diálogo y a la distensión. La decisión de Daniel Rafecas de rechazar el pedido del fiscal Gerardo Pollicita puso las cosas en su lugar respecto de desactivar un artefacto judicial explosivo. Tras la apelación realizada por Pollicita el pasado miércoles, ahora la palabra la tendrá la Cámara Federal porteña.
Sin perjuicio de la denuncia que pretende poner a Cristina como responsable de un pacto de impunidad, el Memorándum con Irán ya fue cuestión judiciable en el sentido de que en mayo de 2014, cuando faltaban dos meses para los 20 años del aniversario del atentado a la AMIA, los jueces Eduardo Farah y Jorge Ballestero de la Sala I de la Cámara Federal porteña hicieron lugar a un amparo interpuesto por la AMIA y la DAIA y declararon inconstitucional el memorándum. Cuánto influyeron aspectos jurídicos y cuánto el peso político de un atentado que todavía goza de impunidad es difícil de saber. El Gobierno siempre sostuvo que el acuerdo tendía a que la Justicia tuviera la chance de interrogar a los acusados de nacionalidad iraní por pedido del fiscal Alberto Nisman y bajo el juzgado de Rodolfo Canicoba Corral. Pero, ¿cuánto pesó la política internacional en la firma de aquel memorándum? ¿Quiénes podían alentar un entendimiento entre Irán y la Argentina a lo largo de 2012 y principios de 2013? A la luz de los cambios experimentados al interior de Estados Unidos y de las revelaciones de que al supuesto terrorista libanés lo mataron la CIA y la Mossad no es osado abrir el abanico y pensar que detrás de este acuerdo no estaba el petróleo iraní, sino un sector de la diplomacia de Estados Unidos.
Vale la pena poner el calendario en la mano: el 27 de enero de 2013 se firmó el acuerdo y apenas dos semanas después, el gobierno iraní afirmó que el ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, acusado de ser el autor intelectual del atentado a la AMIA, de ningún modo iba a prestarse a ser interrogado por un juez argentino. Gobernaba Mahmud Ahmadineyad y, dato no menor, en mayo había elecciones. ¿Alguien se imagina que el presidente iba a entregar a un alfil en pleno fragor electoral? Un segundo elemento es que en esas elecciones triunfó Hasan Rouhani, el hombre que condujo el diálogo durante años para distender el tema nuclear de su país. ¿Alguien se imagina a un presidente que asume tratando de hacer cumplir un pacto firmado por su predecesor y que, además, no había sido confirmado por el Parlamento y desestimado por el propio Ahmadineyad al no entregar al ministro de Defensa? El acuerdo con Irán pudo haber sido un acierto o un desacierto político, pero de ningún modo conmovió a nadie y, además, nació muerto. Tan incomprensible como la firma del entendimiento es que, en la Argentina, la derecha vernácula no se enteró de que otros vientos soplan en la Casa Blanca respecto de Irán.

Lorenzetti y Cristina
Siendo ministro de la Corte Suprema, Raúl Eugenio Zaffaroni redactó un breve escrito para dar cabida a un pedido de un familiar de una víctima de la voladura de la Embajada de Israel. Fue en 2006 y fue luego rubricado por los otros seis miembros del alto tribunal. Esa acordada de la Corte sirvió para que no prescribieran los plazos procesales. Como no se sabía a ciencia cierta quiénes habían perpetrado la explosión, Zaffaroni consideró que no había suficientes elementos para calificarlo como un crimen de lesa humanidad. Es sencillo, si no se sabe quién fue no se puede tipificar un delito. Como ejemplo, el propio Zaffaroni dice que no se pueden descartar las hipótesis más descabelladas hasta que la investigación criminal no confirme pistas.
Respecto de la frase de Ricardo Lorenzetti en su extensa y profunda reflexión de una hora en el día de inauguración de la Corte Suprema ("Es cosa juzgada"), el propio Zaffaroni desestimó cualquier segunda intención y la consideró una expresión desafortunada. "Desde ya que no es cosa juzgada" dijo el ex ministro de la Corte.
Lo cierto es que la muerte de Alberto Nisman no sólo desata pasiones y utilizaciones políticas sino que vuelve a poner en el tapete los dos atentados ocurridos en 1992 y 1994, donde no hay certezas sino puras manipulaciones. Algunas de ellas se ventilarán cuando se inicie el juicio por el encubrimiento a la voladura de la AMIA.
Otro elemento relevante en este escenario es el papel nefasto que cumplieron los servicios de inteligencia potenciados por el desplazamiento de algunos de los espías que cumplieron funciones en aquellos años y que, como Jaime Stiuso, siguieron en primer plano alrededor de la denuncia de Nisman. Tres décadas perdidas respecto de qué deben hacer los espías en democracia, más allá de ser funcionales algunas veces y disfuncionales otras a los gobiernos de turno.
La Presidenta y buena parte de los funcionarios del Gobierno sostienen en público que existe un partido judicial. Algunos comunicadores cercanos agregan de modo temerario que Lorenzetti es el jefe de ese partido y sugieren que respalda –o influye en– las decisiones de algunos jueces que tienen causas sensibles de corrupción. La idea catastrofista de que en la Argentina puede pasar cualquier cosa debería ser contrastada con la situación que se vive en el país. En primer lugar, porque ya está lanzado el año electoral y en varios distritos ya están en marcha los mecanismos para las PASO. De hecho, en dos municipios de Mendoza ya se realizaron el pasado domingo 22 de febrero. En segundo lugar, porque pese a las dificultades económicas, no hay ningún escenario caótico, ni siquiera el de los fondos buitre que muchos advertían como imposible de sostener. En tercer lugar, porque los procedimientos judiciales de tanta exposición pública como las causas que tienen a Amado Boudou como acusado e incluso imputado no pueden considerarse un principio de golpe de Estado. Son realidades que se tramitan, con mayor o menor fortuna, en los estrados judiciales. En ese sentido, más allá de los fuegos de artificio, no hubo rebeldía por parte de ningún funcionario citado a un juzgado. Y los jueces que se extralimiten deberían ser llevados a juicio político. No parece ser el caso de Norberto Oyarbide, que tiene tantas causas sensibles como custodio para vergüenza de la Justicia y la política, ambas dos. Por eso, más allá de los discursos encendidos desde distintas tribunas y del uso político y mediático de algunas causas, las acusaciones de los fiscales o las citaciones de los jueces no deberían asustar a funcionarios probos.