15 de julio de 2026

Joebeth Terríquez. EFE
“No puedo respirar, que Dios me bendiga”. Esas fueron las últimas palabras de Geraldo Lunas Campos, un migrante cubano de 55 años que murió después de que varios guardias lo inmovilizaran en Camp East Montana, el mayor centro de detención migratoria de Estados Unidos, instalado dentro de la base militar de Fort Bliss, en Texas. La muerte del cubano fue calificada de homicidio por asfixia.
“No puedo respirar, que Dios me bendiga”. Esas fueron las últimas palabras de Geraldo Lunas Campos, un migrante cubano de 55 años que murió después de que varios guardias lo inmovilizaran en Camp East Montana, el mayor centro de detención migratoria de Estados Unidos, instalado dentro de la base militar de Fort Bliss, en Texas. La muerte del cubano fue calificada de homicidio por asfixia.



