26 oct 2015

Drones, la máquina asesina de los globalizadores

 Los documentos obtenidos por la página web The Intercept muestran que un 90 por ciento de los muertos por los ataques con drones estadounidenses han sido inocentes civiles, incluyendo niños y mujeres.

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VICKY PELAEZ / SPUTNIK –
Creo absolutamente en los asesinatos
— Richard Perle llamado “El Príncipe de la Oscuridad”, creador del Proyecto del Nuevo Siglo Americano, 2002
Desde que se iniciaron las “guerras preventivas” de Washington en 2001, la opinión pública tanto norteamericana como la internacional, empezó a acostumbrarse al uso de los vehículos aéreos no tripulados- drones (UAVs) del Pentágono que, según los informes oficiales, mostraban el máximo de efectividad en las operaciones letales militares ocasionando el mínimo de daños colaterales.
Sin embargo, los documentos obtenidos por el website The Intercept muestran que un 90 por ciento de los muertos por los ataques con drones en Afganistán han sido inocentes civiles, incluyendo niños y mujeres.Según el artículo The Drone Papers (Documentos sobre Vehículos Aéreos no Tripulados) publicado por The Intercept, todos los presidentes desde Gerald Ford (1974-1977) prohibieron a través de la orden ejecutiva los asesinatos oficiales de los que se consideraban eran enemigos de EEUU. Los proponentes de la guerra contra el terrorismo usando drones durante el gobierno de George W. Bush (2001-2009) crearon el término de “Asesinato Selectivo” (“Targeted Killings”) para dar legitimidad a esta práctica que fue aprobada finalmente por Washington. El asesor legal del Departamento de Estado, Harold Koh, afirmó que “la práctica de “asesinatos selectivos” con drones está de acuerdo a la ley norteamericana incluyendo a las leyes internacionales de guerra”.
El actual director de la CIA, John Brennan argumentó también que el uso de drones es “ético” y muy “práctico” porque permite a Estados Unidos entrar en áreas geográficas donde las tropas estarían corriendo un serio peligro. De acuerdo a Brennan, “el uso de la precisión quirúrgica que ofrecen los drones para eliminar las células cancerosas de la organización llamada al-Qaeda con el mínimo daño a lo que la rodea convierte los vehículos aéreos no tripulados en un instrumento esencial del contraterrorismo”.
Los documentos divulgados por The Intercept revelan detalles de esta práctica que se convirtió en una simple rutina de la CIA y del Comando Conjunto de las Operaciones Especiales del Pentágono (OSOC) que crearon inclusive un vocabulario específico y una lista de los enemigos de Norteamérica que tienen que ser eliminados bautizada como “la santa lista de asesinatos”. Los candidatos para este proceso elegidos después de un trabajo de inteligencia reciben de antemano el nombre de “Enemigo Asesinado en Acción” (EKIA). Sus datos resumidos en una ficha llamada “Baseball Card” son entregados al presidente de la nación, Barack Obama que tiene 58 días para tomar decisión y en total este proceso hasta su realización demora hasta 60 días y el EKIA después de ser asesinado por un misil de dron entra en el archivo como “Jackpot” (Premio Mayor).
Según el Pentágono, el “índice de éxito” de estas operaciones es de un 70 por ciento y se calcula que desde el 2003 cuando por primera vez fue usado el dron en Afganistán para los “asesinatos selectivos” hasta la práctica de ahora de Irak, Libia, Yemen, Siria, Paquistán, Filipinas, Somalia hubo más de 6.000 “Premios Mayores”, es decir 6.000 personas asesinadas. De acuerdo a la investigación de The American Civil Liberty Union, la mayoría de las víctimas de asesinatos con drones han sido inocentes civiles. Y si aplicamos la fórmula de un “90 por ciento de las víctimas inocentes” durante un ataque con drones descubierta por The Intercept, llegaríamos a la conclusión que de estos 6.000 asesinados solamente unos 600 eran terroristas de al-Qaeda, al-Nusra, el Estado Islámico (Daesh) etc. y el resto 5.400 eran víctimas colaterales, es decir inocentes que no tenían nada que ver con el terrorismo.
Entonces, de qué justificación “ética” o “legal” se puede hablar dadas las circunstancias. Resulta que los datos sobre los ataques con drones que publican el Departamento de Estado y el Pentágono informando que 200 terroristas fueron eliminados en 2012-2013 en Afganistán, 362 en Somalia, 222 en Yemen no son ciertos del todo pues un 90 por ciento de lo presentado era lo que en Colombia solía llamarse “falsos positivos” (víctimas inocentes presentados oficialmente como enemigos combatientes). Todo era para justificar la guerra “permanente y preventiva”. Uno de los principales estrategas de esta doctrina Richard Perle indicó en 2002 que “si logramos crear condiciones para que nuestra visión del mundo siga adelante y nos identificamos con ella plenamente dejando de lado la sutileza de la diplomacia abrazando la guerra total, nuestros hijos nos dedicarían grandes odas exaltando nuestra gloria”.En este contexto dron MQ-1 “Predator” (Ángel de la Muerte) y el MQ-9 “Reaper” (Ave de Presa) se convirtieron en instrumentos de la imposición de la hegemonía norteamericana en el Medio Oriente. Actualmente Estados Unidos está empleando más de 7.500 drones ubicados en 60 bases nacionales y en el extranjero, especialmente en Italia, Turquía, Kuwait, Qatar, Paquistán, Uzbekistán que realizan 65 horas de vuelo diariamente. Están operados por 1.200 “pilotos virtuales” muchos de los cuales están en un estado de estrés debido a la carga emocional y psicológica haciendo disparar a los misiles con que están armados los drones a miles de kilómetros de distancia de su cabina de mando, esto durante las 22 horas que dura su turno.
Está programado por el Comando Conjunto de Operaciones Especiales de aumentar para 2016 el número de operadores de drones a 1.700 especialistas.
La Fuerza Aérea norteamericana ya preparó el Plan de Vuelo 2009-2047 para convertir el cielo en el dominio de drones estadounidenses de guerra que se espera se completará para el 2080 creando nuevos aparatos extremadamente rápidos, hipersónicos, imposibles de superar por ningún país del mundo. Lo que no tienen en cuenta los “halcones de guerra” que actualmente más de 40 países tienen esta tecnología e Israel la está usando desde 1990 con “licencia para matar”. Dos estudiosos norteamericanos, Tom Engelhard y Nick Turse señalaron en su libro “Terminator Planet: The First History of Drone Warfare 2001-2050″ que “En otras épocas ser asesino del gobierno era algo vergonzoso… mientras que hoy día presentamos nuestros asesinatos con orgullo. Para nosotros ya es perfectamente normal observar operaciones aéreas de asesinato que se discuten libremente en Washington y en los medios de comunicación. Hay que considerar todo esto como una nueva definición del “progreso” en nuestro mundo”.
En un artículo publicado en McClatchy website en 2014 el analista Robert S. Boyd anunció que el Departamento de Defensa está financiando estudios para construir drones robots armados “que podrían identificar, localizar y destruir o eliminar los blancos por sí solos y las computadoras de estos aparatos podrían decidir si hay que disparar o no”. Lo que no toman en cuenta los estrategas del Pentágono es que estos drones robots podrían salir del control humano y rebelarse como lo muestran las películas de ciencia ficción. Entonces nuestro planeta en la definición de Tom Engelhardt y Nick Turse se convertiría en un “Planeta Terminador”.Tampoco los globalizadores piensan en la capacidad de su imperio para sobrevivir hasta el 2080 olvidándose del destino de todos los imperios en el transcurso de la historia. Saben que una prolongada crisis económica crea condiciones para el descontento y las luchas de clase. El tercer hombre más rico del planeta Warren Buffett, cuyo capital asciende a 72.7 mil millones de dólares según la revista Forbes 2015, declaró en el 2011 que “de hecho ha habido una lucha de clases en EEUU en los últimos 20 años y mi clase ha ganado”. Lo que no mencionó el magnate de inversión fue que la lucha de clases nunca termina y representa un proceso dinámico y frecuentemente impredecible.
Para algo el poder del Pentágono se está expandiendo en Norteamérica. En el nuevo Law of War Manual 2015 (Ley del Manual de Guerra, 2015) de 1.204 páginas se establece que “los periodistas que divulgan la información que contradice a la de Washington participan deliberadamente en las hostilidades contra el gobierno”. La militarización de la sociedad está creciendo día a día en Norteamérica. El hecho de que la población de 320 millones posee unos 300 millones armas de fuego representa un potencial peligro para el gobierno. Por eso no es de extrañar que algunos estados seguirían el ejemplo de North Dacota, el primer estado norteamericano que decidió utilizar los drones equipados con cañones de sonido, gases lacrimógenos, spray pimienta, armas de electrochoque para controlar los futuros levantamientos y protestas de las multitudes de descontentos. Es decir, la guerra se está acercando a la propia casa.
Los globalizadores están tomando al pie de la letra las palabras de uno de los más siniestros estrategas del ex presidente George W. Bush, Karl Rove que decía que “somos un imperio ahora y cuando actuamos estamos creando nuestra nueva realidad”. Lo que no entienden los “iluminados” belicosos globalizadores de Washington y sus “chicos” del Pentágono que “la historia, según el filósofo alemán Walter Benjamin (1892-1940), no es acumulación, evolución, progreso, sino un dislocamiento”. Faltaría agregar, un dislocamiento frecuentemente impredecible y lleno de sorpresas.