19 jul 2014

LA DOBLE MASACRE : La sed y el fuego en Gaza

LEANDRO ALBANI 

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Mientras el Ejército israelí inicia las operaciones terrestres y se multiplican las imágenes de niñas y niños palestinos asesinados y heridos, se revela un mecanismo oculto: el corte de suministro de agua en Gaza. Si el fuego no alcanza, que mueran de sed.
La sed
Las bombas no alcanzan para Israel. Y en su política de represión permanente contra el pueblo palestino, uno de sus objetivos militares es cortar todo suministro posible en la Franja de Gaza, zona que desde hace días es blanco de sostenidos ataques militares ordenados por el gobierno de Tel Aviv.
En una región en la cual el agua vale literalmente oro, los pobladores de la Franja no sólo mueren por la pólvora israelí. La sed ahora es otro flagelo. Así lo denunciaron funcionarios de organizaciones internacionales.
Jaques Maio, director del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Israel y en los territorios palestinos ocupados, alertó en un comunicado que “dentro de unos días, toda la población de la Franja podría estar desesperada sin agua”.  Maio agregó que si las agresiones continúan, y si la temperatura aumenta en Gaza –que por estos días ronda los 30 grados-, “la población ya asediada se enfrentará a una crisis aguda de agua”. Además de este peligro, el funcionario de la CICR denunció que el agua en la Franja “se ha contaminado y los residuos se están desbordando, provocando serios riesgos de enfermedades”.
El CICR también reveló que varios ingenieros municipales que se ocupan del sistema acuífero en Gaza fueron asesinados, razón por la cual suspendieron “las operaciones de campo hasta que la seguridad de sus trabajadores esté garantizada”. Nada Daumani, integrante de la Cruz Roja, declaró de forma tajante: “El agua es un problema y puede convertirse rápidamente en una catástrofe”.
Nicolas Palarus, coordinador de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Gaza, dejó en claro la situación al afirmar que “con sólo cinco a ocho horas de electricidad por día, la escasez de agua y la dificultad para conseguir suministros básicos, la vida cotidiana de la población es como vivir en Estado de sitio”.
Desde que comenzaron los bombardeos israelíes, medios internacionales informaron que entre los objetivos militares de Tel Aviv se encuentran “hospitales, instalaciones públicas, edificios de servicios, centros de atención a discapacitados, e incluso las instalaciones de servicios vitales, como la electricidad e infraestructura de agua potable”.
Pero Israel no sólo quita el agua para aumentar la represión contra los palestinos. El lunes pasado, el Movimiento de Resistencia Islámica Hamás, que gobierna en Gaza, denunció que Tel Aviv abrió represas e inundó pueblos palestinos.
Un comunicado de prensa de Hamás, difundido por AFP, expresó que decenas de casas de un pueblo cercano a Deir Al Balah, en el sur de Gaza, quedaron inundadas después de que “Israel abrió las presas cerca de la frontera en el este de la Franja de Wadi Al Salqa”. Por su parte, Chris Gunnes, portavoz de Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en medio Oriente (UNRWA), dijo que las zonas cercanas a un campo de refugiados en el norte de Gaza “se han convertido en un enorme lago de dos metros de profundidad que ha rodeado hogares y dejado aisladas a miles de personas”.
Israel no se inmuta. Sus bombas, que caen de a diez por hora, siguen destruyendo Gaza. Y si con el fuego de la pólvora no alcanza, busca que los palestinos y las palestinas caigan por la sed.
El fuego
En los dos primeros días de la operación “Margen Protector” la aviación israelí dejó caer 400 toneladas de explosivos sobre la Franja de Gaza, informaba el diario israelí Haaretz. El 14 de julio, indicaron diferentes medios, funcionarios israelíes aseguraron que ya se habían lanzado más de 500 toneladas de explosivos en forma de misiles, bombas y fuegos de artillería. A diez días de iniciada esta nueva agresión contra Palestina se podría calcular, a simple vista, que dos mil toneladas de explosivos fueron arrojados en suelo palestino, aunque seguramente la cifra sea mayor.
Al cierre de esta edición, más de 220 palestinos y palestinas han sido asesinados por el ataque militar israelí, y más de 1.500 resultaron heridos. También se repiten las escalofriantes imágenes de niños asesinados y heridos por el fuego israelí. Pese a que en estas horas se habla de tregua y de la suspensión de los bombardeos por unas pocas horas, los muertos están ahí, desfigurados por las bombas.
El mismo 14 de julio, Naciones Unidas identificó que el 77% de los muertos son civiles. La ONU también indicó que del total, la cuarta parte son niños y niñas.
El domingo pasado, el médico noruego, Erik Fosse, que se encuentra en Gaza denunció que Israel utiliza contra la población palestina armas no convencionales, prohibidas por el derecho internacional. Fosse señaló a la prensa varios heridos tienen lesiones profundas e inusuales, y rechazó que Israel utilice explosivos de metal inerte denso (DIME, por sus siglas en inglés) que generan cáncer en el tejido impactado. El médico agregó que las marcas de algunos heridos fueron hechas “por un nuevo tipo de arma que ni siquiera los médicos con experiencia previa en las zonas en conflicto pueden identificar”.
Mientras Tel Aviv continúa con los bombardeos, en el mundo se expanden las protestas contra el régimen hebreo. En los últimos días, miles de personas se movilizaron en todos los continentes para condenar los ataques militares sobre la franja. Ataques militares que Human Rights Watch (HMW) calificó como “crímenes de guerra”, porque sus blancos son los civiles.
Como si el poder de fuego israelí no alcanzara, el martes el subcomité de Defensa en la Comisión de Asignaciones del Senado estadounidense aprobó una ley de gastos militares que provee 621,6 millones de dólares para la defensa antimisiles de Israel, incluyendo 351 millones para el denominado Cúpula de Hierro.
Es de público conocimiento que Washington entrega anualmente a Israel unos tres mil millones de dólares en ayuda militar. Lo aprobado por el subcomité de Defensa ahora tendrá que ser rubricado por el pleno del Senado estadounidense. Desde 2009 hasta 2018, la Casa Blanca resolvió inyectar 30 mil millones de dólares a las Fuerzas Armadas israelíes.
Aunque el presidente Barack Obama declaró que su país se encuentra compenetrado para resolver la situación en Gaza, también aclaró la postura de Washington al aseverar que su gobierno ha sido “muy claro que Israel tiene derecho a defenderse”. Con esas pocas palabras, Obama da vía libre para que Palestina sea arrasada por la aviación hebrea.
Razones de la masacre
El lunes 6 de julio, el Ejército israelí encontró los cadáveres de los estudiantes Naftali Frenkel (16), Gilad Shaer (16) y Eyal Yifraj (19), secuestrados y asesinados el 12 de junio. El primer ministro de Tel Aviv, Benjamin Netanyahu, declaró que Hamás era el responsable de las muertes. El movimiento islamista negó su responsabilidad en el hecho, pero igualmente la maquinaría de guerra israelí ya estaba en marcha.
Ninguna prueba fue presentada hasta ahora por Tel Aviv para que su acusación contra Hamás tenga asidero. Ni siquiera presentó indicios concretos de quién es el responsable por los asesinatos de los jóvenes israelíes. Como en otras ocasiones, las excusas de Israel son variadas y confusas, pero siempre le sirven para profundizar la represión contra el pueblo palestino.
Una razón real de los actuales bombardeos es el acuerdo alcanzado por Al Fatah, que dirige la Autoridad Nacional Palestina (ANP), y Hamás a finales de junio.
Este logro fue rechazado automáticamente por Tel Aviv. El peligro que supone para Israel un gobierno de unidad palestino hoy ya tiene respuesta con los masivos bombardeos sobre la Franja de Gaza.
Otra razón, en este caso histórica, es la ideología sionista que rige al Estado israelí. Theodor Herzl, el padre del sionismo, escribió: “La edificación del Estado Judío no puede hacerse por métodos arcaicos. Supongamos que queremos exterminar los animales salvajes de una región. Es evidente que no iremos con arco y flecha a seguir la pista de las fieras, como se hacía en el siglo XV. Organizaremos una gran cacería colectiva, bien preparada, y mataremos las fieras lanzando entre ellas bombas de alto poder explosivo”.
Los sucesivos gobiernos israelíes, desde la creación del Estado en 1948, cumplieron esta palabra. El devenir de la historia en Medio Oriente lo demuestra.