27 feb 2025

SIN SUEÑO NAPOLEONICO

Francia, incapaz de enfrentar el efecto “Trump”
Ucrania ataca intereses de Estados Unidos


por Thierry Meyssan

Red Voltaire | París (Francia) | 25 de febrero de 2025

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El 20 de febrero, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, presentó su visión del conflicto con Rusia mostrando un mapa de Ucrania… al revés. Nosotros somos “los buenos” y ellos son “los malos”.
12 de febrero


No es Donald Trump quien se ha vuelto en contra del régimen de Kiev, aunque eso es lo que tratan de hacernos creer. Es Volodimir Zelenski quien hizo bombardear intereses de Estados Unidos en suelo ruso, perjudicando a Chevron y ExxonMobil. Es por eso que resulta totalmente absurdo creer que una simple visita a Washington bastará a Keir Starmer y a Emmanuel Macron para revertir la situación.
Es cierto que atacar a sus propios aliados puede parecer absurdo… pero eso fue lo que hicieron los nazis contra Polonia. Y es también lo que los nacionalistas integristas ucranianos acaban de hacer contra Estados Unidos.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, reaccionó de inmediato ante el anuncio de las conversaciones ruso-estadounidenses en Riad. Y reaccionó convocando en el palacio del Elíseo, para el 12 de febrero, una reunión entre sus 7 principales aliados en el continente europeo: los ministros de Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock; de España, José Manuel Albares Bueno; del Reino Unido, David Lammy; de Italia, Antonio Tajani; de Polonia, Radoslaw Sikorsk; y la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la estonia Kaja Kallas, así como el comisario de la UE a cargo de la Defensa y el Espacio, el lituano Andrius Kubilius.

Ese cónclave iba a establecer una respuesta común. Pero, por supuesto, no se llegó a nada. Sólo Francia y Reino Unido están dispuestos a enviar tropas a Ucrania para hacer que se respete la aplicación de una paz todavía hipotética. Alemania, España e Italia se opusieron firmemente. La Unión Europea y particularmente las repúblicas bálticas quisieran que se envíen tropas… pero que lo hagan los demás.

Mientras tenía lugar aquella reunión en París, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, se hallaba en Kiev. Pero no para prometer más miles de millones de dólares, sino, al contrario, para reclamar… ¡500 000 millones de dólares! Con un aplomo digno del presidente Donald Trump, Bessent presentó a Kiev la exorbitante factura de 3 años de guerra. El jefe no electo del régimen de Kiev, Volodimir Zelenski, cuyo mandato presidencial expiró en mayo de 2024, respondió que no cederá a “la extorsión”.

Bueno, esa es la versión oficial… La verdad es diferente: en junio pasado, Zelenski recibía al senador estadounidense Lindsey Graham, viejo amigo de los nacionalistas integristas ucranianos, y le explicó que al invadir su país Rusia sólo quería apoderarse de sus “tierras raras”, cuyo valor el propio Zelenski estimó entonces en 10 000 o 12 000 millardos de dólares [1]. El senador Lindsey Graham repitió eso en una entrevista que dio al programa Face the Nation –transmitida por CBS News el 9 de junio de 2024.

Aquella idea se impuso en Estados Unidos, haciendo que la clase dirigente estadounidense se creyera exonerada de tener que escuchar la versión de la parte rusa. Pero, la agencia Bloomberg reveló, el 19 de febrero, que aquella historia de Zelenski sólo era pura intoxicación porque Ucrania no cuenta con tales recursos minerales.

Según el canal de televisión Rossiya 24, las potencias europeas ya se repartieron Ucrania. Los británicos tendrían un acceso privilegiado a los puertos, los alemanes a las minas, etc. En abril de 2022, el Congreso de Estados Unidos adoptó una ley que autoriza el suministro de armas a Ucrania (Ukraine Democracy Defense Lend-Lease Act of 2022) siguiendo el esquema de la ley estadounidense de Préstamo y Arriendo de la Segunda Guerra Mundial. Pero la administración Biden nunca aplicó aquella ley de 2022 y esta expiró en septiembre de 2023. En resumen, todo lo que Washington aportó para Ucrania, tanto en dinero como en suministro de material, es actualmente dinero perdido.

Esa es la razón por la que la administración Trump reclama hoy el reembolso de lo que Estados Unidos y los demás aliados occidentales de Kiev han aportado a Ucrania sin obtener nada. La administración Trump estima el monto de la factura en 500 000 millones de dólares, que son sólo una pequeña parte de los 10 000 millardos que, según Kiev, fueron asignados a Ucrania.

17 de febrero

En ese contexto, se hizo una segunda reunión en el palacio presidencial de París, el 17 de febrero, con los jefes de gobierno de los mismos países que la anterior, pero con la participación de la presidente de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, y del secretario general de la OTAN, el neerlandés Mark Rutte.

Tanto la Unión Europea como la OTAN son organizaciones creadas por los anglosajones para mantener a Europa occidental bajo control. Aunque hayan sido designados por los representantes de los Estados miembros de sus respectivas organizaciones, la alemana Ursula von der Leyen y el neerlandés Mark Rutte deben sus nominaciones a la influencia de Washington y de Londres. Pero no fueron puestos en esos cargos por la administración Trump, sino por la administración Biden, así que esos dos personajes no defienden la paz sino la continuación de la guerra en Ucrania.

Y defienden la continuación de la guerra sobre todo teniendo en cuenta que los hechos se aceleran. Mientras las luminarias europeas deploraban en París la revolución trumpista, el Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Kiev ordenaba, el 17 de febrero, un ataque aéreo con drones contra instalaciones del Caspian Pipeline Consortium (CPC), cuyo oleoducto conecta Kazajstán con el puerto ruso de Novorosiisk. Se trata de una de las instalaciones de ese tipo más grandes del mundo y permite exportar enormes cantidades de petróleo kazajo y ruso.

Desde la proclamación de la ley marcial en Ucrania, el Consejo de Defensa y Seguridad Nacional ha sido la verdadera autoridad ejecutiva en el país. Se reúne en el palacio presidencial para que los extranjeros no sepan que esa es la estructura que ejerce de facto todas las funciones del poder ejecutivo, en lugar del presidente y de la administración presidencial. Volodimir Zelenski, cuyo mandato presidencial expiró hace 8 meses, ocupa un asiento en ese consejo, pero todas las decisiones se toman bajo la autoridad del ex jefe de los servicios secretos para el exterior (SZRU), Oleksandr Lytvynenko.

Ese Consejo de Defensa y Seguridad Nacional, que prohibió todos los partidos políticos opositores, que ha quemado 3 millones de libros y que ha prohibido la iglesia ortodoxa –mayoritaria en Ucrania– es el núcleo de los nacionalistas integristas, o sea de los discípulos de Dimitro Dontsov y de su matón, Stepan Bandera, ambos colaboradores ucranianos de los nazis antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Al bombardear, en suelo ruso, la principal estación de bombeo del Caspian Pipeline Consortium, los miembros de ese consejo sabían muy bien lo que hacían: estaban atacando los intereses de Estados Unidos en Rusia.


Entre los propietarios del Caspian Pipeline Consortium están:
• la transnacional italiana Ente Nazionali Idrocarburi (ENI) (2%);
• la Caspian Pipeline Co., filial de la estadounidense ExxonMobil (7,5%);
• la Caspian Pipeline Consortium Co., filial de la estadounidense Chevron (15%).

Además, la instalación atacada suministra la mayor parte del petróleo que se consume en Israel.

Al atacar la instalación del Caspian Pipeline Consortium, el Consejo de Defensa y Seguridad de Ucrania declaraba la guerra a Italia y a Estados Unidos.

18 de febrero

Las delegaciones de Estados Unidos y Rusia se reunieron en el palacio de Diriyah, en Riad, Arabia Saudita. Como señalé en mi análisis de la semana pasada [2], el ministro de Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, insistió para que se hablara no sólo de la guerra y de las cuestiones territoriales sino también de los problemas de fondo, como las relaciones entre las dos partes. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que pondrá fin a la situación de acoso contra los diplomáticos rusos acreditados en su país, instaurada por la administración Biden. Al mismo tiempo, ya no estará de moda anular eventos artísticos porque hay rusos entre los participantes. El jefe de la diplomacia estadounidense se comprometió igualmente a aplicar los compromisos previos de su país y, por ende, a retirar paulatinamente las tropas de la OTAN de todos los países que se incorporaron a ese bloque bélico después de la reunificación alemana.

Desde el punto de vista de los belicistas occidentales, este primer contacto fue desigual, afirman que sólo Washington hizo concesiones. Pero, desde el punto de vista de los defensores de la paz, no podía ser de otra manera ya que, en todo este asunto, todas las violaciones fueron cometidas por los neoconservadores de la administración republicana de George Bush hijo y las administraciones demócratas de Barack Obama y Joe Biden. Rusia aceptó que Estados Unidos reconociera sus errores y lo aceptó sin exigir ningún tipo de compensación por los daños a ella causados por la actitud de las anteriores administraciones estadounidenses.

19 de febrero

Ese día, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comentaba los bombardeos ucranianos y las conversaciones con Rusia: «Estoy verdaderamente decepcionado por lo que ha sucedido. Hace 3 años que vengo viendo esto… Oigo decir que, ustedes saben, ellos [los ucranianos] están contrariados porque no fueron invitados a Riad. Pero es que tuvieron su espacio durante 3 años y mucho más tiempo antes de esto.»

Poco después, el presidente Trump emitía un mensaje más duro en Truth Social: «Piénsenlo, un comediante medianamente exitoso, Volodimir Zelenski, convenció a los Estados Unidos de América de gastar 350 000 millones de dólares para meterse en una guerra que no se podía ganar, que jamás habría tenido que comenzar, que él nunca podrá resolver sin Estados Unidos y ‘TRUMP’. Estados Unidos ha gastado 200 000 millones de dólares más que Europa, el dinero de Europa está garantizado, mientras que Estados Unidos no recibirá nada a cambio. ¿Por qué Joe Biden no exigió pagos de ecualización, en la medida en que esta guerra es mucho más importante para Europa que para nosotros? Tenemos un grande y magnífico que nos separa. Y además de eso, Zelenski admite que la mitad del dinero que le enviamos ‘DESAPARECIÓ’. Se niega a organizar elecciones, está muy bajo en los sondeos ucranianos y la única habilidad que tenía era la de ser capaz de hacer cantar a Biden ‘como un violín’. Dictador sin elecciones, Zelenski haría mejor en actuar rápido, si no va a quedarse sin país. Mientras tanto nosotros negociamos con éxito el fin de la guerra con Rusia, algo que todo el mundo reconoce: sólo pueden hacerlo ‘TRUMP’ y la administración Trump. Biden nunca trató, Europa no pudo aportar la paz y Zelenski probablemente quiere mantener la máquina funcionando. Amo Ucrania, pero Zelenski ha hecho un trabajo espantoso, su país está quebrado y MILLONES de personas han muerto inútilmente, etc.»

Espantadas, las élites occidentales pro-Biden acusaron entonces a Donald Trump de repetir la propaganda del «dictador Putin». Según las élites occidentales, el presidente estadounidense invertía las acusaciones afirmando que Ucrania había desatado la guerra y en realidad la guerra sería culpa del «dictador» que invadió Ucrania para conquistarla.

Desde el inicio de la operación militar especial de Rusia, nosotros explicamos en este mismo sitio web que el conflicto había comenzado en realidad el 19 de febrero de 2022, con los bombardeos del ejército ucraniano contra la población de los territorios del Donbass. Ese hecho incuestionable fue incluso comprobado por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que estaba a cargo de observar la frontera interna del Donbass. El coronel suizo Jacques Baud, un experto reconocido por los servicios de inteligencia en todo el mundo, subrayó en varios libros de referencia [3] que la OSCE había notificado los bombardeos del ejército ucraniano en los días anteriores al reconocimiento, por parte de la Federación Rusa, de la independencia de las dos repúblicas de la región de Donbass –Donetsk y Lugansk–, reconocimiento al que siguió horas después la firma de 2 Tratados de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua y, 2 días después, el inicio de la operación militar especial, no contra Ucrania sino contra los nacionalistas integristas.

En este asunto, como siempre, quienes recurren a la mentira acaban siendo las primeras víctimas de la propaganda de guerra que ellos mismos imponen a sus pueblos. El presidente de Francia Emmanuel Macron, el jefe del gobierno británico Keir Starmer, la presidente de la Comisión Europea Ursula von der Leyen y el secretario general de la OTAN Mark Rutte no escapan a esa regla. Ahora parecen haberse creído realmente los argumentos absurdos que han venido repitiendo desde hace 3 años [4].

23 de febrero

Volodimir Zelenski, el «dictador sin elección», dijo en Kiev, en una conferencia de prensa, que estaría dispuesto a dimitir si eso permite que Ucrania sea aceptada en la OTAN, lo cual implica ignorar la oposición ya claramente expresada por Estados Unidos. Zelenski repitió que Kiev no aceptará nada que no haya negociado por sí mismo con Estados Unidos y Rusia. Otra declaración ilusoria ya que, evidentemente, las decisiones las tomarán Estados Unidos y Rusia… y la Unión Europea y Ucrania, digan lo que digan, no tendrán más opción que acatar esas decisiones.

24 de febrero

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, declaró al canal 1 de la televisión rusa que Rusia dispone de bastante más reservas de “tierras raras” que Ucrania y que el gobierno ruso está «dispuesto a trabajar con nuestros socios extranjeros, incluso con los estadounidenses», para desarrollar la explotación de esos recursos. En otras palabras, si se logra restaurar la paz, es posible que Washington no pueda tener acceso a las “tierras raras”… ¡que Ucrania no posee! Pero sí tendría acceso a las de Rusia.

El presidente Putin ya había dicho antes que Rusia sólo aceptará firmar la paz con Ucrania cuando haya en Kiev un presidente legítimo. Sobre las elecciones en Ucrania, que no se han podido convocar porque el Consejo de Seguridad y Defensa de Kiev se negaba a levantar la ley marcial, para poder mantener su dictadura, el presidente ruso se mostró favorable a la candidatura del general Valery Zalujni, el ex jefe de las fuerzas armadas ucranianas, hoy embajador en Londres. El presidente Putin aseguró que entre los ucranianos Zaloujni es dos veces más popular que Zelenski.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, viajó a Washington. Según las televisiones francesas, Macron fue recibido en la Casa Blanca por el presidente Donald Trump. Pero, según las televisoras estadounidenses, el presidente francés fue recibido únicamente por la directora del equipo de trabajo del presidente Trump, lo cual constituye una violación de las reglas básicas del protocolo.


El 24 de febrero Volodimir Zelenski y sus invitados participaron desde Kiev en una reunión por videoconferencia de un “G7 ampliado” con el presidente Donald Trump, quien les habló desde la Casa Blanca.

Desde la Casa Blanca, Emmanuel Macron participó, por videoconferencia, en la reunión del “G7 ampliado” que se hizo en Kiev, con la presencia en la capital ucraniana de Volodimir Zelenski; del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau; de la presidente de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen y del presidente del Consejo Europeo, el portugués Antonio Costa. El canciller alemán, Olaf Scholz; la primer ministro de Italia, Giorgia Meloni; y el primer ministro de Japón, Shigeru Ishiba, también participaron por videoconferencia desde sus países. También participó el primer ministro de España, Pedro Sánchez, quien se hallaba en Kiev. Todos los participantes, incluyendo al presidente francés Emmanuel Macron, se inclinaron ante el presidente de Estados Unidos y aceptaron sus decisiones.



Después de haber participado por videoconferencia en un “G7 ampliado”, bajo la presidencia de Donald Trump, ante cuya voluntad se inclinaron todos los participantes, el presidente de Francia, Emmanuel Macron se desplaza a otra ala de la Casa Blanca. Antes de ser admitido en la famosa Oficina Oval, el presidente de Francia tuvo que esperar a que el presidente Trump terminara otra reunión con sus consejeros.

Sólo después de esa videoconferencia, el presidente Macron fue finalmente autorizado a conversar directamente con el presidente Trump en la Oficina Oval. Se ignora lo que se dijeron los dos presidentes, pero, durante la conferencia de prensa que ofrecieron después, se congratularon sobre la “unidad”. Dicho claramente, el presidente Macron renunció a sus quejas para someterse sin reservas, al igual que sus colegas del G7, a las decisiones del presidente Trump.

Por su parte, el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, viajará a Washington el 27 de febrero para proponer el despliegue de una fuerza de paz británica que garantizaría el alto al fuego en Ucrania… una propuesta que los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin probablemente rechazarán porque un protagonista del conflicto con Rusia no puede aspirar a convertirse en árbitro.

Y ya se sabe lo que vendrá después. En los próximos años, la OTAN y la Unión Europea van a disolverse, como antes se disolvieron el Pacto de Varsovia y la URSS. Esa es la única solución para mantener la unidad de Estados Unidos. Sin eso, es Estados Unidos el que va a desaparecer.

Las élites europeas tendrán que asumir solas la responsabilidad de garantizar la seguridad de sus países. Tendrán reconstruir sus ejércitos. Ese proceso exigirá una decena de años para los países que, como Dinamarca, lo inicien a partir de mañana. Los otros quedarán expuestos a los vaivenes de la Historia.

Francia y Reino Unido ya no disponen, como tampoco los demás, de ejércitos capaces de garantizar la defensa de sus territorios. Sólo cuentan con “fuerzas de proyección” que utilizan para conservar los restos diseminados de sus antiguos imperios coloniales. Para pagar la formación de verdaderos ejércitos, cada país tendrá que recortar los presupuestos de otros sectores.

En Francia, los recortes afectarán, evidentemente, los gastos sociales. Habrá entonces que plantearse el problema del despilfarro en los servicios de salud y la enseñanza. Los franceses están convencidos, erróneamente, de que su Seguridad Social, sus subvenciones familiares y su sistema de jubilación son elementos indisociables de su República, cuando en realidad se trata de sistemas heredados del régimen fascista de Philippe Petain. Aunque algunos recibieron ciertamente el aval del Consejo Nacional de la Resistencia después de la Segunda Guerra Mundial, en realidad nada tienen de republicanos.

Así que debemos prepararnos para días difíciles. No será dentro de varios años sino en las próximas semanas, cuando tendremos que encontrar cómo pasar de nuestro actual modelo social a otro diferente, más moderno y más libre, sin perjudicar a los más vulnerables. Es poco probable que nuestra clase política actual sea capaz de lograrlo. Sus principales líderes acaban de reunirse en el palacio presidencial –ellos también– con el presidente Emmanuel Macron para confirmar que comparten su visión sobre el conflicto ucraniano y sobre la “demencia” del presidente de Estados Unidos.

A veces se puede dejar pasar un tren para tomar el siguiente. Pero este… este es el último.

Thierry Meyssan




[1] 1 millardo = 1 000 millones


[2] «Occidente y el conflicto en Ucrania», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de febrero de 2025.


[3] Poutine, maître du jeu?, por Jacques Baud, Max Milo éditions, 2022.


[4] El presidente francés Emmanuel Macron llegó a grabar un monólogo de una hora dirigido a los franceses. Evidentemente, Macron está entrenándose para presentar su “visión” sobre el conflicto ucraniano. Se trata de un claro ejercicio de autosugestión.