30 jun 2015

Espias de todos lados

ARGENTINA
Una causa por espionaje que preocupa al poder podría caerse

Un caso derivado de la interna en inteligencia.Son escuchas que había pedido ilegalmente Stiuso, ex jefe de la SIDE. Aparecen mencionados políticos oficialistas y opositores, jueces y empresarios.
Nicolás Pizzi

Sin ocupar la primera plana de los medios, la causa “Dark Star” tiene en vilo a jueces, empresarios, jefes de la SIDE, y dirigentes del Gobierno y de la oposición. Todos aparecen mencionados en las más de 16.400 fojas de escuchas realizadas por la SIDE, y convalidadas por la Justicia, durante más de tres años.

“Dark Star” es una empresa de seguridad a la que el ex jefe de la SIDE, Jaime Stiuso, acusó de hacer espionaje para Gran Bretaña. Era una gran excusa para escuchar a decenas de personas. Fue tan grande el escándalo que el juez Sergio Torres, el mismo que había autorizado las intervenciones, tuvo que cerrar la causa. Pero las escuchas pasaron a su colega Luis Rodríguez, quien deberá definir si el contenido de los audios revela algún otro delito. Hasta ahora, el juez tiene en su poder sólo transcripciones, con algunas explicaciones hechas por la propia SIDE. Según pudo saber Clarín de fuentes judiciales, Rodríguez ya le pidió los CDs originales al juzgado de Torres. La respuesta fue negativa. “Sólo trabajamos con las transcripciones”, le contestaron al magistrado. El paso siguiente fue enviarle una nota al titular de la AFI, Oscar Parrilli. La ex SIDE todavía no respondió, pero ya denunció al ex jefe de Operaciones Jaime Stiuso. Si los CDs no aparecen, el escándalo podría terminar en el archivo.

La historia comenzó en octubre de 2011, cuando los espías de Stiuso se presentaron ante el juez Torres y le pidieron la autorización para intervenir varias líneas y una casilla de mail amparados por la Ley de Inteligencia (25.520). La denuncia formal se concretó en febrero del año siguiente y aseguraba que la empresa “Dark Star” hacía espionaje para Gran Bretaña. Desde entonces, se pincharon decenas de teléfonos.


En realidad, el objetivo de la SIDE era espiar a otra empresa de seguridad, denominada C3, con oficinas en Puerto Madero y en Palermo. Según prueban las escuchas, pudo saber este diario, en esa agencia trabajaban agentes y ex agentes de la SIDE que tenían contacto con un enemigo de Stiuso, Fernando Pocino, aliado de Cristina Kirchner y uno de los pocos sobrevivientes de la purga concretada en diciembre de 2014. Es más, Clarín pudo saber que Pocino, al que generalmente apodan como “Melena”, frecuentaba las oficinas de Puerto Madero, en Alicia Moreau de Justo 740. En esa agencia también trabajaba un empleado de extrema confianza de Frank Holder, el ex espía de la CIA que trabajó en la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires y tiene estrecha vinculación con la consultora FTI Consulting, contratada por Torneos & Competencias para intentar sortear el escándalo en la FIFA.

La causa “Dark Star” es una bomba de tiempo en varios sectores de poder porque en las escuchas autorizadas aparecen mencionados empresarios de renombre, jueces federales y de la Corte Suprema, jefes de la ex SIDE, funcionarios del Gobierno nacional como Florencio Randazzo o Amado Boudou, de la administración porteña, como Horacio Rodríguez Larreta, y hasta periodistas. Las escuchas también abordan las constantes luchas de poder entre los ex jefes de la SIDE o las alianzas de alguno de ellos con el ahora ex jefe del Ejército de la Nación César Milani, al que apodaban “Milanesa”.

Descartado el espionaje internacional, el fiscal Federico Delgado pidió en abril el archivo de la causa, pero también que se informe del contenido de las escuchas al Congreso y al Poder Ejecutivo. Ahora se abrió otro expediente, por otros posibles delitos, en la que podría intervenir el flamante fiscal y ex funcionario Franco Picardi, a quien el juez Rodríguez, casualmente, investiga por el concurso que lo llevó a su cargo.

El futuro del expediente depende de una respuesta de la Secretaría de Inteligencia, donde deberían estar guardados los CDs originales. Sin ese material, las transcripciones no tendrían validez. De hecho, podrían haber sido adulteradas. El organismo hasta ahora contraatacó denunciando a Stiuso, refugiado en Estados Unidos. Esto recién comienza. 

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