6 may 2016

EL DESPLOME ARGENTINO



POLITICAS NEO
Realidad efectiva y falsos augurios



Por Raúl Dellatorre

Malas perspectivas para la economía argentina, según los datos que pueden recogerse en diversos sectores de actividad. Un futuro inminente auspicioso, en cambio, es lo que augura el gobierno prometiendo un segundo semestre con fuerte reactivación, al impulso de una lluvia de inversiones y precios estabilizados. Pero la realidad se empeña en sembrar dudas sobre ese pronóstico.

La devaluación de diciembre y los ajustes de tarifas (electricidad, transporte, gas y combustibles) fueron presentados como un “sinceramiento necesario” para ordenar los precios y alfombrar el camino de una recuperación “en serio”. Diversas mediciones sectoriales muestran que ese camino todavía se mantiene intransitado. Muchas de esas estadísticas privadas que así lo revelan fueron elaboradas con el financiamiento de empresas que apostaron a la entronización de Mauricio Macri. El aluvión de inversiones, tanto locales como externas, faltó a la cita.

El índice Construya, que mide la demanda de insumos para la construcción en base a datos de las propias empresas proveedoras, marca el fuerte retroceso de las inversiones en la rama de actividad con mayor efecto multiplicador (por la cantidad de sectores que impulsa con su crecimiento). El descenso del 22,3 por ciento con respecto a un año atrás indica una menor cantidad de obras iniciadas o el freno o desaceleración de las que ya están en marcha. Es un indicador, además, de expectativas poco optimistas en cuanto al futuro inmediato de parte de quienes deciden demorar o abandonar las obras proyectadas.

El dato del sector de la construcción no va a contramano del proveniente de otros sectores, lamentablemente. Caen las ventas en supermercados, se multiplican las suspensiones en grandes empresas (automotrices y petroleras, por tomar solamente dos ramas de fuerte peso específico) y los sectores intermedios, principalmente las pymes manufactureras, denuncian una situación de ahogo entre el aumento de costos y caída de sus ingresos por ventas.

Frente a ese panorama de estancamiento, la dura realidad se empeña en desmentir los preceptos neoliberales: los precios siguen aumentando. En abril, más allá de los primeros cien días que el gobierno se dio para “sincerar” la economía, una entidad como FIEL, insospechable de querer justificar la demanda de los sectores populares, informa que el costo de la canasta básica total para una familia tipo aumentó en un 7,8 por ciento con respecto al mes anterior. Hasta el ex “golden boy” Martín Redrado advierte sobre el riesgo de estanflación en la economía de lo que resta del año.

Y mientras el Gobierno atiende la emergencia agropecuaria, sigue ignorando la emergencia ocupacional. Como si le faltaran evidencias.

LAS VENTAS DE INSUMOS PARA LA CONSTRUCCION CAYERON 22,3 POR CIENTO EN ABRIL, SEGUN UN INFORME EMPRESARIO





Una estructura económica que se desploma

La actividad de la construcción registra caídas que no se veían desde 2002. Los despidos en el sector superan los 57.000, lo cual confirma la emergencia laboral. El freno a la obra pública y a los créditos Procrear explican parte del derrumbe.

Por Federico Kucher



La venta de insumos para la construcción cayó 22,3 por ciento en abril respecto del mismo mes del año pasado. La cifra, calculada por los principales fabricantes del rubro de ladrillos, cerámicos, cemento, cal, aceros y pinturas, entre otros, adelanta una fuerte caída para el conjunto de la actividad de la construcción. La última vez que el sector había anotado un retroceso interanual mayor al 20 por ciento fue a mediados de 2002, tras la megadevaluación y el estallido de la convertibilidad. La paralización de las obras de infraestructura, el freno a los programas de crédito para la vivienda como Procrear, el importante aumento de los costos y la incertidumbre de la población por el ajuste del dólar de más del 45 por ciento fueron elementos centrales para explicar las menores inversiones. La construcción, al igual que la industria manufacturera, evidencia fuertes dificultades para mantener los niveles de producción en los últimos seis meses, período en el que ganaron relevancia el negocio de la bicicleta financiera con la colocación de Lebacs, la fuga de capitales y el endeudamiento en el mercado internacional.

La rama de la construcción es la primera en crecer cuando la economía entra en un ciclo expansivo pero también la primera en caer cuando el ciclo se vuelve recesivo. El apagón estadístico del Indec implicó que se dejaran de publicar datos del sector. Esto hizo que las ventas de materiales, como el cemento, adquieran protagonismo para evaluar cuál es la situación en el negocio de las edificaciones, una de las actividades productivas de mayor peso en el mercado interno. El Indice Construya, que mide la comercialización de insumos para construcción, anotó en abril la caída más importante del año (22,3 por ciento), cuando en marzo la merma había sido 9,6 por ciento y en febrero, 4. El declive comenzó a partir de noviembre, cuando se anotó un alza de 20,4 por ciento, cifra que se desaceleró al 11,9 en diciembre y a 3,2 en enero. Además de la reducción de las ventas, se observó una contracción notable de la producción. Por caso, la de cemento disminuyó en marzo 19,3 por ciento interanual, mientras que crecía al 8 por ciento a principios de 2015.

La edificación no es el único sector de la economía real que evidencia distorsiones notables en los últimos meses, a diferencia de lo que ocurre con el próspero negocio de la especulación financiera. Los distintos bloques de la industria manufacturera enfrentaron fuertes dificultades para sostener los volúmenes de producción, debido a la caída de la demanda en el mercado interno y la competencia de las firmas extranjeras a partir de la desregulación de las importaciones (apertura comercial). Los indicadores de consumo minorista en pequeños comercios de centros urbanos registraron que abril la mayor caída de ventas en lo que va de 2016, al retroceder 6,6 por ciento interanual. En diciembre pasado se había computado una suba de 3,1 por ciento, al tiempo que en enero se anotó una contracción del -2,3 por ciento, en febrero de -4,5 y en marzo de -5,8. El mes pasado, los 20 rubros comerciales relevados registraron caída de las ventas. Los que marcaron peor desempeño fueron electrodomésticos y artículos electrónicos (-12,3 por ciento), productos de ferretería (-9,4 por ciento) y materias para la construcción (-8,7). “Nada pudieron hacer los comercios frente a un público que desapareció de las vidrieras. La caída fue muy fuerte y los empresarios comienzan a observar con alta preocupación que la recuperación se va a demorar más de lo esperado”, alertaron desde CAME, entidad que midió la evolución de las compras minoristas.

El incremento de la desocupación en los últimos meses, en particular en la actividad de la construcción, fue una de las principales consecuencias de la recesión de la economía real. Los datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) registraron que entre diciembre de 2015 y marzo de este año hubo 141.542 desafectaciones en el mercado laboral. De ese total, 57.824 despidos ocurrieron en la rama de la edificación, al tiempo que 18.824 se explicaron por el recorte de personal en establecimientos manufactureros y 3798 en el sector de servicios. El resto de los desocupados (61.096 individuos) fueron por el ajuste en el sector público nacional, provincial y municipal.

El retroceso de las actividades productivas liderado por el derrumbe de la construcción contrastó con el fuerte crecimiento de los negocios financieros en los últimos meses. Los bancos, según el último informe del Banco Central, registraron en febrero la mayor ganancia mensual de los últimos diez años, en donde se destacó el incremento de la rentabilidad de la banca extranjera. Las entidades capturaron beneficios extraordinarios por la devaluación y la bicicleta financiera generada a partir del aumento de las tasas de interés de las Lebacs hasta 38 por ciento. Estas medidas, que también favorecieron al complejo agropecuario, tuvieron un impacto negativo para asalariados y empresarios industriales que venden su producción en el mercado interno. El avance de la especulación también se observó en el incremento de la fuga de divisas en el primer trimestre del año, que superó los registros de 2009, cuando los capitales salían de las economías emergentes por la incertidumbre la crisis financiera internacional, y el inicio de un nuevo ciclo de endeudamiento externo, que implicó que en los primeros tres meses del año el ingreso de deuda haya más que duplicado los registro de 2015.






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