22 jun 2014

Las causas de la desigualdad social en América Latina tienen “fuertes raíces históricas”

DESIGUALES

Según un informe del Banco Mundial y el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), África Subsahariana tiene un nivel de desigualdad del 56,5, seguido por América Latina (52,9), Asia (44,7) y Europa del Este y Asia Central (34,7).

En base a tales datos estadísticos la BBC Mundo elaboró un informe en el cual se expresa que a pesar de los logros sociales de América Latina, donde en los últimos 15 años unos 100 millones de latinoamericanos salieron de la pobreza, sin embargo, la distancia que los separa de los más ricos “apenas ha variado”.
Según el Banco Mundial y el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), África Subsahariana tiene un nivel de desigualdad del 56,5, seguido por América Latina (52,9) y bastante lejos de Asia (44,7) y Europa del Este y Asia Central (34,7).

Las raíces históricas de la desigualdad

En ese marco, Leonardo Gasparini, del CEDLAS, dijo -en declaraciones a BBC Mundo- que tal “desigualdad tiene fuertes raíces históricas”.
El especialista agregó que América Latina es “muy desigual desde la colonia”.
Asimismo, añadió que parte de las brechas actuales tienen su raíz en una “larga historia de sociedades elitistas, con sistemas políticos poco democráticos y modelos económicos excluyentes”.
Sin embargo, “los avances que se lograron a partir de 2000 sólo han compensado la profundización de la desigualdad en la década de los ‘80 y ‘90 que llevó a que la región consiguiera el apodo de la más desigual del planeta”, dijo Gasparini.
También se indica que desde el año 2000 la pobreza “ha descendido en un 30% en la región”, y que dicha caída tuvo un impacto en la desigualdad que pasó de 0,54 en 2000 a 0,5 en 2010.
Pero comparado con los países más igualitarios, la distancia es “abismal”, ya que por ejemplo, el índice Gini de los escandinavos es de 0,25.

Gasto Social

Gasparini del CEDLAS indicó que la disminución de la desigualdad en la región tiene factores “exógenos”, como la “fuerte mejora en los términos de intercambio”, y en parte a el aumento del gasto social, con programas focalizados como las transferencias monetarias condicionales.
En toda la región existen programas similares: “El Plan Familias y el Plan Jefes y Jefas de Hogar en la Argentina, el Bono Juancito Pinto y el Madre Niño-Niña en Bolivia, el Chile Solidario, el Familias en Acción en Colombia, el Bono de Desarrollo Humano en Ecuador y Oportunidades en México son algunos de los ejemplos. En el cual también están los diferentes planes y programas que aplica el Ministerio de Desarrollo Social en el Uruguay.
En tal sentido, el experto indica que el impacto de todos los programas es “doble”, porque por un lado “se mejora el ingreso”, y por el otro “se avanza en la educación de los sectores más pobres, lo que ayuda a una mayor movilidad social”.
A ello se sumaron otras políticas que han contribuido en el combate a la pobreza, tales como: “el aumento del salario mínimo en toda la región y la implementación de planes específicos para la tercera edad”.
BBC Mundo cita a Marta Lagos, directora de Latinbarómetro, quien asegura que, a pesar de los “indudables avances en la pobreza, ello no tienen un impacto similar en la movilidad social”.
“Hay una salud y una educación para los ricos y otra para los pobres que tienen que salir a competir en una clara desventaja”, expresó Lagos.
“Los pobres en América Latina son siempre los mismos. Tenemos sociedades muy estratificadas con muy poca movilidad social. De hecho, podríamos eliminar toda la pobreza y seguir teniendo fuerte desigualdad. Para atacar la desigualdad se necesita un mayor acceso al poder, la educación, la salud”, asegura Lagos.
En tanto que Juan Pablo Jiménez y Andrea Podestá economistas de CEPAL informaron que  “menos de un tercio de la recaudación corresponde a impuestos directos”.
Asimismo, aseguran que el grueso de la carga impositiva “recae en los impuestos sobre el consumo y otros impuestos indirectos”. La carga tributaria “no solamente es baja, sino que tiene un claro sesgo regresivo”.
Jiménez y Podestá, subrayan “el desequilibrio de la carga impositiva sobre ricos y pobres”.
También se refieren a la “enorme evasión fiscal que hay en la región, alimento de la fuga de capitales, implica que los que más tienen pagan todavía menos de lo que deberían, mediante artilugios que proveen contadores y abogados especializados y paraísos o guaridas fiscales”.
“Así las cosas, no sorprende que la percepción de los latinoamericanos coincida con el mote de región más desigual del planeta”, puntualizan.

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