24 dic 2014

Crímenes de lesa humanidad, EEUU y Venezuela

Aram Aharonian

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Al cabo de varios años de revisiones, el Senado de EEUU publicó el informe sobre la tortura en cárceles clandestinas de la CIA, que concluye que los detenidos bajo el régimen del Programa de Detención e Interrogación de la CIA sufrieron tortura y maltratos y que causaron muerte. Pero el informe no cuestiona el punto esencial, que la tortura es un crimen injustificable según las leyes internacionales… y tampoco propone que los culpables deben ser enjuiciados.
El informe solo confirma lo que todo el mundo ya sabía, las acciones terroristas, desestabilizadoras de la CIA en Irak, Afganistán, los campos de concentración y tortura de Abu Ghiram y Guantánamo, el asesinato de líderes nacionalistas y revolucionarios.
Pero sin siquiera un atisbo de vergüenza y mientras todo EEUU protesta por una justicia racista y discriminatoria, a Barack Obama se le ocurre avanzar con una ley que permite imponer sanciones a funcionarios del gobierno venezolano, acusados de haber violado los derechos de manifestantes involucrados en una ola de protestas que sacudió al país a principios de año, que dejó un saldo de 43 muertos, paradójicamente la mayoría de ellos militantes chavistas.
La medida permite negar visas y congelar activos de funcionarios que la ley considera que estuvieron involucrados en la una contención de la agresiva ofensiva de la oposición. La ley permite aplicar sanciones, pero queda a entera disposición de Obama hacer uso de la norma.
El informe completo del Senado estadounidense sobre torturas, de 6.700 páginas, continúa clasificado como “secreto”. La introducción escrita por Dianne Feinstein, presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, dice que se decidió iniciar este estudio en marzo de 2009 a raíz de la investigación sobre el hecho de que la CIA destruyera los videos de interrogatorios de detenidos realizados a partir de diciembre de 2007.
El informe olvida que la tortura es un crimen injustificable según las leyes internacionales y garantiza la impunidad de los culpables. Por su parte, los organismos de derechos humanos de EEUU parecen tener pocas expectativas de que se inicien juicios a los culpables o que, al menos, se pida la renuncia de los involucrados que hoy desempeñan altos cargos en el gobierno de Obama, como John Brennan, funcionario de la CIA y ferviente defensor de la tortura durante el gobierno de Bush, quien en marzo de 2013 fue nominado por el mismo comité del Senado para ser director de la CIA .
El documento concluye que el uso de técnicas de interrogación –con métodos brutales- reforzadas no fue una manera eficaz de obtener información o de conseguir la colaboración de los detenidos. La justificación de la CIA para usar métodos de interrogación reforzados se basa en reclamos inexactos de que estos métodos son eficientes
Pero nuevamente fue WikiLeaks la que divulgó el documento de las recomendaciones que hace la oficina de asuntos transicionales de la CIA a sus agentes, en un manual clasificado de ultrasecreto (secret/noforn, 7 de julio de 2009). Se trata de un estudio de la agencia donde se recomienda a gobiernos del mundo que enfrentan conflictos armados con grupos insurgentes lo que considera las mejores prácticas para realizar operaciones contra objetivos de alto nivel (HVT por sus siglas en inglés, high-value targeting) como una herramienta contrainsurgente efectiva.
Estas operaciones incluyen el asesinato político como recurso válido, además de capturas, remoción de liderazgos, neutralización y marginación de dirigentes guerrilleros. El documento incluye también un par de tablas que evalúan la eficacia de estos golpes: por ejemplo, la mayoría de las operaciones implementadas con participación de la CIA en Israel y Palestina, Afganistán e Irak tuvieron resultados limitados,
Coincidentemente, esta nueva filtración sucede apenas 10 días después de que el Comité de Inteligencia del Senado estadounidense decidió hacer público un informe secreto sobre cómo el Pentágono y la CIA utilizaron la tortura en sus formas más brutales durante los años del ex presidente George W. Bush, en interrogatorios atroces, que resultaron innecesarios e ineficaces.
En el manual se evalúan los pros y contras de los planes de asesinato de líderes insurgentes. WikiLeaks indica que después de este informe, se dispararon a niveles históricos los asesinatos cometidos mediante ataques de drones.
Señala que, a veces, asesinar a las cabezas visibles de un movimiento armado resulta positivo en la lucha contrainsurgente de un gobierno, ya que se erosiona la capacidad de acción del grupo rebelde. Un ejemplo es el bombardeo de la fuerza aérea colombiana sobre un objetivo de alto valor en un campamento guerrillero en Ecuador, donde murieron el comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Raúl Reyes, quien era el blanco, y otras 22 personas, entre ellas cuatro estudiantes mexicanos. Es un caso que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) califica de exitoso.
Indica asimismo que si el ataque a un objetivo de alto valor produce demasiadas bajas colaterales, la operación puede generar solidaridad en torno a los terroristas y popularizar a los jefes de línea dura, como ocurrió con los atentados de Israel contra la organización palestina Hamas entre 2000 y 2002.