19 jun 2013

IGNACIO RAMONET / La coacción alemana

IGNACIO RAMONET / La coacción alemana


*Periodista español. Presidente del Consejo de Administración y director de la redacción de “Le Monde Diplomatique” en español. Editorial Nº: 212 Junio 2.013


IGNACIO RAMONET / LE MONDE DIPLOMATIQUE – La devastadora austeridad impuesta por Berlín a toda la zona euro y en particular a sus socios del Sur (Grecia, Portugal, España, Italia y Chipre) está provocando en estos países una subida de la germanofobia. En sus recientes visitas a Madrid, Atenas y Lisboa, la canciller alemana Angela Merkel ha sido recibida por manifestaciones muy hostiles. Miles de víctimas de las políticas ‘austericidas’ denunciaron en calles y plazas la coacción del “IV Reich” y acogieron a la dirigente alemana con banderas nazis y uniformes de las SS o de la Wehrmacht…

En Francia también -cuando se acaban de celebrar por todo lo alto los cincuenta años del Tratado de amistad franco-alemán, piedra angular de la política europea de París- los amigos del presidente François Hollande ya no dudan en reclamar un “enfrentamiento democrático” con Alemania y acusan al vecino germano de “intransigencia egoísta”. El propio secretario general del Partido Socialista (PS), Harlem Désir, alienta a sus militantes a “colocarse a la cabeza de la confrontación” con Angela Merkel, “la canciller de la austeridad”. Y es que, hasta ahora, se había vivido en la idea de que el carro de la Unión Europea (UE) lo tiraba una yunta de dos Estados, Francia y Alemania, y que tanto montaba, y montaba tanto, París como Berlín. Pero eso -silenciosamente, sin bombo ni platillo-, se ha terminado desde que la crisis, a partir de 2010, golpea violentamente a la mayoría de los países europeos mientras Alemania se afianza como la economía más poderosa de Europa. Francia, que perdió en 2012 su triple A, se descolgó del pelotón de cabeza, y ve ahora cómo su vecino germano se aleja cada vez más, económicamente, de ella…

Hasta en el Reino Unido -que no pertenece a la zona euro-, la clase política se alza igualmente para protestar contra la nueva “hegemonía germana” y denunciar las consecuencias de ello: una “Europa dominada por Berlín, o sea precisamente lo que el proyecto europeo debía, en principio, impedir”. En efecto, la UE fue concebida con la idea de que ningún Estado ni podía, ni debía ser hegemónico. Pero Alemania, después del trauma de la reunificación -que sobrellevó gracias a la solidaridad de todos los europeos- se ha convertido en la gran potencia dominante del Viejo Continente. Es el país rico, sin crisis, que todos envidian y detestan a la vez.

Muchos analistas constatan que la crisis, paradójicamente, es lo que ha permitido a Berlín “conquistar Europa” y alcanzar una posición de dominación que no tenía desde 1941… Lo que le hace decir, con ironía, al semanario Der Spiegel: “Alemania ganó la Segunda Guerra Mundial la semana pasada…” (1).

El hecho es que Alemania lidera en solitario la Unión Europea. Basándose en lo que considera su “éxito económico”, Berlín no duda en imponerle a todos sus socios su detestable receta nacional: la austeridad. En particular a los de la orilla mediterránea, cuyos habitantes son considerados por muchos políticos y por los medios de comunicación alemanes como unos “perezosos”, unos “indolentes”, unos “tramposos” y unos “corruptos”. En cierto modo, esos alemanes están convencidos de que la crisis opone un Norte mayoritariamente protestante, trabajador, hacendoso, austero y ahorrador, a un Sur católico u ortodoxo, gandul, jaranero, vividor y rumboso. ¿No declaró acaso, la propia Angela Merkel, ante los militantes de su partido, la CDU, en mayo de 2011, que “en países como Grecia, España y Portugal, la gente no tendría que jubilarse tan pronto, en todo caso no antes que en Alemania (2), y los asalariados tendrían también que trabajar un poco más, porque no es normal que algunos se tomen largas vacaciones cuando otros apenas tenemos asueto. Esto, a la larga, aunque se disponga de una moneda común, no puede funcionar” (3)?

Otra prueba de esa convicción germana de que mientras el alemán trabaja los ribereños del Mediterráneo viven a la bartola (4), la constituye la provocadora declaración, en Salónica, del ministro adjunto alemán de Empleo, Hans-Joachim Fuchtel, enviado a Grecia por Merkel para ayudar a reestructurar los municipios griegos: “Los estudios demuestran -afirmó Fuchtel- que aquí se precisan tres griegos para hacer el trabajo que haría un solo alemán”. Y partiendo de semejante conclusión, el ministro recomendó el despido de miles de funcionarios locales… Los cuales, al día siguiente, se amotinaron y casi ajustician al cónsul alemán, Wolfgang Hoelscher-Obermaier, al grito de “¡Linchemos a los nazis!” (5)…

Más allá de los viejos clichés -”perezosos” contra “nazis”-, lo que está en juego es la salida de la crisis. Porque, a escala planetaria, las demás grandes economías, Estados Unidos y Japón, han vuelto al crecimiento mientras la UE sigue sumida en la recesión. De ahí que se cuestione más que nunca la “solución única” alemana, basada en la austeridad. Berlín sólo cree en la reducción de los déficits presupuestarios, en la disminución de la deuda soberana y, sobre todo, en la reforma laboral (6). Esta “reforma” ha convertido Alemania en un verdadero “infierno social” para millones de asalariados que trabajan por menos de 5 euros la hora en un país que no posee salario mínimo (7). Uno de cada tres empleos es precario. Y el número de “minijobs”, a menos de 400 euros al mes, se ha disparado. La población alemana es la que más sufre con este “modelo”; en Berlín, uno de cada tres niños vive bajo el umbral de pobreza…

Pero es que, además, está demostrado que la austeridad no funciona y es destructora. Cada mes que pasa, Europa, con ese remedio, se hunde más en la recesión. Los ajustes y los recortes sucesivos matan el crecimiento y tampoco permiten el desendeudamiento de los países. Ya no son sólo los Estados del Sur y sus poblaciones quienes protestan contra las políticas de ajuste, a ellos se suman ahora, entre otros, los Países Bajos, Suecia, los socialdemócratas alemanes y la propia Comisión Europea que considera que “la austeridad ha alcanzado sus límites”. Sobre todo cuando las tesis “científicas” de los profesores Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, en las que se basaban las políticas de austeridad, se han revelado falsas; no se apoyaban en ninguna racionalidad económica (8).

Es hora, por consiguiente, de ir pensando en otras soluciones. Berlín y el “merkiavelismo” (9) pretenden que no las hay. Pero es fácil demostrar lo contrario. Por ejemplo, se le podría dar mucho más tiempo -como ya se está empezando a hacer- a los países europeos para alcanzar el célebre 3% de déficit presupuestario; y también cuestionar esta absurda “regla de oro”…

Habría que reducir el valor del euro, moneda demasiado fuerte para la mayoría de los países de la eurozona, y estimular de ese modo las exportaciones. Japón, segunda economía del mundo, lo ha hecho bajo la dirección de su nuevo Primer ministro conservador, Shinzo Abe, inundando la economía de liquidez (todo lo contrario de la austeridad) (10), reduciendo en seis meses el valor del yen un 22%, mientras la tasa de crecimiento daba un espectacular salto adelante situándose en un 3,5% anual…

Otra perspectiva: los 120.000 millones de euros previstos en el Pacto Fiscal que se firmó el año pasado para el “estímulo del crecimiento”… ¿Qué espera la UE para decidirse a gastarlos? ¿Y los 5.000 millones de euros disponibles de los “Fondos Estructurales Europeos”? ¿Por qué no se utilizan? Con sumas tan colosales, ya presupuestadas, se podrían realizar grandes obras de infraestructura y dar trabajo a millones de desempleados… O sea un verdadero New Deal europeo, o como dice Peer Steinbrück, el candidato socialdemócrata rival de Angela Merkel en las elecciones legislativas alemanas del próximo 22 de septiembre: “Necesitamos un auténtico Plan de desarrollo y de inversiones europeo para estimular un crecimiento sostenible. Porque lo que está en juego no es la estabilidad del euro, sino la estabilidad de todo nuestro sistema social y político. La injusticia social amenaza la democracia” (11).

Otra alternativa a la austeridad consistiría en imitar lo que hizo Berlín después de la reunificación en 1993 en beneficio de los Länder del Este, creando un pequeño impuesto indoloro del 1%. A escala europea supondría un fondo de unos 200.000 millones de euros al año que no les vendría mal a los países en dificultad…

Otra medida sería que la canciller Merkel se decidiese a subir los salarios en Alemania, con lo cual relanzaría el consumo interno, estimularía su propia economía (que con un crecimiento de apenas el 0,1% en el primer trimestre de 2013 ronda la recesión), aumentaría las importaciones procedentes de los demás países europeos y pondría así en marcha el motor del crecimiento en toda la Unión.

Y ni siquiera abordamos aquí otras soluciones como sería sencillamente el abandono del euro y el retorno al Sistema monetario europeo, propuesto recientemente por Oskar Lafontaine, ex ministro de Finanzas alemán y fundador de Die Linke. Como vemos, las soluciones no “austeritarias” existen ¿a qué esperan los gobiernos para adoptarlas?





(1) Georg Diez, “Wir Technokraten mit Goethe unterm Arm”, Der Spiegel, Hamburgo, 11 de noviembre de 2011.http://www.spiegel.de/kultur/gesellschaft/s-p-o-n-der-kritiker-wir-technokraten-mit-goethe-unterm-arm-a-797175.html

(2) Esta afirmación es errónea, según la propia prensa alemana, que cita las estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la edad media de jubilación efectiva en Grecia (61,9), España (61,8) y Portugal (67) es semejante, o incluso superior, a la de Alemania (61,8). (Sven Böll y David Böcking, “Merkel’s Clichés Debunked by Statistics”, Der Spiegel, Hamburgo, 19 de mayo de 2011.

(3) Ibidem. http://www.spiegel.de/international/europe/the-myth-of-a-lazy-southern-europe-merkel-s-cliches-debunked-by-statistics-a-763618.html

(4) Según un sondeo, el 40% de los alemanes tacha a los españoles de “ociosos o poco trabajadores”. En el mismo sentido, los italianos reciben calificaciones semejantes a las de los españoles, mientras los griegos aún son peor calificados. ABC, Madrid, 24 de abril de 2013.

(5) AFP, 15 de noviembre de 2012.

(6) Esta reforma del mercado del trabajo, es lo que se conoce generalmente como “reforma Schröder”, por el nombre del canciller socialdemócrata Gerhard Schöder que las adoptó – “Agenda 2010″- en 2003-2005. Consiste esencialmente en abaratar los costes del trabajo, facilitar el despido, reducir las indemnizaciones para “flexibilizar” el mercado de trabajo en el sector de los servicios y dar mayor “competitividad” a la economía. O sea un desmantelamiento de los derechos laborales.

(7) En el campo, millones de rumanos y búlgaros son empleados a 3 ó 4 euros la hora…

(8) El País, Madrid, 26 de abril de 2013.

(9) Concepto propuesto por el sociólogo alemán Ulrich Beck. Léase Le Nouvel Observateur, París, 16 de mayo de 2013.

(10) A pesar de que la deuda de Japón representa el 245% de su PIB…

(11) Le Monde, París, 17 de mayo de 2013.



*Periodista español. Presidente del Consejo de Administración y director de la redacción de “Le Monde Diplomatique” en español. Editorial Nº: 212 Junio 2.013



18 jun 2013

Assange: “Impera una ideología, la de Occidente”

17 JUNIO 2013



Assange es entrevistado por La Jornada.



PEDRO MIGUEL / LA JORNADA – El sol se ha resignado a entibiar la tarde londinense y Julian Assange parece tranquilo. En medio del acoso judicial, financiero y propagandístico; llevando a cuestas la hostilidad de tres gobiernos, entre ellos el más poderoso del planeta; satanizado por tirios y troyanos –las derechas occidentales lo acusan de terrorista y no faltan, desde las izquierdas, voces delirantes que ven en Wikileaks una fachada de la CIA–; puesto a competir en el terreno de la inteligencia con enormes instituciones de espionaje y represión; obligado a escoger entre una carambola de extradiciones que podría llevarlo a un juicio en Alexandria, Virginia, o la reclusión en la embajada de un país lejanísimo, pero amistoso, Julian Assange conserva la calma. No hay en él un optimismo desbordado. Por el contrario, su percepción del actual momento planetario tiene acentos sombríos:



“El fin de la guerra fría y de las disputas ideológicas clásicas nos llevó a una posición en la cual toda la Tierra se cocina simultáneamente en una misma ideología, la occidental, y no tenemos perspectiva. Varios pensadores creen que se mueven en una corriente diferente y que tienen alguna perspectiva, pero eso es imposible. Necesitas llegar del profundo pasado o del profundo futuro o de otro planeta para tener ahora un adecuado sentido de la perspectiva, porque la ideología occidental domina por completo y ha penetrado el sistema. Tal vez los budistas, en todo caso, tengan alguna perspectiva distinta. Pero para todos los que venimos de una cultura europea, y eso incluye a América Latina, no hay una perspectiva adecuada. Este cambio ideológico domina la Tierra.“Luego, hay muy poco espacio para movimientos, porque vivimos en una mediocracia: los medios definen el marco en el cual ocurre toda la acción política. Si los medios facilitan que la gente diga una cosa a un grupo y otra a otro, entonces esa es la estrategia más exitosa y eso es lo que la gente hace. Cuando los medios han manufacturado el consenso, cuando meten miedo o bombardean con propaganda, corrompen la percepción de la realidad, y andamos por ahí, en la niebla, sin saber en verdad dónde existimos. Y, ¿cómo puede la gente apoyar a un grupo o un proyecto determinado si no puede ver el lugar en el que existe? Es imposible. Mentir produce ganancias.“Voltea a las campañas de difamación emprendidas por la Oficina Federal de Investigación (FBI por sus siglas en inglés) en contra de personas que hacían algo genuino, que promovían la justicia. Esas campañas desalientan a la gente que busca orientar a la sociedad hacia una situación de mayor justicia y le dificultan las cosas. Si esas personas comienzan a tener éxito y la gente lo reconoce, y son apoyadas y otros promueven ese proyecto, comienza a rendir frutos. Entonces las atacan con rumores y difamaciones y mentiras, difundidos por los medios del establishment y otros que actúan por mera inconciencia. Tal vez eso no frene al proyecto pero reduce su posibilidad de éxito, y ese es el ambiente político en el cual existimos.“Míralo desde otra perspectiva: ¿Por qué siempre son malos los vendedores de coches? ¿No debería haber unos buenos y otros no tan buenos? Pero ocurre que los que son honestos están en competencia con los que mienten y así no obtienen ganancias Y, ¿por qué mienten los que mienten? Porque la mayoría de la gente no sabe nada acerca de los coches. Así que es un ambiente en el cual mentir produce ganancias, lo cual implica que es peligroso comprar un auto usado.”

–“Cambiar la vida, dice Rimbaud. Transformar el mundo, dice Marx. Para nosotros, ambas consignas son una sola”. ¿En qué te hace pensar esta frase de André Breton?



–Estoy totalmente de acuerdo con ella. Cualquier cosa que podamos hacer, con el mínimo significado, debe ser hecha en el mundo en el que vivimos. Si no conocemos el mundo lo que hacemos no tiene significado. Así que para empezar tenemos que conocer. ¿Y cómo conocemos? A partir de nuestra propia experiencia, pero también a partir de la experiencia de otros. Otros tienen mucha más experiencia de la que nosotros podríamos tener. ¿Y cómo nos transmiten su experiencia? Por medio de las palabras.



“Lo primero que hay que hacer es cambiar el sistema de conocimiento, el flujo de información y la educación. Me di cuenta de esto hace mucho, y por eso no me metí a la política sino que empecé con Wikileaks: porque dar a conocer información, sacar fuentes primarias y hacerle la vida difícil a las instituciones que se manejan con secretos, son cosas que cambian el entorno de los medios, el ambiente del conocimiento.”



“La gente necesita ver la esperanza. Para involucrar a gente buena tienes que mostrarle que una actividad determinada llevará a buenos resultados, y para eso se requiere de motivaciones éticas. Pero al final, todo se reduce a cuánto se puede conocer la circunstancia política. Si regresamos a la clásica descripción marxista, la gente debe reconocer su propia clase y posición. Si los individuos no reconocen que están juntos, bajo determinadas condiciones, todo lo demás no tiene esperanza. En un contexto moderno, debemos permitir que la gente reconozca sus condiciones y ello significa dificultarle la posibilidad de mentir pero, sobre todo, hacer que para los políticos sea difícil mentir.



“Uno de mis descubrimientos aquí en Londres es cuánto miente la gente y qué tan seguido, y cuán normal es que la gente del establishment mienta, ponga trampas. Es lo mismo en Suecia. De hecho, con todos los países con los que he tratado, que han sido imperios; también en España –que durante mucho tiempo fue la cabeza de un imperio–, ese parece ser el resultado cultural, porque cuando tienes un imperio necesitas decirle una cosa a los campesinos, otra a los trabajadores industriales, otra a las trabajadores en los medios, otra a los banqueros, otra a los que apoyan desde el exterior, y así reduces la oposición y maximizas el apoyo. Creo que ese es un resultado natural para los grandes partidos políticos, si quieren permanecer en el poder durante mucho tiempo. Pero estas promesas entran en conflicto, así que la única manera que tienes de resolver estos conflictos es mentir. Por eso siempre he pensado que la política, como se hace tradicionalmente, no genera esperanzas.”



–Y sin embargo, te has postulado como candidato al Senado australiano y estás formando un partido político en tu país…



–Y ahora según las encuestas en Australia, tenemos 40 por ciento del apoyo de la gente menor de 30 años, a pesar de ser la primera elección en la cual contendemos…



–Sea. Pero ahora estás en la lucha por el poder; un partido es un instrumento para luchar por el poder.



–Un tipo de poder, sí, pero en esencia es el mismo tipo de poder por el cual Wikileaks ha luchado: el poder de revelar, de sacar la verdad a la luz.



–Quieres ganar una elección.



–Sí, pero no para hacer gobierno. Contendemos por el Senado, que es la cámara que fiscaliza, su función es vigilar al gobierno y hacer comparecer a los funcionarios. En Australia no tenemos el cargo de presidente, así que no importa qué tan popular sea, no puedo ganar. Tenemos un primer ministro, pero es elegido por el Parlamento. Así que tenemos que llegar a una posición en la cual controlemos más de la mitad del Parlamento. Quizá en algunos años, pero no en este.



–Julian, cuando fundas un partido y contiendes en una elección, siempre corres el peligro de llegar al poder.



–Sí (risas). Pero en esta elección lograríamos una posición de poder relativo: de uno a tres senadores. Eso es relativamente poderoso, pero es un poder pequeño comparado con el que Wikileaks ya ostenta como organización.



El imperio de los países angloparlantes



“Muchas veces los australianos se llaman a sí mismos, con desprecio, el estado 51. Pero es un hecho: Australia es un estado de Estados Unidos que no tiene derecho al voto. Tenemos un presidente, Obama, por el cual no votamos. Una vez que reconoces esto –yo me di cuenta hace 10 años–, comprendes que tienes que interactuar directamente con el imperio. Tienes que interactuar directamente con el gran centro de poder. No puedes tener la actitud de “me ocupo de lo mío”. Pero lo importante es la alianza anglófona, a la que quizá deberíamos llamar el imperio occidental: la alianza de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda.



“Es una alianza que comparte inteligencia: muchos documentos oficiales estadunidenses están clasificados como “secreto/no forn”. ¿Qué significa este “no forn”? Significa “no extranjeros” (foreigners), es decir, que el documento está vetado para cualquier ciudadano de los socios aliados de Washington como Alemania o Italia, así se trate de un agente de seguridad o de un empleado de la OTAN.



“Pero una regla recientemente aprobada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos establece que ciudadanos de Gran Bretaña, Australia y Canadá pueden tener acceso a documentos “no forn”.



“En Wikileaks revelamos un enorme ejercicio conjunto de inteligencia militar de alta tecnología que involucra a Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Gran Bretaña, que se lleva a cabo anualmente: se llama Operación Reto del Imperio [http://goo.gl/cWaTc



]. Si alguien hace algo molesto, todos los satélites espías se comunican entre sí, además de los aviones y las tropas de esos cinco países, para enfrentar la situación. Esa es la manera en que internamente se conciben y se llaman a sí mismos “el imperio”. Así que mover políticamente a Australia es una manera importante de mover políticamente al imperio, porque Australia es parte de él.”



–Es una perspectiva. Pero en lo inmediato, me parece que eres la persona que ha sufrido la peor persecución política internacional desde León Trotsky.



–No estoy seguro de que la comparación sea natural –rezonga Assange–. En lo que probablemente tengas razón es en que la amenaza que el Kremlin veía en Trotsky es similar a la amenaza que el imperio occidental percibe en mí: tanto un símbolo como un liderazgo práctico. Y en ambos casos se trata de percepciones.



“¿Qué amenaza real represento para el establishment occidental? ¿Y qué amenaza real representaba Trotsky para la Unión Soviética? Es difícil de evaluar. Pero, finalmente, si hay una amplia percepción de amenaza, entonces hay una amenaza. Un poco como en el futbol: ¿qué importa si gana un equipo o el otro? Eso no cambia gran cosa. Pero para que un balón sea relevante, basta con que mucha gente sienta que lo es.”



–En todo caso, eres un balón que vive bajo persecución. Y bajo amenaza.



–Hubo una amenaza de asalto a la representación de Ecuador por parte del gobierno británico. Hubo policías bajando por cuerdas, esta embajada rodeada de policía, temprano en la mañana, y una amenaza formal por escrito. La indignación por el intento de violación a la soberanía de la embajada llevó a que el gobierno británico se retirara, y no volverá a intentarlo. Puede realizar otro tipo de ataques pero no va a intentar asaltar la embajada. Pueden resoplar todo lo que quieran. La realidad es que Ecuador evaluó la situación y me dio asilo político.



–Algunos, en los medios pro occidentales, y no digo que esté de acuerdo con ellos, afirman que es paradójico que le hayas pedido asilo a un gobierno acusado de reprimir la libertad de expresión.



–No hay paradoja. Sería una paradoja si pidiera asilo a un país que no ofrece asilo. Nadie hace un juicio semejante acerca de alguien que pide asilo a Estados Unidos; no dicen “cómo puedes pedir asilo allí en donde ha colapsado el imperio de la ley”, etcétera. De hecho, no pocos de los ataques internacionales contra la reputación de Ecuador en materia de libertad de expresión son simplemente intentos por descalificarme, y en esos casos el gobierno ecuatoriano es sólo un blanco de proximidad. En lo que a mí respecta, son completamente irrelevantes. Mi asilo no tiene nada que ver con eso y, además, no soy vocero del gobierno de Quito. Por lo demás, esas afirmaciones de que Ecuador tiene a periodistas en prisión, de que Ecuador manda rutinariamente a periodistas a la cárcel, son falsas.



Organizaciones humanitarias, corruptas y con sesgo



“Toma el caso del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), un grupo conservador estadunidense, con sede en Nueva York, fundado por la prensa del régimen, o el de Reporteros sin Fronteras: ellos tienen listas de periodistas en prisión en muchos países, pero en Ecuador el número es de cero. En Turquía hay 48. Veamos a la Freedom House, fundada por el gobierno estadunidense; cada año saca listas relacionadas con la libertad de la prensa. Tiene tres categorías: libre, parcialmente libre y no libre. Por supuesto que clasifica a Estados Unidos como “libre”, igual que a Gran Bretaña y a Suecia; así clasifica a la mayoría de los países occidentales. Antes de que yo entrara a esta embajada, la Freedom House ponía a Ecuador como “parcialmente libre”; una vez que me dieron refugio, Ecuador fue reclasificado como “no libre”.



“En el caso de Human Rights Watch (HRW), si bien en ocasiones ha hechos cosas buenas, como en el caso de Baréin, se excede en relación con Rusia y se excede en los casos de Venezuela, Ecuador y otros países. Y eso se refleja en su personal y su financiamiento. Echemos un vistazo a su personal: su encargada de “Iniciativas Globales”, Minky Worden, trabajó escribiendo los discursos para el procurador general de Estados Unidos. Y hace tres meses, su marido, Gordon Crovitz, exhortó, en The Wall Street Journal, a que me acusaran por espionaje. El año pasado Amnistía Internacional (AI) contrató a Suzanne Nossel, funcionaria del Departamento de Estado durante mucho tiempo, la cual hizo publicar carteles de respaldo a la presencia de la OTAN en Afganistán.



“Tanto AI como HRW se han rehusado a reconocer a Bradley Manning como prisionero de conciencia. La definición de prisionero político, según las propias directrices internas de AI, es que la supuesta ofensa sea de naturaleza política, o que la acción se llevó a cabo con una intención política, o que la investigación se llevó a cabo por factores políticos, o que la investigación se politizó, o que el encarcelamiento está politizado. Es indiscutible que Bradley Manning cubre la mayoría de estas condiciones y, sin embargo, AI nos ha dicho que no se va a tomar la molestia de determinar si Bradley Manning puede ser declarado prisionero de conciencia o prisionero político en tanto no sea sentenciado. ¿De qué va a servir entonces? Cuando esas organizaciones vean por dónde soplan los vientos políticos, y cuando Manning esté en prisión enfrentando cadena perpetua o la pena de muerte, sólo entonces, y si con ello pueden obtener un beneficio político, lo declararán prisionero político. Pero no antes.



“Así que estas organizaciones están en bancarrota y en general no se puede confiar en ellas. Si ves lo que dicen de un país que no está de este lado ni de aquél, como Guinea Ecuatorial, entonces quizá se pueda confiar en lo que dicen. Pero si hablan de Bradley Manning, Ecuador, Rusia o Estados Unidos, sus agendas están demasiado sesgadas.



“Amnistía fue una organización popular; obtenía de la sociedad la mayor parte de su financiamiento, pero eso ha cambiado. Cuando una organización acepta ser financiada por los gobiernos, o por organizaciones del establishment, como las fundaciones Rockefeller o Ford, ¿quiénes son sus interlocutores reales? Cuando Amnistía saca un comunicado de prensa, ¿se dirige al público o a quienes la financian? En suma, se trata de organizaciones corruptas y hay que ver de dónde sacan su dinero y cómo reclutan a su personal.”



“Te habrían dicho que nuestras probabilidades eran cero…”



–¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción en los anteriores tres años?



–Bueno, supongo que hay una diaria satisfacción política. El evento aislado más satisfactorio fue cuando la gente tomó Alejandría (Egipto, finales de enero de 2011), seguro, eso fue… A pesar de que, claro, la revolución egipcia ha seguido teniendo algunas victorias y algunas derrotas; pero en ese momento fue muy satisfactorio, porque estábamos profundamente involucrados, monitoreando lo que pasaba, en relación con la gente de allá, y publicando información.



“Una satisfacción más amplia ha sido la de impedir que nuestra gente sea arrestada, detenida o encarcelada, mantener a la organización en funcionamiento e impedir que quiebre. No hemos despedido a nadie del equipo por razones financieras, aunque la gente haya tenido que ajustarse a reducciones salariales de 40 por ciento, como resultado del bloqueo financiero. No han desmantelado la organización, no han podido meter en prisión a ningún miembro de nuestro personal, aún. Y yo estoy en una posición difícil, pero puedo seguir trabajando.



“Así que si alguien te dijera: una editorial pequeña y radical se enfrenta a la Casa Blanca, la CIA, el Departamento de Defensa, el Pentágono, la NSA, la FBI, ¿cuáles son sus posibilidades de seguir existiendo tres años después? Contestarías que cero. Pero aquí estamos, y eso es satisfactorio.”



(Con colaboración e información de Tania Molina Ramírez)



(Tomado de Contrainjerencia)



12 jun 2013

EMPLEADOS CON DISCURSOS DE EMPLEADORES

Ejemplo argentino reflejo de Latinoamerica...

Editorial La República


Un fenómeno político-mediático viene incrementando la degradación institucional, cultural y moral de la Argentina, que no es novedosa sino prácticamente estructural. Se trata del programa televisivo Periodismo para Todos (PPT) que se emite por la televisión abierta en ese país, aunque también es reproducida por varias señales de habla hispana en otros. Su responsabilidad, sin embargo, no es exclusiva en el deslizamiento por esta pendiente del deterioro. No suelo analizar programas de TV –y tampoco será este el caso, al menos en detalle- porque no soy un especialista en comunicación, menos aún en su variante audiovisual y porque no tengo televisión siquiera, aunque la evidencia fáctica de esta última afirmación va perdiendo cada vez más peso específico argumental a medida que las ediciones on line de la prensa escrita suben en recuadros los videos televisivos, además de la existencia de tapes en youtube, impidiéndome de este modo la posible excusación. En cualquier caso, las repercusiones del programa en cuestión adquieren una relevancia cuya discusión es imposible eludir ya que prácticamente determinan los titulares de los lunes y de varios días subsiguientes. Expuse en un artículo de este diario algún conflicto particular que mantuve con el conductor de ese ciclo televisivo, el periodista Jorge Lanata, ya en los primeros años del matutino Página/12, y de nuestras bifurcadas carreras. Sin embargo no me impidieron mantener un trato cordial en las contadas ocasiones en que nos reencontramos, sea en Montevideo cuando por ejemplo condujo el programa central en la inauguración de la señal uruguaya TVLibre o más íntimamente en su lujosísimo departamento de Bs. As. sobre la calle Esmeralda al 1.300, hace varios años. Diferencias aparte, hasta no hace mucho, siempre lo consideré un compañero, un exponente del anoréxico e indefinible progresismo argentino, valorando particularmente sus denuncias sobre corrupción y degradación institucional y el “punch” que lograba titulando o presentando sus informes y videos, o también como incisivo entrevistador, a diferencia de sus escasas o nulas contribuciones a la dinamización del pensamiento. Tuvo además el enorme mérito de haber fundado aquel “raro” diario que fue en sus inicios Página/12, que supo darle al análisis y la opinión el peso que el resto de la prensa relegaba y que aún hoy continúa afortunadamente dentro del mismo modelo, aunque adscripto al oficialismo. Expresé también aquí mi indignación cuando se lo ninguneó en el festejo de los 25 años de ese diario que fundó.
Pero la voltereta ideológica más reciente lo posicionó como el ariete principal de los peores intereses económicos y políticos del país, ya no sólo por sus denuncias, sino además por sus editorializaciones, que no tienen nada de originales sino que son las mismas que pueden leerse –y preverse- en los medios hegemónicos. Aunque portan ahora bajo su manto el aura de la “credibilidad” que les otorga no sólo el rating sino la supuesta “honestidad refleja” -o adherida por oposición- a las denuncias de corrupción que continúan una línea de periodismo denunciante que ya Lanata había ejercitado con éxito durante los gobiernos de Menem y la Alianza. Probablemente esa difusión ampliada se deba a la impronta payasesca de su programa, que recoge varios géneros ajenos al periodismo televisivo y con cuyo atractivo ya había experimentado el conductor Marcelo Tinelli, como la caricaturización de políticos, la exhibición de modelos publicitarias, el uso de sketchs y un lenguaje chabacano en una mezcla de stand up (groseramente leído y forzado) con monólogo revisteril.
Sin embargo, la amplísima difusión de su ciclo no ha enriquecido el debate político en el país, sino que, contrariamente, lo viene degradando en una espiral cotidiana. En el mejor de los casos, la evidencia de su vuelta de campana se complementó –en medio del silencio oficial- con respuestas de seguidores kirchneristas o funcionarios de las últimas líneas, bajo el formato genérico de la falacia ad hominem, o si se quisiera expresar en términos más populares, matando al mensajero, con el fin de omitir el propio mensaje. También se refleja en la variedad de réplicas la anteposición de otras dimensiones analíticas que desvían el tema o la minimización de la gravedad de las denuncias, que también tiene su versión popular en el “roban pero hacen”.
No sólo por razones de lógica formal sino por la importancia de las denuncias (y por el modo en que se obtuvieron) se impone como mínimo el ejercicio de la duda ciudadana y un atento seguimiento al proceder de la justicia ante ellas, con total independencia de quien resulte el denunciante. Por supuesto que el grupo Clarín (del que hoy Lanata, a pesar de haberlo denostado y denunciado por su corrupción en el pasado, es su periodista estrella) o el diario La Nación (rancia tribuna de doctrina de la oligarquía nacional) están comprometidos en neutralizar y debilitar la iniciativa del gobierno, que entienden contraria a sus intereses. Incluso derribarían al gobierno si pudieran (como por otra parte han hecho tantas otras veces en la historia). Pero ni siquiera estas denuncias surgen de investigación alguna de estos medios, ni de Lanata, sino del quiebre de pactos de silencio y complicidades de antiguos beneficiarios de la corrupción denunciada. El propio rating del programa y la supuesta “credibilidad” los llevó a elegir al programa PPT como medio para ello. Cuánto quisiéramos que otros pactos de silencio tan relevantes como los que sellaron los terroristas de estado se quebraran también y se expusiera su accionar y sus secretos, sin importar en modo alguno que sea a través de este programa o el peor de los medios posibles.
Personalmente no estoy extrañado por los hallazgos. Ya antes de que asumiera Kirchner en 2003 publiqué (en coautoría con Eugenia Zicavo) un largo artículo en la revista uruguaya Bitácora en el que abrigamos grandes sospechas sobre la corrupción del entonces futuro presidente. En casi todos los artículos en los que analicé la Argentina no dejé de mencionar la corrupción oficial y muy particularmente en el que escribí inmediatamente después de la muerte de Kirchner (y el sucesivo) en estas páginas. El aporte de PPT no es la demostración de la existencia de corrupción en el entorno presidencial, sino la visibilidad del cómo, el cuánto y los otros quiénes menores, asociados a ese delito. No hay que ser muy perspicaz para advertir que si un cajero de un banco provincial menor, un chofer y un jardinero son hoy multimillonarios, dueños de enormes mansiones, estancias, hoteles, aviones, flotas automotrices de lujo y empresas diversas de toda laya, son en definitiva, lo que el lunfardo rioplatense denomina “chorros”. Tampoco para sospechar que su vinculación (por ejemplo como chofer, o jardinero del ex presidente y difunto esposo de la actual presidenta) con el matrimonio Kirchner ha sido la potencial razón del enriquecimiento exponencial de todos los involucrados, incluyendo al matrimonio mismo. No considero la situación económica o patrimonial de los ciudadanos una cuestión privada sino pública, que debiera tener además la difusión y transparencia que los medios tecnológicos actuales permiten sobradamente. Para inferir la conclusión que expresé en lunfardo no hacen falta grandes pruebas. Lo que sí prueba, como mínimo, es la inoperancia (por incompetencia o complicidad) de los sistemas judiciales y fiscales para detectarla y pasar a investigarla en detalle. Mucho más complejo parece probar la existencia de bolsos con millones en efectivo o bóvedas en las que se atesorarían.
Triste es reconocer la falacia ad hominen, que dominan –y evitan- hasta los estudiantes del ciclo común y obligatorio de la universidad, no sólo en el discurso de políticos y periodistas oficialistas, sino también en el grupo de intelectuales que pretende ser usina de reflexión, aún desde el franco apoyo a la gestión. Al menos lo es para mí, que tengo tantos y tan buenos amigos en el colectivo Carta Abierta cuyo último documento me duele como “herida abierta”. Entiendo que una parte significativa de ese colectivo deba sus empleos a la confianza que les depositó el poder político y que deban abandonarlos si tal poder cambiara de manos, aunque es penoso que sea tal interés defensivo el motor productivo de un “intelectual orgánico”. Pero esa organicidad no puede incubar la figura abyecta del “intelectual encubridor”, porque ese adjetivo carcome hasta la médula del propio sustantivo.
El propio Lanata tampoco se priva de apelar a la misma falacia. En su columna de ayer en el diario Clarín, oponiendo periodistas (a secas) a aquellos militantes, no discute un solo argumento para pasar luego revista a más de una decena de reporteros oficialistas recordando los medios en los que trabajaron (como si hubieran podido elegirlo con plena libertad) y rematando con la pregunta: “¿lo harán sólo por dinero y ejercicio del cinismo?”, interrogante que debería formularse para sí y cuya respuesta no es muy difícil deducir. La falacia ad-hominem es hoy el gran continente del debate político argentino. Por un lado el discurso denunciatorio del gobierno no llega a rozar siquiera a los oficialistas porque éstos responden con otras temáticas e intereses, como los derechos humanos, las políticas sociales o el plan económico. El estancamiento argumental es pleno y no hay interacción persuasiva posible ni la menor elevación del nivel. No importa qué se enuncie sino sólo quién lo enuncia.
No es inexplicable. La dinámica política global está en la base de este deterioro moral e ideológico que excede sobradamente al kirchnerismo. Salvo excepciones, la totalidad de la clase política y una fracción importante de la sociedad está implicada en la corrupción por acción u omisión. Ha perdido por completo el sustrato vital de la indignación y la voluntad colectiva de saneamiento y superación. Lejos de recrear la política, la asfixia. Vive en y de esta putrefacción, recogiendo mieles o migajas del banquete, según sus posiciones y oportunidades. El debate entonces, confronta a empleados que resultan voceros de sus empleadores.
Es la dialéctica rediviva del amo y esclavo que enunció Hegel hace más de dos siglos.
Emilio Cafassi. Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires, escritor, ex decano.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

30 may 2013

REDOBLAR ESFUERZOS PARA FORZAR LOS CAMBIOS

En tiempos en que se empiezan a perfilar candidatos y se convulsiona
el panorama politico con amodios que vuelven y otras operaciones
que agotan tiradas de diarios y ponen en duda la legitimidad de una lucha
que ha dejado increibles testimonios de valor ante el terrorismo de estado
-cuyos defensores civiles y militares boicotean degeneradamente a los pocos
fiscales que intentan investigar los atroces crimenes cometidos-, es necesario
redoblar esfuerzos para que no se pierda de vista la caracteristica fundacional
de esas generaciones que creyeron en una posibilidad de cambio, dando hasta
su vida, a pesar de las decisiones de las cupulas y sus posibles desavenencias.
Pareciera que hoy lo dirimen a traves de cartas y documentos que poco aportan,
mas alla de ver una realidad negada a muchos cuyas consecuencias la vivieron
los miles de luchadores anonimos avidos de cambio y sociedades mas justas.
Los informes que revelan las reuniones en el batallon Florida demuestran ademas
que la lucha armada como tal era solo ejercida por las fuerzas militares, ya
desmantelado el MLN por lo que son mas graves aun TODAS las operaciones
que se hicieron desde esa fecha, que confirman sin lugar a dudas que son
delitos de lesa humanidad y por lo tanto no prescriben, ni se pueden interpretar
de otra manera.
Del mismo modo que hoy se intenta por estos medios desacreditar las luchas
populares, NO PODEMOS PERDER DE VISTA QUE ESTE DESPRESTIGIO
SE LO QUIERE TRASLADAR AL PODER POLITICO en momentos que
la arremetida contra los fallos de la SCJ los empieza a tener de nuevo como
protagonistas y la falta de definiciones claras sobre derechos humanos, aborto, etc
traen como consecuencia una arremetida mediatica de quienes creen ver en esto
una oportunidad de debilitar al gobierno y por ende al Frente Amplio.
No es casual que hasta la Iglesia tan venida a menos y que tan poco ha hecho
en estos ultimos tiempos para revertir las injusticias, haya salido ahora a respaldar
a la peor y mas retrograda derecha.
Y aunque aun esta en etapa de proyecto, la sola mencion a una ley de medios ha
hecho que las corporaciones economicas-que ven peligrar su hegemonia discursiva-
asociadas al capital financiero que los tiene como socios, ya esten hablando de
leyes mordaza o falta de libertad de prensa avaladas por la SIP...
Ante este panorama solo queda redoblar esfuerzos para seguir cambiando.
Quizas no sea nuestra fuerza politica esa gran gestora de cambios que hemos
soñado, pero es lo mejor que le puede pasar al Uruguay de hoy.
Lo que tiene real valor es el proyecto de pais al que se quiere llegar, los hombres
pasan, las conquistas perduran aunque sean pocas y hoy por hoy solo el Frente
las garantiza.
Por eso no hay que caer en el desanimo y hoy mas que nunca
ARRIBA LOS QUE LUCHAN !!!


 

20 may 2013

VIDELA, EL CONDOR Y LA PUNTA DEL ICEBERG

Como era de esperar, no pocas voces se han alzado con beneplacito
por la muerte de otro genocida y torturador, cuya memoria eriza la piel
y la dignidad de miles de torturados, desaparecidos, emigrados o simples
ciudadanos que se han sorprendido con estas practicas aberrantes.
Sin embargo, con el transcurso del tiempo y a partir de las nuevas
historias que han ido apareciendo en base a testimonios y archivos
desclasificados, se puede apreciar en todo su aspecto las verdaderas
intenciones que llevaron a las fuerzas armadas a perpetrar el quiebre
institucional por las que se consideraron amos y señores de la vida
y gestores economicos e ideologicos de la sociedad.
Es evidente sin embargo, que un proyecto de tal envergadura debia
contar con multiples apoyos, tanto internos como externos, sin lo cual,
por mas loables que fueran sus fines, hubiera fracasado irremediablemente.
Y es aqui precisamente donde menos se ha avanzado en el esclarecimiento
de las responsabilidades que han tenido los diferentes actores economicos,
sociales, politicos , juridicos, eclesiasticos y diplomaticos en la gestacion y
fortalecimiento de un gobierno de facto amparado por la prensa "libre" y
llamado a ser el estandarte de la creacion de una sociedad occidental y
cristiana basada en las modernas teorias neoliberales de los chicago boys.
Si se repasa la historia de los ultimos cien años de America Latina, la
repeticion de hechos de esta caracteristica es el comun denominador,
sin que por ello haya mejorado en algo la vida de sus habitantes.
Los multiples movimientos sociales que han surgido a partir de esta
realidad incontrastable, ya sean pacificos o armados, han tenido siempre
la misma respuesta de parte de los que ostentaban el poder de turno
en beneficio de un sector economico y financiero que no reconoce
ideologias al momento de defender sus intereses, para lo cual, la tortura
el asesinato de opositores y la corrupcion desmedida, nunca fueron un
motivo de alarma de aquellos actores que con la complicidad del silencio
han mirado para otro lado mientras se pisoteaban derechos y garantias.
Ese orden juridico creado -al que se aferraron asesinos y torturadores
clamando leyes finales, obediencias debidas e interpretaciones falaces-
por aquellos que al amparo de los poderosos y las corporaciones, han
"legislado" y estatizado deudas privadas fraudulentas y empobrecedoras
hipotecando el futuro de varias generaciones, son precisamente los que
no aparecen en las cronicas y que sin dudas han sido el sosten intelectual
y material de regimenes aberrantes, con la complicidad y ayuda de las agencias
norteamericanas, expertas en desestabilizar democracias mas o menos
contrarias a sus intereses o cuya ideologia no compartieran.
Son en definitiva los grandes responsables del vaciamiento institucional
cuyas consecuencias mas visibles son la marginalidad y pobreza que rodea
las grandes ciudades y de cuya "inseguridad" y falta de valores se horrorizan
pidiendo penas mas altas y presos mas jovenes...
Con el advenimiento del Plan Condor, y el arribo del neoliberalismo depredador
a favor de las potencias industriales, estos procesos se agudizaron, al tiempo
que las pocas industrias desaparecian y el desempleo record impulsaba la
precarizacion laboral al amparo de los sindicatos, el silencio impune rodeo
a eclesiasticos, fiscales y jueces en su mayoria y la gran prensa libre se
nutria de apologistas liberales que saturaban los medios de comunicacion
con las bondades de la competencia y la libre empresa y el achicamiento
del Estado en perjuicio de las politicas sociales consideradas causantes de
los deficits.
Estas recetas, aplicadas a sangre y fuego, no se podrian haber llevado a cabo
sin el uso de la fuerza militar, para lo cual la Academia de las Americas habia
preparado cuadros para toda latinoamerica, entre cuyos exponentes mas visibles
han sido Videla, Pinochet,Stroessner y el Goyo y cuyo sosten economico eran
el fondo monetario y el banco mundial.
Lo que vino despues es harto despreciable y conocido.
Los desaparecidos, torturados, exiliados, los nietos sin identidad y los pobres
de pobreza, nos recuerdan que la mayoria de los culpables aun siguen impunes
y el hecho de haber muerto el simbolo, no nos debe quitar la vision de los que
con tanta o mayor responsabilidad hoy nos dan clases de democracia o de
interpretacion de leyes sentados en sus bancas o desde los monopolios mediaticos.



24 abr 2013

Para cortarle alas al golpismo hay que salir del extractivismo

Para cortarle alas al golpismo hay que salir del extractivismo






RAUL ZIBECHI 19/4/13 La Jornada México



Esta semana quedó en evidencia la estrategia de la tensión y el caos que promueven las agencias estadunidenses para desestabilizar gobiernos



. Si tomamos en cuenta las experiencias más recientes, incluyendo la primavera árabe, podemos concluir que los golpes de Estado son apenas uno de varios caminos posibles para desalojar gobiernos molestos.



Ni el Pentágono ni la Casa Blanca apuestan por una sola estrategia para conseguir sus fines, sino que ponen en marcha un abanico de acciones convergentes y complementarias.



La crisis económica global y la necesaria contención de los gastos militares (al parecer el Comando Sur vio su presupuesto reducido en 26 por ciento, pero puede haber partidas ocultas) otorgan prioridad al poder suave, o sea mecanismos no tan ostensibles como los tanques y los bombardeos de palacios de gobierno.



Los medios de comunicación, la acción legal y la semi ilegal, incluyendo las masas en las calles, que siempre sirven para legitimar proyectos innombrables, son algunas de las herramientas en uso.



En el caso de Venezuela y la escalada de sestabilizadora que se escenificó horas después de la publicación de los resultados electorales, emergen un conjunto de mensajes que el tiempo permitirá develar completamente, pero que muestran la aparición de nuevas y más refinadas estrategias.



Para mostrar no sólo los aspectos negativos de la coyuntura, habría que mencionar que la casi unanimidad de los miembros de la UNASUR mostraron su apoyo a Nicolás Maduro, incluyendo un rápido reconocimiento por parte del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.



Sólo el Paraguay de Federico Franco, a quien le queda poco tiempo en el cargo, se alineó con Estados Unidos en la región sudamericana.



Esto es relevante porque muestra el aislamiento de Washington y la creciente autonomización de gobiernos como el de Colombia.

Parece evidente que la estrategia desestabilizadora no conviene a nadie en esta parte del mundo, muy en particular a un gobierno que busca la paz con la guerrilla con la oposición del mejor aliado del guerrerista George W. Bush, el ex presidente Álvaro Uribe.



La consolidación de las instituciones y alianzas regionales, tanto la UNASUR como el Mercosur, está mostrando ser una eficaz barrera contra la injerencia del norte en la región sudamericana.



Sin embargo, así como constatamos que algunos gobiernos no siguen mecánicamente la política de Estados Unidos (Ollanta Humala y Sebastián Piñera tampoco se sumaron a Washington), es muy probable que estemos ante una relativa autonomización de las derechas de esos mismos centros de poder.



Quiero decir que las derechas hacen sus propias lecturas de la realidad global y hacen también su propio juego. Sobre todo cuando las tendencias hacia un mundo multipolar se intensifican. Cinco de las 10 principales economías del mundo ya no utilizan el dólar en sus intercambios con China (Russia Today, 14 de abril de 2013).



Entre ellas, Rusia, India y Brasil, pero también Japón, importante aliado de Estados Unidos. Australia, otra aliada de Washington, es el último país en dejar de lado el dólar en su comercio con China. India y Japón también comenzaron a efectuar transacciones en sus respectivas monedas nacionales.



La nueva realidad global golpea de tal modo al centro imperial que hasta sus gastos militares cayeron, por primera vez en 20 años.

Estados Unidos tiene una participación menor a 40 por ciento de los gastos militares glo bales, que sólo en 2012 cayeron 6 por ciento, en tanto el gasto militar de los miembros de la OTAN en Europa se contrajo 10 por ciento (SIPRI, 15 de abril de 2013).

En contraste, los gastos militares de los emergentes crecen de modo continuo, aunque están muy lejos del presupuesto de defensa del Pentágono.



Sin embargo, operan otras fuerzas menos visibles pero tanto o más desesta bilizadoras que las que conocemos de larga data. Me refiero al modelo extractivo o extractivismo.

Con el modelo extractivo de megaminería y agronegocios no se puede profundizar la democracia, asegura Diego Montón, miembro de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Mendoza (Argentina) y nuevo coordinador continental de la CLOC-Vía Campesina (Página 12, 17 de abril de 2013).



El extractivismo es mucho más que un modelo productivo y de acumulación de capital. En rigor, forma parte del complejo especulativo-financiero que hoy domina el mundo. En nuestros países tiene efectos depredadores: está creando un nuevo bloque de poder, corruptor políticamente, polarizador y excluyente socialmente y depredador del medio ambiente.



En lo político, el modelo extractivo necesita un conjunto de gestores que alimenta con sus inmensas ganancias (soya, minería a cielo abierto y varios monocultivos), que velan por sus intereses (universidades, gobiernos nacionales o locales, medios e intelectuales).



Exagerando apenas, el extractivismo juega un papel desintegrador similar al del narcotráfico, porque destruye el tejido social, expulsa a los campesinos de sus tierras, infla ciudades hasta límites insoportables y mata a la gente, en p articular a los más pobres, que no tienen acceso a un sistema sanitario de calidad.



En todos los países de nuestra región, paraísos extractivos del capital especulativo global o de los intereses expansionistas de países emergentes como China, una larga década de extractivismo no ha hecho sino fortalecer a las derechas.



No me refiero sólo a los partidos o políticos conservadores, sino a una derecha difusa, social y cultural, que promueve el individualismo, un consumismo atroz y depredador de los vínculos sociales, comportamientos casi fascistas hacia los pobres, o sea contra los jóvenes de las barriadas populares, en particular las gentes del color de la tierra.



Denunciar el golpismo es imprescindible. Defenderse del Pentágono es urgente. Incrementar la militancia es clave (no sólo las declaraciones y los desplegados).



Pero el modelo extractivo sigue criando y creando camadas de jóvenes conservadores que buscan líderes ultraderechistas.



19/4/2013



9 abr 2013

Noticia de Rebelion SOJIZACION DE URUGUAY

La sojización de Uruguay


La tierrita de los orientales





Angela Garofali Patrón

Rebelión









Durante los últimos diez años el precio internacional de la soja viene siendo favorable para aquellos países productores del grano, debido principalmente a la demanda de China por materias primas. Existieron también otros factores como la preparación de raciones para ganadería intensiva (en el caso europeo, debido al virus de la vaca loca se sustituyó la proteína animal por la vegetal, proveniente de la soja) y la producción de agro-combustibles.



El precio de la oleaginosa ha crecido 2,5 veces en 10 años. En marzo de 2003 era de 210 U$S/ton (en promedio) y en febrero de 2013 se ubicó en 536 U$S/ton (en promedio). Esta realidad no escapa al Uruguay, donde los productores apuestan cada vez más a la soja y, consecuentemente, le asignan más hectáreas a su cultivo, el cual pasó de ocupar 10.000 ha en la zafra 2002/03 a 865.000 ha en la zafra 2010/11.



Las exportaciones uruguayas de soja en el 2001 eran insignificantes: representaban apenas un 0,1% del total. Posteriormente se van tornando más importantes: en 2005 significan el 3% del total de las exportaciones, en 2008 el 5,5% y en 2010 el 10,5%. Ya para 2012 las exportaciones de soja representaron el 16% del total, alcanzando en ese año a las tradicionales exportaciones de carne bovina (y aquí se considera la suma de carne bovina congelada y carne bovina fresca o refrigerada), que también representó un 16%.



Podemos alegar entonces que la soja se afirma como principal producto de exportación, desplazando a la carne bovina a un segundo lugar. En 2005 la suma de las exportaciones de carne bovina (congelada y fresca) representó un 21,8% del total, en 2008 cayó para un 20% y en 2012 para un 16%. Es decir, la producción de carne cae -relativamente- en detrimento de la soja.



El principal destino de estos dos productos “uruguayos” de exportación es China, que representa el 42% de las compras de soja y el 47% de las de carne bovina. Y pongo uruguayos entre comillas porque si bien son producidos en territorio nacional, sabemos en ambos casos que la propiedad de las empresas productoras no son necesariamente orientales (lo cual implica la consecuente remesa de lucros a las casas matrices). En el caso de las carnes es evidente la propiedad de algunos frigoríficos en manos de brasileros y en el caso de la soja la presencia de varios productores argentinos, que utilizan nuestro territorio como extensión de los suyos.



También existen otros datos que incomodan. Veamos.



En 2012 se importaron U$S 12.5 millones de soja para siembra, U$S 31.2 millones en herbicida a base de glifosato (entiéndase agrotóxico), U$S 25.8 millones de otros herbicidas, U$S 21.1 millones de urea y U$S 14.8 millones de otros abonos minerales nitrogenados. Pues bien, acá sumamos unos U$S 105.4 millones... Un número relevante para una economía como la uruguaya.



Pero eso no es lo más sorprendente. Lo que sí es sorprendente son los valores de las importaciones de aceite de soja, sea en bruto o refinado. En 2012 se importaron U$S 11 millones de aceite de soja en bruto (en 2011 fue de U$S 13.3 millones y en 2010 de U$S 8.9 millones), sumado a U$S 12 millones de aceite de soja refinado (que en 2011 sumaron U$S 13.6 millones, y en 2010 U$S 10.7 millones).



A que quiero llegar con todo esto? A que da la impresión de que se está apostando a un modelo de re-primarización de la economía, donde el peso de los productos primarios como la soja, la carne y el arroz es considerable. Evidentemente la semejante producción de soja no está abasteciendo al mercado interno, ya que se gastan varios millones de divisas en comprar el aceite de soja desde los países vecinos, en particular Brasil (que también es gran productor sojero). Y para colmo, importamos además la semilla de la oleaginosa, porque como es bien conocido, de las cosechas no se “recicla” nada, a excepción de algunas veces que son destinadas a la “investigación” a centros de pesquisa norteamericanos. Queda claro que un modelo como el sojero solo genera dependencia de casi todos los insumos para el proceso productivo (semillas, herbicidas, maquinaria), además de provocar daños irreversibles sobre la sociedad y el medio ambiente.



Entre los 10 primeros



El ISAAA (Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-Biotecnológicas) es una organización internacional sin fines de lucro creada en la década de los 90 que promueve el uso de transgénicos, principalmente en países pobres. Esta organización publicó un relatorio que recoge datos sobre la evolución del área sembrada con cultivos genéticamente modificados durante el año 2012.



Ese informe destaca que de 28 países que plantaron cultivos transgénicos, 20 son periféricos. En la lista de países con mayor cantidad de hectáreas sembradas con cultivos transgénicos, Uruguay se ubicó en el décimo puesto, con una superficie total de 1,4 millones de hectáreas de soja y maíz. Pensemos sobre la magnitud del problema, teniendo en cuenta el pequeño territorio agrícola del Uruguay...



Pues bien, esa lista del top ten incluye también a países como Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia. Estos datos son un tanto alarmantes, porque al estudiarlos junto a otras variables podrían reflejar la cara de los tradicionales problemas de nuestro continente. Por ejemplo: concentración y extranjerización de la tierra, concentración de la producción, mal uso del recurso tierra, escaso aporte tributario, deterioro de suelos, contaminación del agua por abuso de agrotóxicos, pérdida de soberanía sobre los recursos naturales, expulsión de productores familiares y el consecuente desempleo en el campo, la dependencia de precios de commodities, penetración del capital en la agricultura, reprimarización de la economía, entre otros.



Concentración y extranjerización de la tierra



Es considerable la concentración de la tierra en los países del Cono Sur. Las empresas transnacionales dedicadas al cultivo de commodities, producción forestal y explotación de recursos minerales son las grandes compradoras de superficies de tierras.



En Uruguay el 9% de las explotaciones agropecuarias acumulan más de 60% de la superficie, mientras que 56% de las explotaciones ocupan 5% del territorio.



Un estudio presentado por Gabriel Oyhantçabal e Ignacio Narbondo demuestra varios datos interesantes. Veamos apenas dos: 1) El aumento del precio promedio de la tierra en operaciones de compraventa entre los años 2000 y 2010, pasó de US$ 450/ha a US$ 2600/ha respectivamente; y 2) El surgimiento del “rentista”, productor que, atraído por los altos precios, decide colocar sus tierras en arrendamiento para que sean explotadas por las grandes empresas sojeras.



Este nuevo modelo económico de producción no provoca apenas concentración y extranjerización de la tierra, sino que provoca ese fenómeno en las tres fases productivas. En la primer fase de provisión de insumos, se observa la creciente concentración de producción de semillas y biocidas por empresas como Monsanto, BASF y Syngenta. En la segunda fase, la etapa productiva, vemos el proceso de concentración y transnacionalización de los grupos empresariales. Y en la tercer fase, la industrial, se percibe la concentración de la capacidad instalada de plantas industrializadoras, como ADM, Cargill y Bunge.



Hace un tiempo que el INIA firmó un convenio con la Monsanto para desarrollar un evento transgénico adaptado a las condiciones climáticas de Uruguay, dado que el rendimiento por hectárea es estable y no se observan mejoras. Mario García, ex vicepresidente del INIA, que participó en la firma del convenio explicó “Partiendo de la base de que la tecnología de transgénicos está impuesta, nos guste o no nos guste, se buscó poner a disposición de los productores uruguayos materiales adaptados a las condiciones de Uruguay”. Es decir, en lugar de combatir un modelo impuesto por las transnacionales, asumimos la lógica “porque está dada”, sin considerar los impactos que se tienen en el mediano plazo sobre el resto de los productores rurales que sí se ven afectados por la contaminación que sus vecinos generan por el uso de estos “paquetes” de transgénicos y agrotóxicos.



Además, hay que tener coraje para firmar un convenio con la Monsanto, empresa que se encargó de la fabricación del famoso agente naranja, aquel herbicida utilizado durante la Guerra de Vietnam, que además de dejar serios problemas de salud en los propios soldados, destrozó parte del territorio de los Vietcong. Pues bien, esa empresa está ahora al servicio de los productores rurales uruguayos... Congratulations!



¿Y el papel del Estado?



Con el debate puesto en la mesa, en diciembre de 2011 se votó la ley 18.876, que regula el Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR), ley que recibió oposición de los partidos de derecha y de las patronales rurales. Esa ley contiene un nuevo impuesto y la modificación de otros ya vigentes.



El ICIR obligaba a los propietarios de más de 2000 hectáreas CONEAT 100 (índice que mide la productividad media de los suelos del Uruguay) a pagar una tasa progresiva por hectárea. Dos observaciones al respecto: primero, que es un impuesto que pagarán los terratenientes, y segundo, que afecta a menos del 3% de los casi 45 mil productores agropecuarios que registró el último censo (2011). Se buscó entonces, mediante esta tributación a los grandes propietarios de tierra, financiar una mejora en la caminería rural, lo cual no dio cierto.



El ICIR fue declarado en febrero de 2013 inconstitucional por la Suprema Corte de (in) Justicia, por entender que no se puede gravar dos veces el mismo bien (dado que ya existe la Contribución Rural). Por otro lado, se restableció el impuesto al Patrimonio, eliminado en los tiempos del ex-presidente colorado Jorge Batlle. Si bien se pretende compensar la recaudación tributaria, no se están ejecutando medidas que desestimulen la concentración de la tierra.



El gobierno debería priorizar aquel proyecto de distribución de la riqueza que alguna vez prometió, y lo más viable por el momento es vía impuesto. Se debe romper con el continuismo de gobiernos anteriores y combatir el modelo concentrador y excluyente que reina en el campo (el cual arrastra Uruguay prácticamente desde que se constituyó como nación y más profundamente desde la década del 60).



El Impuesto al Patrimonio se propone gravar a los 1.200 propietarios de tierras con más de 2.000 hectáreas. La recaudación del nuevo tributo será parecida a la del ICIR, que rondaría los US$ 60 millones por año. El destino sería el mismo: invertir en obra vial en el interior del país. Los productores rurales que tengan un patrimonio anual equivalente a U$S 1,57 millones o superior deberán pagar este impuesto. Quienes tengan un patrimonio como el estipulado deberán abonar apenas el 1,5% al año. Posteriormente, pagarán la tasa que le corresponda según la franja en la cual se ubican sus modestas propiedades, donde el tope también es pequeño: 1,5%. Es decir, lo máximo que podrán pagar los grandes señores de tierras del Uruguay es un 3% anual de su patrimonio. Es decir, nada.



Contaminación



Han sido muchas las denuncias por contaminación del agua y del aire por el uso de agrotóxicos. Algunos casos han sido reflejo de las consecuencias del modelo, como el que ocurrió hace varios años en el arroyo Guaviyú, donde miles de peces aparecieron muertos, luego de haber lavado maquinaria aplicadora con el insecticida endosulfán a orillas del arroyo. Más recientemente, está el caso de contaminación en la Cuenca del Río Santa Lucía con residuos de herbicidas. También son frecuentes las denuncias de las escuelas rurales ya que las avionetas fumigadoras no respetan el área de fumigación, poniendo en riesgo la vida de niños y maestros.



El uso irresponsable de agrotóxicos es evidente y pareciera ser cada vez mayor. Sin embargo, gran parte de las denuncias son sordas ante la elite gobernante que ha promovido durante los últimos diez años las inversiones en el país para la producción de soja (que por ser uno de los cultivos con mayor grado de industrialización dentro de la agricultura resulta atractivo al capital extranjero).



Aunque resulte obvia la siguiente afirmación no debemos dejar de hacerla: es incompatible un modo de organización de producción familiar con el modelo sojero. Y en ese sentido también han sido varias las denuncias de pequeños productores que están rodeados por los cultivos de soja, por ejemplo apicultores que encuentran la miel contaminada y las abejas muertas, arrojando pérdidas que para la pequeña escala significan y mucho.



Esquema tributario



El esquema tributario de un país es el modo de reflejar cómo se distribuye la riqueza en una sociedad. Quién paga qué, cuánto y porqué.



El ICIR seguramente iba a obtener menos fondos de lo que se recauda por concepto de Contribución Rural, pero no se trata apenas de eso, es una decisión de carácter político, de determinar las líneas de tributación, en este caso al latifundio. Por su parte, el Impuesto al Patrimonio resulta, con esas tasas ridículas, más simbólico que otra cosa.



La tierra es una de las principales riquezas de nuestro país y como tal debe cumplir una función social, además de la necesidad y casi que obligación de que sea protegida por el Estado. Es necesario repensar la matriz productiva, combatir el latifundio y el monocultivo. Debemos pensar y alcanzar una tierra productiva que responda a las necesidades de la mayoría de los orientales (los de acá) y no volcada a la demanda de commodities de los otros orientales (los de allá).



Angela Garofali Patrón, Estudiante de Economía, Integración y Desarrollo de UNILA (Universidad Federal de Integración Latinoamericana, Foz do Iguazú, Brasil)



Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.





18 mar 2013

EMILIO CAFASSI DIARIO LA REPUBLICA

reflexiones y puntualizaciones




Habemus papam: surdum, caecus et mutus

Emilio Cafassi

Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires

escritor

ex decano

La repercusión mundial por la designación del Sr. Bergoglio como nuevo Papa de la Iglesia católica, al punto de eclipsar toda otra noticia política y social en América latina (y especialmente en Argentina), no sólo trasciende el fanatismo localista cuasi deportivo, sino que parece reflejar expectativas de cambios institucionales que muy difícilmente se verán –aún parcialmente- satisfechas. La mera ruptura del eurocentrismo papal histórico o la emergencia de un representante de una nueva congregación en la interna eclesiástica, no podrá disimular el continuismo que supone la sucesión entre un antiguo miembro de las juventudes hitlerianas, como el Sr. Ratzinger, hacia un (en el mejor de los casos) sigiloso y equilibrado espectador del último genocidio de la historia moderna de su país.



O peor aún, podría tratarse de un ajuste fino en la dirección de entronizar personajes oscuros en la máxima conducción. Del alemán podría decirse que fue sólo un desliz juvenil, pero el argentino permanecía indiferente incluso frente al secuestro de bebés que aún hoy desconocen su identidad y para cuya aparición no colaboró un ápice, hasta antes de viajar al concilio que lo ungió. Es decir hasta ayer. Y para los que también venimos del “fin del mundo”, como él mismo definió su procedencia, el solo recuerdo de la trayectoria reciente de la Iglesia nos trae escalofríos.



El criminal Videla, que presidió la primera junta militar argentina, se ha decidido últimamente a revelar algunos detalles de su gestión en reportajes al periodista español Ricardo Angoso o a Hernán Vaca Narvaja en la revista cordobesa “Sur”, además de las extensas entrevistas que mantuvo con Ceferino Reato y que fueron editadas como libro. En todas sus declaraciones, el genocida reconoce la colaboración de la Iglesia a niveles que no se contentan con solo callar. Llega a sugerir el asesoramiento institucionalizado tanto a nivel del Episcopado como del propio Vaticano. No quisiera ofender posibles sentimientos religiosos de algunos lectores, ni menos aún suponerlos mecánicamente vinculados a la burocracia eclesial o a sus gestiones y complicidades. No soy teólogo, ni mucho menos especialista en la política interna del Vaticano.



Sólo un simple luchador por los derechos humanos y las libertades cívicas que como tal no puede dejar de señalar el carácter execrable de la iglesia argentina (no necesariamente atribuible, al menos en idéntico grado, al resto de las iglesias latinoamericanas) como institución político-diplomática y su ominoso papel no sólo durante el Terrorismo de Estado, sino en las décadas sucesivas en las que se fue construyendo socialmente el imaginario de su condena y repulsa al que no solo no contribuyó, sino que intentó evitar o diluir.



Algunos autores de izquierdas y progresistas atribuyen la elección de un latinoamericano como consecuencia de la desviación de la mirada hacia la que constituye hoy la región más dinámica y progresista del mundo (y con más fieles), aunque difieren en las consecuencias que tendrá y su valoración. Personalmente tengo dudas de que decisiones colegiadas (por más estrecha y tutelada que resulta la cúpula de 115 cardenales) puedan ceñirse a una estrategia tan delimitada en materia política como elegir una región en particular. Pero no creo que resulte lo esencial. Sin embargo sí considero que abrigar esperanzas de un posible apoyo o morigeración de la oposición al giro progresista es absolutamente frustrante. Son estos mismos electores, incluyendo a los latinoamericanos, los que combatieron con todas sus fuerzas la teología de la liberación y la –aún tímida- renovación de la iglesia. A la vez son los que suelen alentar reagrupamientos de las derechas (Bergoglio incluido) para confrontar con los gobiernos progresistas o limitar sus reformas. Por de pronto en Córdoba, los criminales de lesa humanidad que están siendo juzgados por sus acciones en el centro clandestino de represión “La Perla” (entre ellos el recordado General Menéndez) asistieron al juicio con escarapelas del vaticano en apoyo a Bergoglio.



Si bien el divorcio entre el discurso y la acción es una característica sobresaliente de la discursividad política reaccionaria, en la Iglesia ésta adquiere un status prácticamente institucional. El ahora autonominado (qui sibi nomen imposuit) Francisco pidió paz en su primer discurso, sin sentirse en la necesidad de explicar o disculparse por el involucramiento de su institución en casi todas las violaciones a la paz de la historia. No lo esperaría desde las cruzadas o la inquisición, pero aunque sea en mínima referencia por hechos más recientes como el régimen franquista, el fascismo, el nazismo, los estados terroristas sudamericanos, entre otras monstruosidades históricas recientes.



No fijaré posición sobre la divergencia suscitada en el progresismo argentino acerca de la posible “entrega” de dos sacerdotes secuestrados y torturados o la más genérica complicidad con la dictadura. Carezco de pruebas al respecto, tanto como parece carecer la justicia ya que no lo ha procesado sino que sólo lo requirió como testigo. Al respecto, la sorprendente declaración del –también argentino- premio Nobel de la paz Pérez Esquivel (y el posterior acompañamiento del teólogo Leonardo Boff) que hasta fue utilizada por el Vaticano para “limpiar” la proyección internacional de estas hipótesis o denuncias, no deja de ser esclarecedora de la estatura cívica del actual “santo padre”. Si bien Esquivel afirma que “no hay ningún vínculo que lo relacione con la dictadura”, luego reconoce que “podría haber habido omisiones”. Como si no bastaran tales omisiones para condenar enfáticamente esa actitud. Obviamente son pocos los sacerdotes que -como el condenado a perpetua Von Wernick- participaron directamente en sesiones de tortura o bendiciendo lo que Videla reconoce como “disposición final”, momento previo a los vuelos de la muerte u otras metodologías de exterminio.



Sin embargo Bergoglio no fue un omisor consecuente. Bajo su presidencia, la Conferencia Episcopal Argentina encomendó a un jurista la redacción de un libro (de dos tomos) que se repartió entre los jueces de la Corte provincial que juzgaba los abusos sexuales del cura Grassi contra niños amparados en la fundación “Felices los niños”. El propósito era refutar las pruebas en contra del abusador. La posible razón es que Grassi pertenecía a la diócesis de Bergoglio, que a su vez -según reconoce el procesado- era su confesor. A pesar de este esfuerzo jurídico-intelectual desusado, Grassi fue condenado a 15 años de prisión. En una entrevista al diario Perfil en 2009, el mismo Grassi aseguraba que Bergoglio “jamás le había soltado la mano”. “Hablo con él, me apoya mucho espiritualmente y me cree”, dijo Grassi sobre el hoy papa poco antes de su condena.



En lo personal, cuando comienzo a entablar una relación con alguien sudamericano –ahora mayor de 50 años- suelo preguntarle dos cuestiones que me resultan imprescindibles para comenzar a conocerlo: cómo se gana la vida y qué hizo durante la dictadura. Del mismo modo que a los españoles mayores les suelo preguntar por el franquismo o a los franceses por el mayo del ´68, si sus edades lo autorizan, aunque mi vida profesional me vincula más con los jóvenes. Sospecho que esas dos inquietudes están vedadas en la jerarquía católica.



El pensador alemán de origen checoslovaco Karl Kautsky en un libro excepcional sobre los orígenes del cristianismo se formula diversas hipótesis (de lamentable confirmación empírica) de gran utilidad para las izquierdas, comparando la burocratización de la Iglesia con la del movimiento revolucionario. Pero en lo que a este artículo refiere, sitúa su esclerosamiento burocrático en el siglo cuarto, cuando la Iglesia católica llegó a ser Iglesia de Estado bajo Constantino el Grande. Esto le permitió adaptarse a las características del Estado romano ya en decadencia transformando lo que era un movimiento de base subversivo en una casta burocrática conservadora y aliada al poder. Los sucesivos y enormes cambios históricos, no parecen haber afectado hasta ahora esta estructura.



En su primera misa, el nuevo Papa sostuvo que “si la Iglesia no proclama a Jesús, se convertirá en una ONG piadosa, pero no en la esposa del Señor”. La advertencia es tardía. Hoy no es otra cosa que el cascarón de una gran ONG, piramidalmente burocratizada, cuyo exclusivo eje discursivo es la intervención en cuestiones mundanas como la sexualidad y el placer en general, pero sin la menor repercusión y eficacia en sus prédicas. Sobre el resto hará silencio o discursos de ocasión. Hoy sus fieles utilizan técnicas anticonceptivas, viven una sexualidad por fuera del matrimonio y/o con personas de su mismo sexo o se realizan abortos cuando tienen embarazos no deseados. Cualquier ONG ecologista exitosa, por ejemplo, logra influir masivamente en conductas como el reciclado de la basura, los hábitos alimentarios o el ahorro de energía. Sin disfraces ni ritos. Con sólo apelar a la información y a la razón.



La famosa escultura japonesa del 1600 “Tres monos místicos” que tapan sus ojos, boca y oídos, aún en su vasta polisemia, podría reflejar lo que considero esperable de la actitud con la que don Francisco afrontará las grandes tragedias que vive la humanidad. Por eso me permití titular en la lengua muerta de sus conciliábulos la hipótesis del carácter del próximo período. Tenemos Papa: sordo, ciego y mudo.

7 mar 2013

CHAVEZ POR GARCIA MARQUEZ

ARTICULO REPRODUCIDO POR CUBADEBATE

García Márquez: “El enigma de los dos Chávez”


6 marzo 2013 10

Carlos Andrés Pérez descendió al atardecer del avión que lo llevó de Davos, Suiza, y se sorprendió de ver en la plataforma al general Fernando Ochoa Antich, su ministro de Defensa. “¿Qué pasa?”, le preguntó intrigado. El ministro lo tranquilizó, con razones tan confiables, que el Presidente no fue al Palacio de Miraflores sino a la residencia presidencial de La Casona. Empezaba a dormirse cuando el mismo ministro de Defensa lo despertó por teléfono para informarle de un levantamientio militar en Maracay. Había entrado apenas en Miraflores cuando estallaron las primeras cargas de artillería.



Era el 4 de febrero de 1992. El coronel Hugo Chávez Frías, con su culto sacramental de las fechas históricas, comandaba el asalto desde su puesto de mando improvisado en el Museo Histórico de La Planicie. El Presidente comprendió entonces que su único recurso estaba en el apoyo popular, y se fue a los estudios de Venevisión para hablarle al país. Doce horas después el golpe militar estaba fracasado. Chávez se rindió, con la condición de que también a él le permitieran dirigirse al pueblo por la televisión. El joven coronel criollo, con la boina de paracaidista y su admirable facilidad de palabra, asumió la responsabilidad del movimiento. Pero su alocución fue un triunfo político. Cumplió dos años de cárcel hasta que fue amnistiado por el presidente Rafael Caldera. Sin embargo, muchos partidarios como no pocos enemigos han creído que el discurso de la derrota fue el primero de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de la República menos de nueve años después.



El presidente Hugo Chávez Frías me contaba esta historia en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que nos llevaba de La Habana a Caracas, hace dos semanas, a menos de quince días de su posesión como presidente constitucional de Venezuela por elección popular. Nos habíamos conocido tres días antes en La Habana, durante su reunión con los presidentes Castro y Pastrana, y lo primero que me impresionó fue el poder de su cuerpo de cemento armado. Tenía la cordialidad inmediata, y la gracia criolla de un venezolano puro. Ambos tratamos de vernos otra vez, pero no nos fue posible por culpa de ambos, así que nos fuimos juntos a Caracas para conversar de su vida y milagros en el avión.



Fue una buena experiencia de reportero en reposo. A medida que me contaba su vida iba yo descubriendo una personalidad que no correspondía para nada con la imagen de déspota que teníamos formada a través de los medios. Era otro Chávez. ¿Cuál de los dos era el real?



El argumento duro en su contra durante la campaña había sido su pasado reciente de conspirador y golpista. Pero la historia de Venezuela ha digerido a más de cuatro. Empezando por Rómulo Betancourt, recordado con razón o sin ella como el padre de la democracia venezolana, que derribó a Isaías Medina Angarita, un antiguo militar demócrata que trataba de purgar a su país de los treintiséis años de Juan Vicente Gómez. A su sucesor, el novelista Rómulo Gallegos, lo derribó el general Marcos Pérez Jiménez, que se quedaría casi once años con todo el poder. Éste, a su vez, fue derribado por toda una generación de jóvenes demócratas que inauguró el período más largo de presidentes elegidos.



El golpe de febrero parece ser lo único que le ha salido mal al coronel Hugo Chávez Frías. Sin embargo, él lo ha visto por el lado positivo como un revés providencial. Es su manera de entender la buena suerte, o la inteligencia, o la intuición, o la astucia, o cualquiera cosa que sea el soplo mágico que ha regido sus actos desde que vino al mundo en Sabaneta, estado Barinas, el 28 de julio de 1954, bajo el signo del poder: Leo. Chávez, católico convencido, atribuye sus hados benéficos al escapulario de más de cien años que lleva desde niño, heredado de un bisabuelo materno, el coronel Pedro Pérez Delgado, que es uno de sus héroes tutelares.



Sus padres sobrevivían a duras penas con sueldos de maestros primarios, y él tuvo que ayudarlos desde los nueve años vendiendo dulces y frutas en una carretilla. A veces iba en burro a visitar a su abuela materna en Los Rastrojos, un pueblo vecino que les parecía una ciudad porque tenía una plantita eléctrica con dos horas de luz a prima noche, y una partera que lo recibió a él y a sus cuatro hermanos. Su madre quería que fuera cura, pero sólo llegó a monaguillo y tocaba las campanas con tanta gracia que todo el mundo lo reconocía por su repique. “Ese que toca es Hugo”, decían. Entre los libros de su madre encontró una enciclopedia providencial, cuyo primer capítulo lo sedujo de inmediato: Cómo triunfar en la vida.



Era en realidad un recetario de opciones, y él las intentó casi todas. Como pintor asombrado ante las láminas de Miguel Angel y David, se ganó el primer premio a los doce años en una exposición regional. Como músico se hizo indispensable en cumpleaños y serenatas con su maestría del cuatro y su buena voz. Como beisbolista llegó a ser un catcher de primera. La opción militar no estaba en la lista, ni a él se le habría ocurrido por su cuenta, hasta que le contaron que el mejor modo de llegar a las grandes ligas era ingresar en la academia militar de Barinas. Debió ser otro milagro del escapulario, porque aquel día empezaba el plan Andrés Bello, que permitía a los bachilleres de las escuelas militares ascender hasta el más alto nivel académico.



Estudiaba ciencias políticas, historia y marxismo al leninismo. Se apasionó por el estudio de la vida y la obra de Bolívar, su Leo mayor, cuyas proclamas aprendió de memoria. Pero su primer conflicto consciente con la política real fue la muerte de Allende en septiembre de 1973. Chávez no entendía. ¿Y por qué si los chilenos eligieron a Allende, ahora los militares chilenos van a darle un golpe? Poco después, el capitán de su compañía le asignó la tarea de vigilar a un hijo de José Vicente Rangel, a quien se creía comunista. “Fíjate las vueltas que da la vida”, me dice Chávez con una explosión de risa. “Ahora su papá es mi canciller”. Más irónico aún es que cuando se graduó recibió el sable de manos del presidente que veinte años después trataría de tumbar: Carlos Andrés Pérez.



“Además”, le dije, “usted estuvo a punto de matarlo”. “De ninguna manera”, protestó Chávez. “La idea era instalar una asamblea constituyente y volver a los cuarteles”. Desde el primer momento me había dado cuenta de que era un narrador natural. Un producto íntegro de la cultura popular venezolana, que es creativa y alborazada. Tiene un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural, que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman, y páginas enteras de Rómulo Gallegos.



Desde muy joven, por casualidad, descubrió que su bisabuelo no era un asesino de siete leguas, como decía su madre, sino un guerrero legendario de los tiempos de Juan Vicente Gómez. Fue tal el entusiasmo de Chávez, que decidió escribir un libro para purificar su memoria. Escudriñó archivos históricos y bibliotecas militares, y recorrió la región de pueblo en pueblo con un morral de historiador para reconstruir los itinerarios del bisabuelo por los testimonios de sus sobrevivientes. Desde entonces lo incorporó al altar de sus héroes y empezó a llevar el escapulario protector que había sido suyo.



Uno de aquellos días atravesó la frontera sin darse cuenta por el puente de Arauca, y el capitán colombiano que le registró el morral encontró motivos materiales para acusarlo de espía: llevaba una cámara fotográfica, una grabadora, papeles secretos, fotos de la región, un mapa militar con gráficos y dos pistolas de reglamento. Los documentos de identidad, como corresponde a un espía, podían ser falsos. La discusión se prolongó por varias horas en una oficina donde el único cuadro era un retrato de Bolívar a caballo. “Yo estaba ya casi rendido, -me dijo Chávez-, pues mientras más le explicaba menos me entendía”. Hasta que se le ocurrió la frase salvadora: “Mire mi capitán lo que es la vida: hace apenas un siglo éramos un mismo ejército, y ése que nos está mirando desde el cuadro era el jefe de nosotros dos. ¿Cómo puedo ser un espía?”. El capitán, conmovido, empezó a hablar maravillas de la Gran Colombia, y los dos terminaron esa noche bebiendo cerveza de ambos países en una cantina de Arauca. A la mañana siguiente, con un dolor de cabeza compartido, el capitán le devolvió a Chávez sus enseres de historiador y lo despidió con un abrazo en la mitad del puente internacional.



“De esa época me vino la idea concreta de que algo andaba mal en Venezuela”, dice Chávez. Lo habían designado en Oriente como comandante de un pelotón de trece soldados y un equipo de comunicaciones para liquidar los últimos reductos guerrilleros. Una noche de grandes lluvias le pidió refugio en el campamento un coronel de inteligencia con una patrulla de soldados y unos supuestos guerrilleros acabados de capturar, verdosos y en los puros huesos. Como a las diez de la noche, cuando Chávez empezaba a dormirse, oyó en el cuarto contiguo unos gritos desgarradores. “Era que los soldados estaban golpeando a los presos con bates de béisbol envueltos en trapos para que no les quedaran marcas”, contó Chávez. Indignado, le exigió al coronel que le entregara los presos o se fuera de allí, pues no podía aceptar que torturara a nadie en su comando. “Al día siguiente me amenazaron con un juicio militar por desobediencia, -contó Chávez- pero sólo me mantuvieron por un tiempo en observación”.



Pocos días después tuvo otra experiencia que rebasó las anteriores. Estaba comprando carne para su tropa cuando un helicóptero militar aterrizó en el patio del cuartel con un cargamento de soldados mal heridos en una emboscada guerrillera. Chávez cargó en brazos a un soldado que tenía varios balazos en el cuerpo. “No me deje morir, mi teniente”… le dijo aterrorizado. Apenas alcanzó a meterlo dentro de un carro. Otros siete murieron. Esa noche, desvelado en la hamaca, Chávez se preguntaba: “¿Para qué estoy yo aquí? Por un lado campesinos vestidos de militares torturaban a campesinos guerrilleros, y por el otro lado campesinos guerrilleros mataban a campesinos vestidos de verde. A estas alturas, cuando la guerra había terminado, ya no tenía sentido disparar un tiro contra nadie”. Y concluyó en el avión que nos llevaba a Caracas: “Ahí caí en mi primer conflicto existencial”.



Al día siguiente despertó convencido de que su destino era fundar un movimiento. Y lo hizo a los veintitrés años, con un nombre evidente: Ejército bolivariano del pueblo de Venezuela. Sus miembros fundadores: cinco soldados y él, con su grado de subteniente. “¿Con qué finalidad?” le pregunté. Muy sencillo, dijo él: “con la finalidad de prepararnos por si pasa algo”. Un año después, ya como oficial paracaidista en un batallón blindado de Maracay, empezó a conspirar en grande. Pero me aclaró que usaba la palabra conspiración sólo en su sentido figurado de convocar voluntades para una tarea común.



Esa era la situación el 17 de diciembre de 1982 cuando ocurrió un episodio inesperado que Chávez considera decisivo en su vida. Era ya capitán en el segundo regimiento de paracaidistas, y ayudante de oficial de inteligencia. Cuando menos lo esperaba, el comandante del regimiento, Ángel Manrique, lo comisionó para pronunciar un discurso ante mil doscientos hombres entre oficiales y tropa.



A la una de la tarde, reunido ya el batallón en el patio de fútbol, el maestro de ceremonias lo anunció. “¿Y el discurso?”, le preguntó el comandante del regimiento al verlo subir a la tribuna sin papel. “Yo no tengo discurso escrito”, le dijo Chávez. Y empezó a improvisar. Fue un discurso breve, inspirado en Bolívar y Martí, pero con una cosecha personal sobre la situación de presión e injusticia de América Latina transcurridos doscientos años de su independencia. Los oficiales, los suyos y los que no lo eran, lo oyeron impasibles. Entre ellos los capitanes Felipe Acosta Carle y Jesús Urdaneta Hernández, simpatizantes de su movimiento. El comandante de la guarnición, muy disgustado, lo recibió con un reproche para ser oído por todos:



“Chávez, usted parece un político”. “Entendido”, le replicó Chávez.



Felipe Acosta, que medía dos metros y no habían logrado someterlo diez contendores, se paró de frente al comandante, y le dijo: “Usted está equivocado, mi comandante. Chávez no es ningún político. Es un capitán de los de ahora, y cuando ustedes oyen lo que él dijo en su discurso se mean en los pantalones”.



Entonces el coronel Manrique puso firmes a la tropa, y dijo: “Quiero que sepan que lo dicho por el capitán Chávez estaba autorizado por mí. Yo le di la orden de que dijera ese discurso, y todo lo que dijo, aunque no lo trajo escrito, me lo había contado ayer”. Hizo una pausa efectista, y concluyó con una orden terminante: “¡Que eso no salga de aquí!”.



Al final del acto, Chávez se fue a trotar con los capitanes Felipe Acosta y Jesús Urdaneta hacia el Samán del Guere, a diez kilómetros de distancia, y allí repitieron el juramento solemne de Simón Bolívar en el monte Aventino. “Al final, claro, le hice un cambio”, me dijo Chávez. En lugar de “cuando hayamos roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”, dijeron: “Hasta que no rompamos las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos”.



Desde entonces, todos los oficiales que se incorporaban al movimiento secreto tenían que hacer ese juramento. La última vez fue durante la campaña electoral ante cien mil personas. Durante años hicieron congresos clandestinos cada vez más numerosos, con representantes militares de todo el país. “Durante dos días hacíamos reuniones en lugares escondidos, estudiando la situación del país, haciendo análisis, contactos con grupos civiles, amigos. “En diez años -me dijo Chávez- llegamos a hacer cinco congresos sin ser descubiertos”.



A estas alturas del diálogo, el Presidente rió con malicia, y reveló con una sonrisa de malicia: “Bueno, siempre hemos dicho que los primeros éramos tres. Pero ya podemos decir que en realidad había un cuarto hombre, cuya identidad ocultamos siempre para protegerlo, pues no fue descubierto el 4 de febrero y quedó activo en el Ejército y alcanzó el grado de coronel. Pero estamos en 1999 y ya podemos revelar que ese cuarto hombre está aquí con nosotros en este avión”. Señaló con el índice al cuarto hombre en un sillón apartado, y dijo: “¡El coronel Badull!”.



De acuerdo con la idea que el comandante Chávez tiene de su vida, el acontecimiento culminante fue El Caracazo, la sublevación popular que devastó a Caracas. Solía repetir: “Napoleón dijo que una batalla se decide en un segundo de inspiración del estratega”. A partir de ese pensamiento, Chávez desarrolló tres conceptos: uno, la hora histórica. El otro, el minuto estratégico. Y por fin, el segundo táctico. “Estábamos inquietos porque no queríamos irnos del Ejército”, decía Chávez. “Habíamos formado un movimiento, pero no teníamos claro para qué”. Sin embargo, el drama tremendo fue que lo que iba a ocurrir ocurrió y no estaban preparados. “Es decir -concluyó Chávez- que nos sorprendió el minuto estratégico”.



Se refería, desde luego, a la asonada popular del 27 de febrero de 1989: El Caracazo. Uno de los más sorprendidos fue él mismo. Carlos Andrés Pérez acababa de asumir la presidencia con una votación caudalosa y era inconcebible que en veinte días sucediera algo tan grave. “Yo iba a la universidad a un postgrado, la noche del 27, y entro en el fuerte Tiuna en busca de un amigo que me echara un poco de gasolina para llegar a la casa”, me contó Chávez minutos antes de aterrizar en Caracas. “Entonces veo que están sacando las tropas, y le pregunto a un coronel: ¿Para dónde van todos esos soldados? Porque que sacaban los de Logística que no están entrenados para el combate, ni menos para el combate en localidades. Eran reclutas asustados por el mismo fusil que llevaban. Así que le pregunto al coronel: ¿Para dónde va ese pocotón de gente? Y el coronel me dice: A la calle, a la calle. La orden que dieron fue esa: hay que parar la vaina como sea, y aquí vamos. Dios mío, ¿pero qué orden les dieron? Bueno Chávez, me contesta el coronel: la orden es que hay que parar esta vaina como sea. Y yo le digo: Pero mi coronel, usted se imagina lo que puede pasar. Y él me dice: Bueno, Chávez, es una orden y ya no hay nada qué hacer. Que sea lo que Dios quiera”.



Chávez dice que también él iba con mucha fiebre por un ataque de rubéola, y cuando encendió su carro vio un soldadito que venía corriendo con el casco caído, el fusil guindando y la munición desparramada. “Y entonces me paro y lo llamo”, dijo Chávez. “Y él se monta, todo nervioso, sudado, un muchachito de 18 años. Y yo le pregunto: Ajá, ¿y para dónde vas tú corriendo así? No, dijo él, es que me dejó el pelotón, y allí va mi teniente en el camión. Lléveme, mi mayor, lléveme. Y yo alcanzo el camión y le pregunto al que los lleva: ¿Para dónde van? Y él me dice: Yo no sé nada. Quién va a saber, imagínese”. Chávez toma aire y casi grita ahogándose en la angustia de aquella noche terrible: “Tú sabes, a los soldados tú los mandas para la calle, asustados, con un fusil, y quinientos cartuchos, y se los gastan todos. Barrían las calles a bala, barrían los cerros, los barrios populares. ¡Fue un desastre! Así fue: miles, y entre ellos Felipe Acosta”. “Y el instinto me dice que lo mandaron a matar”, dice Chávez. “Fue el minuto que esperábamos para actuar”. Dicho y hecho: desde aquel momento empezó a fraguarse el golpe que fracasó tres años después.



El avión aterrizó en Caracas a las tres de la mañana. Vi por la ventanilla la ciénaga de luces de aquella ciudad inolvidable donde viví tres años cruciales de Venezuela que lo fueron también para mi vida. El presidente se despidió con su abrazo caribe y una invitación implícita: “Nos vemos aquí el 2 de febrero”. Mientras se alejaba entre sus escoltas de militares condecorados y amigos de la primera hora, me estremeció la inspiración de que había viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más.



(Tomado de Revista Temas en Facebook)