6 dic 2020

MADURO SE LA JUEGA

Elecciones en Venezuela: escenario de calma política. En las elecciones legislativas del domingo se ponen en juego las 277 bancas de la Asamblea

Por Marco Teruggi

06 de diciembre de 2020


funcionarios del CNE prueban máquinas de votación en un centro electoral de Caracas.


Desde Caracas.Todo está en su lugar para una elección legislativa determinante en Venezuela. El Consejo Nacional Electoral (CNE) realizó las auditorías de las nuevas máquinas de votación, la instalación de las mesas electorales, ya se encuentran los veedores electorales internacionales, invitados especiales, como Evo Morales y Rafael Correa. En total son 277 diputados y diputadas a ser electos, ampliando los 167 actuales, para lo cual participan 107 partidos.
En esta elección estará en juego más que el poder legislativo, sino la posibilidad de asentar la reconfiguración del tablero nacional, con sus consecuencias internacionales y económicas.


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El país llega a la jornada electoral en un escenario de calma política en superficie. Era un objetivo difícil de lograr, en un año marcado por la pandemia, una cuarentena en una economía en recesión y bajo bloqueo, el intento de un desembarco en mayo de mercenarios en la denominada Operación Gedeón, y elecciones en Estados Unidos, con la necesidad de Donald Trump de consolidar el voto en Florida, lo que significaba un aumento de presión sobre Venezuela.

Durante el año tuvo lugar el avance de la reconfiguración del tablero político, con el incremento de una oposición heterogénea dispuesta a participar electoralmente, consolidando un bloque de partidos que se formó en cuatro tiempos, alejándose de la estrategia golpista: primero fueron quienes participaron en las presidenciales del 2018, luego aquellos que formaron la Mesa Nacional de Diálogo en septiembre del 2019, en tercer lugar, quienes protagonizaron la disputa en la Asamblea Nacional en enero del 2020, y, finalmente, las diferentes rupturas que se sucedieron en estos últimos meses.

Así tomó forma lo que pasó a denominarse la oposición democrática, o, la oposición colaboracionista, visto desde lado de quienes sostienen la estrategia golpista del gobierno paralelo. Este sector, por su parte, encabezado formalmente por Juan Guaidó, quedó desplazado del centro político nacional, sin capacidad de reconstrucción de expectativa, con una reducción marcada de su base social. Su última carta, para este año, y tal vez en perspectiva, es la denominada “consulta popular” que será realizada, según los anuncios, de manera virtual del 7 al 12 de diciembre y, ese día, también será presencial.

La “consulta” será un mecanismo para buscar refrendar la “presidencia interina” en manos de Juan Guaidó o de algún posible recambio en su lugar. Si bien dentro del país el llamado no parece haber tenido eco, tiene el respaldo público del gobierno estadounidense que, en días recientes, ha vuelto a condenar la elección legislativa y ratificar su respaldo a Guaidó.

Pero, se sabe, se trata de los últimos meses de la administración de Trump, quien condujo una estrategia contra el gobierno de Maduro a través de una combinación de bloqueo económico, cerco diplomático, intentos de acciones de fuerza, puesta de precio a la cabeza de la dirección del chavismo, y un constante error de cálculo sobre la correlación de fuerzas interno, cuyo mayor exponente fue Guaidó.

La fallida estrategia de Trump ha dado como resultado una serie de cuestionamientos en Estados Unidos, que podría llevar a la administración de Joe Biden a cambiar de forma de abordaje, siempre con el mismo objetivo: un cambio de gobierno. Es entonces probable que, aunque exista un sostenimiento de la figura del “gobierno interino”, haya una modificación que permita un diálogo al cual no solamente está dispuesto el chavismo, sino también la oposición política y empresarial, que condena el bloqueo.

Por el momento el foco central está puesto en la contienda del 6. Maduro repitió en tres oportunidades que, en caso de perder, dejaría la presidencia. Su anuncio puede ser interpretado como un llamado al voto, tanto para la oposición como para el chavismo, en un contexto donde uno de los debates centrales es cuál será la tasa de participación. En la elección presidencial de mayo del 2018 la tasa fue de 46,1 por ciento, con 6.245.862 votos para el chavismo, en un escenario marcado por el llamado a no participar por parte de una oposición mayoritaria.

Las elecciones legislativas en Venezuela tienen, por lo general, una tasa de participación más baja que las presidenciales. La última contienda, del 2015, ganada por la oposición, había sido atípica, con 73,1por ciento de participación. La derecha estaba entonces unificada en la Mesa de la Unidad Democrática, la situación económica marcada por el desabastecimiento de productos de primera necesidad, el salario para diciembre de ese año era alrededor de 18 dólares, y se trataba, en general, de una sociedad mayormente movilizada.

Los cinco años transcurridos desde entonces fueron profundamente complejos, con la acusación de “abandono de cargo” hecha a Maduro desde la Asamblea Nacional desde el 2016, el intento de asalto al poder en el 2017, la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, operaciones armadas, un bloqueo en escalada sobre áreas estratégicas de la economía, inflación seguida de hiperinflación e inflación alta, creación de una ficción de gobierno paralelo, dolarización de facto de amplios sectores de la economía, migración masiva con las consecuentes remesas, descenso del salario a dos dólares, hasta llegar a este diciembre, con esos cinco años marcados sobre el cuerpo social.

Pero también en esos años el chavismo realizó un proceso de consolidación de lo que se conoce como maquinaria del Partido Socialista Unido de Venezuela, que, articulada a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, así como un conjunto de políticas sociales, afianzó su presencia en los territorios del país, en particular en zonas populares donde la oposición no suele tener presencia.

Esa maquinaria será clave durante estas elecciones del domingo donde estará en juego más que el poder legislativo, sino la posibilidad de asentar la reconfiguración del tablero nacional, con sus consecuencias internacionales y económicas.



¿Una elección plebiscitaria? Las claves para entender lo que está en juego en los comicios parlamentarios de este domingo en Venezuela

El proceso, donde se eligen a 277 diputados para el periodo 2021-2026, contará con 1.500 veedores nacionales junto a 200 internacionales.

Hombre deposita boleto generado por la máquina de votación durante un simulacro. 9 de octubre de 2020Fausto Torrealba / Reuters


Este domingo, más de 20 millones de venezolanos están convocados para elegir a los 277 diputados, 66 % más con respecto a la elección anterior, que conformarán la nueva Asamblea Nacional que regirá en el país suramericano hasta el año 2026.

Este incremento en las cantidad de curules fue una de las solicitudes de la oposición moderada ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), para lograr "un Parlamento más plural y representativo, con base en el crecimiento de la densidad de población".

De estos cargos, 144 serán escogidos por la modalidad lista (designados desde los partidos) y 133 por la modalidad nominal, es decir, por nombre y apellido.

Los candidatos, 14.000 en total, forman parte de 107 organizaciones con fines políticos: 30 nacionales, 53 de regionales, seis organizaciones indígenas nacionales y 18 indígenas regionales.

En esta oportunidad, los comicios contarán con 1.500 veedores nacionales junto a 200 representantes internacionales de 34 países, que han aceptado la invitación a participar como testigos del proceso comicial.








Maduro, sobre las parlamentarias en Venezuela: "Si vuelve a ganar la oposición, yo me voy de la presidencia"
¿Una elección plebiscitaria?

En la recta final de la campaña, el llamado a las urnas del chavismo arreció con una propuesta plebiscitaria del propio presidente. Maduro aseveró en varias oportunidades que si los partidos opositores ganan las elecciones parlamentarias, él abandonará la presidencia del país.

"Si vuelve a ganar la oposición, yo me voy de la presidencia. Si la oposición gana las elecciones, yo no me quedaré más", sostuvo.

En las últimas parlamentarias, la oposición conquistó 112 (65,27%) de los escaños, obteniendo la primera victoria electoral de peso en 17 años. Por eso, desde el año 2015, ha controlado la mayoría de la AN.

Sin embargo, la condición de desacato impuesta por el TSJ tras la juramentación de unos diputados del estado Amazonas, cuyos resultados eran investigados por presunto fraude, llevó a que el máximo tribunal asumiera varias de las funciones y decisiones concernientes al Parlamento, situación que se mantuvo hasta hoy.
Oposición dividida

Mientras la oposición moderada se medirá en las urnas, 27 partidos del ala más radical de la derecha en el país decidieron no participar en este proceso electoral, por considerar que el gobierno "no ofrece garantías".

El diputado opositor Juan Guaidó, líder de ese bloque del abstencionismo, anunció que realizará una supuesta "consulta popular", donde se preguntará a los ciudadanos si rechazan las elecciones de este domingo y solicitan "a la comunidad internacional su desconocimiento".


La 'consulta', que no cuenta con el aval del Consejo Nacional Electoral (CNE) ni tendrá auditorías u observación internacional, consiste en una encuesta digital vía Facebook, WhatsApp, una aplicación y una página web, que estará activa desde el 5 de diciembre y culminará el sábado 12 de diciembre "en las calles" del país. 

El futuro de Guaidó

Este comicio, que ha sido asumido como un plebiscito por Maduro, también pondrá a prueba el liderazgo de Guaidó, quizá de manera definitiva. De hecho, la víspera del comicio se difundieron informaciones sobre supuestas negociaciones a lo interno de la oposición para relevar al diputado, que se autoproclamó como "presidente interino" en enero de 2019.

El parlamentario, que contaba con el respaldo de la mayoría opositora en la Asamblea Nacional para sustentar el "reconocimiento" de EE.UU. y otros países, quedará sin ningún apoyo electoral porque su fracción decidió abstenerse.

Sin embargo, la renovación de los escaños de la AN con una oposición moderada, que llegará con votos al esos cargos, puede poner en jaque la continuidad de la gestión de Guaidó al frente de la derecha venezolana.

Esa posibilidad cobró más fuerza esta semana, luego de que la 'enviada' del diputado ante el Reino Unido, Vanessa Neumann, anunciara su "dimisión" y declarara que "el futuro del liderazgo" de Guaidó "no está claro dentro de la oposición".

Según Neumann, algunas figuras de la oposición desean "rotar el liderazgo", pues "temen" que tras las elecciones parlamentarias, cuando el sector opositor liderado por Guaidó pierda el control de la AN, los "patrocinadores internacionales" se replanteen el reconocimiento otorgado al opositor.


Jessica Dos Santos