El gobierno de Turquía decidió responder al atentado kamikaze de Estambul con masivos bombardeos contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI, ex ISIS) en Siria e Irak, matando a cerca de 200 yihadistas en el transcurso de 48 horas.
Mientras las investigaciones sobre el ataque del martes en Sultanahmet continúan con el arresto de otros dos sospechosos, el premier, Ahmet Davutoglu, explicó que Ankara decidió actuar a través de la frontera, apenas tuvo la certeza que el atentado fue perpetrado por un afiliado del EI.